Una vez tuve una hermana

Yo no tengo hermanas, sólo un hermano. Aunque ahora nos llevamos bastante bien, siempre quise tener una hermana. Me parece que las relaciones entre hermanas son diferentes, tal vez más cercanas, no sé.

Pues hace como ocho años, durante unos tres meses, tuve una hermana. Y fue genial. Sin apenas conocernos más que de vista, caímos a la vez en un sitio lleno de desconocidos y mucha gente pensaba que éramos hermanas. Algunos decían que hasta gemelas y eso que no nos parecemos nada. Perdimos nuestros nombres y pasamos a ser las hermanas Chispa. Ella era la Chispa grande y yo la pequeña. Esto tiene su gracia porque en realidad es al revés, tanto en edad (aunque por poco) como en tamaño, pero se trata de un chiste freaky de ingenieros.

Aunque aquellos tres meses yo estaba hasta los huevos del pinche desierto y deseando salir de allí, la verdad es que ahora los recuerdo con mucha nostalgia. Sobre todo por mi hermana Chispa. Como además compartíamos piso, en ese tiempo hicimos una vida como me imagino que hacen las hermanas: nos contamos nuestras vidas y confidencias (ella se moría de risa por el dramatismo que le daba yo a la historia de cómo me dejo mi novio anterior a ND, a quien ella también conoce), fuimos de compras juntas, nos aconsejábamos potingues (bueno, eso ella a mí porque entonces yo no era nada de potingues), nos ayudábamos a depilarnos, nos cuidábamos cuando estábamos malitas (me hizo un caldo que me supo a gloria cuando estuve resfriada)… Y también vimos mucho la tele. Casi siempre con una bolsa enooorme de Torciditos (allí siguen existiendo) que devorábamos mientras veíamos esos programas gringos de citas a ciegas o (supuestas) estrellas en decadencia que enseñan su vida. Y telefilmes. ¡Por fin! alguien que, como yo, se sabía nombres de grandes iconos del telefilme sobremesero: Tracey Gold, Morgan Fairchild… y era capaz de disfrutar con lo malísimos que son (sé que suena imposible pero no lo es, haced la prueba).

Luego yo me tuve que volver y ella se quedó allí algo más de tiempo. Desde entonces entre nosotras nos llamamos Chispa. Nadie más nos lo llama.La verdad es que es la hermana perfecta. Y es un montón de cosas que yo no soy: es guapa, es lista, es valiente, no tiene prejuicios, se mete a cualquiera en el bolsillo con un encanto natural a miles de kilómetros de la cursilería, es ambiciosa sin dejar de ser la mejor compañera (y curranta) y, como ya he dicho, es la mejor consejera de potingues del mundo. ¡Ah! También puede ser malísima porque, como ¿Mae West?, cuando es buena es buenísima pero cuando es mala… cuando es mala es mucho mejor.

Muchas felicidades, Chisp. Hace ocho años lo estábamos celebrando en el desierto.

Cuando un niño explota

Hay veces que pasa. Supongo que todos los padres hemos pasado por esto. Hay veces que un niño con pañal no caga, explota.

Estamos quitándole el pañal a J., pero todavía lo lleva por la noche. Bueno, de hecho lo lleva todo el día, menos en la guardería. Ya vemos la luz al final del túnel. Nos parece tocar con los dedos el día en que no tengamos medio cuarto de baño inutilizado por el cambiador, que no haya que comprar pañales, pero aún queda...

Cuando un niño explota es simplemente el inicio de una serie de acciones que se van encadenando de una manera automática sin que se pueda escapar de ella. Como mucho, con experiencia y habilidad puedes remedar algún fallo o evitar alguna acción catastrófoca, pero el resultado es siempre horripilante.

Cuando un niño explota, no hay pañal que contenga la onda expansiva. Da igual que sean supersequitos 24 horas, o maxisorbe que te cagas...

Una vez que el mal está hecho hay que intentar no agravarlo. Para ello es importante saber que hagas lo que hagas vas a terminar pringado de mierda. Cuanto antes lo tengas asumido, mejor. Porque al principio crees que puedes y terminas haciendo unos equilibrismos que tienen siempre consecuencias fatales. Imágenes tipo, le sujeto por los pies mientras le limpio con la otra mano mientras abro el pañal, cierro y quito el otro, limpio con una toallita el cambiador y la espalda del niño a la vez que patalea son bonitas en la imaginación, pero totalmente irrealizables y de consecuecias funestas: pañal que aterriza, al igual que la tostada, por el lado de la mantequilla, niño que patalea y se da con los pies en el culo, etc. Tampoco quiero insistir.

Una vez que has asumido que te vas a pringar, lo que hay que intentar es que todo vaya lo más deprisa posible. Quita la ropa manchada, la ropa que se va a manchar cuando quitas la ropa, la ropa que pensabas que no se había manchado... deja al niño en pelotas, límpialo con toallitas y con esponja y agua y vuélvelo a vestir de arriba abajo.

Luego hay que limpiarlo todo: cambiador, baño y... ropa. Esto me hace pensar. Nosotros tenemos una señora que viene todos los días a limpiar la casa, a llevar a los niños al cole, a veces va a recogerlos. Por la mañana dejamos la casa hecha unos zorros con todo tirado por los suelos, los calcetinas, la ropa del día anterior, los calzoncillos... eso nos da relativo apuro, pero dejarle un pantalón de pijama cagado es impensable. Así que lo limpias, lo dejas en un barreño con Fairy y, finalmete, te limpias tú. A esa altura, seguramente la cagada de tu hijo y tú sois todo uno. Lo mejor sería ducharse, pero no hay tiempo. Así que te limpias en plan cirujano de serie americana de médicos y problema solucionado.

Ya solo queda esperar la siguiente.

Por cierto, J. ha explotado esta mañana.

L'appuntamento



Hacía mucho tiempo que no oía esta canción y hoy me la he puesto como 10 veces. Me encanta. Yo la descubrí en la banda sonora de Ocean's Twelve. Quedaría mejor decir que fue en un viaje romántico por la Toscana, pero los pobres es lo que tenemos. A continuación os pongo la letra por si os interesa:

Ho sbagliato tante volte ormai che lo so già
Che oggi quasi certamente
Sto sbagliando su di te
Ma una volta in più che cosa può cambiare
Nella vita mia
Accettare questo strano appuntamento
È stata una pazzia
Sono triste tra la gente che mi sta
Passando accanto
Ma la nostalgia di rivedere te
È forte più del pianto
Questo sole accende sul mio volto
Un segno di speranza.
Sto aspettando quando ad un tratto ti vedrò
Spuntare in lontananza
Amore, fai presto, io non resisto
Se tu non arrivi non esisto
Non esisto, non esisto
È cambiato il tempo e sta piovendo
Ma resto ad aspettare
Non m'importa cosa il mondo può pensare
Io non me ne voglio andare.
Io mi guardo dentro e mi domando
Ma non sento niente
Sono solo un resto di speranza
Perduta tra la gente.amore è già tardi e non resisto
Se tu non arrivi non esisto
Non esisto, non esisto
Luci, macchine, vetrine, strade tutto quanto
Si confonde nella mente
La mia ombra si è stancata di seguirmi
Il giorno muore lentamente.
Non mi resta che tornare a casa mia
Alla mia triste vita
Questa vita che volevo dare a te
L'hai sbriciolata tra le dita.
Amore perdono ma non resisto
Adesso per sempre non esisto
Non esisto, non esisto.


He estado leyendo en la wikipedia (fuente de saber inagotable) que la letra original es de Roberto Carlos. Esto me ha recordado que hoy hemos visto que hay un concierto en Madrid en Julio de Caetano Veloso y no creo que podamos ir :(

El verano es una época traicionera para buscar canguros para los niños. Lo seguiremos intentando a ver si es posible.

Acabo de ver que Ornella grabó un disco con Vinicius y con Toquinho... os dejo que voy a ver como me hago con él.

No he visto Lost

Decir esto hoy en día puede provocarte exclusión social, desprecio e incluso algún que otro insulto. El caso es que yo al principio veía perdidos. Seguí la serie durante dos o tres temporadas, pero me parecía tan, tan, TAN absurda que dejé de verla. Eso tiene mérito, porque me engancho a series bastante absurdas, pero ya he decidido que me voy a enganchar a series que sean de una sola temporada o que cada capítulo tenga un final, vamos, tipo El Mentalista, House, the Closer... puede haber historias de mayor duración, pero al final del capítulo hay alguien en la cárcel, alguien curado o alguien muerto, pero se acabó. Bueno, sigo viendo héroes, pero en cualquier momento la dejaré de ver porque también ha perdido el norte.

Yo no quiero pontificar, pero sí quiero hacer algunos comentarios que me parecen oportunos. He de decir que, por supuesto, no he visto el final, pero he podido leer (porque ha salido en todos los periódicos, que la gente está en general no muy contenta con el final. ¿Qué esperaban? Es una serie que se basa en ir metiendo más y más hechos absurdos y sin explicación en la caldera de los guionistas y se ha ido agrandando cual bola de nieve. Hay que fijarse en que es una serie que tiene viajes en el tiempo, en la que los muertos reviven, en la que la isla se mueve, etc.

Si estás enganchado te lo tragas todo y ya está, pero hay que reconocer que si te has enganchado a esta serie es por que querías que te dieran una explicación sobre lo que pasaba. Puede que luego, cual yonki, lo único que quisieras es otra dosis, pero en su origen, al principio, cuando empezaste a verla no era eso lo que querías.

En fin, también habrán tenido sus buenos momentos, no lo sé. Supongo que si tanta gente los sigue algo bueno tendrán. Yo, acabo de terminar de ver una serie que ha sido una completa decepción. Se trata de "The Pacific". Fui un seguidor absoluto de "Hermanos de Sangre" que me parece que es uno de los mejores documentos de la WWII. La serie termina con Winters, el protagonista de la serie, el auténtico, no el actor, contando una anécdota que cada vez que la vuelvo a ver hace que se me asome una lagrimita al ojo.

- I cherish the memories of a question my grandson asked me the other day, when he said: 'Grandpa, were you a hero in the war?' Grandpa said, 'No, but I served in a company of heroes.'

Os lo pongo en vídeo:



Creo que últimamente donde están los mejores creadores, guionistas, directores es en las series de televisión más que en el cine. Recuerdo en el viaje que hicimos a Nueva York el verano pasado cuando estuvimos en la tienda de la NBC en el Rockefeller Center. Íbamos mirando camisetas y demás merchandising con cierta emoción, recordando series de hace mil años, las actuales... A fin de cuentas se trata de encontrar historias que te hagan sentir interés, soñar, emocionarte... si eso lo han conseguido los que seguían Lost, pues enhorabuena.

Blogs y personas

Puff, no sé cómo escribir esto porque ya Molinos lo ha dicho muy bien y no voy a saber estar a la altura. Pero desde que leí a Gonzalo esta mañana el cuerpo me lo pide. Luego el día no se ha presentado fácil para escribir y no he podido hacerlo a tiempo.

Para empezar leerlo fue un mazazo, como si la noticia viniera de uno de mis amigos o de alguien de la familia. Eso me ha hecho pensar en lo raro que es esto de los blogs.

Hace unos años, cuando internet no estaba tan generalizado, yo tenía amigos que quedaban con gente de chats o se echaron novia por internet. A mí aquello me parecía de lo más freaky. Incluso me reía de ellos.

Luego, el último octubre, cuando Sheldon nos 'regaló' el blog, yo no leía asiduamente más que algún blog de periódico. Y a Moli y a Gonzalo a quienes acababa de descubrir. No recuerdo bien cómo fue. Creo que Sheldon llegó a Moli a través de otro blog . Nos enganchamos a Moli y tirando del hilo llegamos a Gonzalo. Y Gonzalo me gustó. Después empecé a comentar en su blog y fui descubriendo afinidades. Más tarde él se pasó también por el Blasco y fuimos coincidiendo por ahí, en blogs propios y ajenos.

No lo sé, quién sabe, a lo mejor si coincidiéramos en persona, descubriéramos nuestras caras, mantuvieramos una conversación sin el tiempo para pensar que da el teclado y mostráramos lo que somos de verdad y no esta máscara que nos ponemos por aquí, a lo mejor nos caeríamos fatal. O no.

Pero eso da igual, resulta que estoy jodida. Jodida porque a Gonzalo le han echado del curro. Jodida porque no puedo hacer nada para ayudarle. Jodida también porque cuando estas cosas te tocan de cerca es cuando te das cuenta de que tú también estás en la cuerda floja, que también podrías haber sido tú. Jodida porque no he sido consciente de que había entrado nueva gente en mi vida hasta que a uno de ellos la vida le ha dado una leche.

Quién sabe, a lo mejor soy una ilusa pero esto es lo que me pedía el cuerpo.

Ánimo Gonzalo.

Dresde desde el recuerdo II

Nuevamente me ha tocado ir a Dresde, y nuevamente he tenido problemas. Principalmente con Iberia. No sé como sería Iberia hace diez años, pero, hoy por hoy, es la peor línea aérea de las que no son low cost. Son caros, inoperantes, no hay sitio entre asiento y asiento, te cobran por todo... en fin, un desastre.

A esto se ha unido un problema que no sé de donde parte, pero que me ha hecho tener que conseguir la tarjeta de embarque del segundo vuelo de vuelta teniéndome que salir del aeropuerto y volver a entrar. La vuelta la hice con Airberlin y con Iberia. Intenté sacar en el hotel las tarjetas de embarque el día anterior porque, además, el tiempo de enlace era de sólo una hora. Y para más inri, según llegué al aeropuerto de Dresde en el vuelo de ida, vi como el avión de Airberlin, el mismo que tenía que cojer al día siguiente, salía con casi 40 minutos de retraso. Pues eso, que intenté sacar las tarjetas y para el vuelo de Iberia no me dejaron. Decía que era un vuelo con conexión y que sólo podía sacar la tarjeta allí (¿?)

Justamente, si es un vuelo con conexión, lo que quieres es tener conexión no que te hagan salir para volver a entrar en plan gimkana (sólo me faltó hacerlo con una cuchara y un huevo en la boca). Al final lo conseguí y tuve tiempo de tomarme un frapucchino de vainilla y todo. Por cierto, el aeropuerto de Düsseldorf es impresionante, de los más bonitos, limpios y cómodos que he visto.

Referente a mi estancia en Dresde os diré que fue muy corta. Con el lío de las tarjetas de embarque me quedó poco tiempo para pasear. Fui rápidamente a comprar unos juguetes para los niños y una taza de café para Anniehall. Como ya os he contado lo desastre que fui respecto a sus regalos de cumpleaños, pensé en regalarle una taza de café bastante bonita que encontré en una tienda. Pensaréis 'qué detalle!', pues nuevamente metí la pata porque resulta que es una taza para diestros y Anniehall es zurda. Os preguntarés 'una taza para diestros? este está tonto!', pues sí, estoy tonto, pero hay tazas no aptas para zurdos. Esta es la que le regalé:
Muy bonita, pero como podéis ver, no es para zurdos. Me perdí un mercado que había montado en la plaza principal porque ya eran pasadas las 7. Cené solo, que es una cosa muy triste, y me fui a acostar más o menos pronto. Una de las cosas de irse a un lugar norteño en estas fechas es que la luz y el sol son mucho más madrugadores. En un momento de mis sueño giré la cabeza y me deslumbró la claridad. Creí que me había quedado dormido y me sobresalté, cogí el teléfono para mirar la hora y eran.. las 5:30 de la mañana.

Por cierto, releyendo el primer post de Dresde he visto que os mencionaba unas cerámicas que eran carísimas. Nuevamente me las he encontrado, sólo que en una tienda distinta. Os pongo un par de ejemplos que me parecen sangrantes:








Bonito jarrón de precio: 19.400€








Otro bonito jarrón: precio 25.000€

Os diré que la taza de Annie me salió bastante más barata, aunque estos jarrones parece que sirven igual para zurdos que para diestros.

Para terminar os diré que no quiero volar con Iberia, que voy a dejar de buscar regalos para Annie y que la persiana es uno de los mejores inventos del mundo.

¡¡Felicidades, Anniehall!!

Durante mucho tiempo, durante la mayor parte de mi vida éste era un día sin ninguna significación especial. Como mucho era el día de San Pascual Bailón, que es un nombre de santo bastante gracioso. Pero vosotros, que sois muy listos (y aún así lectores de este blog) habréis adivinado que en algún momento este día pasó a significar algo. Efectivamente. Desde hace ocho años este día ha pasado a ser un día señalado en mi calendario. Hoy hace pxjd años que nació Anniehall, la persona que, años más tarde, me llenaría de felicidad y cambiaría mi vida de arriba abajo. La persona que me entiende, que se ríe de mis tonterías, que a veces se añusga con mis palabras. La persona que me trajo la verdad, el amor y la felicidad en una noche de noviembre y que, desde entonces, ha estado siempre conmigo (salvo unas navidades) y que espero que siempre esté. Si hay una palabra que defina a Anniehall perfectamente es buena. Ella es buena. Buena conmigo, buena con nuestros hijos, con sus padres, con los míos, con sus amigos. Ella dice que no, pero cualquiera que la conozca sabrá que es así.

Yo siempre le digo que se merece a alguien mejor, que el día que nos conocimos estaba con la tontería encima y que de eso me aprovecho. Y es verdad. Tengo la inmensa suerte de que esté conmigo y de que tengamos unos hijos maravillosos. Tampoco creáis que todo esto se debe al enamoramiento y que la veo perfecta. También tiene defectos. Algunos tan graves que me da no sé qué decirlos, pero ahí van: le gusta leer el Hola y hay veces que ronca (ella dice que respira fuerte, pero ronca).



Como muestra de su santa paciencia os puedo adelantar que hoy, que es el día de su cumpleaños, no voy a estar con ella porque mañana tengo una reunión en Dresde. Además, los regalos que iban a ser sorpresa ya me he encargado yo de chafarlos, así que nada de sorpresas. Es paciente conmigo, que no soy nada paciente y soy un cabreón insoportable.

Muchísimas felicidades, Anniehall.

Resumiendo diré que te quiero.

Te quiero tal y como eres.

Te quiero infinito y más (y más que tú a mí, como es lógico).

Te quiero cuando me haces rabiar.

Te quiero cuando ríes, cuando sonríes.

Te quiero cuando te añusgas.

Quiero hacerte siempre feliz, aunque sé que muchas veces no lo consigo.

Quiero que estés siempre conmigo.

En fin, que te quiero siempre y quiero que me quieras siempre, aunque sé que no lo merezco.

Más millones de besos y de cariños y de felicidades, aunque las felicidades de verdad las tenemos los que te conocemos.

María Dolores Pradera I (somos viejos)

Ante las presiones de Anniehall, presiones justas y necesarias, os voy a comentar mis impresiones sobre el concierto al que fuimos el pasado miércoles. Mientras el Atleti iba a lo suyo, nosotros fuimos a lo nuestro. Nosotros y mucha más gente, porque el teatro estaba lleno.

Conseguí unas entradas en primera fila, tan en primera fila, que daba con el pie 'literalmente' en el escenario. Hay que reconocer que la media de edad era bastante alta. Yo calculo que rondaría los 60 años. Anniehall se puso a lo suyo que es descubrir famosos (o famosillos, pero eso dará para un post posterior). Esto pudo llegar a ser un poco embarazoso porque ha adquirido un hábito de sus tías que es hablar bastante alto sin darte cuenta de que te pueden oir. Según nos enteramos luego porque lo dijo la artista, entre el público estaban José María Íñigo y José Ramón Pardo. Annie estaba un poco frustrada por no haberlos encontrado, porque, además, en el caso de Íñigo debería haber resultado fácil. Anniehall tuvo que conformarse con encontrar a Carmen Tomás de la que dijo que era mucho más guapa que por la televisión.

Centrándonos en el concierto, os diré que nos encantó. Es el tercer concierto suyo al que voy y el segundo con Anniehall. Como muestra de lo que nos gustan las canciones de esta señora (bueno, las canciones no son suyas, sólo las canta) os diré que el baile de nuestra boda lo comenzamos con 'Toda una Vida' cantada por ella.

Tiene (según wikipedia) 85 años y se mantiene estupendamente. Tiene una voz maravillosa. Y, aunque a veces se pierde un poco y le tienen que decir qué canción es la siguiente, domina perfectamente la puesta en escena, los comentarios divertidos, las anécdotas... Estaba bastante emocionada porque era la primera vez que cantaba en el teatro desde que se llama Fernán Gómez, que fue su marido. El público estaba totalmente entregado y yo creo que aplaudíamos pensando en que puede ser la última vez que la veamos. Eran aplausos de agradecimiento, yde amor, porque se ve como una persona muy cercana a la que es muy fácil querer.

El repertorio fue maravilloso con sus grandes éxitos, canciones de José Alfredo, de Carlos Cano, de Chabuca Granda... aderezado con varios boleros que no le habíamos oído cantar antes. Entre ellos el 'Camino Verde' que según dijo fue ella quien la cantó por primera vez hace 50 años en la sala Alazán de Madrid. No cantó una de las canciones que más me gustan que es 'Habaneras de Sevilla', pero no se puede tener todo.

Respecto a que nuestros gustos musicales son de viejos, no tengo ninguna duda. Nos encanta María Dolores, Carlos Cano, José Alfredo, Caetano Veloso, la bossa nova, la copla, el fado, las canciones de Cole Porter, Irvin Berlin y demás gente... en fin, todo muy moderno.

Pero ¿quién quiere modernidad teniendo algo mejor? La modernidad en sí no es un valor. De hecho, sólo hay que ver lo que se perpetra por ahí con el nombre de arte moderno.

Ver y oir a María Dolores Pradera es ser feliz durante un par de horas. Y eso ya es bastante. Como dice en una de sus canciones: 'lo que puede llorarse, lo he llorado, lo que puede sufrirse, lo he sufrido' así que hay que aprovechar la ocasión de disfrutar y... ¡Ojalá que te vaya bonito!

Mudanzas

Hoy debería escribir sobre el concierto de María Dolores Pradera al que fuimos ayer. Pero no lo voy a hacer. Primero porque creo que le pisaría el tema a ND. Segundo porque no creo que fuera capaz de describir como se merece lo maravilloso que fue. Y por último porque no me da la gana, hoy prefiero hablar de mudanzas. Así soy yo, siempre centrándome en lo que importa.

Llevo trabajando nueve años, casi diez si contamos el año de becaria. En estos nueve años he trabajado también en casi en nueve sitios distintos, creo, aunque sólo he cambiado una vez de trabajo (que no de empresa, pero esa es otra historia). Ayer tocó la última mudanza.

Estas mudanzas me dan mucha pereza. Siempre acabo por acomodarme al sitio así que siempre me parece que el siguiente cambio será a peor. Esta vez no creo que la sensación de ir a peor me abandone ni que me dé pena cambiarme la próxima vez. Pereza seguro que me da pero pena ninguna.

Por un lado tenemos el hecho mismo de la mudanza. Puedes tomar dos actitudes: meter en cajas todo lo que has ido acumulando desde la última o ponerte exquisito y decidir hacer limpieza. Hagas lo que hagas se te llenarán las manos y la ropa de polvo. Si además optas por la opción de la limpieza, seguro que el primer día en tu nuevo sitio necesitas echar mano del papel que tiraste porque llevaba tanto tiempo guardado que ni siquiera sabías que lo tuvieras. Yo decidí tirarlo todo. A ver lo que tardo en echar de menos mis tesooooros.

Por otro lado tenemos las desventajas asociadas a este nuevo sitio en particular. La verdad es que hasta ayer estábamos en una especie de oasis del mundo laboral. En una isla desierta poblada sólo por los chicos de los campos de girasoles cohabitando cordialmente los unos con los otros (los chicos de la extracción de aceite o pipas, los de control, los del riego, las cosechadoras…). No teníamos que pasar para nada a la casa madre, hasta podíamos fichar allí. Ahora hemos vuelto a la oficina central. Cada uno a su sección rodeada de trincheras donde enemigo es cualquiera de otra sección y al campo de batalla lo llamamos campo de girasoles.

La verdad es que la isla era grande y los sitios estaban bastante expuestos a las miradas curiosas. Pero no había problema. Podían pasar meses sin que existiera la posibilidad de que un gran jefe pudiera atisbar, qué se yo, un blog en la pantalla de tu ordenador en lugar de un plano. Simplemente porque los jefes no pasaban por allí. Será que no les dan barco de empresa.

Aparcábamos a la puerta del edificio, si llegábamos pronto eso sí, y podíamos escaparnos a por un café de verdad, al banco o a la farmacia en un momentito. Ahora cualquier movimiento de salida está controlado celosamente por la garita de seguridad.

Teníamos unos sitios enormes y los armarios al lado de la mesa. Ahora tengo el armario tan lejos que cuando llego se me ha olvidado lo que iba a buscar. Y tenemos tan poco sitio a mano que si dejo en la mesa lo que necesito más habitualmente no me queda espacio para trabajar. Además la entrada y la salida desde el pasillo son como una gymkana. No quiero ni pensar si un día tenemos que evacuar esto por, digamos, un incendio o si se me ocurriera engordar (Dios no lo quiera). Vamos, que hemos pasado de volar en business a viajar en clase misery. Y sin derecho siquiera a equipaje de mano.

No creáis que todo son inconvenientes. La isla era una especie de loft neoyorkino donde la única separación entre los puestos de trabajo y la ‘cocina’ era un armario más bajo que yo. Como no como aquí, la hora de comer los demás para mí era un suplicio. Los olores que llegaban a mi sitio ponían en marcha todos mis jugos gástricos. En ese momento y ante la perspectiva que me espera, cualquier cosa me daba hambre. Hasta unas lentejas quemadas.

Otra cosa en la que también hemos ganado con el cambio ha sido con el baño. He recuperado la intimidad de los baños con tabique y puerta del suelo al techo y con ello mucho más anonimato en caso de catástrofe. Lo mejor de estos baños es que los interruptores de la luz, temporizados, están dentro del baño. En la isla los interruptores estaban fuera y además tarados para literalmente, hoy sí, cagaprisas.

Además, sin salir del baño, hemos recuperado también, no sé cómo llamarlo, el calor del hogar. En esta empresa hay bastante gente que lleva aquí muchos años y considera esto como una extensión de su casa. Así que dejan su neceser en el baño en lugar de guardarlo en su cajón. Cuando llegas por la mañana y vas a echar el primer pis es muy posible que te encuentres a una tía maquillándose. Y cuando digo maquillándose no digo retocándose los labios o la raya del ojo. No, me refiero a maquillarse desde cara lavada. Igualito que en casa, vamos.

La última mejora es el secamanos. Aquí hay unos secamanos como de la NASA. Tienes que meter la mano en una ranura. Yo la metí con miedo. Salvando las evidentes distancias, me sentí cual Audrey en la boca de la verdad en ‘Vacaciones en Roma’. De repente salió una ráfaga de aire tan fuerte que me hizo dudar de si conservaría las uñas y las piedras de la sortija. Una vez comprobada su seguridad para con mis extremidades y sus adornos estoy planteándome seriamente si ir trayéndome cada día una sortija para dejarlas como recién salidas de la joyería.

De todos modos, no compensa, yo prefería mi isla. Además me han separado de mis compis de cruceta que eran estupendos.

La otra burbuja


Pues eso. Otra burbuja se ha pinchado.
Me recuerda a la burbuja inmobiliaria. Hace 5 años algunos decían que no cuadraban los precios de los pisos, que las rentas no lo soportaban, etc, etc. Y llegó un día que la burbuja se pinchó.
Otros llevamos tiempo diciendo que no es posible que la gente trabaje y se implique cada vez menos, que la mayor ambición de las nuevas generaciones es conseguir una plaza de funcionario, que los gobiernos apliquen muchas medidas que cuestan mucho dinero y pocas o ninguna que permitan generarlo. Y cada vez tenemos más derechos, que también cuestan dinero. Es que no cuadra. Y claro, llegó el día en que la burbuja se pinchó.


¡Cómo pasa el tiempo!

Este fin de semana hemos pasado a J. a la litera inferior y ya duermen los dos en la misma habitación. El tiempo pasa muy deprisa, me parece que hace nada que J. dormía en la cuna, primero en nuestra habitación y luego en otra. Digo bien que J. dormía porque nosotros estuvimos durante más de un año durmiendo poquísmo. Ahora el problema es que estando los dos juntos se ponen a reir y a jugar y no se duermen, pero que esos sean todos los problemas que tengamos.

C. está feliz de dormir arriba como un mayor y sube y baja con una habilidad que ni Burt Lancaster en el "El Temible Burlón". J. está también muy contento porque se ve mayor, aunque cuando llora por la noche, da unos gritos que despierta a su hermana. Hoy hemos amanecido a las 6:30 y ya no ha habido manera de que se vuelvan a dormir.

Yo tengo miedo de que C. se caiga desde arriba porque todavía es muy pequeña, pero habrá que asumir riesgos. También dentro de poco llega el verano y en esta habitación tienen aire acondicionado. Crecen, y muy deprisa.

A C. le encanta dibujar y ya hace unos dibujos que me encantan con gente supersonriente con los hoyuelos marcados y siempre con un sol en el cielo. Algún día escanearé alguno y os lo pondré para que lo veáis. A J. cada vez le gustan más los cuentos y aguanta más tiempo sin pasar la página. Le encanta bailar y dar palmas. Esta mañana ha estado bailando todas las canciones de Lazy Town y me lo hubiera comido a besos.

C. se inventa dolores para que la coja y le haga mimos. Ayer le dije que no tenía que decir eso, que dijera la verdad y ahora viene directamente diciendo 'Papá, quiero mimos'.

Ya juegan un montón juntos, aunque al final casi siempre terminan llorando (normalmente C.) o dándose un golpe (normalmente J.). Les encantan las películas de dibujos y me gusta mirarlos mientras están viendo una que les gusta de verdad (el otro día J. se quedó embobado viendo 101 dálmatas).

En fin, que crecen muy deprisa. No es solo que el tiempo pase muy deprisa, es que crecen a una velocidad rapidísima. Hay que aprovechar los momentos de felicidad. Y los momentos de felicidad con niños son abundantísimos. En esos momentos se para el tiempo y se es feliz.

Tragando tierra

Yo no soy alérgico. Al menos no mucho. Hoy en día es casi como decir que eres drogadicto. Hay tanto alérgico que el que no lo es pasa clandestinamente sobre conversaciones de ebastina, de ojos llorosos, de mocos, de tipos de polen y demás parafernalia alérgica.

Dicho esto, hay algo que no tiene que ver con la alergia y sí con tener una ciudad inundada de plátanos. ¿Por qué tiene que estar la ciudad llena del árbol que más mierda suelta en primavera? ¿No hay otro tipo de árboles que no sean tan desagradables por estas fechas?

Yo voy normalmente andando de casa al trabajo y del trabajo a casa. Estos últimos días en los que hacía bastante viento en Madrid ha sido una lucha titánica llegar a los sitios. Estoy harto de tragar semillas de árbol, de tragar tierra, de tragar polen, de que se me metan trocitos de las semillas en los ojos, de que tenga la boca como si me hubiera comido un puñado de tierra.

El fin de semana pasado fuimos al Retiro y la que había montado en la Puerta de Alcalá era monumental. Había unos remolinos gigantescos de semillas, tierra y polen que se te metían por todas partes y te hacían temer por tu integridad. Al final lloré, estornudé y moqueé como un alérgico, porque yo creo que ahí tenía que haber polen de todos los árboles y plantas del mundo, incluso de algunas especies desconocidas. Eso no sé si era alergia o los estertores para intentar no morir.

Puede que el número de alérgicos aumente como está aumentando el de miopes y que al final la naturaleza sea nuestra enemiga. También se habla de que la contaminacion empeora el asunto. Tengo un compañero que es alérgico a un montón de cosas y hay otro compañero que le dice que eso es porque de pequeño no se metió puñados de tierra en la boca. Puede que tenga razón, pero viendo lo que uno puede encontrarse en un parque infantil, no voy a ser yo el que le deje a mi hijo meterse la tierra.

El día de la madre


Ayer fue mi cuarto día de la madre. Estoy muy contenta, recibí muchos besos y muchos regalos. Hasta alguno inesperado (gracias ND). C me hizo unas flores pintadas siguiendo al pie de la letra la máxima que su profe le ha grabado en la mollera: ‘manita, manita, no te salgas de la rayita, ni dejes cosas blanquitas’ (no, no pasará a las grandes rimas de la historia). Lo que ella no sabe es que lo mejor es lo que hay por detrás: un ‘te quiero mamá’ con su firma. Escrito de su puño y letra. Y es que mi C ya se sabe todas las letras, con tres añitos. J me ha regalado un marcalibros con un dibujo suyo y una foto en la que está precioso. Pobre, todavía no está al nivel de su hermana, pero sí tan orgulloso de su regalo que en cuanto lo ve lo quiere para él. Qué tierno.

Sin embargo, a pesar de la lluvia de manualidades y felicitaciones, lo cierto es que en estas situaciones de madre no acabo de verme. Como cuando voy a buscarlos al cole, que me siento un poco intrusa pensando que las madres de verdad son otras y que yo soy una impostora que va improvisando lo mejor que puede. O ayer, cuando al felicitar a mi suegra se me hizo raro que me devolviera la felicitación. O cuando veo a mi madre con mis niños, su infinita paciencia y su mano izquierda (de mi madre, claro).

Y es que, como dice mi amiga E, a mí me da la sensación de que madre, lo que se dice madre, es la mía, y a mí me han dejado dos niños. Quién habrá sido el incauto.