As always, Julia


Gracias al kindle que me regaló ND estoy recuperando poco a poco el ritmo lector, lo cual está muy bien. Así que aquí vengo con mi primerasegunda reseña, ¡chispas! La verdad es que no tengo intención de hacer una de cada libro que lea, sin embargo este me ha gustado tanto que tengo que compartirlo. De hecho ya he dado bastante la lata en twitter. Pero es que es tan interesante que no puedo evitarlo.

Y eso que no puedo dejar de compartir con el mundo es 'As always, Julia'. Se trata de una selección, realizada por Joan Reardon, de la correspondencia que mantuvieron durante años Julia Child y Avis deVoto.

Me gustaría poder decir que ya conocía a Julia Child antes de la estupenda película Julie & Julia, de 2009. Pero mentiría. Lo cierto es que hasta que la vi encarnada por Meryl era toda una desconocida para mí. Y mira que siempre me ha gustado cocinar, los libros y programas de cocina... pues ni por esas. El caso es que la película me gustó mucho, lo que más Julia y su marido, Paul Child. Y me quedé con ganas de saber más sobre ellos. Así que desde entonces he leído alguna cosa por internet y he visto alguno de los programas de Julia en youtube (y una vez vistos admiro todavía más a Meryl). Y hace unos meses ND me compró este libro en versión electrónica que no he leído hasta estas vacaciones. Pero vamos al libro.

Julia y Avis se conocieron gracias al marido de Avis, que era escritor. Él, Bernard deVoto, publicó un artículo sobre cuchillos de cocina en una revista que fue a parar a manos de Julia. Ésta, muy de acuerdo con él, le escribió para felicitarle y además le envió en agradecimiento dos cuchillos franceses desde París, donde vivía. Avis, que era la que llevaba la correspondencia de su marido, fue la que se encargó de contestar a Julia entusiasmada con sus cuchillos. A la respuesta de Avis siguieron otras cartas y, con bastante rapidez a pesar de no concerse, se hicieron amigas. Muy amigas.

En el libro se recogen cartas entre los años 1952 y 1961 y se centra en el inicio de la relación entre ellas dos y en el proceso de preparación y publicación del primer libro de Child, Mastering the Art of French Cooking. Ahí se acaba y aunque se incluye un pequeño epílogo aclaratorio de lo que vino después: el gran éxito del libro, los programas de cocina, los siguientes libros... me he quedado con ganas de más. De más Avis y Julia. Podría decirse que los primeros días después de terminarlo casi las echaba de menos.

¿Y qué es lo que me ha resultado tan fascinante para quedarme así? Por supuesto la cocina. En sus cartas hablan mucho de cocina, recetas, técnicas, cacharros, aparatos... Pero no solo hablan de eso. El mundillo editorial también está continuamente presente. Avis lo conocía bien gracias a su marido y a sus muchas amistades en él. Y ese conocimiento suyo fue fundamental para que finalmente Julia y sus dos socias consiguieran publicar su libro.

Avis vivía en Cambridge (Massachusetts) en el ambiente intelectual de Harvard y el MIT y visitaba Nueva York con frecuencia. Casi todos sus amigos eran escritores, profesores universitarios, editores... y era una demócrata convencida y muy activa.

Julia, cuando comienzan a cartearse, vive en París pues su marido pertenece al cuerpo diplomático estadounidense. Después vivió en Marsella, Bonn, Washington y Oslo hasta que se jubiló su marido, poco antes de la publicación del libro, y se instalaron también en Cambridge, cerca de Avis. También demócratas, ella y Paul, conviven como pueden con la administración republicana que les tocó esos años.

Así que en las cartas también hay muchas referencias a la política nacional. Se envían y comentan artículos de prensa y se escandalizan con la evolución del comité de actividades antiamericanas liderado por el Senador McArthy (lo que se conoce como la caza de brujas) y los turbios manejos de Nixon como vicepresidente de Eishenhower. Algunos amigos de Avis y el propio marido de Julia fueron interrogados por el comité durante esos años.

También hablan de cosas más banales, por supuesto, ropa, películas, teatro... y sobre sus familias (aunque se han eliminado los detalles más íntimos sobre sus vidas) y sentimientos, claro.

A mí me han resultado dos personajes interesantes porque creo que ofrecen una imagen distinta a la que recibimos habitualmente de esa época. Es verdad que no se puede decir que fueran mujeres independientes en el sentido más estricto. Sin embargo las dos tenían sus propias opiniones y no dudaban en exponerlas sin esperar el consentimiento del marido. Ninguna se limitó a ser la clásica 'señora de'. En París Julia se dedicó primero a formarse y luego montó una escuela de cocina junto a sus dos socias francesas. Después, claro, continuó con los libros y la tele. Avis, aunque más encajada en el concepto de 'madre y esposa' tradicional, también hacía pequeños trabajos fijos: escribía para una revista y revisaba historias policíacas. Además era editora ocasional y una vez viuda tuvo que una vida profesional bastante más activa.

También me ha gustado mucho la relación que establecen, el cariño y la confianza que se van tomando, la emoción de su primer encuentro en persona. Todo eso se refleja en sus cartas. Es una relación especial porque, como dice Avis en un momento, el hecho de no verse todos los días les hace más fácil descargar sus historias en la otra.

Seguiría hablándoos de ellas pero esto ya queda muy largo. ¿Os lo recomendaría? Pues a pesar de todo lo que os cuento, y con gran dolor de mi corazón, creo que no salvo que os apasione el asunto gastronómico. Éste ocupa una gran parte de las cartas así que al que no le interese seguramente le cansará. Claro que tampoco pasa nada por intentarlo.

Creo que es por eso, porque sé que muchos no lo llegaréis a leer, por lo que las he querido traer hoy aquí y contaros un poco de su historia.

Ahora bien, si te gusta la cocina, ya estas tardando en hacerte con él.

Nosotros, los mercados

Bueno, una vez de vuelta de vacaciones toca volver a la sana rutina de escribir de vez en cuando en el blog y voy a hablar de este libro que me he leído durante las vacaciones. Me lo ha dejado Carmen y desde aquí se lo agradezco.

Este año he leído poco en las vacaciones. Será cosa de mi astenia librera o de, según Bichejo, mi absurdo plan para leer menos, pero en estas dos semanas solo me he leído tres libros: he terminado Twisted River para el Club de Lectura del que hablaremos a partir del 1 de septiembre, me he leído Héroes, Aventureros y Cobardes del que os hablaré dentro de poco y este libro de Daniel Lacalle.

Es un libro que tiene dos partes diferenciadas, al menos para mí, en la primera explica el funcionamiento de los mercados, esos malvados mercados y el por qué estamos en la situación que estamos. Lo más sobrecogedor sin duda es ver dónde estamos y lo horroroso de nuestra situación y como nos esperan tiempos peores a los actuales, además de constatar que todas las medidas que han tomado los políticos van en la dirección contraria a la que sería sensata desde su punto de vista. Muestra los mercados como una confluencia de intereses entre la gente que quiere invertir su dinero y la gente que quiere financiar sus negocios. Él lo define así: "¿Quiénes son en realidad «los mercados financieros»? La mejor definición que he encontrado en mi vida la dio mi buen amigo Marc Garrigasait, gestor en Koala Capital, en un artículo publicado en Cotizalia: «Los ahorros de tu madre». Siendo más estrictos, los mercados financieros son los ahorros de todos los padres y madres del mundo, aunque tienen mucho más peso los padres y madres de los países que tienen más patrimonio y pueden prestarlo/invertirlo en otros países". Y por tanto "el dinero de los fondos de pensiones, los encargados de garantizar que no se pierdan los ahorros de toda una vida, está invertido vía «los mercados financieros» en bonos, acciones y divisas como activos básicos. Los gestores de estos grandes fondos de pensiones deben velar por conseguir una rentabilidad razonable anual para que, cuando las familias se jubilen, reciban la mayor cifra posible. Por tanto, si temen que el dinero prestado (bonos) o invertido (acciones) en un país o en una empresa determinados pueda perderse, inmediatamente decidirán retirarlo e invertirlo o prestarlo en otro país o empresa que les transmita confianza y seriedad. También son parte del mercado países con enormes excedentes de dinero como consecuencia de sus superávits, como China, India, Brasil, Rusia o Noruega, los cuales invierten sumas astronómicas en bonos y acciones de los principales países occidentales".

En fin, de momento no aparecen los malvados marionetistas que mueven los hilos del mundo y hacen el mal mientras nosotros nos desesperamos tratando de sobrevivir a sus malvados designios. Desde ese punto es bastante rupturista este libro, pero ¿qué puede esperarse de una persona que trabaja en 'los mercaos'? ¿verdad? A mí me convencen sus explicaciones, pero es que yo ya soy público entregado y cuando, además dice que ahora es mucho más partidario de escuela austriaca... ya casi me puse a llorar de emoción.

Dentro de los mercados hay quien compra y hay quien vende. Y el que vende, esto es, las partes vendedoras, "apelan a las ansias de crecimiento y mejora de la naturaleza humana, y a través de su publicidad ofrecen la mejor cara posible de su producto, igual que en esas fotos familiares donde la gente siempre sale feliz, o en esos anuncios donde siempre se muestra una imagen atractiva; o igual que el padre que siempre piensa que su hijo es el más listo y el que más lejos va a llegar en el mundo". Y "cuando entendemos que los grandes agentes económicos (países, bancos centrales, empresas) tienen tres características principales, a saber: son vendedores (buscan vender un producto), reactivos (gestionan una vez que los eventos han ocurrido) y en su gran mayoría tienden a partir de una visión optimista del futuro, resulta mucho más fácil comprender la realidad de los ciclos económicos". Creo que aquí es donde da en el clavo: países, bancos centrales y empresas quieren que compremos sus productos y no los de otros y cuando no se los compramos, en lo que a mí me parece la frase que mejor resume lo que está pasando: "los gobiernos y los políticos, además, están absolutamente convencidos de que el mercado es manipulable y de que la economía y sus ciclos pueden ser modificados a través de su gestión, pero nunca se responsabilizan de las consecuencias. Como decía Ronald Reagan, las palabras más peligrosas son: «Hola, soy del gobierno y vengo a ayudar». Somos capitalistas, y mucho, cuando el mercado está al alza. Pero cuando las cosas no pintan bien, los mercados que antes eran «el fiel reflejo de la realidad» se convierten en «malvados» y exigimos que nos rescaten de las pérdidas y deudas que contraemos. Capitalistas al alza, socialistas a la baja" que creo mete el dedo donde más duele. No se puede estar en misa y repicando.

Toda esta parte me parece muy brillante y fácil de entender. Luego, lo que debería ser para él más fácil de explicar que es en lo que él trabaja, fondos de inversión, concretamente hedge funds o fondos alternativos, es donde patina. O a lo mejor es que las limitaciones vienen conmigo y no me he enterado, pero la parte de ganar dinero invirtiendo en valores a corto o a la baja no he conseguido entenderla y sus consejos de inversión son de una complejidad que más que animarte a invertir te dan ganas de salir corriendo.

 Yo os lo recomiendo. de verdad que la primera parte es buenísima y escalofriante a partes iguales y te dan ganas de salir corriendo de España mientras podamos (que sinceramente creo que sería lo sensato una vez que nos hemos metido en el hoyo que nosotros mismos hemos cavado).

Os pongo otro párrafo, aunque creo que ya podéis haceros una idea bastante clara de lo que váis a encontrar si decidís leerlo:

"Los países viven como esas familias que salen en los anuncios de televisión donde dicen: «Consolide sus deudas y facturas en un solo pago mensual cómodo, y disfrute de la vida». Extienden el plazo y aumentan la deuda al máximo posible con tal de mantener un ritmo de vida simplemente insostenible. En definitiva, hipotecan el futuro para justificar un despilfarro actual que, por supuesto, nadie considera excesivo". Para muestra, un botón. Luego los malos son los mercaos, claro.

Y por último una confesión: yo soy desde hace unos meses 'los mercaos'. Ya lo era antes porque todos invertimos de alguna manera, buscamos chollos, no queremos que nos den gato por liebre y queremos que no nos engañen cuando compramos. Pero ahora he invertido en fondos de inversión gran parte de lo que me han pagado por el despido con la malévola intención de poder mandar dentro de diez años a mis hijos a estudiar un año al extranjero para que tengan una vida mejor. Eso es especular, amigos. Y es que ya lo dice el autor: los mercados son los padres.


Siete ya



Hace casi dos semanas C cumplió siete años. Este año no nos hemos llevado el portátil de vacaciones así que no ha habido post de cumpleaños en su día pero no quiero dejar de hacerlo aunque sea con retraso.

¡Siete! Me parece mentira. Por un lado la veo tan pequeña y por otro me parece ya tan mayor. Uno de estos días de vacaciones la pillé dormida con el libro junto a ella sobre mi cama (‘mamá, no quiero dormir la siesta ¿puedo sólo descansar mientras leo?’), de perfil, la luz de la mesilla encendida, en camiseta y con unos vaqueros que hacían destacar sus piernas tan larguísimas, descalza, muy morena ya y con la diadema todavía puesta. Estaba preciosa, la había pillado el sueño desprevenida y tenía esa placidez de los niños dormidos. Pero también parecía mucho más mayor ¡casi una adolescente! Le hice unas fotos y me dio un poco de vértigo.

Este año ha sido un poco raro. Empezamos a regañadientes, tuvo una época muy rebelde con actitudes también de adolescente: malas contestaciones, gritos, portazos a la voz de ‘me da igual’… Cuando nos empezábamos a temer que fuese a seguir así hasta los veinte volvió a ser la niña estupenda y risueña que siempre ha sido. Con su cabezonería y su carácter, claro. En el momento la reprendo y me dan rabia esas salidas pero en el fondo prefiero que diga lo que piensa y no se deje avasallar, la verdad. Si solo fuera un poco más flexible y escuchara un poco más antes de cerrarse en banda...

Empezó primaria. Ha acabado primero sumando con llevadas aunque le cuesta un poco entender los enunciados de los problemas de matemáticas. Lee muy bien pero no acaba de cogerle el gusto a leer por placer. De vez en cuando decide que va a leer un poco cada día ella sola, se emociona, nos emocionamos… pero no pasa de cinco minutos un día cada mes o así. Supongo que todo llegará y que forzarla será peor (estoy con Pennac ahora mismo en esta batalla de no dar la lata).

También empezó judo. Con esfuerzo y discretamente, ella es así, se puso a la par con sus compañeros que llevaban dos años más practicando y por eso mismo el sensei le dio un premio especial al acabar el curso. Os podéis imaginar el río de babas.

Sigue teniendo predilección por lo físico. Le va el judo, la piscina, correr, los columpios por los que puede trepar, colgarse, hacer volteretas… y se le da fenomenal. Estas vacaciones, con su hermano y sus abuelos, ha hecho excursiones bien largas en bici sin cansarse y pidiendo más.

También sigue pidiendo muñecas en cuanto ve la ocasión. Muñecas con las que nunca juega porque lo que más le gusta, dentro de casa, es pintar. Y lo hace fenomenal. Le chiflan las Monster High, que a mí me horrorizan. También procuro no insistir mucho en eso.

Como cumple los años en agosto, la fiesta fue en la intimidad. Solo nosotros, J, sus abuelos y su primo S. y su tía. Pero mi cuñada le preparó una decoración preciosa, y juntas, aunque casi ella sola, hicimos su tarta de chuches, que fue casi lo único que merendó. Acertamos con sus regalos. Es posible que como precio el dichoso Furby acabe con nuestros nervios. Y se llevó una gran sorpresa con la tarta.

Seguro que este año que empieza seguirá siendo igual de sonriente, divertida, sociable, cariñosa, trabajadora, orgullosa, cabezota y preciosa. Y seguro que también nos sorprende con un montón de cosas nuevas.

¡Muchas felicidades C, eres una niña estupenda!

Utrecht


Pues prometí hablaros de mi visita relámpago a Utrecht y aquí estoy. Para los que no lo sepáis, un proceso de selección de los que me habían descartado cuando estaba en el circo volvió a activarse y me llamaron para una entrevista. Yo en mi trabajo actual estoy bastante bien, pero, teniendo este trabajo y no estando en la situación del circo de que en cualquier momento me podían despedir, creía que podía ser una buena ocasión para columpiarse un poco y ver si sacaba más dinero. La mejor manera de negociar es cuando vienen a por ti y tú no tienes necesidad de irte, es como jugar en casa. Así que acepté, aunque un poco a ciegas. No sabía qué puesto de trabajo me ofrecían (ahora todavía no lo tengo muy claro) y creía que iba a ser una teleconferencia con los holandeses, pero no, querían que me presentara allí.

Una vez aclarado el que tendría que ir a Utrecht y que ellos me pagaban el viaje -sí, eso al principio tampoco estuvo claro- dije que iría. Perdí un par de días de mis vacaciones, pero creo que hice bien.

Holanda es un país maravilloso. Desde el avión ya se ve que no hay un palmo de tierra que no tenga su propósito. Todo verde y lleno de canales y agua. Son gente muy amable y a la que se ve feliz. En el tren, por ejemplo, había un par de señoras al otro lado del pasillo que se pusieron a hablar con el revisor de lo que fuera y el revisor terminó sentándose y se quedó allí hablando con ellas. Además Utrecht es una ciudad muy bonita. El centro histórico son calles enladrilladas con canales y casas estrechas de pocas alturas. Es parecida al centro de Amsterdam, que es más bonita y más grande, pero es más o menos la misma idea. Incluso tienen coffee shops y olor a porro según vas por las calles y a todo el mundo en bicicleta.



Me encontré una tienda de KitchenAid que le dio cierta envidia a Anniehall.


Los de la entrevista fueron supermajos, la verdad es que el trabajo que me ofrecían está bastante bien y tiene bastante que ver con lo que hacía en el circo. La parte mala es que me dijeron que era temporal hasta que en la oficina de Madrid crearan un puesto en el que encajara; y eso es lo que no veo. Me parece demasiada incertidumbre. De todas maneras, si ya estoy bien donde estoy, que me ofrezcan algo en firme cuando lo tengan. Al menos eso es lo que pienso.

Y por otro lado, puede que dentro de poco tengamos más compañeros del circo en mi nueva gran empresa. Parece que por ahí van los tiros...

En fin, que no creo que vaya a aceptar lo que me propongan, pero está bien que se interesen por ti. Y he visitado Utrecht en el 300 aniversario del famoso tratado. Compré queso y unos toblerones como espadas láser y tuve retraso a la ida y a la vuelta. Lo habitual, claro.



Y según me informó Anniehall justo es día se había muerto Friso, que hasta ese momento no tenía ni idea de quién era. He de decir que no hallé por la calle la estampa de desolación que creía pertinente Anniehall y la gente tenía cero compungimiento por el hecho.

Arenys de Mar

Supongo que nunca os he hablado en el blog de Arenys de Mar. No me extraña, dado que nunca he estado allí...

Y ¿por qué hablar ahora? Bueno, según wikipedia es un importante puerto pesquero, "tanto es así que el puerto y sus servicios es el motor principal de la economía del municipio". Su escudo es este de la derecha con un árbol que parece un manzano en medio del agua.

Está en la provincia de Barcelona, en el Maresme. Parece ser que sus habitantes se llaman areñenses y que el 14 de agosto, a la vuelta de la esquina, tienen una celebración con gigantes, los "geganters". Así que estáis a tiempo de salir pitando para allá y deleitaros con esa fiesta.

Además, Arenys de Mar cuenta con otra particularidad y es que te sientes tan en casa que aunque no hayas ido nunca es como si ya hubieras estado allí. 

¿No os lo creéis? Pues yo tampoco hasta que me ha llegado una multa a mi nombre porque mi coche ha estado aparcado en la noche del 24 de julio en la zona peatonal de esta maravillosa ciudad y me conmina el señor alcalde, al que tampoco tengo el gusto de conocer y que según wikipedia es de CiU, a que pague 72 euros por haber disfrutado ilícitamente de los espacios comunes de dicha localidad que, entiendo que en estas fechas, estará de bote en bote de turistas y veraneantes.

Me parece bien, no os creáis. Es algo inquietante, no os lo voy a negar, pero por otro lado ahora puedo poner un pinchito más en el mapa de los lugares en los que he estado y me sale más barato. Desplazarme hasta Barcelona, pasar una noche de hotel, pasear por la zona peatonal, intentar sortear un coche mal aparcado mientras me tomo un helado en este emplazamiento privilegiado me hubiera costado mucho más que 72 euros y ahora ya tengo el certificado que me acredita como que estuve allí.


Una cosa os digo, que algún maledicente habrá por ahí que salga con algo del tipo "qué caradura! Así también me financio yo! Mucha tontería, pero a mí me parece que Catalunya ens roba...". Demagogia barata. Me parece que puede ser una nueva manera de viajar estupenda. Yo, puestos a pedir, hubiera preferido una multa por dejar el coche mal aparcado en Times Square y ahí lo dejo como idea para las smartbox: "regala una multa". Tendríamos el pack estándar, multas por Europa, multas en las islas griegas, multas asiáticas, escapada de fin de semana con multa incluída... las posibilidades son infinitas y yo creo que tiene futuro.

Desde aquí quiero agradecer al agente 87 (es una lástima que no fuera el superagente 86) que me haya proporcionado este cofre de experiencias sin haberme movido del sillón de mi casa. A ver si aprenden otros ayuntamientos!

El código

Pues ya está. Ya lo he hecho. He sido instruido sobre "El Código". Así es como nos referimos, según me han contado en una presentación on line, los trabajadores de mi empresa a las normas éticas y anticorrupción que debemos seguir los trabajadores.

Podéis entender que me he sentido más Paco Martínez Soria que nunca desde que llevo en el nuevo trabajo.

Mis dos primeros cursos han sido sobre ética y corrupción. Me parece bien, pero yo, por ejemplo, poca oportunidad tengo de untar a funcionarios del gobierno para ganar contratos. A lo mejor es una formación a largo plazo para que cuando llegue a poder corromper no lo haga. También al ser el primer curso que recibo en doce años de carrera laboral -bueno, no, tuve un curso de especialización en ferrocarriles aunque te daban el certificado fueras o no fueras- me ha resultado una experiencia digna de contar.

Según parece, estamos en un listado de las empresas más éticas del mundo (whatever than means) y si googleáis podéis ver en la lista que no hay ni una sola española. Lo cual a mí me da que pensar que debe estar bien hecha porque de ética por aquí sabemos más bien poco y de ética empresarial supongo que tampoco estaremos para dar lecciones.

La cosa del curso va de que te ponen una serie de diapositivas en las que te van contando qué está bien y qué está mal y al final de cada capítulo te hacen unas preguntas a ver si lo has entendido. Al final hay un pequeño examen y, si lo apruebas, te dan un certificado con una validez de un año. Así que cada año hay que ver el mismo vídeo y contestar a las mismas preguntas.

De esta manera ya sé que no debo tener como socios de trabajo a empresas que realizan trabajos forzosos o trata de personas. Sé que no puedo supervisar a alguien con quien mantengo una relación romántica o que no puedo ir a un bar con camareras ligeras de ropa como representante de mi empresa. No puedo hablar con mi nombre en el blog de cosas de la empresa (mira, esto ya lo hacía antes). He aprendido que exportar puede ser algo como dar información en suelo estadounidense a un ciudadano no estadounidense. Sé que no debo participar en el lavado de dinero y que es ilegal dar comisiones ilícitas. Sé que no debo abochornar públicamente a mi empresa por mi actitud y que regalar a un miembro del gobierno una membresía en un club privado no es algo apropiado, aunque sí puede serlo invitarlo a la ópera.

Como véis todas esas cosas están muy bien y no está de más que te las recuerden porque la tentación puede estar siempre presente, donde menos te la esperas. Por ejemplo, no debo dejar el ordenador en mi habitación de hotel mientras voy a cenar. Debo llevármelo conmigo. Y también sé que si una compañera de trabajo vuelve de una larga baja por enfermedad no debo tocarle el hombro porque es inapropiado. De igual manera, presuponer que porque tenga un compañero asiático vaya a ser bueno con los números también es prejuicioso.

Ya os digo que me parece excelente. Más vale prevenir que tener que lamentar. El circo era un manual de ética inversa donde se trucaban resultados, se enviaban por correo informes en archivos corruptos, te tenías que hacer pasar por el Malabarista a la más mínima oportunidad (aún me siguen llegando correos dirigidos a él), o trabajabas a coste cero para que luego te despidieran diciendo que no eras productivo... por poner algunos ejemplos.

Y ¿a vosotros os dan cursos de ética en el trabajo?

La vida exagerada de Martín Romaña

INÉS. ¡Ay!, que cuanto más la miro,
menos me atrevo a leer.
(Lee.)
«Doña Inés del alma mía.»
¡Virgen Santa, qué principio!

BRÍGIDA. Vendrá en verso, y será un ripio
que traerá la poesía.
Vamos, seguid adelante.

INÉS. (Lee.) «Luz de donde el sol la toma,
hermosísima paloma
privada de libertad,
si os dignáis por estas letras
pasar vuestros lindos ojos,
no los tornéis con enojos
sin concluir, acabad.» 
José de Zorrilla, Don Juan Tenorio.

Bueno, pues ya tocaba hablar de libros. Sigo en mi crisis de lectura y leo un poco como a espasmos. Con este libro llevo bastante tiempo, un mes o así y, aunque es largo, no era para haber tardado tanto, creo yo. Este libro me lo regaló Carmen por mi cumpleaños y he tardado bastante en leerlo. Parte de la culpa no la tengo yo. En un rapto de locura e insensatez, a la señora que nos limpia la casa le dio por limpiar la estantería para lo que quitó todos los libros y luego los volvió a meter quedando totalmente descabalados y la mitad de ellos en segunda fila. Y ahí desapareció este libro. Y después de un par de búsquedas desesperadas volvió a la vida y empecé a leérmelo.

Pero ahí no queda todo porque Carmen me regaló un libro con la letra muy pequeña y que pesaba un quintal y los que vamos llegando a la mediana edad ya no estamos para ninguna de las dos cosas, ni para leer letra pequeña, ni para llevar un libro que pesa un quintal. De todas formas empecé a leérmelo para darme cuenta de que el título me sonaba hasta que me di cuenta de que lo tenía en mi librería en una edición de hace unos años de El Mundo y en dos tomos con la letra más grande y más manejable. Al final han sido esos tomos los que me he leído, pero cuando haga limpia en la biblioteca me quedaré con el otro y me desharé de estos y así ahorro algo de espacio.

Al final como siga así no hablo del libro y sí que quiero hablar. Me ha encantado. No había leído nada de Bryce Echenique y ahora lo lamento porque es un tío muy divertido. A veces me estaba tronchando de risa y Anniehall me miraba sin comprenderlo y cuando se lo explicaba, me entendía menos aún. Pero yo me entiendo. Es un escritor original, culto, divertido y todo el libro está lleno de guiños con letras de tango o poemas o boleros, juegos de palabras, menciones a clásicos de la literatura como ese Inés del alma mía, luz de donde el sol la toma que es casi un leit motiv del libro.

Me ha recordado a Cabrera Infante, también cultísimo y con obras llenas de juegos de palabras y dobles sentidos.

El libro cuenta la historia de Martín Romaña. Es una historia que yo creo que es casi totalmente autobiográfica, al menos en la sustancia de lo que cuenta que es básicamente la vida de un peruano de familia rica en París malviviendo como profesor de español e intentando formar parte de un grupo marxista, aunque poco convencido de ello. Hay partes desternillantes como cuando intenta unirse a las manifestaciones de mayo del 68 y se mete en una en la que todos van dando gruñidos hasta que se entera de que son unos alumnos de un colegio para sordomudos que vuelven a sus clases.

Aparecen muchísimas expresiones repetitivas a lo largo de todo el libro y el que lo haya leído recordará además de a Inés del alma mía, a Octavia de Cádiz, la bizquera de Inés, los jebecitos constantes estiradísimos, a Madame Labrú(ja) o al propio Bryce Echenique que aparece como personaje para reirse bastante de sí mismo, además del propio Martín que es otro alter ego de Bryce Echenique.

En fin, ya podéis ver que es un libro complejo, pero divertido y entretenido. A mí me ha gustado mucho, aunque haya tardado bastante en leérmelo. Os lo recomiendo si queréis leer algo original y, a ratos, tronchante.

Unos párrafos:

"Fue una reverenda metedura de pata. Martín Romaña , empezó a resondrarme Sandra, mientras a mí se me escapaba un Octavia de Cádiz, esos muchachos se la juegan cada noche en las barricadas y por consiguiente encuentro que tu juicio es el de un intelectual titubeante, un hombre deformado por la cultura, el de un ser incapaz de captar el momento. Porque mira, Martín, el momento no es cultural sino imaginativo, hay que crearlo todo, a medida que todo se va creando solo, ¿me entiendes?, y tampoco se trata de estar a favor o en contra sino de todo lo contrario, ¿me entiendes, Martín? Casi le digo que en América latina teníamos uno que hablaba igualito y que se llamaba Cantinflas, pero nuevamente debo confesar que no tuve el coraje intelectual de Carlos Salaverry".

"Llegó un tipo que yo califiqué de muy mal educado, cosa que me extrañó bastante porque en los libros de Hemingway los españoles no lo son jamás. Este turismo de mierda, me dije, le está jodiendo todas sus ficciones a Hemingway, parece mentira, hasta los españoles se están volviendo poco amables. Hemingway inventó el Spain is different, otros esloganizaron su invención para atraer masas turísticas generalmente mal educadas y ahora resulta que Spain is different de lo que a mí, en todo caso, me contó Hemingway sobre ella".

"Es más difícil cumplir con los deberes de padre que con los deberes de papá".


Solterismo


Esta semana estoy solo en Madrid. Solo en casa, se entiende. Madrid, aun en agosto, tiene gente para dar y tomar. Hacía algo más de cinco años que no pasaba un día solo, salvo mis viajes. Supongo que es bueno tener un rato de absoluta desconexión para hacer lo que te venga en gana.

Aunque más bien de momento lo que hago es justo lo contrario. No estoy haciendo nada. Bueno, estoy tumbado en el sofá, veo la tele, leo... incluso he estado planchando y me he comprado unos polos para el trabajo ahora que ya no voy en camiseta. Por otro lado, así Anniehall ha podido llevarse mis cosas de vacaciones con una semana de antelación y yo la próxima semana me iré a Satander con una bolsa pequeña.

No tengo preparado nada para estos días. Supongo que iré a ver alguna película. Quería ir a ver la exposición de Mèllies en lo de la Caixa. Tal vez dar alguna vuelta si no hace mucho calor... y el jueves he quedado para cenar pizza!

Hoy he dormido mal, y eso que no hacía calor. Bueno, hacía calor, pero ha habido muchos días peores este verano. El sábado pensaba hacer algo de compra, pero las galerías comerciales de al lado de casa han cerrado y luego ya me dió pereza volver a salir. Esa es la parte buena de estar solo, que no tienes que hacer las cosas nada más que para ti. Por ejemplo, no pienso hacer la cama ningún día, salvo el último que cambiaré las sábanas y dejaré la cama para que cuando volvamos Anniehall se encuentre con el embozo hecho, que a ella, incomprensiblemente, esas cosas le importan.

Tengo en mente poner una lámpara que compró Anniahall hace ya más de un año para sustituir el último casquillo de obra que tenemos en casa y que todavía no hemos cambiado. El próximo año hará diez años que vivimos aquí, así que supongo que sí, que va siendo hora.

Me estoy viendo en la tele The Big Bang Theory en inglés. Voy por la cuarta temporada y a este paso me pongo al día esta semana. También estoy viendo realities absurdos en la tele. ¡La cantidad que hay! Ahora hay uno de Gordon Ramsey en la cárcel montando un negocio de catering con presos. Incluso hay uno de hacer castillos de arena gigantes... Además, esos canales han pasado de tener pocos anuncios a ser el infierno de la publicidad constante. Hay veces que se te olvida lo que estás viendo. ¡Cómo se sincronizan todos los canales para poner publicidad a la vez!

También tengo que cambiar un interruptor de la luz; bueno, el marco de uno. He cambiado otros dos este año y empiezo a pensar que alguien los aporrea con un bate de baseball para practicar o algo así porque no creo que sea normal ese ritmo de destrucción de marcos de interruptores.

A lo mejor me animo y busco una caja para llenarla de libros para entregarlos a algún sitio y despejar un poco la librería de casa que ya tiene doble fija y todos los huecos llenos.

Está muy bien estar solo, aunque he de reconocer que a ratos es bastante aburrido porque las personas somos animales de costumbres y cuando esas costumbres, esas cosas que haces a diario, dejan de tener sentido, se nota. Al menos yo lo noto. Hoy he regado las plantas a las siete de la mañana. He abierto las ventanas para que entre fresco. El domingo no he tenido que esperar a que se levantara Anniehall para desayunar, aún así esperé un rato hasta que dieron las ocho.

En fin, estoy contento y a la vez desubicado. No sé si lo que he escrito tiene algún sentido, pero si acaso alguno que no esté de vacaciones lo lee, que me diga si se lo encuentra o no.

Jane Eyre

"Hasta en una vida tan triste como la mía no faltaba alguna vez un rayo de sol"
Charlotte Brönte, Jane Eyre.

Pues este mes en el Club de Lectura 2.0 hemos tenido novelón decimonónico elegido por Carmen. Yo soy muy de novelones y el libro tenía todas las papeletas para gustarme. Pero vayamos por el principio.

En un principio elegí leerme una de esas versiones escaneadas gratuitas que hay por ahí. Mala elección. Los libros escaneados suelen ser un desastre y necesitan muchas correcciones y eso es exactamente lo que pasó con este. Tenía muchos errores de OCR y decidí comprar una versión electrónica y cuando vi que por dos euros y medio podía tener la versión electrónica de Austral, me lancé a por ella henchido de felicidad. Nuevamente me equivoqué. Pocas veces he visto una traducción tan mala. El laísmo que supura hiere a la vista. También tiene leísmo, por supuesto, eso casi viene de fábrica en España, pero ver una traducción TAN horrorosa en Austral me ha quitado la fe en la especie humana. Para que sepáis de qué hablo os pongo algunas frases. Empecé subrayándolas todas, pero lo dejé por imposible:

"—Ha gritado a propósito —opinó Abbot—. Si la hubiese ocurrido algo, podía disculparse ese modo de gritar, pero lo ha hecho para que viniéramos. Conozco sus mañas".

"—Bueno, pero usted acuérdese de ser una niña muy buena y de no tener miedo de mí. No se sobresalte cuando yo empiece a hablarla: es una cosa que me ataca los nervios".

Doble combo: "Yo me entretuve algunos minutos más con la niña y el perro, y corrí y jugué con ellos. Cuando volvimos a casa y la quité el sombrero y el abrigo, la hice sentar en mis rodillas y durante una hora charlé con ella de las cosas que le complacían".

"...si usted se oponía, la dijese que él tenía particular interés, agregando que, si aun así se negaba usted, vendría en persona a buscarla".

En fin, podría seguir y seguir. También hay palabros extrañísimos. Me parece fatal que una colección de cierto prestigio pueda ofrecer traducciones tan malas. Pero, bueno, vamos a la historia en sí.

A mí me han encantado las historias de Jane. Todas las desgracias que tiene que superar en la vida, como se resigna y se vuelve a ilusionar para volver a llevarse palos y así una y otra vez hasta que finalmente tiene que tomar una decisión. No os voy a contar el final por si acaso...

Este es el tipo de novela que el señor innombrable (creo que Anniehall ya va a pensar que me pone) indica como las que han hecho aumentar los círculos de empatía de la humanidad. Leer este tipo de novelas en las que te identificas con los protagonistas ha hecho que nos sintamos más unidos al prójimo. Y no es coña. Hemos pasado de quemar gatos para divertir a la gente o de realizar ejecuciones públicas a este momento en el que empieza a hablarse de no hacer daño a las plantas. Esa ampliación de empatía se debe en parte, lo creáis o no, a este tipo de novelas.

Y lo entiendo, yo me la leí en dos días y poco. Me sentí dentro de la historia y compartía sus sentimientos. Sus alegrías y sus angustias. Es cierto que es otro mundo alejado del nuestro y esa manera de afrontar los problemas nos puede parecer un poco lejana, pero a mí, a pesar de esa distancia, los personajes se me han hecho muy cercanos y sufría y me alegraba con ellos, sobre todo con Jane que es la protagonista absoluta. Y eso es algo difícil de conseguir. A lo mejor por eso es considerada una obra maestra de la literatura.

Unos párrafos:

"¿Piensa que me es posible vivir a su lado sin ser nada para usted? ¿Cree que soy una autómata, una máquina sin sentimientos humanos? ¿Piensa que porque soy pobre y oscura carezco de alma y de corazón? ¡Se equivoca! ¡Tengo tanto corazón y tanta alma como usted! Y si Dios me hubiese dado belleza y riquezas, le sería a usted tan amargo separarse de mí como lo es a mí separarme de usted".

"Amable lector: ¡ojalá no sientas nunca lo que yo sentí entonces! ¡Ojalá no llores nunca las ardientes y tumultuosas lágrimas que yo lloré en aquella ocasión! ¡Ojalá no eleves nunca al cielo una plegaria tan desesperada y angustiosa como la que entonces brotó de mis labios! ¡Ojalá no te veas nunca en el caso de ser instrumento del dolor de aquel a quien amas, como me sucedía a mí!"

"A medida que crecía, una sana educación inglesa corrigió en gran parte sus defectos franceses".

Me ha gustado y os lo recomiendo. Eso sí, intentad encontrar otra traducción y no la de Juan G. de Luaces.

Este mes estaremos hablando de Jane y de sus gracias y desgracias en el Club de Lectura. Además tenéis las reseñas de Livia, Bichejo, Carmen y Juanjo.