Koestler: the indispensable intellectual

"Indudablemente Koestler trascendió los límites del mero periodismo produciendo obras de literatura que están al nivel de las de sus colegas literarios [...] En sus mejores obras, Koestler consiguió una fusión entre autobiografía, penetración psicológica y análisis dialéctico que constituye por su parte una aportación única a la prosa del siglo XX; acompañados de una vivacidad y una facilidad de expresión, ingenio y polémica; y una obsesión con las ideas y la ética de las decisiones políticas que son hoy tan apasionantes y convincentes como cuando fueron escritas".
Michael Scammell. Koestler.

Bueno, pues después de casi un mes con el señor Koestler, interrumpido por la lectura del libro del club porque pensaba que no me iba a dar tiempo para los dos en el mes, he terminado esta biografía monumental. Monumental en dos aspectos: la longitud y el contenido.

De Koestler me leí su autobiografía, bueno, los dos libros autobiográficos que llegaban hasta su desencanto con el comunismo, pero me faltaba más de media vida suya que no autobiografió y tenía bastante interés en esa parte de su vida postcomunista.

Volviendo a la monumentalidad, respecto a la longitud... bueno, es un libro un poco más pequeño que posguerra, pero cerca le anda. El que diga 720 páginas es engañoso porque es un libro ancho y grande, aunque esto lo digo un poco desde el desconocimiento porque me lo compré para el kindle. Pero vamos, que es un tocho bastante grande.

Me he dado cuenta de que siempre por estas fechas me calzo algún tocho: por estas fechas leí postwar, leí a Pinker y leí al señor Rushdie. No sé que tienen estos meses entre diciembre y enero que me hacen tener tendencia al tocho... ¿será el frío invierno? ¿la casualidad? ¿será un biorritmo?

Respecto al contenido... puff... necesitaría una serie tipo Pinker para contar un resumen de la vida de este señor... Y es que yo creo que su vida es mucho más interesante que los libros que escribió y eso ya es mucho. Por contar así, brevemente, alguna de sus peripecias os diré que fue un judío del imperio Austrohúngaro que vivió ese momento de desgaje tras la primera guerra mundial, tuvo toda su vida traumas con su madre; fue sionista en su juventud para luego dejar de serlo; se dio al comunismo con toda su alma para luego terminar siendo uno de los máximos exponentes anticomunistas, vivió en Hungría, Austria, Alemania, Francia, Reino Unido, Estados Unidos; no terminó la carrera de ingeniería, fue al polo norte en globo; fue preso del ejército de Franco en la guerra civil española, tuvo que huir de los nazis en Francia y estuvo en un campo de concentración en el sur de Francia; estuvo en la independencia de Israel en 1948 y su libro ladrones en la noche tuvo mucha influencia en muchos de los que participaron en esa guerra; fue amigo de Sartre, Camus y Orwell entre otros, de hecho con Camus hubo líos de amores cruzados entre las dos parejas simultáneamente...

¿Queréis más? Bueno, pues era un mujeriego empedernido, experimentó con drogas e influyó bastante en la generación de los sesenta- setenta, creía en la percepción extrasensorial, probó con el espiritismo, no creía mucho en el neo-darwinismo y era más partidario de la herencia de cualidades aprendidas por las generaciones anteriores, intentó hacerse un hueco en el mundo académico con sus teorías sobre la creatividad y el cerebro, fue divulgador científico...

¿Más? Pues hay más, aunque ya me voy a callar. Terminaré diciendo que fue partidario de la eutanasia y él mismo se suicidó cuando estaba enfermo de Parkinson y su mujer se suicidó junto a él.

Bueno, como he dicho, hay muchísimas más cosas y su vida es impresionante. No es que estuviera en todas partes de manera fortuita, tipo Forrest Gump, es que estuvo siendo parte importante en muchos de los acontecimientos del siglo XX. He escrito en el club de lectura otro post sobre la primera mitad de este libro y sobre El Cero y el Infinito por si tenéis interés. Por fin he sabido que el título de ese libro es una  traducción del francés. Ahora, el por qué lo llamaron cero e infinito en Francia sigue sin estar claro...

Llegué a Koestler a través de Judt (y a Judt a través de Molinos, al César lo que es del César) y no me extraña que Judt lo tuviera como referente, creo que hay muchas similitudes en el pensamiento de ambos, en su búsqueda de una izquierda no comunista ni totalitaria, en la implicación de la sociedad en las causas importantes y en la concienciación social, su apoyo a una Europa unida tras las guerras mundiales, la denuncia de intelectuales que no estuvieron a la altura...

Un par de párrafos:

"El mejor amigo del escritor, dijo, es un par de tijeras, o, como escribió Hemingway, 'cuanto más cosas jodidamente buenas quites, tu novela será jodidamente mejor'. Al lector nunca debe dársele nada por nada, añadió Koestler, debe hacérsele pagar en moneda emocional ejerciendo su imaginación, de igual manera que el escritor ha pagado con su arte y trabajo duro".

"Detesto el pan procesado en celofán, las ciudades procesadas de cristal y cemento y la Biblia procesada como un cómic; detesto el neón y las ciudades dormitorio, el Hombre Organización y el Reader's Digest. Pero quién nos obligó a comprar todo esto? Los Estados Unidos no gobiernan Europa como los británicos la India; no comenzaron ninguna guerra del opio contra nosotros para obligarnos a tomar cocacola. Europa compró el paquete entero porque lo quería. Los americanos no nos americanizaron —ellos simplemente iban un paso por delante en el camino hacia la globalización con un estilo de vida estandarizado, el cual, tanto si nos gusta como si no, está empezando a emerger por todo el mundo. Dado que vivimos en un estado de ósmosis cultural donde las influencias se filtran a través de las fronteras porosas, las tradiciones propias declinan, y el movimiento hacia una cultura uniforme, mecanizada y estereotipada se ha vuelto irresistible".

Bueno, un libro buenísimo sobre una persona interesantísima y que os recomiendo que, si tenéis interés en el tema, os leáis. Por ponerle unas pegas, las fotografías aparecen en un cuadernillo central y no están referenciadas a lo largo del libro ni tienen un capítulo específico por lo que consultarlas una vez que las has pasado o antes de llegar a ellas es imposible. En un libro de papel se justifica ese cuadernillo central de papel satinado por el coste de impresión, pero en un libro electrónico...

Y otro apunte es que el libro de la edición inglesa es infinitamente mejor que el de la americana que es Koestler: The Literary and Political Odyssey of a Twentieth-Century Skeptic. Bueno, pues, hale, ya os he dado material para haceros más sabios.


El lobo de Wall Street

Bueno, la verdad es que no suelo hacer reseñas de películas. En primer lugar porque voy poco al cine, que parece que no, pero influye bastante. Y en segundo lugar porque tampoco es que se pueda decir mucho sin destripar de un espectáculo o entretenimiento que dura un par de horas.

Creo que de un libro sí que se puede contar partes sin destriparlo, aunque no siempre se consiga. De una película me parece más difícil.

El caso es que este fin de semana hemos ido a ver esta película de Martin Scorsese que está nominada para los oscars y todas esas cosas. Yo iba un poco reticente. Principalmente porque Scorsese me parece uno de los directores más sobrevalorados que hay. No creo que haya hecho más de un par de películas que me hayan gustado. La edad de la inocencia... y, tirando de wikipedia,... Hugo o Uno de los nuestros.

Hay otro grupo de películas que psché como podrían ser Casino, el Aviador, el cabo del miedo. Y hay otro grupo de películas insoportables como Toro Salvaje, Taxi Driver, Infiltrados, Shutter Island o Gangs of Ney York que se me ocurran ahora mismo.

Y he llegado a la conclusión de que es un señor muy pesado, que se fija en lo anecdótico, que repite ideas e ideas, pero no llega a ninguna parte. No sé si es culpa de los guiones o del director, pero algo hay ahí que no me gusta nada.

Esta película yo la comparo con atrápame si puedes de Spielberg. Creo que tienen muchas cosas en común. Sin destripar nada se puede decir que en las dos actúa Di Caprio (y muy bien), las dos retratan a estafadores, están basadas en hechos reales (y en particular en los libros de sus protagonistas), en las dos hay investigaciones del FBI... no sé, me parece que tienen muchas similitudes. Pero en lo que se refiere a la historia en sí, no hay color.

(Ojo, aquí puede haber spoilers) La de Spielberg es una película. La de Scorsese es un horror de tres horas repetitivo hasta el aburrimiento y que simplemente cuenta una serie de escenas de la vida de este señor (bastante parecidas entre sí) para finalmente no tener un desenlace. No, no es que no tenga un buen desenlace, es que no acaba. Es que no se sabe qué es de la vida de este señor, no se sabe qué pasó con la gente a la que engañó, no se sabe si se desintoxicó de las drogas, no se sabe si vuelve a ser rico, no se sabe qué pasó con sus compañeros... nada.

Y os diréis que eso será seguramente porque la vida de este señor da para tanto que en una película no da para contarla... pues ya os digo que no es eso porque la película dura tres horas. Lo que pasa es que más de dos horas son escenas tomando drogas, acostándose con señoritas o de fiesta. Lo cual da una idea de la clase de vida de este señor, sí, pero aburre. Sobre todo cuando luego la película termina como termina.

(fin de spoilers)

Bueno, el caso es que no creo que a mí me pillen en otra película de este señor. Ya a esta fui temiéndome lo peor y se confirmó. Hay que decir que la película tiene cosas buenas, que no es una mala película en el sentido de que los actores trabajan muy bien y la ambientación está muy bien conseguida y lo que son las anécdotas a lo largo de la película son divertidas en algunas ocasiones. Se ve que hay dinero. Para mí lo que no hay es ilación ni un buen guión. Ya digo que puede que no sea culpa del director, pero a mí me da que sí que tiene algo que ver.

Ahora la que quiero ir a ver es la de al encuentro de Mr Banks. Bueno, y también una del holocausto de cuatro horas, pero cada cosa a su tiempo.

Americanos...



En un pispás os voy a hablar de cosas que a lo mejor tienen más enjundia, pero yo lo que no tengo es tiempo. Bueno, eso vosotros no podéis saberlo a no ser que os lo cuente yo, porque una vez que publique, tiempo para leerlo tendréis todo el del mundo, y yo de modificarlo, también es cierto...

Bueno, a lo que iba. Yo estoy en una multinacional y de alguna manera tenemos complejo de tercer mundo. ¿Y qué es eso? Os preguntaréis (o yo me imagino preguntándooslo). Pues es que cuando viene alguien de fuera (de fuera de España, que no de la empresa, aunque también podría ser) nos parece que nos va a llenar de trabajo y de millones y de todo. Muy bienvenido Mr. Marshall, de ahí el vídeo.

Y como tiene ese potencial de hacernos felices, pues nosotros tiramos la casa por la ventana. Hacemos planes de visitas, pedimos presupuesto de coches, o incluso de autobuses, preparamos presentaciones de powerpoint, actualizamos los currículums... en fin, como bienvenido Mr. Marshall...

Y ahí seguimos, que si a qué restaurante los llevamos, que si les hablamos de esto o de lo otro, que si les damos a elegir lo que ellos quieren que les contemos para que no se les haga aburrido, que si les damos a elegir qué visitas quieren hacer, que si renovamos el tractor... en fin, como bienvenido Mr. Marshall...

Y así todo. Este síndrome del tercer mundo se da de manera unidireccional, porque cuando nosotros vamos fuera, al menos en mi caso, lo más que conseguimos es que nos den un par de sandwiches de pepino y unas patatas fritas a la hora de comer y te das cuenta de tus miserias... igual que en bienvenido Mr. Marshall

Y lo que al final pasa es que de repente te llega un correo en el que te dicen que han cambiado sus planes y que sienten mucho todo el esfuerzo, pero que no van a tener tiempo de hacer las visitas, ni de que les presentes tus powerpoints... y es que, ya lo habréis adivinado, somos iguales que bienvenido Mr. Marshall... más de cincuenta años después.

Así que canten conmigo: ¡Americanos, os recibimos con alegría...!

Tenía que llegar

Y llegó, claro. Y es que empiezo a estar un poco harto de la obsolescencia programada o de lo que más exactamente podría llamar los diez años del electrodoméstico.

No sé si os acordáis de que el año pasado tuvimos que cambiar el lavavajillas y la lavadora. Bueno, pues en ese valle de lágrimas que parece nuestra casa también he tenido que cambiar varios interruptores de la luz de la casa, más específicamente el marco de los interruptores, y el mecanismo de una cisterna del cuarto de baño de los niños.

Ah, y se me olvida el microondas, que también tuvimos que cambiarlo el año pasado...

Ya está Anniehall pensando en pintar la casa de nuevo, y con razón. Insensatamente compramos una televisión nueva dado que la de tubo ya tenía cerca de diez años y los niños querían una Wii y no era cosa de que se quemaran las pestañas en una televisión de las cuadradas de tubo en la que la mitad de la pantalla aparecía en negro porque nuestra televisión tenía más de panorámica por los lados que por el frente. Vamos, que era más profunda que ancha.

Pues puestos a seguir sufriendo, antes de las navidades se nos rompió el grifo monomando de la cocina del que todavía estamos esperando el repuesto. Y es que en el ínterin la casa de grifos fue a la quiebra y comprada por otra que ahora solo hace los recambios bajo pedido. Bueno, bajo pedido y a precio de oro, claro.

La semana pasada Anniehall se puso a mirar modelos de horno para cuando se nos rompa poder reemplazarlo rápidamente. Yo pensaba que era una exagerada, aunque como está de lleno en el mundo de la reposterexia pasar un par de semanas sin horno puede ser un drama. Y hete aquí que lo que ha palmado no ha sido el horno, sino el frigorífico. Y justo un sábado por la tarde que es el mejor día para que te pasen estas cosas.

No sé por qué nos extrañamos porque vista la racha ya no quedan muchos más electrodomésticos que cambiar. Lo único que sigue con nosotros desde que nos mudamos hace diez años son el horno y la cocina y esperemos que no se obsolesciendan pronto.

Y mi queja, más que por la obsolescencia, que también, viene por que ya que se hacen así las cosas, que se haga bien y los electrodomésticos vengan con fecha de caducidad y puedas saber que en enero de 2014 el frigorífico se te va a fastidiar o que en febrero de 2012 nos íbamos a quedar sin lavavajillas y actuar en consecuencia. Dentro de lo malo el frigorífico se nos ha roto en invierno y tenemos la posibilidad de sacar todas las cosas a la terraza para que estén fresquitas (seguramente más que en el frigorífico).

También me he dado cuenta de que me estoy haciendo más viejo y, a lo mejor, más sabio y he preferido pagar 100 € más en una tienda en la que vienen, te lo instalan y se llevan el viejo. Después de las experiencias con el lavavajillas y la lavadora he aprendido la lección. Aunque he de decir que me ha costado tomar esa decisión y que al final lo que me llevó a no comprar el más barato fue más bien el hecho de que no tenía manera de llevar el frigorífico al punto limpio que la salud de mis riñones. Así que sí, más viejo, pero lo de sabio... va a a ser que no.

Y voy a terminar con unas reflexiones extraídas tras ver el siguiente vídeo de frigoríficos:


Primero, ¿qué clase de familia tiene un frutero metido en el frigorífico? No, en serio, para qué tienes el compartimento de frutas si luego vas a poner una ensaladera con cuatro verduras...

Y ¿quién tiene un frigorífico sin chacinas ni yogures ni tuppers? ¿Soy yo el raro o lo normal es tener tartas y postres espectaculares, botellas de vino y fuentes de verdura en vez de tuppers con los restos del cocido, yogures de sabores en pack de 16 del Mercadona y sobres de salchichón y jamón york?

No hace falta que respondáis que sois muy de zaherir, pero dejad que siga pensando que tener un melón cortado en rodajas en un plato en el frigorífico o guardar un kiwi partido y no tener ni un huevo en la huevera no es lo normal.

Y, bueno... ¿tenéis alguna recomendación respecto a hornos o cocinas? Solo por si acaso...

Ingeniería para dummies (X)

He pensado en titular la entrada de hoy como "La clotoide, esa gran desconocida", pero luego he temido que nadie la leyera o que pensara que la Clotoide es la hermana de la Clotilde y se llevará una decepción.

Antes que nada tengo que avisar de que yo no soy ningún experto en clotoides y puede que meta la pata. Pero algo sí sé. De hecho, mi primer trabajo pagado como ingeniero estuvo muy ligado a las clotoides, o a la supresión de clotoides, más bien.

Supongo que ahora que ya no queda nadie leyendo esto puedo empezar por el principio y explicar algo que tenga algún sentido, aunque sea mínimo.

Empezaré hablando, como todos estáis esperando, del tren de la bruja:


Ah, ¿que no sabéis qué tiene que ver el tren de la bruja con las clotoides? Eso es porque el tren de la bruja no tiene clotoides y, ¿cuál es la consecuencia? pues que cuando toma una curva te golpeas contra el lateral del coche en el que vas. ¡Ojalá trenes de la bruja con clotoides!

Para ir un paso más allá tendría que hablaros de radios, de fuerzas centrífugas y de confort, pero eso me llevaría mucho tiempo y, francamente, nací algo vago.

Os definiré la fuerza centrífuga como F=k·v^2/R, que son unos numerajos cualquiera pero que vienen a decir que esa fuerza que en el malvado tren de la bruja nos empuja hacia el lado depende de la velocidad a la que vayamos al cuadrado y del radio de la curva de manera que notaremos más fuerza cuanto más rápido vayamos y menos cuanto más grande sea el radio de la curva.

Esto en sí no tiene mucho que ver con la clotoide que es nuestra protagonista, pero poco a poco llegaremos a ello. Si seguimos e intentamos valientemente calcular la fuerza centrífuga cuando vamos en una recta necesitaríamos saber cuál es el radio de curvatura de una recta. Pues es más o menos infinito. Es recta porque no es curva. Y, aquí es donde está el meollo, en la naturaleza todo funciona mejor si no se hacen transiciones bruscas. Así que la transición de una curva de radio infinito a una curva de radio el que sea se hace de una manera mucho más agradable usando una curva de radio variable que vaya variando desde infinito hasta el radio de la curva. Esa curva de propiedades tan especiales y matemáticas es la clotoide.

La clotoide es esa curva que nos permite ir por la carretera y no tener que dar volantazos en cada curva que tomamos, sino que nos permite ir girando poco a poco el volante hasta que entramos en la curva que tomamos con el volante en la misma posición hasta que volvemos a enderezar el volante poco a poco cuando volvemos a la recta.

En la figura que he puesto en el post (no la del tren de la bruja, sino la primera), y que he sacado de aquí, la clotoide es la curva azul que podéis ver que empieza como una recta (en amarillo) y termina como un círculo (en naranja).

Así que un respeto para las clotoides que hacen que nuestros viajes en carretera o tren sean mucho más confortables y seguros (salvo que tuviéramos un batmovil y hubiera una farola en cada curva para ayudarnos a girar). ¿Que no sabéis de qué hablo? ¡Mirad, insensatos!



Bueno, ahora que ya sabéis qué es una clotoide ya podéis apreciarlas y saber que en cada curva que tomáis hay más que radios de curvatura, peraltes y demás zarandajas. Ahora ya sabéis que clotoide no es el nombre de la chica de la curva, sino justamente de lo que impide, entre otras cosas como peraltes y demás, que nos demos una torta en cada curva.

Y es que ya, con toda esta ciencia podemos asegurar que la chica de la curva ya no es lo que era...


Nota del autor

Bueno, hace unos días que os di la lata con un extracto de este libro que me había encantado sobre la verdad del artista. Ahora os hablaré un poco más de este libro haciendo una reseña como Dios manda.

Joseph Conrad fue un autor de bastante éxito en su tiempo. Escribió muchos cuentos y relatos cortos para revistas y algunas de sus novelas también se publicaron por entregas. Ahí es donde estaba el dinero por lo visto. También es cierto que hasta que consiguió triunfar pasó tiempo y llevaba esa incertidumbre financiera con bastante dificultad.

Bueno, esto tampoco viene a cuento más que para mostrar mi erudición sobre este señor. El caso es que en 1920 con el autor aún vivo se realizó una edición de sus obras completas en las que Conrad escribió nuevos prólogos para todas ellas y esos son los que se recogen en este libro.

La verdad es que editar las obras completas antes de que hayas dejado de escribir es un poco raro. Es un poco como los packs de James Bond con todas las películas cuando cada dos o tres años te sacan una nueva y te fastidian el cofre de agente secreto... pero me vuelvo a ir del tema...

Estos prólogos son muy diferentes entre sí. Algunos están dedicados a mostrar el proceso creativo de esos libros, o la información en la que se basó para la historia o pensamientos que se le vienen a la cabeza en ese momento.

Entiendo que es un libro más para fans que para quien no se haya leído ningún libro de Conrad, aunque también tiene valor en sí mismo como ya os mostré hace un par de semanas. A mí me ha gustado bastante y se lo vuelvo a agradecer a Anniehall que se lo sugirió a Papá Noel para que me lo trajera.

"...mi relación con el mar, que comenzó de un modo misterioso, como toda gran pasión que los dioses inescrutables envían a los mortales, continuó invencible, sin atender a razones, sobreviviendo a la prueba de la desilusión y desafiando al desencanto que acecha cada día de una vida extenuante, y prosiguió, colmada de deleite amoroso y de angustia amorosa, arrostrando cada uno de esos días en jubilosa alerta, sin amargura y sin aflicción, de la primera a la última hora".

"La reflexión más aterradora (hablo ahora por mí mismo) es que todas estas personas no son el resultado de lo excepcional, sino de lo general: de la normalidad de su país, su tiempo y su orígen. La ferocidad y la estulticia de un gobierno autocrático, que desprecia toda legalidad y de hecho se sustenta sobre una absoluta anarquía moral, provoca la no menos estulta y atroz respuesta de una revolución puramente utópica que ocasiona la destrucción sirviéndose de cualquier medio, impelida por el extraño convencimiento de que, una vez caídas las instituciones humanas, por fuerza ha de obrarse un cambio esencial en los corazones de los hombres. Estas personas son incapaces de ver que cuanto pueden conseguir es un simple cambio de nombres".

"El hábito de la reflexión profunda, me veo en la obligación de decirlo, es el más pernicioso de todos los hábitos creados por el hombre civilizado".

En fin, que a mí me ha gustado muchísimo y que llevo una racha de buenas lecturas que en algún momento se tendrá que romper, pero que siga y que siga, que no me voy a quejar.


Figuraciones mías

"Sin hablar de veladuras, es revelador al respecto el admirable ensayo Sobre la libertad de John Stuart Mill, el único libro de filosofía que yo impondría como lectura obligatoria para todos... contraviniendo así los deseos del propio autor".
Fernando Savater. La nación balón, incluído en este libro.

Pues me he leído este libro que me trajo Papá Noel a petición de Anniehall. He de empezar aclarando que ella lo hizo con buena voluntad para a continuación indicar que Savater me parece un rollo, un pesado y un cursi pedante. Y además él no lo sabe. Bueno, que no sepa lo que yo pienso de él es lógico, pero yo creo que esa percepción deben de tenerla más personas además de yo mismo.

Y es que justamente se las da de lo contrario, de persona comunicativa, enrollada que es buen comunicador y que así, como quien no quiere la cosa, te endilga una reflexión filosófica de manera inopinada.

Desde que alguien, creo que mi madre, me dijo que leyera Ética para Amador tengo a este señor entre ceja y ceja. Me parece plúmbeo hasta el desespero. Muchas veces recomienda libros o lecturas, como la Isla del Tesoro, que pasan automáticamente a la columna de no leer nunca.

La Isla del Tesoro sí que quiero leerla, pero parte del recelo que me da es que este señor no pierde ocasión de recomendarla.

En fin, que mi animadversión hacia él, entiéndase hacia sus escritos, es máxima. Entiendo que Anniehall no sabía nada de eso y que no hablemos hablado de este asunto y de mis animadversiones. 

Aún así reconozco que soy injusto y prejuicioso. Me he leído el libro, que es una recopilación de sus artículos sobre personas a las que admira, sobre educación y sobre internet y derechos de autor, y tengo que decir que aunque en general sigo pensando que es un rollo de tío hay algunas reflexiones que sí que me han interesado y gustado. Algunos párrafos:

"¿Cuál es el peor tormento que conoce el ser humano? Sin duda, el aburrimiento. Es el único que de veras humillas, el que no se puede soportar de ningún modo racional o digno porque frente a él no caben ni la rebelión ni el heroísmo. Nadie obtiene gloria de luchar contra el hastío. Es curioso que a los inventores de torturas ―que tanto han hecho por la aborrecible fama del infierno― no se les haya ocurrido recurrir a esta y se la hayan cedido generosamente a los administradores del cielo. Porque el báratro es incompatible con nuestro fastidio esencial y promete siempre entretenimiento, aunque sea sumamente doloroso".

"Desde el frustrado viaje a Siracusa de Platón, la peor dolencia gremial de los intelectuales es no considerar poder legítimo más que el que parece instaurar las ideas que ellos comparten. Los demás son advenedizos o usurpadores. De aquí una gran dificultad para hacer digerir la democracia a quienes debieran argumentar en su defensa.
George Orwell (como Chesterton, como cualquiera que no asume la mentalidad reptiliana del  «amigo-enemigo» en el plano social) aceptó la paradoja y se autodeterminó «anarquista-consevador» o si se prefiere la versión de Jean-Calude Michéa, «anarquista tory». Esto implica saber que «en todas las sociedades, la gente común debe vivir en cierto grado contra el orden existente». Pero también que las personas normales no aspiran al Reino de los Cielos ni a la perfección semejante a él sobre la tierra, sino a mejorar su condición de forma gradual y eficiente".

"Creo que era Mark Twain quien decía que para iniciar una buena biblioteca lo primero era prescindir de todas las obras de Jane Austen. Pues bien, para hablar como es debido a los jóvenes (con intención educativa, claro está) lo primero es prescindir de los halagos".

 En fin, que de alguna manera he firmado las paces con él. Sigue pareciéndome bastante pesado, pero creo que muchas veces acierta en lo que dice. El problema es que casi siempre me quedo dormido antes de llegar a estar de acuerdo con él. Otra cosa que no me parece bien es que no aparezcan los artículos fechados porque hay veces que se refiere a los recientes sucesos y no sabes de qué habla.

A los que no os parezca un señor pelma per se, seguramente este libro os gustará. A mí me ha gustado en términos generales a pesar de mi animadversión. ¿Qué será lo siguiente? ¿hacerme amigo de las palomas? Esperemos que no.


En tierra inhumana

"Mientras, de regreso del comedor a mi cálida habitación del National, pisaba la alfombra mullida que cubría la escalinata, recordé mi expedición análoga de hacía ventitrés años. Solo que entonces buscaba a cinco soldados polacos desaparecidos y no a quince mil"
Józef Czapski. En tierra inhumana.

Me he leído durante las vacaciones de Navidad este libro de Jósef Czapski que fue un regalo que recibí de Newland de amigo invisible en la comida de fin de año del Club de Lectura. Era un libro que estaba en mi lista de libros que ardo en deseos de leer, así que me lancé a él enseguida. Gracias a Juanjo por regalármelo.

Creía que el libro estaba centrado más en la matanza de Katyń en la que los rusos mataron a unos 15.000 soldados y oficiales polacos. De hecho, el autor es uno de los poco más de 400 de esos 15.000 que vivieron para contarlo. O eso es lo que yo creía porque él no llegó a ir a Katyń, sino que se separó del grupo antes salvando la vida.

Durante gran parte de su periplo por la URSS estuvo buscando información sobre sus compañeros desaparecidos y entrevistándose con la gente que tenía poder para conseguir liberarlos o saber algo sobre su paradero. Al poco de perpetrarse la matanza de Katyń Alemania invadió la Unión Soviética y los polacos pasaron a ser aliados de los Soviéticos. Se organizó un ejército polaco en la URSS que reclutó a militares y a polacos que habían estado en campos de concentración o en koljoces (o como se escriba, que hay variantes para todos los gustos). Según se iban agrupando iban llegando rumores de que si había muchos polacos en los campos de trabajo de Siberia, de Nueva Zembla, del archipiélago de Francisco José... en fin, muchos rumores y ninguna certeza.

Se hicieron listas de desaparecidos, pero los soviéticos nunca quisieron aclarar nada porque, naturalmente, eran ellos los que los habían matado. De hecho, intentaron echarle la culpa a los alemanes diciendo que habían sido ellos los que al conquistar esa parte habían matado a todos los polacos que los rusos tenían en campos de concentración. Increíblemente hubo gente que creyó esa versión durante mucho tiempo.

Bueno, todo esto aparece en el libro, pero poco. La mayor parte del libro no versa sobre Katyń, sino sobre las aventuras y penalidades de este señor a lo largo de la URSS buscando información sobre sus compañeros y trabajando para el ejército polaco. La mayor parte del libro es una descripción de esa "tierra inhumana" que era la URSS donde todo atropello y barbaridad tenía cabida y donde la gente estaba acostumbrada a las arbitrariedades e injusticias que se cometían por doquier.

Es un libro duro, aunque los hay más duros. Pero a la vez es un libro muy interesante por lo que cuenta sobre esa parte de la guerra mundial de la que no hay mucha información. Grossman, por ejemplo, contaba en sus artículos las hazañas del Ejército Rojo, pero no las hambrunas. Más tarde sí que lo hizo, pero no durante la guerra ni en la década de los 30.

Respecto a la traducción he de decir que es muy buena. Solo hay una cosa que chirría y es la traducción de las poesías a las que creo que hacen un flaco favor. Entiendo que algo hay que traducir porque no habrá muchos que sepan polaco, pero quedaría mejor no intentar que rimara porque queda mal:
Pasó la infancia el niño de Nazaret oriundo,
Jugando con la cruz con que salvaría el mundo.
Oh, Madre Polaca, de corazón te aconsejo
Que tus hijos jueguen con sus futuros trebejos.
¡Ponles los hierros en los pies y un dogal al cuello,
Y estámpales en la frente de esclavos el sello!
Que no les haga temblar del verdugo el montante
Ni palidezcan al mirar la soga colgante.
Esos ripios no me parecen muy acertados, aunque he descubierto que trebejos son piezas de azedrez o juguetes en general. También he descubierto que escultismo es la forma en la que se denomina en español al movimiento scout. Así que sí que me he culturizado.

Pues eso, un libro muy bueno que os recomiendo, aunque más a los que ya estén un poco al tanto de la segunda guerra mundial, los pactos Molotov - Ribbentrop y las hambrunas y matanzas del régimen soviético.


Shakespeare

"En respuesta a la pregunta obvia, este libro no se escribió tanto porque el mundo necesitara otra obra más sobre Shakespeare como porque lo requería la serie. La idea que lo sustenta es sencilla: se trata de determinar qué puede saberse de Shakespeare sin recurrir a la especulación.
De ahí que sea tan delgado".
Bill Bryson. Shakespeare.

Me he leído en un par de días este libro de Bryson que creo que me regaló Anniehall el año pasado (me corrige Bichejo indicándome que fue ella y yo me disculpo y se lo agradezco). Se ha ido quedando por ahí escondido y fue el otro día, cuando hice limpieza de la librería, cuando lo encontré y decidí leérmelo.

Respecto a lo de la librería de casa he tendo que tomar medidas drásticas y he retirado tres carros de la compra de libros. Muchos de ellos clásicos que están disponibles en ebook. Porque en casa ya no cabían más libros, además hemos incorporado un piano electrónico para que practique C y toda casa tiene un límite de capacidad y la nuestra está muy ahí, ahí...

Bueno, volviendo al libro que es lo importante. Todos sabéis que me encanta Bill Bryson (salvo una breve historia de casi todo, que soy incapaz de leerme). Me he leído varios libros suyos y me parece un escritor muy divertido y con mucha facilidad para contarte cosas interesantes sin que te aburra (with a spoonfull of sugar...).

En esta ocasión Bryson nos cuenta la vida de Shakespeare a partir de lo poco que se sabe de él. No se tiene prácticamente nada escrito por él de su puño y letra salvo algunas firmas y hay algunos textos que hay expertos que dicen que son de su letra y otros que no. Se tiene su testamento, pero no está escrito por él (solo firmado), en el que deja a su mujer, Anne Hathaway, su segunda mejor cama y su ropa de cama.

De hecho ni siquiera su obra está claramente fijada. Por ejemplo, una vez muerto, unos amigos recopilaron a partir de otros textos o de recuerdos las obras suyas en lo que se llamó 'primer folio'. Pues bien, cada ejemplar de este 'primer folio' (quedan unos 300 en diverso estado de conservación) es distinto. Lo imprimieron distintos talleres y distintos tipógrafos. Por lo que saber qué había escrito Shakespeare exactamente es muy difícil. Cuenta Bryson que incluso había gente que iba a escuchar la función y luego la escribía de oído y la vendía, era la piratería de la época.

El último capítulo se dedica a las teorías de que Shakespeare no es Shakespeare que, como dice Bryson, es algo muy difícil de demostrar. Porque puede que su vida sea un tanto oscura teniendo en cuenta los documentos que han sibrevivido, pero de lo que sí que no hay ninguna prueba plausible es de que alguien escribiera en la sombra y utilizara a Shakespeare como hombre de paja. Escribe por ejemplo que "un articulista del New York Times informó a sus lectores en 2002 que Shakespeare jamás poseyó un libro. No hay modo de refutar esa afirmación, toda vez que no se sabe nada de sus posesiones circunstanciales. Pero otro tanto podría haberse dicho con respecto a su calzado o sus pantalones. No hay prueba alguna que demuestre que no pasó la vida desnudo de cintura para abajo, o que no poseyó un libro, aunque lo más probable es que sean pruebas -y no libros o vestimentas- las que falten.

También comenta sobre la teoría de que Shakespeare podría ser Mary Sidney, Condesa de Pembroke, que "lo único que falta para relacionarla con Shakespeare es algo que la relacione con Shakespeare"

Es un libro corto, no llega a las 200 páginas, y a mí me ha resultado interesante, aunque hay otros que me han gustado más, pero eso no quita para que sea ameno y para saber un poco más sobre la vida y milagros de uno de los más grandes escritores de todos los tiempos.


El cero y el infinito

"En el Partido, la muerte no era un misterio, no tenía nada de romántica. Era una consecuencia lógica. Un factor con el que se contaba y que tenía un carácter más bien abstracto. Por otra parte, rara vez se hablaba de «muerte», y no se empleaba casi nunca la palabra «ejecución»; la expresión habitual era «liquidación física». Estas palabras no evocaban más que una sola idea concreta: el cese de toda actividad política. El acto de morir no era en sí más que un detalle técnico, sin ninguna pretensión de interesar. La muerte como factor en una ecuación lógica había perdido toda característica humana"
Arthur Koestler. El cero y el infinito.

Antes que nada permitidme, esforzados lectores, desaros un felicísimo 2014 lleno de alegrías y parabienes. Nosotros en el Club de Lectura hemos empezado muy bien con un libro que es serio candidato a premio Naranja 2014. Creo que nos ha gustado a todos y eso es algo digno de mención.

Para empezar, me lo compré en formato digital como parece que ya es una característica de mis lecturas de Koestler del que ya me leí sus memorias (aquí). No me ha importado en absoluto pagar los 7€ o así que me costó. Sabía que iba a ser un dinero bien invertido.

El libro cuenta a modo de novela un episodio de la URSS en tiempos de Stalin que fue el de las grandes purgas. Después de la Revolución, algunos líderes que habían traído el comunismo a Rusia y demás adláteres sobraban. Eran demasiado librepensadores y ya no estaban para aceptar las 'verdades' del partido. La descripción de Rubachof, el protagonista, me recordaba a Trotsky, aunque a Trotsky no lo encarcelaron como a Rubachof, lo asesinaron.

Y es que Rubachof es el símbolo de lo que le hizo perder a Koestler su fe en el comunismo cuando estuvo allí, en la URSS. Ese desencanto después de haber dado todo por el partido debió ser brutal, aunque las actitudes de Koestler y de Rubachof son distintas. Tampoco quiero desvelar mucho del libro así que lo dejo ahí.

Hay una parte que es realmente monstruosa que es cuando Rubachof es interrogado por su antiguo camarada Ivanof que quiere hacerle ver lo necesario de su caída y que el propio Rubachof tiene que estar convencido de que no hay otra posibilidad más que el que él llegue a ese convencimiento y debe autoinculparse. A mí me produjo más escalofríos que cuando le interroga Gletkin que es el comisario de la nueva ola. Esa discusión bastante terrible sobre qué es más importante si la verdad o la dignidad o el triunfo de la Revolución o qué es más importante si unos miles de vidas inocentes o esa victoria... puff, estremece incluso recordarlo mientras escribo la reseña...

De todas formas, también tengo que decir que a mí últimamente me gusta más la realidad que la ficción. Y, aunque este libro cuente una ficción tejida de hechos reales, prefiero conocer la realidad desde un punto de vista más... ¿real? No sé si esa sería la palabra correcta, pero me vale. Prefiero las memorias de Koestler a este libro, siendo ambos magníficos. Yo os recomiendo que si tenéis ocasión le hinquéis el diente a algún libro de este señor. Y ya tengo en el punto de mira una biografía que se llama Koestler, the indispensable intellectual que quiero leerme (de hecho ya me la he comprado... no me dejéis solo con Amazon!).

Unos párrafos de los muchos que he subrayado:

"Era una cuestión de pura etiqueta: un ritual bizantino que provenía de la necesidad de hacer penetrar cada frase en la masa por medio de la vulgarización y la incesante repetición; lo que se presentaba como bueno debía brillar como el oro, lo que se presentaba como malo debía ser negro como el ébano, las declaraciones políticas debían parecer coloreadas como los muñecos de caramelo de las ferias".

"Le quedaba por descubrir que la impotencia posee tantos grados como el poder; que la derrota puede ser tan vertiginosa como la victoria, y que sus profundidades son un abismo sin fondo. Y, paso a paso, Gletkin le obligaba a descender por esta escala".

"Dicen que el Número I tiene siempre a la cabecera de su cama el Príncipe de Maquiavelo. Hace bien: después de esto no se ha dicho nada importante sobre las reglas de ética política. Nosotros hemos sido los primeros en reemplazar la ética liberal del siglo XIX, basada en el juego limpio, por la ética revolucionaria del siglo XX. Y en esto también nosotros tuvimos razón; una revolución llevada según las reglas del juego de críquet sería un absurdo. La política puede ser relativamente honesta en los momentos en que la Historia camina con paso tranquilo; en sus tormentas críticas, la única regla posible es el viejo adagio según el cual el fin justifica los medios. Nosotros hemos introducido el neomaquiavelismo en este país; los otros, las dictaduras contrarrevolucionarias, nos han imitado torpemente. Nosotros hemos sido neomaquiavélicos en nombre de la razón universal: ésta era nuestra grandeza; los otros lo son en nombre de un romanticismo nacional; éste es su anacronismo. Por esto, a fin de cuentas, la Historia nos dará la absolución a nosotros, no a ellos…"

Termino con algo que no acabo de entender y es que el título en inglés es Darkness at Noon que no entiendo cómo se ha traducido como El cero y el infinito. Cosas. En fin, un libro muy bueno del que podéis encontrar reseñas mucho más interesantes que esta en las bitácoras de esta nave de locos que conformamos, además del que os escribe, Juanjo, Bichejo, Carmen y Livia.