Blanco bueno busca negro pobre

Me he terminado de leer este libro de Gustau Nerín y tengo que hacer antes de seguir una advertencia:

ADVERTENCIA: SI USTED ES SOCIO DE UNA ONG Y CREE QUE EL DINERO QUE APORTA SIRVE PARA ALGO Y QUIERE SEGUIR PENSÁNDOLO, NO SIGA LEYENDO ESTA ENTRADA.

Bueno, si habéis pasado de la advertencia es porque os interesa, como a mí, el tema de las ONG, su eficacia, y qué parte del dinero sirve para mejorar la vida de las personas menos favorecidas en África. Desgraciadamente, y como uno podía suponer, prácticamente nada del dinero que se entrega sirve para algo. Quiero aclarar que no pretendo meter en el mismo saco a todos los cooperantes ni a todas las ONG, tampoco el autor, pero la foto que nos presenta es bastante desalentadora.

Yo colaboro actualmente con la Fundación Vicente Ferrer y con AECC. Antes he sido socio de UNICEF, MSF e Intermón Oxfam y alguna más. De todas ellas me he ido cabreado, pero eso supongo que no es el tema a tratar y lo dejaré para otro día, aunque leyendo el libro he entendido mejor su funcionamiento, la competitividad, la publicidad y la necesidad de mantener engrasado con dinero todo el mecanismo.

La imagen que da el autor sobre el fracaso de la cooperación y la ayuda al desarrollo y las ONG en África es tristísima: paternalismo, condescendencia, corrupción, mentiras, burocracia sin límites... nada que no se pudiera esperar por otra parte si nos paramos a pensar un poco y es que prácticamente nadie se ha parado a preguntarles a los africanos qué es lo que a ellos les hace falta, pero es que en el negocio de la cooperación eso es lo de menos. Si hacemos una bomba de agua, o un dispensario, o presentamos unas iniciativas sobre la visibilidad de la mujer en la etnia nosecuantitos hay muchas bocas que comen de ello, pero no son las bocas de los de ese poblado y una vez terminado el proyecto como vino, se fue. A la innauguración van los fotógrafos y el gerifalte de turno y en la revista que te mandan aparece la innauguración dando muestra de lo eficaces que son.

La ocupación de todos los hoteles más lujosos por parte de cooperantes, la contrucción de barrios enteros para alojar a estos cooperantes. Las estratagemas para cobrar más, el mentir en los informes para seguir cobrando... en fin, no es algo agradable, pero tampoco es algo que deba sorprender porque todos queremos vivir mejor. Lo que pasa es que en el imaginario colectivo, tal y como comenta el autor, los cooperantes de las ONG son algo así como los héroes modernos y están en una especie de pedestal moral. Y parece que criticar a las ONG es algo casi sacrílego. Que este señor sabe de qué está hablando es algo que se nota. La propiedad con la que describe escenarios, protocolos, países y personas es la de alguien que ha estado en ese mundo durante bastante tiempo. En la biografía en la página de la editorial del libro dice que vive en Bata en Guinea Ecuatorial y que ha sido consultor en temas de cooperación.

He subrayado un montón de párrafos, pero lo que me queda es esa insistencia del Norte por decirles a los africanos qué es lo que tienen que hacer para desarrollarse y estrellándose una y otra vez contra la realidad. Os pongo un vídeo muy interesante, una charla TED con Ernesto Sirolli, que es un señor que se explica muy bien y se da un aire un poco a Tom Selleck. Creo que da un poco en el clavo cuando dice que allí vamos a cooperar y a montar lo que nos da la gana sin preguntar y sin saber. Vedlo si tenéis un cuarto de hora. El título de la charla es ¿Quiere ayudar a alguien? Cállese y escuche:



En el vídeo se menciona y recomienda un libro de una economista africana Dambisa Moyo, Dead Aid  también hay artículos de otro economista keniano como James Shikwati. Estos señores piden que por favor ¡dejemos de ayudar! El tema central es que la ayuda está ahogando a África. Desincentiva el trabajo y el emprender. ¿Qué cara se te quedaría si tuvieras una granja de pollos y a tu vecino una ONG le regalara otra de ratas en un programa de cooperación y pudiera vender a la mitad de precio que tú? ¿O si llega un cargamento de arroz y nadie quiere comprar tu mijo? Hay países en los que el 60% de su economía se basa en la cooperación.

Eso por no hablar de los intereses internacionales, inversiones, tejemanejes a nivel estatal y corrupción para dar y tomar. Cuenta, como anécdota, una reunión de UNICEF en no sé donde que se hacía a 40 km de donde vivían todos porque si no no podían cobrar dietas y cómo se quedaron hasta las 4 de la tarde habiendo terminado antes porque si no tampoco había dietas y luego vuelta otros cuarenta kilómetros a sus casas. Por supuesto que hay casos muchísimo más graves como el genocidio de Ruanda y varios casos en los que principalmente el ejército francés queda poco menos que por los suelos.

El problema, según el autor, son los injustos acuerdos internacionales. Nosotros exigimos, erigimos aranceles, fronteras y límites mientras que a ellos les exigimos libre mercado, falta de trabas e incluso que no sean muy democráticos porque siempre se entiende uno mejor con un dictador que con varios diputados y ministros.

También señala que la mayor parte del pastel de la cooperación no es a través de las ONG sino de los organismos estatales de ayuda y cooperación que en vez de desarrollar, invierten y como cualquier inversión lo hacen en función de rentabilidades. En este caso políticas y comerciales. La rentabilidad para los propios africanos no está nada clara en el mejor de los casos.

Algunos párrafos entre los muchísimos que he subrayado:

"En África todo el mundo sabe que las políticas de cooperación no funcionan o, como mínimo, que no sirven para lo que se supone que deberían servir. Pero este secreto de dominio público no llega a Occidente, donde la acción humanitaria se presenta como la solución a todos los problemas africanos. [...] No hay nadie que critique los proyectos de cooperación. Nadie se atreve a cuestionar una cosa que se ha hecho con «buena voluntad»".

 "Ante este papanatismo, es imprescindible decir algunas cosas bien claras: la historia de la cooperación al desarrollo en África es la historia de un fracaso. Nunca tanta gente con tan buenas intenciones había dedicado tantas energías a una causa tan inútil. Hace ya cincuenta años que se impulsan políticas de desarrollo en el continente africano. A lo largo de estos cincuenta años, estas políticas de bien poco han servido. Y, en numerosos casos, incluso han sido contraproducentes".

"En el mundo de la cooperación todavía son muchos los que creen que es necesario cambiar a los africanos para que estos se puedan desarrollar. Evidentemente, si para desarrollar una sociedad se ha de luchar contra ella, el fracaso del experimento está asegurado desde el principio".

"Bondad y cursilería: Las ONG no solo tratan de desarrollar el Sur, sino que además pretenden sintetizar todos los valores políticamente correctos de la izquierda «alternativa». Numerosas entidades dedican muchos esfuerzos a las cuestiones de género; en cualquier proyecto se hace un estudio detallado sobre el impacto que tendrá sobre las relaciones de género (incluso cuando se trata de la compra de ordenadores para una oficina). Muchas ONG indican que sus trípticos y sus revistas se imprimen en papel ecológico, o que sus proyectos respetan el medio ambiente. Todas estas asociaciones son fervientes pacifistas, en la más pura tradición gandhiana... Evidentemente, están más pendientes de las modas ideológicas de Occidente que de las demandas reales del continente africano".

 "Donde hay una desgracia, hay espectáculo, y allí aparecen los medios de comunicación. Se presentan, básicamente, para hablar de la sociedad que los envía: son constantes las referencias a «nuestros» voluntarios, a «nuestros» bomberos, a «nuestros» aviones, a «nuestras» ONG, a «nuestras» donaciones... Las catástrofes suponen una ocasión excepcional para demostrar las bondades de Occidente, pero, aunque en las fotografías que se publican con frecuencia solo se ve a cooperantes, en realidad en todas las crisis son las poblaciones y los técnicos locales los que atienden a la mayoría de los afectados".

 "Las relaciones entre los cooperantes y los empresarios occidentales residentes en África tampoco son demasiado armónicas. Aquellos suelen acusar a los empresarios de mafiosos y piratas: dicen que se dedican a expoliar el continente africano mediante todo tipo de prácticas inmorales. Con frecuencia no les falta razón. Pero si se pregunta a los empresarios occidentales que viven en África qué piensan de los cooperantes, responderán que se trata de una panda de vividores y de fracasados, que viven a cuerpo de rey a costa del erario público y que son incapaces de desarrollar nada. A veces tampoco les falta la razón".

"Cuando hace años que dan vueltas por el mundo, la mayoría de estos cooperantes se encuentran bien pillados porque han llegado a un punto de no retorno: no han formado familia en su país de origen, toda su experiencia laboral se centra en el ámbito de la cooperación y no tienen arraigo en ninguna parte. La única huida hacia delante que les queda es continuar cooperando, cooperando y cooperando".

"No hay ninguna duda de que en el mundo de la cooperación se encuentra gente de mucho valor. Algunos cooperantes han pasado años y años en una sociedad muy distante de la suya, en condiciones precarias, con la firme intención de ayudar a sus habitantes. Entre los cooperantes hay piratas, incompetentes y bon vivants, pero también hay individuos altruistas y nada autoritarios, algunos de los cuales han llegado a tener una gran empatía con los africanos. Pero de la existencia de «buenos» cooperantes no se puede inferir que los proyectos en que trabajen desarrollen África, como uno podría deducir de lo que ve en la televisión o de lo que se lee en los prospectos de muchas ONG. En los medios de comunicación lo que se valora muy positivamente de los cooperantes es su buena voluntad, y solo excepcionalmente se menciona su habilidad para desarrollar el continente africano (una capacidad que a estas alturas ya es evidente que, si existe, es más bien reducida)".

 "Cada europeo piensa que lo que a él le importa es lo que es necesario para los africanos. Por eso han proliferado las asociaciones «sin fronteras», que consideran que en África falta, justamente, eso a lo que a ellos se dedican (y aquí se combina la buena voluntad con la búsqueda de nuevos mercados). Para Arquitectos Sin Fronteras, es la arquitectura la que puede hacer «un mundo más habitable»; según Acción Contra el Hambre, la prioridad es luchar por el derecho a la vida combatiendo el hambre; Médicos Sin Fronteras apunta como objetivo principal la ayuda médica; Medicusmundi coincide en alegar que «La salud es lo más importante para todo el mundo»; Farmamundi cree esencial garantizar el acceso a los medicamentos; Red Deporte y Cooperación, obviamente, piensa que es básico fomentar el deporte y los valores que representa; Worldreader.org argumenta que el desarrollo de África pasa por el envío de libros electrónicos; Chefs contra el Hambre pretende combatir la desnutrición mediante la sabiduría de los grandes cocineros... Durante el franquismo, el gobierno español becó a un par de guineanos para que fueran a Pamplona a aprender toreo, una práctica considerada básica para civilizar a los africanos hispanos".

"El presupuesto de las diez primeras (ONG) del mundo, conjuntamente, es superior al PIB de sesenta y cinco países del planeta. El presupuesto de muchas es superior al de todo un ministerio de Educación de un país africano con millones de habitantes. Deberíamos plantearnos hasta qué punto los depauperados Estados africanos, que tan mala fama tienen, son más eficaces que las ONG, ya que con sus migrados recursos, de una forma u otra, ofrecen ciertos servicios a sus ciudadanos".

 Y termino con este párrafo sobre el pago de la deuda que resulta bastante estremecedor, la verdad: "Para hacer frente a la deuda, que se disparaba, la comunidad internacional les impuso planes de ajuste estructural que implicaron un grave recorte en el gasto social. En un momento determinado los hospitales dejaron de dar comida a los enfermos, después empezaron a cobrar los medicamentos, finalmente dejaron de poner sábanas en las camas, porque no había presupuesto para reponerlas... Los universitarios dejaron de tener becas para salir al extranjero, y sus bibliotecas dejaron de recibir novedades editoriales. Se acabaron las subvenciones a los alimentos básicos. Quebraron las compañías de transporte estatales..."

Sé que seguramente me he pasado poniendo párrafos, pero me parecen muy interesantes y me he dejado cientos sin poner.

En fin, un libro interesantísimo y que yo compré en Amazon por mi síndrome del semijubilado por un euro y pico. Leedlo si os interesa el tema. Yo creo que seguiré profundizando en el tema y me leeré el libro de la señora Moyo que me tienta bastante.

Gorgoritismos o la vertiente intensa de la canción

Tras los intensos en general y los intensos opinadores profesionales, en esta época tan dada al mensaje transcendente y la cursilería en general, hoy traigo otra variedad de intensos: los reyes del gorgorito.

Los reyes del gorgorito son esos cantantes de voz extraordinaria que, cómo decirlo, son muy conscientes del prodigio que es su voz. Parecen desconocer, sin embargo, que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad  así que se dedican a explotarlo  sin mesura. Y pasa lo que pasa.

¿Qué no lo entendéis? Bueno, pues son esos cantantes que eligen su repertorio en la medida en que la canción les permitirá lucir o no todo su potencial. Da igual que la canción sea horrorosa y aburrida o que los arreglos que hagan conviertan una canción bonita en un espanto lleno de versos prolongados hasta el infinito, vibratos exagerados y susurros ridículos. Creo que no saben tampoco eso de que lo poco agrada y lo mucho cansa.

Antes estos reyes del gorgorito empezaban bien y en algún momento de su carrera, qué se yo, con la crisis de la mediana edad, se entregaban al gorgoritismo. Se me ocurren por ejemplo en esta categoría Barbra y Ana Belén (qué fenómeno Ana Belén por cierto, intensa en todas las vertientes). Luego estarían Celine y Mariah que, además de bastante absurdas, son muy dadas al gorgorito y a errar en la elección de sus estilismos. ¡Ah! y Withney. En estos casos no sé yo si fue antes el huevo o la gallina, o sea si la fama o el gorgorito, pero ahí están.

Hay otro caso extraño que es el de Tamara (la buena). Tras un desconcertante comienzo imitando ¡a Pocahontas! en la versión infantil de Lluvia de Estrellas dio un no menos desconcertante paso más allá y se puso a imitar a Luis Miguel cantando boleros. Innecesario bajo mi punto de vista. Querida, Los Panchos no tendrán tu voz, pero a mí me gusta más como les salen a ellos.

Ahora, por desgracia, la proliferación de los concursos de talentos ha hecho que salgan gorgoritos de debajo de las piedras. En cuanto tienen ocasión allá que salen a dar gritillos y suspiritos. A mí me agotan. Y cuando son niños me dan mucha grima además.

Yo se la tengo jurada particularmente a Mariah Carey. Reconozco que Without you no es una obra cumbre de la historia de la música pero, qué queréis, yo también fui adolescente y tenía esa canción guardada entre mis recuerdos como adolescente con el corazón roto. ¡Hasta que ella la destrozó! ¿Era necesario Mariah? Además es que es la apoteosis del gorgoritismo. Si normalmente esta gente dosifica los gorgoritos a lo largo de la canción, aquí no. En esta versión no hay verso sin gorgorito, vibrato, gritillo, uououoooo o algo. Espantoso, Mariah, es espantoso.

Para compensar tanto gorgorito os voy a poner a una grande cantando un villancico muy chorra pero que llevo una semana cantando. Lo que más me gusta es Ella, claro. Ella sí que podría haberse permitido darle al gorgorito sin mesura. ¿Y lo hizo? Pues no, porque ella tenía buen gusto. Aprende, Mariah.


Todo lo que soy

Me he terminado de leer este libro de Anna Funder al que ya le tenía echado el ojo desde hace tiempo. Lo tenía en inglés y empecé a leerlo, pero luego lo dejé recién empezado por otro y se cruzó en mi camino la fnac y en uno de sus concursos de twitter conseguí hacerme con él no sin tener que luchar durante todo el día porque querían dárselo a otro. Bichejo también se hizo con un ejemplar y no sé si finalmente lo tiene o no.

El libro es una novela histórica sobre el ascenso de Hitler al poder y la lucha de unos socialistas y pacifistas contra él, primero en Alemania y luego en el exilio. Casi todos los personajes son reales, aunque algunos tienen los nombres cambiados. El libro se lee a través de los ojos de dos personas: Ruth y Toller. Cada capítulo está contado por uno de ellos. Toller es un exiliado en Nueva York y Ruth una jubilada en Sidney y poco a poco se va contando esta historia.

No es un libro de historia, aunque la mayoría de los hechos, al menos los más importantes, sucedieron tal y como se cuenta, pero es una novela que pretende echar luz sobre unos acontecimientos bastante secundarios y para mí desconocidos de la lucha de los propios alemanes contra el nazismo y la persecución a la que fueron sometidos dentro y fuera de Alemania.

Es un libro que está bastante bien, aunque creo que la historia tampoco da para mucho más. Es interesante, aparecen personajes com Auden o el propio Toller (al que yo no conocía). Hay una labor de la autora buscando fuentes y entretejiendo la historia bastante importante, sobre todo cuando a la mayoría de nosotros los nombres que aparecen no nos dicen nada.

La edición es magnífica, el papel es maravilloso, los tipos muy agradables de leer y el libro es una buena novela histórica, desde luego mucho mejor que otras de infausto recuerdo.

Os dejo algunos párrafos que he señalado:

Esta cita al principio del libro de Antoine de Rivarol: "Las naciones más civilizadas están tan cerca de la barbarie como el hierro más bruñido lo está de la herrumbre. Las naciones, como los metales, solo brillan en la superficie".

"Estoy tan a gusto aquí que bien podría no salir nunca de esta habitación. El hotel Mayflower, en Central Park West, es un buen hotel, aunque no el mejor, desde luego. Sin embargo, para ser sincero, es el mejor de los que yo podría pagar. Pero es difícil ser sincero. Si mirara la verdad muy de cerca, quizá me trastornara el pesar y perdiera la esperanza en el mundo".

"A cierto nivel la crueldad de una madre o un padre con su hijo -porque su desdén hacie él era un golpe contra mí- es vergonzosa para este. Deseamos que nuestra madre sea buena no solo porque nos duele que no lo sea, sino porque la desviación de lo maternal es anormal, algo que hay que ocultar. [...] Lo que mi madre consideraba como mal gusto de nuevo rico yo lo consideraba el noble esfuerzo de un joven por liberarse de unos orígenes adustos. Mi madre lo quería todo: al mismo tiempo que yo no era digna de él, él no era digno de nuestra familia".

"Ahora no sé cuanta libertad puede soportar el corazón. Al corazón también le gusta la contención".

"Hans no se lanzaba a conversar con los ingleses, hablaba de ellos de acuerdo con sus ideas preconcebidas: una nación de tenderos, de personas que bebían té, que cortaban el césped. Pero yo llegué a verlos de otra forma. Lo que al principio me había parecido una reticencia conformista resultó ser, al cabo del tiempo, un innato e inefable sentido de la honradez. Ellos no necesitaban tantas reglas externas como nosotros porque habían interiorizado los principios de la decencia".

"Las enfermeras de este país están muy bien preparadas. Tienen universidades, cursos de ampliación y una trayectoria profesional con ascensos, aumentos de sueldo y conferencias en centros turísticos de color salmón. Nada que ver con las aficionadas bien alimentadas y con buena voluntad de mi juventud. Pero estas mujeres también tienen algo que no se puede enseñar en un aula, algo que los médicos raramente consiguen. No hay nada que no hayan visto, ni cuña sucia, supuración o balbuceo que no conozcan. A diferencia de los médicos, para quienes soy un conjunto de sítomas que hay que tratar, las enfermeras están de mi lado contra los estragos de mi cuerpo [...] y de mi mente. Estamos juntas en esto, comoquiera que queráis llamar a lo que está pasando en esta cama. Y lo mágico es precisamente el carácter eficiente y profesional de las ternuras que me prodigan: sus atenciones, su respeto y su cariño me devuelven la dignidad, aunque ahora soy poca cosa más que huesos y piel ensamblados".

Pues esto es lo que os cuento. Ahora me voy a poner con el del Club de Lectura de este mes, que ya voy retrasado. Además estoy con mis típicas anginas navideñas que un año más no han faltado a su cita.

No me parece bien

Hoy me voy a quejar un poco, aunque tampoco mucho, no creáis. Ya sabéis que yo soy mucho de llevar las penas y los dolores por dentro. Anniehall puede dar fe de ello, de mi compostura y abnegación sin límites.

Ayer tuvimos una comida rodeados de antiguos circenses ahora repartidos en una diáspora generalizada, lo cual estuvo muy bien porque si no, los tres faranduleros que quedamos hubiéramos tenido una comida de Navidad bastante triste. No nos hubiera hecho falta casi ni reservar...

En fin, esa comida sí que me parece bien. Está organizada por nosotros y la pagamos entre nosotros y a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga y aquí paz y después gloria y... paro ya.

Lo que no me parece bien es que hoy haya, como cada año, una celebración de Navidad en la escuela circense. Y no me parece bien porque este año ha habido despidos, ha habido amenazas de bajarnos el sueldo un 25%, ha habido mobbing y amedrentamiento lo que ha supuesto una desbandada generalizada y ha habido pérdidas. De los 15 que estábamos el año pasado quedamos cuatro, exactamente cuatro. Así que no veo qué es lo que hay que celebrar. De hecho, el que haya celebración me parece inmoral. El dicho de "el muerto al hoyo y el vivo al bollo" escenificado como si aquí no pasara nada.

Yo he decidido no ir. Me parece lo más correcto y es lo que me pide mi conciencia, a pesar de que el Malabarista ha dicho que le parece muy bien que no vaya, pero que él va a ir porque está bajo vigilancia. No creo que a mí me vigile nadie ni que se me eche en falta por parte de los prebostes, no tengo esa importancia, tampoco lo voy a ir aireando, simplemente no iré.

Aquí cada uno tendrá sus razones y si hay gente que cree que hay cosas que celebrar, pues que lo haga, pero yo lo que tengo que celebrar es que no me hayan echado aún, pero es poca cosa para brindar por ello junto a esa gente que al menos tiene poca sensibilidad, si no ya ética, al menos estética.

Esas cosas se las hemos reprochado a los políticos, al rey y demás patulea, que no son tiempos de ostentación, sino de sacrificio, ahorro y consideración con los que son menos afortunados. En casa de cada uno, que cada cual celebre las fiestas o no las celebre o que haga lo que le dé la gana, pero esta celebración en público, pagada por una empresa con pérdidas, que despide a gente y que nos atemoriza con desgracias varias, me parece que está fuera de lugar.

O a lo mejor el que está fuera de lugar soy yo...


La Cena de París

Como bien dijo Nán en la anterior entrada, el sitio elegido fue La Tour d’Argent. Sé que no lo puse muy difícil pero tampoco se trataba de eso. Si tengo que decir la verdad, yo no lo conocía antes de este viaje. Sin embargo, entre nuestros amigos conocedores de París y sus restaurantes ha despertado grandes exclamaciones. Así que entre las exclamaciones recibidas y lo que he leído después me atrevería a decir que La Tour d’Argent es un clásico parisino y casi una especie de mito.

Siguiendo con las verdades también diré que aunque fue una de las mejores cenas de mi vida, y también seguramente la más cara, no vale lo que cuesta. Está claro que en el precio se incluye toda esa mitología (por llamarlo de alguna manera), la experiencia, la historia, el nombre… pero ¿todo eso justifica ese precio? Mi opinión es que no. ¿Lo disfruté? Claro que sí. Y le estaré eternamente agradecida a mi suegro por una experiencia que de otro modo sería inalcanzable para mí. Pero me parece una barbaridad. Ya sé, ya sé que me diréis que las cosas cuestan lo que se está dispuesto a pagar por ellas y que yo lo pagué. Y tenéis razón pero no deja de parecerme un disparate.

Sobre el lugar ya os hablé un poco el otro día. El restaurante ocupa un edificio a la orilla del Sena, frente a la Isla de San Luis. El comedor está en la planta de arriba y tiene un mirador sobre la isla, el río y Notre Dame. También os hablé del despliegue de personal y toda la parafernalia: cómo te recibe un portero que te abre la puerta del coche y la del restaurante, una vez dentro la recepcionista que te pasa al salón lleno de tapices, alfrombras y muebles ¿Luis XVI? de esos llenos de recovecos con bordes dorados y telas brocadas, el ascensorista… Desde luego no es mi estilo pero te va poniendo en situación.

Si le tengo que poner alguna pega al sitio es que es demasiado oscuro, tanto la recepción como el comedor. Entiendo que para que se vea bien Paris la nuit hay que ser sutil con la iluminación y que las luces bajas favorecen el ambiente romántico. Pero esto rozaba la penumbra y yo habría preferido apreciar todavía mejor los colores de lo que veía y, sobre todo, lo que comía. Será que no soy nada chic ni romántica, que no está hecha la miel para la boca del asno, vamos. O que me falta languidez.

Pero nos habíamos quedado en que vinieron a ofrecernos un aperitivo. Tras unos momentos de duda decidimos pedir cerveza. Craso error. El camarero, muy educado sí, pero con ESA cara, nos dijo que estaba desolado pero que no tenían cerveza. Ups…

Así que, tras echar un discreto y rápido vistazo (a las ocho la familia francesa lánguida; a las diez pareja de tortolitos suramericanos; a las once a lo lejos, cena de empresa apostaría que de norteamericanos; a las doce mesa de dos parejas de norteamericanos donde estaba claro quién era el cliente habitual; a las dos tres tipos, dos chicas y un chico, que no sé muy bien si salían del anuncio de Loewe, de una sesión de fotos para Vogue de esas en las que salen despeinados y con el rimmel corrido, sí ellos también, o si eran primos de la vertiente Casiraghi de la familia real de Mónaco). Decía que después de un rápido y discreto vistazo nos decantamos por una copa de champán. Total, un día es un día, y estamos en París.

Elegimos un menú degustación (mi carta sin precios, la de ND con) y a continuación llegó el sumiller con la carta de vinos. La carta era un libro enorme que ríete tú del Quijote en un solo tomo. Afortunadamente son comprensivos con los paletos como nosotros que, paletos o no y sin idea de vinos, al fin y al cabo vamos a pagar la cuenta. Así que la primera hoja del libro son las sugerencias de la casa. Tiramos de una de ellas, de una de las más baratas para ser exactos, y nos empezamos a preparar para lo que vino luego. Y que fue esto (os pongo el nombre original en el menú):
  • Aperitivos de cortesía (o sea fuera del menú): Mini madeleines saladas de hierbas y una cosilla con regusto a salmon. Rico pero ni fu ni fa.
  • Quenelles de brochet André Terrail / Bolitas de Lucio André Terrail (el patriarca de los actuales propietarios). Todo en francés parece mucho más fino pero os diré que esta especie de croquetas de pescado sin rebozar sobre una salsa suave de marisco y juraría que algo de tomate confitado estaba riquísima. Y además creo que nunca había comido lucio antes.
  • Saint-Jacques truffées, velouté Parmentier / Vierias trufadas acompañadas de velouté Parmentier. Lo siento pero eso (que yo sepa) no tiene traducción. Eran vieiras a la plancha acompañadas de un híbrido entre una velouté y parmentier. La velouté es una bechamel donde la leche se sustituye por caldo, de pescado en este caso. Y el Parmentier es un puré de patatas pero a lo fino. Con este plato descubrí que si soy poco de vieiras es porque no había probado estas. Estaban en su punto justo de cocción y la salsa era una maravilla, muy delicada pero donde se notaba la patata, el puerro, la cebolla, el sabor a pescado. Lo dicho, una maravilla.
  • Foie gras d'oie des Trois Empereurs / Foie de oca de los Tres Emperadores (obvio). Pues un foie a la trufa delicioso servido con dos gelatinas: una de sauternes y otra de oporto. Para acompañarlo nos trajeron un brioche que... ¡ay, qué brioche! ¡qué sabor a mantequilla! todavía tibio y absolutamente maravilloso. No diré que me gustó más que el foie porque lo mismo me matáis, pero andaba muy cerca.
  • Caneton de saison / Patito (sic) de temporada. El pato es la gran estrella de La Tour d'Argent, su plato más afamado. Al parecer tienen su propia granja. Nos pusieron una lonchita de pechuga a la plancha con una guarnición consistente en un tallarín ancho con unas cosillas encima. No recuerdo muy bien la guarnición porque no era memorable. Sin embargo el pato no lo olvidaré en la vida. Del mismo modo que no soy de vieiras, sí soy de pato y suelo pedirlo si lo veo en una carta. O debería decir solía, pues no creo que lo vuelva a hacer. Esto era otro mundo, mucho más jugoso y sabroso, con la grasa cocinada en su punto justo para que no esté chamuscada ni resulte empalagosa. El mejor pato que he comido nunca y tal vez lo mejor de la cena para mí.
  • Brie de Meaux fermier de la Compangnie Fromagère Edmond de Rothschild. Esto no tiene traducción (corregidme por favor los lectores francófonos) porque creo que simplemente se trataba de queso brie de la granja Meaux perteneciente a la Quesería Edmond de Rothschild. Pues muy rico también aunque es quizás lo que menos me gustó del menú aun siendo como digo muy rico.
  • Fraises des Bois, sorbet exotique / Fresas del bosque, sorbete exótico. Esto es lo que dice la web si buscas hoy el menú. Sin embargo, aquí ND y yo coincidimos en que lo han cambiado desde que fuimos. Y también coincidimos en ¿cómo es posible? haberlo olvidado. Él dice que era como una pirámide de mousse. Yo diría que era algo de mango. Sí recuerdo que me gustó mucho aunque era una de esas cosas que no me habría llamado en una carta.
  • Tarta de chocolate. Este postre no está en el menú. Fue una sorpresa que nos pusieron con una velita porque mi cuñado, insistiendo para intentar conseguirnos una de las mesas en primera fila, dijo que se trataba de una ocasión muy especial y pensaron que era nuestro aniversario. Tampoco mintió mucho porque era solo unos días después. Era un bizcochito de chocolate muy jugoso y muy rico.
  • Allumette chocolat menthe / Unión chocolate menta (o algo así, ayúda francófonos). Esto era lo que al verlo más nos disuadía de pedir este menú, ninguno de los dos somos nada fanes de la mezcla de menta y chocolate. Pues a pesar de ello resultó delicioso, el chocolate era divino y el toque de menta bastante sutil. ¿Lo habría preferido sin menta? Sin duda. Pero aun así estaba muy rico. Tenía una capa crujiente finísima de chocolate y debajo crema de chocolate. Todo con ese toque tan sutil de menta. Estupendo.
  • El pan también estaba muy rico. Especialmente un pan con higos que tomó ND.
Y así llegamos al final del menú. Extasiados por la maravilla que habíamos comido y un poco asustados por el volumen de la cuenta. 

La cubertería, por supuesto, de plata, y el mantel y las servilletas de hilo diría yo (aunque podría ser lino). El vino, cómo no, decantado y con toda esa parafernalia de la velita que no sé para qué sirve. Y los vasos de agua también de plata. A mí esto último me daba un poco de reparo. No diré que noto el sabor distinto pero sí que me resulta más agradable poner los labios sobre cristal que sobre plata. Ya os he dicho que no he nacido para rica.

Para terminar nos dieron la postal que ilustra la entrada. Este es el reverso:


Si os fijás veréis que nos comimos el patito 1.115.234 (contados desde 1890). Y bien a gusto, la verdad.

Le doy las gracias otra vez desde aquí a mi esplendidísimo suego. Ya lo hice también en persona y se quitó toda la importancia y me rogó discreción. Así que, ahora que he compartido su secreto con más gente de la que él se puede imaginar, os la ruego yo a vosotros.

Mi no entender!

No es ningún misterio que yo enloquezco ante las ofertas o las cosas gratis. Llevo buena carrera para cuando me jubile y me vaya a cualquier sarao en el que regalen bolis o gorras. Ya os he contado mi adicción a los libros del kindle flash que están más baratos solo por un día. Pico con cierta frecuencia. Los últimos dos has sido este y este, por ejemplo.

Pues bien, pasa algo similar con la tienda de aplicaciones para móviles de Amazon en la que cada día hay una aplicación gratuita. Así que si me llama algo la atención, pues aprovecho y la pago (bueno, la adquiero...). Me hice con un office para android (hoy hay otro), unos widgets de calendario bastante chulos y algunos juegos con los que se divierten mis vástagos y yo también algún que otro rato.

Tras esta introducción os diré que el otro día la aplicación gratuita era Mobilearn Talking Phrase Book. Propone frases habituales para conversaciones, viajes, comidas... y eso en inglés, francés, alemán, italiano y español. Parece que tiene buena pinta, ¿verdad? Además de mostrarte las frases traducidas te las pronuncia un locutor. Todo estupendo. Para remate del tomate te dicen que: "The expressions in each language were developed by professional teams of native speakers". Esto es, que las expresiones en cada lenguaje han sido desarrolladas por equipos profesionales de nativos y aquí es a donde yo quería llegar porque entre las frases que me encuentro en español para traducir a otro idioma se encuentran algunas tal que así (supongo que por otro lado son las que traduce al español de los otros idiomas):
  • Fue muy bueno.
  • Es un día hermoso.
  • ¿Cómo será el tiempo?
  • ¿Cuál es la temperatura hoy?
  • ¿Puede traducir para mí?
  • Tiene usted una casa encantadora.
  • Voy para [Blue Lake]
  • Quiero hacer una reservación.
  • ¿A qué ventanilla de boletos debo ir?
  • ¿Cuánto tiempo toma?
  • Por favor llene el tanque.
  • Deseo comprar estampillas para postales.
  • ¿Tiene usted un precio especial por estadías más largas?
  • ¿Cuál es la hora para registrarse?
  • Me ha gustado mi estadía aquí.
  • ¿Me puede dar cambio de menor monto?
 Y ahí es a donde voy. Es cierto que hay algunas que a lo mejor en América estarían bien dichas, pero no son habituales en España y otras están simplemente mal. Y si un extranjero nos preguntara algo así, todos sabríamos qué contestar o a qué se refiere, pero del equipo de profesionales nativos, ¡nada de nada!

Y visto lo visto... ¿quién me asegura que las frases en italiano o en alemán o en francés (que son las que yo podría utilizar más) están bien escritas? ¿Por el equipo de profesionales nativos? Seguro...

Al final la aplicación la ha hecho un tío y su panda de amigos ayudados por el google translator y un primo que una vez hizo interrail.

De todas formas echo en falta frases para que el extranjero pueda integrarse de manera inmediata. Frases del mundo 2.0. Frases como "OLA K ASE".

Si hoy es 8 de noviembre y estamos en París…

Como prometí el otro día voy a contaros lo más emocionante de nuestro viaje a París.

Todo empezó el día 7 por la tarde. Después de irse los niños con mis suegros, me asaltó la duda mientras hacía la maleta. ND tiene la buena costumbre de llevarme a sitios bonitos cuando vamos de viaje, así que de verdad que inocentemente le dije desde la habitación:
- ND… solo me voy a llevar vaqueros y pantalones de pana. ¿No tengo que llevarme nada más verdad?
- Mmmmhhhh, no… bueno… yo me voy a llevar una camisa.
Mientras corro de la habitación al salón: - ¿Cómo que una camisa? ¿para qué una camisa?¿dónde me vas a llevar? ¿qué sorpresa me has preparado?
(Creo que aquí hay que aclarar que ND lleva camisa casi exclusivamente por imperativo laboral o de etiqueta en ciertos sitios).
- ¿Yo? A ningún sitio. Bueno, no sé. Por si acaso.
- ¿Cómo que por si acaso? De eso nada, eso no cuela ¿dónde?¿dónde?
- ¡Ay! Déjame, que no te lo puedo decir - ND estaba cada vez más nervioso.
- Qué tontería ¿cómo no me lo vas a poder decir?
- Pues porque no te lo puedo decir... Y no te lo puedo decir.
- ¿¿??
Tenía tal desencaje que no seguí insistiendo (cosa rara). Me vuelvo a la habitación pensando en qué demonios meter en la maleta.
- ¿Está bien si meto el vestido azul?
- Psí… creo que me yo voy a llevar el traje
- ¡El traje! Entonces el vestido azul no vale, no sé qué me voy a llevar.
- Sí, mujer, sí te vale.
- No, si tú llevas el traje esto es poco pero claro, como no me lo dices.- ¡¡Es que no puedo!!... bueno, venga te lo voy a decir.
Con la cara de preocupación que tenía no pude más que desistir:
- No, no, si no puedes, no me lo digas.
- Que sí, que sí, que ya está… que esto es un lío y…
- Que no, que no, que si no puedes no puedes. (Así de absurdo era todo, sí.)
- Que sí, venga. Es que mi padre me ha deslizado dinero (mucho dinero) en el bolsillo cuando cambiábamos las sillas ‘para que lleves a Annie a cenar en París’. Pero me ha dicho que tiene que nadie puede saber nada. Y, claro, es un lío. Así, sin tiempo, a ver dónde te llevo. Y ya he visto un sitio… pero claro a ver cómo hago la reserva... Voy a hablar con mi hermano…

(Debéis saber que todo este momento absurdo fue calificado por Bichejo como ‘de puro amor’. A mí me hizo mucha gracia que lo viera así, porque será de amor filial o paterno o suegril ¿no? Al fin y al cabo el que nos invitaba a cenar era mi suegro.)

Y se fue al salón, hecho un manojo de nervios a ver si podía conseguir una reserva en un sitio a la altura.

Y vaya si lo encontró. Mi cuñado nos gestionó la reserva para el mismo jueves de nuestra llegada. Total, que después del paseo por Montparnasse y de tomarnos algo por Ópera con P, nos volvimos al hotel a prepararnos. Tuvimos que coger un taxi porque no llegábamos. ¡Qué nerviosa estaba! Eran más de las ocho, pensé que perdíamos la reserva. Pero no, llegamos a tiempo a pesar del taxista.

Entraba yo preocupada por que mi pinta no estuviera a la altura del lugar cuando justo delante de nosotros veo a unos tíos ¡con Sombrero y botas de cowboy y guardapolvos de Chuck Norris en Walker Texas Ranger! preguntando a la recepcionista (sí, el restaurante tenía recepcionista) por su atuendo. Pues cuál fue mi sorpresa cuando les contestó que lo único que tenían que llevar era chaqueta. O sea, podían ir con esas mismas pintas siempre que se pusieran encima una chaqueta. A mí me parece un poco absurdo.

Nos pasaron a un saloncito desde donde nos subían, a cada mesa individualmente, al comedor en ascensor. Haced cuentas: una recepcionista, un camarero que te acompaña al ascensor, un ascensorista que te lleva a la planta del comedor, un camarero (bueno, este sería maître, digo yo) que te recibe en el ascensor y te acompaña a la mesa… a mi me daba miedo hasta tocar nada.

Pues oye, la otra gente en el comedor de lo más natural, como si fueran ahí a diario. Hasta una familia perfectamente francesa (toda chic, languidez y silencio) con dos niños pequeños a los que no se les oyó una palabra ni corrieron por ningún sitio. Y también una señora mayor a la que parecía que hablaran de tú (bueno, eso no, siendo franceses y en un sitio así) como esas que ves en Madrid en los bares de menú del día porque ya no ven suficiente para cocinar, pero jugando en otra liga, claro.

Nos tocó mesa en doble fila porque habíamos hecho la reserva con poco tiempo. Así que no veíamos la Île Saint-Louis ni Notre Dame, que quedan casi enfrente. En todo caso el sitio era estupendo y un poquito de río y panorama parisino nocturno sí veíamos.

En seguida vinieron a preguntarnos qué queríamos tomar de aperitivo. Pero eso ya lo voy a dejar para un tercer post, que esto está ya muy largo. Además así publico otra vez, en plan tres por dos. El sitio lo desvelaré en la próxima entrada. Hagan su puestas y no hagan trampas, que alguno por aquí ya se lo sabe.

El Imperio del Sol

Este es el libro de este mes del Club de Lectura 2.0 y lo elegí yo, que conste. No sé si digo esto como para que me apredreéis o para que me queráis un poquito.

Para entrar en antecedentes diré que quería leérmelo porque había leído o escuchado en algún sitio que era la vida de chaval del J.G. Ballard, escritor inglés de ciencia ficción y resulta que no... Con el libro anterior me pasó que hasta el final no me enteré de que eran cartas reales y en este no me he enterado hasta el final de que son sucesos inventados... estoy en cotrafase con las lecturas (pobrecito yo!)

El caso es que parte de lo vivido por el protagonista en los campos de concentración de Shanghai sí que estará reflejado en el libro. Toda esa miseria, esa inhumanidad, ese sufrimiento sí que tendrá una base real. Pero, vamos, que no estuvo en un campo de concentración alejado de su familia ni existe el tal Basie ni el doctor.

Ahí me sentí un poco timado, la verdad. Además el libro es bastante duro de leer. Yo recordaba haber visto la película cuando era un niño con mis padres y no tenía en mente que fuera a ser tan duro. También es verdad que Spielberg tiende a suavizar los relatos. Ahora, visto en retrospectiva entiendo mejor ese hablar de Jim, el protagonista, en tercera persona. Se me hacía raro que hablara de sí mismo así.

Una vez aclaradas estas premisas tengo que decir que el libro me ha gustado con algún reparo. Se me ha hecho largo y agobiante, además de tener una traducción terrible de la que hablaré después.

Bueno, para el que no lo sepa le diré que el libro trata sobre la vida de un niño de una familia inglesa de clase alta en Shanghai que ve como la ciudad cae en poder del ejército japonés durante la segunda guerra mundial. Shanghai es un caleidoscopio de culturas y clases que se nos muestra en las páginas del libro. Aparecen los nacionalistas de Chan kai shek (o como se escriba ahora porque estos nombres chinos cambian cada dos por tres), comunistas, agricultores, pedigüeños, ladrones y asesinos... además de todos los extranjeros confinados en el campo de concentración de Lunghua y que desfilan ante nosotros.

El libro presenta descripciones muy crudas de toda la miseria y penalidades de esa ocupación. La parte en la que habla sobre la infección del ojo del médico es muy asquerosita. También esa sensación de hambre constante y esa pérdida de humanidad que lleva la desaparición de cualquier estructura social me ha parecido muy bien escrita. Eso se ve claramente en la parte en la que vuelve al campo cuando se han ido los japoneses y están los soldados británicos dedicados al pillaje y a acaparar todo lo que pueden de los paquetes de ayuda norteamericanos que les mandan en paracaídas y también cuando han desaparecido los japoneses y aún no han llegado los americanos y Shanghai es una ciudad sin ley dominada por bandas de criminales.

Algunos subrayados:

"Lo que más inquietaba a Jim no era la furia de los japoneses, sino su paciencia".

"Jim terminó el guiso y se apoyó satisfecho contra la pared de metal. No podía recordar ninguna de sus comidas anteriores a la guerra, pero sí todas desde entonces. Le molestaba pensar en toda la comida que había rechazado en su vida, en las elaboradas estratagemas que inventaban Vera y su madre para convencerlo de que terminara el budín. Observó que Frank miraba unos granos de arroz que había dejado en la cuchara y la lamió rápidamente".

"A Jim le parecía que las dos misioneras del suelo apenas estaban vivas, con los labios blancos y ojos de ratones envenenados. Una nube de moscas revoloteaba sobre sus caras, entrando y saliendo de sus narices. Después de izar las mujeres al camión, el doctor Ransome, demasiado fatigado para atenderlas, apoyó los brazos sobre las macizas rodillas. Los maridos de las misioneras, juntos, las miraban con resignación, como si echarse en el suelo fuera una pequeña excentricidad que sus esposas compartían".

"Después de unos minutos, Jim se vio obligado a admitir que no podía reconocer ninguna constelación. Como todo lo demás desde la guerra, también el cielo estaba cambiando. A pesar del movimiento, los aviones japones eran los únicos puntos fijos, un segundo zodíaco sobre la tierra quebrantada".

"Lo que se decía del valor desconcertaba a Jim. La guerra no tenía nada que ver con el valor. Dos años antes, cuando era más joven, le había parecido importante determinar quiénes eran los soldados más valientes, una parte de su esfuerzo para digerir el trastorno que había entrado en su vida. Entonces, los japoneses estaban en el primer lugar, los chinos en el último, y los ingleses oscilando entre los dos. Pero Jim pensaba ahora en los aviones americanos que habían barrido el cielo. Por bravos que fueran, nada podían hacer los japoneses para detener esas máquinas hermosas y desenvueltas. 
- Los japoneses son valientes -concedió Jim-. Pero ahora el valor no tiene importancia. 
- No estoy seguro. ¿Eres valiente, Jim? 
- No…, por supuesto que no. Pero podría serlo -dijo Jim. 
- Yo creo que lo eres. 
Aunque casual, el comentario del doctor Ransome tenía un filo desagradable. Sin duda estaba enojado con Jim, como si le echara la culpa del ataque de los Mustang. ¿Era porque él había aprendido a gozar de la guerra?"

"No había logrado aceptar la verdad que millones de chinos conocían desde el nacimiento: todos éramos como muertos, al fin y al cabo, y creer otra cosa era engañarse".

Respecto a la traducción que he leído tengo que decir que es malísima. Como muestra aparecen palabras como zigzagues o basural y frases como: "Las correas de munición de las ametralladoras corrían por el césped como pieles descartadas de serpientes barrocas pero ponzoñosas" que me gustaría leer en inglés. Además, debido a mi condición ferroviaria he podido ver el tremendo error en esta frase: "Jim trepó la pendiente de polvo fino como el talco. La lluvia había desmoronado parte del terraplén y Jim se deslizó por debajo de los rieles herrumbrados y de los durmientes podridos". Sleeper es, además de durmiente, traviesa, que es el elemento que une los carriles y mantiene la distancia entre los mismos. Así la frase tiene más sentido porque los durmientes podridos... es casi de google translator. Creo que hay ahora una reedición o puede que una traducción nueva del libro que espero que esté mejor. La versión que yo me he leído ponía que estaba traducida por Carlos Peralta.

En fin, un buen libro, aunque a mí me ha descolocado un poco porque es ficción cuando creía que era una experiencia real, porque es mucho más desagradable de lo que esperaba y porque tiene una traducción espantosa.

Tenéis reseñas del mismo libro en los blogs de los demás miembros del club: Carmen, Bichejo y Livia.

Ni tanto ni tan calvo

Ahí tenéis en la foto la indumentaria anti frío de Termomán: escarpines de caza de forro polar del Decathlon, calzoncillos ceñidos, ceñidos de pierna completa también del Decathlon, camiseta interior térmica de un color blanco verdoso del Decathlon y gorro del chino de Albacete porque se me olvidó el mío en Madrid.

Esto viene porque en Barcelona pasamos mucho frío. Mollet del Vallès es un pueblo en el que refresca, os lo puedo asegurar. Y hace dos años habíamos estado en Albacete y habíamos estado a 12 bajo cero en medio del campo. Así que @Dr_Fiestas y yo gritamos al unicornio: "¡¡Nunca más!!". Así que nos dedicamos a pertrecharnos de ropa térmica para sobrellevar el frío.

Cuando me vestí en el hotel tuve que salir rápidamente de la habitación porque ya empezaba a sudar como si estuviera en una sauna. Y eso que todavía no me había puesto la parka de operario (según Tochi).

La noche prometía ser fría y lo fue, pero creíamos que íbamos a tener que estar mucho tiempo en la vía y luego estuvimos casi todo el rato en edificio por lo que yo tuve que ir realizando un sutil y poco glamouroso strip tease en el que finalmente me quedé en camiseta (no más, malpensados).

Y aquí viene mi reflexión: ¿cómo lo hacen en los países fríos de cojones? Esto es de Alemania hacia arriba. ¿Llevan ropa interior térmica todo el día y en las oficinas se recuecen? ¿No la llevan y por la calle se congelan? ¿Son una raza superior? ¿Las oficinas están como un ice bar de esos de moda?


Preguntas que se hace uno mientras siente que se cuece por dentro. Otros os preguntaréis otras cosas, supongo como ¿qué hace este tonterías escribiendo bobadas en su blog? Pregunta legítima, pero que no voy a responder.

Hoy es la comida de navidad de la empresa y estoy muy malito. A ver si el intestino me respeta, aunque está haciendo unos ruidos muy sospechosos... y es que esa está siendo la secuela de la visita a Albacete... tengo la tripita muy mal y yo creo que debe ser de sudar y salir luego al frío. Cargar con equipos, instalarlos y luego quedarte parado en medio de la vía un rato. Por otro lado, mejor que haya sido un mal con efectos retardados porque con tantas capas no quiero ni imaginarme lo que puede ser un apretón en la vía. Siempre se ha dicho que ¡a cagar a la vía! Pero. creedme, no querríais hacerlo.

Historia de un alemán

Me he terminado de leer este libro de Sebastian Haffner. Se trata de unas memorias del tiempo de entreguerras en Alemania. Básicamente desde el final de la primera guerra mundial hasta el ascenso de los nazis al poder y sus primeros pasos en 1933. El libro está escrito en 1939 cuando el autor tenía 32 años, aunque no se publicó hasta después de su muerte (según wikipedia).

Es un libro que está bastante bien. Claro, para los que nos gusta el tema. Retrata muy bien a esa sociedad alemana que estaba en contra del nazis y como se replegaron y dejaron hacer.

Narra toda la parte de la hiperinflación y el descontrol y trastoque de la sociedad que eso supuso. Se parece algo a El Mundo de Ayer de Stefan Zweig, aunque Haffner es más joven y no dedica tanto tiempo a la primera guerra mundial. El autor es un antinazi convencido desde eñ principio, pero también cuenta el peligro de la seducción del grupo y de las ideas nazis cuando se va en manada.

Por ejemplo, respecto al ascenso del partido nazi y cómo se dejó hacer cuenta: "Hay pocas cosas más extrañas que la tranquilidad indiferente y engreída con la que nosotros, yo y mis semejantes, contemplamos el inicio de la revolución nazi en Alemania como si estuviéramos en el palco de un teatro, viendo un proceso cuyo objetivo, al fin y al cabo, era exactamente borrarnos de la faz de la tierra. Tal vez más extraño aún sea el hecho de que, incluso años más tarde y teniéndonos a nosotros de ejemplo, toda Europa se permitiera la misma actitud de espectadora engreída, entretenida y pasiva mientras los nazis llevaban ya tiempo prendiendo la mecha por los cuatro costados".

Y esa parte de locura en la hiperinflación: "Sin embargo, ninguna ha experimentado el desbordamiento fantástico y grotesco de todo eso a la vez, tal y como ocurrió en Alemania en 1923. Ninguna ha vivido esa danza de la muerte carnavalesca y gigante, esa saturnal eterna, sangrienta y grotesca, en la que no sólo se devaluó la moneda, sino todos los demás valores. El año 1923 preparó a Alemania no para el nazismo en particular, sino para cualquier aventura fantástica. Las raíces psicológicas e imperialistas del nazismo son mucho más profundas, como hemos visto hasta ahora. Pero entonces sí que surgió aquello que hoy confiere al nazismo su rasgo delirante: esa locura fría, esa determinación ciega, imparable y desaprensiva de querer lograr lo imposible, la idea de que «justo es lo que nos conviene» y «la palabra imposible no existe»"

"Los «izquierdistas», unos sabelotodo y, por tanto, en conjunto casi más tontos aún que los «nacionalistas» (como siempre), consideraron un magnífico descubrimiento el hecho de que, a partir de entonces, los instintos bélicos se «liberasen» mediante carreras y ejercicios libres sobre un césped verde e idílico, y pensaron que la paz mundial estaba asegurada. No les extrañó que los «campeones alemanes» llevaran sin excepción cintas negras, blancas y rojas, cuando en aquel tiempo los colores del Reich eran negro, rojo y dorado. No se les ocurrió que aquello era simplemente una forma de practicar y mantener vivo el encanto del juego de la guerra y la antigua representación de un gran combate emocionante entre naciones, y que en modo alguno se «liberaban» «instintos bélicos». No fueron conscientes de la conexión entre ambos hechos ni tampoco de la recaída".

Sobre Hitler: "Y eso que en un principio la figura de Hitler, su pasado, su persona y su forma de hablar fueron más bien un handicap para el movimiento que estaba concentrándose tras él. En 1930 Hitler era aún para muchos una figura vergonzosa, perteneciente a un pasado gris: el redentor muniqués de 1923, el hombre del grotesco putsch de la cervecería. Además su aspecto le producía bastante rechazo al alemán medio (no sólo a los «inteligentes»): ese peinado de proxeneta, esa elegancia de pacotilla, el dialecto de los suburbios vieneses, esa increíble verborrea unida a los ademanes de epiléptico, su gesticulación desenfrenada, esos espumarajos, la mirada entre flameante y extraviada".

Sobre 1933 y el ascenso de Hitler: "En marzo de 1933 no ocurrió nada de eso. Lo sucedido fue una mezcla de los elementos más extraños, pero lo único que faltó por completo fue el más mínimo acto de valor, coraje y magnanimidad de cualquiera de las partes. Aquel mes de marzo trajo consigo cuatro cosas cuyo resultado final consistió en un dominio nazi inexpugnable: terror, fiestas y declamaciones, traición y, por último, un colapso colectivo: un ataque de nervios individual y simultáneo que afectó a millones de personas. Muchas formas de Estado, es más, la mayoría han nacido de un modo más sangriento, pero no ha habido ninguna cuyo alumbramiento fuese tan repugnante".

El desmoronamiento del mundo anterior: "El mundo en el que había vivido iba desvaneciéndose, desaparecía, iba haciéndose invisible día a día de forma evidente y en medio de un silencio absoluto. Casi a diario podía notarse cómo desaparecía y se hundía un fragmento más de ese mundo: bastaba con buscarlo por los alrededores para ver que ya no estaba. Nunca he vuelto a vivir un proceso tan extraño. Era como si el suelo que uno pisa fuese desgranándose sin pausa, de forma imparable, o mejor: como si el aire que uno respira fuese succionado constantemente y a intervalos regulares sin saber bien desde dónde".

Y aquí otra parte en la que hay que entender que cuando escribió el libro no se habían empezado a producir los horrores nazis de la guerra: "La situación de los alemanes no nazis durante el verano de 1933 fue ciertamente una de las más difíciles en las que se puede encontrar el ser humano: un estado de sometimiento total y desesperado sumado a los efectos tardíos del shock que supone que los acontecimientos le pillen a uno totalmente desprevenido. Los nazis nos tenían completamente en sus manos. Todos los baluartes habían caído, era imposible cualquier tipo de resistencia colectiva y la oposición individual era una mera forma de suicidio. Nos habían perseguido hasta llegar a los últimos recovecos de nuestra vida privada, en todos los ámbitos reinaba un estado de desbandada, una huida confusa de la que no se sabía dónde iba a terminar. Al mismo tiempo todos los días nos instaban no ya a rendirnos, sino a pasarnos al bando contrario. Bastaba un pequeño pacto con el diablo para dejar de pertenecer al equipo de los prisioneros y perseguidos y pasar a formar parte del grupo de los vencedores y perseguidores". Desde luego que ya sabemos que hubo situaciones mucho más difíciles para muchos seres humanos en esa guerra.

Por último una descripción bastante acertada de los alemanes (¿no, Eliahh?): "Hubo por último un extraño mecanismo muy alemán basado en la ambición que se puso en marcha de repente sin que nos diésemos del todo cuenta: se trataba de un afán de eficiencia abstracto, del empeño en hacer lo que te han encomendado lo mejor posible, por muy absurdo, enigmático e incluso humillante que sea, con tanta aplicación, objetividad y detenimiento como sean concebibles. ¿Que había que limpiar las taquillas? ¿Marchar? ¿Cantar? Era una estupidez, pero bueno, queríamos demostrar que podíamos limpiar las taquillas mejor que cualquier limpiador de taquillas profesional, marchar como soldados veteranos y cantar con tanto brío que doblegásemos los árboles. La absolutización de este empeño es un vicio alemán; los alemanes la consideran una virtud. En cualquier caso se trata de uno de los rasgos alemanes más pronunciados. No podemos evitarlo. Somos los peores saboteadores del mundo. Todo lo que hagamos tiene que ser de primera, ni la voz de la conciencia ni la autoestima pueden con ello. Hacer las cosas en todo momento bien -no importa de qué se trate: una tarea decente e ingeniosa, una aventura o acaso un delito- nos produce una intensa embriaguez viciosa y placentera que nos exime de plantearnos el sentido y el significado de lo que estemos haciendo. «Un trabajo bien hecho, las cosas como son», llega a decir un policía alemán admirado al contemplar el lugar de los hechos, desvalijado metódica y esmeradamente por el ladrón".

Un libro muy bueno, pero supongo que es sólo para gente que esté interesada en el tema. Yo lo recomiendo. Está muy bien escrito, tiene ese cierto tono de pedantería alemana, pero es que es como son (o eran) ellos. También me ha recordado a Joachim Fest y su Yo No.

Si estamos en Noviembre de 2012 esto es París

Creo que no hemos contado mucho del viaje a París. Y París bien vale una entrada, aunque sea un mes después, porque fue estupendo. Bueno dos entradas, que ND ya os contó de nuestro paseo por el cementerio de Montrmartre y de su querencia… no diré necrofílica que suena mal, ¿cementeriofílica? ¿sepulturofílica? Bueno, vosotros ta me entendéis. Porque además salieron a la luz varios más de ellos entre vosotros. (Raros, que sois unos raros).
Pues no solo anduvimos por el cementerio, no. Anduvimos mucho. Muchísimo. Siempre nos pasa igual. En el avión o días antes de salir nos decimos muy convencidos y muy serios que este viaje no va a ser igual, que no nos vamos a dar las palizas a pasear que nos damos siempre, que nos lo vamos a tomar con calma y que si nos cansamos nos volvemos al hotel. Y que no hace falta verlo todo, que no pasa nada si nos dejamos algo. ¡Ja!
Total que nos lo recorrimos todo. Montparnasse, donde estaba el hotel, nos lo ventilamos la primera mañana. Paseamos por sus calles elegantes llenas de tiendas y boutiques carísimas y llegamos hasta Le Bon Marché, sobre el que días antes habíamos visto un documental en la 2 bastante interesante (ya no está disponible en la web de tve pero os lo recomiendo se llama 'Una gran idea'). Fue el primer gran almacén del mundo y su fundador tuvo grandes ideas que se siguen usando más de un siglo después. Antes incluso de verme completamente absorbida por la reposterexia ya me gustaban mucho los mercados y supermercados así que, claro, tenía que ver este también. Si vais a París y sufrís de esa rara afición (mucho menos rara que la de visitar cementerios por otro lado) os recomiendo mucho el súpermercado de  Le Bon Marché. Las diferentes zonas de productos frescos, la panadería, pastelería… son espectaculares.
Aparte de las exposiciones que teníamos previstas y que ya contó ND aquí (muy muy recomendable la de Canaletto y muy poco la de París visto por Hollywood) no entramos en muchos museos ni atracciones turísticas. Básicamente paseamos. El tiempo nos respetó, no llovió más que un día un ratito y no hizo mucho frío. Fue estupendo pasear por París con ND, nunca habíamos ido juntos y además casi en nuestro undécimo aniversario. La Sainte Chapelle, que no conocía, me dejó boquiabierta. Me gustó el d’Orsay pero creo que tenía demasiado altas las expectativas. Como cosa pintoresca ND me llevó a ‘disfrutar’ de los horrores estilísticos del bulevar Magenta. Yo pensaba que los trajes cromados o color crema eran lo peor que le podía pasar a un novio, bueno a una novia, el día de su boda. Pues no. Hay en el mundo del traje de ceremonia (este concepto ya sugiere lo peor) toda una gama de horrores cromáticos hasta entonces desconocida para mía. Creo que sería más feliz si siguiera ignorándolos.
De las mejores cosas del viaje fue, sin duda, volver a ver a mi amiga P. Juntarnos unos cinco años después de la última vez y que fuera como si no hubieran pasado los años es maravilloso. Y eso que las dos somos un auténtico desastre y casi no nos hemos hablado en todo este tiempo ni por teléfono ni por correo.
En el apartado gastronómico lo más reseñable son las riquísimas galettes bretonnes con sidra bretona también en un sitio al que solía ir ND en sus viajes con el circo (y donde una mujer a nuestro lado se ventiló cuatro sin pestañear en lo que a nosotros casi nos tumban dos). También el sitio estupendo donde comimos el sábado, Le Suffren, que nos había recomendado Carmen (gracias de nuevo). Y uno de los pasteles de chocolate más maravillosos que he comido nunca. Me lo llevé puesto de Miss manon (recomendado por Webos Fritos aquí) y me lo comí en un banco de la plaza de los Vosgos mientras ND daba cuenta de un éclair de caramelo. Gloria bendita.
Sin embargo, estando todo lo anterior más que bien, lo más emocionante del viaje fue la cena del jueves. Que empezó en realidad la tarde del miércoles y que os contaré otro día porque esto va quedando ya un poco largo. Y además se merece una entrada para ella solita.
Próximamente en sus pantallas.

Por qué no me gusta Robert de Niro


Sí, ya sé que son ganas de meterme en camisas de once varas, pero si ya la lié con el liberalismo o con el aborto o con otras historias hoy me voy a dedicar a meterme con Robert de Niro. ¿Por qué? Pues no lo sé, la verdad. Que tampoco es que me caiga mal, ¿eh?

Lo que pasa es que tengo un problema con él y es que siempre me parece que es Robert de Niro actuando de [...] (ahí póngase lo que se quiera). No me parecen personajes creíbles. No por los personajes, sino por él. Siempre hace los mismos gestos, pone las muecas y actúa de una forma muy similar que me hace que reconozca estar viendo a Robert de Niro en lugar de a Vito Corleone, Paul Vitti, el padre de la novia, Max Cady, o el cazador. Desde luego que tiene una carrera con un montón de películas muy buenas. Según Filmaffinity tiene 97 películas rodadas. Y no puede decirse que esté encasillado porque tiene papeles de todo tipo, pero yo siempre veo a Robert de Niro, no me trasciende el personaje que interpreta.

A lo mejor para entender mejor qué es lo que quiero decir podría indicaros quién es para mí un buen actor, alguien a quien me creo en cada uno de sus papeles: Jeff Bridges. Para mí es un actorazo del que me creo todos sus papeles y en cada película me parece estar viendo al personaje en vez de al actor. Por ejemplo, cuando veo el gran Levowski, veo al Nota. Cuando veo Seabiscuit, veo al dueño del caballo paseándose por todo Estados Unidos. Cuando veo el Amor tiene dos caras, veo a ese profesor de universidad un tanto despistado, etc.

No es que tenga que haber una transformación física que haga irreconocible al actor. Muy comentado es cómo engordó Robert de Niro para Toro Salvaje, pero a mí no me la pega, me sigue pareciendo de Niro interpretando a Jake LaMotta (además de un petardo de película, dicho sea sin ánimo de ofender).

En fin, a lo mejor os parece que estoy medio tonto o que no tengo ni idea de cine. Todo eso es verdad, pero es lo que me pasa. No digo que no tenga buenas películas, lo que me pasa (y admito que puede ser algo personal) es que siempre me parece ver a Robert de Niro "haciendo de". Y eso es para mí un lastre tremendo a la hora de ver una película suya, y he visto muchas.

Por ejemplo, otro actor que me parece muy bueno es Javier Bardem. En la última película de James Bond, por ejemplo, me parece que hace un papelazo. Eso por no hablar de días contados o mar adentro. Me creo todos esos papeles.

¿A vosotros os pasa lo que a mí con algún actor o actriz? No me refiero a que sea malo actuando, sino a que no os creéis sus papeles porque véis lo que hay detrás, no sé si me he explicado bien. Espero que sí porque he estado todo el rato dándole vueltas a lo mismo. ¿A mí también me creéis o se me ve el truco?

La noche en que Frankenstein leyó el Quijote

Durante las medidas de la semana pasada me terminé de leer el libro del imperio del sol y este libro de Santiago Posteguillo. Este libro lo he comprado para regalárselo a mi padre estas navidades y la verdad es  que está bastante bien, aunque es un poco irregular. Parece ser que el libro tiene como base una serie de artículos que publicó Santiago Posteguillo en Las Provincias. Estos artículos se refieren a curiosidades o misterios en la redacción o publicación de los libros.

Es bastante entretenido. Yo no me he leído ningún libro de los suyos de romanos, pero aventuro que también tienen que enganchar. Lo que no me ha terminado de encajar es que en algunos casos cuenta un hecho real y otras veces se lo inventa y dice que es como se imagina que sucedió como cuando indica que Marlowe podría haber escrito las obras de Shakespeare, teoría que existe, pero que hasta el final no te indica que es una mera conjetura.

Trata sobre muchos temas y yo creo que es un regalo socorrido para estas fiestas. Es cierto que no entra en profundidad, pero, quizás gracias a eso, es bastante entretenido. Habla de Dostoievsky, de Mary Shelley, de Dickens, de Galdós, Cervantes, Chandler... son capítulos cortitos. Es cierto que en muchos casos ya sabes lo que va a contar porque son anécdotas muy conocidas. Otras veces vas haciendo suposiciones mientras lees sobre de quién puede estar hablando.

En fin, un libro entretenido y que se lee en un suspiro y te deja con ganas de más. Unos parrafitos:

"Como no podía ser de otra forma, otra escritora dublinesa, Anne Enright, nos explica muy bien este matrimonio indisoluble (estamos en Irlanda) entre literatura y Dublín: «En otras ciudades, la gente inteligente sale y hace dinero. En Dublín, la gente inteligente se queda en casa y escribe libros.»"

"Dumas, por su parte, fue, cuando menos, parcialmente «honesto» al reconocer que tenía colaboradores; sin embargo, creo que habría sido más justo que en sus novelas, especialmente en aquellas en las que colaboró tan estrechamente con Maquet, los editores hubieran puesto como autores a Alejandro Dumas y a Auguste Maquet. Es cierto que cuando Maquet se separó de Dumas e intentó una carrera en solitario sus novelas no llegaron muy lejos, pero también es cierto que la mejor época de Dumas se corresponde con aquellos años en los que colaboraba con Maquet, así que algo especial tendría también Maquet, o la chispa que atraía a tantos surgía quizá precisamente de esa colaboración Dumas-Maquet. En cualquier caso, si leen o releen Los tres mosqueteros o El conde de Montecristo, disfrútenlos y, ya puestos, no se olviden del bueno de Auguste Maquet, que algo tuvo que ver en todo el asunto. Lo que nunca sabremos es cuánto".

"Dostoievski no se arredró. Había superado cinco años en un campo de Siberia. Había sido la condena por tener ideas propias, por pensar. Pero si había podido con eso, podía con todo".

"Un día un periodista le preguntó a Manfredi, hablando, cómo no, de novela histórica:
—¿Qué fue primero, don Valerio, el cuento o la historia?
Manfredi sonrió.
—No lo dude: el cuento.
La historia es memoria y tenemos memoria colectiva desde que anotamos lo que nos sucede, pero más allá de la historia, mucho antes, seguramente en alguna cueva del paleolítico, un hombre dejó perplejos a los miembros de su tribu con un relato sobre una cacería; o quizá fue una mujer con un cuento que se inventó sobre las nubes y las estrellas para calmar el miedo de un niño.
Allí empezó todo".


Temporada de giras

En el circo la temporada de giras es normalmente antes de Navidad. Luego ya en fiestas propiamente dichas tienen más éxito el Circo Mundial con sus ligres o el circo de Teresa Rabal, pero hay un periodo del año entre finales de noviembre y principios de diciembre en el que quieren que salgamos de gira. Hay gente pa tó.

El caso es que esto se hace a salto de mata y sin ninguna preparación. Con nosotros contacta el ayuntamiento de turno o la administración de eventos festivos y carpas de circo, pero quien nos contrata no son ellos, sino el proveedor de actos circenses que está asignado a esa zona y normalmente la AEFYCC y el PAC no se llevan muy bien entre sí, falta comunicación. Y a todo eso hay que añadir que puede que se nos requiera en dos sitios distintos por la AEFYCC y que las delegaciones locales piensen que su carpa es más importante que la otra.

El pasado martes teníamos hotel y coches alquilados para irnos a Albacete a actuar. Habíamos hablado con los de AEFYCC de por allí y nos habían asegurado que estaba todo preparado para que pudiéramos actuar allí y, como novedad, en turno de matineé en vez de por la noche. Nosotros sabíamos que también qurían que fuéramos a Barcelona, pero no teníamos contrato para acudir allí.

Tuvimos que contactar con el PAC de Albacete por el tema de seguridad y salud y prevención de riesgos laborales. En el circo esas cosas son importantes y sin la debida coordinación e intercambio de papeles y procedimientos de seguridad en pista no se puede trabajar. Con la incertidumbre creada, el Malabarista me pasó un papel para que firmara como responsable de riesgos laborales mínimo básico o algo así. Se lo comenté a Jc_dispatched y me dijo que yo no tenía formación para ser un recurso mínimo básico, cosa que ya me temía porque yo no llego ni a los mínimos de seguridad y si no que se lo pregunten a los fusibles que me cargué intentando modificar la iluminación del circo... Así que tuve que recular y cederle los trastos de prevención a quien sabe de eso.

Y mientras todo eso estaba en marcha llegó el contrato de Barcelona diciendo que nos esperaban allí el miércoles por la mañana, que ya habían vendido las entradas y que ya tardábamos en ir. Se lo dijimos al Malabarista, que por supuesto no va de giras, y habló con quien fuera para decirnos que, efectivamente, teníamos que ir a Barcelona y que si nos venía bien, por nuestra comodidad podíamos irnos esa misma tarde a Barcelona... Incluso el payaso triste sonrió, aunque no de felicidad.

Durante esa tarde se establecieron más de cincuenta llamadas de teléfono entre la gente de Albacete y el circo, entre los de Barcelona y el circo y entre el circo y el circo. Los PAC de Albacete y Barcelona nos dijeron que no podríamos actuar porque no había coordinación de prevención, porque no tenían personal para ayudarnos, porque los equilibristas iban a plantar la cuerda floja donde les diera la gana... Incluso nos llamó uno diciendo que no podíamos actuar en Caudete a donde ni siquiera teníamos intención de acudir.

La imprevisión es algo que puede resultar bien a veces, pero lo habitual es que el resultado sea desastroso. Al final hay que tirar de oficio, de paciencia y cruzar los dedos. Dr_Fiestas y Desgraciaíto junto con el tercer clown que no tiene identidad internáutica pasamos un frío que pela, hicimos el tonto durante toda la noche y cosechamos escaso éxito de crítica y público lo que me hace sospechar que habrá que ir otra vez a actuar y a pelarnos de frío, pero el show debe continuar!

Y como bien nos recordó Newland23: "sin temer jamás al frío o al calor el circo daba siempre su función".