Imaginary friends

"Mary: I knew a black maid would enter the scene. [to the audience.] She could never write a play that didn't have a black maid in it, speaking in the most appalling way―
Black maid: Lawd, Lawd, Lawd, it ain't right to let young'uns use the good china. Mistah Taylor. Ah tol' ypu this would happen―
Lillian: Actually, the maid said nothing.
Mary: Well, had she spoken, that's the sort of thing you would have had her say".
Norah Ephron. Imaginary Friends.

Este libro se lo compré a Anniehall en el último viaje a EE.UU., pero me lo leí yo en el viaje de vuelta porque, como ya os comenté, agoté mi lectura en la ida.

A Anniehall le gusta mucho Norh Ephron y se debe de haber leído prácticamente todo lo que ha publicado. Creía que este libro no lo tenía aunque me parece que sí.

El libro realmente es una obra de teatro sobre dos mujeres que fueron enemigas irreconciliables durante casi toda su vida: Lillian Hellman y Mary McCarthy. McCarthy acusó a Hellman de que todo lo que había escrito era falso, incluyendo "y" y "el". Hellman la demandó y se murió antes del juicio.

La obra de teatro no es un musical, pero sí que tiene canciones y eso hace que en este caso se pierda bastante leyéndola en vez de verla en teatro. Entiendo que en todas las obras de teatro que lees escritas de alguna manera pierdes una gran parte de la obra que no está hecha para ser leída, sino interpretada y vista.

Me ha gustado y me gustaría verla en teatro. Es cierto que no es especialmente divertida, como creo que sí son las cosas que escribe generalmente Norah Ephron, pero es inteligente y sí que te engancha y te hace sonreir varias veces. Es una obra inteligente sobre dos mujeres inteligentes que supongo que de alguna manera influyeron en la escritora.
"Philip Rahv: What are you doing?
Mary: I'm cutting the crusts off.
Philip Rahv: Do you know why you're cutting the crusts off?
Mary: Because the sandwiches taste better with the crusts off ―Philip Rahv shakes his head― that's not the right answer.
Because I grew in a family where they cut the crusts off―
Wrong answer again.
I give up
Philip Rahv: The reason people cut the crusts off bread is so they can throw the crusts away. Which shows the world that they have money, so much money they don't even need the whole piece of bread. It's a way for the middel-class goyim to pretend to be the upper-class goyim―".
En fin, que una buena obra de teatro. Es interesante conocer un poco más de estas dos mujeres y de las disputas que mantuvieron. Cómo McCarthy ama la verdad y Hellman cede la verdad ante una buena historia.


Entre los bosques y el agua


"Transilvania, el Banato de Temesvár, la Gran Llanura, los montes de Tatra, Bukovina, Galitzia, Podolia, Lodomeria, Moravia, Bohemia, Valaquia, Moldavia, Besarabia y, más que nada, los Cárpatos mismos... ¡Cuánto se parecía la geografía de Austria-Hungría y de sus vecinos al mundo ficticio de generaciones pasadas! Se vienen a la mente Graustark, Ruritania, Borduria, Syldavia y una infinidad de reinos imaginarios, usurpados por tiranos y divididos por pugnas por el trono: abundan conjuras, traiciones, herederos en calabozos, facciones palatinas y, junto a ellos, fieros espadachines con monóculo, reinas en torres solitarias, cordilleras apabullantes, espesos bosques, llanuras repletas de caballos medio salvajes, tribus nómadas de gitanos que roban niños de los castillos y los tiñen de jugo de nogal o rondan bajo las almenas y derriten el corazón de las castellanas tocando sus instrumentos de cuerda. Hay nobles locos y amotinados, y también ladrones, híbridos de salteadores y Robin Hoods, interponiéndose a horcajadas en el camino con sus temibles porras de manzano".
Patrick Leigh Fermor. Entre los bosques y el agua.

Pues he seguido leyendo las aventuras del señor Fermor (o Condemor como ha sido bautizado por alguien del club). Me di un paréntesis para leer un par de libros (tres en realidad, pero al próximo del club me niego a llamarlo libro) y he vuelto a enfrascarme en sus vicisitudes. En el mapa de arriba podéis ver un esquema de su viaje, aunque no está muy completo (por ejemplo, recorrió Cluj y parte de Rumanía que ahí no aparece). Lo habíamos dejado en un puente a punto de entrar en Hungría (B en el mapa) y aquí lo acompañamos hasta otra frontera entre Rumanía y Serbia (C arriba).

Esa es la primera cosa: el viaje que prometió que iba a contar en dos libros dura más que eso. Hay un tercero (el último tramo) que también tengo, pero que no sé si ahí llega o no porque se murió antes de terminarlo.

El libro es muy similar al que hemos leído con el club. A mí me ha pasado exactamente lo mismo: me ha gustado mucho, pero hay una parte intermedia que es bastante aburrida en la que empieza a hablar de pueblos y migraciones e idionas y dialectos. Ahí me pierde un poco, pero antes de eso, al principio, y la parte final es maravilloso leer e imaginarlo en los sitios por dónde pasa y la alegría que tiene por estar ahí.

Aquí recorremos Hungría y Rumanía que hasta hace pocos años formaban parte del mismo imperio Austrohúngaro y además Rumanía acababa de ganar la parte de Transilvania a los húngaros como parte del tratado de Trianon al final de la primera guerra mundial.

Hay mucho resentimiento entre unos y otros a los que acusan de todos los males que les han acaecido. Aún así tanto los anfitriones rumanos como húngaros nos muestran un mundo de opulencia campestre ya desaparecido con aristócratas encantadores venidos a menos con el paso del tiempo.

Vemos también que nuestro joven Paddy es también un seductor, o es seducido -que eso nunca se sabe. Así que esos juegos inocentes con las chicas alemanas que nos hacían pensar que era un poco pazguato parece que no lo fueron tanto. De hecho, en el prólogo -que me he leído, como debe hacerse, después de leer el libro- nos dice Jacinto Antón que ya tuvo problemas en el colegio por acostarse con chicas.

En fin, todo lo bueno y malo que se dijo del primero de los libros valdrá para este segundo y supongo que para el tercero. Me han entrado ganas de saber más de este señor y supongo que me leeré el tercer libro de su viaje y a lo mejor me apunto la biografía suya que hay publicada en español.

Algún otro fragmento:
"Lo que habíamos venido a ver eran los restos del asombroso puente de Trajano, el más grande de todo el Imperio Romano. Su constructor, Apolodoro de Damasco, fue un griego de Siria, y dos inmensos raigones de su mampostería de conglomerado seguían cortando el paso de las aguas en el lado rumano. (Un tercero se erigía fuera del río, en una vega de la ribera serbia.) Pasaban vencejos rozando el agua, mientras unos halcones patirrojos se cernían alrededor de estos solitarios supervivientes de los veinte inmensos estribos que en su día se habían elevado como husos altísimos, soportando el peso de una estructura de arcos de madera de casi dos kilómetros de longitud".

"Mucho antes habían llegado a nuestro valle noticias alarmantes del exterior. En mitad de la noche, Hitler, Goering y Himmler habían acorralado y asesinado a muchos de sus colaboradores y a un buen número (tal vez varios cientos) de soldados rasos de las SA. Nadie sabía interpretar estos sangrientos augurios, pero causaron consternación y durante uno o dos días apenas se hablaba de otra cosa. Después la cuestión pasó al olvido, sofocada por el calor y la pesantez del estío".
Una de las mejores cosas del libro y por lo que me alegro mucho de haberlo leído es que te da una sensación de desarrollo personal y de maduración a través del viaje de manera que vas viendo cómo el protagonista se hace hombre a lo largo del viaje.

En fin, una lectura muy recomendable para gente como yo. Otros no opinarán lo mismo.


Hamlet

"Yet here, Laertes! aboard, aboard, for shame!
The wind sits in the shoulder of your sail,
And you are stay'd for. There; my blessing with thee!
And these few precepts in thy memory
See thou character. Give thy thoughts no tongue,
Nor any unproportioned thought his act.
Be thou familiar, but by no means vulgar.
Those friends thou hast, and their adoption tried,
Grapple them to thy soul with hoops of steel;
But do not dull thy palm with entertainment
Of each new-hatch'd, unfledged comrade. Beware
Of entrance to a quarrel, but being in,
Bear't that the opposed may beware of thee.
Give every man thy ear, but few thy voice;
Take each man's censure, but reserve thy judgment.
Costly thy habit as thy purse can buy,
But not express'd in fancy; rich, not gaudy;
For the apparel oft proclaims the man,
And they in France of the best rank and station
Are of a most select and generous chief in that.
Neither a borrower nor a lender be;
For loan oft loses both itself and friend,
And borrowing dulls the edge of husbandry.
This above all: to thine ownself be true,
And it must follow, as the night the day,
Thou canst not then be false to any man.
my blessing season this in thee!"
William Shakespeare. Hamlet.

 El martes pasado fui a ver esta representación de Hamlet en los teatros del Canal. Es parte de una gira que tiene como objetivo representar Hamlet en todos los países de la tierra en dos años. Por lo que dijeron España es el 95º país en el que la han representado y van a hacerlo en 205. Aquí tenéis la página web de la gira.

Compré la entrada con muy poca antelación y solo había sitio en la primera fila, pero lo vi bastante bien, la verdad. Y, además, sorprendentemente no tuve que mirar los subtítulos casi nunca porque lo entendía perfectamente. Eso me sorprendió, la verdad. A veces he leído cosas de Shakespeare en inglés y me pareció bastante difícil, pero por lo visto es más por la ortografía que por la pronunciación. Salvo el thou, thee y poco más casi todo el resto de palabras suenan igual que en el inglés actual.

Y me ha encantado, claro. La compañía era fantástica y la ambientación era bastante sencilla pero efectiva. Con poco vestuario y un escenario reducido hacían que te metieras en la obra completamente. Además todos ellos tocaban instrumentos en plan charanga medieval para hacer las transiciones entre escena o entre actos. Había actores negros, el propio Hamlet u ofelia, otros con cara de inglés (así tipo Marty Feldman), asiáticos... y no se hacía raro.

Hamlet es una obra portentosa. Para mí está entre las mejores. Es cierto que suena a tópico, pero es verdad. Es un drama terrible, pero tiene sus toques de humor. Muere hasta el apuntador, es cierto. Y esa última entrada de Fortimbrás entre cadáveres es terrible y magnífica.

Yo os recomiendo que vayáis a verlo, o si no que vayáis al teatro que es algo maravilloso casi siempre. Os dejo el vídeo de la página del Canal sobre la obra.


Cocoon


Hace unos días os conté mi vuelo de vuelta a Madrid después de habernos quedado colgados todo un día en New Jersey. También os enseñé las fotos del viaje. Lo que no os conté es que en San José probé unos cascos canceladores del ruido como los de arriba. Y fue mi perdición, claro. Ese botón que podéis ver en la foto es el botón que activa la magia. Es una cosa extrasensorial activarlo y ver cómo cualquier ruido se reduce o se elimina. Magia maravillosa. Ya me había dado cuenta de la cantidad de gente que en los vuelos usa este tipo de cascos.

Pero, claro, todo tiene un problema: el precio. Son carísimos. Pero me fui calentando y calentando... y vi que el precio al que estaban en Amazon no era normal, casi 100 euros más baratos que en otros sitios. Pensé que podía ser una opción para cuando me pregutan en navidades que qué quiero que me regalen... pero para eso quedaba mucho... al final me calenté, los metí en la cesta, pedí la aquiescencia de Anniehall... y los encargué.

Estuve arrepentido y con remordimientos hasta que los probé. Luego me pareció la mejor inversión que podía hacer, en salud y tranquilidad. Es ponérmelos en la oficina y multiplicarse mi productividad. Es cierto que también hay veces que me aisla demasiado y si no estoy atento puede que alguien me esté diciendo algo y no me entere. Lo más maravilloso de todo es que no tienes que poner el volumen alto. Yo lo pongo al 8% en mi ordenador. Y oigo a Ella Fitzgerald perfectamente. Si tenéis vuestros cascos a mano (en caso de que los tengáis en la oficina) os animo a que los pongáis al 8% a ver qué es lo que oís. Yo, con los otros que tengo en el trabajo y que me costaron un par de euros, nada. Nada de la música que suena.

Además la próxima semana nos cambiamos de oficina y me tocará todos los días hacer un buen trecho en autobús. Así que sí que es invertir en salud porque el ruido de los motores de autobús es algo muy molesto. Y si consigo aislarme esa hora diaria que pasaré en el autobús... eso que gano, sin duda.

Y el otro día me enseñaron en el trabajo una gráfica de una página que se llama camelcamelcamel en la que puedes ver el historial de precios de productos de Amazon y supongo que de más webs y que es el que os pongo debajo:


Y el saber que los compré justo en esa marca mínima de precio más bajo también me ha hecho feliz. Menos que escuchar mis nuevos auriculares, pero también está bien.

Bichejo, cada vez que hablamos de los cascos en el Whatsapp del club exclama ¡Cocoon! ¡Cocoon! (o con más oes aún) y es que ella no los ha probado y yo solo os digo, como el poeta, que el que los probó lo sabe.

Swimmer in the Secret Sea

"He suddenly remembered the baby, the little swimmer in the secret sea. He's struggling too, struggling to be with us, struggling just like we are".
William Kotzwinkle. Swimmer in the Secret Sea.

Este libro lo compré a raiz de unos tuits de Alfonsina48 en los que lo mostraba y luego, unas horas después, dijo que le había gustado mucho. Brujuleé un poco por internet y me enteré de qué iba la historia y decidí comprarlo.

Creo que es un libro muy bueno, aunque no para todo el mundo y todos los estados de ánimo. (SPOILER) Por contar brevemente de qué va os diré que narra el parto de un niño que termina mal, con el niño muerto. Esto ya lo sabía por lo que había leído antes de comprarlo y no creo que sea ni un spoiler, pero yo aviso.

El libro es muy corto, apenas 80 páginas o paginitas que en un libro con unas páginas más grandes y letra más pequeña se quedarían en 20 o 30.

Y es terrible, claro. En mi caso porque describe perfectamente el azoramiento y la esperanza de un padre primerizo (no sé si de una madre también) y cómo todo eso puede acabar mal. De hecho yo me vi en el nacimiento de nuestra primera hija con el uso del fórceps, el que venga mal colocada... se me ponen los pelos de punta al recordar ese parto y ver las similitudes con este. El mío (aunque mío no fue) terminó bien, pero hay casos en los que termina mal. Y tiene que ser terrible. Es terrible todo lo que tiene que plantearse después del parto: si se le hace o no la autopsia, el irse a casa a dormir, el entierro...

Hay que decir que aunque es una 'novella' está basado en lo que le pasó al autor de verdad. Él perdió un hijo en circunstancias similares.

El libro tiene el talento, al menos en mi caso, de ponerte frente a eso de una manera muy creíble. Ya os he dicho cómo en mi caso reviví lo que pasó hace ocho años y medio. Y eso es lo bueno de este libro y también lo malo, lo duro. Te enfrenta al horror a través de una cámara en primer plano en la que puedes reconocerte.

Unos párrafos (la traducción es mía):
"Él la sujetó mientras se contraía y empujaba dentro de ella misma, intentando abrir los pétalos de su cuerpo floreciente. Él hubiera pensado que una apertura tan milagrosa debía haber sido de alguna manera algo más espléndido. Pero ella estaba sudando como el caballo de un leñador después de haber estado arrastrando troncos durante una mañana de verano".

"Parecía que le estaba costando años llegar al bosque y, mientras Laski subía las colinas del asentamiento abandonado, sentía el espíritu de su hijo extendiéndos alrededor suyo. Extendiéndose como hacía en cada árbol y nube, él lo sintió perdiendo su personalidad, lo sintió disolviéndose en algo remoto, expandiéndose más allá de su facultad para seguirlo".
Yo os lo recomiendo vivamente, aunque no si vais a ser padres en un futuro más o menos próximo.



La isla del tesoro

"Quince hombres sobre el baúl del muerto...
¡Yujujú y una botella de ron"
Robert Louis Stevenson. La Isla del Tesoro.

Pues durante mi viaje de ida a San Francisco me leí este libro que pensé que me iba a durar para todo el viaje. Pero la verdad es que no. La culpa es del viaje larguísimo en un avión que no tenía pantallas personales de esas de ver películas o por dónde va el avión y la programación que ponían y que si quería tenía que verla en una pantalla esquinada de la que además tenía tapada una parte.

Esa programación incluía the Imitation Game que ya había visto, una película de Vince Vaughn como becario de Google, una de un batería en una academia de jazz o algo así y otra que ni me acuerdo. De esas solo ví la del jazz que no está mal, aunque es un poco quiero y no puedo.

Respecto a la Isla del Tesoro tengo que decir que de pequeño tenía unos libros de esos de novelas en cómic que se llamaban novelas ilustradas o grandes novelas ilustradas o algo así, en los que venía la Isla del Tesoro que me leí centenares de veces. También me ví la película antigua y la moderna en la que Charlton Heston era Long John Silver y la música era de los Chiftains. Incluso intenté leermela en inglés, pero fue demasiado para mí. Había demasiados términos de jerga y marineros de los que no entendía nada.

Así que al final me he decidido a leerme el libro. Este que podéis ver en la imagen y que compré con el diario El País hace veinte años según la información de la edición. ¡Veinte años esperando en la balda!

El detonante ha sido que los padres de Anniehall me regalaron de cumpleaños esta revista monográfica sobre el libro. Y, claro, no iba a leerme la revista sin haberme leído el libro...

No sé si sabéis que este libro lo escribió Robert Louis Stevenson a partir de una historia que se inventó para entretener a su hijo (bueno, el hijo de su mujer). El caso es que es una historia que siempre se ha asociado con lectores juveniles y no me extraña, pero hay mucho más.

Es una historia fascinante en la que el protagonista, Jim Hawkins, se convierte en hombre y pasa de una vida más o menos gris en una pensión cerca de la costa en Inglaterra a verse en algunos instantes convertido en capitán de la Hispaniola y en encontrar un fabuloso tesoro. Descubre la aventura, la acción, la mentira y él también aprende a mentir y a sobrevivir cuando lo tiene bastante difícil. También hay otros protagonistas como Long John Silver o el Caballero Trelawney o el doctor que tienen sus papeles destacados en la historia. Incluso Ben Gunn y su trozo de queso tiene su momento de gloria y se te quedan grabados para siempre.

Es un libro fantástico que yo creo que se puede leer con provecho a cualquier edad. La mía ha sido ya la mediana edad, pero no me arrepiento de haber esperado ni de habérmelo leído en este momento. Igual que tampoco me hubiera arrepentido de leérmelo en cualquier otro momento.

Unos párrafos:
"―[...] Pero sé cómo os las gastáis. Me obligaréis a que acabe con ellos en la isla, en cuanto la mercancía esté a bordo, y será una lástima. Y es que nunca estáis contentos hasta que no estáis borrachos. ¡Que me parta un rayo! Estoy harto de navegar con tipos como vosotros.
―No te pongas así, John el Largo  ―exclamó Israel―. Nadie te va a llevar la contraria.
―¿Cuántos buenos barcos te crees que he visto ir a la deriva? ¿Y cuántos valientes muchachos secarse al sol en el muelle de las Ejecuciones? ―gritó Silver―, y todo por esa maldita prisa de siempre, la prisa, la prisa, me oyes".

"―Durante treinta años he surcado los mares y he visto cosas buenas y malas, mejores y peores, bonanzas y tormentas, escasez de alimentos, cuchillos desenvainados y tantas cosas más. Pero te voy a decir una cosa: nunca he visto que de la bondad saliera nada bueno. El que da primero da dos veces es mi frase favorita; los muertos no muerden es mi lema, amén, que así sea".
Supongo que muchos de vosotros ya os lo habréis leído, pero si no yo os recomiendo que lo intentéis y os embarquéis en busca de aventuras, rodeados de piratas y con un loro que grita ¡doblones de a ocho!


La escala

Los viajes siempre están sujetos a imprevistos. Una de las cosas más seguras de la vida es que no podemos estar seguros. Vivimos en un mundo en el que damos por sentadas las expectativas más o menos cercanas en nuestra vida: creemos que al día siguiente nos levantaremos, que desayunaremos, que iremos a trabajar... en fin, eso se extiende aún más allá y pensamos que cuando cogemos un avión vamos a llegar a nuestro destino más o menos cuando debemos. Normalmente menos porque la puntualidad en el mundo de la aeronáutica es algo muy relativo.

El viaje de vuelta desde San Francisco tenía una escala en Newark, New Jersey de solo tres cuartos de hora para desde allí coger el vuelo a Madrid. La verdad es que ya cuando compramos el billete pensamos que era poco tiempo de transbordo, pero lo que no podíamos prever es que el avión de ida saldría prácticamente dos horas tarde debido a unos trabajos de mantenimiento imprevistos.

Bueno, estoy hablando en plural porque el viaje lo hicimos dos personas, J y yo. J es compañero y amigo del circo y ahora de la gran empresa, de hecho es quién insistió en que me cotrataran aquí. En fin, que me desvío. El caso es que ya cuando finalmente embarcamos en el avión sabíamos que no íbamos a poder hacer la conexión dado que íbamos a llegar mucho más tarde de la hora de salida del avión a Madrid. Era un fastidio, sin duda, pero había que ponerse un poco zen e intentar no preocuparse por lo que no tenía solución.

Finalmente llegamos a Newark y allí nos dieron la primera mala noticia: no podríamos recuperar nuestras maletas. La verdad es que fue un mazazo porque yo había guardado mi abrigo en la maleta dado que en San Francisco estábamos casi a 30 grados y no pensaba volver a utilizarlo hasta Madrid. Además hacía un frío pelón. Estábamos prácticamente a cero grados y por la noche seguro que estuvimos a menos temperatura.

La segunda mala noticia es que entre los vales y demás zarandajas que nos dieron de aseo y cosas así no nos dimos cuenta de que solo nos habían dado vale de hotel para uno de los dos, así que cuando llegamos tuvimos que pagar por otra habitación. Era de noche y no pudimos ver mucho los alrededores. Y casi mejor. En el mapa de abajo os lo explico:


Así es, amigos, nuestro hotel estaba rodeado por autopistas, el aeropuerto, una estación de trenes de mercancías y por la mañana descubrimos que el lado que nos quedaba por descubrir albergaba una prisión tipo Prison Break. El mejor ambiente para pasar todo un día en espera de nuestro siguiente vuelo.

Además el hotel era nefasto. Tenía aspecto ajado, el frigorífico de la habitación lo tuve que quitar del ruido que hacía, el aire acondicionado hacía un ruido insufrible incluso en la posición low. No me atreví a ponerlo en high porque lo mismo hubiera ocasionado un tornado en la habitación y a malas me hubiera visto proyectado contra la cárcel. Y hacía frío, claro. Los vales de comida de la aerolínea fueron de 14 dólares por persona y día, así que ni siquiera te pagan las comidas, salvo que... no comas, claro.

Al día siguiente fuimos a quejarnos al aeropuerto por que no nos habían dado el vale para la segunda habitación y nuevamente nos llevamos un chasco: no se puede protestar. No hay customer service ni nada que se le parezca. Si quieres protestar, llamas por teléfono o lo haces por la web. Con un par.

A todo esto yo iba con una camiseta de manga corta y una sudadera de algodón y fuera estábamos a un grado. Decidimos irnos a Nueva York y por lo menos intentar sacar la máxima ventaja de nuestra desgracia. Para ello fuimos en uno de los medios de transporte más revolucionarios de las últimas décadas: el airtrain:


Sí, amigos, el monorraíl de los Simpsons. Y a una velocidad que en agún momento sobrepasó los cinco kilómetros por hora llegamos a una estación en la que tuvimos que esperar más de media hora a que llegara el tren. En esa espera en una especie de chamizo de cristal que de alguna manera disminuye el frío de la calle me cagó un pájaro que debía ir un poco sueltecillo. La verdad es que estaba empezando a pensar que me había mirado un tuerto o algo así...

Finalmente llegamos a NY, al World Trade Center y a la maravillosa impronta que Calatrava está dejando en la ciudad. No creo que lo terminen nunca y si lo hacen será otra obra desastre más de este 'artista' y caradura. Con los pies helados, sin haber desayunado y con ganas de entrar en calor nos dirigimos al Century 21 para comprarnos al menos unos calcetines de invierno. Lo logramos. Y creo que si no saco de ahí a J casi a la fuerza todavía estaba comprando cosas. Vi 'la mirada' del que está a punto de volverse loco y ya estaba pensando en comprarse otra maleta para meter todas las cosas que quería comprar.

Yo tampoco me salvé: me compré tres camisas, los calcetines y un cinturón. Nos metimos en un cajero a sacar dinero y de paso nos vestimos. Yo me puse los calcetines y una camisa. Supongo que sería una imagen curiosa para verla desde la calle, pero cuando el frío aprieta...

Al salir del cajero se puso a nevar, creo recordar, pero la verdad es que los calcetines fueron mágicos e hicieron su trabajo y no pasé ya tanto frío. Comimos en un sitio en el que estuvimos Anniehall y yo hace siete años (cómo pasa el tiempo) y que recordaba bueno, pero que es mejor. Tomamos unas costillas de cerdo que era imposible coger con las manos porque se deshacían. Después fuimos a una tienda de plumas, pero por desgracia cerraban los sábados. J dirá que tiene el vicio controlado, pero su afición por las plumas es totalmente desmedida. Fuimos a comprar una tarta de queso cada uno al sitio que recomendó Loquemeahorro y que ella no pudo visitar. Vimos Gran Central Terminal y Times Square y poco más. Nos montamos en un autobús de vuelta al aeropuerto, aunque todavía teníamos tiempo, pero lo que no teníamos eran fuerzas.

Allí me pararon en el control de seguridad sospechando que la cheesecake era un arma de destrucción masiva. Lo normal, vamos.

Cogimos el avión también con retraso, debe ser algo habitual en esta línea. Y llegamos al aeropuerto de Madrid por la mañana. Allí nos esperaba otra sorpresa y es que no apareció la maleta de J... algo más tenía que pasar, estaba claro, no podíamos llegar y ya, no. Finalmente la recuperó, por si os lo preguntáis.

En fin, que otro recuerdo de este viaje, tal vez no el mejor, pero hicimos lo que pudimos con los mimbres que teníamos. Y es que nadie está obligado a más.

De mujeres

Hace unas semanas que sigo a Susan Sarandon en twitter. Me gusta desde que de adolescente me deslumbró en Thelma y Louise, supongo que una película muy propia para deslumbrarse en la adolescencia. Además de buena actriz parece una señora seria, con sensatez y cabeza. Así que hace unos días alguien retuiteó algo suyo y le di a seguir sin mirar mucho. Luego miré su perfil con más deteninimento y me decepcionó un poco que lo primero que aparezca en su descripción sea "mother".

Y es que debo confesar que tengo bastantes prejuicios contra las mujeres que lo primero que dicen al presentarse es que son madres. Del mismo modo que no entiendo que en tu imagen de WhatsApp pongas una foto de tus hijos. Soy madre y adoro a mis hijos pero no creo que ser madre me defina y creo es que una mujer es mucho más que una madre por muchos hijos que tenga. O al menos creo que debería serlo. No me gusta que la tarjeta de presentación de una mujer sean sus hijos, me gustaría más ver a la mujer con la que pretendo comunicarme antes que a sus hijos. Además es algo que en general se acepta naturalmente cuando lo hace una mujer pero que resulta extraño si lo hace un hombre. No debería, lo sé, pero sucede así que es otro motivo más para que no me guste.

Pero me desvío. A pesar de esa pequeña decepción he continuado siguiéndola y hoy me he encontrado un enlace a este artículo escrito por ella. Por si estáis perezosos os diré que trata de promocionar una campaña que pretende conseguir que  en 2020 se incorpore una mujer a los billetes de 20$. Se elige el año 2020 para conmemorar el centenario de la décima novena enmienda a la constitución estadounidense que fue la que permitió el voto a las mujeres (sospecho que solo a las blancas, supongo que eso irá en otra campaña).

La cuestión es que mientras lo leía he pensado que en España somos unos adelantados porque ya en los ochenta los billetes de 500 pesetas incorporaban un retrato de Rosalía de Castro. A continuación he recordado que Rosalía desapareció junto con el billete cuando lo sustituyeron por la moneda. Entonces me he puesto a pensar en los euros y me ha dado la impresión de que tampoco en monedas ni en billetes hay mujeres, o al menos no hay muchas.

Por si acaso se me escapaba algo he ido a buscarlo y el panorama es bastante desalentador. Aparte de la reina Beatriz de Holanda aparecen muy pocas mujeres en las monedas de euros y céntimos. Y las pocas que aparecen son más bien alegorías o similares: la sembradora y la Marianne francesas, una joven representando al pueblo en las letonas, el rapto de Europa por Zeus en las griegas y Venus en una italiana. Bien es cierto que en general las monedas de euro no representan figuras humanas pero en los escasos motivos de personajes ilustres se trata siempre de hombres.

En los billetes no hay hombres ni mujeres así que ahí al menos hay igualdad. Salvo que nos fijemos en las firmas de los presidentes del BCE, que eso también habría que mirárselo.

Así que a pesar de mi optimismo inicial parece que vamos para atrás. Me ha pasado un poco como cuando en Cachitos veo vídeos de la tele de los ochenta y me sorprendo por la cantidad de cosas que hoy no se emitirían por no herir susceptibilidades hiper sensibles y por la maldita corrección política. Qué pena.

Habrá que hacer una campaña europea también: 'Ponga una mujer en la moneda de 2€'.

Imagenes del viaje

Como ahora tengo mi cámara nueva he decidido poner algunas de las fotos que tomé durante este último viaje. La verdad es que todavía no tengo ni idea de profundidad de campo, de apertura o tiempo de apertura ni de casi nada. Pero poco a poco iré profundizando. De momento os voy a martirizar con unas cuantas fotos. Para que no os quejéis debéis saber que la selección original era inmensamente mayor (Anniehall lo sabe).

Empezamos por las fotos de hielos. El vuelo pasó por Groenlandia y por Canadá por lo que cuando el sol dejó de dar de lleno en la ventanilla pude hacer algunas fotos. Me maravilla el hielo. Esas extensiones inmensas e inhabitables me han fascinado siempre.




Luego, llegando ya a San Francisco me encontré con esta especie de cañón o de gargantas que me pareció muy curiosa, casi como las raíces de un árbol:


Poco después me encontré la que supongo que será la famosa falla de San Andrés o parte de ella. Era curioso ver lo recta que iba todo el rato:


Y la entrada en San Francisco fue gloriosa, la verdad. Pude ver desde el avión el Golden Gate, la bahía y toda la ciudad de San Francisco:



Durante el congreso estuvimos en la Universidad de San José que es que era un sitio muy agradable con ardillas y todo (yo creo que las ponen a posta en todos los parques americanos) y dónde había una estatua dedicada a los atletas negros Tommie Smith y John Carlos que se enguantaron la mano y la levantaron durante el himno americano en los juegos olímpicos de México 1968 y que eran estudiantes de la Universidad:



Hizo un tiempo buenísimo y el jueves tuvimos más de 30 grados. Ese día, cuando acabó el congreso, nos fuimos a Santa Cruz, una ciudad costera al sur de San José donde paseamos por el muelle, fotografiamos focas y después nos fuimos a ver un faro y el atardecer:






En el viaje de vuelta de San Francisco a New Jersey pasamos por un montón de sitios reconocibles, pero os pongo solo dos fotos. Una de Salt Lake que podría ser un cuadro de Rothko y otra de Chicago ya por la noche:



Antes de Chicago me encontré una mancha de esas de los test de Rorschach, pero a tamaño pantano:


Y, finalmente, llegué a Newark donde perdí el vuelo de vuelta, pero esa ya es otra historia. Aquí os dejo una foto de Manhattan desde Newark:


El tiempo de los regalos

"Hay poco que contar de ese largo intervalo, como no suele haberlo sobre la mayor parte de las ciudades que visité durante este viaje. Conocí a mucha gente y muy diversa, comí en una serie de casas hospitalarias y, por encima de todo, vi muchas cosas. Posteriormente, cuando leí lo que había escrito acerca de ese período pasado en Viena, me sorprendió la melancolía que parece haber impresionado tanto a los escritores, un sentimiento que se debía no tanto a la incertidumbre política predominante como a la mala suerte que había tenido la antigua ciudad imperial. Esos escritores conocían la ciudad mejor que yo, y deben de haber estado en lo cierto. Por mi parte, tuve atisbos momentáneos de esa tristeza, pero mi impresión de un encanto infinito y radiante es probablemente el resultado de una inmersión total en el pasado unido a una alegre disipación".
Patrick Leigh Fermor. El tiempo de los regalos.

Este es el libro de este mes del club de lectura más corajudo que conocéis (bueno, si sabéis de otro más sufridor hacédnoslo saber). Y esta vez ha vuelto a tocar otro libro de los que yo había elegido. Es este de Patrick Leigh Fermor llamado El tiempo de los regalos. Este es un clásico de la literatura de viajes moderna. Es posible que sea EL clásico. En él el autor nos narra un viaje que se le ocurre hacer a pie desde Holanda hasta Estambul.

La verdad es que me arriesgué sugiriendo otro señor que camina después del éxito del anterior y creo que he conseguido acabar con las ganas de caminantes de todos los miembros del club menos las mías. A mí me ha gustado mucho y ha sido lo que esperaba que fuera.

El tiempo en el que realizó el viaje también es interesantísimo, es el tiempo de entreguerras. Recorre la Alemania en la que acaba de llegar el nazismo al poder (1934) y los nuevos países surgidos después del desmoronamiento del imperio austrohúngaro tras la primera guerra mundial.

La verdad es que el viaje entero está dividido en dos partes (o puede que tres) y esta primera nos deja en la frontera de Hungría con el autor contemplando el Danubio antes de proseguir. No me atreví a proponer el libro entero porque me podían haber echado del club a gorrazos.

Yo estoy muy contento con el libro que me ha gustado muchísimo. He de decir que hay una parte en la que empieza a hablar de pintores alemanes que me pareció bastante aburrida, pero, en general, me parece un libro inmensamente entretenido.

También es cierto que yo he estado en muchos de los lugares que describe en el libro: Roterdam, donde desemboca el Rin,  Colonia, Múnich, Ulm, Viena... y me ha traído de nuevo recuerdos de esos lugares.

Hay dos cosas que me han llamado la atención del libro. La primera es que el autor tiene 17 años cuando realiza el viaje y muchos de sus pensamientos (a pesar de ser un mal estudiante, razón por la que decide emprender esta aventura) son bastante maduros. También es cierto que el libro lo escribió después, pero hay pasajes, como en el que busca la costa de Bohemia que aparece mencionada en un libro de Shakespeare, y su emoción y la de sus amigos al encontrarla, aunque luego no fuera lo que esperaba, de la que creo infinitamente incapaz a cualquier adolescente de hoy en dia .No ya de emocionarse ante ese descubrimiento, sino de leer a Shakespeare. En ese aspecto creo que hemos perdido con el paso del tiempo y somos mucho más paletos que hace ochenta años. También hay extractos de sus diarios que sí que son de entonces y es bastante maduro para lo que cabría pensar de alguien de su edad.

Y lo segundo que me ha llamado la atención es la generosidad de las personas con las que se encuentra durante el viaje. Desde nobles hasta granjeros, todos le abren las puertas de sus casas, le dan de comer, lo alojan o le cuentan historias a lo largo de sus periplos. No creo que ahora fuera posible realizar ese viaje. Los caminos seguirán estando ahí, pero es otra Europa.

Ya puse el otro día un párrafo del libro que me encantó y os he puesto otro arriba, así que tampoco os voy a dar más la brasa. A mí me ha gustado, pero sé que no ha sido así ni mucho menos con el resto de miembros del club. Podéis leer sus reseñas en sus respectivos blogs: Juanjo, Bichejo, Paula y Carmen. Y en algún momento hablaremos del libro y de otras cosas en el podcast del club de lectura que podéis encontrar en la barra lateral de este blog y en ivoox.