Odiosea

'Cuéntame, oh musa, la historia de ese hombre de polimorfo amorfo ingenio que anduvo errante muchísimo después de Troya Londres asolar...'

La historia se repite, al menos se imita y la literatura también. Joyce lo demostró en Ulises donde en un día de un ser humano normal corrente (Leopold Bloom) sintetizó la Odisea e ironizó sobre el concepto de héroe, además de otras muchas cosas.

Alguien dijo que la diferencia entre un héroe y un loco estriba en quién cuente su historia. Como el único que puede narrar esa historia soy yo, que además soy su protagonista, veremos qué sale, mis capacidades son limitadas como ya sabéis, así que no creo que me vayáis a considerar un héroe cuando haya terminado el relato.

Nuestro héroe partió hacia una isla distante, cuando partió no sabía si podría volver, o al menos si podría volver cuando tenía pensado debido a que Vulcano estaba de vacaciones por Islandia y con un humor de mil demonios. Echaba ceniza por la boca y amenazaba con reterner a los intrépidos viajeros lejos de sus casas y de sus familias.

Su amada esposa le había hecho algunos encargos siempre y cuando él tuviera tiempo para poder hacer esas compras. Eran cosas normal y corrientes, fáciles de encontrar y de llevar como moldes de acero para muffins o para bizcochos de veinte centímetros de diámetro. En fin, lo habitual. Antes de continuar he de dejar bien claro que ella no tuvo ninguna culpa y repitió cienes y cienes de veces que sólo lo hiciera si pudiera, pero para nuestro héroe los deseos de su amada son cantos de sirena que le embrujan, embriagan y atrapan.

En un arranque de heroicidad o de locura él había buscado en modernos mapas dónde hacerse con dichos objetos y encontró un lugar en las afueras londinenses que parecía estar bastante cerca de una estación de tren llamada Cricklewood. Como al día siguiente no contaba con poder hacer nada debido a que tenía una cena del proyecto en Horley, pueblo al lado del aeropuerto de Gatwick, que haría que llegara demasiado tarde para poder comprarlo; decidió irse directamente, sin pasar por el hotel vestido de traje y cargando con la maleta a ese lejano lugar. Tras media hora en tren, otra media hora en metro y otro cuarto de hora de nuevo en tren nuestro héroe llegó a Cricklewood y empezó a andar hacia el norte donde esperaba encontrar el centro comercial deseado. Después de andar durante diez minutos e irse adentrando cada vez más en lo que al principio parecía una película de Ken Loach y al final una escombrera, decidió hacer uso de los oráculos tecnológicos y conectó el GPS de su teléfono. Introdujo el código del lugar y tras deliberar durante unos instantes le indicó que su destino se encontraba aproximadamente a cuarenta minutos andando. Una persona cuerda hubiera desistido, hubiera comprado unos bombones en el aeropuerto y asunto resuelto. De echo eso fue lo que intentó en primer lugar. Pero como ya hemos dicho que no sabemos si estamos ante un héroe o ante un loco, nuestro protagonista se cruzó con una parada por la que pasó un autobús que en letras amarillas indicaba que se dirigía a donde él quería ir. Tuvo una corazonada y se subió al autobús maleta en mano.

Se relajó y se puso a mirar por la ventana, aún había tiempo. Mientras miraba por la ventana a través de un paso elevado le pareció ver un sitio como al que tenía que ir, pero en vez de acercarse a él, se estaban alejando atravesando una autopista con vías de servicio y varios carriles en cada sentido. Ahora entendió que si el nombre del sitio era el mismo, pero en uno de ellos pone 'south' y en el otro no, puede que sea porque no es el mismo lugar... por supuesto que estos pensamientos los tuvo cuando ya era demasiado tarde.

Como ya en ese momento no se podía echar atrás después de haberlo visto hizo acopio de sus últimas energías y se dispuso a cruzar la autopista, aunque fuera cruzando a lo loco. No hizo falta tanto porque había una pasarela que la cruzaba. Finalmente llegó a su Troya, aunque la guerra la tuvo por el camino, más que allí mismo. Estuvo deambulando y encontró únicamente el molde de muffins. Intentó que alguien le ayudara, pero estaban todas las dependientas en las cajas, así que esperó detrás de una señora que llevaba una cesta llena hasta arriba y que no tenía aspecto de que los dulces le fueran a hacer mucha falta. Finalmente le atendieron estupendamente y le proveyeron de los artículos que no encontró. Incluso de más porque había una oferta 3x2 en moldes. Nuestro protagonista estaba sudado y desesperado. No sabía exactamente dónde estaba y no quería volver a cruzar la autopista para coger un autobús.

Atravesó un Holiday Inn, se metió por carreteras que no tenían aceras ni arcén, bajó un terraplén con cierto riesgo, pero finalmente llegó a una parada de autobús y pilló otro C11 de vuelta a Criklewood. Cogió el tren allí, el metro y llegó a South Kensington. Entonces se dio cuenta de que se le había olvidado imprimir el bono del hotel y que sabía más o menos donde tenía que ir, pero no exactamente... más cansancio, más sudor, más hartazgo, pero al fin lo encontró. Se cambió de ropa y se fue a cenar con un amigo. Mientras se dirigía allí, vió esta placa en la casa de al lado del hotel:


Le hizo gracia lo de 'The Dead Comics Society', muy british y, además, durante un rato se imaginó a un policía, una enfermera y a Benny Hill corriendo a cámara rápida alrededor de su casa victoriana.

Ahí termina la historia salvo un pequeño detalle. En el vuelo de vuelta a Madrid y después de tres horas de retraso se sentó en su sitio en el pasillo al lado de un individuo que no dejaba de mandar mensajes con una blackberry y en una de esas miró por encima del hombro y vió que le comentaba a no sé quién que se le había sentado al lado un tío que olía fatal... ¿sería él? ¿habría estado asistiendo a las reuniones atufando al personal?... dudas. Al final nuestro héroe decidió que el que olería mal sería un perroflauta que estaba sentado delante del de la blackberry con barba de chivo y greñas. Porque todos sabemos que los héroes huelen a limpio, a jabón y no a choto, aunque al final se nos plantea la misma pregunta recurrente:

¿Estamos ante un héroe o ante un loco? ¿qué decís?

P.D: hoy Anniehall me ha hecho muffins de chocolate para desayunar en el molde que le traje... ;-)
P.D.2: La foto es de la maleta de nuestro héroe frente a la Royal Geographical Society. Le pareció adecuado fotografiar a su inseparable compañera frente al lugar al que acudieron a contar sus relatos otros héroes como Shackleton, Livingstone, Burton o Speeke entre otros.

Escape is so simple

Mientras estaba por Londres se me metió en la cabeza esta canción. No sé por qué, pero la tarareaba durante el poquísimo tiempo que pude pasear por ahí. No he conseguido encontrar el vídeo ni me aparece en goear, así que os pongo un link a una página donde se puede escuchar y os dejo la letra. Oidla, merece la pena.


The way you kissed me this morning
it told me that you soon would be going
You didn't even look in my eyes
when you said goodbye

And last night in your sleep you broke all the promises
that I knew you would never keep
Now I'm reading the letter which you placed on the dresser
and you're five hundred miles down the road

Escape is so simple
in a world where sunsets can be raced
But distance only looses the knife
the pattern of its scar
can always be traced

Yeah, I remember when we said 'forever'
was the craziest word that we knew
but I think that I like it much better than I do 'goodbye'

And I could sit here all evening and think of the reasons
why you are not by my side
Instead I'll go to the kitchen, find a strong chair to sit in
and drink myself far, far away

Escape is so simple
in a world where sunsets can be raced
But distance only looses the knife
the pattern of its scar
can always be traced

Hay cosas que preferiría no saber


El otro día hice un descubrimiento terrrrible. Incluso me dio miedo. Y no se lo he confiado a nadie. Todavía.

Tengo manías. No, ese no es el descubrimiento.

Suponía que eran manías inofensivas como qué se yo, me gusta poner el rollo de papel hacia fuera y si me lo encuentro mal lo cambio.

O no me gusta nada leer un periódico que alguien haya destrozado antes aunque lenguas maledicentes digan por ahí que yo los destrozo al leerlos.

En el cajón de los cubiertos los tenemos mezclados de distintas procedencias. Aunque son muy parecidos yo los distingo y tengo mis preferencias.

Siguiendo con los cubiertos, no puedo tomar café con una cucharilla con la ¿cómo se llama la parte de la cuchara que no es mango?, bueno pues con eso cómo se llame, más alto que nivel del café. Cómo será esta manía que hasta en mi boda se nombró...

No puedo ir sin peinar. Soy adicta al secador y, desde que tengo flequillo, a las planchas. Lo paso fatal en los hoteles donde no se puede enchufar un secador en condiciones.

Tengo que untar perfectamente toooda la superficie de la tostada de mantequilla. Y con una capa uniforme.

Los bocadillos de salchichón, aunque sea ibérico, tienen que ser con mantequilla (perfectamente untada claro).

Todas las mañanas me doy cacao en un semáforo. Podría hacerlo de camino al coche pero lo hago siempre en un semáforo en rojo.

Del mismo modo, al ir al trabajo, las gafas de sol me las pongo en otro semáforo aunque ya haga mucho sol cuando cojo el coche.

Cambió poquísimo de colonia. Cuando empiezo un bote, salvo excepciones contadas, uso esa colonia hasta que se acaba.

No soporrrtto las rondas de comunidades que hacen los programas de radio hacia las siete y cuarto de la mañana. Me da mucha rabia si no cambio de emisora antes de que empiece.

No puedo ir con un bolso o un cinturón que no combinen con los zapatos. Deportivas con falda JAMÁS.

Soy una histérica de la lengua (en el trabajo empiezan a llamarme DRAE con retintín) y de los formatos de los documentos. Se me revuelve la tripa cuando leo cosas ofertar o conexionar (y las veo a diario). Cuando me pasan algo a comentar corrijo hasta los dobles espacios, me parece cutrísimo que la gente no sepa usar los tabuladores y use espacios... Imaginaos cómo me pongo cuando blogger se pone estupendo.

Cuando como arroz suelo apurar hasta el último grano, como si de él dependiera mi subsistencia futura.

Cuando escribo a mano lo hago en mayúsculas. Mi letra llegó a ser casi ininteligible para mí misma. Lo malo es que ahora empieza a pasarme lo mismo con las mayúsculas y además los que me ven piensan que soy rara.

En fin, supongo que con eso os hacéis una idea de mis tontás. Pero coincidiréis en que son eso, tontás. Pues sí, pero no pensaba yo que dependía tanto de ellas. Y resulta que sí. El otro día estábamos ND y yo recogiendo en la cocina. Tan normal. De repente él hizo algo, os juro que no recuerdo qué, que estaba bien hecho pero no a mi manera. Pues no pude dejarlo estar y, lo que es peor, inmediatamente y sin pensarlo lo cambié. Y en ese momento me di miedo, mucho miedo.

¡Diosss, soy una loca maniática y esto con la edad suele ir a peor!

Lo bueno es que creo que él no se dio cuenta. Hasta ahora claro. Por favor, ND no me lo tengas en cuenta.

On the road again (actualizado)

Ya llevaba mucho tiempo sin moverme de mi sitio y parece que me esperan unas semanas moviditas. De momento, el miércoles me voy a Londres si el volcán lo permite, cosa que no está clara a estas alturas, ni tampoco que vaya a poder volver. Además, a todo esto se une el hecho de que el sábado es la final de la copa de Europa (lo de champion's league no suena tan bien) y eso ha hecho, junto con alguna convención o algo así, que encontrar hotel en Londres sea una misión imposible. Me ofrecieron los de la agencia un hotel por Bayswater al que eché un vistazo en el tripadvisor y vi que aparecían fotos de chinches y comentarios como "sinvergüenzas, bordes y antipáticos", "Horrible", "Pequeño con falta de higiene en la ropa de cama", "no leáis su web nada es cierto", "le sobran dos estrellas -tiene 3"... en fin, una joya, tampoco era barato, costaba 200€ la noche. Además la reunión no va a ser en Londres, sino en la estación de tren del aeropuerto de Gatwick (espero que no sea en el andén, aunque quién sabe...). Al final he cogido un hotel en Kensington al lado del Royal Albert Hall y no voy a ir al concierto que da allí Eric Clapton porque era muy caro (65 libras) y porque Eric Clapton me gusta, pero no lo bastante como para ir yo solito al concierto.

El caso es que estaré allí dos días y tengo poco que hacer. Anniehall me ha dicho que si puedo vaya a un sitio de artículos de cocina y le compre unas cosas, pero llevo mi maleta pequeña para no facturar y el sitio ese está bastante lejos, así que ya veremos...

He quedado con un amigo que hace bastantes años que no veo y que lleva bastantes años en Londres. A ver qué tal. No sé si habrá alguna cena o así con los del proyecto, no confío en ello, pero veremos. El hotel está al lado del Museo de Historia Natural, del museo de ciencias, de la Royal Geogrphical Society y del Victoria and Albert Museum, así que en cuanto a museos no puedo quejarme y además está enfrente de Hyde park. Parece que va a hacer bueno (ese tiempo civilizado con máximas de 20º ideal para el traje).

A continuación, bueno, no exactamente a continuación, tengo una semana de por medio, me tengo que ir a Francia, creo que ya os lo conté a una exhibición sobre sistemas de transporte inteligente. Tengo que estar allí tres días en un stand mostrando las bondades de nuestro producto en plan azafato. Además me tengo que hacer pasar por mi jefe porque es él el que se ha registrado. Cosas absurdas que no intentaré explicar mucho, pero que tienen que ver con que él tiene que figurar aunque no aparezca por allí. Esto son cosas de los currículums universitarios y cosas así que son cuanto más grandes, mejor, aunque realmente de lo que pones no hayas hecho nada. He intentado decirle que el hecho de que él esté registrado en el evento y yo en el vuelo y en el hotel va a hacer que haya problemas a la hora de pasar la factura, pero eso es lo de menos. En fin, que apareceré con otro nombre, al final voy a tener tantos seudónimos que voy a tener problemas de identidad, aunque como parece que una identidad tiene brechas de seguridad puedo aprovechar y hacerme una nueva. Allí el problema con los hoteles también es bastante importante, pero he conseguido uno que no parece estar muy mal, al menos no aparecen fotos de chinches, aunque con los franceses nunca se sabe...

Además, para terminar de arreglarlo mi jefe me ha dicho que le acompañe otra vez a Francia en Julio (el día de San Fermín, más concretamente). Es una reunión sobre una nueva propuesta de proyecto en la que yo no pinto nada, pero parece ser que me toca ir. Además con mi jefe esos viajes son viajes absurdos en el mismo día. Tocará madrugar muchísimo, llegaremos tarde y nos iremos antes de que acabe.

Como siempre lo peor se lo lleva Anniehall que se queda solita. Me da mucha rabia, pero tampoco hay mucho que pueda hacer al respecto, salvo intentar ir al sitio ese de cosas de cocina. al menos esta semana están mis suegros y podrán ayudarla.

Los que somos feriantes, somos feriantes...

video

Por cierto, que ayer mientras leía me llamó la atención un fragmento de Roscoe, negocios de amor y guerra que quería haber puesto y se me pasó, así que actualizo el post y lo incluyo, que para eso es mi blog!

"La Plaga sale del olvido cada siete u ocho años, como la langosta, construye sus casas blancas en cementerios públicos y propaga, con una maligna sencillez, la 'verdad' y la 'honestidad' como virtudes políticas. Esto tiene el atractivo popular del chocolate y la capacidad distorsionadora de la cerveza. Pero Roscoe se pregunta: ¿desde cuándo la verdad ha sido una virtud política?, ¿puedes nombrar una verdad que sea bien recibida en todas partes? Desde luego, ninguna interviene en la búsqueda o la defensa del poder político (el de Jimmy, por ejemplo), pues el poder se basa en la profunda comprensión y el amor perverso por el engaño, sobre todo el autoengaño, y todo hombre que busca el poder por medio de la verdad o bien es un necio o bien un perdedor."

Da que pensar, eh?

Estas son las mañanitas...

Muchas felicidades, Anniehall. Hoy cumples 35 añitos muy bien llevados, por cierto. Escribir un post de cumpleaños es difícil. Es difícil porque muchas veces te repites y otras es dificil decir lo que sientes delante de todos los que nos leen (que tampoco son muchos, pero da más reparo).

Lo que no es nada dificil es decir que daría lo que fuera para que como mínimo pases tus siguientes 35 cumpleaños junto a mí. Sé que es bastante egoísta por mi parte, pero ya sabes tú cómo soy. Te quiero muchísimo. Pasa el tiempo (creo que es tu noveno cumpleaños desde que estamos juntos, aunque puede que me equivoque, que yo para esos cálculos soy muy malo) y te sigo queriendo muchísimo. Más si es posible. Para mí es un misterio que tú me quieras, no sé qué verás en mí, pero eso es cosa tuya y mientras te dure el atolondramiento, pues yo me aprovecho.

Me gusta compartir mi vida contigo, las broncas que me echas cuando no te hago caso porque estaba leyendo y mientras vienes a contarme nosequé y no me entero. La verdad es que me entero pocas veces porque tienes la manía de pensar que siempre te estoy haciendo caso, pero yo, en mi simplicidad masculina, cuando estoy conduciendo, estoy conduciendo; cuando estoy leyendo, estoy leyendo; cuando estoy viendo la tele, estoy viendo la tele y así ad infinutum. Es una de mis múltiples taras.

Me gusta que estés a mi lado y nos ayudemos en la crianza de nuestros dos hijos que son dos maravillas y en gran parte gracias a ti (algo tendré que ver yo, pero seguro que he estropeado más que arreglado).

Me gusta que me cuentes tus cosas del hola y de chismes pensando que yo sé quién es Olfo o Sheila (ya ves que al final algo se me queda... y me preocupa...).

Me gusta tu dedicación a la pastelería y tu tozudez en insitir cuando algún bizcocho no sale como querías. Me encanta el olor de la cocina cuando haces pasteles, las ganas y la ilusión con las que buceas en las páginas de material de cocina.

Me encanta verte reir, sobre todo cuando es por una tontería y no puedes parar y yo insisto para que te rías más. Me encanta y me maravilla cuando pensamos las mismas cosas al mismo tiempo.

Me gusta mucho cuando te indignas por cosas que me parece que no merece la pena indignarse por ello y tú lo sabes, pero aún así te molesta.

Me gusta cuando mencionas a fulanito o pepita como si yo debiera conocerlos y son compañeros tuyos de trabajo de los que no tengo ni idea. Y no te digo nada cuando ya se llaman igual que algún amigo nuestro. El lío ahí ya es morrocotudo, aunque hasta que no ves mi cara de perplejidad no te das cuenta.

Me encanta el que quedes con tus amigas a cenar por ahí y te lo pases tan bien, aunque llegues a las tantas y ya hayas catado muchas más ginebras que yo...

En fin, que podría estar largando y largando cosas que me encantan de ti y no parar. Solo puedo desear que cumplas muchos años más y que yo esté a tu lado para celebrarlo junto a ti.

¡¡MUCHAS FELICIDADES, MI VIDA!!



Sombras en el país de los superhéroes

Como todos sabéis, los superhéroes necesitamos una identidad secreta que nos permita llevar una vida normal, sin el continuo reconocimiento de las gentes. Además, aunque eso no aparezca en muchos cómics, necesitamos lavar nuestros trajes de colores chillones y vitamínicos. Se manchan con la sangre de los malos, con insectos espachurrados por culpa de la supervelocidad, mocos de extraterrestres... vamos, manchas que requieren algo más que kalia. Mientras se lavan y se tienden los trajes nos vestimos como personas normales e incluso vamos a trabajar, a comprar, al parque con los niños... Llevamos una vida más relajada, aunque a veces tengamos que salir pitando a luchar contra el mal.

Esa identidad secreta es difícil de construir, lleva mucho tiempo crearla, hay que dedicar tiempo a perfeccionarla, eliminar grietas en su muro de separación o hilos sueltos que puedan unir ambas. Por eso nos hemos estremecido cuando hace dos días el señor Blogger mostró parte de nuestra identidad secreta al resto de la humanidad. Bueno, realmente al resto de la humanidad bloguera y, más concretamente, al resto de la humanidad bloguera que nos sigue. Tres o cuatro personas, no más, pero como los superhéroes somos algo neuróticos por lo de la doble personalidad, nos hemos alarmado.

Además hay más cosas. Hace pocos días un compañero de trabajo me mostró una aplicación para el iphone que mostraba mediante un programa de realidad aumentada el lugar aproximado donde había escrito mis tweets, a pesar de tener seleccionada la opción de no mostrar mi posición, tener el gps desactivado, estar dentro de un edificio y... estar tuiteando desde el ordenador fijo! Dio igual. Su pantalla aparecía llena de pajaritos tuiteros y debajo aparecía mi identidad de súperhéroe: 'desgraciaíto'. Sí señores... anonimato cero. Si algún supervillano me lee ya sabe lo que tiene que hacer para localizar a sus enemigos: comprarse un iphone!

Tampoco es que haya intentado levantar un muro infranqueable entre mis dos vidas, ni que crea que me va a proteger frente a nada. Tal vez me permita decir cosas, como hablar de mi jefe, sin que mi jefe se entere o que al menos le sea más difícil hacerlo. No hay que dejar que el mal triunfe. Es una de las máximas de un buen superhéroe. Es una lucha dura, pero un gran poder acarrea una gran responsabilidad y no hay enemigo pequeño, somos once contra onc... bueno, que se me ha ido un poco la superpinza.

Todo el que haya usado gmail sabe lo mucho que se respeta la confidencialidad del correo. Si hablas de viajes, te aparecen anuncios de románticos viajes a Roma, si hablas de cámaras, te ofrecen anuncios de tiendas a mitad de precio, si hablas de prostitutas... eh... no sé qué pasará, yo nuca lo he hecho, pero lo mismo te pone anuncios de señoritas que fuman y hablan de tú a los hombres...

Cuando instalas una aplicación en el teléfono te pide permisos de instalación y aunque estés jugando al fruit ninja te pide permiso para acceder a tu posición geográfica... Precisamente, con mi identidad secreta, estamos haciendo una aplicación para Android que salvaguarda la información privada. A mí me parece muy interesante, pero después de un tiempo me he dado cuenta de que eso del anonimato y la confidencialidad es del pasado. A los jóvenes les importa un pito si les registran la posición o si no, ni si eso es legal o no.

Será que los superhéroes estamos un poco anticuados y que eso de la identidad secreta ya no se estila. De todas formas yo seguiré intentando dejar pocas pistas para que haya buenos que puedan encontrarme cual Hannibal Smith en el equipo A, pero a la vez huyendo del coronel Decker que va siguiendo mi rastro.

Me despido con una frase de El Caballero Oscuro (tampoco tiene mucho que ver, pero la pongo):

'No hables como ellos, no lo eres aunque quisieras. Para ellos sólo eres un bicho raro, como yo. Ahora te necesitan, pero cuando no sea así, te marginarán como a un leproso. Mira su moralidad, su ética, es una gran mentira y se olvidan a la primeras de cambio, solo son tan buenos como el mundo les permite ser. Ya veras. Cuando las cosas se tuerzan esos individuos civilizados se matarán entre ellos. Yo no soy un monstruo, sólo voy un paso por delante.'

PD: La imagen es de una camiseta que me he comprado. Mola.

Una de telerrealidad irreal (recompuesto)

Muchas gracias a Molinos por haberme pasado de nuevo el post, porque yo, salvo que aparezca de nuevo por obra de google, lo doy por perdido. Gracias también a todos los que me habéis ayudado y dado consejos para recuperarlo. Los comentarios se han perdido de momento, pero no se puede tener todo...

Ayer sucedió algo poco habitual. Estaba bastante cansado después del congreso de trenes sin trenes (Amanita dixit) y de ir con J a la compra. Me engatusó para comprar media sandía, aunque estaba bastante cara, pero después de quedarse tan buenecito mientras su hermana se iba de cumple no pude negársela.

Cargar con media sandía, un kilo de naranjas, otro de peras, dos litros de zumo, las mochilas de los niños y a la vez darle la mano a J me dejó la otra mano hecha unos zorros. Además, me había puesto unas deportivas viejas que me han destrozado un dedo del pie. Va a ser verdad que me crecen los pies, porque antes me quedaban bien.

El caso es que me iba a ir a dormir incluso antes de las 10 cuando vi un tuit de Bichejo en el que hablaba sobre Alaska y Mario Vaquerizo y puse la tele para verlo. Me quedé atrapado en el sofá.

No podía creerme lo que veía. Es un reality show tipo americano en el que las cámaras son testigos del día a día de los protagonistas. Para empezar la casa es indescriptible. Todas las paredes de colores vitamínicos (el otro día lo dijeron en un anuncio en la radio de El Corte Inglés, y si el corte lo dice, pues se llamarán así) sin un solo hueco en paredes y suelos. Todo abigarrado y alucinante. Ese cuarto de baño con Elvis Presley en las paredes, esa cocina en negro, el otro cuarto de baño verde pistacho... puff. Pero los protagonistas son ellos dos. Es otro tipo de vida, por supuesto, no tiene ni un punto de contacto con la mía y a lo mejor por eso me quedé totalmente atrapado. A Anniehall le pasó lo mismo y tuvimos una conversación en directo a través del twitter entre Bichejo, Juanjo, Anniehall y yo mismo que fue muy divertida. A Anniehall se le saltaban las lágrimas en algunos momentos. Tenía total posesión del ordenador y a mí me tocaba tuitear a través del teléfono.

Hubo momentos de gran perplejidad como cuando rompieron las anillas de plástico de los packs de cervezas para no matar a los delfines (¿delfines en Madrid?) o cuando están tirando la comida porque se ponen a dieta y Mario le dice a Alaska 'también te da tentación las lentejas?' o cuando compran una báscula y no les funciona y Mario dice 'a lo mejor va por solar' y... bueno, infinitud de momentos estelares. Cuando van con el carro por el corte inglés y tiran los botes de tomate. Las clases de inglés de Mario o cuando llega a la casa de su cirujano plástico y le atiende un filipino con cara de mala leche. Impresionante. Me dejaba anonadado y me lo pasé muy bien. Entiendo que ellos son conscientes de la imagen que ofrecen, que es la que ellos quieren y ciertamente a mí me ha enganchado. Yo nunca he visto programas como gran hermano o supervivientes o todos esos, nunca me ha interesado lo más mínimo, pero éste sí. Cosas.

En fin, me dejo muchas cosas en el tintero, pero os recomiendo que lo veáis. Vedlo y comentadlo en twitter porque yo me lo pasé muy bien que creo que es el objeto del programa. Yo creo que ellos son los primeros que se toman a broma a sí mismos. El próximo miércoles no me lo pierdo.

Una de telerrealidad irreal

Ayer sucedió algo poco habitual. Estaba bastante cansado después del congreso de trenes sin trenes (Amanita dixit) y de ir con J a la compra. Me engatusó para comprar media sandía, aunque estaba bastante cara, pero después de quedarse tan buenecito mientras su hermana se iba de cumple no pude negársela.

Cargar con media sandía, un kilo de naranjas, otro de peras, dos litros de zumo, las mochilas de los niños y a la vez darle la mano a J me dejó la otra mano hecha unos zorros. Además, me había puesto unas deportivas viejas que me han destrozado un dedo del pie. Va a ser verdad que me crecen los pies, porque antes me quedaban bien.

El caso es que me iba a ir a dormir incluso antes de las 10 cuando vi un tuit de Bichejo en el que hablaba sobre Alaska y Mario Vaquerizo y puse la tele para verlo. Me quedé atrapado en el sofá.

No podía creerme lo que veía. Es un reality show tipo americano en el que las cámaras son testigos del día a día de los protagonistas. Para empezar la casa es indescriptible. Todas las paredes de colores vitamínicos (el otro día lo dijeron en un anuncio en la radio de El Corte Inglés, y si el corte lo dice, pues se llamarán así) sin un solo hueco en paredes y suelos. Todo abigarrado y alucinante. Ese cuarto de baño con Elvis Presley en las paredes, esa cocina en negro, el otro cuarto de baño verde pistacho... puff. Pero los protagonistas son ellos dos. Es otro tipo de vida, por supuesto, no tiene ni un punto de contacto con la mía y a lo mejor por eso me quedé totalmente atrapado. A Anniehall le pasó lo mismo y tuvimos una conversación en directo a través del twitter entre Bichejo, Juanjo, Anniehall y yo mismo que fue muy divertida. A Anniehall se le saltaban las lágrimas en algunos momentos. Tenía total posesión del ordenador y a mí me tocaba tuitear a través del teléfono.

Hubo momentos de gran perplejidad como cuando rompieron las anillas de plástico de los packs de cervezas para no matar a los delfines (¿delfines en Madrid?) o cuando están tirando la comida porque se ponen a dieta y Mario le dice a Alaska 'también te da tentación las lentejas?' o cuando compran una báscula y no les funciona y Mario dice 'a lo mejor va por solar' y... bueno, infinitud de momentos estelares. Cuando van con el carro por el corte inglés y tiran los botes de tomate. Las clases de inglés de Mario o cuando llega a la casa de su cirujano plástico y le atiende un filipino con cara de mala leche. Impresionante. Me dejaba anonadado y me lo pasé muy bien. Entiendo que ellos son conscientes de la imagen que ofrecen, que es la que ellos quieren y ciertamente a mí me ha enganchado. Yo nunca he visto programas como gran hermano o supervivientes o todos esos, nunca me ha interesado lo más mínimo, pero éste sí. Cosas.

En fin, me dejo muchas cosas en el tintero, pero os recomiendo que lo veáis. Vedlo y comentadlo en twitter porque yo me lo pasé muy bien que creo que es el objeto del programa. Yo creo que ellos son los primeros que se toman a broma a sí mismos. El próximo miércoles no me lo pierdo.

The Sound of the West Side Lady

No es ningún secreto que me gustan los musicales. Además alguien ya divulgó por ahí que me gustan los cotilleos. No solo del Hola. También me sé muchos cotilleos de los entresijos de las películas, los actores, los directores... Nada de datos técnicos, que lo mío es la carnaza.

Así que hoy me voy a calzar una historieta que mezcla mis dos ‘pasiones’ (ejem): cotilleos y musicales. En particular sobre los cotilleos que relacionan tres grandes musicales: ‘Sonrisas y Lágrimas’, ‘West Side Story’ y ‘My Fair Lady’. (Espero que alguien llegue hasta el final).

A simple vista es muy fácil relacionarlos. Son tres musicales de los sesenta, dos de ellos además dirigidos por Robert Wise. Sí, eso es lo fácil. Pero no es solo eso.

Como ya sabemos, muchas veces al hacer los repartos de las películas no se elige a los actores tanto en función de sus dotes interpretativas, y en el caso de un musical de su preparación física y la calidad de su voz, sino también de otros condicionantes no necesariamente artísticos. O simplemente, no se encuentra a quien reúna todos esos requisitos necesarios a ojos del director.

Pues eso les pasó a Wise y a Cukor cuando se pusieron a buscar a su María y su Eliza, respectivamente. Si bien Natalie Wood no tenía mucha pinta de puertorriqueña ni tampoco era una tiernísima adolescente ya en el 61, sí era preciosa y conservaba cierto aire de candidez fundamental para el personaje. Además por aquel entonces era toda una estrella, supongo que muy necesaria para un reparto que tampoco andaba sobrado de ellas. Y no me refiero al talento sino a la popularidad. Un musical es muy caro y hay que venderlo.

Tampoco Audrey había nacido en Londres. Sin embargo tenía un extraño acento británico ¿neutro? fruto de su paso por un internado inglés en su infancia para después y pasar parte de su juventud en Holanda. Lo que está fuera de toda duda (para mí al menos) es que su porte distinguido la hace perfecta para la Eliza pigmaleonizada. Y tengo clarísimo que el vestuario de Beaton no le habría quedado a nadie mejor que a ella. Aunque está por ver si la talla de una dama victoriana se acercaba a la de la delgadísima Audrey. También Audrey ya era en el 64 toda una estrella.

Pues eso, que a mí me parece que Cukor y Wise estuvieron muy acertados. Salvo por un pequeño detalle. Ninguna de las dos tenía la voz necesaria para las canciones que tenían que cantar.

Y como tampoco ninguna de las dos era tonta ambas sabían que si no querían quedar mal tenían que ponerse a la tarea. La leyenda cuenta que las dos se pusieron seriamente a ello y que contrataron profesores de canto. Que interpretaron sus escenas y grabaron las canciones como si de verdad fueran a aparecer en la versión final de la película. También la leyenda dice que las dos se disgustaron mucho cuando vieron dicha versión y comprobaron que en las canciones su voz había sido sustituida.

Otra que se llevó una gran decepción con uno de estos musicales fue Julie Andrews (¿o era Trinos?). Andrews había sido la Eliza en la versión teatral de ‘My Fair Lady’, que también tenía a Rex Harrison de Profesor Higgings entonces. Parecía lo más natural que, habiendo tenido tanto éxito, la interpretara también en la versión cinematográfica. Pues no. Alguien consideró que Trinos no iba a resultar bien en el cine y la excluyeron del reparto.

Por suerte otro alguien en esa misma época pensó lo contrario y la fichó para ‘Mary Poppins’. Así que Julie pudo resarcirse del disgusto y, gracias a su propia voz entre otras cosas, consiguió birlarle el Oscar de mejor actriz a Audrey / Eliza.

Aunque esa voz dobladora era anónima para los espectadores, ni siquiera apareció en los títulos de crédito de ninguna de las dos películas, supongo que el cine es al final como cualquier otro mundillo y, antes o después, todo se sabe. Así que en algún momento se supo que esa voz era la de Marni Nixon. Y ese algún momento llegó antes de que empezara el rodaje de ‘Sonrisas y Lágrimas’ (ya pensabais que no aparecía ¿eh?). ¿Y qué más da? Pensaréis. Pues no da igual.

Resulta que Marni iba a ser una de las monjas del convento del que sale Trinos al encuentro del amor. Y, leyenda otra vez, cuentan que Marni estaba muy nerviosa por cómo sería la reacción de Trinos el primer día de rodaje. Digamos que se sentía corresponsable de que Audrey hubiera conseguido robarle a Eliza. ¿Y qué pasó? (si es que queda alguien ahí) pues dicen que ese temido primer día Julie se acercó a Marni y le dijo ‘I love your work’.

Y esto est todo. Marni Nixon es quien relaciona a las tres pelis. (Aunque lo mismo esto es vox populi y ando yo aquí tirándome el pisto y haciendo este ladrillo para nada).

Documentándome (cómo suena esto) para completar lo que quería contar en este post he descubierto que Marni además dobló también a Rita Moreno en algunos trozos de 'West Side Story', a Deborah (soy la más cursi) Kerr en 'El Rey y Yo' y a no sé cuántas más. En Wikipedia lo tenéis, si es que os quedan ganas.

Polvo eres

Otro libro más terminado. Este es Polvo Eres de Nieves Concostrina. El libro cuenta anécdotas breves sobre las peripecias de cadáveres famosos y es bastante interesante y divertido. Lo tenía hace tiempo pendiente, pero me echaba un poco para atrás el hecho de que fuera colaboradora de Pepa Fernández. No sé si a alguno de vosotros le gusta esa señora. Es cierto que es de lo menos vomitivo de las mañanas radiofónicas del fin de semana, pero aún así es lamentable. Esta señora quiere llegar a ser intensa, pero no le da ni pa eso. Se rodea de palmeros que le dicen lo bien que lo hace y lo interesantes que son sus elucubraciones y se cree la más estupenda del mundo, aunque a mí me da que no tiene dos dedos de frente y que todos se están riendo de ella, pero seguramente esté equivocado y sea un persona inteligentísima y 'buena comunicadora', pero cuando habla de 'escuchantes', porque ella tiene escuchantes y no oyentes, me entran ganas de matar. Ya digo que eso es un problema mío y que algún día me lo haré mirar.

Bueno, que me voy por las ramas. En fin, que esta señora ha escrito un libro aprovechando las historias que cuenta en ese programa de radio. Está dividido en grandes temas como los mandamases, en olor de santidad, filósofos, políticos, roqueros, etc. y cuenta las peripecias de los cadáveres. Algunos son bastante increíbles y divertidos y el libro se lee muy bien. Son capítulos cortitos e interesantes. Había comprado para regalar la segunda parte que es 'y en polvo te convertirás' que es de epitafios, supongo que en el estilo del celtiberia show de Carandell y al final me lo voy a tener que quedar yo y buscar otro regalo.

Acabo de empezar el siguiente que es el que me regaló Anniehall por el día del libro. Yo a ella no le regalé nada. Soy así de gañán. Se titula 'Roscoe, negocios de amor y guerra' de William Kennedy. El libro tiene una pinta buenísima y un arranque espectacular que no me resisto a poneros a continuación. (Sí, es una estrategia muy burda para alargar el post, lo reconozco, pero merece la pena, creedme.)

Roscoe bajo el viento

Aquel año sopló en la ciudad un viento maligno y amenazó con destrozar tiestos, fortunas familiares, reputaciones, amores verdaderos y varias clases de virtud. Roscoe, que avanzaba por la carretera, notaba el viento en la espalda y oía las voces que acarreaban las ráfagas.
-Sabes de dónde viene el viento maligno, Roscoe? -le preguntaron las voces.
-No -respondió él-, pero no estoy seguro de que el viento sea de veras malévolo. Es posible que se haya sobrevalorado su malevolencia, que sea incluso fraudulenta.
-¿Cree la gente que existe un buen viento maligno? -le preguntaron.
-Por supuesto -repondió-. Y cuando llega hincha las velas de nuestra ciudad, nutre a nuestros bebés, consuela a los forasteros, da una finalidad a nuestros muertos, endereza a nuestros descarriados y viceversa. El viento maligno es una cosa sin igual y exige profunda atención.
-¿Por qué habríamos de creer lo que dices?
-De la misma manera que soy incapaz de decir la verdad -contestó Roscoe-, soy incapaz de mentir, lo cual, como todo el mundo sabe, es el secreto del político realmente exitoso.

En fin, que tiene una pinta buenísima. Está editado por Libros del Asteroide y si queréis leer un poco más en el enlace que tengo en la columna de la izquierda al libro os podéis descargar un pdf con un extracto del libro.

Let's misbehave

Ayer, mientras volvíamos de un fastuoso banquete y mientras los niños se quedaron fritos en el coche pudimos poner un disco de música que no fuera 'el de siempre'. Nos pusimos a canturrear y escuchamos canciones como ésta:




Aquí está la letra:

We're all alone, no chaperone
Can get our number
The world's in slumber
Let's misbehave

There's something wild about you child
That's so contageous
Let's be outrageous
Let's misbehave

When Adam won Eve's hand
He wouldn't stand for teasin'
He didn't care about
those apples out of season

They say the Spring
Means just one thing to little lovebirds
We're not above birds
Let's misbehave

Let's misbehave
Let's misbehave

If you'd be just so sweet
And only meet your fate, dear
It would be the great event
of 1928, dear

Let's misbehave
Let's misbehave


Supongo que de manera inconsciente y subliminal se le metió en la cabeza a J y esta noche se ha hecho pis en la cama. Qué jodío!! por lo menos parece que está aprendiendo inglés...

Relevos, encuentros y... encontronazos

Ayer fue un día duro. Duro por cansado y duro (bueno, durillo) por lo que contaré después. Menos mal que también tuvo grandes cosas.

C ha entrado en un maratón de cumpleaños y tiene una vida social que ni un autor de promoción literaria. A algunos invitan a J y a otros no. Al de ayer no así que me esperaba una tarde jugosa. Salir del curro, dejar el coche, recogerles, llevarlos a casa, merienda suya con éxito, intento frustado de comer yo y cambio de ropa.

Cuando llega ND, nos damos un beso con prisa y salimos C y yo al cumple. Va nerviosa y muy contenta. Ojalá conserve siempre esta ilusión por las cosas. Otro ratito de paseo y llegamos. La dejo y me vuelvo. De camino recuerdo que tenemos la nevera temblando y hago una compra de supervivencia.

Llegando a casa calculo si podré sentarme diez minutillos antes de volver a salir. De frente alguien saluda a la que va delante. Pasa de largo. Mientras me pregunto por qué me doy cuenta de que a quien saluda ese alguien es a mí. ¡Coño! Hace casi cuatro años que no nos vemos. Dos o tres minutos de conversación insustancial. Le acaban de trasladar, va a ser padre, este barrio está muy bien...

Por fin entro en casa. Guardo las cosas. Al traste mi momentito de sofá. Hace mucho tiempo que lo superé. Y sin embargo es curioso como verle remueve todavía cierta amargura en mí, por lo gilipollas que fui por dejarme torear de aquella manera. Efectivamente, como alguien muy sabio me ha dicho hoy, yo sé que "el problema no es él sino cómo te ves tú, cómo contemplas tu yo de aquellos años con relación al de hoy."

Y es que mi yo de aquellos años, vaya un yo, oiga. Aquel fue mi primer novio, mi primer beso... Mi yo de quince años, que se creía tan madura y tan mayor, supo que aquello era amor verdadero. Un clásico. Y su yo de quince años se asustó. Otro clásico. Así pasamos un primer año y pico de 'amor verdadero' en la clásica línea del dramatismo adolescente. Hasta que por fin me di cuenta de que así no podía seguir y le dejé. Mucho tardé, que él bien se había empeñado conseguirlo.

Por supuesto aquello no fue el final. Que si podemos ser amigos. Que si ahora una recaída. Que si cada uno por su lado pero. Que si podemos ser solo amigos y así estamos mucho mejor (claaaaro)... En fin, otro(s) clásico(s). El de me agarro a un clavo ardiendo, cualquier cosa hasta que se de cuenta de que soy el amor de su vida.

Y así pasaron los años, no sé cuántos. Pero llegó el momento en que por fin hice lo mejor que podía hacer: poner tiempo y distancia de por medio. Y funcionó. Y entonces me di cuenta de lo tonta que había sido. Y supongo que por eso cuando ayer me lo encontré, todavía noté una mezcla de ternura por aquel mi yo de quince años y de amargura por lo boba que fui.

Fui pensando en esto de camino hacia la cita siguiente. Gran cita por cierto: cañas, gente interesante y risas. Pensando en que visto ahora parece mentira que cayera en uno tras otro de los tópicos de la anti inteligencia emocional. Pero caí y, la verdad, no me apetece nada que un recordatorio de aquello viva dos números más allá en la misma calle. Me temo que no me va a quedar más remedio que aguantarme: mi pasado es mi vecino.

La repostería y yo, historia de MI cabezonería (II)

He decidido hacer un post de respuesta al de ayer de mi amada esposa. Yo no soy un fan de la repostería en general. Hay cosas que me gustan mucho y cosas que a todo el mundo le gusta y a mí no. Por ejemplo. En general no me gustan las tartas de chocolate ni los helados de chocolate. Me resultan super empalagosos y no los disfruto. Debo ser de los pocos a los que ante la visión de una tarta de chocolate en vez de ponerse a salivar se pone a pensar 'si me meto eso se me pega el esófago y las tripas'. Hay excepciones como el brownie que sí que me gustan, aunque tiene que ser acompañado de su correspondiente helado de 'bandilla' (que es como J dice vainilla).

Soy mucho más de crema y nata. Dadme buñuelos, cazoletas de crema, petit choux (este palabro! He tenido que buscar como se escribía...) y cosas así. También me encanta el chocolate chocolate y los bombones y me chiflan los helados (menos los de chocolate). Parece ser que J ha salido a mí y es de nata y vainilla. Ayer fuimos a tomarnos un helado mientras su hermana estaba en un cumple y según íbamos de la mano le pregunté que qué helado iba a querer y me dijo 'de nata solo' levantando el dedo índice como para dar más importancia a su deseo. Ahí me puse blandito porque me vi reflejado en él, me vi a mí mismo de pequeño de la mano de mi padre cuando nos pedíamos ambos un helado de mantecado o de vainilla.

Me gustan las cosas sencillas. Anniehall se pone a hacerme rabiar (junto con mi madre) cuando mi madre compra una empanada de jamón y queso que a mí me gusta mucho y a ellas les parece intragable. Les hace mucha ilusión meterse conmigo cuando yo no me he metido con nadie diciéndome 'pero si es que eso tiene que estar sequísimo', 'eso se te cae en un pie y te deja cojo', 'cómo te gusta eso en vez de la de atún!' carcajeándose. Cómo se aprovechan de mi bohomía... pero me he salido del asunto de esta entrada que es la repostería y pastelería.

En cuanto a mis pinitos reposteros tampoco han sido muy allá. Aprendí a hacer una tarta de manzana de esas del vaso de de yogur y me quedaba rica. Alguna vez hicimos Anniehall y yo un brownie al alimón que no nos quedó mal y una vez hice trufas que me quedaron bastante aparentes. El arroz con leche me queda muy rico, pero fuera de eso prefiero ser catador que perpretador. Tampoco se me entienda mal, que ya sé que vosotros tenéis la mirada sucia y la mente aún más sucia. No HE DICHO que Anniehall perpetre postres. He dicho que yo los perpetraría, que es distino. Además, la mayoría de las cosas que hace Anniehall están muy buenas. Es cierto que algunas no son perfectas y tienen campo de mejora y hay alguna que sería mejor tirar al campo, pero esas son solo unas poquitas. Aún recuerdo con deleite los rollos de canela que hizo hace un mes o dos. Juanjo no me dejará mentir y dirá la verdad (ya la dijo en su momento) que es que estaban buenísimos. El tiramisú que hace es de quitarse el sombrero, mejor que el mío.

Así que os digo que estoy muy contento de catador oficial de los experimentos reposteros de mi señora esposa, puesto que defenderé con uñas y dientes porque además cada vez hace cosas más ricas. Como todo en la vida, la experiencia es muy importante en el mundo repostero. Así que ya lo sabéis, si alguien quiere probar los postres de Anniehall... ¡que se ponga a la cola!

La repostería y yo. Historia de mi cabezonería.

Soy golosa. Desde siempre. Me encantan los bollos, las tartas, los pasteles, el chocolate, las gominolas... Desde bien jovencita me metía en la cocina a hacer cosillas.

Lo malo es que no se me da bien. O no tan bien como yo querría. Me gusta especialmente hacer cosas al horno. Veo una receta y las fotos y me imagino algo absolutamente delicioso con una pinta espectacular. Y que a mí, claro, me va a quedar igual. Pues no. En algún momento del proceso la cago y lo que debería salir esponjoso, ligero y delicioso sale un molondrio denso que si te cae en un pie te deja cojo.

¿Qué hago mal? No lo sé. Y eso que me lo he leído todo. Un montón de libros, programas de la tele por supuesto y desde que me he aficionado, últimamente, a múltiples blogs de cocina he aprendido muchísimas cosas. Qué hacer para que el bizcocho suba, cuándo conviene montar las claras, a qué temperatura deben estar los ingredientes, qué tipo de levadura es mejor utilizar para según qué ingredientes, los diferentes tipos de chocolate, la historia de algún pastelillo, de las cookies de chocolate...

A ver, no es que absolutamente todo me salga mal. Ya hablé hace tiempo de mi existosísimo tiramisú. Y recientemente hice unos rollos de canela más que aceptables, una tarta de queso bastante pasable y un pastel de zanahoria muy rico. Lo que peor me salen son los bizcochos en sus diferentes formas: bizcocho propiamente dicho (hasta el bizcocho de yogur ese que sabe hacer cualquiera me sale mal), cakes, magdalenas, muffins...

Ay, los muffins. Creo que es de lo que más me gusta en el mundo. Esas madalenotas grandes con trozos de chocolate o frutas, densas y con la grasa suficiente, que es mucha, para que la densidad sea agradable. Los descubrí un verano que estuve aprendiendo inglés cerca de Boston. Era lo mejor de los menús de la residencia donde estaba. Vaya desayunos me hacía yo a base de muffins. Así volví, claro.

El caso es que llevo años en busca del muffin perfecto y que este salga de mi horno. He probado recetas de aquí y de allá. Que si con buttermilk, que si con mantequilla, que si la mezcla húmeda y la mezcla seca deben mezclarse en no más de quince movimientos (qué estrés), que si desmoldarlos antes de que se enfríen para que no se humedezcan demasiado (cualquier día me achicharro los dedos)... Pero no hay manera. Si bien es cierto que últimamente parece que algo han mejorado los resultados también es verdad que no acabo de dar con ello. Eso sí, yo no soy de las que se rinden (lo cual es una forma muy indulgente de decir que soy una cabezota de tomo y lomo).

Y ND, ¿qué dice ND de todo esto? Pues, como ya sabéis, es un santo varón. No solo resiste estoicamente todos mis intentos sin ensañarse con sarcamos desalentadores. Sino que además todavía tiene el detalle de atreverse a probarlos. Esta mañana mismo ha hecho el enésimo intento. Esta vez con unos de manzana (en la foto hasta tiene buena pinta). Y ha dicho 'pues algo le falta, pero van por el buen camino'. ¿No es un amor? Sí, y además un incauto que me da alas. Si es que no aprende, ya estoy pensando en los siguientes a perpetrar.

Seguiremos informando.

El chocolate, ese gran desconocido

El chocolate durante mi infancia y juventud fue un gran desconocido. Eso fue debido a que mi hermano tenía la mala costumbre de comerse de un tirón todo chocolate que encontrara por la casa por lo que pagamos justos por pecadores. En mi casa no entraba nada de chocolate ni nocilla ni plátanos, que era otra de las cosas con las que mi hermano empezaba y no paraba hasta que se acababan. Así que mi emancipación chocolatera vino con mi emancipación madrileña, más o menos.

Es curioso que mi hermano ha teminado trabajando en Bruselas, donde el chocolate es casi una religión, pero tampoco ha terminado como una bola engullendo sin mesura. De hecho creo que yo comería mucho más chocolate que él si viviera allí.

Pero no he venido aquí a hablar de mí, si quisiera hacer eso me abriría un blog!! Eh... bueno, vale, esto lo estoy escribiendo en el blog. Es que no pasáis una, ¡qué puntillosos!

Me he terminado el libro 'Chocolate Wars' de Deborah Cadbury. La escritora es descendiente de los Cadbury, pero de una rama que no se dedicó al mundo del chocolate. Cuenta la historia de la firma Cadbury desde su nacimiento en Birmingham hasta su absorción hostil por parte de Kraft. Además va contando en paralelo los distintos avances en el mundo del chocolate y la creación de los grandes emporios chocolateros como Nestlé, Hershey, Cadbury, Lindt, Mars, etc.

Hay una parte muy importante que falta, sobre todo para los amantes de los productos de calidad como por ejemplo Amanita y, modestamente, un servidor y es la parte de los chocolates y bombones belgas a la que no se refiere en ningún momento. Ni siquiera a la historia del Congo Belga y a la de Leopoldo II, que es una historia tremenda en la que he buceado un poco. Si alguien quiere meterse en ella le recomiendo el libro de El Fantasma del Rey Leopoldo en el que se describen las barbaridades que se hicieron en el Congo, que no era una colonia de Bélgica, era propiedad personal del rey. Se la consiguió Henry Morton Stanley (el de el doctor Livingstone, supongo) y defendió su adquisición como una manera de proteger de la codicia del hombre blanco a las personas que vivían allí. En fin, que me voy por las ramas. Nada de eso está contado en el libro. El libro lo tengo por si a alguien que me conozca le interesa.

La historia del chocolate es una historia interesantísima. Al principio era un producto exclusivo para los más adinerados, pero debía ser bastante asqueroso por lo que cuenta en el libro. Solo se tomaba como bebida y era tan graso y tan caro que se le añadían todo tipo de sustancias para desgrasarlo y para adulterarlo, aunque se anunciaba como una bebida saludable era adulterado por vendedores sin escrúpulos añadiéndole polvo de ladrillo, limaduras de óxido de hierro, plomo rojo... en fin, un asco.

Un punto que toca el libro es el de los cuáqueros. Los cuáqueros eran cristianos que creían que Dios estaba dentro de cada uno de nosotros y que por tanto, no hacían falta intermediarios para hablar con él. Fueron perseguidos por blasfemos, pero finalmente se les dejó practicar su fe. Eran educados en la obligación de trabajar y en no permitirse ningún capricho ni ociosidad. El enriquecimiento personal no estaba bien visto, pero sí el uso de ese enriquecimiento para ayudar a los demás y para mejorar las condiciones de trabajo de sus empleados. Los Cadbury crearon una ciudad alrededor de su fábrica de chocolate a las afueras de Birmingham y pusieron muchas facilidades para la compra o el alquiler de esas viviendas por parte de sus empleados. Creían en que esas viviendas tenían que tener un jardín lo suficientemente grande como para que los habitantes pudieran cultivar su propio huerto. El sitio estaba rodeado de jardines, tenía piscinas separadas para hombres y mujeres, hospital, iglesias, campos de cricket, estanques... en fin, una maravilla. Los hijos del fundador de la saga chocolatera (Richard y George Cadbury) que fueron los que realmente convirtieron la tienda que fundó su padre en un negocio rentable, desheredaron a sus diez (o no sé cuantos) hijos para que tuvieran que trabajar en su vida y no dieran nada por sentado. Muchos de ellos trabajaron durante toda su vida en la fábrica, investigando, vendiendo, dirigiendo...

En Inglaterra el negocio chocolatero estaba en manos de los cuáqueros, principalmente en tres firmas: Fry, Rowntree y Cadbury. El libro nos cuenta el nacimiento de otras grandes empresas chocolateras como Nestlé. El señor Nestlé inventó una leche en polvo para alimentar a bebés que no podían ser amamantados, vendió su empresa por un millón de francos suizos y ahí se acaba la presencia del señor Nestlé en la compañía a la que dió nombre. El caso es que tenía un vecino que estaba intentando fabricar un gran chocolate y se le ocurrió utilizar la leche en polvo junto con el chocolate. Investigó e investigó y lo consiguió. Finalmente los dueños de Nestlé le compraron su idea y la fabricaron. En el libro se ve que los de Nestlé son mucho de comprar y poco de investigar y desarrollar...

También se habla de Lindt, de Hershey que fue la gran empresa chocolatera de USA (lo sigue siendo, aunque desbancada por Mars), del señor Mars que hizo su fortuna metiendo caramelo y nougat dentro de la barra consiguiendo un producto mucho más barato. El señor Suchard y el señor Tobler (el del toblerone) sólo aparecen de pasada. Aparece un Holandés de nombre Van Houten que inventó una máquina para eliminar parte de la manteca de cacao. Habla sobre el esclavismo, especialmente en Portugal. Cuando estuvimos en Lisboa (creo que ya lo he contado, buscaré el enlace) estuvimos en el hotel más lujoso en el que he estado y probablemente estaré en mi vida. Es éste. Pues bien, el palacio en el que está el hotel es el palacio del marqués de Valle Flor. Este señor aparece en el libro como enriquecido gracias al cacao de Sto Tomé y Príncipe (dos islas de Cabo Verde) y, sobre todo, gracias a la mano de obra esclava. Así que estuve en un palacio construido gracias al trabajo de esclavos, curiosamente en la información del hotel no decían nada de eso... cosas.

Se habla de la invención del chocolate para comer, las tabletas y las dificultades que presentó, se cuenta cómo fueron los suizos los que se adelantaron en este campo y cómo todos los demás fueron haciendo sus descubrimientos. Se habla de la generación post tableta y cómo aparecen la barra Mars, el kitkat, los smarties, los M&Ms, el flake y otros muchos que yo desconozco porque mi cultura anglosajona es limitada. Se cuenta el proceso por el que Nestlé y Kraft se han quedado prácticamente con todo el mercado. Nestlé compró a Rowntree que eran los del kitkat, kraft compró a Suchard y Cadbury... en fin, ahí es donde aparece el capitalismo sin corazón solo interesado en el corto plazo y en los beneficios.

Ésa es la última parte del libro que es un tanto amarga, pero también mezcla más la rabia y el disgusto porque la empresa haya dejado de ser inglesa que la objetividad porque reprocha cosas que cuando la empresa era británica no mencionaba. Cosas como que cómo va a saber un ejecutivo de Chicago los problemas de la fábrica de Bourneville!!, pero parece que cuando los Cadbury tenían sus nosecuantas fábricas en China, Rusia o Sudáfrica ese problema sobre la distancia no aparecía. También se hace preguntas que se autorresponde del tipo: si el fundador levantara la cabeza '¿le gustaría en lo que se ha convertido su empresa? Pues yo creo que no', que puede que no le gustara, no digo que no, pero a lo mejor tampoco le gustaba lo que habían hecho sus herederos. En el último capítulo hay un cierre circular sobre la obesidad en el mundo occidental y la parte de culpa del chocolate en la que relata como México es el país con el índice de obesidad más alto del mundo y cómo el chocolate salió de allí para conquistar el mundo y ha vuelto para engordarlos.

Bueno, pues un libro muy interesante. No sé si está en español, pero merece la pena. Cuenta muchas curiosidades sobre el chocolate, su historia y su fabricación.

Por cierto, mi kindle casi ha muerto y finalmente me han dado la razón y han reconocido que el problema era de la cubierta. Me han dado un bono para que me compre una con luz que no tiene el problema ese. Por lo visto el gancho cortocircuitaba la batería y eso daba problemas...

Ahora me estoy leyendo Polvo Eres de Nieves Concostrina sobre las andanzas y avatares de muertos famosos. Es divertido y muy fácil de leer.