Nadie lo ha visto

Este verano me he leído esta novela negra que compré en el Kindle Flash. Le he dado otra oportunidad a la novela negra nórdica. Hay cosas muy buenas y cosas muy malas en todo este boom de la novela negra septentrional.

En este caso estamos en Suecia, en la isla de Gotland, donde suceden una serie de asesinatos de mujeres en circunstancias extrañas.

La historia nos lleva, principalmente, de la mano del comisario Knutas y de un periodista de sucesos que cubre la noticia.

Se nos van presentando los personajes, se va avanzando en la investigación hasta que se llega al final trepidante, nos enteramos de quién es el asesino y esperamos lo pillen y que no cometa su último crimen.

Podríamos decir que es exactamente lo que esperas. Un libro para pasar el rato que te tiene entretenido, pero no es de esos que no puedes dejar de leer. En general me ha gustado, pero no me ha enganchado como, por ejemplo, los libros de Harry Hole.

Me han entrado ganas de ir a Suecia. También me ha hecho gracia que nos hablaran de veranos de calor insoportable con temperaturas que casi llegan a los treinta grados.

Un libro que gustará a los amigos de la novela negra.

La sangre de los libros

Me he leído este libro que le regalé a mi padre las navidades pasadas. Es una especie de continuación de la noche en que Frankenstein leyó el Quijote en la que Santiago Posteguillo vuelve a recopilar artículos publicados en el diario Las Provincias de Alicante.

Es un libro corto, con capítulos cortos que se leen con mucha facilidad. Las historias, en general, son interesantes, aunque algunas ya son sabidas y otras son mera especulación.

Como os digo tiene los mismos aciertos y errores que el libro anterior. En esta ocasión nos habla de Pushkin, de Quevedo, de Pessoa, de Dante, Calderón de la Barca... en fin, una plétora de grandes artistas.

No os puedo poner ningún extracto porque no tengo el libro conmigo, pero tampoco recuerdo nada especialmente reseñable.

También tiene, a veces, ese tonillo que es un poco como si fueras tonto y te tuvieran que explicar las cosas muy despacito y otros en los que mete morcillas sobre la crisis financiera o lo malos que son políticos y banqueros que tampoco creo que aporten mucho.

Si os gustó el anterior, este también lo hará. Y, si no os gustó, me temo que este tampoco.

Grandes Esperanzas

"Sabe el cielo que nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra que cubre nuestros endurecidos corazones. Me sentí mejor después de haber llorado, más apenado, más consciente de mi ingratitud, más afectuoso".
Charles Dickens. Grandes Esperanzas.

Estoy seguro de que ya casi no os acordábais de que el club de lectura más sufridor de la historia seguía en marcha explorando nuevos horizontes literarios.

Propusimos leernos una de las grandes obras de Dickens durante el verano. Como sabeis Dickens estuvo a punto de llegar al club hace un par de años, pero un partido del Atleti y la mala cabeza de Juanjo hicieron que en lugar de Dickens nos leyéramos la casa de la alegría de Edith Wharton.

No podiamos permitir que Dickens se quedara calentando en la banda esperando un nuevo sorteo o carambola futbolística para que volviera a entrar en el campo.

Hemos elegido uno de sus libros más famosos, Grandes Esperanzas, y creo que hemos acertado. A mí, por lo menos, me ha encantado. La gran característica de Dickens es que te mete dentro de la historia de una manera muy sencilla y pone en marcha tu imaginación de manera que te hace sufrir, reir y sentir con los protagonistas como si estuvieras ahí. Con descripciones bastante simples hace que nos imaginemos la herrería, la casa de la señorita Havisham o las habitaciones de Londres de Pip. Como muestra un botón:
"Mirando fijamente al señor Wemmick, mientras andábamos, para ver qué tal era a la luz del día, vi que era un hombre enjuto, más bien bajo, con un rostro cuadrado e impasible que parecía imperfectamente esculpido con un cincel mellado. Había en él algunas señales que podían haber sido hoyuelos, si el material hubiera sido más blando y la herramienta más fina, pero que en su actual estado no pasaban de ser simples mellas. El cincel había hecho tres o cuatro tentativas para embellecer su nariz, pero las había abandonado sin hacer un esfuerzo para pulirlas. Le supuse soltero, juzgando por lo arrugado de su ropa blanca, y parecía haber experimentado un gran número de pérdidas familiares, porque llevaba por lo menos cuatro anillos de luto, además de un broche que representaba una dama y un sauce llorón junto a una tumba con una urna encima. Tenía unos ojos brillantes –pequeños, sagaces y negros– y unos labios finos, anchos y moteados. Hacía que los tenía, a mi parecer, de cuarenta a cincuenta años".
Por contar un poco de qué va os diré que trata de la infancia y juventud de Pip, un chico huérfano criado a fuerza de mano por su hermana. Esta historia está, como todas las de Dickens, cargada de giros inesperados, de buenos, de malos, de malos que parecen buenos y de buenos que parecen malos.

Tengo que comentar que a pesar de haberme gustado mucho, sigo siendo de David Copperfield que me parece más redonda que esta. Sobre todo en la parte final en la que todos los cabos quedan mucho mejor atados que en esta. O a lo mejor es que quedan atados como a mí me gusta, que también algo de eso puede haber.

En resumen, es un libro muy bueno de un autor muy bueno que consigue que te metas en el libro y vivas las aventuras de los personajes. Dadle un tiento a Dickens si no lo habéis hecho, no os arrepentiréis.

Tenéis (o no, porque lo del club está manga por hombro) otras reseñas en los blogs de MG, Pau y Carmen y la de Juanjo, espero, en el blog del club de lectura.