El libro de la señorita Buncle

"Con bastante incoherencia, añadió que el personaje de la señora Horsley Downs era detestable y no tenía nada que ver con ella, aunque obviamente se había hecho con mala intención, porque era exactamente igual que ella, y que por tanto era difamación en estado puro y debía castigarse con todo el rigor de la ley"
D.E. Stevenson. El libro de la señorita Buncle.

Pues ya es uno de agosto y aquí estamos de nuevo para hablar del libro de este mes del club de lectura. En esta ocasión hemos leído el niño de la señorita Buncle de D.E. Stevenson.

Os he hablado sobre la maldición del club y sobre la manera inefable en la que siempre acertamos... en no elegir lo que nos gusta a todos.

Este caso no iba a ser una excepción. No creo que nadie diga que no le ha gustado, pero a mí se me queda como psché. La idea es bastante buena. Trata de una señorita que escribe un libro en el que cuenta las cosas que pasan en el pueblo bajo pseudónimo. Y cuando se publica se corre la voz y todo el pueblo se revoluciona.

La idea es bastante buena. O al menos a mí me lo parece. El problema es que se estira más allá de lo que sería razonable. A mí me parece que llega a aburrir un poco. Hay una parte intermedia del libro que se hace larga y vas pasando páginas y páginas y no acabas de ver la luz al final del túnel. Ves lo que va a pasar, o lo intuyes, o no acabas de ver la necesidad de tanto detalle en la narración. Me parece que unas cuantas páginas menos le hubieran venido muy bien.

 Algunos párrafos:

"La señora Carter no vio motivo de objeción; personalmente, después de comer prefería sentarse plácidamente con un libro y a veces, sin perder la compostura propia de las señoras, cerraba los ojos y descabezaba un sueñecito".

"–El mundo no es ni muchísimo menos perfecto –replicó el tío Mike, que había vivido mucho y había aprendido a aceptar lo malo y lo bueno de la vida como una mermelada con laxante añadido–. Hay muchas cosas que están mal, pero es así y no se puede cambiar".

"Hoy en día no se da de comer a los santos, se les pregunta por qué no cobran el paro y se les aconseja que soliciten ayuda a la parroquia".

En fin, que visto lo que nos hemos leído no está mal, pero es un libro que no da para mucho más que para pasar el rato. Una buena idea algo alargada. Tenéis otras reseñas mejores que esta en los blogs de Carmen, Bichejo, Paula y Juanjo.



Un cuchillo en la mirada

"Un tipo como yo puede estar observándolos a ustedes. Ha estado pensando en cada ángulo desde el cual pueden intentar jugársela. Por eso, cuando intenten hacer el más mínimo movimiento en una de esas direcciones, allí estará él enfrentándoseles. Les habrá tomado la delantera, y no aceptará ninguna explicación. Si son inteligentes, no traten de hacerle ninguna. Le han engañado, han tratado de abusar de él, y eso es todo lo que ve. Y todo lo que pueden hacer a partir de entonces es quitarse de su camino, si pueden, si los deja. Porque nunca más confiará plenamente. Va a estar observándoles de cerca más que nunca, y si dan ustedes un pasito en una dirección equivocada, o parece que vayan a darlo, no tendrán la oportunidad de dar otro".
Jim Thompson. Un cuchillo en la mirada.

He vuelto a Jim Thompson tras el fracaso del libro del club de lectura. Y puedo decir sin ningún atisbo de duda que el club está gafado. Por una parte nosotros mismos nos buscamos la ruina eligiendo libros absurdos, pero por la otra parte se junta un gafe planetario.

Ya he dicho muchas veces que me encanta Jim Thompson y, aunque este libro no es de los mejores suyos, sí que es un libro bastante bueno y entretenido.

La historia es la de siempre, o la de muchas veces en Jim Thompson. Un personaje marginado, en este caso un enfermo de un psiquiátrico, se ve metido en una espiral criminal rodeado de otras personas y lo que parecía un golpe fácil se transforma en un callejón sin salida.

Y ahí, cuando empiezan a torcerse las cosas, cuando vemos que no hay más salida que el desastre es cuando se ve que Jim Thomson disfruta y nos hace disfrutar queriendo que salga bien, pero sabiendo que no puede ser. Que normalmente no hay redención en el crimen.

O tal vez si...

En fin, que os lo leáis. Aunque si no habéis leído nada de Thompson yo os recomendaría antes 1280 Almas que me sigue pareciendo su mejor libro. O si no el asesino dentro de mí, los timadores o la huída. Bueno, para gustos hay colores. Yo os diría que el que no os tenéis que leer es noche salvaje, pero que con cualquier otro acertáis porque ya no nos vamos a leer ningún libro más del autor en el club.

Estoy esperando a que Tonto Lápidas dé su veredicto sobre la biografía que han publicado hace poco sobre él y lanzarme a comprarla y leerla, que la verdad es que tengo ganas.

He de decir que la traducción está llena de laísmos y leísmos, pero eso ya es como el paisaje. Está ahí.

Unos párrafos:
"Entonces supe que ella no lo había hecho. Y lo supe en lo más profundo de mi corazón, pero aun así me era más fácil seguir creyendo que sí lo había hecho. Fay parecía veinte años más vieja, trasnochada y viciosa. Los ojos le brillaban peligrosa y locamente. Su expresión era de la más demente maldad. Todo en ella era perverso, lo demás había desaparecido. Así era fácil creerla capaz de cualquier cosa".

"No sabía por dónde tirar. ¡Hostia! Ni siquiera sabía si debía seguir pensando en hacer algo. Todo estaba yendo como se había planeado, ¿no? Lo único que en realidad había cambiado era yo mismo... mi cabeza. A tal grado estaba desconcertado y aturdido, que ya nada me parecía normal, y cualquier insignificancia me incitaba a sospechar. Todo y nada. Si las cosas iban de una manera, no me gustaban; si iban de otra, tampoco. Y... y ¡tenía que parar! De no ser así, si la gente no paraba de preocuparme, de venirme desde todas direcciones, de empujar, apretar y..."


What the dog saw

Pues me he leído este libro de Malcom Gladwell o parte de él, no lo sé muy bien. Y no lo sé porque lo tengo en digital y me lo he leído, pero luego he visto que hay otros libros que se llaman igual y que tienen más artículos. Así que lo dejaremos en que me he leído la primera parte del libro.

Gladwell me recuerda muchísimo a DFW, pero para mí en mejor. Seguramente porque lo que cuenta sí que me interesa y no se va por las ramas en insignificancias como el ínclito Wallace.

Tiene también ese toque obsesivo y una manera raruna de enfocar los artículos, pero en este caso yo me meto en la historia y me interesa y en el caso de DFW, no.

Diríamos que es otro Hablemos de Langostas, pero interesante. Repito que estoy dando mi opinión, que por supuesto que respeto al señor Wallace y a la gente a la que le parece maravilloso, solo digo lo que me separa de él y sí que me atrae de este otro escritor.

Los artículos que traen son bastante largos y estuvieron en primer lugar publicados en The New Yorker. Así a primera vista, si yo compro una revista y me encuentro un artículo de veinte páginas, lo primero que iba a pasar es que no me lo leería nunca. Una revista no es un libro. También me ha pasado con Jot Down, que me compré la primera revista y ya puede que haga más de un año que ni siquiera entro en su página web. Para soltar rollos están los libros, para pasar un rato están las revistas. Lo mismo puedo decir de los editoriales de Pedro J. u otros muchos ejemplos. El formato y la extensión no me enganchan.

Aunque el hecho es que lo que cuenta sí es bastante interesante. En este libro habla de inversiones bursátiles contra corriente, sobre por qué hay varios tipos de mostaza y solo uno de ketchup, sobre el inventor de la píldora y lo que es natural o no, de la aparición de los tintes y de la lucha de Clairol y L'Oreal para buscar su clienta objetivo, del inventor de la teletienda y de César Millán, el encantador de perros.

No es simplemente un artículo descriptivo, sino que se ve mucha preparación e investigación detrás. Va llevando la historia por donde quiere haciéndola interesante para luego dar un giro o mostrar lo que realmente quería resaltar que normalmente no es lo que parece obvio.

De este libro leí una reseña en el blog de Carmen y me lo apunté. A lo mejor me animo a leer más partes, pero de momento he tenido suficiente. Creo que si siguiera leyéndome todos los artículos terminaría un poco agotado.
"Tenía una enorme perspicacia. Alka-Seltzer era uno de nuestros clientes y estaban discutiendo nuevos enfoques para su nuevo anuncio. Ella dijo "mostráis una mano echando un Alka-Seltzer en un vaso de agua. ¿Por qué no mostráis una mano echando dos? Duplicaréis las ventas". Y eso es justo lo que sucedió".

"Vio que la entrevista psicoanalítica podía funcionar de dos formas. Podías usar las técnicas de curación para descubrir los secretos de vender. "¿Lo lleva o no lo lleva? y "porque yo lo valgo" hacían lo mismo: no solo llevaban un mensaje poderoso y redentor, sino que —y este fue su verdadero triunfo —tuvieron éxito en adjuntar ese mensaje a una botella de cinco dólares de tinte de pelo. La contribución duradera de la investigación motivacional a Madison Avenue fue probar que se podía hacer eso con casi todo —que los productos y los anuncios con los que nos rodeamos son una parte tan importante del amueblamiento psicológico de nuestras vidas como las relaciones y las emociones y las experiencias que son normalmente objeto de estudio psicoanalítico".

En fin, un libro bastante entretenido y con el que se aprenden bastantes cosas. Yo os lo recomiento. Es entretenido, interesante y algo raruno.


De despidos, torpezas y mucha vergüenza

Como ya conté hace tiempo, soy torpe. Como también conté hace tiempo, la vuelta del trabajo la hago muy bien acompañada. O más bien, debo decir que la hacía. No es que se haya ido otra vez a su veraneo franquista, que también, es que E (más conocida como Tochi por estos lares) ya no va a volver a su oficina en el mismo polígono de ciudad dormitorio que compartíamos.

A E la han echado del curro. Una mierda. Han sido unos meses horrorosos para ella. Meses de incertidumbre, centrifugues y velitos negros. Que si ahora un ERTE, que si mejor un ERE, que si este mes lo mismo no cobráis, que si como sois una panda de irresponsables ahora os jodéis y declaramos concurso de acreedores (esto no lo digo yo, ojo, lo dice algún jerifalte un poco hijodeputa por ahí)... Lo dicho, un horror que se ha resuelto de la peor manera para E y muchos de sus compañeros que se han quedado en la calle.

Así que estoy muy triste (2014 está demostrando ser igual de cabrón o más que 2013, quién lo iba a decir). Por ella y por mí. Por ella por lo obvio. Y por mí, egoístamente, porque E y yo nos pasábamos las mañanas de conversación por correo electrónico. Días de más, días de menos, en función del curro, y rematábamos al salir. Y lo voy a echar mucho de menos. Espero que no pase mucho tiempo sin vernos, que nos propongamos vernos y lo cumplamos y que reanudemos el chat en cuanto se le pase el disgusto y las vacaciones.

Todo esto para explicar que yo esta mañana, que es la primera que E no iba a trabajar, he llegado a la oficina con mal cuerpo. Luego me he puesto a trabajar, llevo una época sin parar, y a media mañana me he dado cuenta de que E no estaba y de que no habíamos tenido ningún correo de los nuestros. Así que me he dicho 'voy a ponerle un guasap para que vea que me acuerdo de ella y que la echo de menos'. Y con un par de huevos voy y le escribo esto:

- Menos mal que tengo curro o me estaría muriendo de pena (emoticono besito)

Sí señores, eso es lo que he escrito. Letra por letra. A lo que ella no ha podido más que contestar.

- Eeeeeh... te he visto mandar mensajes con más tacto, cachoperra (emoticono llorando... de risa)

Yo, que sigo en modo lerda, no entiendo nada e insisto en la jugada

- ¡(emoticono llorando) En realidad me muero de pena pero no quería hacerte llorar (tres emoticonos compungidos) y es verdad que tengo curro.

Sin comentarios, cualquier cosa que diga solo lo empeorará más (si es que eso es posible).

- Ya...YO NO tengo curro, no sé si te acuerdas. Y yo si me muero de pena. Bueno, ahora mismo de risa, la verdad.

Aquí es donde quise morir. Sí, amigos, hasta que ella no me hizo ver lo que estaba diciendo no caí en la cuenta.

Ahora ya sabéis lo que os espera si me tenéis como amiga: tacto, sensibilidad, compasión...Soy una joya, oigan. Por suerte yo la tengo a ella y no a una como yo. Y tenemos conexión cerebral y ha entendido desde el primer momento lo que había intentado decir de la manera más torpe posible. Y hasta se ha muerto de risa.

Gracias E, por entenderme. Esto y todo.

Torontontero


Pues otro viajecito. Si antes hablo de los viajes que no son antes me toca hacerme las tourneés. Esta vez he estado en Canadá, en Toronto. Aunque poco, la verdad. Realmente en Toronto, Toronto sólo estuve un día, trabajando y lejos del centro. El resto de los días estuve al lado del aeropuerto.

Han sido días de trabajo y más trabajo. He cambiado mi jornada de verano madrileña de siete horas por maratones de 11 horas sin tiempo casi ni para comer. Se lo toman bastante en serio, la verdad. No sé lo que harán cuando vuelvan a casa después del trabajo, ni tampoco sé si estas jornadas son habituales o eran porque teníamos que entregar, pero el caso es que allí parecen bastante acostumbrados a ese ritmo de trabajo.

No es que me queje. Ya que estoy allí prefiero trabajar a quedarme en un hotel de polígono encerrado y sin coche para poder moverme, como era el caso. Bueno, el jefe sí que tenía coche y nos llevaba y traía a su conveniencia. Ahí también exagero, al que traía y llevaba era a mí porque los demás sí que alquilaron coches. Cosas de ser americanos en América. Yo necesitaba el carné internacional para eso, pero no me lo saqué.

Así que los días eran una sucesión de trabajar, y cenar tomando cervezas. Tampoco ha sido mal plan. La verdad es que he cenado bastante bien. Incluso he tenido ocasión de que me llevaran a un restaurante... de esos de... postín... de esos con señoritas en minifalda y ofreciendo pechuga... estuve acompañado de gerifaltes de mi empresa que entre cuatro, bueno, cuatro y medio, se pimplaron cuatro botellas de vino y luego se fueron fuera a fumar puros. Bastante prototípicos, pero como experiencia me sirvió. ¡Y el atún rojo con wasabi que me tomé estaba buenísimo!

Tuve jet lag tres de las cuatro noches que pasé allí. Sí, todas menos la última para que luego pudiera jetlaguear de vuelta. No estoy yo hecho para los viajes intercontinentales. Lo paso mal. Supongo que a todo el mundo le pasa.

No tuve ocasión de pasear por Toronto o de visitar algún museo o exposición. Eso fue una pena, porque una vez que estás tan lejos a mí me gusta aprovechar para ver algo. Ya me pasó en Bogotá y ahora en Toronto. Voy a ciudades, pero no las visito y eso no me gusta.

Por otro lado he conocido a la gente con la que intercambio correos a diario y eso está bien. Además casi todos son bastante majos. Esperemos que esto siga para adelante y podamos tener la oportunidad de volver a Toronto y quién sabe si incluso la oportunidad de vivir allí. Tiene que ser un sitio para vivir bastante bueno me parece a mí. Veremos y no centrifuguemos.

La foto de torontontero (si no me habéis hecho este chiste mil veces...) que he conseguido es desde el aeropuerto cuando me volvía.