De otro despido, más torpeza y todavía más vergüenza (otra vez)

Creo que ya os quedó claro en su día lo torpe que puedo llegar a ser. Alguno también pensaríais que aprendería de esto y tendría más cuidado con lo que digo. No negaré que yo albergaba también cierta esperanza. Pero ya os puedo confirmar que no, que estabais tan equivocados como yo. Lo he vuelto a hacer.

Y, diréis, al menos no habrá sido con Tochi otra vez. Y también ahí os ibais a equivocar porque sí, ha sido con ella. Otra vez. Supongo que también tendrá que ver que posiblemente s una de las personas con las que más palabras intercambio cada día. Y sí, claro, algo tendrá que ver. Pero no es excusa. Esta vez tampoco.

A continuación la secuencia de los hechos:

12:09 h: (ella):
Me acaba de llamar R, que le han despedido a la americana. Coge tus cosas y lárgate, ya.

12:36 h: (yo, cubriéndome de gloria):
Me he perdido algo ¿quién es la americana? Aquí también es así, cuando subes de personal de recibir el despido ya no tienes acceso a tu ordenador. El informático sabe antes que tú que te despiden.

¿Quién es la americana? ¿en serio? Sí, en serio. Ay.

12:37 h: (con más paciencia que una santa):
Que no. Que han despedido a R MI MARIDO. Y le han despedido “a la americana”.

 12:40 h: (intentando arreglarlo, con más pena que gloria) 
Ostras, no entraba en mi cabeza por eso supongo que no lo entendía. Es más, pensaba que “le habían hecho el favor de despedir a alguien que no le ayudaba en nada”. He supuesto que venezolana.

Mierda, siempre doy la talla en los momentos cruciales. Lo siento. Joder, vaya racha.

No sé qué decir.

Besos a los dos.

12:42 h: (le dio por la risa porque ES más que una santa):
Me ha dado la risa… No pasa nada. Estoy yo (parece) más disgustada que él.

Ahora, que yo tengo unas ganas de ponerme a repartir hostias.

12:54 h:
Le acabo de contar a ND mi momento estelar…

12:58 h (optó por la ironía y un inexplicable afán de excusarme, cuando está claro que no tengo excusa posible) 
La verdad es que tienes un don con los despidos de mi familia :)

Tampoco yo me había expresado muy bien, a lo mejor.

Minutos después traté de darle una explicación de lo que había entendido pero ponerlo aquí solo serviría de escarnio añadido porque claramente mi cabeza funciona rara, rara, rara, rara, rara. Acababa admitiendo, eso sí, que tengo un don. Yo lo llamaría tara pero es que Tochi es muy buena. No sé si ya lo había dicho. 

Aprovecho la ocasión para deciros que si necesitáis un ingeniero industrial de los buenos, razón aquí. No os decepcionará. Y os tenéis que dar prisa porque sospecho que se lo van a rifar. Fue mi mejor compañero de laboratorios, no os digo más. Y no, no le pegué lo mío.

(Torpeza sobre torpeza. Tuve a huevo haber titulado este post Oops, I did it again y no se me ha ocurrido hasta que no le di a publicar. Decidido: no tengo remedio)

Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre

ND come pispitos mientras lee..."Ay, eso me hace pensar, ¿algún día seré tan afortunada como mi madre y tendré un marido al que despedir casi de madrugada para solo verle de nuevo cuando ya ha oscurecido, volviendo satisfecho de una larga jornada de caza, con las manos llenas de cadáveres aún humeantes de animalillos silvestres y las botas llenas de barro y sangre? ¡No me quiero hacer ilusiones, pero cruzo los dedos!"
Belén Barroso. Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre.

Hoy os voy a hablar de un libro especial. Especial porque es inmensamente divertido y especial porque es de una amiga bloguera que muchos de vosotros conocéis, Loquemeahorro, @Lo_que en tuiter. O, como se hace llamar ahora, Belén Barroso... o eso dice ella...

Loque está empeñada en la dominación mundial y ha decidido empezar por publicar un libro. Puede parecer un camino un tanto heterodoxo (¡cómo quería poner alguna vez esa palabra en alguna entrada!), pero tampoco es tan descabellado. Escribes un libro muy divertido, haces que la gente baje la guardia y entonces ¡zas! les das un buen cogotón y te haces con el dominio mundial. Es un plan maquiavélico (también he conseguido meter maquiavélico en una entrada) y en lo que se refiere a la primera parte es tremendamente efectivo.

Para poneros en antecedentes a los que no conocéis a Edwina os diré que es una joven británica que recibe correspondencia de esta heredera con demasiado tiempo libre en la que le cuenta sus aventuras, pensamientos y maniobras con un único fin, bueno dos: encontrar marido y hablar de ropa y sombreros.

Así que nos trasladamos a esa Inglaterra de Jane Austen en la que seguimos los pasos de esta joven (aunque ya un poco moza vieja dado que tiene diecinueve años) por Pasley Manors y de toda su familia y demás fauna local. Yo tengo especial debilidad por Anémona que es la hija del pastor y por la señora de compañía, miss Peabody. No os quiero contar mucho más porque creo que lo mejor que podéis hacer es leer este libro.

Y, ojo, que esto no lo digo porque la autora haya tenido la enorme gentileza (otra palabra que no sabía cómo meter en un post) de regalarnos a Anniehall y a mí un ejemplar. Puestos a comprar mi insobornable juicio mejor hubiera sido a través del jamón, pero no del malo, sino del ibérico. Lo digo porque Belén escribe muy bien. No es solo que sea extraordinariamente divertida, sino que escribe con una gramática extraordinaria y, si se me permite el atrevimiento, es raro ver a alguien que puntúe como ella. Si lo sé, soy un descarado. Un caballero no debe ni siquiera insinuar que una señorita sabe puntuar correctamente. Para compensar tal atrevimiento diré que hay algún leísmo disperso.

Ya os conté el otro día cómo Jane Austen ocultaba sus escritos cuando venía una visita no fuera a ser que pensaran que era una de esas desahogadas que escribía libros... Pues bien, este libro es un desahogo de principio a fin.

También tengo que advertir que es un tipo de humor que a mí me gusta mucho, pero eso no garantiza que a todos os vaya a pasar lo mismo. Ya sabéis que el humor inteligente es el que nos gusta y este lo es. Por lo menos para mí que soy el que está escribiendo la reseña. Me lo he zampado en cuatro días (y eso que uno se me olvidó el libro en el trabajo por cosas que no vienen a cuenta, pero que no tienen que ver con la amenidad del libro).

Un par de pasajes para que veáis el tono del libro:

"―Y dígame, querida, ¿ya la han presentado en sociedad? ¿Ha acudido ya a algún baile?
Soltó una risita.
―Oh, no, milady. Las hijas de los párrocos no vamos a bailes.
―Entonces, ¿dónde rechazan, con la debida donosura, a sus pretendientes?
―Quien no tiene dote no suele tener pretendientes ―dijo ya sin tanta risa.
―¿De veras? ¿Siempre es así?
―Eso me temo.
―Pues qué casualidad, ¿no?"

"―Sin duda, una señorita que se precie debe ir siempre acompañada de alguien que pueda destruir cualquier conato de diversión en su día a día.
―Veo que estamos de acuerdo, y he pensado que una viuda de escasos recursos como usted conocería a alguna candidata adecuada al puesto. ―Ante el gesto de interrogación (también sabe poner cara de algunos signos más, como los puntos suspensivos y el de punto y coma, pero no le salen tan bien) de Pilgrim, mi madre continuó explicándole―: En fin, yo supongo que las mujeres que están acostumbradas a hacer muchas economías y a arreglarse la ropa de temporadas pasadas de alguna manera se conocen entre sí. ¿No tienen alguna hermandad del remiendo o algo así?
―Ahora que lo pienso, la prima de la hermanastra de mi marido, la que vive en Surrey, conoce el caso de una dama venida a menos, que se dedica a estos menesteres. Verá, sé que fue educada bajo la severa supervisión de su padre, el general retirado Peabody. Un caballero correctísimo que solía ser conocido por todos por imponer la más estricta disciplina a su familia, hasta que...
―Comprendo, hasta que falleció.
―No, hasta que se fugó con una cabaretera parisina gastándose en ella todo cuanto poseían.
―Hija de un general retirado y disoluto... Esta candidata me empieza a interesar.
―Sí, esta señora cumple todos los requisitos habidos y por haber: familia caída en desgracia, falta de belleza física, hecatombes personales sinnúmero, conversación aburrida, pelo difícil... ¡Con decirles que pasó directamente de los once años a cumplir cincuenta!"
En fin, que ya tardáis en abalanzaros hacia la librería porque yo creo que es un libro que merece mucho la pena. Es divertido, entretenido, chispeante (otra palabra que creo que utilizo por primera vez) y que alegra a quien se adentre en sus páginas. Además la edición es muy bonita y está llena de dibujitos de artículos inservibles, cenefas y demás zarandajas.

Viendo mundo

Pues la próxima semana no me pasaré mucho por el blog porque estaré de viaje. Esto tengo que aclararlo no sea que os penséis que no me paso por el blog como habitualmente, que es por falta de tiempo y cosas que contar. Y como las dos son formas de no pasarse... pues he creído conveniente aclararlo.

Recorreré medio mundo para irme a California, a una conferencia. La verdad es que no me apetece casi nada y he intentado escaquearme varias veces con escaso éxito. Sé que mucha gente mataría (bueno, a lo mejor no tanto) por un viaje así: una semana en California con tiempo libre y con poco que hacer aparte de estar en el congreso de marras. Sí, al final conoceré a gente, veré a viejos conocidos e incluso amigos, cenaremos abundantemente y nos tomaremos alguna cerveza recordando viejos tiempos o anécdotas que nos hemos contado ya alguna otra vez (por no decir siempre).

Pero también es un viaje de muchísimas horas que me provocará un jet lag importante y que lamentablemente no hará que el trabajo que dejo aparcado se haga solo. Y, bueno, también es una semana lejos de casa. Anniehall ya ha invitado a algunas amigas para cenar algún día. Bien que hace, no lo voy a negar. Yo espero que esta vez no me lleve a un bar de camareras que parece que deben de estar pasando frío el mismo que ya me llevó en Toronto a un sitio así. También viene a este congreso.

Es un reconocimiento de la empresa, y sobre todo de mi jefe, que nos dejan hacer estas cosas en deferencia a nuestro pasado circense. Yo se lo agradezco y la verdad es que lo estamos vendiendo bastante bien dentro de la empresa y también fuera. Claro, que estamos en una empresa en la que para otro departamento I+D es probar versiones de prueba de programas para ver si interesan.

Creo que son cosas que a una empresa grande le interesan. Además de por diferenciarse de la competencia  dar 'valor añadido' (si no lo escribo entre comillas me salen sarpullidos). Por otro lado, han eliminado del camino profesional (career path queda mucho más snob) cualquier asomo de preocupación por aprender o enseñar. No cuentan como funciones de tu puesto de trabajo pertenecer a asociaciones profesionales, llevar proyectos fin de carrera, presentar en congresos, enseñar a los nuevos, sacarte el título de doctor... en fin, cualquier cosa que pueda sonar a no acomodarse.

Ya os digo que a nosotros nos dejan hacer, pero no nos ponen como ejemplo de lo que se puede conseguir intentando mirar un poco más allá. Seguramente es que pido demasiado y los billetes para la conferencia no los pago yo (ni las nóminas, claro).

En fin, parece que queda un regusto amargo, pero la verdad es que en mi nuevo puesto estoy muy contento y si parte de eso es tener que irse a California, pues sea. Cosas peores vendrán. Por ejemplo, ya me han sugerido que es muy probable que tenga que ir a un país de esos que acaban en tán. Pero no adelantemos acontecimientos...

De momento, ¡California: allá vamos!


Rituales cotidianos

"Solo los Hitlers de este mundo trabajan de noche; ningún artista honrado lo hace".
W. H. Auden. Citado en el libro Rituales Diarios de Mason Currey.

Me he leído este libro de Mason Currey. Por lo visto empezó siendo un blog sobre hábitos de trabajo de artistas que iba recopilando y que finalmente ha juntado en un libro.

Este libro me lo regaló Anniehall por mi cumpleaños y he tardado bastante poco en leérmelo. No es largo, 235 páginas sin contar las notas, y es bastante entretenido.

El libro nos muestra, según la contraportada, los hábitos de más de ciento sesenta artistas de varias épocas, pero generalmente del siglo XX.

Hay de todo, pero fundamentalmente orden. Va un poco en contra del mito del artista impulsivo y genial que trabaja anárquicamente en raptos de inspiración, aunque también hay alguno de esos. Pero, en general, muestra que el proceso creativo se suele fomentar a través de las rutinas.

Hay artistas de todo tipo, aunque generalmente son escritores y prácticamente todos anglosajones salvo algunos franceses, algún alemán y poco más. No hay ningún hispanohablante. Esa es una de las cosas que echo en falta, que es una visión bastante poco panorámica. Y la otra es que despacha cada autor en unos pocos párrafos; normalmente menos de una página. El más largo no debe llegar a las dos hojas. Hay gran cantidad de artistas, de muchos de ellos no había oído hablar nunca y creo que ha sacrificado la calidad por la cantidad. O más que la calidad la profundidad.

Es un libro muy entretenido si os gusta leer biografías o saber algo más de la faceta personal de los artistas. A mí me ha gustado bastante, aunque me ha dejado con ganas de más.

Hay anécdotas realmente sorprendentes como cuando cuenta que Patricia Highsmith pasó caracoles de contrabando (los tenía como mascotas) a Francia escondidos bajo los senos por la prohibición de importar animales vivos. Como si en Francia no hubiera caracoles... en fin, ahora respeto un poco menos a la señora Highsmith que ha pasado a una cateoría más trastornada que vieja de los gatos a vieja de los caracoles en las tetas...

También me he enterado de que a Igmar Bergman le gustaba ver Dallas lo cual choca con esa imagen del sumum del culturetismo y trascendencia que parecen transmitir sus películas y él mismo.

He descubierto que Jane Austen escribía a escondidas de sus conocidos y visitas. Mientras estaba con su familia escribía, pero si oía que venía alguien escondía los papeles y sacaba un cesto de costura o de ganchillo para disimular. Agatha Christie también se sentía avergonzada de escribir y lo hacía a escondidas y en soledad.

Hay bastante café, alcohol y drogas. Parece que el trabajo de artista es bastante atormentador y lleno de inseguridades que hace que la tentación de usar anfetaminas, alcohol, somníferos o cafeína sea habitual. Por ejemplo, John Cheever describe así un día de trabajo:

"Mi mejor hora es entre las cinco y las seis. Está oscuro. Unos pocos pájaros cantan. Me siento satisfecho y lleno de amor. Mis insatisfacciones comienzan a las siete, cuando la luz llena la habitación. No estoy listo para afrontar el día... es decir, para afrontarlo sobrio. Algunos días me gustaría abalanzarme sobre la despensa y servirme un trago. Recito los ensalmos que grabé hace tres años cuando yo describía al hombre que solo pensaba en botellas. La situación es, entre otras cosas, repetitiva. Las horas entre las siete y las diez, cuando comienzo a beber, son las peores. Podría tomarme un Miltown pero no lo hago [...]. Me gustaría rezar, pero a quién: ¿a un Dios de la escuela dominical, un rey provinciano cuyos ritos y prerrogativas siguen siendo poco claros? Les tengo miedo a los coches, a los aviones, a los barcos, a las serpientes, a los perros callejeros, a las hojas que se caen, a las escaleras de mano y al sonido del viento en la chimenea. Duermo la resaca después de almorzar y muy a menudo me despierto satisfecho una vez más, y lleno de amor, aunque no trabaje. Nadar es el ápice del día, su corazón, y después de eso -está anocheciendo- estoy como una cuba pero sereno. De modo que me duermo y sueño hasta las cinco".
En fin, que es bastante recomendable. A lo mejor hubiera sido una buena lectura para el club, pero si lo hubiéramos elegido no habría sido tan bueno.

Si os interesan estos libros de anécdotas e historias personales y además relacionados con creadores, este libro os gustará mucho.


Escribir bien

Hoy vengo a hablar de libros, pero no de un libro en particular. Vengo a hablar de qué entiendo por escribir bien. Yo entiendo que escribir bien no tiene que ver (o no mucho) con el tema del que se habla, pero tampoco es simplemente corrección gramatical. Uno puede escribir bien sobre el proceso de crecimiento de los ajos porros o puede escribir muy mal y contar algo interesantísimo como, por ejemplo, el proceso de crecimento de los ajos porros.

Escribir bien implica necesariamente corrección gramatical, saber puntuar, tener un vocabulario rico pero no pedante y 'oxigenar' el texto haciéndolo llevadero. O más que eso, entretenido y cautivador. Está claro que escribir bien no es lo mismo para un lector que para otro. De hecho, como bien sabemos en el club, hay muchas veces que el mismo libro depara comentarios radicalmente distintos y no por su contenido, o no solo, sino por la forma en la que lo cuenta el autor y que a unos (los menos) les parece sublime y a otros (los más) un tedio insoportable y un tocho infumable que no tiene ni pies ni cabeza y que parece escrito con tinta de plomo.

Escribir bien es algo que es difícil de definir y que se juzga de una manera subjetiva por cada lector. Es algo sutil, pero que cuando lo ves o lo lees sabes que estás leyendo algo especial. También tiene que ver con lo que se cuenta, pero a mí me gustaría pensar que no, o que poco. Que cualquier tema puede tener su buena escritura.

Yo, por ejemplo, lo intento cuando tengo que escribir un informe, una presentación o un documento de trabajo. Quiero que quien se lo tenga que leer lo encuentre sin faltas, bien puntuado, fácil de leer y útil. Claro que no son novelas ni cuentos (al menos no todos), pero al final también es contar una historia. Tiene que tener su motivación, sus evoluciones y transformaciones y su desenlace. Yo al menos así lo veo. Si tú te limitas a vomitar palabras será una pérdida de tiempo para ti y para el que lo lee.

Yo, creo que ya lo he contado, cuando leo algo que me parece que está muy bien escrito, paro de leer y beso el libro. Es un gesto casi inconsciente de alegría. Tampoco me pasa mucho, la verdad, pero hay veces que sí, que notas cómo te alegras por dentro por estar leyendo eso y es un momento mágico.

Eso me ha pasado en el libro de este mes del club de lectura, "El tiempo de los regalos", pero o mucho me equivoco o va a ser otro fracaso para gran parte del club. Os pongo como ejemplo un párrafo con el que me emocioné mientras leía y que yo considero que está muy bien escrito:

"Cuando dejó de nevar, la brillante luz de la mañana reveló una espléndida geometría plana de canales, pólderes y sauces. Las aspas de innumerables molinos giraban impulsadas por un viento que también movía las nubes... y no solo las nubes y los molinos, pues pronto los patinadores en los canales, ocultos hasta entonces por la nevada, se diseminaron de súbito mientras un prodigio transportado por el viento acortaba velozmente la distancia y pasaba entre ellos como un dragón alado. Era un «yate del hielo», una balsa sobre cuatro ruedas con neumáticos de caucho y una tensa vela triangular, y estaba tripulada por tres muchachos temerarios. El artilugio viajaba literalmente a la velocidad del viento, mientras uno de ellos halaba la vela y otro pilotaba con una barra. El tercero apoyaba todo su peso en un freno parecido a una mandíbula de tiburón que despedía rociadas de fragmentos. Pasó zumbando, entre gritos desaforados, mordiendo el hielo y con un sonido como el de un centenar de camisas de algodón rasgadas, que se multiplicó por diez cuando la balsa giró en brusco ángulo recto para tomar un canal secundario. Al cabo de un minuto era una mota lejana".
El poder de evocación es inmenso, está tan bien descrito que te parece estar allí, que sientes el frío, la nieve, el hielo, que ves a las personas patinando y sientes la emoción de esos niños que están navegando a vela por el hielo. Notas hasta las partículas de hielo saltando mientras clava el freno.

Y, bueno, quería compartirlo con vosotros. Todo lo demás sobra. Como estas palabras. Como casi todas.

Buddy, Don, Lori y Roberta

Voy a intentar hacer un "Cómo llegar de Anniehall a Roberta Flack en XXX pasos" (el número de pasos lo veremos al final de la entrada) de esos que hacían en el programa que tenía Tony Garrido por las tardes en rne. O, quitándome a mí de en medio "Cómo llegar de Buddy Holly a Roberta Flack". Eso sería más elegante, claro, pero tendría menos gracia porque los dos son músicos así que no sería tan difícil.

Comenzamos. Los viernes, si tengo suerte y salgo pronto, vuelvo a casa escuchando Highways & Byways, un programa muy entretenido que os recomiendo si os apetece refrescar el inglés aprendiendo por el camino otras cosas interesantes. A mí me gusta especialmente la sección musical, dedicada al pop y rock anglosajones. Se nota que al presentador le gusta y sabe mucho del tema. He aprendido mucho oyéndolo. De hecho fue ahí donde me enteré de la historia que acabará relacionándome con Roberta.

Supongo que conocéis la canción 'American Pie'. Si no en su versión original, que seguro que sí, en la de Madonna de hace unos años. Digo que seguro que sí conocéis la original porque una vez le preguntaron a Don McLean, su autor, qué significaba la canción y contestó que no volver a trabajar si no quería.

Lo que a lo mejor no sabéis es a qué se refiere la letra cuando dice "the day the music died" o "February made me shiver with every paper I delivered". El día que murió la música es como se conoce, a partir de que se popularizara la canción, al 3 de febrero de 1959. Ese día se produjo el accidente de avión en el que murieron Buddy Holly y Ritchie Valens a los que se considera precursores y pioneros de la música pop-rock que conocemos ahora. El cantante J. P. "The Big Bopper" Richardson y el piloto también fallecieron en el accidente. McLean era entonces repartidor de periódicos, tenía 13 años, y se enteró de la noticia al doblar los que le tocaba repartir ese día (...every paper I delivered).

La canción la escribió bastante después, se publicó en 1971, y fue un gran éxito. Supongo que gracias a ese éxito consiguió contratos para cantar en muchos sitios. Y fue en uno de ellos, concretamente en Los Ángeles, donde le escuchó una joven llamada Lori Leiberman. Lori llegó al concierto sin haber oído nada de McLean aparte de las recomendaciones de sus amigos. Sintió cómo Don cantaba su vida, ponía letra a sus sentimientos... "singing my life with his words" ¿os suena? Sí, Lori es la protagonista de la canción 'Killing me softly'. Protagonista y, según algunas versiones de la historia, inspiradora. Aunque no autora.

'Killing me softly' la compusieron Charles Fox y Norman Gimbel que por entonces escribían un disco para Lori. Según alguna versión de la historia, Lori les contó su experiencia en el concierto de Don a Charles y Norman que, tomandoesa idea, compusieron la canción. Otra versión, menos romántica sin duda, afirma que ellos ya tenían escrita la canción y fue cuando se la tocaron a Lori cuando ella les explicó cómo se había sentido en el concierto de Don y que la canción que le habían compuesto reflejaba muy bien la situación.

Lori grabó 'Killing me softly' en 1972. Sin embargo, y a pesar de ser tan suya, la canción no tuvo éxito hasta que Roberta Flack grabara su propia versión en 1973. También estoy segura de que la versión de Roberta la conocéis todos.

Y así es cómo llegamos de Annie a Roberta. Veamos en cuantos pasos:
  1. Radio Vaughan 
  2. Highways & Byways
  3. American Pie
  4. Lori Leiberman
  5. Roberta
Van a tener razón en lo de los seis grados de separación ¿no?

El otro día nos acordamos de esta historia después de oir a Buddy Holly en casa. A continuación ND puso las otras dos canciones. Puede que sean canciones muy oídas y puede que sean muy blanditas pero a mí me gustan. Os dejo los enlaces a la historia y a las canciones por si os pica el gusanillo después del post.

La versión romántica de la historia aquí y la versión menos romántica (y tal vez más creíble) aquí. Aquí un resumen de las dos y muchas más cosas.

Buddy aquí.
 
La versión de Lori de "Killing me softly" aquí y la de Roberta aquí.

La versión de Don de "American pie" aquí y la de Madonna aquí.

Ni qué decir tiene que soy de Roberta y de Don.

Por amor a la física

Como cada primero de mes aquí estamos los intrépidos -y sufridos- miembros del club de tortura lectura. Y nuevamente con sufrimientos y decepciones.

Estamos gafados hasta límites difíciles de racionalizar. Y si no ya veréis...

Este libro lo escogí yo porque creía que podría ser interesante leer algo de divulgación de física, algo más cerca de mi campo de la ingeniería y que pudiera mostrar lo bonitas que son las ciencias naturales y las matemáticas. Algo así como los post de ingeniería para dummies pero en mejor. He de decir que yo no había oído hablar de este señor en mi vida, pero me pareció que podía servir para leer otras cosas y hablar un poco de ciencia en el club.

Pero se ve que Dios no juega a los dados y cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo.

Creo que al que más me ha gustado el libro ha sido a mí. Y es que es un libro fallido porque no es de divulgación para el que sepa un poco de física, sino que en algunos temas es bastante técnico, mientras que para los que sabemos tampoco descubre nada nuevo. Se queda en tierra de nadie y se le ve la emoción que a él le hace explicar todos estos fenómenos físicos, pero no lo transmite bien, creo yo.

No es lo que yo esperaba aunque a mí sí que me ha gustado, me ha refrescado partes de la física ya casi olvidada y me ha enseñado algunas cosas de astrofísica que es algo por lo que nunca me ha dado. 

Pero lo más grave de todo y por lo que no podemos recomendar que leáis el libro de este señor es porque según parece acosó a estudiantes de su curso online y ha sido despedido, sus vídeos de sus clases en el MIT han sido retirados y le han retirado el título de profesor emérito. Parece bastante grave y, aunque parece algo extraño que acose online y puede que sea inocente, todo apunta a que algo ha pasado y que no hay una parte reprochable en el que hasta ahora parecía ser el profesor ideal. Si queréis informaros de algo más aquí podéis.

En fin, que si esto no es una maldición gitana, cerca le anda. ¿Qué posibilidades había que escoger un libro de divulgación científica que no cumpliera su propósito y que además mientras lo estábamos leyendo nos enteráramos de que el autor es un acosador sexual? Yo creo que pocas, pero nuevamente nos hemos superado. Que caiga sobre mí la culpa de que hayamos leído este libro, pero que conste que yo creía que iba a ser más ameno e interesante y que ni tenía ni idea de quién era este señor y por supuesto no tenía ni idea de que era un acosador, o presunto.

En fin, que pasamos página y que esperemos que esto remonte porque por lo que llevamos de año no podemos augurar nada bueno, salvo que hayamos dejado lo mejor para más adelante... De momento el próximo mes leeremos el Tiempo de los Regalos que es de otro señor paseando y ¡ya sabéis lo que nos gustan los señores paseando en el club de lectura!

Tenéis otras reseñas mucho más interesantes y seguramente más divertidas en los blogs de Paula, Carmen, Juanjo y Bichejo. ¡Corred a leerlas!