Koba el Temible

"Hay varios nombres para designar lo que ocurrió en Alemania y Polonia a principios de los años cuarente. Holocausto, Shoá, Viento de la Muerte. En rumano lo llaman Porreimos, la Consumición. No hay nombres para designar lo que ocurrió en la Unión Soviética entre 1917 y 1953 (aunque los rusos, simbólicamente, hablan de los Veinte Millones y de la Stalinschina, la época de Stalin). ¿Cómo habría que llamarlo? ¿La Carnicería, el Fratricidio, la Matanza del Espíritu? No. Llamémoslo Dsachtó? Llamémoslo Por qué?"
Martin Amis. Koba el Temible.

Este libro me lo regaló Paula por mi cumpleaños. Ya lo tenía en mi lista de lecturas pendientes desde hace tiempo, pero no me lo he leído hasta ahora. Gracias, Paula, era el empujón que me hacía falta para leerlo.

Ya sabéis que he leído mucho sobre Stalin y sobre esta época. Con el tiempo voy leyendo más sobre toda esta parte centrada en la URSS que de la segunda guerra mundial en sí. Y este libro, que es una especie de ensayo sobre Stalin mezclado con algunas notas autobiográficas junto con una historia del comunismo ruso partiendo de Lenin hasta la muerte de Stalin, da algunas ideas interesantes al respecto.

No es que aparezcan hechos que no conociera o que ofrezca datos distintos desde el punto de vista histórico, pero el subtítulo del libro -la risa y los Veinte Millones- presenta uno de los puntos de diferencia que aún hoy en día se siguen estableciendo entre nazismo y comunismo.

Amis dice que lo que nos repugna más del nazismo que del comunismo es que el nazismo era demasiado 'eficiente', crearon máquinas de muerte destinadas a eliminar grupos concretos de gente y se pusieron a ello de manera consciente y eficaz. Por otra parte, el comunismo soviético tenía como objetivo a todo el mundo y, en cierto modo, de manera aleatoria. Fue el terror total. Ver la relación de la gente desaparecida que tenía relación con Stalin o con los que rodeaban a Stalin es estremecedor. Y también lo es ver su ascenso al poder y su glorificación y los cambios históricos que introdujo.

Sin embargo, esa ceguera que envolvió a medio mundo, especialmente al de los intelectuales occidentales (como el padre del autor) nunca ha terminado de quitarse y se sigue viendo con simpatía o como un desliz de juventud el haber apoyado (o seguir apoyando) esa ideología. Según Amis lo que diferencia nuestra visión de nazismo y comunismo no es el número de muertos, sino la risa. Por motivos muy claros nadie hace chistes sobre el nazismo -o cuando se hacen nos molestan y tienen consecuencias y denuncias-, mientras que sobre el comunismo sí se pueden hacer chistes o gracietas justificatorias o exculpatorias.

Es cierto que es simplemente una percepción del autor y creo que más cierta en Reino Unido que en España. Aquí no es que ya la gente no mire con cierta aversión al comunismo y a su estela de muertos, sino que se lo mira con simpatía por una gran parte de la población creyendo que lo de Stalin fue un error, pero que se puede traer el paraíso a la tierra (esta vez sí) obligando a la gente a hacer lo que no quiere y eliminando a los que no se acomodan a ello o a los que protestan o no encajan en sus planes (de momento, metafóricamente).
"Se ha dicho a menudo que los bolcheviques gobernaron como si libraran una guerra contra su propio pueblo. Pero podríamos ir más allá y decir que los bolcheviques libraron una guerra contra la naturaleza humana".

"El día del entierro de Stalin, multitudes ingentes, presas de una consternación falsa y de un falso amor, desfilaron por Moscú en densidad peligrosa. Cuando, estando en una apretada multitud, nuestros movimientos dejan de ser nuestros y tenemos que esforzarnos por respirar, una triste idea se impone en medio de nuestro pánico y es que si sobreviene la muerte, llegará de la mano de la vida, del exceso de vida, de la sobreabundancia de vida. De todos modos ¿qué hacían allí aquellas personas? ¿Llorarle? Aquel día murieron asfixiadas más de cien personas en las calles de Moscú. Así pues, Stalin, embalsamado en el ataúd, siguió haciendo lo que realmente sabía hacer: matar rusos".
Un libro que os recomiendo.


El Asombroso Spiderman: Días De Gloria

Me he leído este libro que tenía pendiente desde ya hace bastante tiempo. Me puse a leer los cómics de Spider-man en la tablet y mientras me regalaron mis cuñados este libro. Con la asombrosa casualidad de que empezaba justo en el capítulo en el que estaba.

Este recopilatorio se remonta al inicio de la colaboración entre Stan Lee y John Romita en Spider-man. Aquí tenemos de nuevo al mejor superhéroe de todos los tiempos incluso mejorado. Estas historias son buenísimas. Ganan en complejidad, en humor, en calidad gráfica... La verdad es que son muy buenas.

Además aparece ya un Peter Parker que va a la universidad, aparece Mary Jane, Peter se va a vivir con Harry Osborne, Jonas Jameson sigue igual de cascarrabias o mas... Peter se debate entre Gwen y MJ, aparece el padre de Gwen... reaparece el Doctor Octopus en una lucha de varios números...

Me lo he pasado muy bien leyéndolo. Ahora espero recuperar el ritmo y seguir leyendo en la tablet porque si no a lo mejor me muero antes de leerme el asombroso Spider-man entero.

En fin, poco más que contar.


Macbeth (revisited)

SEYTON: Señor, la reina ha muerto.
MACBETH: Tenía que morir, más tarde o más temprano.
Siempre acaba llegando esa noticia.
El mañana, el mañana y el mañana
se arrastra paso a paso, día a día,
hasta la última sílaba del tiempo, y todos nuestros
ayeres iluminan la senda que conduce
al polvo de la muerte. ¡Fuera, efímera llama!
La vida es una sombra que pasa, un pobre cómico
que se luce y se agita por un rato en escena
y no vuelve a salir; es un cuento contado
por un idiota, lleno de sonido y furia,
que nada significa.

Hace ya bastante tiempo hice otra entrada sobre Macbeth. Y en ella os contaba que Luis Alberto de Cuenca estaba haciendo una nueva traducción que le iba a llevar bastante tiempo. Bueno, pues, como el tiempo pasa, aquí estoy después de haber disfrutado de este libro fantástico.

Es una edición maravillosa ilustrada por Raúl Arias y traducida  por Luis Alberto de Cuenca y José Fernández Bueno. La verdad es que necesitaba algo así después de esto de lo que os hablé.

Macbeth es una obra estupenda, de lo mejor que se puede ver en el teatro. Toda la historia, la ambición, las profecías, la traición, la venganza y el destino están ahí. Todo agitado con chorros de sangre por todas partes. Todo esto está ahora en este libro ilustrado fantásticamente, al menos a mí me lo parece. Las ilustraciones rezuman oscuridad, violencia y fealdad para describir a los seres humanos que forman parte de la obra.

A todo eso se junta la magnífica traducción (por fin en verso) y que es una edición bilingüe que te permite pasar de un idioma a otro y captar matices. También tiene notas de los traductores que, contratiamente a lo habitual, son muy de agradecer y ayudan bastante a interpretar el texto.

Con todo, lo mejor va a ser que esta obra se va a representar en Madrid, o al menos eso ha contado el señor de Cuenca y será una ocasión maravillosa para acercarse a una de esas historias que llegan y que siempre te emocionan y te hablan del alma humana. Espero que el elenco de actores y la dirección estén a la altura del libro que os reseño.

Otro extracto:
LADY MACBETH: Hasta el cuervo enronquece
al graznar la fatídica entrada en mi castillo
de Duncan. ¡Acudid, espíritus aliados
del crimen, borrad mi esencia femenina
y haced que en mí desborde la crueldad más atroz!
¡Espesadme la sangre, cerrad entrada y paso
a la piedad, para que no haya escrúpulo
propio del ser humano que turbe mi designio
sangriento o entorpezca su ejecución! ¡Venid,
fantasmas de la muerte, dondequiera que estéis
bajo la forma invisible sirviendo a la maldad,
y convertid la leche de mis pechos de hembra
en hiel! Ven, noche espesa, envuélveme
en la oscura humareda del infierno
para que mi puñal no distinga la herida
que abre, ni el cielo asome por tu llanto de sombras
y me grite: ¡Detente!
En fin, ya veis que da miedo solo leerlo. Verlo en el teatro tiene que ser algo fantástico. Este libro es un regalo fantástico. Os lo digo yo que me lo he autoregalado y no me arrepiento en absoluto. Termino con otra ilustración del libro aparte de la de la portada:



Estambul

"A veces me siento desdichado por haber nacido en Estambul, bajo el peso de las cenizas y las ruinas decrépitas de un imperio hundido, en una ciudad que envejece respirando opresión, pobreza y amargura. (Pero una voz interior me dice que en realidad eso ha sido una suerte.)"
Orhan Pamuk. Estambul.

Me leí este libro en Semana Santa. Lo compré en una oferta de Amazon para el kindle y le llegó el momento. No había leído nada de Pamuk. Y la verdad es que se puede decir que he tardado.

Porque es un libro muy bueno, me ha encantado. Es un libro difícil de clasificar. No son unas memorias, o sí; no es un libro de historia, o sí; no es un libro sobre Estambul, sino sobre las personas que viven en Estambul, o no.

Es un libro con muchísimas fotos. Fotos del mismo Pamuk, de su familia, de fotógrafos profesionales. Fotos de cuadros. Se ve que Pamuk es una persona muy culta. Tanto respecto a la cultura occidental como respecto a la cultura otomana.

Los capítulos son más o menos cortos y es un libro fácil de leer. Y muy bien escrito. No me extraña que le hayan dado a este señor el premio Nobel. Por ejemplo, es difícil leer cosas como esta de un autor vivo: "Cuando la corriente te viene de espaldas o cuando comienzas a arrastrarte con ella avanzando de lado como un cangrejo en la dirección de los vapores de las líneas urbanas, Estambul pasa lentamente ante ti en toda su complejidad, empezando por las abuelas que te contemplan tomando el té en sus balcones, por los bloques de pisos y los palacetes, por el café con una pérgola y el muelle de ahí cerca, por los niños que se arrojan al mar en calzoncillos justo donde desaguan las alcantarillas y que se tumban en el asfalto para entrar en calor, por los que pescan en la orilla y los que dormitan en sus cúteres, por los estudiantes que han salido de la escuela y caminan a lo largo de la orilla con sus carteras y por los pasajeros de los autobuses que miran al mar por las ventanillas cuando el tráfico se atasca, por los gatos que esperan a los pescadores en el muelle, por los plátanos, que solo ahora descubres lo altos que son, y por las mansiones encerradas en sus jardines que nunca se ven desde la carretera de la costa y cuya existencia solo puede percibirse mirando desde el mar, por las cuestas, por las colinas que hay más allá de las cuestas y por los altos edificios a lo lejos, siguiendo por sus mezquitas, sus barrios lejanos, sus puentes, sus alminares, sus torres, sus jardines y las altas construcciones que se levantan todos los días".

Nunca he estado en Estambul y no sé si me gustaría. Creo que una parte sí, y creo que otra no. No lo sé. Creo que Pamuk explica muy bien la cicatriz en la que viven los turcos en general. Por un lado se les prohibió seguir siendo otomanos y por otro lado no se les enseñó cómo ser occidentales. De ese vacío entre dos mundos nace la sensación que, según él, mejor describe a Estambul: la amargura: "Para comprender los orígenes de la profunda amargura que despertaba en mí el Estambul de mi infancia hay que acudir por un lado a la Historia, a los resultados del desplome del Imperio otomano, y por otro a la manera en que se ha reflejado en los «hermosos» paisajes de la ciudad y en su gente".

Pamuk nació en una familia rica y fue un privilegiado, incluso cuando perdieron su fortuna. Fue estudiante de arquitectura, aunque lo dejó. Al igual que la pintura a la que también se dedicó durante parte de su juventud. Tiene a veces frases totalmente certeras e inesperadas: "Lo primero que aprendí en la escuela fue que había gente que era tonta, y lo segundo que algunos eran más tontos todavía".

Algún otro párrafo:
"cualquier cosa que digamos sobre las características generales de una ciudad, sobre su alma o su esencia, acaba convirtiéndose de forma indirecta en una confesión sobre nuestra vida y, especialmente, sobre nuestro estado espiritual. La ciudad no tiene otro centro sino nosotros mismos".

"¿Acaso el misterio de Estambul consiste en la pobreza que se vive junto a la Historia insigne, en que continúe en secreto su vida de comunidad y barrio cerrada sobre sí misma a pesar de estar totalmente abierta a influencias externas, en que tras sus bellezas monumentales y naturales volcadas al exterior la vida cotidiana se base en unas relaciones frágiles y desvencijadas?"

"Lo que de verdad duele de lo que han escrito los viajeros occidentales sobre Estambul es percibir que todas las cosas que estos autores, algunos de ellos muy brillantes, mencionaban exageradamente como específicas de la ciudad y sus habitantes, han ido desapareciendo en tan poco tiempo. Porque a los observadores occidentales les gustaba ver y escribir sobre todo lo «exótico», lo que no era occidental de Estambul, y el movimiento occidentalizador que comenzó a adueñarse de la ciudad disolvió y destruyó en poco tiempo todas aquellas particularidades, instituciones y tradiciones, precisamente porque eran un obstáculo para la occidentalización".
Un muy buen libro que me ha hecho querer ir a Estambul. Iré, lo que no sé es cuando.


York


Hace un par de semanas tuve que viajar a esta ciudad. Yo solo conocía York por su famoso jamón. Bueno, es broma, ya sabía que fuera de España el jamón de York no quiere decir nada. Ahí sí que habría una historia interesante, ¿por qué se llama jamón de York?

En fin, que es una ciudad preciosa a la que no pude dedicarle casi nada de tiempo porque estuve trabajando de sol a sol (y no es metáfora). Sólo pude pasear un poquito la noche que llegué y el último día por la mañana antes de volver a la oficina.

York es una ciudad que ha conservado parte medieval, parte de la revolución industrial, la muralla... Y que no es muy grande, al menos el centro es bastante pequeñito. York también es famosa por el chocolate. Una de las principales familias chocolateras de Gran Bretaña, Rowntree, tenía sus fábricas aquí. Es, por ejemplo, donde se inventó el kitkat. Y os juro que el día que llegué toda la ciudad olía a chocolate. Además me recibieron las campanas de la catedral que estuvieron tocando durante casi una hora.

video

Una pena no haber tenido un poco más de tiempo para pasear y ver la ciudad a una hora normal y no a las ocho de la mañana o a las nueve de la noche, pero ahora que sé lo que esconde ha avanzado mucho en mi lista de sitios a visitar.

Os pongo algunas fotos más:







Postjuicios

Seguramente, antes de empezar a hablar de este libro, debería empezar explicando por qué me he leído este libro. La verdad es que en casa vemos pasapalabra por los niños. Mis padres lo ven y les han pegado la costumbre a los niños.

Tampoco tiene nada malo per se y a esa hora será seguramente de lo mejor que se pueda ver en la tele sin meternos en los documentales de la 2.

El caso es que un día el presentador, Christian Gálvez, publicitó la salida a la venta de su segunda novela e hizo un speech que me pareció de vergüenza ajena en el que daba las gracias a la gente que no había tenido prejuicios y se había atrevido con una fantástica novela.

Básicamente daba a entender que era la leche como esctritor y que lo descubriríamos si no tuviéramos prejuicios y nos leyéramos un libro suyo.

Eso me hizo pensar y reflexionar. Yo no estoy tan orgullosos de mis prejuicios como MG. Así que decidí darle una oportunidad. Decidí leerme un libro suyo y preferí empezar por el primero en lugar de por el segundo. Por si me gustaba y era una especie de serie.

Así que me he lanzado sobre este libro.

Bueno, y he de decir que Anniehall ha conseguido que otros tres miembros del Club de lectura se lo empiecen a leer también. Maniobró en el teléfono el domingo pasado mientras yo conducia y picó a MG y a Juanjo además de a Carmen que se subió al carro después.

Hasta aquí la explicación.

Ahora lo que no tiene explicación. Y eso es ni más ni menos que cómo este señor puede tener tan poca vergüenza como para dar ese discurso y considerarse escritor. Pocos libros peor escritos he leído en mi vida. También es cierto que este me lo he terminado por puros huevos, porque debería haberlo dejado a la primera ocasión. Pero vayamos por partes.

El Estilo.

El estilo es... inexistente cuanto menos. Este señor no sabe escribir y cree que escribir es coger un diccionario de sinónimos. La cantidad de adjetivos que vierte y la forma en la que construye las frases es... como diría él, endiabladamente deplorable. Comete errores léxicos como cuando escribe sendos en lugar de ambos. Y volviendo un poco a lo de los sinónimos... yo creía que alguien que se declara escritor sabría, por lo menos, que los sinónimos no existen, que en elegir una palabra y no otra es dónde está la mayor dificultad de la escritura. Él vierte adjetivos a mansalva y, muchos de ellos, mal elegidos.

Podría ahogaros a frases mal escritas, pero sólo os pondré algunas:
"Leonardo tenía conocimientos de ingeniería y anatomía, una mezcla mortal" (gracias por la parte que me toca como ingeniero).

"A su derecha y frente a él, sendas ventanas que aún no saludaban los primeros rayos del sol" (ya lo he mencionado antes, pero sendas no es ambas).

"El hijo de un amigo banquero de mi padre" (no se entiende nada, la verdad, ni de quién es hijo, ni quién es el amigo, ni el padre ni el banquero).

"Tan solo un dolor persistente en la zona rectal le provocaba inevitablemente una retrospección hasta su recién terminado martirio" (aquí creo que no tengo nada que añadir).

"se adueñaba de las clases sociales más bohemias" (la bohemia de los siglos XV y XVI, de todos conocida)

"Pero, desgraciadamente, su mentor expiró sin completar su formación" (no sabemos qué es lo desgraciado, más allá de esta frase).

"Cuanto más tiempo pasaba, más le costaba a Leonardo da Vinci articular alguna palabra, y se tomaba su tiempo para poder dosificar el aliento que expelía de una manera inteligente y racional, como si se tratara de un nuevo invento para formular las palabras necesarias en el tiempo correcto" (lástima de emoticonos de horror en el ordenador).

"Una mañana, un cocinero aporreó la puerta del taller de Leonardo con gritos exageradamente endiablados. El sobresalto de Leonardo fue mayúsculo" (gritos exageradamente endiablados, no hay más preguntas, señoría. No me extraña que el sobresalto fuera mayúsculo).

"Francesco Melzi estaba junto a la cabecera. El fiel secretario personal de Leonardo no llevaba más de doce años junto a él, pero su cariño, su preocupación y su trato familiar le habían valido para ser su mano derecha" (eso sí que es arribismo, en solo doce años ya era su mano derecha).
En fin, paro porque me enciendo.

El lenguaje.

Este punto podría estar dentro del estilo, pero he preferido darle un capítulo propio. Cualquier escritor (a partir de leer este libro tendré que reformular esta afirmación) sabe que se utilizan palabras en otro idioma o cuando realmente se cambia de idioma o cuando el interlocutor está habituado a otro idioma, pero no cuando hablan el mismo. En ese caso es simplemente por chulería. No se puede estar empezando o terminando diálogos con Caro Maestro, o Ciao tutti, o mestre Leonardo, o Buon giorno, signore entre personajes italianos. No tiene más objeto que la chulería. Al menos es lo que me parece. También aparecen palabras como ultraprecavido que no creo que tengan ningún sentido en una novela histórica.

Hay frases escritas sin mucho sentido como "donde embutió unos últimos pergaminos". Nadie dice algo así, creo yo. Además que los pergaminos serán los últimos o serán unos, pero unos últimos no es algo que quede bien. También cuando compara el catalán con el italiano dice que "ambas lenguas tenían un alto porcentaje de similitud léxica" que me parece un espanto. Intenta imitar un lenguaje algo arcaico sin tener base para ello.

La Historia.

Aquí también hay muchos problemas, dado que no desarrolla una historia al margen de la historia. Esto es, no hay una historia que el autor se inventa y que inserta en la historia con mayúsculas. Y si la hay, es tan intrascendente que ni te enteras. Sólo nos cuenta sucesos en la vida de Leonardo. Es más una biografía que una novela. En cualquier caso, fallida. También se pone a darnos referencias que nadie le ha pedido como cuando describe Santa María del Fiore así: "En menos de diez minutos, todo el mundo se había acomodado en la nave central, de noventa metros de ancho en la parte del crucero y con capacidad para diez mil personas". Poco me importa, la verdad. Y el tamaño de la catedral no añade nada a la narración ni a la historia.

La Documentación.

Quizá sea la parte mejor del libro. Se ve que es un tema sobre el que ha trabajado y conoce muchas anécdotas y la vida de los personajes que aparecen. Por ese lado podría salvarse, lástima que toda esa investigación no sirva para nada. Es un poco como lo de Dios da pan al que no tiene dientes.

Otro punto a favor es la puntuación que sí que es bastante buena. No sé si es mérito del autor o del corrector, pero sí que me ha parecido digna de mención.

En fin, es una bazofia de libro que no vale el papel en el que está escrito o el precio de la edición digital. Todo esto dicho sin prejuicios, pero sí con postjuicios. Sin embargo, tengo que terminar diciendo que, a pesar de no ser un experto en literatura histórica, me atrevo a decir que no destacará como lo peor del género, sino que será más o menos lo habitual.