Correr y Vida de este capitán

Bueno, una vez acabado el libraco sobre la violencia y esas cosas necesitaba unas lecturas más amables, o que me provocaran menos desgaste y creo que he acertado. Este fin de semana me he leído Correr de Jean Echenoz y Vida de este capitán de Alonso de Contreras. Son libros cortos, bastante cortos, que me llevaron un día y pico cada uno.

El de correr es una biografía novelada sobre Emil Zátopek. Yo conocía a Emil Zátopek como una leyenda del atletismo. Sus grandes triunfos en las olimpiadas de Londres en 1948 y, sobre todo, en las de Helsinki en 1952 fueron hace ya tiempo, pero aparecían sus gestas en algún reportaje de la televisión con motivo de algunos juegos o con motivo de su muerte en el año 2000. Es curioso, porque lo he comentado con algún compañero del trabajo más joven y ni le sonaba el nombre. Zátopek es el único hombre hasta la fecha que en unas mismas olimpiadas ha ganado los 5000, los 10000 y la maratón.

Corría sin ninguna belleza, como deslavazado, parecía que se iba a desencajar, pero cuando llegaba a la meta todo era sonrisas y parecía que no estaba cansado. Durante bastantes años fue el dominador absoluto del fondo llegando a tener simultáneamente nueve records mundiales de distintas longitudes.

Por otro lado, vivía en la Checoslovaquia comunista y era militar. Sus superiores temieron que se fuera a escapar y no le dejaban correr en el extranjero sin la aprobación del partido. Una figura así era muy buena publicidad para el régimen. A él esa utilización y tergiversación que hacían de sus palabras no le gustaba, pero le permitía correr y vivir con relativa comodidad. Se casó con Dana, lanzadora de jabalina, con la que compartió toda su vida. Hay un vídeo en youtube, que os pongo por si os interesa, en el que se los ve de vuelta a Helsinki, ya mayores, en el que se nota que se quieren mucho.

Zátopek hablaba checo, por supuesto, y ruso, alemán y húngaro. En el vídeo aparece hablando inglés con bastante soltura y en el libro dice que también se desenvolvía en la mayoría de las lenguas de Europa central y de los países escandinavos.

También tuvo un papel destacado en la primavera de Praga, pero tampoco voy a contar nada más. Es un libro muy entretenido, muy cortito y que recomiendo para todo el mundo. Os pongo unos párrafos:

"A su juicio, ninguna de esas técnicas templa suficientemente la voluntad, al aceptar que el corredor reduzca el ritmo cuando siente que le flaquean las fuerzas. Emil no está nada de acuerdo con eso. Cuando se siente cansado, a poco que advierta el menor peligro de lentitud, se esfuerza de inmediato en acelerar. Su suerte, en ese sentido, es que le gusta sentir dolor. Sabe que puede contar con su amor al dolor y consigo mismo: nunca deja que nadie le dé masajes."

"Algún día se calculará que, sólo entrenándose, Emil habría dado tres veces la vuelta a la Tierra. Hacer que funcione la máquina, mejorarla sin cesar y arrancarle resultados, eso es lo único que le importa, y es sin duda lo que hace que, para ser sinceros, verlo no sea nada bonito. El caso es que todo lo demás le importa un pimiento. Esa máquina es un motor excepcional en el que se ha omitido montar una carrocería. Su estilo no ha alcanzado ni quizá alcance nunca la perfección, pero Emil sabe que no dispone de tiempo para prestar atención a eso: serían demasiadas horas perdidas en detrimento de su resistencia y del incremento de sus fuerzas. De manera que aunque no quede muy bonito, se limita a correr como más le conviene, como menos le canse, y se acabó."

"Mientras llega Melbourne, a Emil le apetece volver a Brasil como había prometido, pero, el año anterior, cuando regresaba de allí, otro periodista del Svobodne Slovo solicitó una pequeña entrevista. Escarmentado por el episodio parisino, Emil lo miró con recelo. Camarada, le dijo el periodista, nuestros lectores están interesadísimos en conocer tus impresiones sobre Brasil. Escucha, replicó Emil, me gustaría ser muy claro. Brasil es un país magnífico. Insisto, eh, totalmente fantástico. Bajo todos los puntos de vista. Volveré allí encantado. ¿Me he explicado bien? Resultado: comunicado del portavoz del ministerio brasileño de asuntos exteriores. Se le ha negado a Emil el visado para Brasil. No se trata de una decisión política de tipo general, precisa el portavoz, sino de un caso particular. En efecto, el señor Zátopek, a su regreso a Checoslovaquia, ha hecho declaraciones sumamente ofensivas sobre Brasil."

"El mecanismo falla primero en los detalles, una rodilla que afloja un poco a la izquierda, una punzada en el hombro, un inicio de calambre en la pantorrilla derecha, y rápidamente se cruzan los dolores y los problemas, se conectan en una red hasta que todo el cuerpo se descompone. Aunque intenta seguir corriendo regularmente, Emil no cesa de perder terreno y sólo ofrece ya el espectáculo de una zancada rota, mal escuadrada, inconexa, y pasa a ser un autómata lívido y desarticulado, cuyos ojos se hunden y se orlan de surcos cada vez más profundos. Ha arrojado la gorra, que, bajo el horroroso sol, comenzaba a pesarle como un yelmo. En el kilómetro treinta, sin aliento y destrozado, se detiene junto a una de las mesas instaladas a lo largo del trayecto, sobre las que hay cubos de agua, esponjas y bebida. Emil se rocía abundantemente, bebe medio vaso de agua, examina la carretera pareciendo dudar, refrena lo que le resta de un primer arranque para retomar la carrera, apura el vaso y sale. Pero sale ya como un títere desarticulado, zancada rota, cuerpo dislocado, mirada extraviada, como si su sistema nervioso lo hubiera abandonado. Aguantará así hasta el estadio pero, derrotado, al llegar sexto en la última línea derecha, Emil cae de rodillas, hunde la cabeza en la hierba amarillenta y permanece en esa postura varios minutos durante los que llora y vomita y se acabó, se acabó todo."



El otro libro fue un regalo de reyes y es el relato de la vida del capitán Alonso de Contreras, que sirvió en la Armada y el Ejército durante toda su vida. Es un libro interesantísimo y viene muy al hilo del libro sobre el decline de la violencia. Ver como cuenta con toda naturalidad todas las cosas que le pasan y que hace nos sitúa en mundos distintos. Es corsario, soldado, marino. Nos habla de la vida sin florituras y sin ninguna pretensión literaria, nos habla del día a día de esos españoles que tuvieron el mundo en sus manos hace 400 años. No es una novela de aventuras, es la realidad que vivió, aunque hay sucesos increibles como cuando cuenta la erupción del Vesubio en 1631 o como los habitantes de una isla quisieron retenerlo y obligarle a casarse con una oriunda para que los defendiera. Cuenta también como se hizo hermitaño.

Cuenta la burocracia absurda, el honor, el deber, el juego, los amores... en fin, la vida de un soldado a principios del siglo XVII. Hay partes más amenas y otras menos. La primera parte está separada en capítulos que hace más fácil la lectura y en la última no hay separación y lo hace un poco más confuso.

Un libro muy bueno y recomendable para ver la diferencia entre esos hombres y nosotros. Somos más civilizados, pero también más blanditos y con menos nervio moral que estos señores. En fin, que me ha gustado bastante y se lo agradezco a SS.MM. Os pongo unos parrafitos:

"Llegando cerca les dije que se rindiesen y con poca vergüenza me dijeron que llegase: eran veintitrés y llevaban tres arcos con cantidad de flechas y dos alfanjes y más de treinta asadores: tornéles a decir que mirasen los había de echar al fondo, que se rindiesen, que no los haría mal, que obligados estaban a buscar la libertad. No quisieron, diciendo querían morir pues es habían quitado la libertad; di fuego a la moyana y perniquebré a cuatro de ellos y abordando me dieron una carga de flechazos que me mataron a un marinero e hirieron dos. Entré dentro y maniatados los metí en la fragata, y la barca que truje de remolco; acerté a estropear uno de ellos, y era el cabo, y se iba muriendo de las heridas, y antes que acabase lo ahorqué de un pie y colgando de él entré en el puerto, donde estaba toda la gente de la ciudad en las murallas..."

"Entramos dentro y sin ninguna resistencia cogimos la turca renegada, húngara de nación, la más hermosa que vi. Cogimos dos putillos y un renegado y dos cristianos esclavos, de nación corso el uno y el otro albanés. Cogimos la cama y ropa sin haber quien nos dijese nada. Embarcámonos y caminamos a más no poder hasta salir del Archipiélago, que Dios nos dio buen tiempo. La húngara no era mujer, sino amiga; regaléla con extremo, que lo merecía. Aunque en Rebeldía, supe que Solimán de Catania había jurado que me había de buscar y, en cogiéndome, había de hacer a seis negros que se holgasen con mis asentaderas, pareciéndole que yo me había amancebado con su amiga y luego me había de empalar."

"Peor le sucedió a mi piloto, que le cogieron dentro de cuatro meses, yendo en corso en una tartana, y le desollaron vivo e hincharon su pellejo de paja, que oí está sobre la puerta de Rodas."

"Yo llevaba mi moza con más autoridad que si fuera hija de un señor, y cierto que quien no sabía que había estado en casa pública le obligaba a respeto, porque era moza y hermosa y no boba."

El libro viene con un prólogo de Arturo Pérez Reverte y otro de Ortega y Gasset. El de Reverte me lo leí una vez terminado el libro y el de Ortega me lo voy a perdonar. Otra cosa, la editorial pone unos anejos de treinta o cuarenta páginas sobre los cargos, duques y prebendas del reino de Redonda que NO LE INTERESAN A NADIE, señor Marías, A NADIE. ¿Queda claro?

Ahora he empezado el Cuaderno Gris de Josep Pla que me está gustando, pero que también es un tocho tremendísimo. Es una pena que no haya versión electrónica porque pesa lo suyo.




The Better Angels of Our Nature (III)

Bueno, pues ya el último de la saga, no os atormentaré más con él. La verdad es que he quedado bastante agotado después de leerme el 'librito' de casi 900 páginas en inglés. Además hay un efecto psicológico del reader que es la barra del tanto por ciento que llevas leído. Está muy bien para libros normales, pero para libros enormes es una fuente de sufrimientos. Pasas hojas y hojas y hojas y no cambia el porcentaje de los huevos y mina bastante la moral, al menos a mí...

Sigo recomendándolo encarecidamente. Es un libro buenísimo y todavía me quedan sorpresas por contaros, al menos lo han sido para mí.

Los dos últimos capítulos se llaman Inner Demons (demonios interiores) y The Better Angels (los ángeles mejores). Parece ser que lo de better angels viene de un discurso famoso de Lincoln.

Estos dos capítulos, sobre todo el de los demonios interiores, tienen unas partes que a mí me resultan muy áridas sobre los procesos neuronales y los distintas partes del cerebro. Todos los lóbulos y regiones me son completamente desconocidas y, aunque explica cada una de ellas, no tengo retentiva suficiente para saber de qué habla cuando vuelven a aparecer. Pero, como siempre, tiene cosas interesantísimas.

Según este señor los demonios interiores que tenemos son:
  • La depredación. El hombre ha sido depredador y tiene esos impulsos dentro del cerebro. No tiene motivos destructivos como odio o enfado. Es tomar el camino más corto para conseguir lo que quiere y resulta que hay un ser vivo en su camino. Esta categoría es más bien la ausencia de factores limitantes como simpatía o inquietud moral.
  • Dominación. Los hombres, y sobre todo los machos, luchan por dominar. Tiene lugar en todas las esferas, pero en grupos cerrados es donde es más peligrosa al ser un juego de suma cero, si uno sube en el escalafón, otro baja. Habla de la testosterona y de su importancia en la violencia. La testosterona prepara a los hombres para competiciones de dominación. Nos habla de que la raza no es un determinante en las luchas de dominación dado que cuando el cerebro se formó ningún grupo era consciente de la existencia de otras razas, dado que se generaron por el hecho de vivir aislados unos de otros. En cambio sí que mantenemos un vivo prejucio en el acento de la persona que habla, si tiene un acento distinto, inconscientemente se le rechaza al no ser de los nuestros.
  • Venganza. Es un impulso que todos tenemos dentro y en los experimentos con escáneres cerebrales se ve que realmente se disfruta con ella y más si, como dice el dicho, se sirve fría. La región del cerebro que se enciende es la misma que cuando comes chocolate, fumas o tomas cocaína. La venganza necesita desmontar la empatía y es lo que hace.
  • Sadismo. El sadismo también está en el ser humano, pero este es un caso especial porque de entrada se rechaza, el ser humano de entrada lo ve como algo horrible, pero con el tiempo le va cogiendo el gustillo. En el libro lo compara con que normalmente la primera vez que pruebas un vino a nadie le gusta, pero si insistes puedes llegar a ser un connoisseur en vinos. Para que el sadismo se desarrolle se necesitan dos cosas: motivos para disfrutar del sufrimiento de otros y la retirada de las ataduras que normalmente hacen que la gente se inhiba de actuar así.
  • Ideología. Las ideologías, religiosas o políticas, han sido las que más muertos y sufrimientos han causado en la historia de la humanidad. En estos casos la violencia es un medio para conseguir un fin, pero en este caso el fin es una idea: el bien mayor 'the greater good'. Ese bien infinito esperado es el mayor peligro, dado que da carta blanca a sus seguidores a cualquier desmán en aras de conseguir ese fin magnífico.
Habla también en este capítulo del hueco moralizador del que ya os hablé en el post anterior en el que el agresor y la víctima tienen puntos de vista morales totalmente distintos y ambos exagerados.

En cuanto a nuestros mejores ángeles son:
  • La empatía. Este está claro, pero hay que tener cuidado porque como dice en el libro la empatía por sí sola no es buena. Los asesinos en serie tienen mucha empatía y justamente esa empatía es la que les hace disfrutar el sufrimiento que infligen a sus víctimas. El autor habla más de simpatía. El cuadro general, como dice el autor, que ha salido del estudio del cerebro compasivo es que no hay un centro de empatía con neuronas empáticas, sino patrones complejos de activación y modulación que dependen de la interpretación del receptor de los apuros de otra persona y de la naturaleza de su relación con esa persona.
  • Autocontrol. El autocontrol es una gran fuerza antiviolencia. Impulsos de desear ver a alguien muerto o sufriendo tenemos en algún momento casi todos, pero la gran mayoría no los lleva a cabo. Esta parte es un poco compleja porque en ella interviene la valoración subjetiva que damos al paso del tiempo. ¿Prefieres un caramelo ahora o dos dentro de media hora? Con pruebas así se mide el autocontrol. Además, y esto es fascinante, el autocontrol es como un músculo. Si llevas mucho tiempo usándolo, te cansas y es más fácil que cedas a impulsos que en otros casos frenarías. Y, además, de usarlo se va haciendo más fuerte. Hay estadísticas flipantes sobre estudios hechos a lo largo de décadas en los que demuestran que las personas que con tres años mostraban menos autocontrol de mayores eran más propensos a perpetrar crímenes o actos violentos. Claro, que el autocontrol por sí solo es simplemente una barrera, también importa cuales son los impulsos que hay que autocontrolar.
  • Hay un punto en el que habla sobre la evolución biológica y da unos cuantos factores a tener en cuenta como la neotenia, la estructura del cerebro, la testosterona y los neurotransmisores, pero parece ser que no hay suficientes evidencias para pensar que hayamos evolucionado biológicamente tan deprisa.
  • Moral y Tabú. La moral, que en principio parece que es algo bueno, es la que más muertos tiene a sus espaldas. La moral puede justificar cualquier atrocidad en la cabeza de los perpetradores. Aquí habla mucho de la moral y de la arquitectura mental en la que se asienta y de las distintas interrelaciones entre personas y no os voy a avasallar.
  • La razón. Para el autor esta es la principal responsable de la diminución de la violencia en el mundo. Y aquí cuenta una cosa que es absolutamente flipante, al menos yo me he quedado de piedra. Resulta que un señor llamado James Flynn se dio cuenta de que las compañías que vendían test de inteligencia tenían que recalibrar los resultados cada cierto tiempo para adecuar los resultados de manera que 100 siguiera siendo la media. Este efecto Flynn nos dice que cada vez somos más inteligentes. Y de una manera espectacular a razón de tres puntos más de IQ cada década. Todo esto es estadístico, claro, pero en término medio cada vez somos más listos. Según esto, una persona de inteligencia media en 1910, si hiciera un test hoy en día daría un IQ de 50 que es considerado como retraso. Claro que no es que fueran tontos, es que la evolución en el razonamiento abstracto ha sido impresionante y preguntas sencillas para nosotros como ¿en qué se parecen un pez y un cuervo? no cuadran con la forma de razonar de entonces. Pensamos de otra manera. La mejora en pensamiento matricial y similitudes ha sido (está siendo) espectacular. Podéis verlo en la imagen del post (si es que no me la hacen quitar). Presenta además siete enlaces entre habilidad de razonamiento y valores pacificadores que no tiene precio. Estos enlaces son entre: inteligencia y crímenes: personas más inteligentes cometen menos crímenes. Inteligencia y cooperación: las personas más inteligentes tienen más tendencia a cooperar. Aparece el término suprarracionalidad que va un paso más allá y que se establece cuando estamos seguros de que la otra persona va a actuar de manera racional. Inteligencia y liberalismo: sí, amigos, las personas que comparten las ideas del liberalismo clásico son por término medio (ya estoy yo para demostrar lo contrario) más inteligentes. Lo flipáis ¿no? pues aún hay más. Inteligencia y formación económica: la gente más inteligente suele pensar más como los economistas y son más propensos al libre comercio y a la inmigración y menos propensos a que les guste la ingerencia del Estado y el autoritarismo. Educación, competencia intelectual y democracia: aquí se habla de que las sociedades más inteligentes son más proclives a aceptar la democracia. Educación y guerra civil: de igual manera, las sociedades más educadas tienden a recurrir menos a las guerras civiles. Sofisticación del discurso político: esto ya es el acabose, pero es que estos americanos tienen registrados los cocientes intelectuales de senadores, congresistas y presidentes y demuestran que con el paso del tiempo los discursos son más sofisticados y complejos, lo que indica mayor inteligencia y por lo tanto menor probabilidad de toma de decisiones erróneas. El autor advierte que esa tendencia se ha interrumpido últimamente, pero no porque los políticos sean más tontos, sino porque los asesores políticos les hacen parecer más tontos para ganar votos. Triste, sí.
Termina el libro mostrando una serie de fuerzas a las que se les atribuye una importancia que a su juicio no tienen como el armamento, recursos, riqueza y religión que no tienen casi nada que ver con el descenso de la violencia. Y otra serie de fuerzas, a modo de resumen, que son las que sí que cuentan como son el Leviatán, el comercio, la feminización, la expansión del círculo de empatía, y la razón.

En fin, perdón por la chapa y por la poca claridad en muchas de las cosas que he puesto, lo mejor es que os lo leáis si os ha interesado porque lo cuenta mucho mejor que yo.

Ahora estoy con algo más ligerito porque tenía ya la cabeza malamente. Es una biografía novelada de Emil Zatopek que es bastante cortita y que le regalé a mi padre el año pasado por Navidad.




Cara de bobo

Supongo que la mayoría lo sabéis, nuestro hijo J. está yendo a sesiones de logopedia. En la primera evaluación que le hicieron en la consulta nos dijeron que estaba muy bien y que no entendían por qué lo habían mandado allí. Su logopeda nos decía al terminar las sesiones que estaba muy bien e incluso le cambió a otro nivel más avanzado del que le correspondía. Esa logopeda se ha ido y la sustituta considera que está bien.

Así que nos mandó a revisión con otra logopeda hoy por la mañana. Nos presentamos allí J. y yo y le comento a la médico que creemos que él está bien, pero que si hay que seguir viniendo que vendremos. Ella nos dice que el tratamiento es voluntario y que quién tiene que dar la baja es el hospital. A esto le pregunto que como va a saber el hospital si tiene que dar la baja si no saben nada de como está J. Y me reponde que ese es el procedimiento, palabra mágica en este país de memos.

Ante mi insistencia me ha dicho que le dirá a su logopeda que nos de un volante para pedir cita en el hospital. Al final parece que soy yo el que no quiere que vaya. Coño! yo le llevo al médico porque me lo han prescrito, pero los que me tienen que decir si está bien o no está bien son ellos y si está bien que me digan que pida cita en el hospital!

Visto lo visto, si no digo nada seguiríamos yendo a la consulta hasta que J. estuviera en la Universidad! Si los de la consulta tienen que esperar a que el hospital dé el alta y los del hospital no lo dan hasta que la consulta les mande el informe...

En fin, que así estamos, que he perdido una mañana de trabajo para nada, que la médico no sabía por qué estaba allí, ni se sabe quién es el que tiene que actuar primero. Al final quedaré como el padre loco que abandona los tratamientos a la mitad, cuando no es lo que quiero. Lo que pido es racionalidad, si hace falta que vaya, pues vamos y si no, pues no, pero no soy yo el que tengo que decidir porque no soy médico, aunque parece que más criterio que otros sí que tengo.

Pues eso, un horror. La burocracia absurda está agazapada y salta cuando menos te lo esperas...

The Better Angels of Our Nature (II)

Aquí vuelvo a la carga con el dichoso librito... Todavía no me lo he terminado, así que a lo mejor hay una tercera parte. Avisados estáis.

Y es que me fascina este libro. A lo mejor es por la ignorancia del tema. A lo mejor a un psicólogo o a un sociólogo le parecen obviedades, pero a mí me sorprende. Y como no tengo otra cosa sobre la que hablar... Bueno, podría hablar de que ayer estuvimos estrenando el balón de fútbol que le regalamos a J y que se enfadaba mucho cuando su hermana se movía en la portería para parar los chutes suyos, o como yo terminé con arena en el pelo de dar cabezazos al balón, pero creo que tampoco da para mucho más.

Una cosa que me quedó por comentar el otro día afecta directamente al bonitismo y es bastante curioso. Resulta que unos listos de la universidad de Groningen (ya solo el nombre da un plus de listeza...) hicieron un experimento en un aparcamiento de bicicletas que consistía en poner publicidad en todas las bicicletas de tal manera que para montarse en la bici tenían que quitar la publicidad y habían quitado las papeleras cercanas así que tenían que llevárselo a casa o tirarlo al suelo. Había un cartel que prohibía pintar las paredes e hicieron dos ensayos. Uno con la pared pintada y otro con la pared limpia. Pues bien, el doble de personas lo tiraron al suelo cuando el sitio estaba pintarrajeado que cuando estaba ordenado. Hicieron otro experimento dejando visible un sobre con un billete de 5€ asomando de un buzón. Cuando el buzón estaba grafiteado y con suciedad alrededor, el doble de personas robaron el dinero que cuando estaba limpito. El hecho de tener un entorno cuidado reduce la criminalidad, un sitio ordenado transmite el mensaje de que ese es un sitio donde se respetan las normas.

Otra cosa que se me quedó en el tintero es como nuestra percepción de lo que es intolerable ha cambiado. Como nos parece que el mundo está lleno de cosas horribles no porque haya más violencia, sino porque tenemos el nivel de aguante más bajo. Así dice en el libro: También, una gran parte de nuestra cultura intelectual es renuente a admitir que pueda haber algo bueno en la civilización, modernidad y sociedad occidental. Pero tal vez la principal causa de la ilusión sobre la violencia siempre presente surge de una de las fuerzas principales que han hecho que disminuya la violencia. El descenso de comportamientos violentos ha ido en paralelo con el descenso en actitudes que toleraban o glorificaban la violencia, y normalmente el cambio de actitudes iba por delante. Acorde a los estándares de atrocidades de masas en la historia de la humanidad, la inyección letal a un asesino en Texas o un crimen ocasional por odio hacia una minoría es algo bastante suave. Pero desde el punto de vista contemporáneo, lo vemos como símbolos de lo bajo que podemos caer y no como lo alto que se han elevado nuestros estándares.

Hay otra parte que nos afecta bastante, yo creo que a los españoles más que a otros, cuando habla sobre la represión del poder y las leyes. Así dice que "un Leviatán puede civilizar una sociedad solo cuando los ciudadanos sienten que sus leyes, el cumplimiento de la ley y otras disposiciones sociales son legítimas, de manera que no vuelvan a caer en sus peores impulsos en cuanto el Leviatán no está mirando." Esto está claro. En España tenemos una sociedad de mierda no porque tengamos unas leyes de mierda, sino porque nadie las respeta ni se siente representado o respaldado por ellas. La construcción social y el Estado es eficaz si los ciudadanos están convencidos de que eso es bueno.

Ya estoy llegando al final del libro y estos últimos capítulos tratan sobre los mecanismos cerebrales de la violencia. Es un poco técnico para mí, pero también es muy interesante. Muestra los distintos tipos de violencia que son, según él, la violencia depredadora, la dominación, la venganza, el sadismo y la ideología. Así, por ejemplo en la parte sobre la dominación habla sobre el nacionalismo indicando que el fenómeno del nacionalismo puede entenderse como una interacción entre psicología e historia. Es la amalgama de estas tres cosas: el impulso emocional que se esconde en el tribalismo; una concepción cognitiva del "grupo" como gente que comparte un idioma, un territorio, unos ancestros; y el aparato político del gobierno.

Hay otra cosa muy interesante sobre la exclusión del grupo y como algo que se creía un factor determinante era la raza, pero resulta que no, no al menos inconscientemente. Cuando se formó nuestro cerebro, las razas distintas estaban alejadas entre sí (por eso se formaron) y no hay nada en nuestro cerebro que nos prevenga específicamente contra alguien de otra raza. En cambio, sí que hay algo que pone en alerta a nuestro cerebro y es una persona con un acento distinto. El acento es uno de los más vívidos fomentadores de prejuicios: la gente no confía en la gente que habla con un acento extraño.

También habla sobre la teoría en boga en el último cuarto de siglo sobre la autoestima y como se pensaba que una baja autoestima era una causa de violencia. Esa teoría ha sido refrendada por docenas de expertos, ha inspirado programas de educación especialmente diseñados para que los niños se sientan mejor consigo mismos y se han creado grupos de trabajo para promover la autoestima. Según ha demostrado Baumeister (y cuenta en el libro) esa teoría no podía ser más espectacularmente, ridículamente y dolorosamente equivocada. La violencia es un problema no en personas que tienen poca autoestima, sino en las que tienen mucha y particularmente cuando esta autoestima es inmerecida.

Hay otra parte muy interesante que tiene que ver con el autoengaño y cómo ven los hechos el agresor (perpetator) y la víctima. Así muestra las diferencias y las justificaciones que cada uno hace de la agresión y al ver los dos relatos. Así tenemos en un experimento:

  • El relato del agresor: la historia empieza con la agresión. En ese momento tenía buenas razones para hacerlo. Tal vez estuviera respondiendo a una provocación inmediata. O estaba reaccionando a la situación de la manera en la que lo haría cualquier persona razonable. Tenía perfecto derecho a hacer lo que hice y no es justo echarme la culpa por ello. El daño fue pequeño, fácilmente reparable, y pido disculpas. Es hora de sobreponerse, dejarlo atrás y pelillos a la mar.
  • El relato de la víctima: la historia empieza mucho antes de la agresión, que fue el último de una larga serie de ultrajes. Las acciones del agresor fueron incoherentes, incomprensibles y absurdas. O eso o es un sádico anormal motivado solamente por el deseo de verme sufrir, aunque yo era completamente inocente. El daño que me hizo es de extrema gravedad e irreparable con efectos que me durarán toda la vida. Ninguno de los dos debería olvidarlo nunca.

El dilema es ¿a quién creer? y la respuesta es: a ninguno. Comparado con el experimento, y de acuerdo a terceras personas desinteresadas, tanto las víctimas como los agresores distorsionan la historia del mismo modo, pero en direcciones opuestas, cada uno omitiendo o exagerando detalles de modo que hace sus acciones parezcan más razonables y las del otro menos.

El autoengaño es algo innato en nosotros de manera que nos presentamos ante los demás mejores de lo que somos para que ellos se lo crean, no fingimos, nos lo creemos. Es alucinante.

En fin, que ya si eso otro día sigo... (ya oigo vuestro gritos pidiendo más y más... tranquilos, que habrá más... XD)

P.D: si a alguien le interesa, hay un programa de Redes en el que Punset entrevista a este señor.




Sting me

Hoy hay pocas ganas de teclear, así que toca lo más socorrido en estas ocasiones: música. Me he puesto a buscar en el blog y creía que había puesto alguna vez algo de los Black Crowes, pero parece que no, o yo al menos no lo he encontrado.

Soy un fan enardecido del único disco suyo que tengo, a lo mejor tienen otros muchos buenos o a lo mejor son basurilla, no lo sé. El disco que tengo se llama southern harmony and the musical companion. Mira, ahora mirando mejor lo he encontrado. En fin, como ese post no lo comentó nadie, pues insisto con un vídeo.

Por cierto, he copiado a Molinos y he puesto un link a un documento con los libros que quiero. Va dirigido casi exclusivamente a Anniehall, pero si alguien quiere cotillear, puede.

Buen fin de semana!


Apalabrados, apalizado

Lo reconozco, estoy enganchado al Apalabrados. Es un juego bastante entretenido. Y eso de jugar a distancia y cuando puedes echar un par de rondas o estar por la noche después de cenar intentando cuadrar la triple palabra con la z y la hache intercalada tiene su aquel. Descubres palabras, palabras que cuelan, pero que no sabes lo que quieren decir a no ser que te entretengas en buscarlas en el diccionario. Así he descubierto palabras como opresar, dom, nilad, mures, ox, ax, oxeen, oxe, citote, elmete, quis, fogaje, bu, hita, mace, cali, cuja, chote, epoxis, zeda, coques... en fin, podría seguir mucho rato.

El juego es básicamente igual que el Scrabble en el que hay que poner palabras enganchándolas con las letras que ya están sobre el tablero. Hay doble y triple tanto de palabra y doble y triple tanto de letra.

El caso es que mi ratio de partidas perdidas/ganadas es elevado, Aunque no es solo eso, normalmente la gente tiende a apalizarme. Y ahí es a donde quería llegar yo. ¿Por qué a mí? ¿Es solo el azar o hay una especial delectación en apalizarme? ¿Por qué Anniehall hace su mejor jugada de todos los tiempos contra mí (ver imagen)? ¿O por qué ayer Teresa me puso una palabra de 112 puntos? ¿A cuantos de vosotros os han hecho una jugada de 112 puntos o más?

Supongo que no me odiáis y tratáis de hundirme, que son cosas que pasan, pero ¿pasan por puro azar? ¿interviene en algo la motivación para buscar esa palabra? ¿La gente juega mejor contra mí o es que soy un paquete?

Es cierto que también gano partidas, no me quejo. Entiendo que es un juego, me lo paso bien y no le busco más trascendencia. Unas veces se gana y otras se pierde, pero en mi cabeza me bulle el hecho de que todo el mundo que me apaliza me dice que ha tenido mucha suerte, que he jugado bien, etc., pero el caso es que casi todo el mundo hace su gran partida contra mí. Y eso es lo que me tiene un poco mosqueado (qué buena palabra sería mosqueado al apalabrados...!).

¿Tengo pinta de punching ball? ¿Os creéis que porque leo mucho me sé muchas palabras? ¿Os concentráis más para machacarme?

Seguid haciéndolo, pequeños saltamontes, seguid haciéndolo... algún día pondré jipijapa en triple tanto de letra doble y palabra por tres y ya veréis, ya veréis...

Zafarrancho: post festum

¡Vaya fin de semana! Bueno, vaya mañana del sábado. Me dejó baldada para el resto y no sé yo si también para esta semana. Cuatro horas retirando mierdas (la mayoría ya no llegaban a la categoría de juguete y algunas nunca la tuvieron).

Como soy gilipollas muy buena, cuando me levanté yo y después de desayunar unas tortitas riquísimas (a fe que nos las hemos ganado) mandé a ND a acostarse. Qué queréis, me apiadé de lo poco que había dormido y lo mucho que había madrugado. Se resistió un poco (no, hombre, si íbamos a hacer eso...) pero al final se acostó y me puse a la tarea.

No creáis que sola. Los niños estaban concienciados y me atrevería a decir que un poco ilusionados también así que al principio me ayudaron. Pero, claro, después de una hora de poner más desorden todavía se cansaron así que me tocó seguir a mí solita.

Cuatro horas, cuatro, cuyo resultado podéis ver en las fotos que ilustran este post. Bolsas, bolsas y más bolsas de juguetes, cuentos, disfraces, dibujos, chorraditas de esas que no valen para nada pero regalan con el happy meal y los huevos kinder… para tirar o regalar. Si las llegamos a deslplegar en una sala vacía hacemos arte moderno que lo sepáis. Que nosotros en el MOMA vimos una exposición que era básicamente eso. Para la siguiente limpieza voy a ver si nos encuentro un mecenas, que lo mismo limpiamos la casa y salimos de pobres de una tacada.

Para cuando ND se levantó y vio el panorama, que ya era dantesco, solo me quedaba la limpieza de disfraces y cuentos. Lo hicimos entre los dos y a continuación se armó de valor para cargarlo todo en el coche y llevarlo al punto limpio. Cómo vería la muchacha de allí el panorama que pasó de abroncarle primero por no distinguir el contenedor de enseres del de metales (¿no os paséis de listos ¿a que no sabíais que una tabla de planchar es un metal y no un enser? ¿enser no os parece una palabra muy absurda?). Supongo que además si no le llega a ayudar a estas horas todavía está allí descargando con el consiguiente atasco de coches esperando detrás ('nuestro' punto limpio es un poco ratonera y una vez en la cola no puedes adelantar ni darte la vuelta). Salimos en las noticias, vamos.

Tan agotada quedé que el resto del fin de semana lo pasé vegetando, convertida en la madrastra de Cenicienta (¿ellos aprovechan para estar más pesados o yo estaba más susceptible?) y tirada en el sofá. Sí, amigos, no pisé la calle entre el viernes a las siete de la tarde y el lunes a las siete de la mañana. Creo que es un record. Y que no ha servido de nada porque sigo agotada y he dormido fatal desde entonces. Serán las pesadillas pensando en la próxima.

Resultado: dos habitaciones mucho más ordenadas y aparentemente más limpias, un marido que posiblemente me odie por la cantidad de nudos en bolsas que le tocó deshacer, unos hijos que indudablemente me querrán menos después de las voces que les he dado y una espalda maltrecha. Pobrecita yo.


The Better Angels of Our Nature (I)

Los que sois habituales de por aquí y los tuiteros sabéis, porque soy bastante brasas, que me estoy leyendo un libro que me está encantando y que no dejo de recomendar. Todavía me queda bastante para terminarlo, pero he aprendido tantas cosas y tengo tantas anotaciones hechas que si lo dejo para el final se me va a haber olvidado la mitad. Acabo de copiar las notas que tengo en un documento de Word y me han salido (voy más o menos por la mitad del libro) 43 páginas de anotaciones y subrayados a letra 11 con espaciado sencillo y sin separación entre párrafos. Ya véis que es una barbaridad.

El autor es Steven Pinker. Creo que es profesor de psicología en Harvard. Supongo que a esta altura ya no queda nadie leyendo el post, pero para los happy few que queden les diré que es un libro que me está recordando mucho a En Casa de Bill Bryson. En Casa es un libro super ameno sobre la historia de la humanidad en relación con los utensilios y estancias de una casa, su casa en el momento de escribir el libro. Este otro libro trata también sobre la historia de la humanidad poniendo su acento en la violencia y ya desde el subtítulo (why violence has declined) nos atrapa con una declaración que casi nadie daría por cierta. La violencia ha ido descendiendo a lo largo de la historia de la humanidad en varios órdenes de magnitud a lo largo de los milenios, siglos y décadas.

Esto es bastante chocante y ya veréis como sigue... resulta que estamos viviendo el momento más pacífico de la historia de la humanidad, que la mortandad debida a guerras y asesinatos, las violaciones, violencia y autoritarismo están en su nivel más bajo de la historia. Estamos en un momento que algunos autores llaman la larga paz, otros la paz liberal y otros, para provocar un poco, la paz capitalista.

El libro comienza con una cita de Pascal (traducción mía del inglés):

¡Qué quimera es, entonces, el hombre! ¡Qué novedad, qué monstruo, qué caos, qué contradicción, qué prodigio! Juez de todas las cosas, débil lombriz; depositario de la verdad, cloaca de incertidumbre y error, gloria y basura del universo.

El libro muestra dos explicaciones digamos clásicas sobre el hombre y la sociedad. La de Rousseau: el hombre es bueno y esta sociedad lo corrompe, y la de Hobbes: el hombre es un lobo para el hombre y la sociedad (el Estado, el Leviatán) es el que impide que se maten unos a otros. Bueno, pues según el autor al amparo de los datos la visión de Rousseau es totalmente falsa. Es la sociedad la que hace que haya menos violencia. Muestra las probabilidades de morir debido a una muerte violenta en registros de sociedades tribales actules y muestra de manera cualitativa relatos como la Biblia en donde se describen episodios de una violencia que hoy en día nos sobrecoge y que entonces era factible e incluso habitual. Hobbes estaba bastante mejor encaminado a la luz de los datos actuales; de los que no disponían ni Rousseau ni él, todo hay que decirlo.

Así que es la sociedad la que nos hace menos violentos. Esa época de cazadores-recolectores es la más violenta de todas y la que idealizamos como vida pacífica y paradisíaca. La creación de asentamientos y de estructuras de interrelación entre mayor número de personas disminuyó el número de muertes. Al final de la Edad Media se creó el Estado como manera de reducir el poder de los nobles y caballeros. Cuando un ejército se hizo muy caro de mantener, los nobles y caballeros, las matanzas que perpetraban dejaron de estar bien vista y nació la corte y sus buenas maneras, que no afectaron solo a la manera de vestir y de comer, sino también a la tolerancia de la violencia.

El Estado era bueno de alguna manera, pero ese monopolio de la violencia llevó a muchos desmanes y un reparto de la violencia bastante indiscriminado y aleatorio. La siguiente gran contribución ha sido la democracia. Desde que dependes de los votos no está muy bien visto que vayas matando a gente sin muchas contemplaciones. De hecho parece que hay por ahí una especie de axioma que dice que dos países democráticos nunca han guerreado entre sí. Hay que matizar que por democracia no se entiende solo el que los ciudadanos voten, también tiene que haber poder judicial independiente y otras instituciones para que sea considerada democracia. Las que no son ni tiranías ni democracias las llama anocracies, que podriamos traducir por... anacracias? No sé, la verdad, mejor no traducirlo.

Y hay otra pata de banco que es el comercio. De hecho, según los estudios, el comercio tiene más importancia que la democracia en cuanto a su poder disminuidor de la violencia. La globalización es buena en innumerables aspectos y uno de ellos es que hace que haya menos guerras y que te importe lo que le pasa a personas muy alejadas de ti.

Pone como culmen del proceso civilizador toda la Ilustración del S.XVII. Esta parte es interesantísima porque es cuando se manifiestan todas las ideas de igualdad entre los seres humanos, libertad, ciudadanía, pero al finalizar las guerras napoleónicas hay un contramovimiento que desemboca en el nacionalismo y el romanticismo que echó por tierra todo eso y llevó a un espectacular repunte de la violencia incluyendo las dos guerras mundiales.

El autor expone las tres condiciones de la paz perpetua que estableció Kant que son:
  • Que los Estados sean democráticos. Él prefería republicanos, pero porque la palabra democrático la asociaba a gobierno de la chusma. Dado que la democracia por definición es no violenta y porque las democracias tienden a evitar la guerra porque los costes de la guerra los pagan los ciudadanos.
  • Que la ley entre países se funde en una federación de Estados libres o Liga de Naciones que actúe de árbitro en las disputas entre países. Algo que reconozca los mismos valores democráticos entre distintos países.
  • Que se reconozca la ciudadanía universal con la esperanza de que la comunicación, el comercio y otras relaciones pacíficas a través de las fronteras de los países entreteja a las personas en una única comunidad de manera que una violación de los derechos en algún lugar se sienta así en todo el mundo.
No puede negarse que Kant dio bastante en el clavo. Creo que se va tendiendo más a lo que él proponía y según se recoge en el libro, cada vez hay menos violencia. Tengo que matizar que en ningún sitio se sugiere que esto vaya a seguir así o que no vaya a haber guerras brutales con decenas de millones de muertos nunca más. Una de las cosas sobre guerras que ponen de manifiesto los estudios es que el principio y final de las guerras siguen una distribución de Poisson. Esto quiere decir que son procesos sin memoria. Además la distribución de víctimas en conflictos sigue una ley potencial en la que representando en una escala el logaritmo del tamaño y en otra el logaritmo de la frecuencia sale una línea recta. Así que las guerras se parecen mucho a otros fenómenos como la frecuencia de aparición de letras en un texto, la distribución de riqueza, los tamaños de las ciudades, las páginas visitadas en Internet... Es algo perturbador...

Y aquí viene la parte que ya comenté en un post anterior en la que indica el factor exógeno para producir el cambio que él llama la revolución humanitaria es la alfabetización de la mayoría de la sociedad y la lectura. Esto a mí me parece impresionante. Lo pongo en sus palabras:

"The growth of writing and literacy strikes me as the best candidate for an exogenous change that helped set off the Humanitarian Revolution. The pokey little world of village and clan, accessible through the five senses and informed by a single content provider, the church, gave way to a phantasmagoria of people, places, cultures, and ideas."

"In his book The Expanding Circle, the philosopher Peter Singer has argued that over the course of history, people have enlarged the range of beings whose interests they value as they value their own.136 An interesting question is what inflated the empathy circle. And a good candidate is the expansion of literacy."

"Reading is a technology for perspective-taking. When someone else’s thoughts are in your head, you are observing the world from that person’s vantage point. Not only are you taking in sights and sounds that you could not experience firsthand, but you have stepped inside that person’s mind and are temporarily sharing his or her attitudes and reactions."

"It’s not a big leap to suppose that the habit of reading other people’s words could put one in the habit of entering other people’s minds, including their pleasures and pains."

"The ordering of events is in the right direction: technological advances in publishing, the mass production of books, the expansion of literacy, and the popularity of the novel all preceded the major humanitarian reforms of the 18th century. And in some cases a bestselling novel or memoir demonstrably exposed a wide range of readers to the suffering of a forgotten class of victims and led to a change in policy."

El crecimiento de la escritura y la alfabetización me parece el mejor candidato para un cambio exógeno que ayudó a desencadenar la revolución humanitaria. El pequeño mundo cerrado de la aldea y el clan, accesible a través de los sentidos e informado por un único proveedor de contenidos, la iglesia, dio paso a una inmensidad de gentes, lugares e ideas.

En su libro el círculo en expansión, el filósofo Peter Singer ha razonado que, a través del curso de la historia, la gente ha aumentado el conjunto de seres cuyos intereses aprecia como aprecian los propios. Una pregunta interesante es qué es lo que infló ese círculo de empatía. Y un buen candidato es la expansión de la alfabetización.

Leer es una tecnología que permite tomar perspectiva. Cuando los pensamientos de otra persona están en tu cabeza, tú estás observando el mundo desde el punto de vista de esa persona. No solo estas tomando imágenes y sonidos que tú no podrías experimentar en primera persona, sino que has entrado dentro de la mente de esa persona y compartido de manera temporal sus actitudes y reacciones.

No es un gran salto suponer que el hábito de leer las palabras de otras personas puede inducir el hábito de entrar en la mente de otras personas, incluyendo sus placeres y sus dolores.

El orden de los acontecimientos está bien direccionado: los avances tecnológicos en la publicación, la producción masiva de libros, la expansión de la alfabetización, y la popularización de la novela precedieron las más grandes reformas humanitarias del siglo 18. Y en algunos casos manifiestos una novela super ventas o unas memorias presentaron a un amplio sector de lectores los sufrimientos de unas víctimas olvidadas y dieron como resultado un cambio político.

Se habla también, y en estos tiempos parece una herejía, de que todo este proceso de disminución de la violencia tiene un origen muy concreto que es las clases altas europeas (y norteamericanas) y de ahí se ha ido extendiendo hacia otras partes del mundo y hacia personas más desfavorecidas. Parece que algo bueno tiene la cultura occidental, anatema!

En fin, me quedan muchísimas cosas en el tintero, infinidad de ejemplos y de aseveraciones que han cambiado unas veces y reafirmado otras mis ideas. Para los que no se vayan a leer el libro (parece que saldrá en español a final de año), pero tengan un cierto interés en el tema, os dejo un vídeo de menos de 20 minutos en el que comenta estas cosas y muchas más. Está subtitulado en español. Vedlo, merece la pena.














Esas cosas que te facilitan la vida

Hay cosas y cosas. Eso no es decir mucho, lo sé, pero eso no lo hace menos cierto. Es incluso más cierto. Hay cosas que te facilitan la vida como la comida a domicilio, internet o la KitchenAid... bueno, esa sobre todo se la facilitaría a Anniehall...

Hay otras cosas que te parece que deberían ser fáciles, pero no. Esas que no ves venir son peores porque te pillan con las defensas bajas, no estás preparado y te sientes abrumado por algo que debería ser simple, pero no lo es.

Por ejemplo, pongamos por caso que tienes que devolver un libro electrónico que no funciona y que te han sustituido amablemente por otro que sí vía mensajero. Además te consignan en un correo electrónico lo que tienes que hacer. Incluso más, te facilitan las etiquetas que tienes que imprimir y pegar en el paquete. Y, en un alarde de suerte, a tu señora esposa se le han olvidado en la impresora unos folios-pegatina (tú pensabas sujetarlo guarreramente al paquete con la cinta de embalar). Parece que todo se confabula para que algo que debería ser sencillo lo sea.

Para facilitar aún más las cosas, justo debajo de mi casa hay una empresa de mensajería donde además ya tienen mis datos de cuando mandé el otro. Me atienden amablemente y me dicen que necesitan un teléfono de contacto del destinatario. Yo le digo que no tengo ni idea, que no lo tengo. Ella me dice que entonces no me lo pueden mandar. Le digo que mire si en el envío anterior aparecía alguno porque va al mismo sitio y me dice que esa información no la tiene y que si no le doy el teléfono no puede mandarlo.

Salgo con las orejas gachas y recuerdo que justo enfrente, algo escondida, hay otra empresa de mensajería. Allí me presento y no me piden el teléfono... pero me piden la factura.

- ¿Perdone? ¿La factura de qué?
- Del envío.
- Pero si lo envío yo y yo no mando ninguna factura.
- Pues sin fatura no podemos enviarlo.
- Pero si yo no tengo factura.
- Pues tiene que ser algo como esto -me imprime un papel y me lo enseña.
- Y ¿no puedo rellenarlo a boli?
- No, tiene que ser a ordenador.
- Bueno, pues voy a casa a hacerlo...
- Ah, y por quintuplicado!
...

- Buenas tardes...

Con los ánimos ya mermados, volví a casa y empecé a hacer la factura ficticia. Me conecté al chat de atención al cliente de Amazon y les pedí el teléfono que también me pedían en la factura. Como ya tenía el teléfono decidí probar suerte otra vez en el que está más cerca de casa y que no me habían hablado de facturas ni de nada...

Volví, transcribieron la dirección primorosamente pegada y me dijeron que eran cuarenta y cinco euros. Diligentemente los saqué y de casualidad vi que en la etiqueta impresa ponía Lexington, Reino Unido. Así que le dije a la señorita que no era a Reino Unido, sino a Estados Unidos... Recalculamos precio y por ochenta euros está todo zanjado. Bueno, todo no, porque yo no llevaba ochenta euros encima, solo setenta y cinco. Se lo comento y le indico que si sería posible pagar con tarjeta. Me dice que mejor no, pero lo intentamos... y pude pagar! Me despido lleno de gozo, llego a casa, abrazo a mi hija y nos ponemos a ver Campanilla y el Tesoro Perdido.

En esas estamos cuando suena el teléfono. Lo cojo y son de la empresa de mensajería diciéndome que me he ido sin rellenar la factura y que hasta que no esté la factura no pueden mandarlo. Sudores fríos me recorren el cuerpo, pero aún así en un arranque de valentía le pido a C que se ponga los zapatos y el abrigo y nos vamos a rellenar la factura de los güevos.

Por lo menos me dejan rellenarla a mano. Hay algo que me sorprende bastante y es que todos los datos que tengo que rellenar ya los he dado antes y los tienen ellos... bastaría con que lo imprimieran y yo simplemete lo firmara, pero tampoco quería que se rieran de mí con mi hija delante, así que rellené los papeles y di un valor de 100€ al envío. Les dije que si no iba a tener problemas en la aduana mandando una cosa que no es que yo le haya vendido a Amazon, sino que es que está estropeada y que no entendía como habia aduana para cosas estropeadas. Me convencieron rápidamente indicándome que eso ya era cosa del destinatario.

Firmé y me fui arrastrando del brazo a mi hija diciéndole corre, C, corre, algo que ella no entendía muy bien, pero viendo mi cara de sufrimiento aceptó sin rechistar.

Sirva esta experiencia de aviso a los que os pasáis por aquí. Nunca vayáis con la guardia baja, aunque parezca que todo está solucionado el mal se agazapa donde menos te lo esperas, incluso en una factura inexistente... Así que tengan cuidado ahí fuera!

Zafarrancho

Normalmente no hago propósitos de año nuevo. Bueno, eso no es del todo exacto. Sí los hago pero los comunico. Casi ni a mí misma. Me conozco demasiado como para saber que lo más probable es que no los cumpla así que paso de que quede constancia en ninguna parte. Así nadie podrá decirme que nunca cumplo lo que me propongo.

Lo cierto es que el mío es un proceso curioso, una derivada más del centrifuguismo tan arraigado en mí. Lo mismo vale para los propósitos de año nuevo como para cualquier otra cosa.

De repente un día se me enciende la luz: ‘hay que hacer algo con la ventana de la cocina, de este año no pasa…’ Entonces empiezo el proceso y empiezo a liar la madeja. Pienso en el frío que hace en invierno y el calor que hace en verano y me angustio. En cómo se podría poner ahí una cortinilla de lamas de madera. Si anclarla al techo… 'No, no, de madera no que se queda toda la grasa de la cocina'. Mejor una veneciana de plástico que se pueda descolgar y meter en la bañera a remojo con bien de KH-7. Pero, ¿habrá cortinas así de anchas?...

Derivadas y más derivadas, ramificaciones y ramificaciones, que me tienen despierta y agitada hasta altas horas de la madrugada. Cuando me despierto a la mañana siguiente, sin embargo, además de mucho sueño tengo la tranquilidad de saber que sí, que de este año no pasa. Que en cuanto tenga un rato me pongo a mirar cortinas.

Es curioso cómo tanto nerviosismo nocturno dejan paso a una determinación tan sosegada. Tanto, que van pasando los días y así llevamos siete años, pelaítos de frío en invierno y asados en verano.

Pero esto se va a acabar. No, hombre, no... lo de las ventanas ya está resuelto (o sea, que ya estoy tranquila digo).

Después de noches de angustia pensando en que nos comen los juguetes, la ropa, los papeles desordenados... he decidido que ¡TACHÁNNNN! este fin de semana hacemos limpieza de juguetes, de papeles, de ropa…

¡ZAFARRANCHO!

El lunes os cuento…

El tercer Kindle

Pues me ha llegado mi tercer kindle después de haber estrenado el servicio de atención al cliente de Amazon España. Durante estas vacaciones se me ha quedado tostado unas cuantas veces y he llamado para que me lo cambien.

La verdad es que en Amazon son super majos y el servicio de atención al cliente es extraordinario. Prácticamente siempre te dan la razón, lo cual ya es raro.

Espero que este ya sea el definitivo. Todo el meollo está en la funda que compré sin luz. Por lo que parece esa funda le hacía mucho mal al kindle. Al limarse los ganchos donde se ancla el kindle a la funda hacían un cortocircuito y se venía abajo. El primero me lo cambiaron sin más, aunque lo de la funda todavía no se sabía. el que me vino siguió fallando y volví a llamar y me dijeron lo de la funda, así que me pagaron una funda con luz y funcionó bastante mejor, pero de vez en cuando, y generalmente en París, se me enfurruscaba y me quedaba sin lectura. Lo de París lo digo como hecho objetivo, no creo que esté programado para que no funcione allí... a lo mejor alguno tenéis una explicación al respecto....

He vuelto a llamar y ese no me lo cambiaban, decían que con rearrancarlo valía. Así he seguido con esos esporádicos parones hasta que se han decidido a cambiármelo. Me ha llegado el nuevo ayer y ahora tengo que enviar el viejo por mensajero. Eso lo pago de mi bolsillo, pero luego ellos me lo ingresan en la tarjeta. La verdad es que es un servicio estupendo y no tengo ninguna queja. Además desde Amazon España se encargaron de todo.

Bichejo dice que esto de las roturas es por el tute que le meto, pero no creo que sea por eso. Al final el aparato está casi siempre apagado, más de un 90% del tiempo y déjate que no sea un 95%.

La única pega que le veo al cambio de aparato, y es grande, es que te transfiere al libro nuevo automáticamente todos tus documentos comprados en Amazon, lógico, y te mete cada uno en su carpeta correspondiente, hasta aquí estupendo. Pero el resto de libros que tenías en otras carpetas te los metes a mano, lo entiendo, no son libros comprados en su tienda; te aparecen en el menú principal con lo que tienes que ir metiendo uno por uno todos los libros en sus carpetas correspondientes. Añádase a eso el Diógenes digitalBichejo) y se tendrá una idea del ímprobo trabajo que supone este cambio. También, por otro lado te sirve para quitar libros que en algún momento metiste y que te das cuenta que nunca leerás. La verdad es que quito menos de los que debería. Ahora mismo tengo metidos 395 libros en el Kindle. No son todos los que tengo, la verdad. Aquí en la carpeta del ordenador tengo 550. Y tal vez debería hacerme una balda virtual (tipo Bichejo) en la que ponga los que quiero leerme con urgencia. Creo que voy a expurgar un poco más a ver si lo dejo en 300, aunque la verdad es que va a dar un poco igual porque seguiré metiendo más...

Es que uno se emociona al ver algún libro que le interesaba o descubre otros que de alguna extraña manera te llaman.

Además, en el libro que estoy leyendo ahora explica cómo el hecho de la popularización de la lectura aumentó la empatía de tal manera que ha sido el precursor de lo que él llama la "revolución humanitaria". El descubrir al otro a través de la lectura nos hace más conscientes de que hay alguien más además de yo mismo y los míos en el mundo, así que leer nos hace mejores personas. ¿Cómo os habéis quedado? Pues es cierto, al menos en términos globales. Somos una sociedad mejor que hace doscientos años gracias al boom de lectura que se produjo y que ha continuado. Es cierto que ahora también está el cine y la tele, pero no creo que te hagan igual de buena persona que un libro... Así que unos cuantos libros más o menos en el Kindle... ¡Qué más da! A leer se ha dicho!!

Campana y se acabó!

Dentro de un par de horas o así estaremos en camino de nuevo hacia Madrid. Han sido dos semanas de vacaciones en las que he intentado descansar y creo que lo he conseguido, aunque hoy me he levantado como si me hubieran dado una paliza.

Palizas me han dado muchas jugando al Apalabrados que ha sido el descubrimiento de estas navidades. Empecé que ni sí ni no, remonté un poquillo y últimamente me están crucificando con tanta palabra triple y letra doble y ponme ahí esa J o esa Z. Además es muy educativo. He aprendido que existen un montón de palabras absurdas. No sé qué quieren decir, pero sé que existen. Palabras como ox, xis, jucas, corega, setal, apis, covo, zaleos, uñan...

También he leído. Menos de lo que me hubiera gustado. Sobre todo esta última semana. He estado vago a pesar de estarme leyendo un libro que me está encantando. Supongo que será el que esté en inglés.

Los reyes y papá Noel se han portado muy bien, como siempre, mejor de lo esperado y de los méritos de uno, que siempre son pocos. Me han regalado unas deportivas, tres libros, una colonia, un décimo del sorteo del niño, un jersey, una bufanda (que Anniehall murmura que como no la use yo se la apropia ella...), y dos cajas smartbox (una compartida con Anniehall y la otra no, pero se aprovechará de las circunstancias), una para una estancia en un hotel con encanto y la otra para una cena. Aún no sabemos si juntarlas o separarlas. Tendremos que superponer los mapas de los sitios incluídos y ver qué posibilidades hay. Eso pide a gritos una excel!

Parece cursi y manido, pero el mejor regalo es estar todos juntos, estar con mis dos familias, estar contentos y estar juntos. Eso que parecería lo normal no lo es para muchas familias y hay que darse cuenta de lo bonito e incluso excepcional que es.

He ido tres veces al cine. Dos con los niños a ver Alvin y las ardillas 3, que a los niños les encantó y a mí casi me mata, fuimos los cuatro a ver Arthur Christmas, que a nosotros nos gustó, pero a los niños les aburrió, y yo terminé super mareado por verla en fila dos esquinado. Y ayer fuimos a ver Drive que no nos gustó nada. Es aburrida, te da exactamente igual lo que les pase a los protagonistas, es super explícita en la violencia y rocambolesca dando vuelta de tuerca sobre vuelta de tuerca. No, a mí no me gustó.

He comido menos roscón que otros años, pero muchísimo más rico! Anniehall ha hecho seis roscones estas navidades y dos los ha rellenado de nata. Además ha hecho un red velvet que, aunque el frosting se le vino un poco abajo, estaba buenísimo.

Hemos ido dos días a cenar fuera. Un día de pinchos en Ávila y otro a un italiano en Santander.

Ahora toca hacer un tetris en el maletero del coche con las maletas y los regalos. He cambiado la luz del freno de atrás que llevaba varios meses fundida y los reyes magos lavaron el coche en un detalle que los honra.

En fin, unas vacaciones muy buenas. Como siempre, cortas, pero eso es ley de vacaciones, siempre son cortas. Mañana hay que volver al trabajo y no me apetece nada, nada. Al menos, y de mometo, tengo trabajo al que volver... Espero que este año venga lleno de cosas buenas para todos. Buenas y bonitas (no hay que olvidar el bonitismo).

Que haya muchas navidades más como esta, espero.

Me voy a por un espidfén porque me duele la cabeza. Sed buenos.

Los últimos del año

Mi primer post del año y va sobre... ¡Libros! Ya, ya sé que estáis que no cabéis en si de vuestro gozo. Lo sé, lo sé, es difícil no ponerse contento cuando se habla de libros, así que vamos al lío. En Navidad Anniehall, que es más buena que el pan, me regaló dos libros. Trabajos Forzados de Daría Galateria y Un español frente al holocausto de Diego Carcedo. Me los leí la última semana del año mientras Anniehall disfrutaba de su solterismo y hacía roscones.

El primero es un libro que narra en capítulos breves lo que hicieron varios escritores para ganarse la vida aparte de escribir. En algunos casos el trabajo les servía de motivación, les daba estabilidad o les apartaba de sus obsesiones. En otros casos eran trabajos de supervivencia y les inspiraron para sus escritos.

Es un libro muy entretenido. El único problema que le veo es que a la mitad de los señores que aparecen en él yo no los conocía de nada. Culpa mía, por supuesto, pero eso le quita un poco de mitomanía al asunto. No porque las vidas de esos señores no sean interesantes, pero es más difícil conectar con alguien que no conoces. El otro punto es que puede hacerte interesarte por su obra.

Al ser la autora italiana, hay varios italianos que serán de lectura habitual en Italia, pero que yo no conocía como Italo Svevo, Carlo Emilio Gadda u Ottiero Ottieri.

Hay otros que no me sonaban de nada como Bruce Chatwin, Jean Giono o Blaise Cendrars. Y hay otros que me sonaban todo como Maxim Gorki, Jack London, Dashiell Hammet, Raymond Chandler, George Orwell, Charles Bukowski, Boris Vian, André Malraux, Franz Kafka, Lawrence de Arabia, Céline, Saint-Exupéry, T. S. Elliot...

Ya os digo que está bastante bien. Claro que algunas anécdotas son conocidas y otras no son ni anécdotas, pero es bastante entretenido. Además, es de la editorial Impedimenta lo que es garantía de cuidado. Páginas suaves, tipos fantásticos y edición cuidada. Todo eso que pierdes en un ebook. Os lo recomiendo.

El segundo es sobre Ángel Sanz Briz, el delagado de negocios de la embajada de España en Hungría que salvó a miles de judíos durante la segunda guerra mundial. Este señor es un perfecto desconocido en España, aunque es el único español que tiene el título de justo entre las naciones otorgado por Israel igual que Schindler, mucho más famoso.

Para mí el libro tiene un problema y es la mezcla entre hechos y verosimilitud. Este señor no escribió sus memorias y en vida casi nadie supo en España de sus hazañas, así que éstas han sido reconstruidas a través de relatos de terceros. Esto es un problema cuando cuenta lo que hace cuando está él solo o con su secretaria o con otras personas que desaparecieron después de la guerra. ¿Cómo sabe que el día en que quemaron los libros en Budapest, este señor estaba en la ventana cntemplándolo y el pelo se le agrisó por las pavesas que volaban y entraban por el balcón abierto? Es pura ficción. Ficción verosímil, pero ficción. Eso me parece un poco peligroso en un libro que no es una novela, sino un relato de lo que sucedió. Pero a lo mejor es que soy un poco pejiguero. No sé si os acordáis de lo que comenté sobre HHhH. Allí el autor sufría por no inventarse nada, aunque lo hacía y te advertía o no, pero era parte del juego. Aquí no hay juego.

Por supuesto que la historia de este hombre en ese momento es impresionante, de una entereza y una humanidad incuestionable. Hay que recordar, por ejemplo, que pagó de su propio bolsillo el alquiler de los pisos de los refugiados y la comida y cuando se fue les dejó todo el dinero que tenía en su cuenta a los que se quedaron. Todo un ejemplo de valentía y entereza.

Otra cosa del libro es su leísmo (plaga de nuestro país) y algunas frases que no se entienden. De lo primero frases como: "Dos días más tarde, Sanz Briz recibió la noticia de que los deportados con carta de protección españolae estaban en la estación de un pequeño pueblo fronterizo en espera de otro tren que les devolviese a Budapest. Tres empleados de la legación les estaban esperando cuando tras otras 48 horas de espera, flacos y harapientos, descendieron en la estación Nyugati para llevarlos a una casa protegida en la calle Pannonia".

Una frase que yo no entiendo (y con leísmo): "En sus consultas siempre introducía alguna frase que le dejase a cubierto. Pero, aún así, era difícil que si se extralimitaba y surgía algún conflicto, en Madrid nadie iba a defenderlo". ¿Qué quiere decir que nadie lo iba a defender o que sí? Porque dice que era difícil que nadie fuera a defenderlo. El sentido lo entiendo, por supuesto, pero un poco más de cuidado tampoco está de más. De nuevo digo que yo no estoy libre de pecado y que escribo fatal, pero no es mi profesión ni me pagan por escribir estas tonterías. Yo pido un poco más de cuidado a quien utiliza la escritura como forma de vida.

En fin, he sabido más cosas de un personaje que ahora saldrá un poco más a la luz gracias a la serie que han puesto en la 1 sobre él y que creo que está basada en este libro. Yo no la he visto, la verdad sea dicha. Se lo recomiendo a quien le interesen este tipo de libros, quiera saber un poco más de la posición de Hungría en la IIGM y quiera saber cosas sobre Sanz Briz. Desde el punto de vista literario y de rigor, ya es otra cosa.

Ahora me estoy leyendo The Better Angels of our Nature y estoy flipando. Ya os lo contaré más cosas en otro momento que hoy os veo un poco empachados de tanto turrón y roscón!