Trazado

Me he leído este libro que me regalaron por navidad. Me ha gustado mucho y me parece un regalo muy bueno para alguien a quien le guste leer y al que le gusten los mapas.

Y yo soy ese blanco perfecto: me gusta leer y me gustan los mapas. La premisa del libro es intentar hacer un mapa de los libros basándose en los datos que da o en lo que le sugiere al autor.

Todas las obras son más o menos clásicos y los hay de todas épocas, aunque están más bien centrados en libros americanos. O digamos del canon británico. Así tenemos a Hamlet, a Huckleberry Finn, a un poema de Emily Dickinson, a Frederick Douglas, Robinson Crusoe, Cuento de Navidad, el hombre invisible, la vuelta al mundo en 80 días...

Y todos los mapas están acompañados de una página en la que se describe el libro y el proceso de creación del mapa o en qué se ha basado el autor para hacerlo.

Dentro de eso los hay bastante más acertados que otros, creo yo. Por ejemplo, el que dedica a Orgullo y Prejuicio no es un mapa en sí, sino un intento de mostrar las relaciones entre los personajes partiendo de que cada uno es una casa o un edificio y los caminos que llevan de unos a otros. Yo no acabo de verlo, pero entiendo el esfuerzo y el sentido.

Hay otros como la Odisea o la vuelta al mundo en 80 días que son más convencionales y nos muestra el mapa y el camino que se describe en el libro.

Se lee o se ve en muy poco tiempo y yo lo he disfrutado bastante, me ha parecido muy original. También tengo que decir que he disfrutado los mapas de libros que he leído. Hay otros que no me he leído y que simplemente viendo el mapa no se comprende muy bien.

En fin, que os lo recomiendo. Especialmente a los lectores enamorados de los mapas (como si hubiera alguien a quien pudiera no gustarle los mapas).

Sobre la tiranía

"La posverdad es el prefascismo".
Timothy Snyder. Sobre la tiranía.

Ya os he contado alguna vez que soy bastante fan de este señor desde que me leí Tierras de Sangre hace ya un tiempo. Tengo que reconocer, todo hay que decirlo, que tengo pendiente su libro Tierra Negra y que todavía no me han entrado ganas de leerlo, pero todo se andará (o se leerá).

En este caso, el libro que me he leído suyo se llama sobre la tiranía y es un manual sobre cómo actuar frente al abuso del poder político. Da veinte mini resúmenes de pocos párrafos (creo que el libro son ciento y pico páginas y la mitad vacías entre principio de capítulo y final del anterior) que son guías de actuación ilustradas con ejemplos de las páginas más negras de la historia del siglo XX, principalmente el nazismo/fascismo y el comunismo.

Los consejos que da son de todo tipo. Muchos parecen obvios y otros lo son a poco que rasquemos, pero creo que es importante tenerlo presente. Ser conscientes de que el mundo democrático occidental es una rara avis y que no puede soportarlo todo, que hay que cuidar las instituciones y ser crítico y valiente contra el poder.

El libro está muy centrado en Estados Unidos y en la reciente victoria de Trump, pero también nos sirve a todos para aplicar esas lecciones en casa. Al principio del libro, el señor snyder nos dice que "podríamos caer en la tentación de pensar que nuestro legado democrático nos protege automáticamente de tales amenazas. Se trata de un reflejo equivocado. Nuestra tradición nos exige que examinemos la historia para comprender las profundas fuentes de la tiranía y que reflexionemos sobre la respuesta adecuada que hay que darle. No somos más sabios que los europeos que vieron cómo la democracia daba paso al fascismo, al nazismo o al comunismo durante el siglo XX. Nuestra única ventaja es que nosotros podríamos aprender de su experiencia. Ahora es un buen momento para hacerlo".

Las guías que dan tratan sobre temas diversos: no ser cómplice de abusos, piensa por ti mismo,  contribuye con buenas acciones, viaja, etc.

También recomienda pagar por leer los periódicos. La prensa aparece como salvaguarda frente al poder. Una prensa que investigue y que busque las historias que no quieren que conozcamos. A propósito de esto también acabo de verme un documental de Netflix que se llama Nobody Speak sobre las dificultades de la prensa en EE.UU. frente a los millonarios que no quieren que hablen sobre ellos y sus negocios. Muy recomendable también.

Es un libro que se lee en nada y que, aunque sea bastante básico y sintético, creo que es bueno que nos repitan lo que debería ser evidente para todos.

Unos párrafos:

"reproducir un artículo en un blog lo puede hacer cualquiera, mientras que investigar y redactar es un duro trabajo que requiere tiempo y dinero. Antes de burlarte de los «medios de comunicación mayoritarios», ten en cuenta que eso ya no es lo más habitual. Lo mayoritario, y lo más fácil, es la burla, y lo espinoso y difícil es el periodismo de verdad. De modo que intenta escribir un artículo de verdad por tus propios medios, que implique trabajar en el mundo real: viajar, entrevistar, mantener relaciones con las fuentes, investigar en los archivos escritos, verificar cada cosa, redactar y revisar los borradores, todo ello en un plazo ajustado e improrrogable. Si descubres que te gusta hacerlo, monta un blog. Mientras tanto, reconoce el mérito de los que se dedican a hacer todas esas cosas para ganarse la vida. Los periodistas no son perfectos, como tampoco lo son las personas que trabajan en otros ámbitos. Pero el trabajo de las personas que se ciñen a la ética periodística es de una calidad muy distinta a la del trabajo de los que no se atienen a ella".

"Normalmente quienes aseguran que sólo se puede conseguir más seguridad a costa de la libertad están intentado negarnos ambas cosas".

"El presidente es un nacionalista, que no es en absoluto lo mismo que un patriota. Un nacionalista nos anima a ser la peor versión de nosotros mismos, y después nos dice que somos los mejores. Un nacionalista, «aunque está permanentemente rumiando sobre el poder, la victoria, la derrota, la venganza», como dijo Orwell, tiende a «no sentir el mínimo interés por lo que ocurre en el mundo real». El nacionalismo es relativista, dado que la única verdad es el resentimiento que sentimos cuando contemplamos a los demás. Como decía el novelista Danilo Kiš, el nacionalismo «no tiene unos valores universales, ni estéticos ni éticos»".
Animaos y leedlo.


The austere academy y the ersatz elevator

"This chart is called the table of the elements, and scientists like to say that it contains all the substances that make up our world. Like everyone else, scientists are wrong from time to time, and it is easy to see that they are wrong about the table of the elements. Because although this table contains a great many elements, from the element oxygen, which is found in the air, to the element aluminum, which is found in cans of soda, the table of the elements does not contain one of the most powerful elements that make up our world, and that is the element of surprise".
Lemony Snicket. Una serie de catastróficas desdichas.

No sé si habéis visto una serie de Netflix que se llama una serie de catastróficas desdichas. Ya antes hubo una película en la que Jim Carrey hacía de Conde Olaf. En la serie es Neil Patrick Harris quien hace de Conde. Y la verdad es que tanto la serie como la película están bastante bien. Al menos a mí me han gustado bastante.

De hecho yo creía que los libros en los que se basaban eran bastante más antiguos, pero no, son bastante modernos, la serie terminó hace pocos años, en 2006. Como cosa curiosa os comentaré que los títulos en inglés siempre tienen un adjetivo y un nombre que empiezan por la misma letra.

Los libros son libros infantiles o juveniles y el narrador, Lemony Snicket, se dirije a un público infantil haciendo mofa del mundo de los mayores. En cualquier caso no es un libro infantil al uso y cuenta la historia de los huérfanos Baudelaire que pierden a sus padres en un incendio. Tampoco desvelo nada porque eso se sabe nada más empezar a leer el primer libro.

El malvado es el Conde Olaf que trata de quitárselos de en medio para hacerse con la fortuna de los Baudelaire. Las tretas que usa son instantáneamente descubiertas por los hermanos, pero no por los adultos que, a pesar de tener bajo las narices las pruebas, no las examinan porque los niños no saben lo que están haciendo o porque siempre se quejan sin razón.

Así que los hermanos Baudelaire tienen que ingeniárselas ellos solos para seguir con vida y desbaratar los planes de Olaf y sus secuaces.

Me he leído los libros quinto y sexto de la serie y espero leerme el séptimo y octavo antes de que se estrene la siguiente temporada en Netflix. Los libros me han entretenido y divertido. Me parece que están llenos de inteligencia y de humor negro, además de de esperanza y de confianza en que al final el bien triunfará, aunque desde la primera página se nos dice que no debemos tener ninguna esperanza en ese final feliz que todos ansiamos.

Os animo a leerlo, aunque tengo que avisar que yo me lo he leído en inglés y que en español, un poco como con los libros de Thursday Next, no están traducidos más que la mitad de los libros de la colección.

Otelo y el rey Lear

 "–Pero si está loco, señor. 
–La plaga de este tiempo es que a los ciegos guíen los locos".
William Shakespeare. El rey Lear.

Nueva entrada para hablar de los libros del club de lectura. En esta ocasión es el libro que elegí yo. Lo elegí porque este año acordamos que fueran cortos, de autores ya bien muertitos y que creyéramos que nos podían gustar a todos.

Y creo que he acertado. Shakespeare es siempre un acierto y más si es una tragedia. El gran mérito de Shakespere, según creo, es la creación de arquetipos y de recrear las emociones humanas. Sus tragedias son terribles y a la vez tremendamente verosímiles. Pensamos y sentimos como los personajes.

Los temas de sus obras son los de la vida misma: amor, poder, venganza, traición, celos... la vida misma, claro, aunque en nuestra vida diaria no acabemos la trama con muertos por todos los lados y una cuarta de sangre en el escenario.

El principal problema que tiene leer a Shakespeare es que la traducción hace que pierda mucho y que el teatro, aunque se pueda leer, está escrito para ser representado. En cuanto a la traducción intenté comprar un libro con traducciones firmadas y más o menos actuales en lugar de coger algún libro de difusión gratuita que pudiera darme algún mal susto.

Elegí este libro de Penguin y tiene unas traducciones bastante buenas, al menos las dos que he leído. Otelo está traducido por María Enriqueta González Padilla y el rey Lear por Vicente Molina-Foix.

Entrando en materia, y para los que no sepan de qué van, diré que Otelo trata sobre la ambición desmedida de un personaje (Yago) que manipula a todas las personas para trepar, principalmente a Otelo al que desquicia de celos respecto a su amada Desdémona. Pero no sólo se aprovecha de Otelo, se aprovecha de sus amigos, de sus enemigos e incluso de su esposa. Todo termina mal, claro.

El rey Lear nos cuenta la historia de un anciano rey que se deja llevar por los halagos mentirosos antes que por el amor y la verdad. Tiene tres hijas a las que va a dejar el reino y a la única que dice la  verdad y que realmente lo ama, Cordelia, es a la que deshereda. Nuevamente se ven las pasiones humanas como el egoísmo, la envidia, el arrepentimiento, la ira y la venganza. Y nuevamente todo termina mal.

Algunos fragmentos que he subrayado:
"Está en nosotros mismos el ser así o asá. Nuestros cuerpos son como huertos cuyos hortelanos son nuestros albedríos. Así es que si queremos plantar ortigas o sembrar lechugas, plantar hisopo y escardar tomillo, proveerlos con un género de yerbas o dividirlos en muchos, dejarlos estériles sin cultivo o abonarlos con industria, el poder y la capacidad correctiva están en nuestras manos. Si la balanza de nuestras vidas no tuviera un platillo de razón para equilibrar otro de sensualidad, la sangre y la bajeza de nuestros instintos nos conducirán a las más absurdas conclusiones. Pero tenemos la razón para templar nuestras airadas pasiones, el aguijón carnal, nuestros apetitos desenfrenados, entre los cuales considero que este que ustedes llaman amor no es sino una estaca o vástago". Yago en Otelo.
"¡Que confiese y sea ahorcado luego...! No: ahorcarlo primero y que luego confiese... ¡Tiemblo solo al pensarlo! La naturaleza no se revestiría de la mera sombra de una pasión sin algún fundamento. ¡No son vanas palabras las que así me estremecen!". Otelo en Otelo.
"Y quien me hacía reír, en la horca.
¿Nada de vida, nada, nada?
¿Por qué un perro, un caballo, una rata, tienen vida,
y tú ni un suspiro? Ya no volverás.
Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca.
(A KENT.) Te lo ruego, desabróchame este botón. Gracias, señor.
¿Lo estás viendo? Mírala. Mira, sus labios.
Mira eso, mira eso". Lear en el rey Lear
Yo no puedo hacer más que recomendaros que leáis a Shakespeare (o a Calderón o a Lope de Vega o a cualquier autor de teatro clásico), que lo disfrutéis, que os emocionéis y que aprendáis.

No sé qué les habrá parecido al resto de los miembros del club, pero podéis leer sus reseñas en los blogs de MG, Carmen, Paula y la de Juanjo estará en el blog del club.

Después del verano volveremos con Frankie y la boda de Carson McCullers. Que tengáis un gran verano lector.

Vida y aventuras de Martin Chuzzlewit

"Pero ¿qué eran el oro y la plata, las piedras preciosas y los mecanismos de relojería comparados con las librerías de las que salía el agradable aroma del papel recién prensado, que despertó el recuerdo de una gramática que había tenido en la escuela, hacía mucho tiempo, con las palabras «Señor Pinch, Academia Grove House» escritas con impecable caligrafía en las guardas? Y ese olorcillo a cuero de Rusia, y todas esas hileras e hileras de volúmenes, pulcramente ordenados, ¡cuánta felicidad evocaban! ¡En el escaparate estaban las obras nuevas llegadas de Londres, con la portada y a veces incluso la primera página del primer capítulo abiertas, para tentar a los incautos a empezar a leer el libro y luego, ante la imposibilidad de pasar la página, entrar ciegamente a comprarlo!".
Charles Dickens. Vida y aventuras de Martin Chuzzlewit.

Me acabo de terminar este libro de Dickens. Hablar de Dickens es hablar de cosas mayores. No sólo por la extensión (en este caso mil páginas), sino por el placer de su lectura y la emoción y alegría que se sienten al leer sus novelas.

Este libro yo lo entiendo como un regalo subrogado de Anniehall que se fue un día con los niños a la feria del libro y no encontró nada que regalarme y le dije que no se preocupara que ya me hacía cargo del regalo que quería hacerme y, sin pasar más que unos minutos, me hice con este libro en formato digital. Mil páginas son muchas para irlas llevando a todas partes.

Quizás no sea de las obras más conocidas de Dickens, pero es un gran libro, sin duda. Por ponerlo en situación diré que empezó a publicarlo por entregas en 1843 y terminó en 1844, que entre medias (en las navidades de 1843) publicó Canción de Navidad y que seis años después empezó a publicar David Copperfield del que ya he rendido tributo en este blog, blog ya casi moribundo.

Tengo que hacer una aclaración antes de empezar a hablar del libro: el libro no trata sobre Martin Chuzzlewit. Bueno, sí trata de él (o de ellos, porque hay dos Martin Chuzzlewit), pero también de muchos otros personajes que, siendo secundarios, son mucho más principales como Tom Pinch, Mark Tapley, el señor Pecksniff o la señora Gamp entre otros muchos.

Es una novela coral y fantástica en la que nos vamos metiendo a través de todos estos personajes y muchos más y que nos hace reír (está llena de humor y de ironía), llorar, alegrarnos y entristecernos por los destinos de varios de sus personajes y leer y leer páginas hasta conseguir saber cómo acaba todo y cómo se reparte justicia (si es que la hay).

Os cuento un poco de la historia que nos presenta a un próspero arquitecto de provincias que se gana la vida enseñando sus conocimientos a aprendices que pagan por estas enseñanzas. Desde el principio está claro que el arquitecto no es tan bueno ni los aprendices no están satisfechos con esas enseñanzas. Este arquitecto es el señor Pecksniff y uno de sus aprendices, que le adora, es Tom Pecksniff. Uno de los siguientes aprendices que entran es Martin Chuzzlewit, nieto de otro Martin Chuzzlewit famoso por su riqueza y primo o algo así del señor Pecksniff. A partir de ahí vamos conociendo a gente y se va desarrollando la historia.

Hay una parte en la que un par de protagonistas emigran a Estados Unidos y nos describen ese país de oportunidades y nos muestra todo su lado más amargo de engaño, suciedad, autocomplacencia y deshonor. Es un lado bastante amargo, aunque, como dice en el prólogo, "no es una caricarura como, en su mayor parte, una exposición del lado más ridículo del carácter norteamericano". Como ejemplo os puedo poner un par de párrafos:

"que en todo lo que dicen de los elevados principios en los que se basó Estados Unidos para surgir como nación, son tan absurdos como cualquier Orson de sus cámaras legislativas. Que son tan inconscientes como los cerdos que pululan por sus calles que al someter a su país al desdén de las personas honradas ponen en peligro los derechos de las naciones aún no nacidas y el progreso mismo de la raza humana. Que creen que gritar a otras naciones, viejas en su iniquidad: «¡No somos peores que vosotros!» (¡que no son peores!) es una gran defensa y bastión suficiente para esa república, consagrada ayer mismo a una noble causa, pero hoy tan coja, deforme y cubierta de pústulas y heridas, tan fea a la vista y casi tan incomprensible que sus mejores amigos se apartan asqueados de ella".

"–Pues estaba pensando, señor –replicó Mark–, en cómo lo haría si fuese pintor y me pidieran que pintase el águila norteamericana. –Supongo que lo más parecido posible a un águila. –No –dijo Mark–. Eso no me convencería, señor. La pintaría como un murciélago, por su cortedad de miras; como una gallina, por su jactancia; como una urraca, por su honradez; como un pavo, por su vanidad; como un avestruz, por su costumbre de enterrar la cabeza en el barro y pensar que nadie la ve… –Y como el ave Fénix, ¡por su capacidad de resurgir de las cenizas de sus vicios y sus defectos y alzarse de nuevo en el cielo! –dijo Martin–. En fin, Mark. Esperémoslo".
No puedo más que deciros que es un libro fantástico y que haríais muy bien en leerlo este verano en la playa o en dónde hayáis decidido pasar vuestras vacaciones. Está lleno de emoción, humor, maldad y buenos sentimientos, más que malos, claro. ¡ES DICKENS!

Echo en falta que la editorial (Alba) no haya incorporado las ilustraciones originales como sí hizo en David Copperfield. A pesar de ello, la traducción y la edición (hablo de la digital) son fantásticas con sólo algún error que no empaña un gran trabajo.