Llevo intentando no escribir este post mucho tiempo, pero al final me toca. No es porque me vaya a meter en fregados o porque vaya a tocar temas polémicos, aunque es posible que sí. Ya me conocéis. Llevo tiempo pensando cómo escribir esta entrada y tampoco me vienen ideas a la cabeza.
Yo escribo de una manera bastante irreflexiva, se me ocurre algo y lo cuento, sin más. No soy de tener varias ideas a medias o posts a medio hacer esperando el momento de su cristalización. De hecho, normalmente ni siquiera releo antes de publicar para posterior bochorno mío. Ni siquiera paso el corrector ortográfico y además escribo directamente en la aplicación de Blogger. Inconsciente, ya véis.
Pero el caso es que durante los últimos tiempos he querido volver sobre un tema que en su momento simplemente apunté en mi exitosa serie sobre la Tabla Rasa de Steven Pinker. Y es la parte de la moralidad. Proceloso campo donde normalmente es más fácil zozobrar y ahogarse que navegar con rumbo fijo. Ese capítulo no lo toqué mucho porque ya había hecho una disección del libro mucho más amplia de lo que sería juicioso. Llegando al extremo de que algunas personas pensaron en apuntárselo como leído simplemente por leerse los post, lo cual no está exento de mérito, por cierto.
Además, últimamente hemos estado hablando de la libertad. Sin ir más lejor aquí. Y me decantaba por ese tipo de libertad en el que lo que solo le afecta a uno no debe meterse ni el Estado ni la sociedad. Ese tipo de liberalismo es en el que yo me siento más a gusto y es, en cierta forma, racional. El problema, como habréis entendido, es que el ser humano no es racional, o no mucho.
Últimamente también hay cierto debate en la televisión sobre la nueva propuesta de ley del aborto y el derecho a decidir de las mujeres con expresiones del tipo "es mi cuerpo y hago lo que quiero con él" y hasta dónde debe llegar o no la posibilidad de legislar actos personales o de si estos actos no le incumben a nadie o sí. Como siempre que un debate entra en el campo de la política se convierte en un lodazal en el que lo único que se escuchan son palabras altisonantes e insultos.
Yo no pretendo hablar aquí del aborto, aunque mi opinión es conocida por todos, o casi todos, vosotros. Lo que pretendo es hablar un poco de los mecanismos de moralización porque según Pinker el hombre es un animal moralizador y cada vez más.
Dentro de la sociedad, las decisiones o leyes o estados de opinión tienden a reflejar el de la mayoría de los ciudadanos. Cuando se aprobó la ley de matrimonio homosexual lo hizo con el apoyo de gran parte de la población, era asumido por gran parte de la sociedad como algo deseable y ahí se ha quedado. Cuando ha habido un cambio de gobierno eso no se ha tocado ni parece que se vaya a tocar, afortunadamente.
Pinker describe la situación así (la traducción es mía): "La gente percibe que las reglas morales son universales. Medidas preventivas contra el asesinato o la violación, por ejemplo, no son cuestiones de moda o de gusto, sino que tienen una justificación trascendente y universal. La gente siente que los que cometen actos inmorales deben ser castigados: no solo esta bien castigar a los que cometen infracciones morales, sino que está mal dejarles “salirse con la suya”. Uno puede decir “no me gusta el brécol, pero no me importa que tú lo comas”, pero nadie diría “no me gusta matar, pero no me importa si tú matas a alguien”". Es decir, hay algo en la moral que nos hace impedir que otros cometan algo que para ellos puede no ser inmoral.
Pinker sigue explicándolo: "Esto es por lo que los partidarios de la libre elección se equivocan cuando dicen, como aparece en algunas pegatinas, “Si estás en contra del aborto, no abortes”. Si alguien cree que el aborto es inmoral, permitir que otros lo practiquen no es una opción, o no más que asesinar o violar pueda ser una opción. La gente por lo tanto se siente justificada en apelar a la justicia divina o al poder coercitivo del Estado para establecer los castigos correspondientes. Bertrand Russell escribió “El infligir actos crueles con la conciencia tranquila es el deleite de los moralistas — es por eso por lo que inventaron el infierno”".
Es decir, hay una percepción instintiva de lo que está mal y de lo que está bien, que no es la misma para todas las personas, pero las que perciben algo como malo, desean que el Estado legisle al respecto impidiéndolo. Eso pasa claramente en el aborto. El que está en contra de ello quiere que se legisle para impedirlo. Todos estamos de acuerdo en que está mal matar y que el que mata tiene que ser castigado, pero hay otros temas en los que no hay una unanimidad respecto a lo que cada uno considera que está bien. En el aborto pasa, por seguir con el ejemplo. Una parte de la sociedad cree que es un crimen a la altura del asesinato y se opone no solo a que no lo hagan ellos, sino son partidarios de que se les prohiba a todos y se castigue a los que lo cometen. Por otro lado, los que no ven que sea un delito invocan el que cada uno haga lo que quiera y que sean decisiones libres.
Seguro que todos vosotros os veis reflejados en una o en otra postura y, tal vez, podéis ver que son incompatibles. Pinker indica que "La gente tiene sentimientos viscerales que le proporcionan convicciones morales enfáticas y lucha por racionalizar esas convicciones después de que el hecho haya tenido lugar. Estas convicciones pueden tener poco que ver con juicios morales que uno pudiera justificar frente a otros en términos relacionados sobre su efecto en la felicidad o en el sufrimiento. Surgen, en cambio, del diseño neurobiológico y evolucionario de los órganos que llamamos sentimientos morales". "Encontramos una diferencia entre tres esferas de la moralidad, cada una de las cuales enmarca los juicios morales de una manera distinta. La ética de la autonomía concierne a los intereses y derechos del individuo. Y enfatiza la justicia como virtud principal y es el núcleo de la moralidad como se entiende por la gente secular e instruida perteneciente a la cultura occidental. La ética de la comunidad concierne a las costumbres del grupo social; incluye valores como el deber, el respeto, el cumplimiento de las convenciones y deferencia por la jerarquía. La ética de la divinidad concierne a un sentido de gran pureza y santidad, que se opone a un sentimiento de contaminación y corrupción". La primera parte de consciencia de derechos individuales es característicamente occidental y no está presente en otras culturas.
Hay otra parte en la que no voy a entrar, pero hay autores que dicen que las mayores atrocidades de la humanidad se han perpretado porque se habían deshabilitado esos sentimientos morales. "Personas decentes fueron adormecidas para que cometieran actos terribles mediante toda una diversidad de causas amoralizantes, por ejemplo las ideologías utópicas, las decisiones escalonadas (por las que el objetivo de las bombas puede pasar de fábricas aisladas a fábricas rodeadas de viviendas o a las propias viviendas) y la difuminación de la responsabilidad dentro de la burocracia. Muchas veces era el sentimiento moral básico -identificarse con las víctimas, o hacerse una pregunta que cuestiona la identidad moral: «¿Soy yo el tipo de persona que hace estas cosas?»- el que detenía a las personas en medio de esos actos atroces. El sentido moral, amplificado y extendido por el razonamiento y el conocimiento de la historia, es lo que se sitúa entre nosotros y una pesadilla de psicópatas implacables propia de Mad Max". (Esto es del texto en español, no es traducción mía, aunque ya os habréis dado cuenta)
Al final, como era de prever me he ido liando y ya va quedando largo. He intentado adentrarme un poco en el de la moralidad y en su distinta percepción de lo que está bien o mal. Creo que entender a la otra parte es fundamental para la estructuración social. El otro no es el demonio que disfruta masacrando fetos ni los otros son retrógrados trogloditas que impiden el avance de la sociedad y todos tienen razones para pensar como piensan (siguiendo con el ejemplo del aborto). En el entendimiento y el respeto está gran parte de lo que podría acercarnos. También lo dice Pinker, aunque es sentido común: "Los psicólogos sociales han descubierto que incluso en las batallas ideológicas, a veces se pueden encontrar lugares en común. Cada parte debe reconocer que ambas partes están sacando los pies del tiesto y que ambos comparten una serie de valores y disienten solo en cuales son más importantes en los casos en los que hay conflicto".
En fin, supongo que me habré explicado fatal, como siempre, pero de lo que estoy seguro es de que nos unen muchas más cosas de las que nos separan. Al final nos exaltamos por cosas que nos impiden ver la gran cantidad de ideas en las que estamos de acuerdo y de lo mucho que hemos conseguido entre todos. Ahora, si habéis llegado hasta aquí, en primer lugar os felicito y en segundo lugar me gustaría que me dijérais qué pensais del tema.
Pinker sigue explicándolo: "Esto es por lo que los partidarios de la libre elección se equivocan cuando dicen, como aparece en algunas pegatinas, “Si estás en contra del aborto, no abortes”. Si alguien cree que el aborto es inmoral, permitir que otros lo practiquen no es una opción, o no más que asesinar o violar pueda ser una opción. La gente por lo tanto se siente justificada en apelar a la justicia divina o al poder coercitivo del Estado para establecer los castigos correspondientes. Bertrand Russell escribió “El infligir actos crueles con la conciencia tranquila es el deleite de los moralistas — es por eso por lo que inventaron el infierno”".
Es decir, hay una percepción instintiva de lo que está mal y de lo que está bien, que no es la misma para todas las personas, pero las que perciben algo como malo, desean que el Estado legisle al respecto impidiéndolo. Eso pasa claramente en el aborto. El que está en contra de ello quiere que se legisle para impedirlo. Todos estamos de acuerdo en que está mal matar y que el que mata tiene que ser castigado, pero hay otros temas en los que no hay una unanimidad respecto a lo que cada uno considera que está bien. En el aborto pasa, por seguir con el ejemplo. Una parte de la sociedad cree que es un crimen a la altura del asesinato y se opone no solo a que no lo hagan ellos, sino son partidarios de que se les prohiba a todos y se castigue a los que lo cometen. Por otro lado, los que no ven que sea un delito invocan el que cada uno haga lo que quiera y que sean decisiones libres.
Seguro que todos vosotros os veis reflejados en una o en otra postura y, tal vez, podéis ver que son incompatibles. Pinker indica que "La gente tiene sentimientos viscerales que le proporcionan convicciones morales enfáticas y lucha por racionalizar esas convicciones después de que el hecho haya tenido lugar. Estas convicciones pueden tener poco que ver con juicios morales que uno pudiera justificar frente a otros en términos relacionados sobre su efecto en la felicidad o en el sufrimiento. Surgen, en cambio, del diseño neurobiológico y evolucionario de los órganos que llamamos sentimientos morales". "Encontramos una diferencia entre tres esferas de la moralidad, cada una de las cuales enmarca los juicios morales de una manera distinta. La ética de la autonomía concierne a los intereses y derechos del individuo. Y enfatiza la justicia como virtud principal y es el núcleo de la moralidad como se entiende por la gente secular e instruida perteneciente a la cultura occidental. La ética de la comunidad concierne a las costumbres del grupo social; incluye valores como el deber, el respeto, el cumplimiento de las convenciones y deferencia por la jerarquía. La ética de la divinidad concierne a un sentido de gran pureza y santidad, que se opone a un sentimiento de contaminación y corrupción". La primera parte de consciencia de derechos individuales es característicamente occidental y no está presente en otras culturas.
Hay otra parte en la que no voy a entrar, pero hay autores que dicen que las mayores atrocidades de la humanidad se han perpretado porque se habían deshabilitado esos sentimientos morales. "Personas decentes fueron adormecidas para que cometieran actos terribles mediante toda una diversidad de causas amoralizantes, por ejemplo las ideologías utópicas, las decisiones escalonadas (por las que el objetivo de las bombas puede pasar de fábricas aisladas a fábricas rodeadas de viviendas o a las propias viviendas) y la difuminación de la responsabilidad dentro de la burocracia. Muchas veces era el sentimiento moral básico -identificarse con las víctimas, o hacerse una pregunta que cuestiona la identidad moral: «¿Soy yo el tipo de persona que hace estas cosas?»- el que detenía a las personas en medio de esos actos atroces. El sentido moral, amplificado y extendido por el razonamiento y el conocimiento de la historia, es lo que se sitúa entre nosotros y una pesadilla de psicópatas implacables propia de Mad Max". (Esto es del texto en español, no es traducción mía, aunque ya os habréis dado cuenta)
Al final, como era de prever me he ido liando y ya va quedando largo. He intentado adentrarme un poco en el de la moralidad y en su distinta percepción de lo que está bien o mal. Creo que entender a la otra parte es fundamental para la estructuración social. El otro no es el demonio que disfruta masacrando fetos ni los otros son retrógrados trogloditas que impiden el avance de la sociedad y todos tienen razones para pensar como piensan (siguiendo con el ejemplo del aborto). En el entendimiento y el respeto está gran parte de lo que podría acercarnos. También lo dice Pinker, aunque es sentido común: "Los psicólogos sociales han descubierto que incluso en las batallas ideológicas, a veces se pueden encontrar lugares en común. Cada parte debe reconocer que ambas partes están sacando los pies del tiesto y que ambos comparten una serie de valores y disienten solo en cuales son más importantes en los casos en los que hay conflicto".
En fin, supongo que me habré explicado fatal, como siempre, pero de lo que estoy seguro es de que nos unen muchas más cosas de las que nos separan. Al final nos exaltamos por cosas que nos impiden ver la gran cantidad de ideas en las que estamos de acuerdo y de lo mucho que hemos conseguido entre todos. Ahora, si habéis llegado hasta aquí, en primer lugar os felicito y en segundo lugar me gustaría que me dijérais qué pensais del tema.





