Seis

J cumplió seis años ¡seis! el día catorce de noviembre. Entre unas cosas y otras no le hicimos la entrada correspondiente ese día así que aprovecharé que ayer lo celebró con sus amigos para ponerle remedio.

Este año ha seguido lo que empezamos a ver el pasado. Ya lee fenomenal y se le dan estupendamente los números. Es muy gracioso verle sumar con los dedos (los esconde en la espalda o se los mete en el bolsillo) y cómo responde a los problemas que nos lee C en alto porque no entiende algo. Claro que a ella no le hace tanta gracia. Se ve capaz y se nota. Ha empezado el curso muy trabajador y no protesta nada para hacer los deberes. Además se va soltando con el inglés, que le cuesta algo más.

Se ha aficionado mucho a pintar (¿quién nos lo iba a decir?), lo hace cada vez mejor y con mucha imaginación. La misma que usa para construir todo tipo de vehículos, naves, coches… con el lego, que sigue siendo con lo que más juega.

Este verano aprendió a montar en bici sin ruedines. Estaba tan orgulloso de haberlo conseguido. Yo creo que no las tenía todas consigo porque le había cogido un poco de miedo así que verse capaz le dio un chute de autoestima estupendo.

Ya tiene también un grupo de amigos más o menos fijo y con algunos nos juntamos de vez en cuando fuera del cole. Hasta ahora solo nos veíamos con los de C y era un poco injusto. Por suerte coincide bastante con mi grupo de teatro (lado oscuro II) que es una gente muy maja.

Ha crecido un montón y está muy delgado (tal vez un poco demasiado). Se está volviendo mucho más hablador, le gusta contarnos cosas de lo que hace en el cole y es un poco redicho. A mí me hace mucha gracia cómo cuenta las cosas. El otro día se puso a escribir la carta a los reyes, empezaba así: "Hola soy J y esta carta es para los dos ya saves lo rellemagos y papanuel Quiero unos pocos jugetes“ ¿no es para comérselo?

Ha seguido desarrollando la vena gamberra con toda su parafernalia: muecas, risas flojas, eructos (ejem) y otras ocurrencias. Un poco más de lo que nos gustaría. O más bien nos gustaría que se diera cuenta de cuándo debe sacarla y cuándo no. Y se le sigue olvidando apagar las luces, sonarse los mocos y ponerse las zapatillas. También sigue destrozando zapatos y rodilleras de pantalones como si los regalaran.

Sigue siendo muy tierno y cariñoso y se acerca de vez en cuando a decirte 'te quiero mucho' y darte un beso. Se siente mayor y responsable de su primo S, al que cuida mucho, y con el que juega todo el rato cuando están juntos aunque de vez en cuando le desespere 'es que no me deja en paaaaaz'. Se ríe y sonríe mucho, con toda la cara.

Como os decía al principio, ayer celebró su cumple, junto con su amigo N, con sus amigos del cole. Este año no tocan bolas, hicieron una maqueta y un muñeco, prepararon unas plantas para llevarse de recuerdo y hubo cuenta cuentos. Le han encantado sus regalos y se ha acostado agotado y contentísimo.

¡Muchas felicidades J!

1,339 QI Facts To Make Your Jaw Drop

Hoy debería hablar de este libro. De los hechos increíbles que cuenta, de lo que se aprende leyéndolo, de que me lo compré antes de que saliera a la venta porque ya me había leído dos libros de este programa de la BBC (este y este) y poneros algunas citas y hechos increíbles que hace que realmente nos quedemos boquiabiertos leyéndolo.

Pero ha querido el destino, o más bien la editorial, que esté cabreado como una mona y me vaya a salir un post bastante más enfadado de lo que debería antendiendo al contenido del libro.

Como ya os he comentado, me compré el libro en preventa y estuve esperando durante un par de meses a que me apareciera en el kindle. Luego, los libros del club se interpusieron entre él y yo para su lectura, pero por fin, después de Alice Munro lo necesitaba, llegó el momento de desengrasar y de leer cosas interesantes.

Todo empezó muy bien. Notaba que había algo raro porque yo pasaba páginas y páginas en el kindle y la barra de progreso no se movía. En esto quise subrayar alguna curiosidad y vi que no podía. No aparecía el cursor. Al principio no entendía lo que pasaba. Pensé que el libro tenía algún fallo, que se había descargado mal. Lo volví a descargar y me volvió a pasar lo mismo. Así que al final creo que es que está hecho así a propósito: para que no pueda subrayar el libro y que no sea fácil de copiar de manera que no aparezcan copias piratas, supongo.

El problema es que esas copias piratas, para las que harán falta más conocimientos tecnológicos de los que tengo yo, aparecerán de todas formas y al que fastidian todas esas incomodidades es justamente al que ha pagado por leer tu libro. Me parece intolerable que no pueda subrayar un libro que he comprado. Porque además eso sólo sucede en la parte de "texto", la parte de notas, índice y referencias sí que puede subrayarse y consultarse perfectamente. Y me parece un abuso. Es el claro ejemplo de como hacer mal las cosas.

Es posible que sea que mi kindle funcione mal, pero ya es puntería que solo me pase con este libro y solo en el texto principal. A mí me suena a DRM malvado.

(Escrito después de hablar con Amazon)

En fin, he hablado con Amazon, que la verdad es que el servicio de atención al cliente funciona perfectamente y me han tenido viendo a ver cómo solucionarlo. Parece ser que es la editorial la que ha protegido el libro, como me temía. Amazon ha emitido una queja a la editorial para que lo solucionen y a mí me han ofrecido o esperar a que llegue una solución o devolverme el dinero. He optado por lo segundo porque ya me había leído el libro y no me lo iba a volver a leer. Además puede que la editorial, después de las quejas, no quiera desproteger esa parte para consultar el diccionario o subrayar, así que he optado por el parné.

Me parece fatal que se fastidie al cliente. Así lo único que se consigue, creo yo, es fomentar el pirateo de los libros y que intente encontrarlo de otra manera y pueda subrayar lo que me interesa.

Entiendo que las copias ilegales son un problema. Entiendo que el DRM es una herramienta para impedirlo, pero tampoco parece funcionar especialmente bien porque yo puedo quitarlo para compartirlo con mis amigos sin mucha dificultad. Entiendo que no quieran que todos estos hechos asombrosos que les ha costado tanto recopilar no puedan copiarse con un click de ratón. Pero espero que entiendan que leer y subrayar es algo necesario. Al igual que consultar el diccionario cuando estás leyendo un libro en inglés. Todo eso que se puede hacer instantáneamente en el kindle; es lo que le da músculo y hace que pueda ser una opción de lectura frente al libro de papel. Si resulta que tienes menos posibilidades que frente al libro físico, pues estamos apañados.

Por lo demás es un libro muy interesante y realmente las cosas que cuenta te dejan con la boca abierta, sin duda. No puedo recomendarlo, claro, pero si a alguien no le interesa subrayar y no necesita el diccionario de inglés y le interesan los hechos sorprendentes, este es su libro.

El universo

El título de este post es engañoso y a la vez totalmente cierto. Cosas de las palabras. Además creo que esto ya lo he contado, pero son tantos posts que ya me pierdo. Si ya os suena la historia y os aburre, pues se siente, pero es lo que toca hoy.

A mí me encanta la música. Muchos tipos de música. En eso no soy muy original. Incluso tolero la música que les gusta a mis hijos incluída la de Zipi y Zape (pulsad bajo vuestra propia responsabilidad). Y por decir tolero quiero decir que de vez en cuando se la dejo escuchar, no que me guste.

Me gusta llevar unos cuantos discos en el móvil para ponérmelos en cualquier momento. Tampoco tengo muchos. Ahora mismo tengo uno de Sabina, uno de José Alfredo Jiménez, otro de Bon Jovi, uno de Noa, otro de Leonard Cohen... y creo que ya.

Y me gusta cantar o tararear. Lo hago con los cascos puestos cuando voy por la calle y supongo que las miradas estupefactas de las gentes que se cruzan conmigo por la calle son de admiración por lo bien que canto. Aunque la verdad es que los veo alejarse muy deprisa... no sé.

En fin, una persona más o menos normal... Mi tragedia viene cuando no tengo la música puesta, cuando canto (o lo intento) sin la música. Entonces mi cerebro se niega a bucear en su base de datos y me quedo repitiendo un único verso (por eso lo de universo que es como me llama Anniehall ―todo amor― cuando me quedo atascado ahí). Repito y repito el mismo verso o estrofa una y otra vez y me encasquillo. No sigo. No me acuerdo de más letra.

No es una cuestión de conocer poco la canción. Es algo interno, algo del 'celebro' que hace que aunque haya oído una canción cientos de veces sea incapaz de cantarla sin música, sin que los cantantes me apunten constantemente qué es lo que sigue.

Y eso que yo tuve un pasado bastante oscuro de cantante de karaoke. Pero en el karaoke te ponen la letra por lo que no era conocido en los ambientes como El Universo. Esa maldad no existe en los bares de karaoke. Esa es genuina de Anniehall ©.

Pero el caso es que tiene razón. Soy un cantante universal, de un solo verso, sin duda.

Así que si os cruzáis por la mañana con un tío con los cascos puestos, que canta con una melodiosa voz y siempre el mismo trozo... ¡¡Os habéis cruzado con el universo!! Y ya si eso me saludáis... o huís...

Orwell's cough

"Jack London was the all-American macho man of letters when Hemingway’s mother was still dressing little Ernest in girl’s clothing"
John Ross. Orwell's cough.

Ea, otro libro. Desde luego que estoy leyendo cosas que no creía que fuera a leer en mi vida. En este caso, este libro de John Ross se centra en diagnosticar enfermedades de escritores famosos a partir de lo que se sabe de su vida y de su enfermedad, o bien a través de sus escritos o de sus biografías.

A lo mejor así dicho no parece gran cosa. A mí me ha parecido interesantísimo, aunque supongo que lo hubiera disfrutado más si fuera médico. Esas especulaciones que hace y las distinciones entre las posibles enfermedades y sus síntomas son un poco demasiado técnicas para mí, pero además de eso hay reseñas biográficas, citas de los libros y descripciones de las condiciones de vida en los tiempos de los escritores que analiza que son bastante curiosas.

Así nos enteramos de que probablemente Shakespeare tuvo sífilis o gonorrea. Sabemos que Milton se quedó ciego seguramente por un desprendimiento de retina.

También nos cuenta la vida de los hermanos Brontë y de cómo la descripción que hace Charlotte del colegio al que va Jane no es una exageración romántica (Liviadru) sino una descripción totalmente realista del colegio donde estuvieron 4 hermanas Brontë y de donde dos salieron de allí para morir al poco tiempo en su casa. Nos dice el autor que "Charlotte siempre mantuvo que el colegio Lowood era un retrato fiel de Cowan Bridge" (la traducción es mía).

Podemos saber cómo Johnatan Swift seguramente tuviera síndrome de Asperger al igual que Emily Brontë y como terminó con demencia.

Respecto a la sífilis nos cuenta que "en 1494, Carlos VIII de Francia invadió Italia con un imponente ejército compuesto de mercenarios internacionales atravesando Italia sin muchas dificultades hasta llegar a Nápoles. Los defensores españoles de Nápoles habían traído con ellos a Italia la sífilis y usaron a propósito una nueva forma de guerra biológica. Según cuenta el anatomista Gabriel Fallopius, los españoles sacaron a las prostitutas y a otras mujeres fuera de la ciudadela, especialmente a las más hermosas, sabiendo que estaban infectadas... y los franceses dominados por la compasión y embrujados por su belleza, se las llevaron. Los franceses pronto pudieron arrepentirse de su compasión. Cuando los españoles -ampliamente superados en número- rindieron Nápoles sin lucha el 22 de febrero de 1495, los franceses se lanzaron a emborracharse y depravarse. Unos pocos meses después, el magnífico ejército de Carlos se había convertido en una chusma enferma. Los franceses fueron derrotados en la batalla de Fornovo en julio de 1945 y Carlos perdió tanto su botín como sus territorios italianos. Su ejército sólo se quedó con la plaga. En su retorno ominoso a sus países, los soldados sifilíticos desencadenaron una pandemia. La plaga pronto se extendió por todos los países de Europa. La sífilis viajó a la India con Vasco de Gama en 1498, y hacia el 1512 había llegado tan lejos como a Osaka, Japón".

La tuberculosis también ha sido una enfermedad recurrente en este libro. Tabién la depresión y los trastornos bipolares o el ya nombrado síndrome de Asperger y es que según el autor hay una fina línea de separación entre la locura y el genio y la creatividad. Cita a Melville a propósito: "in Billy Budd, Melville remarks again on the fine line between reason and madness: “Who in the rainbow can draw the line where the violet tint ends and the orange tint begins? Distinctly we see the difference of the colors, but where exactly does the one first blendingly enter into the other? So with sanity and insanity" (en Billy Budd, Melville subraya de nuevo la fina línea entre razón y locura: "¿Quién puede marcar la línea de separación entre el violeta y el naranja en un arcoiris? Podemos diferenciar los colores claramente, pero ¿dónde exactamente se va fundiendo uno al entrar en el otro? del mismo modo pasa con la cordura y la locura).

Ya os digo que es un libro no muy largo y muy interesante que os recomiendo, aunque entiendo que es una lectura difícil porque se junta el inglés con los diagnósticos y descripciones de las enfermedades. El libro también tiene sus puntos de humor y es bastante ameno de leer.



Hace 12 años...

Era noviembre de 2001. Éramos más jóvenes, sin duda. Incluso éramos jóvenes. Llevábamos poco tiempo en esto de la ingeniería. Yo había empezado a trabajar en el circo, aunque entonces no sabía que iba a estar allí doce años. Tú trabajabas en otra empresa de campos de girasoles y demás accesorios hortofrutícolas. Hacía unos meses que nos habíamos conocido, después de ser compañeros ocasionales de clase, y no nos habíamos vuelto a ver hasta la semana anterior en el cumpleaños de E.

Por esas cosas de la vida, y que pasan en la realidad y no en las películas, yo te había invitado a subir a mi casa después de una noche con nuestros amigos. Tú no te enteraste y, de hecho, me devolviste los guantes que te había dejado de muy malos modos. Yo pensé que pensabas que era un aprovechado. Y tú, que no me oíste, estabas enfadada por no aprovecharme.

Nunca he sido el más avispado, eso es cierto. Pero ese malentendido me hizo pensar en no precipitar las cosas a pesar de que el flechazo había sido casi instantáneo. Así que al fin de semana siguiente quedamos otra vez con los amigos para ver Amelie. De una manera algo ilegal truculenta conseguimos entradas gratis para todos y para varias sesiones gracias a una tarjeta del VIPS, creo. Era un truco que había buscado A. en internet. Y coló. Claro, que aún recuerdo la cara estupefacta del empleado de los cines Prinecesa viendo salir decenas de entradas de la impresora.

Recuerdo que después nos fuimos a un bar y mi amigo A. (otro A.) se ponía a meter baza entre los dos y no nos dejaba a nuestra bola. Y recuerdo que ese día me volví a armar de valor esperando que esta vez sí que dijeras que querías subir a mi piso. Allí nos acurrucamos en el sofá y vimos amanecer al revés, veíamos las sombras que proyectaban los primeros rayos de sol en la pared de aquel piso compartido al que a partir de entonces volví muy poco.

Han pasado 12 años y aquí estamos. Juntos, con dos niños, enamorados, felices y con ganas de seguir así toda la vida. También ha habido enfados y desencuentros, pero pocos. Ha dado tiempo a que el anillo de bodas se me fuera encogiendo (no es que yo engordara) y a que ahora se me haya vuelto a agrandar... propiedades extrañas del oro, supongo.

Siendo como somos bastante desastre respecto a nuestros aniversarios, ninguno de los dos había preparado un post al respecto y ninguno de los dos ha felicitado al otro nada más levantarnos. Hemos tardado tiempo en acordarnos de que hoy era el día. Bueno, tú has sido la que te has acordado.

Y yo he decidido escribirte estas líneas mientras tú estás yendo a un curso de panadería.

Llueve. Ha llegado el otoño. Este está siendo menos frío que aquel en que te presté los guantes y te dije que si querías subir a mi casa y no me oíste.

Mejor así.



Porque estás que te vas...

...y te vas (a Arabia), y te vas (a Rusia), y te vas (a Los Emiratos), y te vas (a USA), y te vas (a Arabia otra vez)... y no te has ido.



Eso es lo que podríais cantarme, y con razón. Porque llevo diciéndoos que me voy a ir, que me mandan fuera una temporada, que tengo que irme de feriante, que si visados, que si prisas, que tu mare, que la mía...

Y aquí sigo. Tampoco me quejo. Me gusta viajar, ya lo he contado, pero también me gusta estar con mi familia y lo que no me gusta nada es que por culpa de mi trabajo Anniehall tenga que trastocar todos sus horarios y su día a día. El hecho de conocer países nuevos y moverme por el mundo me gusta mucho. Tampoco es que yo sea Indiana Jones, ni nada parecido, pero sí que tengo curiosidad. También soy más de ciudad que de campo, eso es cierto. Y normalmente por trabajo se va a las ciudades, al menos en mi caso.

Estoy viendo que en mi trabajo los planes cambian de un día para otro. Me tocó ir a Londres y de allí en teoría me tocaron otros dos viajes en la rifa: uno a Arabia y otro a Rusia. Para Arabia pidieron mi carta de invitación para el visado, pero al final se decidió que fuera menos gente y yo me quedé en Madrid. Para Rusia compré el billete de avión, tenía reservado el hotel, me hice el visado de turista porque no llegaba la carta de invitación a tiempo... y me quedé en tierra. Tenía que irme un lunes y el viernes se canceló.

Luego llegó irme a los Emiratos a donde tenía que irme entre dos y tres semanas, se cambiaron las fechas varias veces, me mandaron carta de invitación, se pasó el plazo de la carta, me dijeron que fuera como turista y, una semana antes, se canceló. Nuevamente.

La última es que me han ofrecido irme varios años a Arabia pagándome una cantidad obscena de dinero, pero yo me he negado. No puedo imaginarme varios años alejado de mi familia ni puedo imaginarme llevándomelos conmigo a Riad. Espero que solo fuera un ofrecimiento, porque no querría que me pusieran entre la espada y la pared... he hablado con mi jefe y parece que no va a ir más allá.

¿Qué más queda por delante? Pues ahora mismo no hay nada previsto, pero podría saltar Catar en cualquier momento donde hemos hecho una oferta monstruosa y donde estamos entre los finalistas. Como salga va a tener que multiplicarse el tamaño de la oficina por dos por lo menos. También puede que aparezca Estados Unidos. Apareció una oportunidad para irse seis años a California, pero, lamentablemente, pedían más años de experiencia de los que tengo. Ahí sí que me hubiera planteado irme. Convendréis conmigo que no es lo mismo irse con la familia a Arabia que a California aunque en los dos sitios llueva poco...

Otra cosa que tengo que hacer notar es que mientras que en el circo mi jefe me mandaba a todas partes para escaquearse él, aquí es justo al contrario. Desde que estoy en el trabajo mi jefe se ha ido a Kuwait, a Catar, a Arabia y a los Emiratos (sí, mucho 'Middle East') sin intentar encalomarme para que fuera yo. También se lo agradezco.

J, amigo y compañero del trabajo, también ha pasado por experiencias similares. Nada más contratarlo querían mandarlo a UK varios meses y al final nada. Ahora habían solicitado su presencia en Australia y puede que tampoco vaya... No sé, tengo la impresión de que en esta empresa hay una especie de marejadilla de viajes de los que muchos no fructifican.

Pues eso, que cuando me confíe y la próxima vez que me digan 'que te vas a Tegucigalpa...' no me lo creeré. Ya hasta que no me vea con la maleta en el aeropuerto no me convenceré... Por cierto ¿Qué queréis que os traiga de Tegucigalpa?

Galdós vs. Kafka


Hoy he escrito esto en el Club de Lectura. Advierto que tiene spoilers de Doña Perfecta, pero es que al club ya hay que ir leído de casa...

Hardwaring happiness

Primer libro del nuevo año kindle y primer patinazo. No lo he acabado. Me he leído como la mitad y he tenido bastante. Al principio creía que se trataba de un libro con una componente científica sobre cómo funciona el cerebro ―ya sabéis que a mí esos temas me interesan mucho― pero luego es un libro de autoayuda lleno de pseudorreferencias y del típico lenguaje grandilocuente y del poder de nuestro cerebro que me hizo dejar de leerlo.

Debía de haberme llamado la atención las más de diez páginas de loas y de citas de reseñas con las que empieza el libro. Solo en el campo de la autoayuda se tendría tan poca vergüenza para darse tanto autobombo, pero yo seguí dándole oportunidades. Ya veía por donde iban a ir los tiros, pero prometía una parte inicial 'científica' y una parte posterior de casos prácticos para acanzar la felicidad. Esa parte ya me mosqueaba más y tampoco le veía yo mucho sentido porque yo me considero una persona feliz. Tal vez suene raro, pero estoy más que satisfecho con mi vida, con mi trabajo, con mi familia, con mis amigos... tengo mucho más de lo que merezco, así que lo de la felicidad lo tengo bien trabajado.

De todas formas, yo tampoco tengo nada contra los libros de autoayuda. Creo que, mientras no te pidan más dinero que el del libro, seguramente hagan más bien que mal a la gente que piensa que lo que cuentan les puede funcionar.

La declaración de intenciones al principio del libro es: "This book is about one simple thing: the hidden power of everyday positive experiences to change your brain—and therefore your life—for the better" (este libro trata sobre una sola cosa: el poder oculto de las experiencias positivas de cada día para cambiar tu cerebro —y por consiguiente tu vida— a mejor).

El libro trata, y repite machaconamente, sobre que por razones evolutivas nuestro cerebro es velcro para lo malo y teflón para lo bueno: "The inner strengths we need for well-being, coping, and success are built from brain structure—but to help our ancestors survive, the brain evolved a negativity bias that makes it like Velcro for bad experiences but Teflon for good ones" (la fuerza interior que necesitamos para ser felices, para resitir, y triunfar se forman a partir de la estructura cerebral —para ayudar a nuestros antepasados a sobrevivir, el cerebro desarrolló una tendencia hacia lo negativo que lo convierte en velcro para experiencias negativas y teflón para las buenas). Esto es, que las experiencias negativas influyen mucho más que las positivas. También menciona una cosa que oí en un programa de Punset y es que un agravio o una ofensa necesitan cinco elogios o muestras de afecto para contrarrestarse. En esto tiene razón. Las cosas negativas nos afectan más que las positivas y llevamos generalmente las críticas de una manera no muy constructiva. Un pequeño pero en un informe sobre nuestra actuación o una tarea que no hacemos como deberíamos pesan mucho más que una felicitación que pudiéramos recibir o un trabajo que hemos hecho de manera correcta.

La parte que ya no me gusta tanto es en la que dice que nosotros podemos cambiar nuestra estructura cerebral y conseguir que lo bueno se quede más tiempo con nosotros y lo malo menos. Ahí ya no lo tengo yo muy claro y me empieza a parecer charlatanería (nuevamente, a quién le funcione pues estupendo).

En fin, el proceso de cambio cerebral se basa en el acrónimo HEAL (sanar) que se refiere a "Have notice of good moments", "Enrich those experiences", "Absorb those feelings" y "Link them to bad experiences". En fin, darte cuenta de cuando eres feliz, hacer que esos momentos duren más, retenerlos en el cerebro y asociarlos a recuerdos dolorosos para que estos últimos desaparezcan. Ahí ya me empieza a patinar, la verdad.

Además, hay fragmentos de un lenguaje florido que a mí más que sanarme me ponían enfermo. Frases como "Growing your inner strengths through taking in the good is like deepening the keel of a sailboat so that it’s less jostled by the worldly winds, it recovers more quickly from big storms, and you can now safely head out into deeper waters in pursuit of your dreams" (hacer crecer tus fuerzas interiores absorbiendo lo bueno es como ahondar la quilla de un barco de manera que se balancee menos por los vientos mundanos, se recupere más fácilmente de las tormentas y puedas dirigirte con seguridad hacia aguas más profundas en búsqueda de tus sueños). No me hagáis traducirlo mejor porque ya me estaba cabreando solo de leerlo otra vez. En fin, palabrería.

Como sé que disfrutáis con esto, os pongo otro párrafo: "You have the good fortune of a human body, brain, and mind, painstakingly crafted through 3.5 billion years of evolution. More vastly, you’ve been gifted by the universe altogether. Every atom heavier than helium—the oxygen in air and water, the calcium in teeth and bones, the iron in blood—was born inside a star. You’re literally made out of stardust" (tienes la inmensa fortuna de tener un cuerpo, un cerebro y una mente formados cuidadosamente a lo largo de tres mil quinientos millones de años de evolución. De una manera más general, has sido agraciado por todo el universo. Todo átomo más pesado que el helio —el oxígeno del aire y del agua, el calcio de los dientes y de los huesos, el hierro de la sangre— nacieron en una estrella. Tú estás formado literalmente por polvo de estrellas). Ahora matadme.

En fin, no os voy a seguir dando la barrila, pero yo de vosotros no lo leería, aunque no hay día sin sol ni hortera sin transistor, así que si a pesar de todo os ha llamado la atención, leedlo y nos lo contáis.

Oigo voces

Hasta hace unos meses, los chicos de los campos de girasoles estábamos todos juntos, todos mirando en la misma dirección, como debe ser. Pero hete aquí que llegaron unos colonizadores con ponchos a los que les gustó nuestro sitio apartado del mundanal ruido para tocar el cóndor pasa pertrechados de sus ocarinas sin molestar a nadie.

No nos quedó más remedio entonces que iniciar una diáspora por esta nuestra comunidad laboral. Algunos se reimplantaron entre el resto de nuestro departamento de Supervisión y Control, junto a otros compañeros más ocupados en las plantas de fertilizantes o pesticidas para nuestros girasoles o invernaderos combinados.

A otros pocos, valientes, nos injertaron en medio de los Señores del Calor. Esos tipos que deciden cómo hay que plantar los girasoles, cuánta agua hace falta para regarlos y por dónde deben ir las mangueras para que esta especie de girasol en particular desarrolle todo el aceite del que es capaz girando como un hombre girasol solo acompañando al astro rey cada día desde la primera luz del alba hasta el último resquicio de luz en el horizonte (ejem).

Todavía no he averiguado si esta ubicación obedece a una estrategia oculta del Amo del Calabozo de la Supervisión y el Control para hacerse con, valga la redundancia, el control de los Señores del Calor (Dios no lo quiera) o si se trata de algo mucho más inocente, como que fuera el único sitio libre. Lo que sí he podido comprobar, no sin sufrimiento, es que efectivamente hay que ser un valiente para aguantar aquí sin ver alterados el rendimiento laboral ni la salud mental.

Me explico. Esta oficina está distribuida en varios edificios. Cada edificio se organiza a su vez en torno a un patio central cual corrala castiza. El patio central dispone de claraboya a modo de techo de modo que, mientras las dos plantas superiores nos distribuimos en torno a la baranda del patio, los de la planta baja pueden extenderse por toda la superficie. Como ya os podéis imaginar, esta distribución no contribuye especialmente al silencio y la concentración.

Obviamente esto ya pasaba en nuestro anterior puesto y, quien más quien menos, lo sobrelleva como puede. La mayoría haciéndose con unos auriculares y una cuenta premium de spotify. Yo, sin embargo, nunca he podido concentrarme con música de fondo. Se me va la cabeza a lo que esté escuchando y ni estudio, ni trabajo, ni sé de qué signo del zodiaco soy. Así que, en casos patológicos como el mío, tus vecinos de corrala son cruciales para el rendimiento.

Y aquí es donde está la madre del cordero: mis compañeros de corrala. Una de las primeras mañanas, a punto de abrir el correo en ese momento de calma entre las siete y media y las nueve, una voz rompe el silencio. Resonando desde la planta baja llega un sonido extraño pero familiar “¡coño!” pensé “¿alguien está poniendo un vídeo de Carlos Jesús ahí abajo? Pues ya podía ponerse los cascos, esto no es plan”. Solo hicieron falta unos segundos más de escucha para darme cuenta de que no, no era un vídeo ¡Carlos Jesús es mi vecino de abajo! Y habla mucho por teléfono. Y más a primera hora. ¡Qué desgracia la mía, así no hay quien se concentre! Porque, claro, por mucho que él hable de si tal o cual cosa resistirá la insolación constante, yo me lo imagino con una túnica morada, melena rizada y bigotes. Y a Cárdenas y su dicción horrible al otro lado del teléfono.

Una vez acostumbrada, que no repuesta, a tanto sobresalto alguien nuevo llegó al mismo piso de abajo. Alguien con voz femenina un poco ronca y bastante pródiga en risas. En esas risas entre pícaras e inocentes. Esas risas que me hacen sospechar que en Raticulín han montado un chiringuito desde donde se atiende una línea caliente o, tal vez, se filma una película porno. Sí queridos, ESA risa.

Así que, si a las voces le añado el tiempo que he pasado sumida en un mar de dudas dilucidando si sería línea caliente o peli porno, comprenderéis ahora por qué es esto un sinvivir y no hay manera de concentrarse.

Aunque creo que lo he resuelto: ¡es peli! ¿Que si he bajado a ver? No, por favor, mucho mejor imaginarse cosas raras. Resulta que hace días que no oigo a Carlos Jesús y eso sólo ha podido pasar de una manera: están una peli así que, en uno de los ensayos, Risitas le ha cogido por banda y él ha visto la LUZ. Pero la de verdad, ni Ganímedes, ni Raticulín, ni nada. Vamos, que le ha hecho un hombre y le cambiado la voz. Está clarísimo.

Ahora solo me queda ver cómo acostumbrarme a esa risa. ¿Qué? ¿cómo? Ah, sí que vaya mirando lo del spotify ¿no? Ya.

Tercer año de kindle

Bueno, ¡cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando hacía el recuento de los libros que había leído el año pasado y ya estamos otra vez aquí. He de reconocer que he leído mucho. Mucho, mucho, pero a la vez he leído menos que el año pasado, lo cual está muy bien. Leer más de setenta libros al año no es sano. Tampoco es que me haya separado mucho de ese número, la verdad, pero a ver si encadeno una buena racha y este próximo año también leo menos. El objetivo lo tengo establecido en un libro a la semana como mucho.

Me he leído 61 libros frente a los 72 del año pasado. Once menos, casi uno menos por mes. 40 en el kindle, 21 en papel. 25 de manera... poco elegante. 11 comprados en formato ebook. 9 regalos, 26 de ficción (si no fuera por el club ya prácticamente no leería novela, que cade vez me apetece menos)...

En fin, se pueden hacer muchas cuentas. El caso es que esta es la lista de lo que he leído este año:
Una lista larga y en la que hay de todo. En cuanto a elegir los mejores... eso es algo que me da muchísima pereza. Lo hice el año pasado y creo que este año no lo voy a hacer. Voy a releer la lista y a apuntar los que más me han gustado. No tengo ni que releer para poner la tabla rasa, Joseph Anton, la legión checa y eslovaca en Siberia, el muñeco de nieve, mis páginas mejores, la vida exagerada de Martín Romaña, cómo hablar de los libros que no se han leído, civilización, matadero cinco. Releyendo un poco metería Mother Tongue, Subliminal, blood, iron and gold...

Y mención especial, por supuesto, al libro de Molinos: una madre sin superpoderes. No es solo que sea un buen libro, sino que es de una amiga y eso es algo especial.

Respecto a los peores... es casi mejor no revivir esos momentos de angustia, pero yo os prevendría contra  vivos y muertos, la última noche en Twisted River, el animal moribundo...

Bueno, pues esto es lo que quería contaros. Ya empiezo el cuarto año con una lista de libros por leer larguísima...

Y ¿a vosotros?, ¿qué libros os han gustado de lo que lleváis de año? ¿y cuales os han horrorizado?

Un gramo de odio

"¿Qué es un secreto? Un secreto es algo que nos morimos de ganas de contar sin poder hacerlo. Un virus puesto en cuarentena. [...] Hay que saber lo que es un secreto para poder recibir uno. Uno no escucha cada día a alguien que le confiese un asesinato o un incesto. Como en todo lo que se refiere al ego, hay que asegurarse de que el otro no te va a decir: «Eso no es nada», para después contarte que se ha acostado con su madre. No es elegante. Un secreto no debe nunca cruzarse con otro". 
Dany Laferrière, Je suis un écrivain japonais

He vuelto a picar. Los de Amazon me tienen echado el lazo y pico y pico y pico. Algunas veces es para bien y otras para mal. Me he leído este libro de Frantz Delplanque.

He de empezar diciendo que soy bastante prejuicioso respecto a la posibilidad de que un francés escriba una buena novela negra. No sé. Tienen algo de sucedáneo que no acaba de quedar natural. Este caso no me ha hecho desechar esa idea. Es un libro que a ratos se deja leer. Ha habido varias veces que he estado a punto de dejarlo, pero al final lo he terminado y no me arrepiento... o sí. No sé. Me ha ido enganchando, pero tampoco es nada del otro mundo. Se queda en tierra de nadie y eso no es bueno, aunque es mejor que que fuera una mierda.

El libro nos presenta a un asesino a sueldo retirado en un pueblo de la costa vasco-francesa. Su vida es apacible y tranquila como no lo había sido en su vida, pero —como todos sabíamos— las cosas se iban a complicar e iba a tener que volver a esa vida que había dejado atrás.

Hay algo que me exaspera y que es habitual en cierto tipo de novelas y es que nombran cientos de canciones y de artistas dándose una pose de superioridad moral que me repugna hasta casi vomitar. ¿Quieres fardar de gustos musicales? Pues vete a la radio o a contárselo a tus amigos, aunque yo creo que eso ya lo han intentado y no les queda más remedio que mostrar su pedantería en negro sobre blanco porque sus amigos ya no los aguantan. ¡Qué pesadez! no hay escena del libro que no tenga su canción de ipod: para la persecución, para dormirse, para ir a pasear, para hacer el amor... todo tiene su canción y sus discusiones sobre qué canción quedaría mejor en ese momento. Pesado hasta el horror.

Si hubiera quitado todo eso, hubiera quedado un libro mejor. Sin duda. Aunque tal vez yo no sea su público objetivo y vaya dirigido a jóvenes a los que quiere meter  —with a spoonfull of sugar— su cancionero.

También, a la vez, mete citas de otros libros y se pavonea de sus lecturas de japoneses y de samuráis. Todo muy horroroso, la verdad.

En fin, que para haber sido la última lectura del tercer año kindle ha sido más bien decepcionante, ¿para qué decir lo contrario? Es entretenido a ratos, pero hay miles de libros mejores. ¡A por ellos!


Lucha de gordos...

...por dejar de serlo. Ese es el resumen de esta entrada. Podría terminar aquí, pero voy a profundizar un poco más. Más que nada para que este blog no hable ya solo de libros...

Creo que ya os he comentado que de los antiguos habitantes del circo, tres estamos juntos en la nueva empresa. Son J, Dr Fiestas y un servidor de ustedes. También os he contado lo bien que nos cuidábamos en el circo: comilonas, jamones, ágapes y demás eran muy bienvenidos por todos nosotros.

También os he ido contando la ansiedad y preocupación que pasé (pasamos) en el proceso que terminó en el despido.

Todo eso pasa factura, factura en forma de kilos. Algunos ganados con alegría y otros con preocupación.

Además, para remate del tomate, he dejado de ir andando a trabajar y me muevo menos que un gato de escayola.

El resultado es que he engordado notablemente. Bueno, hemos, porque J y Dr Fiestas también se veían hinchados como pavos. Así que en una clara muestra de carácter masculino nos apostamos una comida (qué si no!) que pagarían los dos que menos adelgazaran al que más porcentaje de peso bajara durante 24 días. Eso de 24 días fue porque les pedí que no me hicieran seguir con el régimen si iba a Moscú. Perdonar los buffets de los hoteles es ya una prueba de integridad extraordinaria que yo no creía que estuviera dispuesto a afrontar.

Así que el día 1 de octubre nos pesamos para fijar el punto de salida. A partir de ahí, al menos en mi caso, se acabó prácticamente el pan, el zumo de por la mañana, los hidratos de carbono para cenar, el picar fuera de horas... en fin, que nos lo tomamos en serio. La verdad es que uno lo pasa bastante mal adelagazando. Yo creo que hay algo de nuestro cerebro reptiliano que toma el control y hay que luchar a brazo partido para no caer. Tener hambre a todas horas es terrible. Te imaginas comiendo y comiendo. Cada vez que abres la nevera o vas a por una cocacola (zero, claro) te apetecería comerte un trozo de queso o una chocolatina, o dos, o diez...

Además se nota en el rendimiento. Esa falta de azúcar la notas en las meninges.

Por otra parte, también vas notando las mejoras. Ves que la lorza se te suelta, que  cabes en pantalones slim fit, que el cuello de la camisa te queda más que holgado, que tienes que cambiar el punto de la correa donde te atas el reloj o el cinturón. Y eso mola, claro.

Yo he notado que se me ha reducido la papada (fue de lo primero que noté), que se me caen los pantalones, que la lorza parece un hulahop...

Y tampoco es que sea el espíritu de la golosina. Después de todo el esfuerzo no he conseguido salir de la zona de sobrepeso del IMC, pero me he quedado muy cerca. Ahora mismo estoy en 27, ya casi en 26. Así que estoy muy contento.

He perdido 6 kilos en 24 días y, por si os lo preguntábais, he ganado la competición. Hubo fastos y festejos, pero he decidido seguir mientras pueda con este ritmo. A ver si me planto en diciembre con 10 o 12 kilos menos, aunque será difícil, la verdad. Pero si lo consigo podré afrontar las navidades con algo menos de culpabilidad.

Lo que debería hacer es aprender a comer de una manera sensata, algunas veces excederme y otras contrarrestar, pero es muy difícil. Al menos para mí.

Os dejo con un momento de los Simpsons y del capítulo en que Homer engorda para no tener que ir a trabajar, está un poco traído por los pelos, pero esa gorra de gordo nos ha acompañado durante este mes de adelgace.


A dictionary of idiocy

Pues los de Amazon, no contentos con hacerme picar día sí día no con lo del libro barato, de vez en cuando lanzan libros en inglés también bastante baratitos. Y, claro, yo voy y pico. Uno de los que me compré es este diccionario de la idiotez de Stephen Bayley.

Es un libro un tanto raro, empieza por definir idiotez para distnguirla de estupidez. En su principio la palabra idiota, en griego, hacía referencia a la persona que se dedicaba a sus asuntos y a la que no le interesaba la política. Es decir, una persona que iba a lo suyo. Una persona original.

Por ejemplo, el autor muestra las palabras de G.H. Hardy en su "In A Mathematician’s Apology", en el que dice ‘It is never worth a first-class man’s time to express a majority opinion. By definition, there are plenty of others to do that.’ (no merece nunca la pena que una persona relevante exprese una opinión mayoritaria. Por definición ya habrá muchos otros que lo hagan). También indica que "Genius and madness are close, but so are idiocy and high intelligence. Neither seems to be well understood" (la genialidad y la locura están cerca, y también lo están la idiocia y la inteligencia). Dice que "Wittgenstein believed if people never did idiotic things, nothing intelligent would ever happen" (Wittgenstein creía que si la gente nunca hiciera nunca idioteces, nunca sucedería nada inteligente)

De esta manera, lo que presenta este diccionario son opiniones particulares del autor acerca de diversos temas. El libro incluye como anejo el "Dictionnaire des idées reçues" de Gustave Flaubert, pero yo no me lo he leído, ya habrá ocasión. Además leer en inglés a un autor francés siendo mi idioma el español me parece demasiado retorcido. Y yo no haría eso.

El libro, al final es una recopilación de opiniones propias del autor y de algunas personalidades relevantes sobre distintos temas. Es entretenido si te gustan este tipo de libros a medio camino entre la historia, la filosofía y la etimología. A mí me gustan y me ha entretenido bastante. Tampoco es que sea fantástico, pero es una lectura entretenida y con la que se aprenden cosas.

Algunos párrafos (la traducción es mía, perdón por las incorrecciones):

"In his Ad Eustochium Virginem (For the Virgin of Eustoch), St Jerome says ‘Dicens munditiam corporis atque vestitus animae esse immunditiam—The purity of the body and its garments mean impurity of the soul’" (En su Ad Eustochium Virginem, San Jerónimo dice la pureza del cuerpo y de las ropas indican impureza del alma). Cuanto más guarro más santo... como para acercarse a San Jerónimo...

"John Updike thinks celebrity is a mask that eats the face. It is as bad for business as it is for one’s countenance. An American academic called Jim Collins found in a study of 1435 US corporations that there was a negative correlation between media exposure of the CEO and company performance" (John Updike piensa que la celebridad es una máscara que le come la cara al que se la pone. Es tan mala para los negocios como para uno mismo. Un académico estadounidense de nombre Jim Collins realizó un estudio sobre 1435 empresas americanas y descubrió que había una correlación negativa entre la presencia en los medios de su director general y el resultado de esa compañía). Eso también lo decía Daniel Lacalle en su libro sobre los mercados.

Sobre el champán: "Madame Bollinger explained: ‘I drink it when I’m happy and when I’m sad. Sometimes I drink it when I’m alone. When I have company I consider it obligatory. I trifle with it if I’m not hungry and drink it when I am. Otherwise, I never touch it—unless I’m thirsty.’" (Madame Bollinger decía: 'lo bebo cuando estoy contenta y cuando estoy triste. A veces lo bebo cuando estoy sola. Cuando estoy acompañada es algo obligatorio. Me entretengo con él cuando no tengo hambre y lo bebo cuando la tengo. Por lo demás, nunca lo toco —salvo que tenga sed').

Y por último: "Evolution occurred because God was disappointed in monkeys" (la evolución sucedió porque los monos decepcionaron a Dios). No sé qué tendrá que decir de esto el Hombre Revenido... habrá que preguntarle.

Pues eso, un libro interesante para personas curiosas a las que le gusta la idiotez.

Aniversario


Hoy hace cuatro años que empezamos a escribir en esto del blog.

La verdad es que solo nos ha traído cosas buenas. Es cierto que últimamente estamos más vagos a la hora de escribir, pero como es algo que hacemos por placer, tomárselo como una obligación podría ser un error. Así que de momento piano, piano. Es lo que toca. El trabajo tira más, es algo general en casi todos, creo yo. Se ve el precipicio cerca y ninguno quiere caer.

Además, cuatro años contando tonteridas son cuatro años escarbando en anécdotas o cosas curiosas que nos pasan y, desengañémosnos, tampoco tenemos unas vidas tan llenas de sucesos como para escribir una página al día, aunque sea, como en nuestro caso, un blog a cuatro manos (o a dos, porque uno escribe solo con una mano... bueno, yo me entiendo)

Lo principal de todo es daros las gracias a todos los que os pasáis por aquí. Bien sea buscando una tontería en google o porque os hagan gracia nuestras tonterías. Según las estadísticas de blogger tenemos más de tres cientas mil páginas vistas. Ya sé que cien mil serán visitas mías y otras cien mil serán visitas de Anniehall, pero el caso es que sabemos que hay ahí otras personas, algunas que hemos conocido físicamente, otras que no, que nos leéis y comentáis (sin duda lo mejor del blog) qué os parece o añadís vuestras experiencias, o nos decís que os habéis reído con nuestras ocurrencias. Sin comentarios el blog es un poco menos blog y es un poco más diario particular.

¡¡¡GRACIAS!!!

Y en una vuelta a los orígenes y porque nosotros lo valemos vuelvo a poner el vídeo que puse en nuestra primera entrada:



Doña Perfecta

Hoy toca, como cada primero de mes, hablar del libro del Club de Lectura. Este mes toca Doña Perfecta de Don Benito. Este libro lo eligió Livia y ya lo había leído (como todos los que ha elegido este año). ¿Sería otro Laura Díaz?

En la segunda página del libro leí esto: "vio este que se acercaba otro empleado con un farol pendiente de la derecha mano, el cual movíase al compás de la marcha, proyectando geométrica serie de ondulaciones luminosas", así que me temía lo peor...

Pero la verdad es que el libro está muy bien. Me parece con un estilo un poco apolillado, pero es una historia muy buena. De hecho, es un poco pesadillesca. Unos cuantos años más tarde, no muchos, tendríamos a Kafka que da una vuelta más de tuerca ―por ejemplo en el Castillo al que este libro me ha recordado― y transformará el desasosiego de una historia como esta en una pesadilla en toda regla.

Porque la historia comienza con Pepe llegando a Orbajosa, pueblo de su padre y donde vive su tía doña Perfecta, lleno de optimismo y felicidad y poco a poco se va cerniendo sobre él una sombra de desasosiego, de asfixia y de opresión que va transformando el relato y mostrándonos otra cara de doña Perfecta. Va para casarse con Rosario y dice que "lo principal en Rosario era que tenía tal expresión de dulzura y modestia, que al verla no se echaban de menos las perfecciones de que carecía. No es esto decir que era fea; mas también es cierto que habría pasado por hiperbólico el que la llamara hermosa, dando a esta palabra su riguroso sentido".

Tampoco quiero contar mucho más porque no quiero desvelar nada más que lo necesario para suscitar vuestro interés.

He puesto la carátula de la película porque ese subtítulo de "la tragedia de una mujer que se creía buena" resume bastante bien la historia. Retrata una España en la que en muchos aspectos podemos seguirnos viendo reflejados: la envidia, el rencor, la ignorancia... De hecho la última frase del libro es "Esto se acabó. Es cuanto por ahora podemos decir de las personas que parecen buenas y no lo son".

 Algún otro párrafo:

"Eran aquellos varones insignes lo más granado de la ilustre ciudad, propietarios ricos los unos, pobrísimos los otros; pero libres de altas aspiraciones todos. Tenían la imperturbable serenidad del mendigo, que nada apetece mientras no le falta un mendrugo para engañar al hambre y el sol para calentarse".

"No existe nada tan interesante como un ejército. Es la patria en su aspecto juvenil y vigoroso. Lo que en el concepto individual tiene o puede tener esa misma patria de inepta, de levantisca, de supersticiosa unas veces, de blasfema otras, desaparece bajo la presión férrea de la disciplina que de tantas figurillas insignificantes hace un conjunto prodigioso".

"―Mi sobrino, no es mi sobrino, mujer: es la blasfemia, el sacrilegio, el ateísmo, la demagogia... ¿Sabes lo que es la demagogia?
―Algo de esa gente que quemó a París con petróleo, y los que aquí derriban las iglesias y fusilan las imágenes... Hasta ahí vamos bien.
―Pues mi sobrino es todo eso... ¡Ah!, ¡si él estuviera solo en Orbajosa!... Pero no, hija mía. Mi sobrino, por una serie de fatalidades, que son otras tantas pruebas de los males pasajeros que a veces permite Dios para nuestro castigo, equivale a un ejército, equivale a la autoridad del gobierno, equivale al alcalde, equivale al juez; mi sobrino no es mi sobrino, es la nación oficial, Remedios; es esa segunda nación, compuesta de los perdidos que gobiernan en Madrid, y que se ha hecho dueña de la fuerza material; de esa nación aparente, porque la real es la que calla, paga y sufre; de esa nación ficticia que firma al pie de los decretos y pronuncia discursos y hace una farsa de gobierno y una farsa de autoridad y una farsa de todo. Eso es hoy mi sobrino; es preciso que te acostumbres a ver lo interno de las cosas. Mi sobrino es el gobierno, el brigadier, el alcalde nuevo, el juez nuevo, porque todos le favorecen a causa de la unanimidad de sus ideas; porque son uña y carne, lobos de la misma manada..."

Pues un libro bastante bueno y que os recomiendo. Además os lo podéis descargar gratis en Amazon, si queréis.

Tenéis otras reseñas mucho más interesantes que estas en los blogs de Carmen, Juanjo, Livia y Bichejo (sí, tiene nuevo blog). ¡Corred a leerlas!