Paz Vega despellejada

Hay alguien por ahí que me conoce muy bien. Qué jodía. Sabe que no iba a poder resistirme a esto. Sabe que no se me puede decir ‘ahí os lo dejo, para que lo despellejéis si queréis, no me he podido contener…’ y luego poner un enlace.

Su maldad no tiene límites. Para más inri se lo ha mandado también a la despellejadora suprema. ¿Y qué hago yo? Pues entrar, claro, y encontrarme con eso. Y no contenta con la hostilidad supina que me genera, voy y le propongo a Despellejator que por qué no hacemos cada una un despelleje y luego los publicamos a la vez. Si es que soy imbécil. Sé que tengo todas las de perder pero, en fin, soy una mujer muy caballero y la palabra dada es la palabra dada, así que ahí voy.

Pero la culpa es suya, solo suya. De Paz digo. Es que me subleva. Y a la vez me reconcilia con mi propia imbecilidad. Porque sí, yo soy muy imbécil. Me llamo gilipollas unas veinte veces al día, al menos unas diez de ellas con razón. Así que leer estas cosas me consuela. Es un triste consuelo sí, pero consuelo al fin y al cabo, ver que siempre habrá alguien más tonto que tú.

Porque si no es por ser tonta y absurda a ver cómo se explica ‘No sé por qué es. A veces pienso que me tienen muy vista porque he hecho muchas cosas allí; puede ser que no les parezca interesante, que se crean que no tengo nada más que ofrecer o que me he ido’. A ver, vamos por partes. Muy vista, sí, eso seguro. Desde todos los ángulos y en todas las posturas. Con la ropa ridícula que te pone tu Orson estilista y también sin nada de ropa.

Lo de que se crean que ya no tienes más que ofrecer es un clásico. Es curioso cómo la gente se empeña en negar la evidencia. Esta es otra versión más de ‘es que no entienden mi arte’ o mi humor o lo que quiera que hagas (mal). El problema son los demás. Pues tía, es facilísimo, si no te llaman es que no les gustas. Así, sin más. Hasta yo lo entendería.

Y luego está lo de que se crean que te has ido. Es que te has ido, tía, a triunfar a jolivú. Así que digo yo que lo normal si te has ido es que creamos que te has ido. ¿O es que realmente soy más boba de lo que pensaba? ¿debo preocuparme?

Luego viene lo de que en Hollywood es otra historia. Claaaro, sí, allí eres toda una celebridad y llevas encadenando protagonistas de taquillazos candidatos a los Óscar uno tras otro. Justo. Otra historia. En fin.

Y ahora entramos en la promoción de la última peli. Una peli donde ‘aparentemente pasan cosas muy fuertes’ (o sea, tía, te lo juro por snoopy) ‘pero con el humor uno se lo traga estupendamente y encima te ríes’. ¿Pero qué coño quieres decir con esto, chica? ¿simplemente hay que tragar? Nada de inquietar, invitar a la reflexión, remover conciencias. No, para qué, si total las cosas fuertes con un poquito de humor te las tragas estupendamente. Que lo otro da muy mal rollo y, a lo peor, de la preocupación se te estropea el cutis.

Lo que viene a continuación es lo que más me gusta. ‘Cuando veo una cosa que conlleva un riesgo, me encanta. Mis agentes ya me dijeron con 'Burning Palms' que ni se me ocurriera hacerla si quería tener una carrera en Los Ángeles. Basta que me dijeran eso para lanzarme a por ella. Algo parecido ocurrió con esta película.’ Oh, me encanta. Resulta que en la nueva película interpreta a una prostituta con secretos acechada por una despiadada asesina. Todo un riesgo, sí. Yo veo muchos riesgos en encarnar a una prostituta perseguida. Primero está el impacto que en 2011 que puede tener encontrase de protagonista a ¡una prostituta! Pero bueno, qué descaro. Inaudito. No hay casos casi de prostitutas en el cine: Irma, Klute, Holly Golightly, Belle de Jour, Pretty Woman… ¡Ah!, a lo mejor te referías a que esta tiene secretos y está perseguida. Sí, eso no inspira ninguna empatía y seguro que el que estén deseando cargársela solo aumenta la antipatía del público.

Pero lo que más me gusta de todo es lo de que basta que sus agentes le digan que no haga algo para que lo haga. Que digo yo entonces que para qué demonios quiere un agente. Le pagas una pasta para que te aconseje y luego haces lo que te sale de los huevos. Pues yo para eso no les contrato y eso que me ahorro. Aunque, claro, tú debes de estar acostumbrada a pasar de los consejos porque es imposible que ningún estilista, por muy cubano y muy marido tuyo que sea te recomiende en serio esto.

Luego está lo de que sus problemas con el inglés le permiten acceder a los papeles que las americanas no. Sí, hombre, nunca jamás en la historia del cine se han fingido los acentos. Si es que la que no se consuela es porque no quiere. Ya lo dice ella ‘hay que verlo así’. Pues yo no consigo verlo así por mucho que lo intente pero si a ti te hace más feliz pues mira qué bien.

Cuando ya casi estaba casi convencida de que no se puede ser más absurda he leído lo de que sigue el ritmo del sol por sus hijos, se levanta a las seis y media y se acuesta a las ocho de la tarde. Sí, hombre, el ritmo del sol. ¿También estará comiendo purés de verduras y merendando papilla de frutas? ¿tomará un biberón a media noche? No, si al final los raros vamos a ser los que procuramos buscar el equilibrio entre los ritmos del niño y los nuestros en lugar de intentar hacer girar el mundo alrededor del niño.

Pero lo que me ha matado es lo de quitarse de encima la imagen de mujer sexy porque le aburre muchísimo. No me cabe la menor duda, por eso vas cómo vas y posas como posas. Y por eso solo dos meses después de tener a tu segunda hija ya puedes lucir cuerpazo. Porque todo eso de la mujer sexy a ti te da igual y lo que quieres es seguir los ritmos de tus hijos. Anda ya.

Pues nada, Tochi, aquí lo tienes. Que Dios y Moli nos cojan confesadas.

Normalidad y Caos

Ayer fue un día en el que volvió a demostrarse que el orden es algo necesario en nuestro mundo, pero que los cimientos de ese orden son de una endeblez que asusta. Aunque para seguir con el orden del título primero hablaré de cosas normales, por decir algo.

Ayer me terminé de leer 'Silencio Sepulcral' de Arnaldur Indridason. Un fraude total. Algún día tenía que llegar un libro que me defraudara y lo comentara en el blog. Además el problema es que sigue la estructura de un libro de novela negra de manera que hasta el final, aunque lo sospeches, no te das cuenta de lo malo que es. Esto puede parecer raro, pero es lo que me pasó. Por cierto, voy a hacer de spoiler por lo que si alguien quiere leérselo (lo dudo) que no siga leyendo.

El primer fallo es que lo venden como novela negra, pero en una novela negra hay malo, hay crímenes, hay un detective o policía desahuciado socialmente... y al final el malo va a la cárcel o muere. En esta novela no hay crímenes actuales, aunque hay cadáver. La investigación del policía no afecta al presente, es sobre un cadáver de hace 70 años. Es cierto que el policía está bastante desahuciado es divorciado, su hija es drogadicta, está embarazada y pierde el hijo que esperaba. Pero no se sabe por qué investigan unos huesos de tiempos de la segunda guerra mundial. No afecta al presente, sabes que el malo no va a ir a la cárcel y que no recibirá su castigo salvo que sea el muerto que aparece...

Está contada 'en paralelo' con capítulos del presente y otros del pasado. A mí ese modo de contar me pone muy nervioso porque así también creo yo misterio. Además que las historias del presente y del pasado no se tocan hasta un final de vergüenza.

El principio promete. Empieza con una fiesta de cumpleaños de niños en el que un joven llega a recoger a su hermano al cumple y ve a la hermana pequeña metiéndose una cosa en la boca, como una piedra. Cuando se acerca y lo ve se queda pasmado porque es una costilla humana. Van a donde la encontró el hermano y ven que hay un esqueleto enterrado. La verdad es que es un buen arranque, pero todo se queda ahí.

Llegan los policías que se llaman Elendur, Elinborg y Sigurdur Oli (no haré más bromas con Mordor y Aragorn porque salen muy facilitas) y un arqueólogo que tarda todo el libro en desenterrar el cuerpo. Como no tienen otra cosa que hacer se ponen a investigar el caso. Esto se va mezclando con unos relatos de los tiempos del crimen de una familia en la que el padre es un maltratador y tiene a su mujer y a los niños horrorizados. Además la mujer tiene una hija de una relación anterior que tuvo meningitis y tiene problemas para moverse y hablar. Nos cuenta como este sujeto destroza las vidas de todos en su familia.

Mientras, los policías siguen investigando y descubren otra historia algo turbia sobre unas familias de la alta burguesía de Reikjavik y una pareja que iba a casarse, pero no lo hicieron porque ella desapareció después de romper el compromiso. El novio era el que le alquilaba la casa a la familia de la que se habla en los flashbacks. Luego nos enteramos de que la novia estaba embarazada y había sido violada y que el novio sabía que estaba embarazada, pero no que la habían violado. ¿Y para qué todo esto? pues para nada porque no pintan nada en ninguna historia. Yo tengo la teoría de que lo añadió después de llegar a la editorial con la novela y le dijeron: oye, que esto pesa muy poco.

En fin, eso se mezcla con la investigación y con la vida de Elendur y con su hija en coma en el hospital después de perder el hijo que esperaba. El médico le recomienda que le hable, pero él no sabe qué contarle y empieza a contarle como cuando era pequeño se perdió en la nieve con su hermano y al final su hermano murió.

Se sigue desenredando la madeja y se termina sabiendo que el maltratador siguió maltratando hasta que un día su mujer se pone de parto de un hijo que no es del maltratador, sino de un soldado americano que la cortejó mientras el marido estaba en la cárcel por robar alimentos a los americanos. Después de decir que iba a matar al niño cuando naciera y mientras está naciendo en el suelo de la cocina, un hijo decide clavarle al padre unas tijeras y acabar con tanto sufrimiento. El recién nacido muere y los entierran al padre y al bebé juntos por lo que cuando los desentierran piensan que es la mujer embarazada que desapareció antes.

Al final se aclara todo. El niño que mató a su padre sufre una enfermedad llamada hebefrenia que es que su cerebro no maduró desde aquel día y está en un psiquiátrico. El policía habla con él y le cuenta lo de su hermano desaparecido y que hay que superar el pasado y que van a ser amigos. Y justo en ese instante, a la hija del policía que está en coma se le forma una lágrima en el ojo y un poco después se despierta en el hospital donde estaba. Fin. Fin bochornoso, claro.

En fin, una basura. Tenía algún libro más de este tío en el Kindle, pero no creo que le dé otra oportunidad. Esto me ha quedado bastante largo, la verdad es que me estaba indignando mientras lo escribía... Perdón.

Ahora estoy empezando Petirrojo de Jo Nesbø que es otra novela negra que enlaza el presente con nazis y la segunda guerra mundial. A ver qué tal, pero une dos de mis aficiones lectoras la novela negra y la IIGM. Peor que esta última no puede ser.

No sé si escribir sobre el caos... Bueno, resumidamente. Ayer hubo una avería en una tubería en mi calle y nos quedamos sin agua. La cosa parecía gorda y llevaron bolsas de agua para que las cogiera la gente. Solo pudimos pillar una de un litro. Allí se vivieron escenas de pánico y de pillaje. Anniehall os lo podrá contar mejor porque ella vio como la gente se abalanzaba con carros de supermercado a por el agua. El Dia de al lado de casa se quedó sin agua embotellada. Nosotros teníamos a dos niños pequeños y no teníamos en casa más agua que la de la nevera y en la bañera agua de lavar unos pantalones nuevos que desteñían. Anniehall llamó al Canal pidiendo agua y nada, yo llamé pidiendo información y me dijeron que se arreglaría a lo largo del día, pero que no podían decirme cuándo...

No quiero imaginarme lo que podría pasar si hubiera un terremoto y se rompieran cuatro tuberías importantes o hubiera un atentado o algo así. Volveríamos a la edad de piedra al instante, pero sin los conocimientos y habilidades de los hombres de las cavernas. Ya lo digo, los cimientos sobre los que asentamos nuestra sociedad, que parece que siempre ha sido así y que siempre lo será, son muy finitos y es muy fácil que se vengan abajo.

Entrando en el siglo XXI

Por fin me he decidido a comprarme un teléfono con internet, un smartphone (aunque parece que este término causa cierta suspicacia en ciertos sectores...). Esto se une a que hemos puesto internet en casa, me he hecho una cuenta de spotify y estoy bastante enganchado al libro electrónico. He dado un salto hacia la tecnología y me ha costado.

Cuando era chaval me encantaban los aparatos y estudiaba y me aprendía todas las funciones, aunque nunca las fuera a usar. En casa era el encargado cuando llegaba, como este fin de semana, el día del cambio de la hora de cambiar todos los relojes electrónicos de la casa y siempre que pasaba algo como que no se veía el vídeo, que había que resintonizar los canales o cosas así, me tocaba hacerlo a mí.

He ido perdiendo 'tecnicidad' si se puede decir un palabro tan horroroso. Ya no me emociona saber todas las funciones de un aparato o aprender a programar sincronizando la TDT y el vídeo. Me da igual. Sólo quiero saber hacer tres cosas básicas con cada aparato y punto. Eso crea problemas. Por ejemplo, tengo una estación meteorológica (regalo preferido por cualquier persona del género masculino) que me dice la temperatura y la humedad dentro y fuera de casa y también la presión. Bueno, pues se me ha acabado la pila del aparato que tengo en el balcón y cuando se la ponga ya no me voy a acordar de cómo sincronizarlo con el de mi mesilla.

Por otro lado veo a mis compañeros de trabajo con sus teléfonos con internet, sus wassup, sus twitter, sus gps que graban recorridos, sus aplicaciones absurdas y esas cosas y veo que me quedo atrás. Además, un proyecto europeo, el de Dresde, trata de un sistema de navegación para usuarios de transporte público y tiene una aplicación de Android y me parece que debería tener yo algo parecido, actual. Cierto es que me va a costar un dinero y espero sacarle utilidad. Al principio eso de tener internet en el teléfono me parecía una tontería, pero ahora lo veo bastante útil.

Además está mi gafapastismo incipiente. En el trabajo tienen la teoría de que poco a poco me iré quedando moreno, con flequillo lacio tapándome los ojos, escuchando músicas modernillas y con un iphone porque las gafas me irán poseyéndo...

Perdón, pero mientras estaba escribiendo esto me han llamado los señores de mi antigua compañía para ofertarme un teléfono y quedarme en su compañía. He tenido que hacer un excel, que se note que soy ingeniero, y he llegado a la conclusión de quedarme. Los números no mienten. Aunque me sale el terminal más del doble de caro, me ofrecen un descuento del 40% durante un año y una tarifa más barata que los otros... esto es un mercado persa...

En fin, es un proceso complejo. De hecho me acaban de mandar un mensaje diciéndome que o me quedo en mi compañía o me ponen una sanción de hasta 174€ cuando en la página web me pone que no tengo penalización... puff!!! Casi prefiero volver a aprender a programar el vídeo antes que enfrentarme a este mundo de leguleyos...

Los Asesinos Entre Nosotros

Otro libro que he terminado. Estoy sorprendido de cómo estoy volviendo a leer, cosa que durante mucho tiempo dudé de que fuera a ser posible teniendo hijos, pero está pasando y de momento lo estoy aprovechando.

He terminado este libro en dura competencia con 'Cazadores de Nazis' que ponen en la 2 estos días y es que muchas de las historias son las mismas. En los documentales hay algunas en las que el final ya se sabe. Este libro es del 67 y todavía se desconocían dónde estaban o si habían muerto varios nazis como Bormann, por ejemplo. Varias veces estaba leyendo a la vez que estaba el documental para que no me pisaran el final... también podía haberme centrado en el documental y saltarme el capítulo, pero no lo hice.

El libro empieza con una introducción en la que se da un repaso a la vida de Wiesenthal. Cómo conoce a su mujer, cómo los separan en los campos de concentración y cómo a cada uno de ellos les dicen que el otro está muerto sin ser verdad. Al terminar la guerra se pone a ayudar a los aliados para atrapar a nazis fugados, pero se da cuenta de que tampoco hay un verdadero interés en encontrarlos. Si aparecen, pues bien, pero si no, hay cosas mucho más urgentes. Ante este panorama decide crear su centro de documentación e ir encontrando a fugitivos y entregarlos a la Justicia.

El libro está estructurado en capítulos independientes, cada uno trata de un caso. Los hay que me han hecho llorar como un caso de un niño de 10 años llamado Sammy Rosenbaum. La familia de este niño, judía, fue a campos de trabajo forzados (el niño también) y supieron que su destino era la muerte cuando se enteraron de que el Untersturmführer de las SS de por allí se apellidaba igual que ellos. Él no podía permitir que su 'buen nombre alemán' fuera también llevado por unos asquerosos judíos. Así que un día cogieron a sus padres y a su hermana y se los llevaron al bosque, todos sabían lo que pasaba en el bosque. Mandaron a un polaco a que fuera a buscar al niño que trabajaba en una cantera. El niño subió al carro y le dijo a su conductor que por favor le dejara parar un momento en su casa. Llegaron y encendió dos velas por cada uno de sus familiares muertos y rezó el kaddish por ellos dado que era el único familiar que podía hacerlo. Cuando estaba terminando, puso otras dos velas por él, rezó la oración fúnebre y se volvió a subir al carro camino de la muerte.

Me ha llamado mucho la atención cómo había muchísima gente en contra de que se juzgara a los nazis por sus delitos. Cuenta como Mengele estuvo cinco años en su pueblo, donde su familia eran los caciques del pueblo, y nadie dijo nada. También habla de un austriaco que se llamaba Murer, creo, que cuando declararon el juicio nulo o algo así todo el pueblo se puso de fiesta.

Es un libro muy interesante. Claro, para el que esté obsesionado con la IIGM. Muchas de las historias son desconocidas porque son de gente digamos de segundo nivel, al menos yo no las conocía.

Ahora me he pasado a la novela negra donde también hay crímenes pero sabes que al final el criminal paga. Es una novela de un islandés que se llama Arnaldur Indridason, que vaya nombrecito, aunque peores son los de los barrios y calles de Reikjavik. El inspector de policía se llama Erlendur que parece el nombre de alguien de el señor de los anillos. Es bastante fácil de leer y supongo que lo terminaré mañana o pasado. Ya os contaré.

En cuanto a mi intoxicación guerramundialista os digo que he hecho un pedido a una librería argentina (por supuesto más barato que aquí a pesar de tener que recorrer medio mundo los paquetes) y me he agenciado:

Así que de momento no se me ha pasado el mono. Por cierto, el documental de Shoah es impresionante, pone los pelos de punta. Además, sale Raul Hilberg (del que mamá en Alemania nos ha recomendado la destrucción de los judíos europeos) y se explica con tal claridad que dan ganas de leer cosas suyas. El problema es que el libro de la destrucción de los judíos europeos cuesta 125€. He visto otros en Amazon más asequibles y ya los he puesto en mi wishlist.

Palabras que me gustan

No sé por qué me ha dado por pensar en palabras que uso mucho pero que no se oyen tanto por ahí. Forman parte de mi jerga familiar, digamos, y cuando las oigo fuera de ese entorno me gusta sentir una olilla de calor de hogar.

Algunas se las he oído usar a mis padres siempre, otras las usamos medio en broma.

A ver qué sale:
  • Pizpireta. Mis padres la usan mucho para definir a cierto tipo de mujeres. Y me encanta como suena.

  • Desgalichado. Pensaba que no existía, pero al ir a comprobarlo para no meter la pata resulta que sí. Mi madre la usa mucho para describir el desaliño de la gente. A mí me resulta muy gráfica.

  • Anaquel. Esta es una broma familiar. Hace ya muchos años, andábamos mi madre y yo atascadas en un crucigrama y le preguntamos a mi padre. Casi sin mirarnos, queriéndose dar importancia como si no se la quisiera dar, dijo ‘ANAQUEL’. Despacio, alto y claro. Tenía razón pero desde entonces cada vez que tiene un gesto de este tipo o nos epata con alguna fracción de su vasto conocimiento le llamamos Anaquel.

  • Bardal. Esta la he buscado también y efectivamente no existe. En mi casa las personas no son un desastre o desordenados, son bardales. No sé por qué, supongo que porque un bardal es un sitio lleno de zarzas, espinos, broza, matojos…

  • Chata. A los de Madrid no os parecerá nada extraño, pero por ahí por el norte se oye muy poco. Mi padre la usa muchísimo para llamarnos cariñosamente a mi madre, a mí, a mis primas… Parece que le estoy oyendo.

  • Assurrrrdo. Esta la he adoptado de mi familia política. ND y mi cuñado la usan mucho para definir situaciones o gentes. Es mucho más que absurdo. También muy gráfica.

  • Pispitos. Esta es de mi amiga P. En nuestros años del Blasco (del real quiero decir), solo cuando tenías muuuuucha suerte te ponían almendras con la caña. La mayoría de las veces te tenías que conformar con pispitos, que son esa mezcla de cacahuetes, pipas saladas, quicos, habas, garbanzos… Esta se ha instalado tanto en mi cabeza que ahora no puedo llamarlo de otra manera. Además me gusta llamarlos así.

  • Zuteo. Casi la olvido pero estaba describiéndole a mi madre unos cupcakes que probé ayer y me salió solo. Zuteo tampoco existe pero es algo muy dulce y empalagoso y con cierto toque pringoso o granulado. Como, por ejemplo, el zuteo de los cupcakes. No les acabo yo de encontrar la gracia a los chismes estos. Sí, sí, muy bonitos pero puro zuteo (lo digo tanto para que se os quede y porque es ¡tan descriptivo!). Con lo rico que es un muffin bien grasiento de esos que parece que vayan a fraguar en el estómago. Mmmmmhhhh

  • Bernajías (o cualquiera de sus múltiples combinaciones con b/v y g/j porque no sé cómo se escribe). También acabo de comprobar que no existe, pura jerga familiar. Hacer bernajías es hurgar mucho en algo, y estropearlo, o en alguien o en uno mismo haciéndose daño (quitarse una costra, rascarse una herida…). ¿No os parece que suena fenomenal?

  • Brujulear. Esta la usa mucho mucho mi madre. Yo pensé que era habitual pero un día Consu’s se sorprendió al encontrársela en algo de Molinos. Así que será cosa de madrileños de la segunda mitad del siglo XX. A mí me gusta mucho. Brujulear es andar sin rumbo fijo curioseando y sin hacer nada, tanto en casa como en la calle. Bueno, así la usamos en mi casa y resulta que es la cuarta acepción en DRAE.
Pues mira, sé que me dejo alguna, pero como ya he completado la decena y no se me ocurren más pues aquí lo dejo.

Assurrrdo, pispitos, zuteo y bernajías: ¡AL DICCIONARIO YA!

¿Alguien me dice alguna de las suyas?

Aquí te pillo, aquí te mato

Como ando falto de ideas, simplemente os voy a contar lo que me ha pasado estos dos días. En estos dos días he tenido que sustituir a mi jefe en tres clases en la Escuela. bueno, dos clases, una de dos horas y otra de una hora. Esto normalmente me lo dice el mismo día de autos. Por ejemplo esta mañana a las nueve me ha dicho que si podía dar su clase de las nueve y media... así, con tiempo para prepararla. Bueno, era la misma que ayer, así que no necesitaba más que coger el pincho USB e irme a clase. Claro, que tampoco iba preparado para la eventualidad y llevaba una camiseta con el dibujo que podéis ver en la imagen del post. Una camiseta con una máscara mexicana de lucha libre que me regaló mi cuñado. Es muy chula, pero no parece la mejor vestimenta para dar clase.

Además en la clase de ayer pasó una cosa totalmente sorprendente: me preguntaron. Y fueron preguntas sobre lo que estaba contando. Por ejemplo, hoy me han preguntado que si iba a pasar lista, pero eso no cuenta como pregunta. Me hicieron tres o cuatro preguntas sobre lo que estaba explicando y eso me animó. A pesar de que muchos de ellos estaban bostezando y desparramándose sobre las sillas, pero no les culpo; las clases a primera hora de la tarde son terribles. No creo que yo pudiera ser un profesor especialmente bueno, pero tampoco creo que pudiera llegar a ser tan malo como algunos que conozco.

El caso es que cada vez me va gustando más esto de dar clases. En teoría el próximo año empezará un nuevo máster sobre ferrocarriles y seguramente tendremos que dar clases. Además con una gran novedad y es que parece ser que incluso nos pagarán! Ya véis que me ilusiono con poco, porque aunque parezca lo lógico, yo en diez años aquí no he cobrado ni una hora extra a pesar de haberlas hecho y éstas habérselas facturado al cliente a precio de hora extra.

Es extraño el paso de un lado a otro de la clase. Yo cuando estaba en clase casi nunca preguntaba e intentaba pasar desapercibido detrás del de delante. Prestaba atención en la medida de lo posible, pero nunca mucha, la verdad. Pintaba en la mesa, intentaba encontrar una posición cómoda, cosa imposible en las minimesas que teníamos. En cambio, desde el otro lado intentas explicar las cosas de la mejor manera que sabes, intentas meter anécdotas, que no se les haga pesado, te encanta que pregunten, te sientes raro subido a la tarima. Te gustaría que te contaran por qué están en clase de ferrocarriles... en fin, te gustaría interactuar, mientras que cuando estaba en el 'otro lado' sólo quería que la información fluyera en un sentido (o en ninguno): del profesor a mí y nunca al revés.

Esto sigue pasando. en la clase de hoy no he conseguido que me dijeran de qué especialidad eran para así ver si les explicaba unas cosas de electrónica o no. Eso me pone un poco nervioso, pero yo en su lugar habría hecho lo mismo.

Pues, lo dicho, que le he cogido gustillo a esto de dar clases y me gustaría que en vez de 'aquí te pillo, aquí te mato' fuera algo más planificado. Y si además fuera de algo de lo que creo que sé bastante, pues ya sería la leche, pero eso es bastante improbable porque lo más habitual es que te pongan a explicar justo aquello de lo que no tienes ni idea. Llevo dos días hablando de la catenaria (línea aérea de contacto, más exactamente) que es un sistema del que no conozco más que cosas generales. Para los que no lo sepáis es el cable que va por encima de la vía y de donde el tren toma la energía. Es un tema que tiene bastante que ver con la mecánica y yo me las ví y desee para aprobar las asignaturas relacionadas con ella, pero creo que, incluso en estas condiciones, no me desenvolví mal.

Al final de la clase se despidieron de mí y según pasaba yo entre ellos para salir de clase hubo uno que me dijo 'adios y muchas gracias por la lección'. Me hizo mucha ilusión. Es cierto que era mexicano y que ellos son bastante más educados que nosotros, pero, aunque fuera simplemete una muestra de cortesía, me alegró. ¿Estaré volviéndome blandito? ¿O ya lo era?

Una Mujer en Berlín

Ya he terminado de leer este libro y toca el post correspondiente. Hace poco que se ha tocado el tema de la moral y el de la percepción subjetiva que se tiene de lo que está bien o está mal en según que circunstancias en blogs de mayor enjundia. Este libro entra de lleno en esos aspectos. Es el diario que escribió una mujer durante un par de meses en Berlín. Va contando día a día lo que pasa, bueno, más bien lo que le pasa a ella, que no es poco.

Las anotaciones empiezan siendo más o menos cortas, se van alargando hasta ocupar decenas de páginas por día y terminan otra vez siendo bastante cortas. Cuenta como los habitantes de una ciudad como Berlín que tenían casi todo por seguro de repente se encuentran luchando por unas ortigas para comer o abalanzándose como posesos por un trozo de mantequilla rancia. Cuenta como se establecen nuevas relaciones entre las personas, donde te acogen o expulsan en función de lo que puedas aportar.

Y cuenta la llegada del ejército rojo y las vilolaciones que sufrió y que sufrieron sus conocidas, prácticamente todas fueron violadas por los rusos. En el prefacio de otro libro que tengo a la espera que se llama 'Después del Reich' (bueno, yo lo tengo en inglés) dice el autor que 16,5 millones de alemanes fueron expulsados de sus casas depués de la guerra e indica que cuanto más alto era el nivel de vida que veían a su alrededor, más ganas tenían de violar mujeres. En algún sitio, creo que en el Postwar de Tony Judt, he leído que hubo más de dos millones de alemanas violadas por los rusos. En fin, que tuvo que ser algo horroroso.

Viendo que al ir de violación en violación no iba a durar mucho, decidió buscarse un violador fijo de mayor graduación. Primero estuvo con un teniente y luego con un comandante herido. Al leerlo se te ponen los pelos de punta. La primera vez que la violan, la sacaron del refugio donde estaba escondida y el resto de los que estaban allí en lugar de decir nada o intentar ayudarla, cerraron con cerrojo la puerta del refugio hasta que terminaron de violarla. Cuando aparecen el teniente o el coronel y le traen cosas para comer, la viuda de la casa donde viven está super contenta y obsequiosa, pero cuando dejan de venir y escasea la comida, la mira con malos ojos por tener que compartir. Es terrible también cuando ella se juzga a sí misma y se pregunta si se habrá convertido en una prostituta.

Son terribles también las escenas de hambre y de comerse lo que había a mano: ortigas, patatas podridas, azúcar con clavos y astillas. El momento en que saquean las bodegas de la policía local después de que abandonaran Berlín es estremecedor con gente pisándose, empujándose y casi matándose por algo que comer. Ya sé que muchos no aguantáis a Pérez-Reverte. A mí me gusta mucho, no los Alatristes que no puedo con ellos, pero sí las novelas y las columnas semanales. en alguna de ellas, o en alguna entrevista, hablaba sobre que todo lo que tenemos a nuestro alrededor: la democracia, el respeto a la ley (bueno, cada vez menos), la educación (también cada vez menos) no es lo normal, lo normal es la guerra, el desastre. Así ha sido durante muchísimo tiempo y, aunque veamos nuestra sociedad tan armada y sus pasos de cebra y sus autobuses con wifi, eso puede desaparecer en un pispás.

Luego cuenta como poco a poco van volviendo los servicios. Vuelve a funcionar la radio y cuenta como tuvieron que apagarla cuando volvieron a oir a Beethoven debido a la emoción. También es terrible cuando vuelven los maridos y novios y se enteran de lo que ha pasado y en vez de apoyo y comprensión les ofrecen el repudio e incluso llegan a matarlas y a suicidarse (en ese orden, como siempre, claro).

Es un libro que te hace pensar como todo lo que tienes por seguro y firme no es más que una fina capa de orden sobre un caos turbulento y que esa capa se puede quebrar muy fácilmente. Ella antes del asedio de Berlín tenía agua corriente, luz, electricidad, gas igual que cualquiera de nosotros y de repente todo eso desapareció. Ya no hay trabajo que te pague tu sueldo, ya no hay supermercado en el que comprar, ya todos los que están a tu alrededor no son tus conciudadanos, sino que son tus rivales o como mucho las personas con las que truecas. Hay una escena en la que le cuentan cómo estaban en la cola para abastecerse de algo y cayó una bomba, mató a tres o cuatro, el resto limpió la sangre de las cartillas de racionamiento y siguieron esperando turno.

Bueno, un libro necesario si se quiere ver lo inseguro que es lo seguro. Cómo todo el castillo de naipes se puede derrumbar, pero la vida sigue. Os lo recomiendo, aunque es duro de leer, advierto. Parece ser que hay una película alemana 'Anonyma. Eine Frau in Berlin' que no sé qué tal será.

Ahora estoy con 'Los Asesinos entre Nosotros' de Simon Wiesenthal sobre la búsqueda de criminales nazis tras la IIGM. Lo he cogido con ganas y más después de llevar una semana enganchado a los episodios que están echando a las 9 de la noche en la 2 de "cazadores de nazis" que están muy bien. Parece que es un libro que está desaparecido en versión en papel. Yo lo tengo, digamos de contrabando, y es una edición del año 1967. En Amazon tampoco aparece más que en libros antiguos y descatalogados. A pesar de eso, me está encantando. La pequeña biografía que viene a modo de introducción de Wiesenthal parece el guión de una película o la parte de los nazis de 'Maus'. Me parece que también os lo recomendaré.

Por último, he empezado a ver Shoah, un documental de 9 horas sobre el holocausto de Claude Lanzmann. El otro día lo mencionó Mamá en Alemania y lo tenía ahí aparcado y me he decidido a verlo, aunque a lo mejor va a ser una sobredosis demasiado fuerte...

El vídeo (II): aquellas películas de mi padre

Como decía el otro día, en cuanto teníamos ocasión, mi hermano y yo elegíamos una película mirando la lista en aquel archivador negro tamaño octavilla.

Yo casi siempre elegía las mismas. De vez en cuando le pedía a mi padre alguna recomendación y así poco a poco fui abriendo el círculo. Estas eran mis pelis. Y, la verdad, siguen siéndolo aunque alguna haya pasado un tiempo en el congelador hasta que la he recuperado. Cosas de la juventud y las inseguridades, supongo. No sé qué edad tendría ¿diez? ¿doce? ¿trece? no más, eso seguro:
  • Sonrisas y lágrimas. Me encantan las canciones, el cuento de hadas, la elegancia de la baronesa (en el vestir y de la otra), los niños... Jamás Christopher Plummer estuvo más guapo ni Julie Trinos peor peinada. No sabría elegir mi canción preferida. Y ahora las tengo muy presentes la verdad. Tal vez My Favourite Things.
  • Mary Poppins. Julie otra vez de institutriz, cómo no. De unos niños muyyy feos. La segunda parte, a partir de que se escapan de su padre, me aburre un poco pero la primera, con el paseo en los dibujos animados It's a jolly holiday with Mary y Supercalifragilístico es fantástica. Pero sobre todo lo que más me gusta es el número de la madre sufragista que esconde las insignias cuando llega su marido. Mis amigas no quisieron hacerlo para una función del cole y me tuve que conformar con el Goodbye de los niños Von Trapp.
  • My fair lady. Mucho tiempo antes de que descubriera mi fascinación por Audrey Hepburn (nada original por otro lado) esta película me tenía fascinada. De nuevo las canciones, la ropa, la ambientación, Rex y Audrey... y la historia por supuesto. Qué maravilla. Si me tengo que quedar con alguna dudaría mucho entre Wouldn't it be lovely o I could have danced all night. ¡Ay! tengo que volver a verla.
  • Asesinato en el Orient Express. No sé por qué pero me encanta. No debería tener mucha gracia ver este tipo de películas (whodunits que dicen los angloparlantes) más de una vez pero yo la he visto decenas de veces. Y no me canso. Ahora además con el aliciente de saber que eran grandes actores y descubrirlos fuera de 'su' época para mí (Albert Finney, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Vanessa Redgrave, Sean Connery...)
  • Cantando bajo la lluvia. Es tan optimista y tan divertida. Y una historia de cine dentro del cine en musical... qué más se puede pedir. De aquí elegiría Good Morning (por decir algún número distinto al más obvio que también es maravilloso) porque están los tres y porque es de esos números que te alegran el día. El que siempre pasaba rápido, tanto que la cinta se estropeó por ahí, es ese otro que tanto alaban los cinéfilos de pro en el que bailan las piernazas de Cyd Charisse y Gene Kelly Broadway Melody (no he podido encontrarlo completo).
  • West Side Story. Esta es de todas la que, probablemente, más veces he visto. Y lo curioso es que cada vez que la veo lloro más que la anterior. Empieza todo tan bien y acaba... como acaba. Aquí me es imposible quedarme con una: Maria, Somewhere, America, I feel pretty, Jet song, Something's coming... (habría sido más rápido enlazar toda la peli)
  • La ventana indiscreta. Cómo está Grace Kelly en esta película, haciendo de pija indolente, con unos modelazos impresionantes eso sí. Pero me gustan mucho más James Stewart y la asistenta. El patio de vecinos además es casi como el patio al que da mi casa ahora. No tenemos bailarina pero de cuando en cuando entretiene mucho. Y tampoco tenemos es el teleobjetivo de Jimmy, claro.
  • Crimen perfecto. De esta lo primero que me viene a la cabeza es el modelazo rojo de Grace y las tijeras. Y después el inspector de policía con pinta de cualquier cosa menos de policía. Recuerdo que la primera vez que la vi me impresionó muchísimo que aquella mujer pudiera serle infiel a su marido pero siguiera casada con él como si nada. Angelito.
  • Laura. Creo que esta es la primera película de cine negro que vi. Recomendación de mi padre claro. A partir de ahí empecé a leer novelas de Chandler y Hammet. Gene Tierney me parecía la mujer más bella que había dado el cine, aunque creo que solo la he visto en esta película.
  • El jovencito Frankenstein. Esta era de las pocas en las que coincidíamos mi hermano y yo. Nos moríamos de risa viéndola y durante años hacíamos bromas con frases de la peli.
  • La huella. Aquí descubrí a dos grandes: Laurence Olivier y Michael Caine. Bueno a tres, porque al principio suena You do something to me. Durante muchos años no supe de dónde salía ni de quién era pero siempre quise tenerla. Luego, cuando descubrí conscientemente a Cole Porter, al fin fue mía. La película es estupenda y la casa espectacular.
  • Dirty Dancing. Esto sí que me pilló en plena preadolescencia (la vi directamente en vídeo grabada de la tele). Yo quería bailar como Baby, ensayaba con mis amigas, tenía la banda sonora... pero Patrick Swayze siempre me pareció un hortera. Después se me pasó la fiebre y la peli no me parecía para tanto, un producto para adolescentes como tantos. Y yo, un poco por pose, un poco por convicción, renegaba mucho de los productos para quinceañeras. Sin embargo hace unos días Di me la hizo ver de otra manera. Nunca había hecho semejante reflexión sobre la peli pero tiene razón. Así que ahora, cuando la ponen por la tele, ya no es un placer culpable, como fue durante algún tiempo. ¡Ah! esta mi padre no me la habría recomendado en la vida.
  • Esplendor en la hierba. Esta me pilló también en el mejor momento. En plena adolescencia, cuando todo es tannnn terrible, mi padre me recomendó este dramón de amor obstaculizado por las convenciones sociales y morales con consecuencias terribles y final agridulce. Por supuesto me aprendí de memoria los versos de Wordsworth y los escribía en cualquier sitio o los recitaba a dúo con una amiga de entonces igual de colgada que yo por la película. Ah! y Natalie estaba preciosa. Warren demasiado crío.
A lo mejor me he dejado alguna pero es que ya me ha quedado un buen tocho. Estas son, salvo Dirty Dancing, aquellas películas que descubrí gracias a la colección de mi padre. Todas más o menos en la misma época y que veía una y otra vez sin cansarme. Recuerdo diálogos casi de cada una de ellas.

Para otro día dejo las que luego fui añadiendo yo a la colección y que sigo viendo en cuanto tengo ocasión.


El Opinador Consagrado

Creo que ya he dicho alguna vez que cada día me parecen más absurdas las tertulias de la radio y de la tele donde una serie de periodistas van rotando de programa en programa cual juego de la oca. Yo sospecho que algunos no tienen casa, para qué si siempre están opinando, y que van durmiendo en los escoberos de los platós o los estudios ¡Si es que están en los de última hora de un día y luego en los de primera del siguiente! Yo no sé para qué las hacen, las tertulias digo, si una vez planteado el tema y vistos los participantes sabes sin lugar a dudas, antes de que empiecen a hablar, cuál va a ser la opinión de cada uno y casi hasta con qué palabras la va a dar. Nos ahorrarían mucho tiempo a todos si llegaran, plantearan los temas, presentaran a los opinadores y se fueran. Luego cada uno se monta la película y ya está. Seguro que no fallábamos.

Pero hoy no quería hablar de esto, no. Yo quería hablar de otro personajillo, este exclusivo de la radio (creo), que me da mucha grima y al que he decidido llamar el ‘Opinador Consagrado’ (en adelante OC). El OC no es tertuliano (ni una respuesta de crucigrama), no. Es otro nivel. El OC hace una especie de editorial radiofónica previa a la tertulia. Como todos los demás tertulianos, de experto no tiene nada porque habla de cualquier cosa. Ahora tocan centrales nucleares y tsunamis (pobres japoneses) pero ayer hablaban de la gripe A con la misma soltura. Bueno hablaban. No, ellos no hablan. Ellos pontifican. Además pontifican desde su atalaya con la seguridad de saber que no va a tener que responder cuando alguien le rebata sus argumentos. Porque otra característica del OC es que llega, lee su rollete y se pira. O, mejor, lo graba cuando mejor le conviene y después lo sueltan en el programa que toque. Así no tiene que madrugar ni trasnochar siquiera.

Y luego está su tono. El de su voz y el de su discurso. El del discurso suele ser tremendista y profundamente preocupado por las oscuras consecuencias que los no consagrados somos incapaces siquiera de atisbar. También se fijan en los pequeños detalles irrelevantes, normalmente efectistas y populistas, supongo que para que todos nos admiremos con lo observadores y preocupados por el mundo que están. Usan palabras grandilocuentes y frases muy elaboradas que nadie, salvo ellos, usa jamás en el discurso oral. Y suelen terminar con una pregunta retórica como diciendo ‘¿eh? ¿eh? ¿a qué a ti solito no se te había ocurrido?

El tono de su voz es, claro, acorde con el del discurso. Se ponen en modo grave, o sea que bajan el tono, hacen pausas dramáticas, enfatizan las preguntas... Son, en definitiva, una subcategoría de los intensos.

A mí me parecen unos pedantes y me sorprende la deferencia y reverencia con que les tratan los tertulianos rasos, cómo les nombran y les citan. Bueno, o no me sorprende tanto. Si yo fuera uno de esos que, para no perder tiempo en desplazamientos, juntan dos sillas del plató para echarse la cabezadita entre la última y la primera tertulia del día supongo que también aspiraría a ser OC. Soñaría, imagino, con participar cuatro o cinco minutos en el programa para embolsarme la misma pasta que estando allí hora y media. Envidiaría no tener que aguantar los mismos de siempre que se defienden de mis argumentos de siempre con los mismos suyos de siempre...

El caso es que me pregunto cómo se pasa de ser tertuliano de a pie a OC. Voy a ver si le pregunto a Fernando Ónega, Antonio García Barbeito o Luis del Val… Aunque mejor no, que yo creo que a estos les preguntas cualquier cosa y te colocan un artículo de fondo. Qué pesaos.

Cómo saber cuando un hombre está malo


Debido a la rechifla con la que mi señora esposa se tomó ayer mi -según ella- supuesta enfermedad me veo obligado a escribir estas líneas desde el lecho del dolor. Bueno, más bien desde el sillón del dolor. Voy a dar una especie de guía del hombre enfermo para mujeres malévolas (en este blog no para casi ninguna, pero por si acaso)

  1. Si un hombre dice que está malo, está malo. No sabemos fingir en lo referente al dolor. Tenemos poca tolerancia y si decimos que tenemos un pie en la tumba, es que tenemos un pie en la tumba.
  2. Hay pocas cosas más molestas, cuando piensas que no vas a ver un nuevo amanecer, que el que tu amada esposa se lo tome a chufla y se ría de ti. Tenemos sentimientos, no somos de piedra.
  3. Los hombres somos monotarea por lo que solo podemos pensar en una cosa (o en ninguna) por lo que si nuestros pensamientos están en el mal que nos consume no somos muy receptivos a la hora de recibir órdenes. Por lo que simples exhortaciones como 'saca la basura' o 'vigila la bañera' tienen muchas posibilidades de caer en el más absoluto de los olvidos. No es culpa nuestra, estamos enfermos. Alguna malévola dirá que eso mismo pasa cuando no estamos enfermos... pero ese es otro tema.
  4. Cuando un hombre está enfermo intenta seguir haciendo cosas como cuando no está enfermo. Intenta bañar a los niños, intenta preparar la cena, jugar con los niños, pero lo hace mal. Es por esto que es de agradecer una prohibición tajante de su esposa -esa diosa que todo marido tiene en un pedestal y cuyos deseos son ley- en lo referente al desarrollo de tareas domésticas por lo que pueda pasar.
  5. Por muy malo que esté un hombre, es posible que quiera ver el Real Madrid - Olympique de Lyon, si eso le alivia, no se lo impidáis ni se lo afeéis, pensad que hay cosas peores, podría ser del Atleti...
  6. Pueden invertirse los términos temperaturísticos y puede que necesitemos que nos calentéis cuando entremos tiritando en la cama, pensad, antes de negaros, en las innúmeras veces que os hemos calentado los pies aguantando estoicamente la criogenización a la que nos sometéis. Por una vez que se vuelven las tornas, no montéis un número y tened un poco de empatía.
  7. Los hombres somos malos enfermos, eso es así, no hay vuelta de hoja. Nos quejamos, sufrimos y lo decimos. ¿No queríais que el hombre moderno mostrara abiertamente sus sentimientos? Pues ahora a aguantarse, haber elegido muerte...
  8. Si tenemos una esperanza de vida más corta, cinco o seis años menos, y estamos viendo la luz al final del túnel, debido a la enfermedad, deberíamos recibir más cariños para no estropearnos mucho, que ya venimos mal de fábrica.
  9. Por último (no se me ocurren 10 puntos... es que estoy malito), hay una forma muy fácil y palpable de comprobar que un hombre está malo. Claro, que hace falta un grado de intimidad grande para constatarlo (damas decimonónicas abstenerse de seguir leyendo). Si tiene EEEJJJEJJJMMMel escrotoEJEJJEJEJMMM muy colgandero y los huevecillos de un tamaño irrisorio (más que el habitual) es que está malo. No falla.
Entiéndase que todos estos consejos sólo pretenden arrancar una sonrisa, porque aunque estemos malitos, no podemos dejar de ser un poco payasos. Y eso os gusta.

Las dos caídas: la de Berlín y la mía

Pues ya me he terminado otro libro y como últimamente andamos faltos de tiempo y de talento para escribir en el blog pues os voy a hablar de él. De él y de mí. Yo no soy muy dado a hacerme la víctima como bien puede corroborar Anniehall, pero en estos momentos tengo un pie en la tumba por culpa de alguna infección que amorosamente me ha pasado alguno de mis vástagos. Hace un par de días le comentaba a Anniehall la suerte que he tenido este año de no haberme puesto malo ningún día, pero aparte del gafe de Consu's parece que hay otras cosas que no se deben pensar y mucho menos decir...

Hoy me he despertado a las cuatro y pico de la mañana con bastante dolor de garganta y ya no he podido volver a dormir. He estado viendo alguna serie y terminando de leer el libro. Me he tomado un espidifén (algún día habrá que hablar del maravilloso espidifén) y he vuelto a despertar a Anniehall cariñosamente. El estómago me bramaba porque ya llevaba mis horas despierto y no he tenido más remedio que desayunar un rollo de canela que hizo Anniehall. Ha sido puramente medicinal, no ha sido por goloso. Aunque he de reconocer que lo he disfrutado. ¿Soy acaso culpable de deleitarme con esa pequeña alegría encontrándome como me encuentro? No hace falta que contestéis, que sois muy malos.

Bueno, que me disperso. Lo dicho, he terminado de leer 'Berlín. La caída: 1945' de Antony Beevor. He de empezar diciendo que el título es un poco engañoso porque de Berlín en sí se habla poco en el libro. Hasta dos tercios del libro no se cerca Berlín y después no está enteramente dedicado a Berlín, sino que habla más en general de los alemanes. Hay una parte final muy interesante, aunque bastante breve, en la que describe las perversiones morales de los militares capturados y como confundían la bondad o maldad de sus actos con que fueran efectivos o no para sus fines. Me hubiera gustado que esa parte fuera más larga, pero como tengo a la espera una retahila de libros de la IIGM esperando, pues seguro que tendré oportunidad de profundizar en ello.

El libro cuenta todo el avance desde el desmoronamiento del frente oriental nazi hasta la firma de la rendición por Keitel y el posterior saqueo y las violaciones. Se calcula que dos millones de mujeres alemanas fueron violadas por los soviéticos. Cuenta cómo se les había introducido mediante la propaganda a los soldados la idea de que había que devolverles con intereses todo lo que los alemanes les habían hecho a ellos. Habla de los artículos de Ehrenburg y de la educación de los soldados en los que se había sublimado el instinto de atracción sexual hacia las mujeres hacia el Estado comunista. Hay una parte en la que yo no estoy muy de acuerdo, pero tampoco soy ningún experto en el tema, que es cuando sugiere que "hay una parte oscura en la sexualidad del hombre susceptible de salir a la superficie de un modo demasiado sencillo, sobre todo en tiempos de guerra, en los que desaparecen todas las restricciones sociales y disciplinarias. [...] Tal como muestra el ejemplo del Ejército Rojo. la práctica de la violación colectiva puede llegar a ser incluso una forma de proceso de unión emocional." No creo que haya nada emocional en las violaciones ni que se hagan sin consciencia del mal que se está haciendo, pero ya digo que no soy ningún experto en el tema.

Describe de una manera que te hace percibir de manera cercana el sufrimiento de toda la gente, especialmente mujeres y niños, que quedaron atrapados en Berlín; todas las muertes absurdas por prolongar la guerra, la carrera de los soviéticos para hacerse con las instalaciones científicas y tecnológicas de Berlín, sobre todo las nucleares. El desesperado intento de Wenk por intentar salvar a todos los soldados y civiles que pudo rompiendo el cerco soviético está muy bien contado así como que los americanos podían haber llegado a Berlín y no quisieron ver lo que vendría a posteriori, o viéndolo, pero no importándoles mucho porque no era su continente. Aparecen los rusos como urdidores de engaños y con una desconfianza patológica.

En fin, que es un libro bastante interesante para los frikis de la segunda guerra mundial. A mí me sigue pareciendo mejor 'la guerra que había que ganar' porque da una visión de conjunto desde el punto de vista militar muy interesante. Ahora me estoy leyendo, bueno, ya empecé porque me quedé sin batería en el kindle, 'Una Mujer en Berlín', que es de una autora que no quiso que se supiera su nombre, y que creo que voy a tardar muy poco en leérmelo. Casualidades de la vida, resulta que esta mujer le entregó el manuscrito para que lo publicara a C. W. Ceram que es el autor de Dioses, tumbas y sabios que es un libro que me gustó un montón sobre las historias relacionadas con los descubrimientos arqueológicos. Fue uno de los primeros que me leí en libro electrónico y lo encontré de una manera casual, sin haber oído hablar de él en mi vida y ahora vuelve a aparecer. Casualidades.

Por cierto, este diario anónimo es un regalo bloguero que aprovecho para agradecerlo de corazón. No revelaré la identidad, salvo que quiera manifestarse, cosa que creo que hará porque ¡qué más da!, pero la cautela no está de más.

Viaje a Berlín (I)

Mucha gente de la que me conoce sabe que soy una persona muy previsora. Ya os comenté que compro los regalos de Navidad con muchísima antelación, pues lo mismo me pasa cuando tengo que organizar algo o cuando voy a ir a algún sitio. También os conté toda la organización de mi cumpleaños en el trabajo. Soy así, no puedo evitarlo.

Hay veces que tanta organización y anticipación es para bien y otras para mal. Por ejemplo, tenemos ya comprados los billetes para irnos a Berlín en junio y el hotel pagado. Eso tiene la ventaja de que nos saldrá más barato que reservando más tarde. Tiene la enorme desventaja de que puede haber una panda de mafiosos que decidan que ese día tú no vuelas. Estos señores a punto han estado de dejarnos sin viaje a Berlín, pero, gracias a la providencia, han decidido hacer huelga un día después de que tengamos que coger el avión para ir a Berlín. Suerte.

Ya estoy buscando información sobre Berlín, nos hemos comprado una guía y voy mirando cosas por internet. Me he informado sobre los tickets de transporte urbano, los museos, los paseos, zonas de compras, etc. Y lo que me queda por mirar. Esto hace que vayas disfrutando del viaje con antelación, te vas imaginando tomándote una cerveza en una terraza, tomando alguna sopa de esas tan ricas que hacen, paseando por la puerta de Brandemburgo, subiendo a la torre de la televisión (bueno, esto habrá que verlo porque Anniehall es muy propensa al vértigo y yo cada vez lo soy más).

Ayer, sin ir más lejos, compré dos entradas para ir a la ópera a ver Tosca. Si os fijáis en la imagen que he puesto arriba podéis vernos en los sitios que ocuparemos cuando vayamos. Salimos un poco pequeñitos, pero el photoshop nunca ha sido lo mío, podéis pulsar para agrandar la imágen. Yo he tenido la deferencia de mirar hacia la cámara, los tulipanes no se sabe para donde miran, es que son muy suyos. A lo mejor hay quien piensa que ir a la ópera en Berlín es perder tiempo de disfrute de la ciudad, pero yo creo que justamente eso es disfrutar la ciudad y las vacaciones. Hacer cosas que no puedes hacer habitualmente y que te dejarán, seguro, un recuerdo imborrable.

Podríamos elegido ir a ver un concierto de los Eagles (sí, yo tampoco sabía que seguían actuando) o uno de la cantante esa de 'si tú eres mi hoooombreeee!!! y yo tu mujeeeeerrr'. Podríamos no ir a ninguna actuación. De hecho parece que Junio no es un buen mes para el espectáculo berlinés. También busqué a ver si actuaba Ute Lemper, pero no ha habido suerte. Para los que no lo hayáis hecho, os recomiendo que oigáis este disco de canciones de cabaret. Maravilloso.

Ya me estoy aprendiendo el mapa de Berlín, apunto las direcciones de los sitios que quiero visitar (la última ha sido la del edificio de las SS). En fin, que todos sabéis que la espera es parte de la felicidad. Supongo que ya iremos escribiendo más entradas sobre lo que vayamos preparando para poneros los dientes largos o para que nos sugiráis cosas que hacer en Berlín. Os dejo con un fragmento de Tosca, que lo disfrutéis.




Vissi d'arte, vissi d'amore,
non feci mai male ad anima viva!...
Con man furtiva
quante miserie conobbi, aiutai...
Sempre con fe' sincera,
la mia preghiera
ai santi tabernacoli salì.
Sempre con fe' sincera
diedi fiori agli altar.

Nell'ora del dolore
perché, perché Signore,
perché me ne rimuneri così?
Diedi gioielli
della Madonna al manto,
e diedi il canto agli astri,
al ciel, che ne ridean più belli.
Nell'ora del dolore, perché,
perché Signore, perché
me ne rimuneri così?

Búsquedas (II)

Sé que no hace mucho que hice un post sobre la gente que pone cosas en el google y termina cayendo en esta página, pero vista la evolución de las tendencias de búsqueda tengo que hacer una nueva recapitulación porque si no me va a dar algo.

Tras mencionar en ese post que alguien había entrado buscando 'portuguesasmaduras' e indignarme por ello proegutándome qué clase de enfermo buscaba eso... bueno, ahora lo segundo más buscado para llegar a nuestro blog desde google es 'maduras portuguesas'. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Pues 43 visitas vineron buscando eso. No sé si es la misma persona, pero me imagino que, salvo que sea de coña, ya vería la primera vez que aquí no tenemos esos gustos extraños, o se trata de cuarenta y pico personas que iban buscando portuguesas por la red... inquietante. Hay otros que han entrado buscando 'es verdad q las portuguesas son mas feas q las españolas' o 'es verdad que las mujeres portuguesas son feas ' por lo menos me dan la razón...

Un compañero de trabajo dice que da igual la palabra que metas en google imágenes, que antes de llegar a la página 10 te aparecerá una tía en bolas. No me atrevo a poner portuguesas maduras en google imágenes, pero me temo lo peor.

Respecto a otras búsquedas os puedo contar que hay un montón buscando como poner o quitar apresto a la ropa. Hay uno que pregunta 'cuantas elbas ai en el mundo'... chaval, ai, ai, ai...

También hay visitas al respecto de las cápsulas de Nespresso que tienen mucho tirón, ya sabéis, la secta tira mucho...

Las potato skins también son bastante buscadas, no me extraña.

Hay otras cargadas de misterio como 'espero que estés empezado con muy buen pie "el año nuevo y que"' ¿y qué? no me dejes con esa tensión!!. Los hay como 'gente que haya comprado el kindle en estas fechas cuando os a costado traido desde estados unidos 2011 soi español' a los que les vendrá muy bien el kindle para aprender a escribir, casi estoy por dejarle el mío. Hay preguntas trascendentales como 'al vacio chorizo salchichon fuet cuanto puede estar fuera de la nevera' siento no poder darte respuesta, pero tampoco conviene hacer un no hay huevos y esperar a ver qué pasa. A comérselo y punto.

Se sigue preguntando por el pasaplatos, aunque mi experiencia es involuntaria porque lo que yo quería hacer era poner un interruptor. Hay quién pregunta por fotos del matrimonio juan eulogio mesa. No es el sitio, lo siento. Lo que no me queda claro es si el matrimonio es Juan y Eulogio Mesa o si Juan Eulogio se casó con una mesa. Datos, necesito datos.

Los hay que preguntan por los maridos de Mª Dolores Pradera, por letras de canciones. Hay alguno un poco inquietante como 'mirando adolescentes en la playa'. Hay alguien que buscó 'no fuí capaz de verla entera, sufro vergüenza ajena, pero pensé lo mismo al ver a enma suarez, y el más natural en la sesión de posados pascual maragall. ...' que es una búsqueda súper específica, la verdad. Otros buscan mesa desorden oficina, esos no se equivocaron. Encontraron lo que buscaban, sin duda.

Quién habrá llegado aquí poniendo en google 'palpaje de peces'? pues no tengo ni idea, pero no creo que fuera de las primeras respuestas del google... Hay varios preguntando por gintónics, incluso hay uno que pregunta por el bar el chipirón el la calle del ovido, un chico listo. Hay auténticos acertijos como quien busca 'significado de regalar un huevo de avestruz vacio', si lo sabes, vuelve y nos lo cuentas. Un tipo (o tipa) buscó 'truman capote comer verduras' y llegó aquí... cosas. Otro pregunta 'como eran los libros de mis abuelos'... como no lo sepas tú no creo que google te ayude en eso y yo, mucho menos.

Ya entrando en los raritos aparece 'blanca portillo se dejaba llevar por ti' ¿? 'sueno con cerdoabierto ala mitad'... yo sueño con no encontrarme contigo... por si acaso, que ya voy estando de buen año... Hay quién busca 'te he comprado un regalo'... quién pone eso en google? Esperas a ver si el regalo te sale por el CD?

Tenemos también 'conociendo a cerro alto guerrero mexico/el tochi', pero sobre todo tenemos una muy inquietante que es 'tochis calientes'... Tochi... ¿hay algo que no nos has contado...? ¿De dónde vienen tus anécdotas...?

Ahorro, eficiencia e indignidad

Hoy toca un post algo más serio que lo habitual. Tampoco os asustéis que no voy a hacer mis diserciones políticas, tampoco vamos de eso. Hoy voy a contar una ficción, una hipótesis. No tenéis por qué pensar que esto sucede en el trabajo, ni siquiera en España, es un supuesto.

Empezaremos por el ahorro. El ahorro es una buena cosa a pesar de que por la tele nos digan que ahorrar es una cosa muy mala para la economía. No hay que hacer caso. Ahorrar puede ser malo para la economía en general, pero para la tuya es excelente. En una empresa también es importante ahorrar. Se puede ahorrar en muchas cosas. Sin ir más lejos en un sitio hipotético se ha empezado ahorrando y no se ha sabido donde parar. Se empezó ahorrando en material de oficina: tóners, papel, bolígrafos, CDs... tanto se ahorró que no se han vuelto a comprar en años. Bueno, papel sí, pero ni bolis, ni CDs, ni DVDs por lo que cuando tienen que hacer una copia de seguridad o entregarle a un cliente una copia de su programa tienen que hacerlo en su propio material personal. Aquí vamos enlazando con el segundo punto que es la eficiencia. Está bien ahorrar, pero cuando no entra en conflicto con la eficiencia porque entonces no se ahorra, sino que se pierde tiempo y recursos en tonterías. Por ejemplo, la gente que trabaja en esa empresa ficticia tiene que aprovechar cuando va de viaje para surtirse de bolígrafos y lápices en los hoteles y empresas a los que van de viaje y cuando vuelven son vitoreados como héroes mientras reparten el botín.

En este momento en esa oficina hipotética quedan tres paquetes de folios y no se van a comprar más por lo que alguno ya se ha puesto a aprender caligrafía para cuando le toque entregar los documentos escritos a mano. No queda ningún tóner más que los que están en las impresoras, pero como no va a haber papel, no es un problema tan acuciante. Tanto han ahorrado que ya no tienen ni servilletas de papel para secarse las manos en el cuarto de baño ni pueden usarlas para limpiarse las manos mientras comen. Era un gasto supérfluo, así que ahora hay que usar para estos menesteres papel higiénico. Hasta que lo eliminen (hipotéticamente).

Con todo, y aunque estos detalles afectan al devenir de nuestra empresa ficiticia, no pasarían de ser cosas absurdas, pero menores. El problema es cuando se falta a la palabra y cuando se engaña a las personas. Eso yo lo llamo indignidad. Pongamos por caso que un jóven trabajador, antes becario, se queda en esa empresa cubriendo una baja por maternidad. La baja termina y con ella también termina su contrato. El jóven se preocupa, le pregunta a su jefe y le dice que no se preocupe, que siga viniendo a trabajar que ya se verá qué se hace con él. Él sigue viniendo y sigue haciendo su trabajo. En cierto momento le ofrecen trabajar en otro departamento de la misma empresa. Tras mucho pensárselo decide aceptar y pregunta que si allí le van a pagar los días (más de un mes) que ha estado trabajando sin contrato a lo que le responden ¡que por supuesto!... que no. Indignidad es la palabra que me viene a la mente. A lo mejor a vosotros os vienen otras distintas. Menos mal que es un caso hipotético y no real, porque si no sería para pensarse qué mundo es este en el que se engaña a la gente (pongamos por caso que ingenieros) en organismos públicos (bueno, realmente privados, pero públicos). Parece más bien las historias que se cuentan de inmigrantes ilegales y temporeros en tiempos de cosecha o cosas así.

Nuestro amigo ha estado tentado de llevarse todo el desarrollo que ha hecho durante este mes con él, pero es buena persona (quizás demasiado) y parece ser que no lo va a hacer. Yo le diría, hipotéticamente, que se lo llevara todo y dejara archivos corruptos en el ordenador. A lo mejor a vosotros se os ocurren más cosas.

Arroz con leche

Dada mi escasa cabeza ayer hice para comer arroz con costillas y de postre arroz con leche. Fue sin darme cuenta, son cosas que pasan. Al menos a mí me pasan. Anniehall no se puede creer que no me dé cuenta, pero así es. Los dos platos me quedaron de vicio y he decidido poner la receta del arroz con leche por si a alguien le interesa y para que no se me olviden las cantidades.

Recuerdo el arroz con leche que hacía mi abuela y que me gustaba mucho, pero no le echaba canela porque a mi padre no le gusta, pero un arroz con leche sin canela pierde mucho bajo mi punto de vista.

Puede que algún asturiano me afee la receta, pero es la que yo hago y me gusta mucho. Habrá mejores recetas, y mejores cocineros. Doctores tiene la Iglesia.

Ingredientes:

  • 1 vaso de arroz
  • 1 vaso de agua
  • 1 vaso de azúcar
  • 1 litro de leche entera
  • 2 ramas de canela

Yo no echo piel de naranja ni de limón, eso lo dejo para los gintónics, pero el que quiera desperdiciarlas en el arroz, allá él y su conciencia... Hay un ingrediente muy importante que es amor. Hay que hacerlo para gente que quieres. Si lo haces para tí mismo no sale igual de bien. Eso es un hecho.

Preparación:

Se echa en la cazuela el vaso de arroz y el vaso de agua y se pone al fuego. Mientras, se pone a calentar la leche (yo lo hago en el microondas). Cuando se está acabando el agua, se añade la leche y las dos ramas de canela y se empieza a remover. El fuego debe estar alto de manera que si dejas de remover se ponga a hervir. Seguimos removiendo y removiendo hasta que vemos que los hervores ya van siendo densos. Probamos el arroz y vemos que está un poquito duro, pero casi a punto. Entonces quitamos las ramas de canela y añadimos el vaso de azúcar. Si lo añadimos al principio se nos caramelizará, tampoco está mal, pero creo que es mejor al final. Seguimos removiendo, ahora con más insistencia para que no se pegue, durante unos 5 minutos y lo sacamos cuando está bastante sueltecito porque luego el arroz chupa mucha leche. Lo dejamos enfriar y ¡a difrutar! Si se nos pone un poco mazacote, se añade leche hasta que esté sueltecito. Yo no lo meto en el frigorífico porque no me gusta comerlo frío, me gusta templadito. Este es el resultado:

Hay quién lo espolvorea con canela, pero yo tampoco soy partidario porque entonces solo sabe a canela.

El vídeo

Mi padre siempre traía novedades tecnológicas a casa. Recuerdo que muchos sábados por la mañana íbamos a LA tienda de Santander a que mi padre curioseara. Cómo han cambiado los tiempos. Ahora esas cosas se compran en las grandes superficies, que hay varias en todas partes, y vas de casa con la lección aprendida. A mi padre, entonces, le conocían por su nombre, le enseñaban lo que había venido nuevo, se lo pensaba…

Así fuimos de los primeros en tener vídeo, lector de CD, vídeo juegos (y tuvimos vídeo juegos antes que vídeo así que ya os podéis imaginar cómo eran)… Esto tenía ciertas desventajas prácticas. Porque aunque era muy emocionante descubrir todas esas cosas antes que los demás también pagábamos muchas veces la novatada.

Por ejemplo, creo que fuimos de los pocos en tener un Spectrum de 48k que en seguida se quedó pequeño y fue una antigualla. Casi todo el mundo tenía uno de 128 que era mucho mejor, dónde va a parar. ¿Suena cómico ahora no?

También pagamos la novatada con el vídeo. Bueno, a largo plazo no pero al principio. Bueno al principio tampoco. Porque al principio éramos los únicos con vídeo. Luego empezó a tener vídeo más gente y nos pasábamos las cintas. ¿Nos? Nosotros no porque cuando toooodo el mundo tenía un Beta, nosotros teníamos VHS. El de la tienda fue un visionario y le dijo a mi padre que eso es lo que iba a quedar. Así que durante mucho tiempo no teníamos con quien intercambiar películas. Para nosotros era un fastidio pero el tipo tuvo razón.

Recuerdo el primer vídeo que entró en casa. Venía con una cinta de demostración en japonés y todavía nos reímos en casa recordando a la japonesa aquella con pinta de azafata diciendo cosas ininteligibles pero que nos parecían graciosísimas. Ni subtítulos tenía siquiera. No sé por qué ese lo devolvieron y nos quedamos con otro.

El caso es que mi padre, a quien le encanta el cine, gracias al vídeo se fue haciendo con una colección de películas impresionante. Y aquí es donde yo quería llegar con todo este preámbulo. A la colección de pelis de mi padre y a las que veíamos cuando nos quedábamos solos porque mis padres salían o en las mañanas de vacaciones.

Entonces cogíamos el archivador negro más pequeño que una cuartilla e íbamos pasando las hojas leyendo en voz alta los títulos. Era una especie de ritual que no nos saltábamos nunca aunque al final nos sabíamos de memoria las películas que había y dónde estaban. Entre otras cosas porque acabábamos eligiendo siempre las mismas. Yo siempre unas y mi hermano siempre otras. Y coincidíamos en pocas.

Os iba a poner ‘mis’ pelis pero como ya ha quedado muy largo os las contaré otro día.

Por hoy lo dejaré aquí, diciéndoos que gracias a esa colección, o sea, a mi padre descubrí muchas películas que todavía siguen siendo de mis preferidas y que, creo, están entre las grandes. Gracias a él, que nos llevó al cine a ver ‘ET’ y ‘El imperio contraataca’ (sí, esas fueron mis primeras pelis en el cine, no es mal comienzo ¿no?), que se sabe los repartos y directores de muchísimas películas y que creo que tiene un olfato estupendo para el cine (como para tantas otras cosas) descubrí una de mis pasiones.

Me gustaría decir que es el cine pero creo más bien que es toda la parafernalia que lo rodea: los repartos, las anécdotas de rodajes, los líos entre unos y otros… El cotilleo, vamos. No en vano, en mis tiempos de jugar al Trivial (otra afición que asocio a mi padre) siempre que podía iba a rosas.

Cómo es posible que en más de un año de blog todavía no hubiera escrito (casi) de mi padre.

¡Qué Vivan Las Fresas!

Estamos en temporada de fresas y es uno de los mejores momentos frutícolas del año. A mí me encantan las fresas y os voy a poner algunos ejemplos de cómo las comemos en casa.

Zumo de naranja y fresas.

Ingredientes:

  • Fresas
  • Zumo
  • Azúcar de caña (es el que tenemos en casa)

Preparación:

Se lavan y trocean las fresas y se llena 3/4 partes del vaso de la batidora con fresas. Se echa una cuchara sopera de azúcar y se rellena con zumo de naranja. Mejor natural, pero nosotros lo hacemos normalente con zumo no procedente de concentrado. Se bate bien y ¡a disfrutar!

Fresas con azúcar y vinagre.

Ingredientes:

  • Fresas
  • Azúcar
  • Vinagre

Preparación:

Se lavan y se cortan las fresas y se van echando en un cuenco. Se echan un par de cucharadas soperas de azúcar y un chorro de vinagre. Se remueve y se deja macerar un par de horas. ¡Riquísimas!

Fresas con zumo de naranja.

Esta receta es como la anterior sustituyendo el vinagre por zumo de naranja. Este sí que interesa que sea natural. La cantidad de zumo es mucho mayor que la de vinagre. Se echa zumo hasta algo menos que cubrir, como hasta la mitad del cuenco. Dejar macerar y ¡a relamerse! (sobre todo con el zumillo que queda al final...)

Batido de fresa.

Ingredientes:

  • Fresas
  • Leche
  • Hielos
  • Azúcar

Preparación:

Llenar hasta 3/4 el vaso de la batidora con fresas lavadas. Añadir la leche, unos hielos y azúcar (también se puede añadir nata o leche condensada, pero eso ya es para súpergolosos). Batir y ¡a no dejar ni gota!

Fresas sin más.

Ingredientes:

  • Fresas

Preparación:

Lavar las fresas y comérselas.

Fresas con nata.

De estas no hablo porque después de probar las del Palace no hay sitio en mi corazón para otras fresas con nata .

Gintónic con fresas.

Se me acaba de ocurrir, ya os diré la receta cuando lo pruebe (¡ummmmm!)

El infierno es una tienda de disfraces

El infierno existe y lo he conocido. He estado en él y, cual Dante vencedor, he salido de él para contároslo.

Cuando uno piensa en el infierno se imagina que será una cueva con ríos de lava y el demonio con la piel roja, patas de cabra, la cola con forma de flecha y los cuernos en la cabeza. Para los antiguos escandinavos el infierno era de hielo porque era lo peor que podían imaginarse.

Pero no os equivoquéis, el infierno es una tienda de disfraces en la semana de carnaval. Más concretamente esta tienda, famosa por su especial dedicación al noble arte del disfraz.

Como toda historia, esta tiene su principio. Todo empezó este fin de semana cuando le compramos a C un disfraz de 'Aurora Durmiente' e intentamos comprarle uno a J, pero no encontramos ninguno. Bueno, encontramos uno de Bakugan que costaba más de 40€ y después de hacerse ilusiones tuvimos que dejarlo en la caja del Carrefour.

El domingo hicimos otra tentativa en otro centro comercial y el resultado fue el mismo. Además cada vez que encontrábamos uno que le gustaba, no había talla para él.

Ayer lo intentamos nuevamente y nuevamente fallamos en la primera intentona. Cuando ya estaba felicísimo con un disfraz de Buzz Lightyear nos dijeron que tampoco había talla. La verdad es que J lo afrontó con más entereza que yo. Yo ya estaba pensando en comprarle el de 40€ porque no es manera de jugar con los sentimientos de una criatura. Cada vez que se emocionaba, paf! golpe en todo lo alto.

Así poco a poco fuimos adentrándonos en los distintos círculos del infierno perdiendo toda esperanza cual buen condenado (Lasciate ogne speranza voi ch'intrate). Y con el rabo entre las piernas nos dirigimos a nuestra última oportunidad dispuestos a vender nuestra alma al diablo por un trozo de tela sintética.

La juguetería en cuestión es uno de los sitios más abigarrados que he visto en mi vida. No tiene un centímetro cuadrado sin un propósito específico y estaba hasta arriba de almas en pena suspirando por encontrar sus disfraces y sus complementos.

Los disfraces de 2 a 4 años estaban justo en un pasillo de no más de ochenta centímetros de ancho en el que habían dejado aparcado un carrito con bicho dentro. Después de intentar sortear a gente por todas partes y cuando había empezado a mirar los disfraces, un asistente de Belcebú me echó de allí diciendo que necesitaba pasar. Me quité, conseguí volver trepando por encima de la gente y encontré en una rendija entre dos cajas de cartón un disfraz de Spiderman que le gustaba a J. Me di cuenta de que estaba en el infierno porque iba notando un olor muy desagradable, hediondo, como azufre. Luego noté que estaba sudando y me percaté de que esa mañana me había olvidado de aplicarme el desodorante, pero esto es anecdótico. Igual que abandoné toda esperanza, el desodorante me abandonó a mí. Si no me hubiera olvidado el desodorante, allí olería a azufre, seguro...

Pregunté y me dijeron que ese no le valdría, que le quedaría pequeño y que había otro que costaba más del triple que ese. Como no es cosa de regatear con el diablo en cuestión de dinero, le dije que sí, que me lo diera, pero que fuera una talla más grande que resultó ser la de 6 años (J tiene 3).

Intenté ponérselo al lado de la espalda para hacerme una idea de cómo le quedaría y le sobraba media pierna. Así que pedí una talla menos, vi que le quedaba bastante mejor y me puse en la cola para pagar, J no dejaba de toquetear todos los juguetes de la tienda, pero poco a poco avanzamos hasta que pagué y conseguimos salir y volver a la vida.

J llevaba la bolsa contentísimo diciendo algo así como 'pidimán' durante todo el camino de vuelta a casa.

Cuando llegamos y Anniehall se lo intentó probar nos dimos cuenta de que no le cabían las manos por las mangas. El pobre J ya estaba con los ánimos por el suelo así que saqué mis superpoderes de padre y le dije que no se preocupara, que me ponía otra vez los zapatos y que iba a por otro más grande.

Volví arrastrando los pies que se me iban haciendo más y más pesados a cada paso que daba en dirección a la juguetería. Volví a entrar, conseguí que el ayudante de Luzbel me diera una talla más y cuando ya me iba a ir me dijo que a dónde iba, que tenía que volver a hacer la cola para 'doblevalidar' (en el infierno pueden permitirse esos palabros) el tique. Lo hice, salí y me volví corriendo para ver la sonrisa de J vestido de pirimán.

Este sí que le valía, aunque hay que decir que Spiderman no es alguien dado a la manga ancha... J se lo puso y estaba contentísimo, pero yo oía una risa diabóloca que no me hacía presagiar nada bueno...

Y, efectivamente, Anniehall se dio cuenta de que tenía una manga descosida. El diablo lo había conseguido otra vez... el mal había vuelto a triunfar!

Pero a pesar de mi cansancio preferí darle a la aguja y coserlo yo mismo, no me apetecía volver al infierno y además ya había cargado las pilas:

La delgada línea roja


Estos días Anniehall lo está pasando bastante mal por culpa de la alergia. Tiene alergia desde que tuvo a nuestros hijos. Además, cada año va a más. Duerme mal, no descansa, tose, estornuda, moquea... vamos, que está hecha una Ecce Homa!!

Hoy va a ir al médico a ver si le dan algunas drogas más fuertes o algo que la alivie y le haga descansar y la próxima semana tiene cita con el alergólogo a ver qué le dice.

Para ir al médico me ha pedido que si no la han atendido antes de las 16:30 que vaya yo a por los niños. A mi no me cuesta, pero me ha hecho pensar la base tan poco sólida sobre la que asentamos nuestra rutina. Vivimos sin salvavidas y cualquier mínimo cambio en la rutina diaria lo trastoca todo.

Por ejemplo, nosotros sólo tenemos un coche. Es el que utiliza Anniehall todos los días para ir a trabajar. Cuando le pasa algo al coche como tener que arreglar un golpe, cambiarle las ruedas, pasar alguna revisión... hace que tengamos que hacer una especie de twister con nuestras responsabilidades de manera que cualquier tarea fuera de las habituales supone que nos retorzamos teniendo que recuperar horas, pedir favores y apañarnos como podamos.

Hablando de la conciliación del trabajo y de la familia, nosotros los tenemos conciliados hasta que pasa algo. En ese momento se acaba la conciliación y empieza una pelea entre el trabajo y el resto de responsabilidades. Muchas veces esta pelea se da en la cabeza de Anniehall en lo que yo llamo 'centrifuguismo' porque se pone a dar vueltas en la cabeza como una lavadora centrifugando. Estas centrifugaciones además tienen la curiosa habilidad de venir en los momentos bajos. Por ejemplo cuando no puede dormir porque tiene mocos y tiene que ver como hace para ir a ver al médico y luego recuperar las horas lo que le hace dormir menos, lo que... (círculo vicioso).

Pero tampoco quería hablar de centrifuguismos porque a fin de cuentas todos tenemos cosas que se nos meten en la cabeza y no hay quién las saque. Por ejemplo, aquí dejo un vídeo para los más osados de los dibujos de Teo que regalan con El País. Aviso que eso se te queda en la cabeza y no sale ni a golpes. Además es una canción horrorosa, aunque aún es peor la de recapitulación que va al final del capítulo.



De lo que quería hablar (si no habéis abandonado después del vídeo) es de lo poco preparados que estamos para cualquier cosa, para afrontar imprevistos y no digamos ya catástrofes. Ese pensar que todo va a ser siempre igual es algo totalmente inconsciente porque además sabemos que no todo va a ser igual, que pasan cosas. Siempre pasan cosas, pero no las vemos hasta que nos dan de lleno y entonces no hay más remedio que hacer de tripas corazón y seguir para adelante. No sé, tampoco digo que tengamos que estar medio paranoicos esperando que nos invadan los ovnis o que todos los días llenemos una bañera por si a la vuelta no tenemos agua...

Como siempre me pasa cuando empiezo un post sin saber de qué voy a hablar al final me he liado. Para resumir diré que estoy contentísimo de que los únicos imprevistos que hayamos tenido hayan sido arreglar el coche o tener que ir al médico y que ojalá todos los que tengamos siempre sean así. Y que cuando nos vengan imprevistos de los otros... pues que seamos capaces de sobrellevarlos lo mejor posible. ¿O se puede hacer de otra manera? Yo no lo sé.