New York, New York...

Los que os pasáis por aquí ya sabéis que yo siento debilidad por Javier Reverte y por sus libros de viajes. También sabéis que me he ido desencantando con el paso de los libros.

No sé si es porque yo he cambiado, porque él ha cambiado o por una mezcla de las dos cosas. Supongo que es esto último. Por un lado cada vez aguanto menos sus opiniones y su planteamiento de la vida cada vez más intransigente y partidista y por otro lado también yo soy más intransigente y partidista.

Además antes había en sus libros una mezcla de sus experiencias y de historias de gente que había visitado esos lugares con antelación. No es que no siga siendo así, pero la parte de sus reflexiones, paseos e impresiones ha ganado bastante lugar a la parte de narrar las experiencias de otras personas y las historias sobre los distintos lugares y monumentos.

Huelga decir que esa última parte es la que más me ha interesado desde siempre y que, al haber menguado, hace que me interesen menos sus libros.

El libro, por entrar en materia, describe su estancia de tres meses en Nueva York a dónde acude para escribir una novela y, entiendo que también, esta especie de diario. Durante ese tiempo, otoño en Nueva York, nos cuenta sus experiencias, sus paseos, los conciertos a los que acude o las visitas de sus amigos. No es que carezca de interés, pero a mí, personalmente, sus discursos sobre jazz y cómo lo ha descubierto en Nueva York me sobran un poco.

Eso sí, habla de Autumm in New York y eso ya son palabras mayores:



La sangre helada

"Nota que las mentiras le salen con toda facilidad. Y por qué no: las palabras son solo sonidos en cierto orden y él puede usarlas como le venga en gana. Los cerdos gruñen, los patos graznan y los hombres dicen mentiras. Así funciona la cosa".
Ian McGuire. La sangre helada.

Este es un libro regalo de estas navidades. Lo vi por alguna parte y pensé en ballenas, el ártico y asesinos: ¡este, sin duda, es mi libro!

La historia, por afinar un poco más, nos presenta a un médico caído en desgracia que se enrola en un ballenero para escapar de ese pasado. Además es adicto al láudano.

En ese barco hay gente de la peor estofa y poco a poco los vamos descubriendo junto a la trama de asesinatos.

El libro está bastante bien, pero yo me esperaba un asesino en serie y un poco que fueran desapareciendo los marineros poco a poco sin que se supiera quién es el asesino. Eso no pasa y desde más o menos pronto se sabe quién es el culpable. Eso me dejó un poco frío, pero a pesar de eso, que no es culpa de nadie más que la idea que yo tenía en la cabeza, me parece que es un buen libro. Es entretenido, describe, creo que bien, ese ambiente en los balleneros ya en la época de decadencia cuando el negocio estaba de capa caída. También nos muestra el lado oscuro del alma humana en el que no hay nadie, o casi nadie, bueno.

Creo que está bien escrito y las descripciones del frío, de estar perdido de la mano de dios son bastante desasosegantes. También nos muestra la caza de las ballenas y de las focas con toda su crueldad de otra época.

Un párrafo:
"ha aprendido a no pensar, a confiar en el instinto. ¿Por qué la ciudad de Hull, por ejemplo? ¿Por qué la maldita pesca de la ballena? No tiene sentido, y en eso radica el genio del instinto. En su falta de lógica, en su manera de rozar la idiotez. La inteligencia, piensa, no te lleva a ninguna parte; son solo los estúpidos, los magníficamente estúpidos, los que heredarán la tierra".
En fin, un libro interesante que os recomiendo si os gustan los temas de los que he hablado.

Nudos y Cruces

"Sin embargo, los comentarios más frecuentes en Edimburgo no hablaban de la horca, sino de algo que uno de los bibliotecarios resumió contundentemente con estas palabras: «Es inconcebible que esto suceda aquí, ¡en Edimburgo!». Al parecer, los asesinos en serie eran un asunto propio de los callejones brumosos del sur y de las Midlands, no de esta ciudad de tarjeta postal. Quienes lo escuchaban asintieron con la cabeza, horrorizados y apesadumbrados ante aquella ineludible realidad, tanto para las dignas señoras de sombrero mustio como para los matones de los barrios periféricos, los abogados, los banqueros, los corredores de bolsa, las dependientas y los vendedores de periódico"
Ian Rankin. Nudos y Cruces.

A raíz de escribir la reseña del club de lectura he decidido ponerme al día respecto a lo que llevo leído. Es bastante poco, pero prefiero hacerlo cuando todavía me acuerdo del libro y quiero llevar aquí la cuenta de lo que voy leyendo y mis impresiones al respecto.

Me he leído el primer libro de la serie de Rebus de Ian Rankin. Es una serie bastante renombrada en el mundo de la novela policiaca. Tiene un montón de libros, más de diez y yo, que ando huérfano desde que terminé con Harry Hole, me lancé a ver si me enganchaba.

Lamentablemente no ha sido así. No me ha entretenido casi nada. Ni la historia me ha gustado ni he conectado con el personaje del inspector Rebus. La historia es la de unos asesinatos que parece que están relacionados y la del inspector Rebus y su pasado. No pinta mal, pero a mí no me ha interesado nada.

Y no sé muy bien decir por qué. Creo que hay algo en la historia de Rebus y sus pesadillas que no me acabo de creer. Me parece que hay bastante impostura y artifiosidad. No lo compro, pero también entiendo que tenga sus fanes y que sea exitoso. Es otro tipo de público, sin duda.

Un subrayado:
"Y mientras, no lejos de ese mismo pub, aguardaría un coche de la policía cuyos ocupantes nada podían hacer salvo infringir montones de reglas y reglamentos o despotricar contra los negros abismos del delito. Había delitos por doquier. Eran la fuerza vital, la sangre de la vida: engañar, eludir, esquivar a la autoridad, matar. Cuanto más alto llega un delincuente, más sutilmente se adapta a la legalidad, de modo que únicamente algunos abogados podrían ponerlo al descubierto, pero siempre estaban dispuestos a recibir sobornos. Dostoievsky lo sabía perfectamente, el puñetero había sentido que se le acababa la vida".
En fin, a lo mejor a alguno de vosotros os da por leerlo o ya lo habéis leído. Si lo habéis leído y os ha gustado podéis poner en los comentarios qué es lo que habéis visto que yo me he perdido.

La muerte de Iván Ilich

"Todo lo que veía en las calles se le antojaba triste: tristes eran los coches de punto, tristes las casas, tristes los transeúntes, tristes las tiendas. El malestar que sentía, ese malestar sordo que no cesaba un momento, le parecía haber cobrado un nuevo y más grave significado a consecuencia de las oscuras palabras del médico".
Lev Tolstoi. La muerte de Iván Ilich.

Sé que ya no escribo nunca. Tengo varios libros de los que hablar, pero no saco tiempo para hacerlo. Pero en esta ocasión, y siendo un libro del club de lectura, no tengo excusas para no escribir unas líneas sobre Iván Ilich.

Este libro lo propuso Juanjo y creo que ha acertado. A mí por lo menos me ha gustado. Tiene algunos peros, pero creo que casi todos vienen de la traducción que he leído. No sé por qué me da la impresión de que ha sido una traducción antigua de esas que se hacían desde el francés, siendo así traducción de traducción. 

El tema del libro está claro desde el título. Nos cuenta la muerte (y la vida) de Iván Ilich, un funcionario de carrera, ahora juez, en la Rusia zarista. Nos cuenta su vida a modo de momentos clave y también el proceso de su enfermedad. Es un libro corto y me quedo con la idea de que con una mejor traducción ganaría mucho. No tengo datos de de dónde viene la traducción porque es un libro que pillé de internet y no pone nada al respecto.

Para mí lo más interesante es el retrato psicológico de cómo es consciente de su propia muerte, de sus deseos inclumplidos, de la futilidad de la vida mecánica en la que muchas veces vivimos quejándonos de cosas sin importancia.

También muestra las amarguras y rencores de un matrimonio sin amor. No es un libro amable, está bastante cargado de amargor y desesperanza, justamente como los últimos días de Iván Ilich. Para muestra la frase que he puesto al inicio.

También subrayé ésta que me hizo gracia: "El tercer hijo era un desgraciado. Había fracasado en varios empleos y ahora trabajaba en los ferrocarriles. Su padre, sus hermanos y, en particular, las mujeres de éstos no sólo evitaban encontrarse con él, sino que olvidaban que existía salvo en casos de absoluta necesidad". Esos desgraciados que trabajan en el ferrocarril... no puedo estar más de acuerdo.

En fin, un libro interesante, profundo y corto que os recomiendo siempre que encontréis una traducción directa del ruso que supongo que habrá.

Tenéis otras reseñas del resto de miembros del club en los blogs de MG, Carmen, Paula y la de Juanjo está en la página del club.