Blanca Navidad


Pues el lunes me voy a Montreal. Me voy hasta el día 23 de diciembre por lo que, si todo va bien, ya no volveré a la oficina de Madrid hasta el próximo año.

Tenemos una oferta que empieza para construir un metro en Montreal, bueno, casi varios metros. Son casi 70 kilómetros de líneas. Las ofertas en América son una cosa seria. En esta, sin ir más lejos, de momento somos unas 300 personas en el equipo y nos esperan más de 6 meses de trabajo para saber lo que costará hacer la línea y hacerlo más barato que el resto si queremos ganar el trabajo.

Además también tiene de curioso que el cliente es la caja de ahorros de Quebec. Suena un poco parecido al aeropuerto de Ciudad Real o así, ¿verdad? Esperemos que esta vez sea una obra que tenga algún sentido.

También esta vez estaré viviendo en el centro de la ciudad y no al lado del aeropuerto como la otra vez que visité Canadá. Eso hace que sea mucho más apetecible.

La parte mala es que es una época de frío pelón y que tengo que dejar a mi familia un par de semanas. También que tendré poca cosa más que hacer aparte de trabajar. Al menos durante la semana, ya veremos qué puedo hacer el fin de semana. Tengo la intención de ir a ver la casa de Leonard Cohen, la de su infancia y el parque de al lado donde conoció al chaval español que le enseñó los seis acordes que aprendió.

También he pensado en ir a un partido de Hockey, lo que pasa es que son carísimos. Esperaré a ver si encuentro a alguien más que se anime porque ver un partido solo de un deporte que no entiendo puede ser demasiado.

Puede que aproveche para hacer alguna compra navideña, pero ya os digo que la mayor parte del tiempo será trabajar.

Este fin de semana me he comprado unos calcetines térmicos en el Decathlon y una camiseta interior. Tampoco quiero pasarme porque luego casi todo el tiempo estaré en la oficina y puede que me cueza. Si son como los estadounidenses, eso es casi seguro.

C ya me ha pedido que le traiga un bidón de jarabe de arce y J unas piruletas.

Ya os contaré cuando vuelva, si no he perdido algún dedo por congelación.