La sangre de los libros

Me he leído este libro que le regalé a mi padre las navidades pasadas. Es una especie de continuación de la noche en que Frankenstein leyó el Quijote en la que Santiago Posteguillo vuelve a recopilar artículos publicados en el diario Las Provincias de Alicante.

Es un libro corto, con capítulos cortos que se leen con mucha facilidad. Las historias, en general, son interesantes, aunque algunas ya son sabidas y otras son mera especulación.

Como os digo tiene los mismos aciertos y errores que el libro anterior. En esta ocasión nos habla de Pushkin, de Quevedo, de Pessoa, de Dante, Calderón de la Barca... en fin, una plétora de grandes artistas.

No os puedo poner ningún extracto porque no tengo el libro conmigo, pero tampoco recuerdo nada especialmente reseñable.

También tiene, a veces, ese tonillo que es un poco como si fueras tonto y te tuvieran que explicar las cosas muy despacito y otros en los que mete morcillas sobre la crisis financiera o lo malos que son políticos y banqueros que tampoco creo que aporten mucho.

Si os gustó el anterior, este también lo hará. Y, si no os gustó, me temo que este tampoco.

Grandes Esperanzas

"Sabe el cielo que nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra que cubre nuestros endurecidos corazones. Me sentí mejor después de haber llorado, más apenado, más consciente de mi ingratitud, más afectuoso".
Charles Dickens. Grandes Esperanzas.

Estoy seguro de que ya casi no os acordábais de que el club de lectura más sufridor de la historia seguía en marcha explorando nuevos horizontes literarios.

Propusimos leernos una de las grandes obras de Dickens durante el verano. Como sabeis Dickens estuvo a punto de llegar al club hace un par de años, pero un partido del Atleti y la mala cabeza de Juanjo hicieron que en lugar de Dickens nos leyéramos la casa de la alegría de Edith Wharton.

No podiamos permitir que Dickens se quedara calentando en la banda esperando un nuevo sorteo o carambola futbolística para que volviera a entrar en el campo.

Hemos elegido uno de sus libros más famosos, Grandes Esperanzas, y creo que hemos acertado. A mí, por lo menos, me ha encantado. La gran característica de Dickens es que te mete dentro de la historia de una manera muy sencilla y pone en marcha tu imaginación de manera que te hace sufrir, reir y sentir con los protagonistas como si estuvieras ahí. Con descripciones bastante simples hace que nos imaginemos la herrería, la casa de la señorita Havisham o las habitaciones de Londres de Pip. Como muestra un botón:
"Mirando fijamente al señor Wemmick, mientras andábamos, para ver qué tal era a la luz del día, vi que era un hombre enjuto, más bien bajo, con un rostro cuadrado e impasible que parecía imperfectamente esculpido con un cincel mellado. Había en él algunas señales que podían haber sido hoyuelos, si el material hubiera sido más blando y la herramienta más fina, pero que en su actual estado no pasaban de ser simples mellas. El cincel había hecho tres o cuatro tentativas para embellecer su nariz, pero las había abandonado sin hacer un esfuerzo para pulirlas. Le supuse soltero, juzgando por lo arrugado de su ropa blanca, y parecía haber experimentado un gran número de pérdidas familiares, porque llevaba por lo menos cuatro anillos de luto, además de un broche que representaba una dama y un sauce llorón junto a una tumba con una urna encima. Tenía unos ojos brillantes –pequeños, sagaces y negros– y unos labios finos, anchos y moteados. Hacía que los tenía, a mi parecer, de cuarenta a cincuenta años".
Por contar un poco de qué va os diré que trata de la infancia y juventud de Pip, un chico huérfano criado a fuerza de mano por su hermana. Esta historia está, como todas las de Dickens, cargada de giros inesperados, de buenos, de malos, de malos que parecen buenos y de buenos que parecen malos.

Tengo que comentar que a pesar de haberme gustado mucho, sigo siendo de David Copperfield que me parece más redonda que esta. Sobre todo en la parte final en la que todos los cabos quedan mucho mejor atados que en esta. O a lo mejor es que quedan atados como a mí me gusta, que también algo de eso puede haber.

En resumen, es un libro muy bueno de un autor muy bueno que consigue que te metas en el libro y vivas las aventuras de los personajes. Dadle un tiento a Dickens si no lo habéis hecho, no os arrepentiréis.

Tenéis (o no, porque lo del club está manga por hombro) otras reseñas en los blogs de MG, Pau y Carmen y la de Juanjo, espero, en el blog del club de lectura.

Aparcando

Buenas. Una vez que he sobrevivido (no se puede decir de otra manera) a las obras de nuestra casa y a dos mudanzas (la de ida al trastero y la de vuelta) quiero hablaros de algo que llevo tiempo pensando: ¿es casi todo el mundo medio tonto?

Sé que la pregunta no esconde ninguna doblez y que todos diríais que sí, o incluso que por qué medio y no completamente tonto.

Pero bajemos al barro para centrar la discusión.

Durante estos días he tenido que ir infinidad de veces a Ikea o a supermercados o a Leroy Merlin o a cualquier complejo suburbial en el que pudiera tener la ocasión de reemplazar cualquiera de las muchas tonterías que tiré durante la mudanza. Ahora que hay sitio...

Pues durante estas visitas (aunque la cosa ya viene de largo) he podido observar que prácticamente la mitad de la gente, por no decir más, aparca en batería marcha atrás. Yo mismo lo hago en mi garaje dado que si no quedaría junto a una columna y tendría que salir por la puerta del copiloto. Todos sabéis lo ágil y flexible que soy. Pero eso es precisamente por no abusar, por utilizar la agilidad cuando toca y no desperdiciarla bajando del coche en el garaje más que cuando es estrictamente necesario.

¿Qué proceso mental lleva a personas que parecen normales a aparcar marcha atrás condenando el maletero justamente cuando más lo vas a necesitar? Justo cuando vas a comprar un Sligörn o un Hamlüstig que te va a llenar el maletero (eso si tienes suerte y no necesitas alquilar una furgoneta).

Es que no lo puedo entender.Pudiendo dejar el maletero accesible, ¿vas al hipermercado y aparcas para no poder usarlo?  A lo mejor es que hay mucha gente que va a no comprar nada y así vencen la tentación. pero me cuesta creerlo.

Cierto es que tiene ventajas, como salir más rápido y asegurarte de que no te llevas a nadie por delante, pero también has tardado más tiempo en aparcar y has podido llevarte a alguien por delante al dar marcha atrás.

Muchas veces me he quedado con ganas de preguntar a los que están aparcando marcha atrás que por qué lo hacen. Algo tipo "perdone que le moleste, ¿pero por qué usted, que parece una persona normal, aparca tan mal?" Al final no lo he hecho porque lo mismo descubro que el normal no soy yo y encima me llevo una yoya.

Es algo que para mí es incomprensible; así que si alguno de vosotros, amables lectores, tiene la solución a mis desvelos que hable ahora o aparque para siempre.


Harry Potter and the cursed child

"There is never a perfect answer in this messy, emotional world. Perfection is beyond the reach of humankind, beyond the reach of magic. In every shining moment of happiness is that drop of poison: the knowledge that the pain will come again. Be honest to those you love, show your pain. To suffer is as human as to breath".
J.K. Rowling, John Tiffany & Jack Thorne. Harry Potter and the cursed child.

Pues aquí estoy para hablaros de este libro, o este guión de la obra de teatro que se ha estrenado hace unas semanas en Londres. Yo me leí en sus momentos todos los libros de Harry Potter. Salté del español al inglés para leerlos antes y los pedía en preventa para tenerlos enseguida.

Estaba muy enganchado y esperaba la siguiente entrega con ilusión.

Aquí tengo que hacer un inciso. Podría parecer que los libros suyos me encantaban, pero aquí tengo que confesar que un 90% de sus páginas me parecían superfluas y muy poco interesantes. Además, como el número de páginas crecía con el número de la serie, de igual manera crecían el interminable número de páginas en las que nos contaba sus comidas de tarro, el peso de la fama que no había elegido, el remordimiento por poner a sus amigos en peligro, el saber que podía fallar y que la gente, en ese caso, habría dado su vida por nada... no digo que no sean cosas importantes, pero llenaban páginas y páginas que a mí -y esto es mi opinión, nada más- se me hacían muy cuesta arriba. Luego llegaba la apoteosis final y el cliffhanger que hacía que estuviera deseando leer el siguiente, aun cuando sabía que me iba a decepcionar en su mayor parte.

Eso ha sido así hasta ahora y me hace decir: ¡ojalá todas las obras de Harry Potter en teatro!

Este libro es magnífico. Es 100% magro de Harry Potter sin nada de la grasa que me lo hacía difícil de digerir. Es un libro de esos que no puedes dejar de leer desde que lo empiezas. La trama es fantástica y te atrapa mezclando la historia presente del hijo de Harry Potter y sus amigos y su relación con su Padre y con Hogwarts y la historia del pasado. No voy a contar más porque no me gustaría hacer ni el más mínimo spoiler.

Lo que sí que os recomiendo es que os abalancéis sobre él para que paséis un rato en el hiperespacio.

Eso sí, siempre que seáis capaces de leer teatro, cosa que parece que también echa a mucha gente para atrás.

Pokémon Go, mi experiencia

He decidido volver por aquí. En ese afán de estar siempre con las orejas puestas para ver de se puede hablar, qué se cuece en los ambientes, he decidido hablaros de Pokémon Go.

Para los que no lo sepáis, que no creo que sea el caso de ninguno de los que os pasáis por aquí, Pokémon Go es un juego para el que necesitas un teléfono móvil y ganas de andar.

El objetivo es pasear para encontrar a los distintos Pokémon que pueda haber por los alrededores. Una vez encontrado uno, debes capturarlo lanzando unas bolas y acertando en el susodicho animalillo.

Además hay una serie de puntos, llamados Pokeparadas, en los que puedes obtener nuevas bolas, pociones y huevos.

Los huevos puedes irlos incubando y eclosionan en función de los kilómetros que camines. Los hay de 2, 5 y 10 km.

Luego hay una parte de lucha en gimnasios en la que no voy a entrar porque no me parece la más interesante. Aunque es parte del juego, me parece bastante aburrida. Tal vez sea porque no tengo mucha idea.

Finalmente, hay una parte en la que en función de los caramelos que consigas, cada vez que atrapas a un Pokémon te dan una serie de ellos, puedes hacer que evolucionen y se conviertan en otros más poderosos. De esa manera obtienes algunos que son difíciles de ver por la calle o que son difíciles de capturar.

En fin, el juego me parece muy interesante y adictivo. Puedo entender perfectamente que enganche. Es una especie de búsqueda del tesoro en la que tienes que ir buscando secretos a tu alrededor. Haces deporte, o al menos caminas, das rodeos para llegar al mismo sitio, vas con el oído puesto por si alguien menciona un Pokémon que tú no tienes... Incluso se hacen quedadas para cazar a estos seres virtuales.

Ayer, sin ir más lejos, me fui por la noche a la estatua de Alfonso XII del Retiro donde se junta gran cantidad de gente para jugar. Habría unas doscientas personas y el ambiente era bastante bueno. No es que fuera una juerga, pero se habla, se alegra la gente cuando aparece uno raro, se disfruta de una temperatura agradable al lado del estanque... en fin, que creo que hay muchas maneras peores de pasar la tarde-noche.

También es verdad que había gente fumando porros al lado de familias que iban al completo a cazar Pokémon. Pasan vendedores ambulantes ofreciendo cervezas, agua, baterías...

Yo pasé un rato agradable y creo que repetiré. También tengo que decir que no es una cosa de niños, había gente de todas las edades (bueno, no diré que no era de los mayores, pero los había aún más viejos), padres de familia que no dejaban el móvil a sus hijos, gente con aspecto de friki, chavales con rastas y pelo rapado, gente con aparatos para fijar el teléfono a la bici y hacer así más kilómetros... la vida.

En definitiva, me parece que es un juego en el que casi todo es positivo, mezcla la diversión de los juegos de ordenador con hacer deporte o pasear, tiene el enganche de la búsqueda de premios y tesoros y es bastante pacífico. No me queda más que animaros a que juguéis a este juego.

Eso sí, la batería se descarga rápidamente y la tarifa de datos más rápido aún.