Yes please

"Ganarse la vida haciendo comedia es, en muchos aspectos, como un pony y un camello que intentan escapar de un zoo. Es un propósito ridículo y tiene muy pocas posibilidades de éxito, pero lo más importante es que es mucho más fácil si lo haces con un amigo".
Seth Meyers en este libro. Yes Please.

Empezamos el sexto año Kindle con este libro. Es de Amy Poehler. Actriz, guionista, cómica. Es una señora bastante divertida. Yo realmente sólo la he visto en el Saturday Night Live, pero tiene la serie Parks and Recreation y más cosas de las que habla en el libro.

El libro es un batiburrillo de asuntos entre consejos y memorias de los temas más diversos. Tiene una estructura bastante caótica y cualquier atisbo de propósito, fuera del de escribir el libro, no parece presente.

Me ha gustado. Es entretenido, a ratos divertido y en general bastante loco, que es la impresión que da esta señora de ser en su vida real. Una especie de torbellino con ideas interesantes y absurdas a partes iguales y que revoluciona cualquier sitio por donde pasa.

Claro que está a años luz por detrás de Bossypants, el libro de Tina Fey, compañera y amiga de la autora, y con el que yo me lo pasé mucho mejor.

Es un libro entretenido, se lee muy fácil. Hay veces que vuelve sobre lo mismo en plan leitmotiv y te sientes un poco perdido no sabiendo a dónde va. Yo os lo recomiendo si queréis pasar un buen rato.

Un par de párrafos:
"He pensado mucho acerca de mi propia muerte, que junto a mirar tu cara en un espejo aumentador es probablemente lo peor que te puedes hacer".

"Trata a tu profesión como a un novio malo. Es así. Tu profesión no te cuidará. No te llamará para presentarte a tus padres. Tu profesión flirteará descaradamente con otra gente que está a tu alrededor. Se olvidará de tu cumpleaños y te estropeará el coche. Tu profesión te dará de lado si exiges mucho de ella. Nunca va a dejar a su mujer. Tu profesión está jodiendo a otras personas y todo el mundo lo sabe menos tú. Tu profesión nunca se casará contigo".

"Tienes que preocuparte por tu trabajo, pero no por el resultado. Tiene que importarte lo bueno que eres y lo bien que te sientes, pero no lo bueno que la gente piensa que eres o lo guapa que estás".

I love Paris

He estado en París un montón de veces. Es la ciudad a la que más he tenido que ir por trabajo. No sé calcular cuántas veces habré estado, pero creo que más de quince y seguramente más de veinte.

He estado solo y acompañado. Por trabajo y como turista. He visto exposiciones como las de Manet y Monet. He estado en el Museo D'Orsay o en el de arte medieval de Cluny. He subido a la Torre Eiffel. He visto por fuera el Instituto Pasteur. He visto sus cementerios.

He visto el Bon Marché antes de saber que fueron los primeros grandes almacenes del mundo. Casi mato a mi amigo P. haciéndo que se comiera un macaron sin saber que tenía almendra. He quedado con mi hermano algunas tardes en los que los dos coincidíamos en París.

He comido galletes y crêpes en Montparnasse por encima de mis posibilidades. He ido al restaurante más caro al que seguramente vaya en mi vida e intenté pedir una cerveza y me miraron como si fuera un extraterrestre. He sufrido huelgas de prácticamente todos los transportes. He visto las dos óperas, aunque solo por fuera.

Me he pateado el Bouleverd Magenta viendo los trajes más horrofascinantes de boda y ceremonia que os podáis imaginar. He paseado por los Campos Elíseos y le compré a Anniehall otra taza para diestros como la que se había roto y que le había comprado en Dresde.

Les he comprado a los niños casi la colección completa de Barbapapás y luego tuve que contárselos sin tener ni idea de francés. He sufrido retrasos en vuelos, aunque no recuerdo haber perdido ninguno. He montado en los trenes de cercanías, en el metro, en tranvías y en autobuses. Incluso en el Orlyval que es algo que no sé cómo calificar.

He visto París desde el Sacré-Cœur. He comprado kilos de macarons y no sólo con ánimo homicida. Incluso tengo unos favoritos que no son los de Ladurée, aunque alguna vez me han fallado. He estado en bastantes Gares, incluída la Gare de L'Est que es preciosa y la Gare du Nord que es un horror y están una prácticamente al lado de la otra.

He visitado monumentos y recordatorios del Holocausto y me he asombrado de la capacidad de los frances para echarle toda la culpa a la ocupación. He paseado por L'Ile de la Cité y he visto la Sante Chapelle. He comprado foie que luego estaba malo y otros que han sido deliciosos.

He tomado cervezas que cuestan barbaridades para lo que son. He leído sentado en parques mientras esperaba la hora de irme al aeropuerto. He comprado pasteles y me he maravillado de que en cualquier pastelería tengan los mejores pasteles del mundo.

Me he extrañado de la costumbre parisina de sentarse en las braseries viendo pasar a la gente por la calle. He dormido en hoteles que parecen salidos de una película de pesadilla. He subido en ascensores en los que tenía que poner los pies como Charlot para que pudieran cerrar las puertas.

He visto una exposición de Canaletto absolutamente impresionante. He ido a ver una exposición de mapas antiguos a la Biblioteca Francesa a la que arrastré a Anniehall, aunque a ella no le apetecía mucho. He pasado frío de verdad.

En fin, he hecho muchísimas cosas en París. Incluso hablar de atentandos justo el viernes pasado a la hora de comer y un poco antes de montarme en un avión para enterarme más tarde de lo que había pasado justo cuando yo ya no estaba allí. La tristeza es enorme. Justamente ese día en el aeropuerto de Orly rellené una encuesta sobre París y una de las cosas que destaqué es lo seguro que me siento. Casualidades de la vida.

En fin, he hecho muchas cosas en París y me quedan muchas más por hacer. Nuestra empresa ha suspendido los viajes que teníamos la próxima semana. Lo cual no sé si es bueno o malo. Y es que si una cosa he aprendido a lo largo de todos estos viajes es a amar París. Cole Porter lo escribió en esta canción:



Every time I look down on this timeless town
whether blue or gray be her skies.
Whether loud be her cheers or soft be her tears,
more and more do I realize:

I love Paris in the springtime.
I love Paris in the fall.
I love Paris in the winter when it drizzles,
I love Paris in the summer when it sizzles.
I love Paris every moment,
every moment of the year.
I love Paris, why, oh why do I love Paris?
Because my love is near.

Quinto año de la era Kindle

Pues otro año más que pasa. Otro año de lecturas que voy a intentar resumir en números y en experiencias lectoras. Un año más he leído bastante. No todo lo que querría, pero supongo que para eso tendría que tocarme la lotería y aún así no sé si en algún momento mi lista de libros que quiero leer pordría hacerse más pequeña. Cuanto más se lee más consciente se es de lo mucho que te gustaría leer y no vas a poder.

Echando mano de blogger y de la etiqueta de libros veo que este año he reseñado:

  1. El Terror
  2. La larga marcha (sin terminar)
  3. Cosecha Roja
  4. La urna rota
  5. El libro de los vicios
  6. La liebre de la Patagonia
  7. El líder que no tenía cargo
  8. La sociedad literaria y el pastel de patata de Guernsey
  9. Peste & cólera
  10. Entre limones
  11. Lists of note
  12. Ahogados en la orilla
  13. El Hambre
  14. Por amor a la física
  15. Rituales cotidianos
  16. Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre
  17. El tiempo de los regalos
  18. La Isla del Tesoro
  19. Swimmer in the Secret Sea
  20. Entre los bosques y el agua
  21. Imaginary friends
  22. Canciones de amor a quemarropa
  23. Cartas memorables
  24. Dead wake
  25. El murciélago
  26. La isla de los Pingüinos
  27. Title deeds
  28. El libro tachado
  29. Back to the USSR
  30. All my friends are superheroes
  31. Honrarás a tu padre (sin terminar)
  32. Is Gwyneth Paltrow wrong about everything?
  33. Why civil resistance works
  34. Enterrado en vida
  35. Sonata de otoño
  36. Fouché
  37. La fiesta de la insignificancia
  38. To the edge of the world
  39. El lugar más feliz del mundo
  40. Donde la eternidad envejece
  41. Vestido de novia
  42. Sex on Earth
  43. El país imaginado
  44. Un otoño romano
  45. La noche en que Frankenstein leyó el Quijote
  46. Contra toda esperanza
  47. Fantasma
  48. Un árbol crece en Brooklyn
  49. I tried to run a railway
Bueno, casi cincuenta. Da un poco de pena no llegar a los 50 y dejarlo en números redondos. Aunque hay dos que he abandonado y no sé si deberían contar, supongo que no. También tengo a medias el libro Viajar de Robert Louis Stevenson. Creo que en líneas generales he leído menos que otros años. No he contado el número de páginas, pero creo que serán menos. Tengo la sensación de que leo menos y de que tengo menos tiempo para leer. A lo mejor es solo eso, una sensación. De estos, veintiuno son de ficción, aquí he contado Honrarás a tu padre que se anuncia como ensayo y no he metido a el líder que no tenía cargo que aunque es ficción se vende como ensayo o no ficción.

Muchas novelas. Demasiadas. Por eso puede ser que al volver la vista atrás vea muchos horrores y muchos menos libros estupendos.

De lo peor de este año, sin duda, canciones de amor a quemarropa, entre limones, por amor a la física y el libro de los vicios. Todos, casualmente, del club de lectura más famoso de estos lares.

Y entre lo mejor tengo que destacar la liebre de la Patagonia, el Hambre, contra toda esperanza, is Gwyneth Paltrow wrong about everything? o sex on Earth.

Mención especial merece el libro de Loque: Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre que es un libro fantástico y con el que me reí mucho. He dejado dos libros sin terminar (del club, claro) y otro sin siquiera empezarlo (sí, lo habéis adivinado, del club).

También tengo que añadir a esta lista los 30 números de the Amazing Spiderman que me he leído durante este año. A este ritmo dentro de unos 20 años calculo que me pondré al día.

Aprovecho, como todos los años, para pediros recomendaciones de lectura para incorporarlas a mi interminable lista de libros pendientes, aunque la lista y su orden es bastante anárquico y los títulos van encontrando su hueco de una manera bastante impredecible.

I tried to run a railway

"Poco a poco fui adquiriendo los tres principios del trabajo ferroviario: sentido del orden, sentido del tiempo y sentido del dinero".
G. F. Fiennes. I tried to run a railway.

Con el retraso que llevo, hace un par de semanas que tenía que haberos hablado de este libro. Es el último del quinto año de kindle y es un libro de ferrocarriles.

Gracias a Wikipedia he podido saber que este señor Fiennes es familia de los otros Fiennes, pero no he podido saber en qué grado de cercanía.

Este señor terminó la carrera (en Oxford, claro, los Fiennes son gente de posibles) y se metió en el mundo del ferrocarril. Allí fue pasando por un montón de puestos hasta que llego a dirigir los ferrocarriles británicos.

Le echaron precisamente por escribir este libro. O más exactamente por no dejar que supervisaran y revisaran la edición de este libro ya hace más de cuarenta años.

Y ya hablando del libro os puedo decir que es un libro difícil de leer porque utiliza muchísimas siglas que no explica en ninguna parte y porque hace referencia a todas las personas con las que trabajó en su vida y eso muchas veces no aporta nada y es un poco pesado. Yo me lo compré pensando que iba a ser más un libro de ferrocarriles que una biografía y me equivoqué. El libro es una autobiografía que sucede entre trenes. Así nos lo recuerda el autor: "Once again let me make it clear that this book and my career are nothing to do with how to run a railway but everything to do with what fun it is to be a railwayman" (una vez más déjenme aclarar que este libro y mi trayectoria no tienen nada que ver con cómo gestionar un ferrocarril y sí con lo divertido que es ser ferroviario).

Aún así me ha gustado, aunque debe ser un libro que, fuera de los que estamos en el mundo del tren, puede causar poco o ningún interés.

Describe a personas o tipos de personas con los que yo me he encontrado, algunas de las cuales querría llegar a ser. Por ejemplo habla de un jefe suyo que "cuando iba a verlo yo era la única persona que él quería ver, el asunto del que quería hablar era el único que le interesaba; y tenía todo el tiempo del mundo. Todas esas afirmaciones eran falsas, pero reconfortantes". Mi jefe es así y yo también querría tener siempre tiempo para los demás que vienen a preguntarme algo o a contarme los problemas que tienen. También comenta que "es por esto por lo que ningún sistema de gestión debe intentar convertir a un ejecutor en un consultor. Ni tiene la paciencia ni el talento para ser la persona que convenza sino que más bien va dando vueltas aporreando puertas y lanzando insultos a la gente que se encuentra dentro".

Termino con esta otra que también es aplicable a muchas situaciones: "‘cuando te reorganizas, sangras' nos dijo un orador invitado a nuestro colegio profesional. Durante muchos meses las pocas personas en las alturas que mantienen todo funcionando están distraídas de su propio trabajo. La puntualidad se va al carajo. La seguridad empieza a perderse. No os reorganicéis. No. No. No".


París, o cerca de


Pues he vuelto a París, no con la frente marchita ni con las sienes plateadas (o al menos no mucho). He estado revisando el blog y hay un montón de entradas sobre París. Y sí, es que en París siempre hay algo de lo que hablaros.

En este caso no estuve realmente en París, sino en una ciudad que se llama Issy les Moulineux y que está al lado, no hay separación, no hay campo. Está al lado del Sena y a tres paradas de RER (el cercanías francés) de la torre Eiffel.

El motivo era trabajo, claro. Y un trabajo bastante aburrido. Básicamente era estar allí por si acaso. Que no se diga que las cosas se retrasan por tu culpa. Eso da pie a bastantes instantes de aburrimiento. Y además he podido comprobar que esos por si acaso suelen pasar a la hora de irte cuando ya estás recogiendo el ordenador.

Dentro de lo que cabe, la parte buena fue que fui con bastantes compañeros de la oficina y algunos amigos del circo que seguimos juntos después de todos estos años. Fui con ellos a comer galletes y crepes bretonas en Montparnasse. Los dos días. Y tengo que reconocer que me he vuelto adicto a las crepes de caramel au beurre salé.

También hemos dado largos paseos, también los dos días prácticamente el mismo, entre Montparnasse y La torre Eiffel. Los campos de Marte son una explanada de botellón. Algo más de glamour porque llevan mantas y demás, pero algo parecido al Parque del Oeste de mi juventud. Además hemos visto que el autobús turístico ha pasado a un nuevo nivel y nos encontramos con el bus gastronómico (aquí).

En general ir de viaje de trabajo es un rollo: muchas horas, se duerme mal, no tienes casi ni tiempo para comer, estás lejos de casa... pero también tiene cosas buenas y que ya que estás hay que aprovechar: pasear, cenar con amigos y, sobre todo, ¡¡hablar mal de los franceses!!

P.D: este post se publica cuando estoy de nuevo en París. C'est la vie.

Un árbol crece en brooklyn

Llega el día de difuntos y toca hablar del club de lectura. O más bien del libro del club de lectura de este mes que, como podéis ver, es este un árbol crece en Brooklyn de Betty Smith.

Lo primero que hay que decir es que es laaaaaargo. Son setecientas páginas o así lo que no lo hace muy ideal para leerlo en un mes, pero así somos en el club, indomables.

Por lo que también he visto de su biografía (en wikipedia, tampoco creáis que me he ido muy lejos),  parece que lo que nos cuenta es bastante autobiográfico. Lo cual no es ni mérito ni demérito ni del libro ni de la autora.

El libro, por entrar en materia, nos cuenta la historia de una saga familiar que vive en Brooklyn pasando bastantes penalidades. Una familia como supongo que hubo muchas y que estaba siempre en el borde del precipicio viviendo en la mera subsistencia.

Desde ese punto de vista el libro describe toda esta miseria de una manera bastante detallada. De hecho son páginas y páginas y páginas de desdichas. Es un libro de esos que podríamos llamar melodramáticos en los que entre tanto drama hay lugar para la esperanza y para la superación de las dificultades.

Para mí el principal problema (supongo que ya sabíais que tratándose de un libro del club tenía que haber problemas, ¿verdad?) es que esta muy mal escrito. Le falta nervio, le sobran páginas y está bastante falto de calidad literaria. Está cargado de moralina, es condescendiente y los pensamientos o diálogos interiores son de soltar una carcajada de lo malos que son. La verdad es que podía haber subrayado alguno, pero no. He buscado en el libro a ver si encontraba alguno y os pongo este como referencia:
«Mis hijos —reflexionaba Katie— tienen más instrucción a los trece y catorce años que yo a los treinta y dos. Y no sólo eso. Cuando pienso lo ignorante que era yo a su edad. Sí, y aun casada y con una criatura. Quién lo diría. Yo creía en brujerías: lo que me dijo la partera sobre la mujer de la pescadería. Ellos han empezado muy por encima de mí. Jamás fueron ignorantes a tal extremo. Conseguí que obtuviesen su primer diploma. Yo no puedo hacer más por ellos. Todos mis proyectos... Neeley médico... Francie en la universidad... no los puedo realizar yo. Laurie... ¿Tendrán la voluntad y el tesón para llegar solos a ser algo? No lo sé. Shakespeare... la Biblia... Saben tocar el piano, aunque ya no lo practiquen. Les enseñé a ser limpios, a no mentir y a rehusar la caridad. ¿Será eso suficiente? Pronto tendrán un jefe a quien satisfacer y entrarán en contacto con extraños: Conocerán distintas costumbres. ¿Buenas? ¿Malas? No pasarán las tardes conmigo si deben trabajar todo el día. Neeley andará con sus amigos. ¿Y Francie? Leerá... irá a la biblioteca... al teatro... a una conferencia de entrada libre o un concierto de la banda. Claro que tendré a la niña... la niña. Ella se iniciará mejor. Cuando obtenga su primer diploma, quizá los otros dos la ayuden a estudiar en el instituto. Debo hacer por Laurie más de lo que hice por ellos. Ellos nunca tuvieron suficiente para comer, nunca fueron bien vestidos. Hice lo que pude, pero no fue bastante. Y ahora tienen que salir a trabajar, siendo niños aún. ¡Ah! Si los pudiera mandar al instituto este otoño. Permítelo, Dios mío. Renunciaré a veinte años de mi vida. Trabajaré noche y día. Pero no puedo, naturalmente. No tengo quien cuide de la niña.»
Bueno, también creo que lo de que esté bien escrito no es algo que hoy por hoy debamos exigir a ningún autor, así que tampoco me pondré tan severo. Es un libro que se puede leer. A mí me ha robado tres semanas de haber podido leer otra cosa más interesante, pero tampoco es la abominación que podría haber sido.

Es un libro que supongo que tuvo su público, parece ser que fue un best seller en la segunda guerra mundial, pero que a mí se me queda muy corto. Yo le pido más a un libro que esto. Espero que a los demás miembros del club les haya gustado más que a mí. Podéis leer sus reseñas en sus blogs: Juanjo, Carmen, Paula y Bichejo. Y en algún momento intentaremos grabar otro capítulo de nuestro exitoso podcast literario.