Ópera & Brunch

Este domingo disfruté del regalo de reyes que me había hecho Anniehall y que era un brunch en el hotel Palace de Madrid. Para tan magno evento me puse incluso camisa y saqué el abrigo bueno del perchero porque, aunque Annie preguntó si había algún tipo de código de vestir y le dijeron que no, no me parecía adecuado ir con camiseta de manga corta. Luego sí que había gente en camiseta, y de hecho no eran los peor vestidos.

El sitio es espectacular como podéis ver en la foto. Además debieron vernos muy necesitados y nos pusieron justo al lado del buffet, como si nos conocieran. Para colmo de cosas había además un evento con pase de modelos incluido. Eso quiere decir que había famosillos y eso. Annie es la que podría informaros al respecto con más exactitud. Me decía 'esa de ahí es fulanita, que sale en la tele', 'esa es fulanita de tal que sale en las revistas'. En fin, intentó algo de pedagogía, pero creo que con escaso resultado. Había también un tenor y una soprano que de vez en cuando entonaban arias acompañados al piano. También estuvo muy bien, aunque he de decir que era mejor el tenor que la soprano, dicho desde mi escaso entender.

Tuve un ataque de lo que podría denominarse 'sensación de pobre' o algo así. Al verme delante de esa cantidad de comida tan exquisita y tan variada tuve cierta congoja porque no iba a poder probarlo todo. Para que os hagáis una idea copio de la página del Palace la descripción: "En el Palace ya lo hemos adaptado (el brunch) a nuestros gustos hispanos por lo que comienza algo más tarde y además incluye jamón ibérico. El resultado gastronómico de brunch en el Palace se materializa en más de medio centenar de platos con una mezcla muy equilibrada entre alimentos salados y dulces para los más golosos. Abundan los platos elaborados en miniaturas para tomar de un bocado, todo tipo de embutidos y quesos; nacionales e internacionales, ensaladas, carnes, pescados, mariscos, frutas frescas y gran variedad de panes".

Había cigalas de medio metro, gambones partidos a la mitad, langostinos, pinzas de bogavantes peladas, jamón, lomo, quesos, solomillo, merluza, un montón de tapas (o tapitas) de las cosas más variadas y, por supuesto, había postres. No he probado en mi vida una nata más rica que la que tenían ahí. Un cuenco lleno hasta arriba que daba alegría mirarlo. Me tomé un platazo de fresas con nata que se me caían los lagrimones mientras me lo comía. ¡Qué rico!

Terminé con angustia porque estaba como una bola, pero quería comer más. Pensaba en haberme traido un tupper para llenarlo de nata y unos papeles albal para echar un poquito de lomo y jamón. Es lo que tiene no estar acostumbrado a estas cosas. Al que vaya todos los días le dará un poco igual. Si no es hoy, ya lo probaré mañana. Pero las probabilidades de que yo vuelva a verme en una así son bastante escasas.

Después dimos un paseo por el centro de Madrid, fuimos a cambiar un libro que le regalé a mi madre al que le faltaban varias páginas. Anniehall se compró una Regenta y yo, Todo Fluye.

Ha sido un fin de semana muy bueno. Dejamos a los niños con mis padres y pudimos ir el sábado al cine. Vimos 'El Discurso del Rey' que nos gustó bastante, cenamos muy bien y nos tomamos un gintónic cerca del Retiro (nuestro antiguo barrio). No sé cuanto hacía que no me tomaba una copa en un bar de Madrid con Annie, pero estoy hablando de años.

Muchas gracias, Anniehall, por un fin de semana tan bueno y por ser tan tan tan buena conmigo. Todos vosotros sabéis que no me la merezco, pero intento que su vida a mi lado sea tan feliz como la mía al suyo. Sé que no lo conseguiré, pero lo intento.

Rafał Blechacz

No sé si este nombre os dice algo a alguno de vosotros. A mí hasta hace tres años no me sonaba de nada. Se trata de un pianista polaco de 25 años que está considerado ya como uno de los grandes intérpretes actuales. Está especializado en Chopin.

Yo lo descubrí gracias a mi hermano que me regaló unos cuantos discos suyos una de las veces que fue a Polonia, cuando allí era la sensación por haber ganado el concurso internacional de piano Frédéric Chopin. Ya véis, esas cosas pasan en otros paises, ganan un concurso de piano y se hacen famosos.

El caso es que actuará en Madrid el próximo 22 de Marzo en el Auditorio Nacional. Anniehall y yo vamos a ir y os recomiendo que, si tenéis la oportunidad, vayáis a escucharlo, creo que no os arrepentiréis. Os pongo un vídeo cortito.



Un poco de mí

Este post se lo voy a dedicar a Juanjo. Porque me apetece, porque dice que a ver si me prodigo más y porque de mayor quiero ser como él.

Yo quiero recibir un correo donde me pidan unos planos en plan borde y ser capaz de responder que no sé si me están pidiendo los planos de mi casa o los planos del tesoro. Pero no, yo no soy capaz. Ni de escribir esa respuesta ni, por supuesto, de darla de viva voz. Y por eso Juanjo es mi héroe, porque él sí.

A lo mejor habéis pensado que yo soy una tía que dice lo que piensa abiertamente y que reclama lo suyo cuando le corresponde. A lo mejor lo habéis pensado por esas entradas en plan abuela cebolleta que escribo a veces porque alguien no pone acentos, va de perdonavidas o dice literalmente cuando no viene al caso. Pues si lo habíais pensado os habéis equivocado.

Yo, que soy muy bocazas con las cosas de los demás, que no me importa contar a quien he votado o lo que le pagamos a la asistenta y que me pongo el traje de abogada de causas perdidas de los demás sin que nadie me lo pida, cuando algo me afecta mucho no sé cómo expresarlo. Me pasa con las cosas buenas y con las malas.

Cuando alguien tiene un detalle conmigo reacciono fatal. Desde los más tontos, como acordarse de mi cumple o decirme lo guapa que voy esta mañana (otra mañana, no hoy, seguro), hasta los más espectaculares, como organizarme una despedida sorpresa cuando me voy caminito de ultramar. Mi reacción suele consistir en quedarme paralizada y balbucear un gracias que ni de lejos expresa la emoción que siento en ese momento y que además no oye nadie. Para rematar la faena consigo también ponerme como un tomate cuando alguien tiene un gesto de cariño inesperado conmigo.

Esto es una mierda porque me encantaría ser capaz de decir gracias con la boca bien grande, sonreír de oreja a oreja y encontrar las palabras adecuadas y el chorro de voz para que todos sepan lo emocionada que estoy. Creo firmemente que de bien nacidos es ser agradecidos. Así que, muy a mi pesar, yo soy una malnacida.

Sin embargo es peor, al menos para mi salud mental, cuando me enfado por algo, cuando algo me da rabia o cuando creo que están siendo injustos conmigo o los míos. En esos casos rumio la situación, me enfurruño, me angustio pero, normalmente, no digo ni mu. Y las pocas veces que reúno las fuerzas para mugir, lo hago fatal. Digo las cosas de la forma en que mejor se pueden malinterpretar, me pongo nerviosa, se me olvidan los argumentos más importantes y, lo peor de todo, tachán: lloro. Lo cual hace que me dé todavía más rabia y entro en un círculo vicioso del que es muy difícil escapar. Yo lloro de rabia y por no encontrar las palabras pero, claro, el que recibe mi cabreo eso no lo sabe. Piensa que soy una llorona, que es verdad, y, peor, que uso las lágrimas como arma. Y supongo que también pensará que soy una sucia rastrera por usar las lágrimas. Y tendría razón. Y así va aumentando la bola y el desastre es cada vez mayor. Luego me voy rumiando mi fracaso, con la moviola en marcha y reconstruyendo la conversación con lo que debería haber dicho pero no dije. Lo que ND ha dado en llamar centrifugando.

Y me digo que la próxima vez no me pasará, que mantendré la calma y la mente fría pero que hablaré. Y que si en caliente no puedo, lo dejaré para cuando se me pasé el acaloramiento, pero hablaré. Pero ya son treinta y cinco años y nada, no sé si ya tengo remedio.

Así que Juanjo, es mucho mejor no guardárselo. Y si lo sabes decir con gracia, miel sobre hojuelas.

Todo, todo, todo está en los libros

No sé cuándo empecé a leer, supongo que a la edad en que nos enseñaban en el cole. Lo que sí recuerdo es que he leído (o me han leído) desde muy pequeña. Teníamos muchos de aquellos cuentos troquelados que había entonces, con la cubierta de cartulina, el papel rugoso, dibujos muy grandes y tres o cuatro líneas de texto. También los de Teo, que eran los que más me gustaban, cuadrados y grandes de tapa dura y con esos dibujos que tienen un millón de detalles y la última página con la guía didáctica. De vez en cuando nos regalaban algún cuento de súper lujo, de tapas duras que tenían lo que ahora se llaman pop-ups y que se movían si tirabas en algún sitio. En esa época todavía me leían los cuentos.

Cuando ya empecé a leer yo sola lo primero que recuerdo es ‘Mujercitas’. Sé que es imposible que fuera eso lo primero que leí, digo que es lo primero que recuerdo haber leído sola. Era una edición enorme de tapas duras y papel brillante con algunos dibujos. Me encantó. Con aquellas hermanas tan diferentes entre sí, la madre, la criada, el padre ausente por la guerra, Laury (que no podía entender que fuera un nombre de chico), sus penurias, la Navidad… Además me lo regalaron en varias ocasiones, creo que tres, y todas esas veces (y varias más) lo leí. Es curioso que nunca leyera la continuación. Y supongo que si lo leyera ahora me parecería el colmo de lo cursi.

Lo siguiente que recuerdo es descubrir a ‘Celia’. Fue unas navidades en casa de mis abuelos. No tenía qué leer y me mandaron a la que había sido la habitación de mis tías. No sé por qué, a lo mejor porque era el más cochambroso de todos, me decidí ‘Cuchifritín y Paquito’. Tenía el lomo deshecho, solo le quedaba la trama de tela entre las dos tapas, que tenían ‘comidas’ las esquinas y el dibujo desgastado y le faltaban las primeras páginas pero como eran historias independientes en cada capítulo no había problema. Celia me cautivó desde el primer momento y luego tuve varios más de la colección. Entonces eran cuadrados, de tapa blanda azul y papel muy fino. Conservaban las ilustraciones de la colección que tenían mis abuelos.

Supongo que luego debí de pasarme a ‘El barco de vapor’. Pasé de los azules a los naranjas en seguida. Y luego a los rojos, un poco antes de la edad recomendada, lo cual me hacía sentir muy orgullosa. Estaban ‘Fray Perico y su borrico’, ‘El pirata Garrapata’ y, sobre todo, uno que me impactó mucho que se llamaba ‘Charcos en el camino’ que, creo recordar, trataba de unos niños londinenses a los que mandaban a una granja durante la II Guerra Mundial. También por esa época leía muchos de una colección infantil de Alfaguara. De esa eran los del Pequeño Vampiro y otros de de una niña que se ponía piruletas verdes en los ojos para verlo todo de color de rosa. Es posible que se llamara ‘Piruleta’ pero no lo puedo asegurar porque mi memoria es un desastre y google no me ha sido de ayuda esta vez.

En otra de mis incursiones en la habitación de mis tías descubrí ‘Cuarto curso en Torres de Mallory’ y a Enid Blyton. Era una colección sobre una niña en un internado inglés. Cómo lo disfruté. En cuanto lo acabé empecé por el primer curso. Y recuerdo la emoción de ir a la librería a preguntar si tenían el siguiente en cuanto terminaba uno. Eso sí, hasta muchos años después no supe qué era el dichoso lacrosse al que jugaban a todas horas. Al terminar la serie me pasé a ‘Las mellizas en Santa Clara’ que era prácticamente lo mismo. No fui mucho de Los Cinco. Yo era más de los Hollyster y su sedán (que tampoco sabía lo que era) amarillo.

Luego vino esa etapa de la preadolescencia en la que mi padre me recomendaba libros de entre los que había por casa. Algunos con éxito como Agatha Christie o las novelas negras de Hammet y Chandler que devoré durante una época, en la que también estaba fascinada por el cine negro y sus mujeres fatales. Otros fueron fracasos totales como ‘El señor de los anillos’ o ‘Rebelión en la granja’, que no estaba preparada para comprender todavía.

¡Ah! casi se me olvida. En esta misma época tuve una fiebre que va a acabar con mi (escaso) prestigio cultureta. Me aficioné a las novelas románticas de una tal Victoria Holt. Amores imposibles ambientados en el XVIII o así. Y, lo que es todavía peor, me leí toda la colección de ‘Flores en el ático’, que era una historia ridícula sobre unos hermanos encerrados en un ático (obvio) que al final acababan enrollándose. Sin palabras.

Pero de repente, un día, mi tía (una de las de la habitación) me regaló su ejemplar de ‘El guardián entre el centeno’. Acababa de cumplir los quince. Creo que es de los libros que más me ha impresionado nunca. Supongo que su protagonista leído a esa edad impacta a cualquiera. Lo releí varias veces en aquella época. Y luego muchos años después. No tendría que haberlo hecho porque ya no me impresionó nada y además me descafeinó el primer recuerdo.

Por esa época también descubrí a Mendoza, al que desde entonces sigo además de leer. Y un poco después a Paul Auster. Es una de las pocas cosas, tal vez la única, que le debo a mi el novio. Bueno, le debo el descubrimiento de Paul Auster y el de la Velvet, además de un montón de sufrimiento y malos ratos pensando que aquello era el amor. Qué tonta.

Cuando me vine a Madrid mis fuentes lectoras venían fundamentalmente de dos sitios. Una era la casa donde vivía, donde había un montón de best sellers ambientados en la guerra fría. La otra fuente era la fnac. En cuanto tenía algo de dinero, me iba directa a la zona de libros de bolsillo y me compraba lo que me apetecía en ese momento. Y que iba por épocas. Recuerdo una que me dio por Hesse y me lo leí todo. O por Auster, y me pasaba meses leyendo solo a Auster. O por el cine, y me compraba libros súper gafapastas de cine o biografías.

Después he ido leyendo cada vez menos, la verdad. Pero creo que estoy en vías de recuperación gracias, sobre todo, a los regalos de ND, a las recomendaciones de Molinos y a la pasión de Di en sus posts sobre libros. Ahora mismo tengo a La Regenta esperando a que acabe un regalo de reyes de ND.

Unbroken

He terminado de leer Unbroken: A World War II Story of Survival, Resilience, and Redemption. Lo traduciría como 'De una pieza: una historia de la segunda guerra mundial sobre sobrevivencia, resiliencia y redención'. Es un libro corto comparado con los tochos que me había metido antes, he tardado unos diez días en leérmelo.

Está escrito como lo que es, un bestseller. Narra la vida de Louis Zamperini que es el que sale en la foto del post. He subrayado muy poquito, pero eso no quiere decir que no me haya gustado o no me haya hecho pensar. Me ha gustado mucho y es una historia de la que sí que saldría una gran serie. Me imaginaba el dinero gastado en 'The Pacific' empleado en contar esta historia y me parece que hubiera salido una serie o una película mucho mejor. Para mí el problema de 'The Pacific' es que no te llegas a meter en la piel de los personajes, cosa que sí pasaba con 'Hermanos de Sangre'. Ahí terminabas queriéndote casar con Winters que, por cierto, ha muerto.

Voy a contar un poco de la historia, nada que no se descubra al leer la contraportada del libro o el primer capítulo. Louis Zamperini era un chico problemático aficionado a robar y a montarlas bien gordas. Su hermano Pete consiguió enderezarlo y hacerle que se interesara por el atletismo, que fue su salvación. Consiguió ir a los juegos olímpicos de Berlín de 1936 (por cierto, ya hemos comprado los billetes para irnos a Berlín en Junio!) y parecía que iba a ser el primer hombre en bajar de los 4 minutos corriendo la milla. Todo esto lo cambió la guerra. Primero se alistó voluntario, pero cuando vió que le mandaron a la fuerza aérea se fue porque le daban pánico los aviones. Luego le alistaron a la fuerza y le volvió a tocar en la fuerza aérea. Era el encargado de soltar las bombas en un B-24. Después de varias misiones y de volver con su avión 'Superman' perforado más de quinientas veces en una de ellas, les dan otro avión con el que se estrellan en el pacífico. Se sabe desde el principio que Louis sobrevivirá porque aún vive.

No voy a contar más por si alguno se lo quiere leer (yo lo recomiendo), pero hay muchísimo más (tiburones, japoneses... ¡vale, he contado un poco más!).

Reconozco que he llorado varias veces leyendo el libro. Llantos de alegría, que son los que me suelen venir. Me pasa también en las películas, cuando llega ese momento de alegría desbordante se me suelta la lagrimita, soy así de blandito.

Leedlo. Es una vida tan extraordinaria que merece ser conocida. El libro tiene bastantes fotos y abruma con notas (un cuarto del libro son notas), pero sólo las más significativas están con hipervínculo de manera que no tienes que estar hacia adelante y hacia atrás y si quieres más información o saber la fuente de los datos, pues lo tienes ordenado por capítulos al final. Dice la autora, Laura Hillenbrand, que ha tardado siete años en escribir este libro, además tiene síndrome de fatiga crónica. En el libro hay muchísimos datos y el capítulo de agradecimientos es bastante largo.

Vuelvo al libro de papel y le dejo el kindle a Annie para que se lea la Regenta. Ahora me he puesto a leer 'Contra el Cambio' del que me parece que van a salir algunos posts. He leído unas diez páginas y ya me he encontrado con un tío súper divertido. Empieza con una cita de T.S. Elliot que dice 'Change changes' y un par de páginas después suelta 'Los temas dominantes cambian -mucho más que el clima' o 'Seguimos creyendo que nos suceden cosas que nunca sucedieron. No sabemos -no aprendemos a- vivir en la historia: volvemos a suponer una y otra vez que todo lo que nos pasa pasa por primera vez, y en esa novedad reside su potencial de espanto. Quizá alguna vez sea cierto. Siempre puede ser cierto, alguna vez.'

Ya os lo contaré.

Frío

Hoy hace frío. Bastante frío. Tras dos días y medio sin actividad en nuestro cubil de trabajo cuesta bastante entrar en calor. Tengo los dedos medio agarrotados y escribir no es fácil. Creo que ya os he contado que en nuestro eh... llamémoslo 'espacio de trabajo' no hay calefacción ni agua caliente. En teoría, por lo que cuentan los más viejos del lugar esto antes de ser nuestro lugar de trabajo era un gimnasio. Supongo que los estudiantes de antes debían ser superhombres a los que el frío les daba igual con tal de tonificar sus músculos mientras en sus mentes iban desarrollando series de Fourier una tras otra.

Me acuerdo que cuando iba al colegio teníamos nuestras clases de educación física y estas podían ser en el patio o en el gimnasio. Cuando eran en el patio, recuérdese que estoy hablando de Ávila, era algo para echarse a temblar. Los vestuarios no tenían ventanas, bueno, sí que tenían ventanas, pero no tenían cristal. Desnudarse ahí y ponerse el chándal rápidamente era cuestión de vida o muerte. Gritábamos para ver si así entrábamos en calor. Había risas, bromas, lo recuerdo de una manera divertida, pero el frío que pasábamos no tenía nada de divertido. Luego teníamos que correr alrededor del patio y hacer las cosas típicas de educación física: el test de Cooper, saltar vallas, correr de lado con un pié una vez por delante y otra por detrás (esto no sé si lo he explicado muy bien, pero era así), hacer molinillo con los brazos uno hacia adelante y otro hacia atrás... Ni que decir tiene que entrar en calor era imposible. Además, el suelo de mi colegio era de terrazo con lo que era bastante deslizante y, además, en caso de impacto era bastante doloroso.

El gimnasio era mucho mejor, pero casi nunca íbamos. Sólo cuando hacía frío de verdad (estamos hablando de temperaturas de menos de diez bajo cero) o cuando había que subir la cuerda, el mástil o hacer flexiones pasando la barbilla por debajo de un par de bancos en los que tenías manos y pies apoyados.

Mis recuerdos del frío en Ávila son numerosos. Recuerdo que íbamos al cole por la mañana, volvíamos a casa a comer y volvíamos a ir por la tarde y de nuevo a casa. Recuerdo que había varios charcos por el camino que permanecían congelados desde octubre hasta marzo. Normalmente los pisábamos para ver si cedían, pero no.

También recuerdo que cuando vine a Madrid a estudiar, pensaba que la gente tenía el termostato averiado porque estaban pasmados de frío cuando a mí me parecía que no hacía frío. Un amigo, cuando recordamos esa época, me dice que lo que le llamaba la atención de mí es que iba siempre con camisa y sin jersey y se preguntaba de dónde vendría este tío que salía a comprarse un donuts sin ponerse la cazadora en pleno invierno.

Todo esto tenía su lado tenebroso. En Madrid hace mucho más calor que en Ávila. Al calor nunca he conseguido acostumbrarme, por más años que pasen no consigo sobrellevar con dignidad los 40ºC y, además, con el paso del tiempo, mi resistencia al frío ha desaparecido. Ahora estoy mal en Madrid cuando hace frío y cuando hace calor, o sea, que vamos empeorando (es plural mayestático, el que empeoro soy yo, por si no quedaba claro).

En fin, que el frío ha dejado de gustarme tanto como acostumbraba. Tendré que hacérmelo mirar. Mientras tanto os dejo con este vídeo de Steve Tyrell y Jane Monheit y que se llama Baby, it's cold outside. Espero que os guste.



Os pongo la letra por si os interesa:

I really can't stay - Baby it's cold outside
I've got to go away - Baby it's cold outside
This evening has been - Been hoping that you'd drop in
So very nice - I'll hold your hands, they're just like ice
My mother will start to worry - Beautiful, what's your hurry
My father will be pacing the floor - Listen to the fireplace roar
So really I'd better scurry - Beautiful, please don't hurry
Well Maybe just a half a drink more - Put some music on while I pour

The neighbors might think - Baby, it's bad out there
Say, what's in this drink - No cabs to be had out there
I wish I knew how - Your eyes are like starlight now
To break this spell - I'll take your hat, your hair looks swell
I ought to say no, no, no, sir - Mind if I move a little closer
At least I'm gonna say that I tried - What's the sense in hurting my pride
I really can't stay - Baby don't hold out
Ahh, but it's cold outside

C'mon baby

I simply must go - Baby, it's cold outside
The answer is no - Ooh baby, it's cold outside
This welcome has been - I'm lucky that you dropped in
So nice and warm -- Look out the window at that storm
My sister will be suspicious - Man, your lips look so delicious
My brother will be there at the door - Waves upon a tropical shore
My maiden aunt's mind is vicious - Gosh your lips look delicious
Well maybe just a half a drink more - Never such a blizzard before

I've got to go home - Oh, baby, you'll freeze out there
Say, lend me your comb - It's up to your knees out there
You've really been grand - Your eyes are like starlight now
But don't you see - How can you do this thing to me
There's bound to be talk tomorrow - Making my life long sorrow
At least there will be plenty implied - If you caught pneumonia and died
I really can't stay - Get over that old out
Ahh, but it's cold outside

Baby it's cold outside

La Venecia del Elba

Ya estoy de vuelta después de cuatro días en los que no he tenido más de un par de horas para mí, digamos sin tiempo libre, sin poder leer a orillas del Elba (principalmente porque no tuve tiempo y porque el Elba estaba desbordado). El coordinador del proyecto nos dijo que a Dresde se la conoce como la Venecia del Elba y yo me preguntaba cuántas 'Venecias del' habrá en el mundo...

Eso no quiere decir que no haya momentos en los que me lo haya pasado bien, pero estás siempre rodeado de gente, hablando en inglés y, de alguna manera, trabajando. El día que llegamos quedamos con otros dos italianos del proyecto para cenar, aunque antes ya nos habíamos atizado unas cuantas cervezas por lo que al día siguiente teníamos la cabeza y el cuerpo un poco espeso.

Eso no es lo mejor para aguantar y participar en presentaciones, charlas, coffee breaks y demostraciones subidos en un autobús. Esto último fue especialmente martirizante, porque en nuestra situación teníamos que mirar la pantalla de un móvil mientras el autobús aceleraba y frenaba con bastante brusquedad. No sé si ya os lo he contado, porque son ya muchas las veces que he estado en Dresde, pero como al montar en el autobús o en el tranvía me sorprendían mucho la cantidad de frenazos y acelerones que daba, se lo comenté a un alemán y me dijo que es que la gente quería eso porque tenía la sensación de que así llegaban antes a los sitios. Nos llevaron a ver un puente que están construyendo y por el que Dresde ha perdido su consideración como patrimonio de la humanidad y yo, personalmente, no puedo entender a quién le puede molestar el puente dichoso. Está como a tres kilómetros del centro de la ciudad y todas los edificios en uno de las orillas son fábricas abandonadas. Dicen que rompe el paisaje de los que navegan por el río, pero ¿cuántos serán?

En fin, que medio mareado salí del autobús para comer, disfruté poco la comida que tampoco era una gran cosa. Por la tarde más coloquios, presentaciones y demás y gentilmente nos concedieron media hora para cambiarnos de ropa antes de ir a ver un museo que se llama Grünes Gewölbe. Os pongo el enlace en alemán porque salen bastantes más fotos. Es una colección de joyas. Hay algunas impresionantes, Hay una mesa con incrustaciones de piedras que es una maravilla, pero si yo hubiera ido por mí mismo, sin guía, no le hubiera dedicado más de media hora. Entiendo el valor de esas joyas, pero no me emociona. Al final había vitrinas con joyas para distintos trajes. Había una que era de zafiros, otra de rubíes, de esmeraldas y al final una de diamantes que era para quitar el hipo. Todo era de diamantes, los botones, las hebillas, el puño de la espada, los anillos, las presillas de los pantalones...

Luego cenamos en un restaurante que tenía un coche de tranvía dentro. Estuvo bien, pero esa noche no estábamos para ser muy sociables.

Al día siguiente, más reuniones, más presentaciones, más discusiones y más cervezas. Esta vez en un restaurante checo. Praga está a unos ciento veinte kilómetros de Dresde. Buena cerveza, buena comida. Creo que ya he loado las sopas centroeuropeas. Es que están buenísimas.

El problema, o la suerte, es que quedamos para cenar a las 7 de la tarde y estábamos brindando con chupitos de becherovka a las 8 y poco, con lo que al final te vas a dormir la mona a las 11 de la noche. Puede parecer que lo único que hice fue comer y beber, y parte de eso hay, pero os puedo asegurar que es algo muy cansado. He llegado rendido. Gracias a Dios, la reunión que tengo la próxima semana es en Madrid.

Tuve problemas con el edredón, como siempre. Me dieron la misma habitación que la última vez, creo que es la primera vez que me sentí como un viajante.

El vuelo de Dresde salió antes de su hora. Creo que es la primera vez que veo algo así. Y el de Frankfurt también salió a su hora. A pesar de todo no llegué a casa hasta pasadas las 12. Pude leer en los aviones, tanto de ida como de vuelta, y está siendo una historia interesantísima. De ahí salía una serie tipo hermanos de sangre impresionante. Ya os contaré.

Días y días

Una mañana cualquiera de un día cualquiera en una gran ciudad cualquiera. ¿Un día cualquiera? No, hoy es diferente, cambia la rutina, toca esperar a la chica. Que llega tarde. Así que nuestra mujer corriente sale de casa ya pelín mosqueada. Por el retraso, por la falta de excusas y porque sabe que va directa al atasco de la hora punta que (casi) nunca le toca porque ella sale mucho antes los días que de verdad son un día cualquiera. Y allí, en el atasco, sigue dándole vueltas a algo que desde hace días la entretiene: ¿debe darle un toque a la chica que cada vez se confía más? ¿merecen la pena los enfurruñes por encontrarse sucios lugares inesperados a cambio de no pasar el mal trago?

Según va llegando la preocupación es otra: seguro que ya no hay sitio para aparcar. ¡Qué bien! Todavía no está puesto el cartel de completo. Qué ingenua, el cartel no está puesto pero está, a todas luces, hasta la bandera. Enfila el camino hacia el aparcamiento QI (de quinto infierno) detrás de otros tres ilusos que, como ella, han llegado tarde.

Por fin sentada en su sitio, una hora más tarde de lo habitual, se dedica a las tediosas tareas derivadas de abandonar un campo de girasoles por otro. Durante casi siete horas trata de esquivar con escasa suerte marrones varios, se suelta con habilidad de las manos figuradas que tiran en sentidos opuestos de su tiempo y contesta resignada preguntas absurdas sobre otro asunto que la entretiene cuando las manos y los marrones la dejan libre.

De vuelta a casa sueña con cinco minutos de tranquilidad y de ¿siesta? entre la comida y la rutina vespertina. Se queda todo en una vana esperanza. La chica tiene ganas de hablar. Tiene problemas familiares varios. En ese momento se alegra. No, no se alegra de los problemas familiares de la chica. Se alegra de seguir dudando lo del toque porque claramente no es el momento. Y se resigna además a los tiempos de pelusas y ropa arrugada que se avecinan. Porque nuestra mujer corriente sabe que, con semejante papeleta, la pobre, seguro que se distraerá más. Pero no se enfada. En el fondo comprende que a ella también le pasaría.

Recoge a los niños. Merienda, parque, un poco de lado oscuro y vuelta a casa. Los recados los deja para mañana. Media hora de lectura tranquila mientras los niños juegan a su aire:

- Mamá, quiero ver los dibujos que ponen en la tele

- No, ahora voy a leer un rato mientras vosotros jugáis un poco antes del baño ¿vale?

- Vale, mamá

(Gracias)

...

- Mamáááá, yo soy el médico y tu eres la mamá que trae al niño, ¿vale?

- No, yo voy a leer y vosotros a jugar ¿te acuerdas?

- Sí, claro, mamá - el claro con tonillo de a ver si te crees que soy tonta, mamá - tú eres la mamá que está leyendo y traes al niño al médico

(qué remedio)

La "mamá que lee" se distrae del libro unos instantes, a tiempo para evitar que en lugar de una inyección figurada el "niño que va al médico" reciba un enema real.

Baño sin incidentes. Cosa rara. Prepara la cena. Cena eterna con amenazas varias. Se ha hecho tardísimo. Nuestra mujer corriente se cambia el disfraz de ogro gritón por el de madre perfecta e imperturbable para leer el cuento de buenas noches.

Ya son las nueve y cuarto cuando nuestra mujer corriente se prepara su cena. Un poco de tele, un poco de ordenador, un poco de lectura y a dormir.

Despertador, ducha, niños que se despiertan.

- Mamá quero hase piiii

- Pues ve mientras termino de vestirme

- Mamáááá, ya heso piiii

- Espera que te quito el pañal

- No hay pañan

- Sí, espera que te lo quito, ven

- Que no hay pañan mamáááá (mamáááá con tonillo de claro)

Nuestra mujer corriente se para a hacer memoria. En la moviola no ve el momento de poner el pañal. Había cometido un (otro) error. Las prisas, el cansancio, los nervios por disfrutar de un momento de descanso habían conseguido que se le olvidara el pañal. Y todo sigue seco: la cama, el pijama, el baño, el niño…

Al final, no había resultado ser un día tan cualquiera.

Tal vez ninguno lo sea.



Para Consu’s por su cumpleblogger y porque sé que le pirran estos posts. Y me huelo que le gustará también la canción (de la que no sé qué versión estoy poniendo, espero que sin la intensa preferida de Consu's).

Vida y Destino

Ya me he terminado otro libro. Estoy cogiendo otra vez la forma, aunque nunca llegaré a la suela de los zapatos de la lectora compulsiva, por lo menos llevo dos libracos enormes en tres meses, o así. Este es una novela, pero los hechos que cuenta son reales y a los personajes fictícios les pasan cosas verosímiles. Incluso hay personajes como Hitler y Stalin y se nos desvelan sus pensamientos en determinados momentos.

Es una novela de 1960 que, por supuesto. fue prohibída en la URSS. No se publicó hasta los tiempos de la perestroika o la glasnost o lo que fuera. Se requisaron todas las copias de los manuscritos y nadie supo de su existencia hasta muchos años después cuando apareció en los archivos secretos de la URSS.

Al principio es bastante desconcertante porque no sabes quién es quién. Además los nombres rusos no ayudan nada. A eso hay que añadir los diminutivos, el que a Beria o a Stalin los llaman por el nombre de pila y la cantidad de personajes secundarios que aparecen. De hecho (y es una de las desventajas del libro electrónico mal hecho) al final viene un resúmen con los nombres y las relaciones de todos, pero como mi libro no tenía índice no me enteré hasta que acabé el libro de que existía esa parte que me hubiera ayudado bastante.

Hay nombres como Mostovskoi, Katsenelenbogen o Sháposhnikova que son casi imposibles de leer. Hay incluso nombres que tienen dos tildes, cosa que me parece estupenda, pero no sabes cómo entonarlos.

Os diré que me ha encantado. Es un libro durísimo porque habla sobre los campos de concentración alemanes, sobre la batalla de Stalingrado desde el lado ruso y desde el alemán, sobre los campos de trabajo en siberia, sobre los presos, sobre las cámaras de gas, sobre los militares, los civiles, los investigadores rusos, el amor, el odio, la envidia, la solidaridad, la amistad, la traición. Todo lo último es lo que la hace una novela universal, y lo primero, lo que la hace un documento imprescindible para asomarse a aquella sociedad. Los testimonios de Grossman de la liberación por los rusos del campo de exterminio de Treblinka se usaron en los juicios de Nurenberg.

Compartiré con vosotros, y que vaya en mi demérito liberal, que nunca he conseguido acabar una novela de Solzhenitsyn. Lo he intentado con archipiélago Gulag dos veces y me dejé a medias Pabellón de Cáncer. Será muy premio Nobel de literatura, pero no lo he conseguido. Demérito mío, por supuesto.

Con esta novela me he quedado con ganas de más. Está muy bien escrita, aunque no estoy tan seguro de la traducción. Aparecen varios palabros como destinación que no creo que estén bien, aunque a lo mejor sí, porque con esto de la gramática, ortografía y definiciones me parece que voy por detrás, muy por detrás de la Academia.

Hay descripciones que te ponen un nudo en la garganta como cuando Liudmila visita la tumba de su hijo o la entrada de los judíos en las cámaras de gas. O, más aterrador aún, cuando los nazis están verificando el funcionamiento de la fábrica de la muerte de los campos de exterminio y terminan cenando sobre lo que dentro de poco será la sala donde morirán innumerables personas.

Os pongo algunos fragmentos que he subrayado:

"Millones de aldeanas, de viejos y niños y millones de soldados alemanes se comunicaban con palabras como matka, pan, kurka yaika, kaputt. Bien es cierto que no llegaban muy lejos con semejantes explicaciones, pero de todos modos el gran pueblo alemán no necesitaba nada más para el tipo de quehaceres que acometía en Rusia"

"Nada es más duro que ser hijastro del tiempo. No hay destino más duro que sentir que uno no pertenece a su tiempo. Aquellos a los que el tiempo no ama se reconocen al instante, en la sección de personal, en los comités regionales del Partido, en las secciones políticas del ejército, en las redacciones, en las calles... El tiempo solo ama a aquellos que ha engendrado: a sus hijos, a sus héroes, a sus trabajadores. No amará nunca, nunca a los hijos del tiempo pasado, así como las mujeres no aman a los héroes del tiempo pasado, ni las madrastras aman a los hijos ajenos."

"Parecía que el cielo se hubiera quedado sin aire, como si lo hubieran aspirado, y que sobre la cabeza de Liudmila se extendiera un desierto de polvo seco. Pero la potente bomba silenciosa, que succionaba el aire del cielo, trabajaba, trabajaba y ahora para Liudmila no solo no había cielo, tampoco había fe ni esperanza; en el infinito desierto sin aire solo había un pequeño túmulo de tierra entre grises terrones helados.
Todo lo que vivía, su madre, Nadia, los ojos de Víktor, incluso los boletines de guerra, todo había dejado de existir.
Lo que estaba vivo había muerto. El único que vivía en todo el mundo era Tolia ¡Qué silencio la rodeaba! ¿Sabría que había venido...?"

"Sofía Ósipovna constataba con estupor que. aunque el proceso de evolución había llevado millones de años, habían bastado pocos días para hacer el camino inverso, el camino que va del ser humano a la bestia sucia y miserable, desprovista de nombre y de libertad."

"Ahora creía haber comprendido la diferencia entre vida y existencia. Su vida se había acabado, pero la existencia seguía, se prolongaba. Y aunque aquella existencia era miserable, el pensamiento de una muerte cercana le colmaba el corazón de terror."

"La aspiración innata del hombre a la libertad es invencible; puede ser aplastada pero no aniquilada. El totalitarismo no puede renunciar a la violencia. Si lo hiciera, perecería. La eterna, inninterrumpida violencia, directa o enmascarada, es la base del totalitarismo. El hombre no renuncia a la libertad por propia voluntad. En esta conclusión se halla la luz de nuestros tiempos, la luz del futuro."

"Amigo es aquel que justifica tus debilidades, tus defectos e incluso tus vicios; es aquel que confirma tu equidad, tu talante, tus méritos.
Amigo es aquel que, amando, desenmascara tus debilidades, tus defectos, tus vicios.
La amistad es, pues, aquello que, fundado sobre lo semejante, se manifiesta en las diferencias, las contradicciones, las desemajanzas. En la amistad el hombre aspira a recibir de forma egoista aquello que él no posee. En la amistad el hombre aspira a dar aquello que posee."

En fin, podría poner muchas más porque es un libro buenísimo. Ya apunto en mi lista "Todo Fluye" que es la novela que escribió a continuación.

La próxima que voy a leer se llama "Unbroken" y es de Laura Hillenbrand, la autora de Seabiscuit, que no la he leído, pero la película me gustó. Es la historia de un soldado americano en la II guerra mundial en el pacífico y tiene muy buena pinta. El problema es que está en inglés, pero así aprendo algo.

On the road again

Ya llevaba yo mucho tiempo sin abandonar nuestras fronteras y me toca hacerlo la siguiente semana. Me tengo que ir durante cuatro días (de lunes a jueves) a Dresde. Esta vez creí que no me tocaba, pero al final (como casi siempre) me ha tocado. Al menos me acompaña mi sidekick italiano. Ya he dicho que viajar solo es un asco. Lo peor de todo es cenar solo, eso es horrible.

Mi jefe me había dicho que iría él y lo dijo como pidiendo perdón. Yo le dije que encantado de que fuera él, que no me importaba quedarme. A lo mejor se me notó mucho la alegría y al final el que voy soy yo.

Esta vez queríamos ver la Gläserne Manufaktur que llevo tiempo queriendo visitar y no hay manera. Ni siquiera esta vez que voy a estar cuatro días puedo verla. Supongo que los blogueros ingenieros (supongo que más ingenieros que ingenieras) os habréis puesto a salivar si habéis pulsado el enlace. Para los que no lo sepáis, es la fábrica del volkswagen phaeton y se puede visitar, de hecho es como un museo transparente en el que vas viendo como trabajan y van montando los coches. Incluso, si te compras un phaeton te invitan a que vayas a ver como se ensambla y te lo puedes llevar puesto.

He cruzado varios e-mails para ver si era posible ir y no lo es. No hay en mi apretada agenda ningún hueco que me permita ir. El chiringuito está montado para turistas y parece ser que el turismo a partir de las cuatro - cinco de la tarde está muy mal visto en esos sitios. La próxima vez intentaremos llegar pronto, pero al no haber vuelo directo, es muy dificil.

La verdad es que es una reunión más política, de networking, que de trabajo, así que habrá cenas suntuosas, visitas culturales y cosas de esas. Siempre es más agradable que estar delante del ordenador, pero corres el riesgo de olvidar que es trabajo.

Ya os he dicho muchas veces que Dresde es una ciudad muy bonita. Es la cuarta o quinta vez que voy en el último año y he visto en las previsiones que hará frío. Eso es un problema porque vuelo con mi equipaje de mano y si lo tengo que cargar con mucha ropa, el traje se me arruga y viajar con el traje puesto también es un lío, aunque creo que es lo que haré. A lo mejor no llevo traje, ya veremos.

Tengo que acordarme de imprimir los billetes y el bono del hotel y llevármelos mañana porque el lunes no paso por el trabajo. Hago escala en el aeropuerto de Düsseldorf que es uno de los que más me gustan de los que he estado, es amplísimo y muy luminoso, da gusto transbordar en él, todo lo contrario que el de Frankfurt, que no me gusta nada. Ese me lo reservo para la vuelta.

Me llevaré el kindle (ahora que además le he metido juegos) y aprovecharé para leer y pasear a orillas del Elba (nunca creí en mi vida que escribiría algo así, así que tengo que aprovechar y ponerlo).

En fin, os echaré de menos la próxima semana porque no creo que me lleve ordenador, aunque a lo mejor hago un esfuerzo y lo meto en la maleta y me doy una vuelta por el ciberespacio mientras estoy en mis interesantes reuniones. Ya he aprendido a decir en alemán Ein grosses Bier, bitte! (solo por si acaso)

Carta abierta al Señor Sobrao

Ya lo sé. Sé que es una putada irse a la obra. Aunque lo estés deseando es una putada irse allí y que la vida siga en la oficina. Mucho más cuando acabas de aterrizar en el mundo laboral y es tu primera obra. Nunca tienes acceso al correo y a los sistemas o el que tienes es tan deficiente que no te permite tener a mano la documentación que pensabas te iba a salvar la vida en más de una ocasión. Eso es otra putada. Otra más es tener que andar llamando y poniendo correos a todo el mundo a ver quién te hace el favor de hacerte caso y te manda ese documento que necesitas YA. Y mucho más gorda es la putada de ver que lo que para ti es súper urgente, en la oficina no lo es tanto.

Por eso mismo, porque yo ya estuve allí, te hice mucho caso, te contesté tan rápido como pude a todo lo que pude. Anduve consiguiendo información aquí y allá cuando yo no la tenía ni era mi obligación dártela. Y cuando ya me olía el tipo de persona que eres. Para mí hubiera sido mucho más fácil decirte que yo de eso nada de nada. Ojalá hubiera tenido a alguien como yo cuando estuve en tu situación.

Pero resulta que la vida aquí en la oficina tampoco es tan fácil. A veces tienes reuniones chorras convocadas en el último momento a las que no puedes faltar. A veces incluso tienes que salir pitando en cuanto llega tu hora porque, fíjate, fuera de aquí también te reclaman con la misma urgencia, o más, y mayor importancia.

Y ¿qué pasó cuando una de tus llamadas me pillo en una de esas? Pues que me disculpé y te dije que no podía. No solo eso, le pasé tu recado a alguien que sí podía y te resolvió la papeleta. A pesar de todo me sentí culpable así que al día siguiente te escribí para disculparme de nuevo interesándome por si lo habías conseguido. Y ¿desde entonces? Pues silencio. Cojonudo, menos trabajo para mí.

Ahora has vuelto. Sí, cubierto de laureles por lo bien que lo has hecho. Pues bien por ti. Pero desde aquí, donde nunca llegarás, te recomiendo algo más de humildad y de elegancia. Y también de cojones. Mal está que seas incapaz de comprender a quien te comprendió siempre. Peor que seas incapaz de disimularlo, más cuando nos tenemos que ver la jeta todos los días. Pero lo que ya es el colmo es la cobardía. Si estás dispuesto a mostrar indiferencia, a pasar de mí y a no dirigirme la palabra no tengas la poca vergüenza de llegar y saludarme igual que a todo el mundo para luego no responder a mis preguntas de cortesía y desviar la mirada. No. Si vas a pasar de mí pasa desde el principio, no me saludes y hazlo patente delante de todo el mundo.

¡Serás gilipollas!

(Siento el desahogo pero en algún sitio tenía que hacerlo y para algo tengo el blog).

Volver

Pues eso, que toca volver. Sé que he sido un afortunado por estar dos semanas de vacaciones y poder disfrutar de estas fiestas en familia. Lo sé, pero volver al trabajo no me gusta, claro, que peor sería no tener trabajo al que volver, pero como dice el dicho: al que no usa bragas, las puntillas le hacen llagas.

Nos toca hacer las maletas, elegir qué regalos llevar y cuatro horas de viaje hasta casa.


Mi cuñado, El Serbal y dos comensales muy agradecidos

Mi cuñado, que es un tío viajado, cosmopolita, conocedor de la buena vida y muy pero muy generoso tuvo a bien obsequiarnos esta Navidad con una de esas Smartbox que consisten en un menú para dos en un restaurante con estrella michelín.

Esta mañana hemos salido dispuestos a disfrutarlo en el restaurante elegido. Y vaya si lo hemos disfrutado.

Lo cierto es que el restaurante no está en la mejor de las ubicaciones dentro de Santander. No tiene vistas al mar y está en un barrio normal y corriente sin vistas a ningún sitio. Pero el local es muy agradable: decoración discreta sin estridencias modernas ni concesiones a lo kistch, luces indirectas, sin música ambiental (o al menos lo suficientemente sutil como para no recordarla), mesas grandes separadas unas de otras de modo que no se te meten conversaciones ajenas entre la comida... Bueno, esto último no sé si es tan bueno porque a mi me suele dar mucho juego y me encanta captar trozos de conversaciones e inventarme la vida de la gente a mi alrededor a partir de esos retazos robados, la verdad.

El caso es que allí hemos llegado, nos han sentado en una de las grandes mesas, nos han ofrecido un aperitivo a elegir: manzanilla, fino, amontillado... Nos hemos decidido por el fino aunque, la verdad, a mí estos vinos... A continuación el solícito maître nos ha consultado si preferíamos que nos desvelara el menú desde el principio o irnos sorprendiendo sobre la marcha. Nosotros, aventureros de pro como ya sabéis, hemos optado por la aventura y la sorpresa. Y esto es lo que nos hemos encontrado:
  • Hemos abierto boca con una cata de aceites. Cinco. Muy buenos todos.
  • El aperitivo era una crema de hongos con ravioli de cochinillo. Excelente, sobre todo la crema.
  • A continuación una ensalada tibia de bacalao con tartar de aguacate (no sé por qué no dicen simplemente aguacate pero bueno, doctores tiene la nueva cocina) y pimiento rojo. Estupendo. Si hay que ponerle una pega, el bacalao estaba un pelín salado. Pero, vamos, en conjunto mucho más que aceptable.
  • Después arroz negro con sus chipirones y un langostino acompañado de alioli (all i oli para los puristas, lo sé, pero si la RAE admite bluyín, sexi y mánayer, qué menos que me perdonéis el alioli). Divino, el alioli suavecito hacía el contraste justo con el arroz negro. Y el langostino estaba en una tempura muy fina riquísima.
  • Luego merluza con fritada de tomate al cilantro. La merluza estaba de muerte y en su punto justo de cocción. A ND la fritada no le ha gustado mucho aunque yo difiero.
  • El último plato salado era cabrito en dos cocciones con setas y compota de manzana. Creo que nunca había comido cabrito. Si todos son como este repetiré. No sé muy bien en que consisten las dos cocciones, ¿tal vez confitado primero y después al horno para que quede crujiente por fuera? La compota eran dos en realidad, una tipo membrillo fluido y otra puré. Muy ricas y todo junto con el cabrito y las setas estaban de muerte.
  • De postre tiramisú con helado de café con leche al orujo de Liébana (la tierruca debe estar presente) y helado de plátano. Aunque nuestro tiramisú roza ya la leyenda entre los que lo han probado, este tampoco se quedaba manco. Y el helado de café estaba muy rico.
Todo ello acompañado de una selección de panes muy buenos y regado con agua y cerveza Krombacher, somos nosotros poco de vino, además del fino del principio.

Para terminar hemos pasado del café y yo me he pedido un gin tonic. Eso no ha sido tan perfecto como esperaba. Viendo la parafernalia que desplegaban con el pan y el café (la del café un poco excesiva pienso yo, molido en un carrito específico delante del comensal) y el carrito de espirituosos que divisábamos desde nuestra mesa pensé que los camareros serían expertos. Pues no. He intentado que me propusieran un gin tonic seco pero al final he tenido que elegir yo la ginebra y la tónica. Pero bueno, la elección no ha sido mala: Bulldog con tónica Fentimans, su poquito de limón y corteza de lima. Gran final para una comida espectacular.

Las raciones, que no lo he dicho, del tamaño justo. No me he quedado con hambre pero tampoco hemos salido como una bola (que cantaba la Jurado).

Gracias cuñaaaaaooooooooooo!!!

Enrrosconado

Creí que nunca en mi vida lo diría, pero estoy enrrosconado, me he saturado de roscón de reyes, no me cabe más. El roscón me encanta y, además, como es una de esas especialidades pasteleras, como los buñuelos, que solo se comen en una época del año, parece que se le puede hacer hueco fácilmente. Pero ya estoy saturado. Ahora veo un roscón y me da pereza.

Además otros años me lo hacía acompañar con chocolate calentito. Esa combinación es maravillosa. Roscón más chocolate es un caballo ganador, pero este año me ha superado. Ni chocolate, ni roscón. Tendré que hacérmelo mirar. No os creáis que no tengo hambre, que estoy desganado ni nada así. Os digo que he sustituido el trozo de roscón para desayunar por un sobao tamaño familiar, de esos que parece que si se te cae y te da en el pie te deja cojo. Así que ya véis que no paso penurias alimentarias.

Ayer, sin ir más lejos, nos fuimos a cenar a un restaurante italiano aquí cerca y se olvidaron de traernos una de las dos pizzas que habíamos pedido y a pesar de ya estar ya bien alimentados esperamos a que nos la trajeran y nos la ventilamos en un pispás.

Vamos a utilizar la caja regalo que nos regaló mi hermano para ir a un reataurante, hemos elegido este. Así que el apetito no lo hemos perdido. Espero que sea algo pasajero y que el próximo año vuelva a atacar con fuerza al roscón. Supongo que también tiene que ver con que cada año los roscones están antes en las tiendas. En Madrid, incluso, hay una cosa (que yo creo que es inventada de hace poco, pero puede que tenga una tradición milenaria) que es la corona de la Almudena que es un roscón que hacen en noviembre para festejar a la patrona, tiene como gran virtud el que no tiene fruta escarchada por encima. Conozco a muy poca gente a la que le guste la fruta escarchada y año tras año deben terminar en el cubo de la basura toneladas de guindas, naranjas y calabacines escarchados. Todos los años salen noticias en las que dicen que ninguno de los roscones que se venden tienen nata de verdad, que están hechos de grasa vegetal, que engordamos de medio a un kilo de media... pero es que una navidad sin roscón es menos navidad, al menos para mí.

Supongo que todos habréis sido buenos este año y no tenéis que temer que os traigan SS.MM. carbón. Así que ya sabéis, a sacar brillo a los zapatos, a acostarse pronto y a seguir teniendo ilusión.

Elogio a Canal Cocina

Aprovechando que tengo el cerebro medio garrapiñado de comer turrón, roscón, mantecados y bien acompañado de carnes (todavía me relamo del cordero que hizo hace tres días mi suegra...), pescados, sopas. mariscos, etc. Además de sobras recalentadas y todo regado con gintónics caseros (así culaquiera tiene ganas de ponerse a escribir tonterías) voy a escribir un poco de una pasión que compartimos Anniehall y yo.: El Canal Cocina. En primer lugar hay que decir que en casa no tenemos televisión de pago, así que lo vemos en casa de mis suegros en Santander.

Lo vemos cuando podemos, eso es verdad, porque cuando hemos venido mi suegro se había hecho su lista de favoritos y no lo encontrábamos, pero ya nos ha dicho donde se encuentra (aunque no lo ha añadido a la lista de favoritos). Yo podría estarlo viendo todo el día. Esta mañana que estoy más o menos solo en casa (mi cuñado está malo, mis suegros están con los niños en el museo oceanográfico y Annie y mi concuñada están de compras).

He visto hacer callos con garbanzos con conservas. He visto una marmita de salmón, una tarta de calabaza. profiteroles con salsa de frutos rojos y lima y ahora dentro de un rato vendrá Abraham García a hacer algo de caza. Tampoco es que esté con el boli y la hoja apuntando, simplemente cojo ideas y disfruto. Me encanta ver cocinar. También me encanta cocinar.

Me encantan esas cocinas enormes, me gusta verlos a todos impolutos, la destreza con el cuchillo, la facilidad con la que hacen las cosas, me encanta que sean programas de media hora y vayan cambiando de receta a recete, de postres a guisos, de productos de caza a recetas con el microondas. Es una pena que la televisión no tenga olores. O a lo mejor no, porque estaría salivando cosa mala.

Durante nuestra cotidianeidad madrileña vemos todas las noches a Arguiñano, los niños lo exigen, piden que pongamos al cocinero. La verdad es que luego innovamos poco en la cocina, pero nos gusta mucho. Una pena que entre tanto canal absurdo y repetitivo de la TDT no haya sitio para un canal como este, uno que yo vería.



Que ustedes lo aprovechen, yo ya lo hago.

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Creo que es un buen momento para hacer ese post al que cualquier blog con estadísticas está abocado. Sé que es una tontería y al final el proceso por el que alguien llega a un blog es una mezcla perfecta de azar y coincidencias. Ya conté mi experiencia con el botón de 'siguiente blog' que nunca me llevó a ningún blog que me apeteciera. Sigo intentándolo de vez en cuando, pero sigo llegando a páginas muy raras.

Mi búsqueda de estadísticas también ha sido como vagar en el desierto. Empecé con uno que ya no me acuerdo como se llamaba que metía publicidad en la página. Eso es algo bastante molesto, sobre todo porque a alguien le pagan por darte un servicio bastante lamentable. Luego me pasé a Statcounter que no está mal, pero el otro día el ordenador me lo detectó como robot espía y no es cosa que por un poco de curiosidad te encuentres con la cuenta del banco vacía. De todas formas he seguido manteniéndola, además cualquiera puede ver nuestras estadísticas. El problema con Statcounter, además de ser un semivirus, es que guarda pocos registros cosa que soluciona google analytics que te guarda un montón de información, sobre todo referente a las búsquedas que han llevado a la gente a la mesa cero del Blasco.

Y de eso es de lo que quería hablaros de búsquedas que alguien ha hecho en google y que le ha llevado a nuestra página. Muchas búsquedas son para copiar imágenes para sus blogs, todos lo hemos hecho... otras son más o menos lógicas. Hay quién ha buscado cosas relacionadas con el apresto. Así se ha buscado apresto para cortinas, donde comprar apresto para ropa, quitar apresto, como almidonar unas cortinas para tener el apresto que tenían y un montón de cosas así. Siento no haber podido ser de utilidad porque lo que yo decía es que hasta que conocí a Anniehall ni siquiera sabía de la existencia del apresto, lo siento.

También hay muchas búsquedas de nespresso de vainilla y caramelo, hay muchas búsquedas de cosas de dealextreme, incluso hay gente que busca la mesa cero del blasco y la encuentra. Pero, como todos vosotros sabéis, la capacidad de búsqueda de respuestas del ser humano junto con el motor de búsqueda del google da resultados inesperados.

Por ejemplo, alguien ha llegado hasta nosotros buscando 'como se llama la cancion que dice tururu tururu tururu tururu tururu tururu', ojalá lo supiera, pero así, escrito, es un poco difícil. Otro ha buscado 'avelino blasco', a lo mejor nos ha visitado el propio Avelino, ¿quién sabe?

Hay otros un poco más extraños, en todos los casos respeto la grafía del buscador, como uno que busca 'si te pones numeros de pie mas grande te crecen los pies?¿' ¿quién puede creer algo así? Salvo que seas una china de esas de pies deformados... también hay otro que pregunta 'hasta cuando crecen los pies', cuando lo sepa te lo diré, si te sirve de ayuda te diré que alguien llegó aquí buscando 'los pies crecen a los cuarenta años'

Hay bastantes referencias a Valladolid como por ejemplo 'para cuando nespresso en valladolid' o 'me voy a valladolid dia 9' o 'gin tonic valladolid' que me parecen cuestiones importantes, pero que yo tampoco puedo resolver.

Otro pregunta que si 'puedo cambiar los interruptores si el piso me lo he vendido' supongo que si te lo has vendido a ti mismo puedes hacer lo que te de la gana... hay otro que buscó 'estrenar ropa todos los días', pues muy bien.

Que los designios de google son inescrutables lo dice alguien que vino buscando 'mi jefe no me ha pagado la extra todavia 29 de diciembre 2010'. De verdad que lo siento, pero no sé por qué pusiste eso en google, además creo que deberías haber pulsado el botón ¡voy a tener suerte! Eso es lo que te deseo, espero que ya la hayas cobrado.

Referente a las borracheras, no sé cuando hemos hablado de esto, pero hay quien busca 'el amigo mas borracho..yo nunca'. Dí que sí, siempre hay otro más borracho. También buscaron la 'letra de la canción borracho yo, tururu'. También hay otro que se pregunta 'por que un cristiano no debe trasnochar'. A esto te puedo contestar, eso es falso y lo atestiguan las cartas que me mandan todos los años para asistir a la vigilia de la Inmaculada, si eso no es trasnochar...

Otro busca 'pueblo de avila donde venden mesas de puesto de mercadillo' es muy curioso, porque yo creía que para mesa de mercadillo bastaban un par de borriquetas y un tablero de contrachapado, pero parece que hay un pueblo de especialistas en el noble arte de la mesa de mercadillo.

Hay un pobre iluso que pone 'aprobar termodinamica', has ido a preguntar a la persona más torpe en el campo de la termodinámica, todavía no sé como aprobé y te diré que me costó tres años hacerlo.

Hay otros desconcertantes como 'grupo de de personas que le gusta jugar juegos ocultos de agahta cristie'... no lo entiendo, pero si sabes más de esos grupos de personas, háznoslo saber, a lo mejor nos apuntamos...

Hay otros un tanto raros como 'madrasta chupa a su hijo acostado'. Quién busca eso en google? y cómo demonios llegó a nuestra página? Otro busca 'un señor callendose de un cerro chico', tal cual. Otro (otra, supongo) buscó 'revisión medica me hicieron quedarme en bragas'.

Pero hay uno que es el colmo de la perversión y que llegó a nuestra página buscando 'portuguesasmaduras' Qué clase de persona puede estar tan enferma?!!?!??!