Las ovejas de Glennkill

Bueno, pues con este libro de Leonie Swann empezamos el tercer año kindle. Leí la reseña que hizo de este libro Sil y me pareció interesante, distinto.

En este libro las ovejas son los auténticos personajes. De hecho el libro empieza con un Dramatis Oves en lugar de personae en el que se nos describe a los personajes principales: todos ovejas.

Un día aparece muerto violentamente el pastor que las cuidaba y deciden investigar lo que sucedió y hacer justicia. De este modo nos ponemos en la piel de las ovejas y vemos el mundo de los humanos como raro, extraño, peligroso y muchas veces absurdo. Es un libro entretenido y divertido, aunque yo creo que le falta algo para ser realmente bueno... hay algunas partes que se alargan demasiado y creo que una poda literaria le hubiera venido bien.

El pastor que las cuidaba era muy buen pastor, según las ovejas, e incluso les leía, que era algo que les encantaba a las ovejas: "la mayoría de las veces el viejo George Glenn les leía novelas de amor, finos cuadernillos de papel gris en los que todas las mujeres se llamaban Pamela y eran pelirrojas «como una puesta de sol en los mares del Sur». George no leía los cuadernos porque fuese un tipo romántico, ni porque sus gustos literarios fueran deplorables (de lo cual no cabía ninguna duda: lo del libro sobre las enfermedades del ganado lanar había sido una desfachatez), sino que los leía para enfadarse. Leía que las pelirrojas Pamelas cautivaban a ingenuos piratas, médicos o barones y montaba en cólera, insultaba a todas las pelirrojas de este mundo, pero sobre todo a su propia mujer".

Un ejemplo de como ven a los hombres las ovejas: "Un cordero se adelantó. Ni siquiera tenía nombre aún; a las ovejas sólo se les ponía nombre cuando sobrevivían al primer invierno. 
- ¿Va a volver el espíritu de George? -inquirió con timidez. 
Cloud se inclinó hacia él con aire tranquilizador y dejó que se arrimara a su abundante lana. 
- No, pequeño, el espíritu de George no vendrá. Los hombres no tienen alma. Ni alma ni espíritu. Es así de sencillo. 
- ¿Cómo puedes decir eso? -protestó Mopple-. No sabemos si los hombres tienen alma. Tal vez no sea probable, pero es posible. 
- Toda oveja sabe que el alma se encuentra en el sentido del olfato. Y los hombres no tienen buen olfato. -La propia Maude poseía un excelente sentido del olfato y pensaba a menudo en el problema de la nariz y el alma."

También se muestra un mundo donde los olores son importantísimos y cómo mientras los hombres intentan engañar o esconder sus sentimientos las ovejas ya saben lo que sienten las personas solo por el olor.

 Las ovejas tienen sus propias leyendas, sus miedos y sus cuentos: "- Cordelia opina que es un truco -aseguró el cordero-. Cordelia opina que no hay ningún espíritu. Pero no se lo cree ni ella: ella también tiene miedo.
- No es un truco -objetó Melmoth-. Cree a Melmoth, que también ha pastado en muchos mundos. En el mundo hay espíritus. Espantacharcos y súbeselos, dedos marinos y fantasmas del heno son los más inofensivos. Pero el cordero llorón… Cuando el cordero llorón grita en medio de la niebla, no hay oveja madre que pueda resistirlo. Se ven obligadas a ir con él, ¿entiendes?, tira de ellas por un hilo, como las arañas. Y ninguna vuelve.
El cordero se estremeció.
- ¿Ninguna?
- Ninguna. Y no oses mirar a la cabra roja. Cuando una oveja ve a la cabra roja, poco después un carnero de su rebaño muere en un duelo, y ni siquiera el viento puede hacer algo. Lo mejor sería que una oveja no viera a la cabra roja. Sin embargo, el vaho solitario… -Melmoth arrugó la nariz-. Lo mejor sería que una oveja no oliera el vaho solitario, el seducenarices, pequeño rumiante. Es un olor divino, como a todas las cosas buenas a la vez: hierbas y leche y seguridad, el aroma de la vega en otoño, el olor de la victoria tras el duelo. Tienta y seduce y susurra con voz aterciopelada, pero sólo puede olerlo una oveja del rebaño. Una sola. Y ésta lo sigue, a salto de mata, alejándose del rebaño sin volver la vista atrás, por el pantano, hasta llegar a un lago negro en la ciénaga. Un lago que es un ojillo malvado que te mira fijamente…"

Y también hay lugar para reflexiones más sesudas como esta, por ejemplo: "- A veces lo hacen… los humanos -aclaró Fosco-. Miran el mundo y deciden que ya no quieren seguir viviendo. 
- Pero vivir y querer es lo mismo -baló Mopple. 
- No -lo corrigió Fosco-. En el caso de los humanos a veces es distinto. 
- No es que sea muy inteligente -apuntó Mopple. 
- ¿No? -repuso Fosco, en sus ojos un brillo como de luciérnagas tambaleantes-. ¿Cómo lo sabes? Yo llevo algunos años aquí, y si algo he aprendido es que no resulta fácil saber qué es inteligente y qué no".

En fin, un libro entretenido y curioso con el que pasar unos buenos ratos, pero que podría haber sido mejor, creo.

Cambios varios

Hoy os voy a hablar de cambios, pero no de cambios laborales, que de momento ahí hay poco que rascar dado que lo único que me han ofrecido en firme es ganar menos dinero del que gano ahora y eso de cambiarse perdiendo dinero es algo que de momento no contemplo, aunque tampoco se puede descartar, pero por ahora aquí seguimos. ¡Y cómo perdernos la temporada de medidas ferroviarias con frío! De momento nos esperan Albacete y Barcelona para hacer nuestros bolos otoñales y pasar frío. Además se intuye también una visita a Turquía parecida a la que Eliahh hizo a México, pero eso son quimeras en el aire.

De lo que quería hablaros es de otros cambios más banales, aunque también con su intríngulis. Me he cambiado de compañía de móvil. Después de puede que 15 años o así en la compañía que estaba me he pasado a otra mucho más barata. Alguna vez ya lo había intentado, pero luego siempre me habían contraofertado y terminaba quedándome, pero esta vez no. Hice como @bitapeador y me construí una hoja excel con lo que me gastaría en una y otra compañía y lo que me costaría cambiar de móvil y ya vi claro que me tenía que cambiar. Aún así, el cambio de operadora es una especie de bazar turco (me vendrá bien esa experiencia si finalmente tengo que ir a Turquía) en el que intentan darte gato por liebre y ofrecerte cosas que no son comparables entre sí.

Un diálogo típico podría ser algo así:

-Hola, desgraciaíto, que nos ha llegado tu solicitud de portabilidad y no queremos que te vayas.
-Sí, es que lo que ustedes me ofrecen no me interesa.
-¿Y podrías decirnos qué oferta es la que te interesa?
-Pues me ofrecen irme por X euros de consumo mínimo y 555 Mb de internet.
-Con nuestra tarifa tendrías 200 Mb de internet y 300 minutos de llamadas de 18 a 8.
-Sí, pero como pueden ver no utilizo casi ninguno de esos minutos porque son en horas en las que no llamo.
-A lo mejor te interesaría entonces nuestra tarifa delfín 13 con la que tendrías 500 Mb y 100 minutos gratis a cualquier hora.
-Pero eso que ustedes me ofrecen es el doble de caro que la tarifa de la otra compañía, además en su caso es consumo mínimo, no tarifa por lo que esos son minutos que puedo hablar por teléfono y hasta llegar a su tarifa mensual salen muchos más minutos, además me ofrecen más megas.
-Sí, pero si quieres megas te ofrecemos la tarifa ballena 23 con la que tendrías 1 Gb para navegar todo lo que quieras.
-Esa tarifa es cuatro veces más cara que la que quiero.
-Bueno, te podríamos hacer un descuento del 40% durante un año.
-Entonces sería más de dos veces la que quiero.
- ...
- ...
-Pero tendrías más internet y más llamadas.
¿Usted ha visto cuántas llamadas hago al mes y cuánto gasto en datos?
-Sí, podemos mirarlo...
-Háganlo, por favor.
-Sí, veo que has hecho 11 llamadas...
-Y ¿cuántas en la franja de minutos gratis?
-Una...
-Pues eso, que no me interesa. Muchas gracias.
-Pero te podemos ofrecer un móvil nuevo...
-Ya lo tengo, me lo he comprado yo.
-...
-...
-Pero entonces perderías los puntos, que tienes muchos.
-No me interesa, de verdad. Buenos días.
-Adiós, buenos días.

En fin, esta conversación se repitió otras dos veces y ya creía que me dejarían en paz hasta que el pasado  viernes me llegaron varios mensajes cuyo asunto era NO QUIERO QUE TE VAYAS, PUEDES QUEDARTE CON LA MEJOR OFERTA, Llámanos al xxxx. No sé, me parece de traca que tenga que ser yo el que les llame para que me ofrezcan algo. No llamé, por supuesto y hoy he activado la nueva tarjeta.

De paso he visto que me han cobrado el seguro del coche y que ha subido respecto al año anterior bastante. He llamado y me han dicho que es por la subida de no sé qué impuesto (Mariano, Marianoooo...) y he optado por ponerle una franquicia al seguro de 150€ que me supone un descuento de 350€. Ya de paso me han pasado con otra señorita para ofrecerme un seguro de hogar con el que me ahorraría más de 100€ respecto al que tengo ahora y tengo que mirar si puedo contratar el que quiera o estoy encadenado a lo que diga el banco hasta que pague la hipoteca.

En fin, que estoy ahí liado haciendo cuentas e intentando ahorrar lo máximo posible, como todos, claro, pero el caso es que se me han juntado un montón de cosas en muy pocos días y aquí ando. Mientras me aprendo las normas de compatibilidad entre material rodante (léase trenes) y los sistemas de detección de trenes por si me toca irme a Turquía, llamando a los bancos y a los seguros a ver si arreglo algo. Ya que mi futuro laboral de momento aparece entre brumas, al menos que mi futuro sea algo más barato...

Segundo año de kindle

Bueno, llega el momento de hacer el resumen lector del año. Ya os he comentado que hacerlo en diciembre es algo incluso vulgar. Mucho mejor hacerlo en una fecha tan inopinada como finales de octubre. El año pasado me leí 44 libros y estaba contentísimo porque había recuperado mi ritmo lector. Este año he leído 71 libros (72 incluyendo el de este mes del Club de Lectura 2.0) y estoy asustado dándome cuenta de que creo que necesito salir más porque si no se me va a quedar cara de pergamino! La verdad es que he leído una barbaridad y mi propósito para el próximo año es leer... menos. A ver si lo consigo...

Aquí os pongo la lista de los libros de este año con sus correspondientes reseñas: 
En total son 41 en digital y solo 5 en inglés, eso puede que haya hecho que haya leído más porque leer en inglés supone ir más despacio, al igual que leer en papel. 34 son 'de estrangis' y 37 pagados o prestados. No me siento muy orgulloso de leer algunos libros sin pagar, pero así está el tema. Ya sabéis que la ley del embudo es de uso bastante habitual en nuestro país.

Y, bueno, voy a intentar hacer una clasificación con los que considero que han sido los mejores libros que he leído este año. Es algo que me resulta muy difícil. Repaso la lista y me vienen muchos buenos recuerdos a la cabeza. Voy a elegir dos libros en cada categoría, categorías inventadas por mí y que es como los tengo almacenados en el kindle.

Ensayo y divulgación: Sin duda el número uno es el libro de Steven Pinker The Better Angels of our Nature. Libro buenísimo y que, además, acaba de salir en español. Así que tenéis donde elegir:




 Y el segundo sería Tantos tontos tópicos de Aurelio Arteta y del que os he hablado hace nada:


En la categoría de novela la cosa está muy difícil, la verdad... recuerdo que me gustó muchísimo Perdida en un buen libro de Jasper Fforde y destacaré también HHhH de Laurent Binet, aunque no sé muy bien si entra en la categoría de novela o no... eso pasa con muchos libros últimamente...:




En cuanto a novela negra, me gustó mucho El Redentor de Jo Nesbø y Salvajes de Don Winslow::




Pasamos a memorias y biografías y ahí me quedo con El Cuaderno Gris de Josep Pla y El maestro Juan Martínez que estuvo allí, aunque al igual que HHHh no se sepa muy bien qué es... (aparte de un gran libro):



En viajes y exploraciones destaco a Bill Bryson con su Notes from a Small Island y a Javier Reverte con Colinas que arden, lagos de fuego:




De historia hay que destacar sin duda a Tierras de Sangre de Timothy Snyder y La belleza y el dolor de la batalla de Peter Englund:




Y por último en el capítulo de humor destaco a las aventuras y desventuras del chico centella de Bill Bryson y How to have an almost perfect marriage de Mrs. Fry:




La verdad es que es hacer un poco de trampas porque así he podido escoger un montón, pero por otro lado os lo doy todo mascadito por si queréis probar con alguno. Todas las reseñas están enlazadas y los mejores os los pongo clasificados por tema. ¡Para que luego os quejéis! Por supuesto que si ahora rehiciera la clasificación elegiría otros porque soy así de veleta. Respecto a los peores (y aún a riesgo de que pueda tener otro rifi rafe) diré que el peor ha sido Kolonie Waldner 555 y luego no me gustaron ni Un español frente al holocausto, ni el loro de Flaubert.

Igual que os dije el año pasado, muchos de los libros que me he leído han sido por recomendaciones vuestras. Así que gracias. Y si tenéis más recomendaciones yo os las agradeceré. ¡Felices lecturas!

Tantos tontos tópicos

Me he terminado de leer este libro de Aurelio Arteta. El autor parte de frases hechas que se oyen a diario y busca la corrupción, principalmente moral, que se encuentra escondida dentro de ellos. Es un libro magnífico, yo diría que de imprescindible lectura porque muestra claramente la perversión que encierran ese tipo de expresiones que están hechas para utilizarlas sin pensar siquiera un poco en lo que se quiere decir. Es una forma de mostrarnos al otro como alguien confiable, cercano. Hay que decir que no salimos muy bien parados como sociedad, la verdad.

El libro es un compendio de artículos escritos al respecto por el autor por lo que hay veces que se repiten algunos temas. Hay algunos artículos como el referente a que todas las opiniones son respetables o estoy en mi perfecto derecho o sin violencia todos los proyectos  políticos son legítimos o no hay que adoctrinar a la ciudadanía o el último del libro, todos queremos la paz, que son demoledores respecto a esos lugares comunes que soltamos sin más ni más.

He subrayado como un loco. He probado a copiar todas las notas en un word y me ha salido un documento de 29 páginas sobre un libro de 240, así que ya os podéis hacer una idea. La verdad es que es un broche excelente a mi segundo año de la era kindle cuyo post publicaré próximamente.

Empieza definiendo qué es un tópico: "Los tópicos son frases prefabricadas, ya terminadas y dispuestas para uso de cada cual. Esto es, expresan pensamientos que no hemos pensado o producido nosotros mismos, sino que nos vienen ya aderezados y completos.[...] Vivimos del tópico como del aire que respiramos, pero recibimos de mejor grado la noticia de la contaminación atmosférica que la de la intoxicación de nuestras letanías más usuales. Poner en solfa tan arraigadas muletillas sería como quitarnos nuestras andaderas: nos vendríamos al suelo. Son estos comodines del lenguaje ordinario los que nos aportan la seguridad de que no estamos solos. Contribuyen desde luego al gregarismo, tal como lo expresó Orwell: «Mi lema es “grita siempre con los demás”. Es el único modo de estar seguro». Tal es la función primera de los tópicos: acomodarnos al grupo, arroparnos con «lo que se lleva», vestirnos a la moda verbal del momento a fin de llegar a ser de los nuestros. En una palabra, volvernos normales.[...]nos conviene tomar precauciones al menos frente a los más reiterados. Porque el tópico acostumbra ser hijo de la pereza intelectual y hermano del prejuicio. A base de amontonar esos lugares comunes, construimos nuestra comunicación más impersonal y automática. Decir lo que se dice nos permite evitar la tarea de ponernos a aprender, opinar sin la molestia de pensar lo que decimos y, de paso, alcanzar la ilusoria certeza de entender y ser entendidos.".

¿Os acordáis de mi identificación de los políticos con la sociedad y cómo os decía que sí nos representaban? Bueno, aquí está el punto de vista del autor al respecto:

"En tono entre realista y descreído, no faltarán entonces quienes tercien con que tenemos los políticos que nos merecemos. Y se presupone: mediocres. Es un modo oblicuo de confesar por fin que somos de una pasta parecida y que no vale la hipocresía de culparles en exclusiva de unos pecados que los demás seguramente también cometeríamos en su lugar. Eso sonaría muy bien, si no fuera porque al mismo tiempo tan humilde reconocimiento viene a sugerir que nadie exija nada de los hombres públicos ni de los ciudadanos de a pie, porque unos y otros somos lo que somos; así que menos quejas y a conformarse con lo que hay. El tópico justifica a la vez la baja calidad del político y la desidia del ciudadano. Pero el caso es que, cuando elegimos a esos políticos y los destacamos así sobre los ciudadanos corrientes, no es para que reproduzcan en el foro público nuestro conformismo y mediocridad, sino para que representen nuestras más dignas aspiraciones. En un régimen democrático debemos hacernos merecedores de más de lo que tenemos, y eso significa que hemos de escoger políticos que sean mejores que nosotros".

Es básicamente lo que decía, aunque yo no sugiero que no haya que exigir nada, sino que esta sociedad no exige y así estamos... Si os acordáis, el camino que yo proponía para salir de la podredumbre política y social en la que estamos era: vota a otros, no siempre a los mismos o abstención. Claro que es difícil encontrar en el panorama político alguien que sea mejor que el votante, pero lo que sí que está claro es que hay muchos que por sus acciones demuestran tener menos escrúpulos morales que yo, sin querer ponerme como ejemplo de nada. Entiendo que lo que indica es lo que debería ser, deberíamos votar a los mejores, pero el caso es que los mejores no se suelen presentar...

Respecto a la acusación de "eres un moralista" él responde: "Un buen moralista es la persona a la que no le abandona la conciencia de constituir ante todo un ser moral. Es decir, que sabe que no debe limitarse a sobrevivir como los bichos, sino a vivir como un ser consciente y libre. Y eso significa que le incumbe la constante reflexión para distinguir y elegir —con argumentos, no con creencias— lo bueno frente a lo malo y hasta lo mejor más allá de lo bueno.[...] Le repugna esa solemne insensatez de que cualesquiera opiniones morales valen lo mismo o que lo diferente, tan sólo por diferente, sea ya valioso. No le avergüenza ni juzgar en voz alta cuando parece preciso, ni hablar de virtud ni mucho menos admirar a los virtuosos. Considera grave desidia dejar esos quehaceres al cuidado exclusivo de las autoridades religiosas. [...] El hombre más bueno, el santo, marcha por delante del sabio, del genio o del gran estadista.[...] No todos tenemos que ser panaderos o músicos; basta con que haya unos pocos de cada clase para procurarnos el pan o alegrar nuestras fiestas. Pero el «sentido moral» (el respeto, la justicia) debemos adquirirlo todos mediante arduo aprendizaje. Sin él, la sociedad entera se viene abajo y los hombres no alcanzamos la plenitud". Perfecto, no se puede expresar con más claridad.

Respecto a otro tópico como sé tú mismo nos dice: "La hueca pedagogía contemporánea pregona que «educar no es fabricar adultos según un modelo, sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su “genio” singular». Así que, salvo en las materias instrumentales, el educando nada tiene que asimilar: la disciplina dejará paso al juego, la enseñanza de conceptos cederá ante la estúpida respetabilidad de todas las ideas y la lección magistral será sustituida por la libre expresión de los tópicos vigentes. Pero el caso es que sólo los genes no hacen genios, ni la sociedad engendra por sí sola ciudadanos, ni nadie descubre por introspección su carácter ya completo, sino que lo va construyendo mediante un cuidadoso análisis del ideal moral y el examen de los ejemplos que tiene a la vista. A falta de admirar a los excelentes, lo más probable no es que prescindamos de modelos, sino que adoptemos cualquiera de los nada modélicos que a diario se nos imponen. [...] Pues no es la múltiple diversidad, sino la plena humanidad de los sujetos (que por fuerza se plasmará en identidades diversas), la meta del esfuerzo moral. Lo que importa no es la igualdad con uno mismo, que para eso sobra esforzarse, sino la creciente aproximación al ideal humano. No se nos pide ser individuos siempre idénticos, sino siempre nuevos por mejores. A aquel eterno retorno del «uno mismo» le basta mirarse una y otra vez en el espejo de lo propio. La verdadera moral, en cambio, requiere la gozosa contemplación de la excelencia ajena". Muy clarito, ¿verdad?

Y os pongo por último un par de párrafos que pueden estar de actualidad respecto al tópico "rechazo la violencia, venga de donde venga": "Una de las mayores y más peligrosas memeces políticas en circulación es la que sigue sentenciando como si nada que hay que condenar la violencia, venga de donde venga. Quien emite semejante consigna simula ser portador de una exquisita sensibilidad moral, pero prueba más bien que o no sabe lo que dice o —si lo sabe— que busca nuestra perdición colectiva. No mantengo sólo que esa sentencia nace de ignorar el abecé de la política, pues sería más exacto decir que ignora incluso la primera letra del abecedario de la política, su punto de partida, su condición misma de posibilidad.[...] Pues los hombres inventamos la política para obtener la seguridad que la hostil naturaleza nos niega y para librarnos del miedo que los demás nos infunden; en fin, para garantizar en lo posible que no habría guerra entre nosotros y sentar las bases de la sociedad civil. Luego vendrá todo lo demás que la política debe traer y cuyo compendio es la justicia. Si aún no hemos renunciado al sentido común, comprenderemos que, a fin de que nadie recurra impunemente a la fuerza física, alguien tendrá que disponer del derecho en exclusiva a ejercerla. Ese alguien deberá ser el poder público. De manera que condenar en política todo recurso a la violencia suele significar una de estas dos cosas. O sirve para subrayar la maldad primera de la violencia institucional, lo que por sí sólo insinuaría una legítima violencia defensiva por parte de quien rechaza esas instituciones. O sirve para equiparar ambas violencias, de forma que no habría que reprobar la una sin reprobar a la vez la otra. Claro que, si aborreciéramos por igual toda violencia (recuérdese: «venga de donde venga»), entonces nada nos pondría a salvo de una al menos: la del más fuerte sobre los más débiles. Si equiparamos en malicia la violencia privada del malhechor y la pública del policía, olvidamos que ésta existe para prevenir o repeler aquélla y, por si fuera poco, dejamos de discernir entre las causas justas o injustas que pudieran servirse de tal violencia. Todas las causas políticas valdrían lo mismo, cualesquiera clases de violencias serían igual de deleznables. Y si reforzamos todavía este angelical «buenismo» con aquello de que la violencia engendra violencia, venimos aún a añadir otra biempensante tontería. Pues lo que desata una cadena segura e imparable de venganzas es la violencia privada, pero la violencia pública se instituye con vistas a poner fin a esa presumible cadena infinita. Claro que el ejercicio de esta violencia pública se justifica cuando se ajusta a derecho, naturalmente. Supuesto que en toda sociedad debe haber una fuerza ejercida por el Estado en régimen de monopolio; supuesto que el recurso a esa fuerza física puede y debe ser del todo legítimo..., lo que importa también es fijar los requisitos y límites para que la violencia gubernamental sea lo más acotada y justa posible. Tal es el núcleo del Estado democrático de derecho, a saber, el imperio de la ley de todos sobre todos sin excepción. Y así se entiende que pueda ser más disculpable la violencia indebida de un ciudadano ordinario que la del policía que se propasa en el ejercicio de su quehacer, precisamente porque la violencia de este último está destinada a protegernos de cualquier otra".

Y así podría seguir y seguir, pero entiendo que lo que a mí me emociona a otros les pueda parecer un ladrillo intragable, así que paro aquí, aunque me guardo mis subrayados para poder echar mano de ellos cuando me de por escribir algo más al respecto, cosa que, para espanto vuestro, sabéis que haré...

Aquí tenéis un vídeo de una entrevista en La 2 sobre el libro por si os interesa. Y os pongo el link a la página de amazon por si os apetece comprarlo.

Del orgullo

El otro día, no sé por qué razón, empezamos a ponerles a los niños vídeos de las canciones de West Side Story. El primero fue ‘I feel pretty’, luego ‘América’, ‘María’… El caso es que les gustó mucho y al día siguiente volvieron a pedirlas. Esta es una de esas cosas absurdas que te hacen sentir orgullosa. Porque veo como flipa C viéndolas y pidiéndolas y me lleno de orgullo. ¿Qué tontería no? No es solo que me ponga contenta viéndola disfrutar sino esa especie de orgullo tribal de ‘se parece tanto a mí que flipa con West Side Story, como yo’. Si lo pienso objetivamente no es ninguna cualidad mía digna de pasar de generación en generación. En realidad es una chorrada en la que coincidimos y listo. Pero me hace sentir orgullosa. Igual que cuando me dicen que se parece mucho a mí. Yo no he hecho nada para que eso sea así y además es una gran tontería porque si evoluciona igual que yo tampoco será para presumir de cara. Pero es inevitable, me dicen lo mucho que nos parecemos y estoy encantada de la vida.
Volviendo a la película, les gustaron tanto los números musicales que vieron que les propusimos ver la peli. Así que ahora la están viendo a trocitos. Supongo que cuando lleguen al final sufrirán. Por ahora disfrutan y preguntan a partes iguales. Para empezar preguntan porque se la ponemos en inglés. Y luego, y aquí viene el segundo motivo de orgullo, porque hay cosas que no entienden. Viendo ‘América’:
- Él es el jefe de los chicos ¿verdad?
- Sí
- Y ella la jefa de las chicas
- No, esa es la novia del jefe de los chicos
- Ya, pero es la jefa de la banda de las chicas
- No, es solo la novia del jefe
- Pues por eso, es la jefa de las chicas
- …
No lo concibe. Que la mujer sea un mero adorno de su novio es algo que no le entra en la cabeza. Da por hecho que la chica puede ser jefa y ya está. Y esto también me hace sentir orgullosa, mucho más que lo que le pueda gustar la película. Y sobre todo me parece que es un buen motivo por el que sentirse orgulloso. Parece que por ahora lo vamos consiguiendo. Espero que con el tiempo siga pensando igual, que no hay motivo para que las chicas no puedan ser jefas.
Y también que lo hagamos mejor y dé el siguiente paso que será preguntar si ella es la jefa de todos.

Palabra de vasco

―Cuando yo empleo una palabra ―insistió Humpty Dumpty en tono desdeñoso― significa lo que yo quiero que signifique... ¡ni más ni menos!
―La cuestión está en saber ―objetó Alicia― si usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
―La cuestión está en saber ―declaró Humpty Dumpty― quién manda aquí."
A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. Lewis Carroll.

Esta cita abre el libro del que me acabo de leer: Palabra de vasco de Santiago González. He de empezar reconociendo que Alicia es uno de mis libros vergonzosamente pendientes y que espero solucinar próximamente. La cita es totalmente pertinente porque en este libro se examina la terminología empleada por el nacionalismo vasco y su perversión del lenguaje. Santiago González es un periodista buenísimo, muy riguroso y muy divertido. Os recomiendo su blog y también tiene cuenta de tuiter por si estáis interesados. Este libro me lo compré hace años en una tienda de libros de oferta en Santander y hasta ahora no me lo he leído. Debería haberlo hecho antes porque es un libro muy, muy bueno.

Hay partes con las que me he reído hasta que se me saltaban las lágrimas, aunque he de decir que esto de la risa es algo muy subjetivo porque se lo di a leer a Anniehall y ella no entendía la gracia que me hacía y se partía de risa viéndome reirme a mí. También hay partes que indignan y otras que espeluznan. Hay también extractos de los escritos de Sabino Arana que son totalmente delirantes.

Así comenta el uso de la expresión palabra de vasco que da título al libro: "Uno de los tópicos autocomplacientes y narcisistas desde el que se contemplan los nacionalistas es el de «palabra de vasco», locución que se sobreentiende en singular. El vasco solo tiene una palabra; aunque, eso sí, es muy polisémica. Después de todo. ¿para qué habría de necesitar más de una, si cada vez que la usa puede dotarla del significado que más conviene a sus propósitos?"

Por ejemplo, el término inmovilista sirve para calificar precisamente a quien se ha movido de posición, mientras que ellos que llevan más de cien años fieles a las ideas de su fundador lo profieren como un insulto: "El lenguaje nacionalista llama inmovilistas a quienes no comparten sus ideas, al tiempo que, paradójicamente, les acusan de haber cambiado de opinión con los años: a los socialistas, porque en alguna ocasión defendieron la incorporación de Navarra o la autodeterminación; a los populares, por defender la Constitución y el Estatuto que en su día no votaron; y a quienes hoy mantienen posiciones constitucionales y durante la dictadura franquista practicaron el terrorismo y militaron en la organización terrorista que hoy les obliga a llevar protección de escoltas.
No son, en cambio, inmovilistas quienes, cien años después de la muerte de Sabino Arana, siguen manteniendo su llamémosle pensamiento como la piedra angular de su edificio teórico. Lo que hace improbable el debate con el nacionalismo es que su lenguaje utiliza las palabras con tanta elasticidad como imprecisión y confunde muy a menudo los planos en que se expresa. Es como los laberintos góticos dibujados por el artista holandés M. C. Escher, donde las escaleras suben y bajan al buen tuntún, un arma poderosísima, trampa para enloquecer a lingüistas, historiadores, investigadores y curiosos en general".

Y sobre el mismo tema con un giro de humor: "Acusar a alguien de inmovilista en la Euskadi de Lizarra y aun en tiempos posteriores era una de las más inapelables descalificaciones que podía dirigírsele, si bien es verdad que la expresión fue perdiendo con el tiempo algo de vigencia en el habla cotidiana. Como una de las características de la parla nacionalista es su tendencia al subrayado enfático, Ibarretxe sustantivaba el adjetivo para reforzarlo con otro calificativo y señalar así a quien pertenece la peor especie de los inmovilistas: «un inmovilista ciego». Claro que, puestos a ser ciegos, es mejor ser inmovilistas que romperse la crisma por un exceso locomotivo".

Pasajes sonrojantes y delirantes hay muchos como este, por ejemplo: "El candidato batasuno (Ziluaga) explicó la posición política de la coalición a la que representaba en torno a aquel asunto: «Los militantes de Herri Batasuna no es que seamos partidarios del aborto, pero no podemos ignorar que cada año abortan en Euskadi más de tres mil mujeres, en unas condiciones de salubridad tan infrahumanas que peligra no solo la vida de la madre, sino también la de la criatura»".

Hay otros pasajes que muestran (o mostraban en 2003) lo que se ha sembrado: "En el mes de octubre de 2003, la Fundación para la Libertad encartó en el Correo y El Diario Vasco un folleto que llevaba por título ¿Es democrático el Plan Ibarretxe?» [...] El mismo texto colgado» en la página web de la fundación recibió un email con la réplica de un airado lector que, al parecer, se había tomado a mal que «la libertad» apareciera el texto en euskera como «libertadea»:
Hijos de puta, ¿como podeis escribir y difundir un panfleto de esos en bilingüe si no dominais el euskera como es devido? libertadea? ke koño es eso? no sabeis utilizar los vervos en euskera? gente komo vosotros sois los ke estais destruyendo y afeando la belleza el idioma mas antiguo del mundo.
otro tema:
vosotros decis ke el plan ibarretxe no defiende la igualdad, pero... acaso la misma democrazia reparte igualdad?
solo es un ejemplo, podria poner mas ejemplos de «igualdad» moriros todos.
ANARKIA ES LA SOLUCION
Joseba.
 Libertadea es la voz euskérica tradicional que quiere decir la libertad, recogida en obra tan incontestable como el Diccionario de Autoridades del Euskera, de Koldo Michelena. La sensibilidad lingüística y estética que revela quien no sabe distinguir los «vervos» de los sustantivos y las faltas de ortografía junto a su defensa de la belleza de su lengua eximen de cualquier otro comentario".

Otro momento que marca lo que se permite y lo que hace entender lo que pasa es cuando se refiere a un artículo que publicó Iñaki Martín en El País Semanal el 25 de septiembre de 1994 llamado "El totalitarismo de la ameba". No he conseguido encontrarlo en internet, pero se refiere a su experiencia en una especie de Vaughan town en el País Vasco para aprender euskara llamadas barnetegis. Hay pasajes de este tipo: "Durante la confección de otro crucigrama, una alumna propuso a manera de definición «lo es Fidel Castro», a lo que el resto respondió: revolucionario, comandante o presidente. Nadie acertó y la proponente aclaró: «dictador», ante la estupefacción general de la que se hizo portavoz un estudiante «¿Cómo puede decirse que Fidel Castro sea un dictador?», lo que hizo recular a la chica: «Bueno... no sé, es lo que creía»". Con estos mimbres...

Hay una parte que da cuenta de la derrota de la sociedad libre y es cuando se refiere a las protestas de vecinos para que quiten o no pongan en su barrio comisarías u oficinas de correo. En cualquier lugar algo así sería bienvenido. Más seguridad, facilidad para realizar las gestiones... pues bien, en el libro se nos cuentan las protestas de los vecinos y las acusaciones que vierten, como si fueran los culpables, a la Ertzaintza o a las administraciones por tener la poca vergüenza de poner allí una comisaría. La fibra moral se puede ver que es bastante escasa cuando se confunden víctima y victimario.

Otro párrafo sobre el uso del lenguaje para que signifique lo que yo quiero:

"Miguel Gila fue, probablemente, el humorista español que mejor sabía expresar el conflicto. Lo hacía tan bien que se adelató en muchos años a Lizarra. En una de sus portadas en Hermano Lobo se veía a un tipo asestando a otro un número impreciso de puñaladas. «Pero, hombre de Dios ―le afeaba un testigo de aquel diálogo sin límites―, deje de acuchillar a ese pobre hombre»; a lo que replicaba el apuñalador, muy puesto en razón: «Pues que deje él primero de llamarme asesino». Esto podía parecer humor surrealista hace ventitantos años. Hoy es una descripción razonable de lo que está pasando.
Pakito, que es el nombre familiar y de guerra de uno de los más cualificados asesinos de la banda terrorista, opina que el terrorismo de la organización que dirigía hasta su detención en Bidart en el año 1992 es un procedimiento de búsqueda de la paz. «Matamos por la paz», podría haber dicho con un esfuerzo de síntesis; ya se sabe que no se pueden hacer tortillas sin romper huevos. A partir de esa premisa no hace falta pensar mucho para saber quiénes son los enemigos de la paz: justamente las vícitimas".

Hay esperpentos del pensamiento de Sabino Arana en los que no voy a entrar. Por ejemplo cuando habla del ajedrez que se inventó en el que contienden vascos y extranjeros. Es un ajedrez en el que de salida ya están todas las casillas ocupadas y no se puede mover ninguna sin comer a otra. Además, el primer movimiento lo hacen siempre las piezas vascas, con lo que siempre tienen ventaja. ¡Ese es el espíritu!

Habrá quien me diga que ese mismo uso del lenguaje se da en todos los políticos en general. El mismo Santiago González tiene otro libro que se llama "Lágrimas Socialdemócratas" en el que analiza de forma similar el lenguaje de la era Zapatero y que tengo pendiente de leer. Puede ser cierto, pero eso no quita que lo que se cuenta en este libro sea espeluznante y que la sociedad que retrata sea de todo menos libre. Vaya por delante que yo pienso que la sociedad en la que vivo está muy enferma.

Un libro interesantísimo, profundo y divertido que os recomiendo si estáis interesados en estos temas. Yo lamento no habérmelo leído antes.

Mal de escuela

Me he terminado de leer este libro de Daniel Pennac. Este libro nos lo recomendó la profesora de J en la reunión de principio de curso. El autor fue un niño abocado al fracaso escolar; un zoquete, como él mismo se llama. Finalmente consiguió ser doctor, profesor y escritor. El caso es que la profesora de J dice que va a enfocar el aprendizaje desde un punto de vista similar al que describe este señor. Así que me lo he leído para ver en qué consistía este método.

Hay que empezar diciendo que el libro en sí no da ningún método. Expone los problemas de los alumnos, los sufridos por él mismo, y cómo ha luchado por reintegrar en la alegría del conocimiento y el aprendizaje a muchísimos niños dados como imposibles. Tiene partes muy interesantes y muy ciertas como cuando describe la dificultad de darse cuenta desde el conocimiento de lo difícil que es entrar en él para quién no lo entiende, por más obvio que te resulte a ti: "de la que se deduce, si le comprendo bien, que la verdadera naturaleza del «ello» residiría en el eterno conflicto entre el conocimiento tal como se concibe y la ignorancia tal como se vive: la incapacidad absoluta de los profesores para comprender el estado de ignorancia en el que se cuecen sus zoquetes, puesto que ellos mismos eran buenos alumnos, al menos en la materia que enseñan. El gran defecto de los profesores sería su incapacidad para imaginarse sin saber lo que saben".

 "La idea de que es posible enseñar sin dificultades se debe a una representación etérea del alumno. La prudencia pedagógica debería representarnos al zoquete como al alumno más normal: el que justifica plenamente la función de profesor puesto que debemos enseñárselo todo, comenzando por la necesidad misma de aprender. Ahora bien, no es así. Desde la noche de los tiempos escolares, el alumno considerado normal es el alumno que menos resistencia opone a la enseñanza".

En un diálogo imaginario con su yo del pasado, indica también algo impresicindible para la enseñanza, algo totalmente incorrecto en nuestros días de corrección política:

"—Vamos, tú que lo sabes todo sin haber aprendido nada, ¿cuál es el modo de enseñar sin estar preparado para ello? ¿Hay algún método?
—No son métodos lo que faltan, solo habláis de los métodos. Os pasáis todo el tiempo refugiándoos en los métodos cuando, en el fondo de vosotros mismos, sabéis muy bien que el método no basta. Le falta algo.
—¿Qué le falta?
—No puedo decirlo.
—¿Por qué?
—Porque es una palabrota.
—¿Peor que «empatía»?
—Sin comparación posible. Una palabra que no puedes ni siquiera pronunciar en una escuela, un instituto, una facultad o cualquier lugar semejante.
—¿A saber?
—No, de verdad, no puedo...
—¡Vamos, dilo!
—Te digo que no puedo. Si sueltas esta palabra hablando de instrucción, te linchan, seguro.
—...
—...
—...
—El amor"

Se muestra partidario de la memorización que es algo que últimamente está muy denostado, pero creo que prácticamente todos nosotros nos sabemos la canción del pirata o 'un soneto me manda hacer Violante" y no hemos terminado como tarados sociópatas, al menos no todos... así dice que "lo esencial está en otra parte. Aprendiendo de memoria, no suplo nada, añado algo al todo. El corazón, aquí, es el de la lengua. Sumergirse en la lengua, ahí está todo. Vaciar la taza y pedir otra. Al hacer aprender tantos textos a mis alumnos, de todas las edades (uno por semana laboral y cada uno de ellos recitado todos los días del año), les zambullía vivitos y coleando en la gran oleada de la lengua, la que remonta los siglos para golpear nuestra puerta y atravesar nuestra casa. ¡Claro que refunfuñaban las primeras veces! Imaginaban que el agua estaba demasiado fría, era demasiado profunda, la corriente demasiado fuerte, su constitución demasiado débil".

De igual manera da otra clave que creo que es importante. Él se niega a evaluar respuestas absurdas, sin relación con la pregunta. Nuevamente en sus palabras: " Uno de los malentendidos de mi escolaridad se debe sin duda al hecho de que mis profesores evaluaban como erróneas mis respuestas absurdas. Yo podía responder cualquier cosa, solo tenía algo garantizado: ¡me pondrían una nota! Por lo general, un cero. Era algo que yo había comprendido muy pronto. Y ese cero era el mejor modo de que te dejaran en paz. Provisionalmente, al menos. Ahora bien, la condición sine qua non para liberar al zoquete del pensamiento mágico es negarse categóricamente a evaluar su respuesta si es absurda.
[...]
La respuesta absurda se distingue de la errónea en que no procede de ningún intento de razonamiento. Suele ser automática, se limita a un acto reflejo. El alumno no comete un error, responde cualquier cosa a partir de un indicio cualquiera (aquí, la terminación ía). No responde a la pregunta que se le hace, sino al hecho de que se la hagan. ¿Esperan de él una respuesta? Pues la da. Acertada, errónea, absurda, no importa".

Otro de los puntos que aborda tiene que ver con el esfuerzo y la responsabilidad. Algo que es difícil de inculcar a según qué niños. En nuestro caso, J se rendía enseguida, en cuanto veía dificultades se echaba para atrás. Ahora parece que poco a poco va disfrutando con el esfuerzo y viendo los resultados. Pennac lo dice así: "Parte de mi oficio consistía en convencer a mis alumnos más abandonados por ellos mismos de que la cortesía predispone a la reflexión más que una buena bofetada, de que la vida en comunidad compromete, de que el día y la hora de entrega de un ejercicio no son negociables, de que unos deberes hechos de cualquier modo deben repetirse para el día siguiente, de que esto, de que aquello, pero de que nunca, jamás de los jamases, ni mis colegas ni yo les dejaríamos en la cuneta. Para que tuvieran una posibilidad de lograrlo, era preciso enseñarles de nuevo la propia noción del esfuerzo, devolverles por consiguiente el gusto por la soledad y el silencio y sobre todo, el dominio del tiempo, del aburrimiento, pues. A veces les aconsejaba ejercicios de aburrimiento, sí, para instalarles en la perseverancia. Les rogaba que no hiciesen nada: que no se distrajeran, no consumieran nada, ni siquiera conversación, que tampoco trabajaran, en resumen, que no hicieran nada, nada de nada".

También hace una reflexión interesante sobre las bandas, los grupos marginales, las familias desestructuradas y todos los problemas de nuestra sociedad, esta:  "A todos los que hoy imputan la constitución de bandas solo al fenómeno de las banlieues, de los suburbios, les digo: tenéis razón, sí, el paro, sí, la concentración de los excluidos, sí, las agrupaciones étnicas, sí, la tiranía de las marcas, la familia monoparental, sí, el desarrollo de una economía paralela y los chanchullos de todo tipo, sí, sí, sí...Pero guardémonos mucho de subestimar lo único sobre lo que podemos actuar personalmente y que además data de la noche de los tiempos pedagógicos: la soledad y la vergüenza del alumno que no comprende, perdido en un mundo donde todos los demás comprenden. Solo nosotros podemos sacarlo de aquella cárcel, estemos o no formados para ello". Es cierto, hay muchos aspectos sobre los que el profesor no tienen forma de actuar, muchas cosas que se le escapan y que hace que muchos niños no reciban una educación adecuada, pero también hay algo que se puede hacer mientras el niño está en el colegio, aunque es muy difícil, es cierto.

Finalmente hay otra parte a la que él le da mucha importancia y que pone como el anatema de la sociedad actual y es el consumismo y las marcas. Yo pienso que puede ser un problema, sin duda, pero tampoco lo veo como el principal problema de la sociedad y de la educación. Es cierto que, como dice, el hecho de ser consumidores sin dinero, a costa de los padres, hace que se tengan cosas sin ser consciente del esfuerzo que lleva acarreado esas pertenencias: "Entre los niños clientes los hay que disponen de los medios de sus padres y los hay que no disponen de ellos; los que compran y los que se las arreglan. En ambos casos, como el dinero es pocas veces producto del trabajo personal, el joven adquisidor accede a la propiedad sin contrapartida. Eso es el niño cliente: un niño que, en gran cantidad de terrenos de consumo idénticos a los de sus padres o sus profesores (ropa, alimento, telefonía, música, electrónica, locomoción, ocio..., accede sin dar golpe a la propiedad privada. Al actuar así, desempeña el mismo papel económico que los adultos que se encargan de su educación y su instrucción".

Es un libro bastante interesante. Sobre todo si tienes hijos, claro. Además es entretenido y se lee con facilidad. El fallo que le veo, bueno, no es un fallo, pero estaría mejor, creo, si ofreciera una serie de guías a modo de resumen o algo así sobre los principales puntos, algunos de los cuales he ido entresacando aquí, pero que pueden pasar desapercibidos entre las anécdotas y experiencias que relata en el libro. Os lo recomiendo.

Les Luthiers

Mañana vamos a ver a Les Luthiers. Debe ser la cuarta o quinta vez que voy a verlos. Me encantan. Me hacen reir a carcajadas y la única pega que les pongo es lo carísimas que son las entradas, pero nos hemos rascado el bolsillo y mañana por la tarde nos lo estaremos pasando de miedo. Os dejo un extracto que he encontrado por los internetes:

 


De hecho creo que esto ya lo he visto yo alguna vez...

Ingeniería para dummies (V)

Hoy os voy a hablar en esta sección que tantos halagos recibe de la olla exprés. No tiene nada que ver el hecho de que nos hayamos comprado hace poco una y esté maravillado por su funcionamiento y que me haga un cocido solo encendiendo el fuego al nivel 1 de 9 de mi cocina, aunque eso es algo que me fascina hasta dejarme con la boca abierta.

El otro día Molinos (por cierto, votadla en los premios bitácoras, que le hace ilusión a la chica y está un poco pesada haciendo promesas electorales y todo) habló en un post suyo sobre el conocimiento del mundo de Goethe y su albañil frente al que tenemos nosotros y puso como ejemplo la olla exprés. De allí salimos sabiendo parte de su funcionamiento, pero yo ya tenía el post en mente y lo voy a poner de todas formas. Además voy a dar una serie de informaciones que espero que os hagan pasmaros ante la ciencia de la cocina. Para ello voy a guiarme principalmente por un libro que se llama On food and cooking: the science and lore of the kitchen de Harold McGee que es un libro buenísimo sobre cocina vista desde el punto de vista científico. Es un libro de estos que se empollan los cocineros estos de filigrana que abundan en nuestros días. Entendiendo los procesos se pueden conseguir características y resultados distintos y sorprendentes. Pero esto no va por ahí. Vamos a centrarnos en cocer.

En primer lugar tenemos que saber que el punto de ebullición depende de la altura. El agua no hierve a la misma temperatura en Ávila que en Alicante. Hierve a menos temperatura cuanto más alto estamos y menos presión hay. Otra cosa que hay que saber es que el punto de ebullición marca una frontera de temperatura. Por más calor que aportemos (por más fuerte que pongamos el fuego) no sube más la temperatura. Podemos hacer que hierva más rápido, que suelte más vapor o que nos salgan más espumarajos, pero el agua seguirá hirviendo a su temperatura.

La variación de la temperatura de ebullición es de aproximadamente 1ºC cada 300 metros, más o menos. Por lo que el agua en Ávila hervirá a 96ºC, mientras que en Alicante lo hará a 100ºC.

Esta diferencia hace que tarden más en cocerse los alimentos en Ávila que en Alicante. Es fácil entender que si aumentáramos la presión el agua herviría a más temperatura y los alimentos se harían antes. Y aquí es donde entra en acción el físico Denis Papin que en el siglo XVII inventó el digesteur cuya función era cocinar los alimentos en menos tiempo aumentando la presión. Fue la primera olla exprés. Eso quedó ahí como idea, pero hasta el siglo XX no se desarrollaron las ollas exprés que conocemos.

Las ollas exprés elevan la presión en el interior y la mantienen constante gracias a la válvula. Es muy importante que esta válvula esté limpia y no se atasque porque si no la presión crecería constantemente hasta que la olla explotara. No vamos a irnos a esos extremos, pero sí que os recomiendo que la reviséis y que no llenéis las ollas más del límite que indica el fabricante para reducir riesgos, que los tiene.

De esta manera una olla exprés de las antiguas (la Magefesa de toda la vida) consiguen un punto de ebullición de 110ºC y las modernas lo fuerzan a 120ºC. Al igual que os he dicho que el punto de ebullición disminuye con la altura, también aumenta con la profundidad por lo que si quisiéramos cocer a 120ºC sin olla exprés, sino con una olla normal, podríamos hacerlo si hicéramos un agujero en el suelo de casi seis kilómetros y cocináramos allí abajo. Ahí la presión atmosférica es la misma que dentro de una olla exprés moderna.

Bueno, espero no haberos perdido por el camino... El caso es que a mayor presión, más consigo calentar los alimentos. Pero... ¿esto es bueno? ¿perdemos algo por el camino? Aquí ya entramos en terrenos procelosos y resbaladizos porque intervienen reacciones químicas muy distintas.

Por ejemplo. La carne y el pescado se cocinan de manera óptima a una temperatura alrededor de 60ºC. A esta temperatura se impide que el exterior se reseque mientras el interior aún no está cocinado. De esta manera, calentar carne o pescado en una olla exprés es una mala idea. Al menos en general. ¿Cuándo es una buena idea? Cuando la carne tiene mucho colágeno, esto es, carnes con mucho tejido conjuntivo (tendones, fibras) y grasa. Este tipo de carnes necesitan altas temperaturas para transformar el colágeno en gelatina y que de esta manera esté blandito y jugoso. Ese tipo de carnes son carrilleras, morcillo, rabo... el tipo de carnes que hacemos en la olla. Al hervirlas a alta temperatura pierden jugo, pero va a la salsa y a la gelatina y así quedan de ricas.

Carnes con menos colágeno como el roastbeef, por ejemplo, deben cocinarse a una temperatura próxima a los 80ºC. Así que hacer un roastbeef en olla exprés no es muy buena idea si queremos que nos quede jugoso.

Respecto a los vegetales, suelen tener tiempos de cocción rápidos por lo que la olla exprés puede que no les venga muy bien. Por ejemplo, las patatas pueden quedar deshechas por fuera y bien por dentro. Es mejor cocerlas sin sal porque la sal hace que la parte exterior se ablande.


En fin, que esto es un mundo y no me voy a entretener más. Simplemente quería que viérais que detrás de procesos tan simples como cocer hay detrás procesos que son más complejos de lo que parecería a simple vista. Espero que os haya interesado.

Algún día este dolor te será útil

Me he terminado de leer este libro de Peter Cameron. Este libro me lo han regalado a condición de que hiciera en el blog una reseña del mismo y eso es algo que un yonki de los libros como yo no puede dejar pasar. La idea es que en cada blog de libros (y este ya casi lo es) se haga un post del libro que has elegido y luego haya votaciones para elegir el mejor libro del año 2012. Entre los títulos que daban a elegir me quedé con este confiando ciegamente en Libros del Asteroide que es una editorial que me encanta. Si tenéis cuenta en twitter podéis buscar el hashtag #unblogunlibro e indagar.

Es una novela tirando a corta (250 páginas) sobre un adolescente en el verano en que termina el bachillerato y no sabe muy bien qué hacer con su vida. No quiere ir a la Universidad porque piensa que es una pérdida de tiempo y dinero y querría aprender él mismo leyendo libros vivendo en una casa que compraría en algún punto de la América profunda con el dinero de no ir a la Universidad.

Además es un solitario con problemas para relacionarse con los demás, sobre todo con la gente de su edad. Sus padres están divorciados, su madre se ha casado varias veces y la situación familiar es un tanto caótica. La acción sucede en Nueva York y no te cuesta nada pensar que los personajes son reales de haber visto ese tipo de personajes ricos e infelices que van al psiquiatra y le dan vueltas en la cabeza a todo. Un poco tipo Woody Allen o Seinfeld, aunque con algo más de seriedad. Es ese tipo de humor inteligente que desvela los absurdos de la vida cotidiana y que cuando lo lees dices: ¡es verdad!

El relato es en primera persona y nos presenta a un adolescente muy listo que no encaja en su mundo ni quiere encajar. Quiere quedarse en su esquinita sin molestar y, lo que para él es más importante, sin que le molesten.

Puede parecer por todo lo que he dicho que es un libro sesudo y pesado, pero ni por asomo. Es muy entretenido. Se lee con una sonrisa y a ratos me ha hecho reír. Los sentimientos y problemas con los que se enfrenta son fácilmente identificables y hace un dibujo de lo que es ser adolescente, la presión de la familia y sus expectativas reflejadas en ti, la confusión a la hora de tomar unas decisiones que te van a marcar de por vida, el creerte que sabes más del mundo y de la vida de lo que realmente sabes... todo eso está maravillosamente contado.

Por ponerle una pega diré que no acaba de rematar ni como libro de humor, que lo es, ni como libro de reflexiones, de las que hay muchas, ni como gran novela, los personajes son un tanto arquetípicos salvo el protagonista, lo que hace —por otro lado— que sea con el que más te identificas, pero el conjunto es mucho más que recomendable.

Os pongo unos parrafitos de las partes que más me han llamado la atención:

"Ninguno de los demás estudiantes parecía percatarse de que estábamos cruzando las fronteras estatales, lo cual creo que constituye un delito federal. Todos parecían integradísimos y simpáticos, y charlaban sobre su procedencia, la universidad a la que irían y lo mucho que les entusiasmaba encontrarse en Washington D.C. (brevemente, pues la habíamos dejado atrás) para asistir al seminario «El aula norteamericana». «Es lo más interesante que he hecho en la vida», dijo una chica, pero era de Dakota del Norte, por lo que esa afirmación tenía bastante sentido".

"Además de la mesa y la silla de la doctora, había un diván, otra silla, un ficus y unos tejidos folclóricos colgados de la pared. Y una estantería de libros sombríos. Observé que ninguno era de prosa literaria porque todos tenían los títulos divididos por el signo de dos puntos: Bla bla bla: El bla bla bla de bla bla bla"·.

"Poco después de las once oí que mi madre y Gillian volvían a casa. Habían ido a ver Larga jornada hacia la noche, un regalo a Gillian por su vigesimoprimer aniversario. Ninguna de las dos parecía pensar que ver una tragedia de cuatro horas de duración sobre la familia más dramática y disfuncional que ha existido jamás era una extraña manera de celebrar un cumpleaños, pero tal es la dinámica de mi familia".

"—¿Fuiste a una clase de escritura memorialística? ¿Barnard ofrede esa clase de cursos?
—Sí, y deja de interrumpirme. Si vas a cuestionar todo lo que digo, olvídalo.
—De acuerdo, pero me parece un poco raro escribir tus memorias antes de que te hayas graduado".

"Me puse de pie y miré la mesa, buscando qué podría llevarme a casa. En las películas, cuando despiden a uno, siempre mete sus cosas en una caja de cartón y se la lleva con aire entristecido. Normalmente hay una planta alta y débil, una taza de café con la inscripción EL MEJOR (llénese el espacio en blanco) DEL MUNDO y una foto enmarcada de unos feos seres queridos. Sobre mi mesa no hay nada de eso. Es cierto que solo trabajaba en la galería desde hace unos meses, pero no dejaba de ser deprimente pensar que mi paso por allí no había dejado el menor rastro".

El libro me ha gustado bastante y me parece un buen regalo para estas Navidades. Lectura entretenida y con cierto humor y profundidad. Lo tenéis, por si lo queréis comprar, en esta página de Price Minister a los que les agradezco la iniciativa.

La vida entera

Ya me he terminado de leer este libro de David Grossman para el Club de Lectura 2.0 elegido por Carmen. Tengo que decir que no me ha gustado nada y que lo he terminado solo por el hecho de haberme comprometido a ello en el club. Este libro ha pasado por mí como si fuera incorpóreo, y eso que tiene casi 900 páginas. En internet hay un montón de críticas elogiosas sobre el libro equiparándolo a las mejores novelas realistas del XIX.

Sus razones tendrán. A mí me ha parecido que este señor lo escribió mientras asistía a un seminario de técnicas de escritura. Técnicas modernillas, eso sí. Tiene todo lo que me exaspera de Saramago como diálogos sin separación dentro del mismo párrafo y cuando escribe los diálogos en líneas independientes nunca dice quién es quién en ese intercambio dialéctico. Lo cual está bien cuando son solo unas pocas líneas, pero cuando son páginas enteras yo no consigo enterarme de quién está hablando o respondiendo. Tampoco creo que cueste mucho poner de vez en cuando 'dijo Ora' o 'comentó Abram'...

De igual manera mezcla narraciones en primera persona de la protagonista, recuerdos en tercera persona de ella misma, partes en las que aparece un narrador, sueños y delirios... y todo esto sin orden ni concierto. Cambia de estilo constantemente y a mí me cansa constantemente. Ya os digo, como si hubiera dado un curso de escritura y cada día probara a escribir de una manera. Ninguna de ellas me gustó, a lo mejor es precisamente por esa insistencia en el cambio de registro porque el señor no escribe mal, la verdad.

A mí me recordaba a una película David Lynch y hay un momento, más o menos cuando se lleva leído un cuarto de libro, en el que se les aparece a los protagonistas que están de viaje un cura (rabino) bailando por el camino que los invita a acompañarlo y los lleva a comer a casa de una feligresa en el que me puse a reir por no llorar. Os pongo un fragmento:

"El hombre le tendió la mano a Abram, pero este no lo tocó y se levantó por sus propios medios mientras el hombre, que seguía bailoteando alrededor de Ora, la ayudó a cargarse la mochila a la espalda y anunció que se llamaba Akiva, no el rabino, y puso a Abram a mitad de la pequeña fila y a Ora al final mientras él, por su parte, volvía a guiar a su desquiciado rebaño. Abram iba de la mano de la vieja jorobada, por un lado, y por el otro del muchacho albino, mientras que Ora le daba la mano a una mujer calva a la que le trepaban por las piernas unas gruesas serpientes azules en forma de varices y que no dejaba de preguntarle qué era lo que les iban a dar de comer al mediodía y de exigirle que le devolviera la cazuela del hamin. Así anduvieron hasta trepar a una pequeña colina, mientras Abram volvía constantemente la mirada atrás buscando los ojos de Ora y ella se limitaba a devolverle una mirada con la que parecía estar encogiéndose de hombros, que me muera aquí mismo si sé qué es todo esto, pero Akiva volvía la cabeza hacia ellos para animarlos a los dos con la mirada al tiempo que tarareaba a voz en grito una melodía disonante."

Es cierto que pasada esa parte inicial la historia sigue más o menos inteligible, pero a mí ya se me había atravesado.

El libro básicamente cuenta la historia de un trío de personajes desde que son chavales y están aislados en un hospital hasta que ya mayores dos de ellos (Ora y Abram) se van de viaje a pie porque Ora piensa que haciendo eso salvará la vida de su hijo Ofer que está en el ejército (ahí hay un paralelismo con el autor que escribía este libro mientras su hijo estaba en el ejército y pensaba que si escribía nada malo podía pasarle). A lo largo del viaje va contando su vida y la de su familia a Abram y van haciendo descubrimientos de cosas que no sabían unos de otros.

Aparece la relación con los palestinos, la guerra del Yom Kippur, los años de servicio obligatorio en el ejército, el odio que se mete en uno y otro bando, pero también el día a día de una familia con sus más y sus menos, los amoríos, los desencuentros, la incomprensión, las frustraciones y las alegrías. Escribo esto y parece que el libro merece la pena, pero para mí ha sido una decepción. Ya dije que era mi némesis en el campo lector. Porque, además (y aquí pueda que haya un poco de SPOILERS), como ya he puesto alguna vez que decía Mark Twan : "It's no wonder that truth is stranger than fiction. Fiction has to make sense". En este caso es todo fiction y en ese plano a los personajes les tienen que pasar cosas por algún motivo. No puedes contarme durante cien páginas los sufrimientos que pasó un protagonista porque le capturaron los egipcios o la aventura de su amigo cuando fue a buscarlo y no lo encontró si eso no aporta nada a la historia, lo que es el caso.

Esas cosas a mí me molestan mucho. Supongo que es porque soy un bicho raro que me la cojo con papel de fumar, pero cada uno tenemos nuestras manías y cuando vamos siendo más 'mediana edad' más aún. Además hay una artifiosidad de sentimientos... hay momentos en los que temen decir algo, sufren por enterarse de algo que a mí visto desde fuera me parece una trivialidad.

Además, el final es de mear y no echar gota. El libro se acaba sin que nada de la trama se aclare, sin que sepamos si el hijo muere o no. Según van andando, de repente, se acaba el libro. Mal, muy mal.

¡Fin de SPOILERS!

Hay otro aspecto un poco al hilo de lo anterior y es que yo leo un libro y espero de él que me aporte algo, una enseñanza, un divertimento, un descubrimiento... por ejemplo, en el caso de La noche de los tiempos me quejaba de las descripciones eternas, pero tenía reflexiones muy interesantes. Aquí no las he encontrado, o casi ninguna, o muy camufladas. Básicamente es un libro descriptivo que incluye además descripciones subjetivas de estados de ánimo o sueños o recuerdos. Ya digo que como ejercicio de escritura puede tener su valor, pero a mí no me vale.

Aún así os voy a poner unos cuantos párrafos, perlas extraídas de esas ochocientas y pico páginas:

"recordó el acopio de pastillas que solía tener allí y cómo le había hablado de ellas con todo detalle en sus contados encuentros anteriores, antes de que Ofer fuera reclutado: Numbon, Zodorm, Bondormin, Hipnodorm, y cómo él le decía enfadado: les ponen unos nombres que suenan como las notas de un xilofón infantil"

"¿Cómo puede contarse una vida entera? Para eso no bastaría toda una vida. ¿Y por dónde empezar? Y menos ella, que es incapaz de contar ni la anécdota más pequeña desde el principio al final sin perderse en mil y una disquisiciones y sin reventar la parte más interesante, ¿cómo va a poder entonces hablar de Ofer como este se merece?, ¿o será que después de todo no tiene tanto que contar de él?"

"A medida que Ora escribía más y más cartas se daba cuenta de hasta qué punto las cosas que tenía poco claras o que la angustiaban se clarificaban por completo al quedar plasmadas en una hoja de papel, y también le sorprendió un poco descubrir que era capaz de escribir con una precisión y una claridad tales, ya que siempre había creído que ella era especialmente buena para escuchar a los que realmente escribían bien, mientras que ahora, poco a poco, fue descubriendo que quería escribir, que tenía la necesidad de hacerlo y que no menos que eso deseaba que Abram leyera lo que ella tenía que decir para que a su vez él le dijera lo que veía en ella."

"Miles de momentos, de horas, de días, miles de hechos, infinidad de acciones, de intentos, de errores, de palabras, de pensamientos, todo para poner a una persona en el mundo."

"«Un día, cuando tenía unos cinco años —escribe Ora en el cuaderno azul—, Ofer dejó de llamarnos “papá” y “mamá” y empezó a llamarnos Ilan y Ora. A mí no me molestó, sino que hasta me gustaba, pero me di cuenta de que Ilan realmente se enfureció. Ofer nos dijo: “¿Por qué podéis vosotros llamarme por mi nombre y yo no puedo?”. Ilan le respondió algo que aún hoy recuerdo: “Hay solo dos personas en todo el mundo que me pueden llamar papá. ¿Sabes lo mucho que eso me gusta? Y además piensa una cosa: ¿hay muchas personas en el mundo a quien tú puedas llamar papá?, ¿verdad que no hay muchas?, ¿y quieres perdértelo?”. Me di cuenta de que Ofer lo escuchaba con atención y de que aquello había calado hondo en él, porque desde entonces ya solo lo llamó “papá”.»"

"Cuando eres niño y un adulto está jugando a algo contigo siempre estás temiendo que llegue el momento en que se canse. ¿Cuándo empezará a mirar el reloj?, ¿cuándo dirá que tiene que hacer algo más importante que estar contigo?"

Algo bueno tengo que decir del libro y es la traducción que me ha parecido excelente, aunque yo no entiendo ni papa de hebreo como supondréis, pero se nota un texto sin incorrecciones, sin estridencias y muy bien escrito. El nombre de la traductora es Ana María Bejarano y aquí dejo constancia de mi agradecimiento por su trabajo.

Tenéis otras reseñas del libro en los blogs de Bichejo, Livia y Carmen y este mes hablaremos de él en el Club de Lectura.