Un cuchillo en la mirada

"Un tipo como yo puede estar observándolos a ustedes. Ha estado pensando en cada ángulo desde el cual pueden intentar jugársela. Por eso, cuando intenten hacer el más mínimo movimiento en una de esas direcciones, allí estará él enfrentándoseles. Les habrá tomado la delantera, y no aceptará ninguna explicación. Si son inteligentes, no traten de hacerle ninguna. Le han engañado, han tratado de abusar de él, y eso es todo lo que ve. Y todo lo que pueden hacer a partir de entonces es quitarse de su camino, si pueden, si los deja. Porque nunca más confiará plenamente. Va a estar observándoles de cerca más que nunca, y si dan ustedes un pasito en una dirección equivocada, o parece que vayan a darlo, no tendrán la oportunidad de dar otro".
Jim Thompson. Un cuchillo en la mirada.

He vuelto a Jim Thompson tras el fracaso del libro del club de lectura. Y puedo decir sin ningún atisbo de duda que el club está gafado. Por una parte nosotros mismos nos buscamos la ruina eligiendo libros absurdos, pero por la otra parte se junta un gafe planetario.

Ya he dicho muchas veces que me encanta Jim Thompson y, aunque este libro no es de los mejores suyos, sí que es un libro bastante bueno y entretenido.

La historia es la de siempre, o la de muchas veces en Jim Thompson. Un personaje marginado, en este caso un enfermo de un psiquiátrico, se ve metido en una espiral criminal rodeado de otras personas y lo que parecía un golpe fácil se transforma en un callejón sin salida.

Y ahí, cuando empiezan a torcerse las cosas, cuando vemos que no hay más salida que el desastre es cuando se ve que Jim Thomson disfruta y nos hace disfrutar queriendo que salga bien, pero sabiendo que no puede ser. Que normalmente no hay redención en el crimen.

O tal vez si...

En fin, que os lo leáis. Aunque si no habéis leído nada de Thompson yo os recomendaría antes 1280 Almas que me sigue pareciendo su mejor libro. O si no el asesino dentro de mí, los timadores o la huída. Bueno, para gustos hay colores. Yo os diría que el que no os tenéis que leer es noche salvaje, pero que con cualquier otro acertáis porque ya no nos vamos a leer ningún libro más del autor en el club.

Estoy esperando a que Tonto Lápidas dé su veredicto sobre la biografía que han publicado hace poco sobre él y lanzarme a comprarla y leerla, que la verdad es que tengo ganas.

He de decir que la traducción está llena de laísmos y leísmos, pero eso ya es como el paisaje. Está ahí.

Unos párrafos:
"Entonces supe que ella no lo había hecho. Y lo supe en lo más profundo de mi corazón, pero aun así me era más fácil seguir creyendo que sí lo había hecho. Fay parecía veinte años más vieja, trasnochada y viciosa. Los ojos le brillaban peligrosa y locamente. Su expresión era de la más demente maldad. Todo en ella era perverso, lo demás había desaparecido. Así era fácil creerla capaz de cualquier cosa".

"No sabía por dónde tirar. ¡Hostia! Ni siquiera sabía si debía seguir pensando en hacer algo. Todo estaba yendo como se había planeado, ¿no? Lo único que en realidad había cambiado era yo mismo... mi cabeza. A tal grado estaba desconcertado y aturdido, que ya nada me parecía normal, y cualquier insignificancia me incitaba a sospechar. Todo y nada. Si las cosas iban de una manera, no me gustaban; si iban de otra, tampoco. Y... y ¡tenía que parar! De no ser así, si la gente no paraba de preocuparme, de venirme desde todas direcciones, de empujar, apretar y..."


What the dog saw

Pues me he leído este libro de Malcom Gladwell o parte de él, no lo sé muy bien. Y no lo sé porque lo tengo en digital y me lo he leído, pero luego he visto que hay otros libros que se llaman igual y que tienen más artículos. Así que lo dejaremos en que me he leído la primera parte del libro.

Gladwell me recuerda muchísimo a DFW, pero para mí en mejor. Seguramente porque lo que cuenta sí que me interesa y no se va por las ramas en insignificancias como el ínclito Wallace.

Tiene también ese toque obsesivo y una manera raruna de enfocar los artículos, pero en este caso yo me meto en la historia y me interesa y en el caso de DFW, no.

Diríamos que es otro Hablemos de Langostas, pero interesante. Repito que estoy dando mi opinión, que por supuesto que respeto al señor Wallace y a la gente a la que le parece maravilloso, solo digo lo que me separa de él y sí que me atrae de este otro escritor.

Los artículos que traen son bastante largos y estuvieron en primer lugar publicados en The New Yorker. Así a primera vista, si yo compro una revista y me encuentro un artículo de veinte páginas, lo primero que iba a pasar es que no me lo leería nunca. Una revista no es un libro. También me ha pasado con Jot Down, que me compré la primera revista y ya puede que haga más de un año que ni siquiera entro en su página web. Para soltar rollos están los libros, para pasar un rato están las revistas. Lo mismo puedo decir de los editoriales de Pedro J. u otros muchos ejemplos. El formato y la extensión no me enganchan.

Aunque el hecho es que lo que cuenta sí es bastante interesante. En este libro habla de inversiones bursátiles contra corriente, sobre por qué hay varios tipos de mostaza y solo uno de ketchup, sobre el inventor de la píldora y lo que es natural o no, de la aparición de los tintes y de la lucha de Clairol y L'Oreal para buscar su clienta objetivo, del inventor de la teletienda y de César Millán, el encantador de perros.

No es simplemente un artículo descriptivo, sino que se ve mucha preparación e investigación detrás. Va llevando la historia por donde quiere haciéndola interesante para luego dar un giro o mostrar lo que realmente quería resaltar que normalmente no es lo que parece obvio.

De este libro leí una reseña en el blog de Carmen y me lo apunté. A lo mejor me animo a leer más partes, pero de momento he tenido suficiente. Creo que si siguiera leyéndome todos los artículos terminaría un poco agotado.
"Tenía una enorme perspicacia. Alka-Seltzer era uno de nuestros clientes y estaban discutiendo nuevos enfoques para su nuevo anuncio. Ella dijo "mostráis una mano echando un Alka-Seltzer en un vaso de agua. ¿Por qué no mostráis una mano echando dos? Duplicaréis las ventas". Y eso es justo lo que sucedió".

"Vio que la entrevista psicoanalítica podía funcionar de dos formas. Podías usar las técnicas de curación para descubrir los secretos de vender. "¿Lo lleva o no lo lleva? y "porque yo lo valgo" hacían lo mismo: no solo llevaban un mensaje poderoso y redentor, sino que —y este fue su verdadero triunfo —tuvieron éxito en adjuntar ese mensaje a una botella de cinco dólares de tinte de pelo. La contribución duradera de la investigación motivacional a Madison Avenue fue probar que se podía hacer eso con casi todo —que los productos y los anuncios con los que nos rodeamos son una parte tan importante del amueblamiento psicológico de nuestras vidas como las relaciones y las emociones y las experiencias que son normalmente objeto de estudio psicoanalítico".

En fin, un libro bastante entretenido y con el que se aprenden bastantes cosas. Yo os lo recomiento. Es entretenido, interesante y algo raruno.


De despidos, torpezas y mucha vergüenza

Como ya conté hace tiempo, soy torpe. Como también conté hace tiempo, la vuelta del trabajo la hago muy bien acompañada. O más bien, debo decir que la hacía. No es que se haya ido otra vez a su veraneo franquista, que también, es que E (más conocida como Tochi por estos lares) ya no va a volver a su oficina en el mismo polígono de ciudad dormitorio que compartíamos.

A E la han echado del curro. Una mierda. Han sido unos meses horrorosos para ella. Meses de incertidumbre, centrifugues y velitos negros. Que si ahora un ERTE, que si mejor un ERE, que si este mes lo mismo no cobráis, que si como sois una panda de irresponsables ahora os jodéis y declaramos concurso de acreedores (esto no lo digo yo, ojo, lo dice algún jerifalte un poco hijodeputa por ahí)... Lo dicho, un horror que se ha resuelto de la peor manera para E y muchos de sus compañeros que se han quedado en la calle.

Así que estoy muy triste (2014 está demostrando ser igual de cabrón o más que 2013, quién lo iba a decir). Por ella y por mí. Por ella por lo obvio. Y por mí, egoístamente, porque E y yo nos pasábamos las mañanas de conversación por correo electrónico. Días de más, días de menos, en función del curro, y rematábamos al salir. Y lo voy a echar mucho de menos. Espero que no pase mucho tiempo sin vernos, que nos propongamos vernos y lo cumplamos y que reanudemos el chat en cuanto se le pase el disgusto y las vacaciones.

Todo esto para explicar que yo esta mañana, que es la primera que E no iba a trabajar, he llegado a la oficina con mal cuerpo. Luego me he puesto a trabajar, llevo una época sin parar, y a media mañana me he dado cuenta de que E no estaba y de que no habíamos tenido ningún correo de los nuestros. Así que me he dicho 'voy a ponerle un guasap para que vea que me acuerdo de ella y que la echo de menos'. Y con un par de huevos voy y le escribo esto:

- Menos mal que tengo curro o me estaría muriendo de pena (emoticono besito)

Sí señores, eso es lo que he escrito. Letra por letra. A lo que ella no ha podido más que contestar.

- Eeeeeh... te he visto mandar mensajes con más tacto, cachoperra (emoticono llorando... de risa)

Yo, que sigo en modo lerda, no entiendo nada e insisto en la jugada

- ¡(emoticono llorando) En realidad me muero de pena pero no quería hacerte llorar (tres emoticonos compungidos) y es verdad que tengo curro.

Sin comentarios, cualquier cosa que diga solo lo empeorará más (si es que eso es posible).

- Ya...YO NO tengo curro, no sé si te acuerdas. Y yo si me muero de pena. Bueno, ahora mismo de risa, la verdad.

Aquí es donde quise morir. Sí, amigos, hasta que ella no me hizo ver lo que estaba diciendo no caí en la cuenta.

Ahora ya sabéis lo que os espera si me tenéis como amiga: tacto, sensibilidad, compasión...Soy una joya, oigan. Por suerte yo la tengo a ella y no a una como yo. Y tenemos conexión cerebral y ha entendido desde el primer momento lo que había intentado decir de la manera más torpe posible. Y hasta se ha muerto de risa.

Gracias E, por entenderme. Esto y todo.

Torontontero


Pues otro viajecito. Si antes hablo de los viajes que no son antes me toca hacerme las tourneés. Esta vez he estado en Canadá, en Toronto. Aunque poco, la verdad. Realmente en Toronto, Toronto sólo estuve un día, trabajando y lejos del centro. El resto de los días estuve al lado del aeropuerto.

Han sido días de trabajo y más trabajo. He cambiado mi jornada de verano madrileña de siete horas por maratones de 11 horas sin tiempo casi ni para comer. Se lo toman bastante en serio, la verdad. No sé lo que harán cuando vuelvan a casa después del trabajo, ni tampoco sé si estas jornadas son habituales o eran porque teníamos que entregar, pero el caso es que allí parecen bastante acostumbrados a ese ritmo de trabajo.

No es que me queje. Ya que estoy allí prefiero trabajar a quedarme en un hotel de polígono encerrado y sin coche para poder moverme, como era el caso. Bueno, el jefe sí que tenía coche y nos llevaba y traía a su conveniencia. Ahí también exagero, al que traía y llevaba era a mí porque los demás sí que alquilaron coches. Cosas de ser americanos en América. Yo necesitaba el carné internacional para eso, pero no me lo saqué.

Así que los días eran una sucesión de trabajar, y cenar tomando cervezas. Tampoco ha sido mal plan. La verdad es que he cenado bastante bien. Incluso he tenido ocasión de que me llevaran a un restaurante... de esos de... postín... de esos con señoritas en minifalda y ofreciendo pechuga... estuve acompañado de gerifaltes de mi empresa que entre cuatro, bueno, cuatro y medio, se pimplaron cuatro botellas de vino y luego se fueron fuera a fumar puros. Bastante prototípicos, pero como experiencia me sirvió. ¡Y el atún rojo con wasabi que me tomé estaba buenísimo!

Tuve jet lag tres de las cuatro noches que pasé allí. Sí, todas menos la última para que luego pudiera jetlaguear de vuelta. No estoy yo hecho para los viajes intercontinentales. Lo paso mal. Supongo que a todo el mundo le pasa.

No tuve ocasión de pasear por Toronto o de visitar algún museo o exposición. Eso fue una pena, porque una vez que estás tan lejos a mí me gusta aprovechar para ver algo. Ya me pasó en Bogotá y ahora en Toronto. Voy a ciudades, pero no las visito y eso no me gusta.

Por otro lado he conocido a la gente con la que intercambio correos a diario y eso está bien. Además casi todos son bastante majos. Esperemos que esto siga para adelante y podamos tener la oportunidad de volver a Toronto y quién sabe si incluso la oportunidad de vivir allí. Tiene que ser un sitio para vivir bastante bueno me parece a mí. Veremos y no centrifuguemos.

La foto de torontontero (si no me habéis hecho este chiste mil veces...) que he conseguido es desde el aeropuerto cuando me volvía.

Morir para contarlo

"Así que aquí está escrita parte de mi memoria, la más importante o al menos aquello que no he querido dejar de decir del antes, durante y después del asesinato, de ese hito ineludible en una relación sobre mi vida y sin el que todo habría sido distinto".
Salvador Ulayar. Morir para contarlo.

Pues hoy os voy a hablar de este libro que me he leído mientras iba a Toronto. Es un libro terrible. Bueno, lo que se cuenta es terrible, pero a la vez es un testimonio necesario sobre por qué es importante acordarse de las víctimas del terrorismo y por qué no se debe ceder ante los terroristas. Es por lo tanto un libro imprescindible.

Salvador Ulayar presenció con trece años el asesinato de su padre por terroristas de ETA. Terroristas de su mismo pueblo. Pueblo, Etxarri Aranaz, en el que su familia llevaba viviendo toda su vida. En ese pueblo tenía su vida Jesús Ulayar que tenía una tienda de eletrodomésticos y una funeraria. ¿Su delito? Ser español, o sentirse español para ser más precisos. Incluso había sido alcalde de su pueblo.

El libro nos muestra cómo fue de duro para un niño todo eso y como ha sido de dura su vida. Cuenta la liberación de los asesinos de su padre y cómo los hicieron hijos predilectos de su pueblo, el mismo pueblo donde seguían viviendo las víctimas. Cuenta como incluso se presentaban en su casa para pedirles dinero para el programa de fiestas en el que se abogaba por la liberación de esos 'héroes'. Cuenta como incluso el ayuntamiento colocó un punto de recogida de basuras con contenedores en el mismo punto donde mataron a su padre.

En fin, tremendo. El libro es un alegato contra la negociación. Claro, que como él mismo dice, llega un poco tarde. Cuando ya se ha chalaneado y negociado la vuelta de los asesinos a la vida pública tras su excarcelación por la vía rápida. Habla de actos como la rueda de prensa sin preguntas en el matadero de Durango.

Y también habla de su vida personal, de su depresión, de las heridas sin cicatrizar, de la soledad, de la incomprensión... Ya digo que es un libro duro de leer, pero yo creo que es muy necesario para darnos cuenta de que la equidistancia nunca es posible. Como cuenta él. aceptar que sus razones, o alguna de ellas, eran válidas es aceptar que alguna de las cinco balas que le dispararon a su padre era válida. ¿Cuál de ellas? se pregunta, ¿la que no acertó en el objetivo? ¿la que lo mató? ¿cuál de ellas era legítima?

La respuesta está clara: ninguna. Y al final, tal y como se han ido desarrollando las cosas parece que sí que merecieron la pena esos asesinatos. Ahora son los que tienen la sartén por el mango después de haber aniquilado o echado de su tierra a los que les llevaban la contraria. Él lo cuenta así: "Personalmente, he llegado a la hora de la derrota, sí. A mí derrota. En los setenta nos derrotaron con el acoso a mi padre y a mi familia y el asesinato del aitá. En los ochenta y la mayoría de los noventa, nos siguieron derrotando con el silencio, el algo habrá hecho, más acoso, el olvido. Tras unos pocos años de oxígeno con el Pacto Antiterrorista, me han derrotado los que suponía, iluso de mí, que eran los míos, el PPSOE. Han negociado con la ETA a favor de los beneficiarios del asesinato de los nuestros, del amedrentamiento social: el separatismo de toda laya. Y, como he contado, amordazando cuando han podido a las víctimas del terrorismo".

En fin, un libro que ha tenido que autoeditarse el propio Ulayar porque no ha encontrado quién se lo publique. Una pena, la verdad, porque yo creo que es un buen libro e imprescindible para entender la magnitud de la traición.

Yo he estado en pocas manifestaciones en mi vida, pero he estado en dos de las víctimas del terrorismo y creo que es necesario hacerles justicia con el recuerdo y no negociando con quien solo pone en la mesa sus asesinatos y sus ideas totalitarias. Yo lo siento por los que viven allí y siguen en ese ambiente de opresión. Creo que las cosas irán a peor para ellos. Y creo que los valores democráticos de partidos que ensalzan a los terroristas no son muy allá.


Vidas para leerlas

"Para mí vivir y escribir son una sola cosa. A aquellos interrogadores que eran jóvenes pero no demasiado (nunca se es demasiado joven) podía decirles: ¿Vale la pena la vida? A algunos que querían continuar escribiendo podría haberles preguntado: ¿Vale la pena vivir más allá de la vida?, y responderles todavía que sí, que la vida, aun continuándose tediosa a sí misma, vale la pena. Todas las opciones de la vida son válidas, desde el amor hasta morir de amor — y aun el suicidio"
Guillermo Cabrera Infante. Vidas para leerlas.

Me he leído este libro de Guillermo Cabrera Infante. En teoría estaba seleccionado para que lo leyéramos en el club de lectura, pero como votamos cambiar los libros de la segunda parte del año pues ya no va a ser.

He pensado que como cada vez vamos a peor y a leer novelillas que no aportan mucho y cada vez elegimos libros peores para el club, este que hemos rechazado tenía muchas posibilidades de ser un libro bueno y de mérito.

No me he equivocado. Es un libro buenísimo en el que Cabrera Infante retrata pequeños perfiles biográficos de personajes de alguna manera relacionados con Cuba. La mayoría son cubanos como Lezama Lima, Virgilio Pinera o Alejo Carpentier (aunque este último con sorpresa). También aparecen Capablanca, el ajedrecista, Néstor Almendros, Lorca, Montenegro, Reinaldo Arenas...

Es un libro que es posible además que ya hubiera leído, aunque creo que es más que es una recopilación de artículos y biografías breves que estarán en más de una recopilación como en Cine o Sardina o Puro Humo o Cuerpos Divinos o alguno otro que me haya leído.

El estilo de Cabrera Infante es muy fácil de reconocer y a mí me gusta mucho. Es un enamorado de los juegos de palabras y busca siempre ese toque de humor contraponiendo palabras de sonido parecido, pero con significado distinto.

Además narra una Cuba que ya no existe y que muestra como un paraíso perdido. Para él lo fue, sin duda, dado que tuvo que exiliarse después de haber estado del lado de la revolución y ver en lo que terminó convirtiéndose. Esa denuncia del terror en Cuba, de la libertad que había anteriormente, esa defensa de la amistad y ese ensalce de sus amigos y maestros mezclado con sus recuerdos y referencias cinematográficas y musicales hacen que que a pesar de ser libros de no ficción estén envueltos en un marco totalmente reconocible.

En el libro hay al final una serie de artículos sobre el español, sobre Colón y sobre el exilio. Lo único que le puedo achacar al libro es que hay veces que, al aparecer todos estos ensayos juntos, se repite un poco porque vuelve a presentar a las mismas personas que ya había mencionado en el ensayo anterior. Esos relatos no se escribieron para aparecer juntos en una recopilación y hay veces que tienes un cierto sentimiento de repetición.

Unos párrafos:

 "(Pero antes debo decir que Virgilio detestaba la idea de tener comercio —la palabra nunca fue más adecuada— carnal con cualquiera siquiera levemente en contacto con la cultura y así el día en que un amante inminente le confesó in passim que le gustaba leer libros, Virgilio abandonó airado el cuarto, todavía a medio vestir y desapareció ante el asombro de su amante por venir. “Los hombres de verdad no leen libros”, explicaba Virgilio. “La literatura es mariconería y para maricón, yo.”)"

"“No, no”, me dijo. “Nunca escribas con todos los dedos. Los periodistas nada más escriben con dos dedos. Si escribes con todos los dedos no serás nunca periodista, serás mecanógrafo”. Esta lección, la única que aprendí para aprender a escribir, no la he olvidado. Cada vez que alguien, al verme escribir, con el dedo del medio derecho y el índice izquierdo, trata de que escriba con los diez dedos sé que me está reduciendo a mecanógrafo".

 "Pero el fax, como el teléfono, a veces produce mensajes cruzados y la máquina recibe un fax ajeno o anónimo. He recibido cartas equivocadas del mayor Ferguson, padre de la Duquesa de York, asegurándome que vendrá a un tea party que yo no daré. Una editora de Vogue me recomienda a una modelo (que puede ser estupenda o estúpida) para una ocasión de alta costura, con poca asistencia. (Por lo menos la señora a que iba dirigido el fax nunca recibió su invitación.) También un carnicero conocido me hizo llegar una lista de carnes en venta que ní yo ni el verdadero destinatario comeremos. Estas equivocaciones, debidas al teléfono con mensaje escrito, me hacen preguntarme a mi vez dónde irá a parar mi fax que no da en la diana. ¿Tal vez a la princesa Diana?"

"Borges, además, es el único escritor que ha escrito en español en el siglo XX que será leído seguro en el siglo XXI".

En fin, un libro muy interesante, entretenido y divertido. Creo que voy a seguir expurgando en lo que descartamos del club porque creo que deberíamos leernos los libros que descartamos. Y como esto siga así no descarto leerme a Murakami. ¡Que estoy mu loco!


The street where you live

Quién nos iba a decir que volvería tan pronto por aquí. El caso es que vuelvo con más música. También a costa de los Cowboys que el otro día pusieron una versión de Frank Sinatra de 'The street where you live". Es una canción preciosa de un musical maravilloso, My fair lady, que deberíais ir corriendo a ver ahora mismo o al menos antes de que acabe la original de la versión cinematográfica:


Como sé que sois un poco díscolos y alguno no me hará caso (mal) aquí os dejo lo que he encontrado buscando la versión de Frankie. Precisamente esa no la he encontrado pero sí estas otras.

Primero os pongo la más floja para mí, de Nat King Cole. Psé.


Ahora otra de Dean Martin, un señor que cantaba muy bien y tenía pinta de pasárselo divinamente con Frankie y todos esos. Bien por él. Bonita versión.


Y otra más, de Harry Connick Jr. Muy chula. Además a Harry le debemos la banda sonora de Cuando Harry encontró a Sally así que yo tengo debilidad por él. Es mi preferida.


Por último, todo un hallazgo que me asaltó mientras intentaba encontrar, también sin suerte, la versión de la peli pero doblada, que es la que se sabe mi madre aunque a mí me horroriza que doblen las canciones. El caso es que en su lugar he encontrado esta cosa horrofascinante, que diría Bichejo, y de mucha vergüenza ajena. Mejor ni os lo explico.



Matías, querido, deberías poner a tus abogados a trabajar en que prohiban la difusión de esto. ¡Ay!

¿Cuál es vuestra preferida? No, si me decís que la última no me lo voy a creer.

Plácido

Pues eso, plácido es mi estado de ánimo en este momento mientras escribo estas líneas. Feliz. He esperado un poco para escribir mis impresiones después del recital del jueves para que no me saliera algo demasiado emocionado.

Puedo decir que he escuchado en directo a Plácido Domingo en el Teatro Real. Y para mí fue algo mágico. No está en su mejor momento, eso es indudable. Desde el punto de vista de voz tuvo algunos pequeños gallos y alguna nota fuera de tono. Sobre todo en la primera parte que era de arias de óperas con temas españoles: Don Govanni, Ernani, Don Carlo, Carmen y el Trovador. No sé si por ser el principio o por que está mayor se le notó un poco forzado, aunque eso no quitó que yo aplaudiera a rabiar y que estuviera encantado de estar ahí. Plácido es un mito y a un mito no se le juzga igual que a otra persona.

El repertorio estaba hecho para dejar que descansara. Así se intercalaban las arias con piezas de orquesta y con las arias de la soprano, que no me acuerdo como se llamaba, y que me pareció bastante buena. Hubo pocos duetos, pero los que hubo estuvieron bastante bien.

Y sobre todo en la segunda parte que estuvo enteramente dedicada a la zarzuela. A mí la zarzuela me gusta mucho. Es un vínculo emocional traspasado de padre a hijo. Mi padre nos 'torturaba' en el coche con cintas que grababa con fragmentos de zarzuela, los más famosos. Ya he contado que pasaba lo mismo con María Dolores Pradera. Y con el tiempo, esa música que no queríamos oir se ha convertido en algunas de mis preferidas.

Así que por una parte creo que Plácido se sintió más cómodo con la zarzuela y además yo me sentía más identificado con lo que cantaba. Esa fue la parte más emocionante además de los bises; que fueron bastantes, cinco o seis. Por lo que el concierto terminó a las once menos cuarto. Casi tres horas, dos y pico quitando el intermedio. Yo salí encantado.

Es cierto que ha recibido malas críticas (como esta), pero creo que ir a ver a Plácido es algo que es emocionante. Al menos para mí. No lo había visto en DVDs actuando en óperas y, si puedo, me gustaría verlo en una ópera en directo antes de que sea demasiado tarde, pero tampoco me voy de vacío, ya he cumplido uno de mis sueños y tiene un final feliz. Soy feliz mientras escribo esto recordando esa noche y fui feliz, muy feliz, mientras lo escuchaba.

Y eso es muy especial.

Música y cowboys

Vuelvo por aquí después de tanto tiempo para poner un poco de música (aprovecho para dar las gracias a Desgraciaíto por mantener esto con vida y por no ponerme cuotas ni condiciones ni nada para volver, que a saber cuándo será la próxima).

Entre las muchas cosas que debo agradecer a los Cowboys de Medianoche (entre las cuales no están sus disertaciones sobre fútbol) están los descubrimientos de versiones desconocidas de canciones archifamosas norteamericanas, muchos de esos estándares (I've got you under my skin, Cheek to cheek, Fly me to the moon, ...) que han cantado todos, los grandes y los pequeños.

Ahora escucho con más regularidad a los Cowboys porque es lo que me llevo al gimnasio (inserte aquí su comentario y sus risas) y el otro día descubrí esto. Sunny me gusta auque tampoco está entre mis preferidas. Pero, queridas, esa voz (qué voz, no tenía ni idea de que Robert Mitchum cantara) cantando algo tan sencillo, casi bobo y un poco ñoño... no diré que me puso tontorrona, porque entre el crunch abdominal y la cinta de andar (por no hablar de la fauna del gimnasio) el ambiente no es precisamente propicio. Pero me pareció muy seductora, sexy y digna de compartir con el mundo.


Ahí os la dejo. Vosotros diréis si os parece igual de sexy o es algún efecto secundario de la vigorexia y la falta de aliento durante el ejercicio.

Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie

"A las partidas de criminales, locos de atar y salvajes extra-hombres de ambos bandos, sólo les mueve el resentimiento nacional, la lepra de la envidia, que señaló a fuego Quevedo, y además el rencor contra la inteligencia (...) esto es un infierno. Y el que se adhiere a uno o a otro bando ha de ser sin condiciones y sin piedad".
Miguel de Unamuno, recogido en este libro.

"Ninguna política se ha de fundar en la decisión de exterminar al adversario; no sólo —y ya es mucho— porque moralmente es una abominación, sino porque, además, es materialmente irrealizable; y la sangre injustamente vertida por el odio, con propósito de exterminio, renace y retoña y fructifica en frutos de maldición; maldición no sobre los que la derramaron, desgraciadamente, sino sobre el propio país que la ha absorbido para colmo de la desventura".
 Manuel Azaña, 18 de julio de 1937, recogido en este libro.

Primero de mes así que toca hablar del libro del club de lectura. Este mes hemos leído este libro de Juan Eslava Galán que es una historia resumida en capítulos breves de la guerra civil.

Lo primero que debo decir es que yo creía que era una especie de novela histórica y no un libro de historia, así que empecé con el paso cambiado y lo había cogido con bastantes ganas, pero poco a poco se me fue enfriando el entusiasmo. Prácticamente todo lo que cuenta es lo que ya sabía, había leído o sospechaba así que por ese lado poco me ha aportado.

Es ameno, está contado con un tono cercano, casi coloquial y no es muy largo. Todo eso son cosas buenas, pero a mí me ha dejado como estaba.

A lo mejor soy un poco injusto cuando, por ejemplo, leo y leo libros de la segunda guerra mundial. Pero intento que sean libros de aspectos distintos, o de capítulos específicos. Por ejemplo, no creo que me vaya a volver a leer una historia completa de la IIGM. Ya lo he hecho y leer otra (como podría ser la de Beevor de más de mil páginas) no me apetece. Al menos de momento.

Algo parecido me pasa con este libro. Me daba la impresión de ya haberlo leído.

Respecto al tema... puff. Es difícil hablar de estas cosas sin pisar callos, pero a mí me ha ratificado en mi opinión de que fue una guerra llena de barbaridades, de desgarros, de injusticias y de atrocidades en los dos bandos. Esos rencores, esos ojos inyectados en sangre, ese tomarse la justicia por su mano, ese acusar y juzgar (si acaso) sin pruebas, ese cainismo que aún sigue latente entre nosotros te hace ser consciente de que todo lo que lleve a sembrar el odio puede tener consecuencias terribles.

Somos muy afortunados por vivir en esta etapa de la historia de España y deberíamos esforzarnos en entender a los demás y en no sembrar la discordia y los rencores porque eso puede tener consecuencias terribles. Porque seguimos siendo los mismos, o muy parecidos. Saltamos enseguida, somos rencorosos, mentirosos, no sabemos ser justos, no sabemos perdonar... y así nos va.

Unos párrafos:

"—Ya ve, me dieron una medalla y soy Caballero Mutilado por la Patria. ¿Y usted dónde perdió la suya?
 —En el frente de Córdoba, de un morterazo, pero como a mí me tocó hacer la guerra en el otro lado no soy Caballero Mutilado. Sólo soy un jodio cojo".

 "Los milicianos se organizan en sus propias agrupaciones ayunas de disciplina, pero henchidas de entusiasmo revolucionario: «Exterminio», «Venganza», «Las Águilas Libertarias», «Los Linces de la República», «Las Hienas Antifascistas», «Los que no Corren», «La Rehostia», «Los Tigres de la República», «Los Leones de Carabanchel», «Los Vengadores de Cuatro Caminos», «Los Caballeros de la Muerte», «Los Desesperados», «Los Aguiluchos Feroces», «El Batallón de Hierro». Algunas son tan pintorescas como la de Teodoro Mora, dirigente de la construcción de la CNT madrileña, que constituye una unidad de navajeros en la creencia de que los moros que ha traído Franco temen el arma blanca. Teodoro Mora desaparecerá en la defensa de Toledo sin haberse acercado lo suficiente a un moro como para probar su aserto".

 Bueno, pues un buen libro para el que quiera tener una visión general del tema con una cierta objetividad sin tomar partido por ningún bando. Tenéis otras reseñas más intresantes en los blogs de Carmen, Paula, Juanjo y Bichejo. ¡Corred a leerlas!