Sobre la moral y la comprensión mutua

Llevo intentando no escribir este post mucho tiempo, pero al final me toca. No es porque me vaya a meter en fregados o porque vaya a tocar temas polémicos, aunque es posible que sí. Ya me conocéis. Llevo tiempo pensando cómo escribir esta entrada y tampoco me vienen ideas a la cabeza.

Yo escribo de una manera bastante irreflexiva, se me ocurre algo y lo cuento, sin más. No soy de tener varias ideas a medias o posts a medio hacer esperando el momento de su cristalización. De hecho, normalmente ni siquiera releo antes de publicar para posterior bochorno mío. Ni siquiera paso el corrector ortográfico y además escribo directamente en la aplicación de Blogger. Inconsciente, ya véis.

Pero el caso es que durante los últimos tiempos he querido volver sobre un tema que en su momento simplemente apunté en mi exitosa serie sobre la Tabla Rasa de Steven Pinker. Y es la parte de la moralidad. Proceloso campo donde normalmente es más fácil zozobrar y ahogarse que navegar con rumbo fijo. Ese capítulo no lo toqué mucho porque ya había hecho una disección del libro mucho más amplia de lo que sería juicioso. Llegando al extremo de que algunas personas pensaron en apuntárselo como leído simplemente por leerse los post, lo cual no está exento de mérito, por cierto.

Además, últimamente hemos estado hablando de la libertad. Sin ir más lejor aquí. Y me decantaba por ese tipo de libertad en el que lo que solo le afecta a uno no debe meterse ni el Estado ni la sociedad. Ese tipo de liberalismo es en el que yo me siento más a gusto y es, en cierta forma, racional. El problema, como habréis entendido, es que el ser humano no es racional, o no mucho.

Últimamente también hay cierto debate en la televisión sobre la nueva propuesta de ley del aborto y el derecho a decidir de las mujeres con expresiones del tipo "es mi cuerpo y hago lo que quiero con él" y hasta dónde debe llegar o no la posibilidad de legislar actos personales o de si estos actos no le incumben a nadie o sí. Como siempre que un debate entra en el campo de la política se convierte en un lodazal en el que lo único que se escuchan son palabras altisonantes e insultos.

Yo no pretendo hablar aquí del aborto, aunque mi opinión es conocida por todos, o casi todos, vosotros. Lo que pretendo es hablar un poco de los mecanismos de moralización porque según Pinker el hombre es un animal moralizador y cada vez más.

Dentro de la sociedad, las decisiones o leyes o estados de opinión tienden a reflejar el de la mayoría de los ciudadanos. Cuando se aprobó la ley de matrimonio homosexual lo hizo con el apoyo de gran parte de la población, era asumido por gran parte de la sociedad como algo deseable y ahí se ha quedado. Cuando ha habido un cambio de gobierno eso no se ha tocado ni parece que se vaya a tocar, afortunadamente.

Pinker describe la situación así (la traducción es mía): "La gente percibe que las reglas morales son universales. Medidas preventivas contra el asesinato o la violación, por ejemplo, no son cuestiones de moda o de gusto, sino que tienen una justificación trascendente y universal. La gente siente que los que cometen actos inmorales deben ser castigados: no solo esta bien castigar a los que cometen infracciones morales, sino que está mal dejarles “salirse con la suya”. Uno puede decir “no me gusta el brécol, pero no me importa que tú lo comas”, pero nadie diría “no me gusta matar, pero no me importa si tú matas a alguien”". Es decir, hay algo en la moral que nos hace impedir que otros cometan algo que para ellos puede no ser inmoral.

Pinker sigue explicándolo: "Esto es por lo que los partidarios de la libre elección se equivocan cuando dicen, como aparece en algunas pegatinas, “Si estás en contra del aborto, no abortes”. Si alguien cree que el aborto es inmoral, permitir que otros lo practiquen no es una opción, o no más que asesinar o violar pueda ser una opción. La gente por lo tanto se siente justificada en apelar a la justicia divina o al poder coercitivo del Estado para establecer los castigos correspondientes. Bertrand Russell escribió “El infligir actos crueles con la conciencia tranquila es el deleite de los moralistas — es por eso por lo que inventaron el infierno”".

Es decir, hay una percepción instintiva de lo que está mal y de lo que está bien, que no es la misma para todas las personas, pero las que perciben algo como malo, desean que el Estado legisle al respecto impidiéndolo. Eso pasa claramente en el aborto. El que está en contra de ello quiere que se legisle para impedirlo. Todos estamos de acuerdo en que está mal matar y que el que mata tiene que ser castigado, pero hay otros temas en los que no hay una unanimidad respecto a lo que cada uno considera que está bien. En el aborto pasa, por seguir con el ejemplo. Una parte de la sociedad cree que es un crimen a la altura del asesinato y se opone no solo a que no lo hagan ellos, sino son partidarios de que se les prohiba a todos y se castigue a los que lo cometen. Por otro lado, los que no ven que sea un delito invocan el que cada uno haga lo que quiera y que sean decisiones libres.

Seguro que todos vosotros os veis reflejados en una o en otra postura y, tal vez, podéis ver que son incompatibles. Pinker indica que "La gente tiene sentimientos viscerales que le proporcionan convicciones morales enfáticas y lucha por racionalizar esas convicciones después de que el hecho haya tenido lugar. Estas convicciones pueden tener poco que ver con juicios morales que uno pudiera justificar frente a otros en términos relacionados sobre su efecto en la felicidad o en el sufrimiento. Surgen, en cambio, del diseño neurobiológico y evolucionario de los órganos que llamamos sentimientos morales". "Encontramos una diferencia entre tres esferas de la moralidad, cada una de las cuales enmarca los juicios morales de una manera distinta. La ética de la autonomía concierne a los intereses y derechos del individuo. Y enfatiza la justicia como virtud principal y es el núcleo de la moralidad como se entiende por la gente secular e instruida perteneciente a la cultura occidental. La ética de la comunidad concierne a las costumbres del grupo social; incluye valores como el deber, el respeto, el cumplimiento de las convenciones y deferencia por la jerarquía. La ética de la divinidad concierne a un sentido de gran pureza y santidad, que se opone a un sentimiento de contaminación y corrupción". La primera parte de consciencia de derechos individuales es característicamente occidental y no está presente en otras culturas.

Hay otra parte en la que no voy a entrar, pero hay autores que dicen que las mayores atrocidades de la humanidad se han perpretado porque se habían deshabilitado esos sentimientos morales. "Personas decentes fueron adormecidas para que cometieran actos terribles mediante toda una diversidad de causas amoralizantes, por ejemplo las ideologías utópicas, las decisiones escalonadas (por las que el objetivo de las bombas puede pasar de fábricas aisladas a fábricas rodeadas de viviendas o a las propias viviendas) y la difuminación de la responsabilidad dentro de la burocracia. Muchas veces era el sentimiento moral básico -identificarse con las víctimas, o hacerse una pregunta que cuestiona la identidad moral: «¿Soy yo el tipo de persona que hace estas cosas?»- el que detenía a las personas en medio de esos actos atroces. El sentido moral, amplificado y extendido por el razonamiento y el conocimiento de la historia, es lo que se sitúa entre nosotros y una pesadilla de psicópatas implacables propia de Mad Max". (Esto es del texto en español, no es traducción mía, aunque ya os habréis dado cuenta)

Al final, como era de prever me he ido liando y ya va quedando largo. He intentado adentrarme un poco en el de la moralidad y en su distinta percepción de lo que está bien o mal. Creo que entender a la otra parte es fundamental para la estructuración social. El otro no es el demonio que disfruta masacrando fetos ni los otros son retrógrados trogloditas que impiden el avance de la sociedad y todos tienen razones para pensar como piensan (siguiendo con el ejemplo del aborto). En el entendimiento y el respeto está gran parte de lo que podría acercarnos. También lo dice Pinker, aunque es sentido común: "Los psicólogos sociales han descubierto que incluso en las batallas ideológicas, a veces se pueden encontrar lugares en común. Cada parte debe reconocer que ambas partes están sacando los pies del tiesto y que ambos comparten una serie de valores y disienten solo en cuales son más importantes en los casos en los que hay conflicto".

En fin, supongo que me habré explicado fatal, como siempre, pero de lo que estoy seguro es de que nos unen muchas más cosas de las que nos separan. Al final nos exaltamos por cosas que nos impiden ver la gran cantidad de ideas en las que estamos de acuerdo y de lo mucho que hemos conseguido entre todos. Ahora, si habéis llegado hasta aquí, en primer lugar os felicito y en segundo lugar me gustaría que me dijérais qué pensais del tema.

Breviario de los políticos

"No confíes ningún secreto, porque no hay nadie que con el tiempo no pueda convertirse en enemigo tuyo. No hagas nada en estado de euforia, pues cometerás errores o te expondrás a peligros. No esperes que nadie interprete en el buen sentido lo que tú haces: ya no queda en el mundo gente que lo haga".
Cardenal Julio Mazarino. Breviario de los políticos.

Me acabo de leer este libro, bastante breve, del cardenal Julio Mazarino. Supongo que como no leéis a Dumas el nombre de Mazarino os suena a poco. Como mucho os sonará Richelieu. Bueno, Mazarino fue el sucesor de Richelieu y aparece en los libros posteriores de Los Tres Mosqueteros como Veinte años después.

Mazarino fue quien gobernó Francia durante la infancia de Luis XIV. Fue un personaje bastante atractivo como protagonista de novelas: fue soldado, tuvo líos de amores, llegó a lo más alto de la política, tuvo enemigos poderosos, se enriqueció hasta extremos inimaginables... en fin, un personaje bastante curioso.

El caso es que se ha publicado hace poco su Breviario de los políticos y me lo he leído. Es un libro que da consejos para salir airoso y triunfar en una vida llena de intrigas. Es interesante a la vez que triste. Porque es un engaño y una pretensión de enterrar tus sentimientos y fingir otros que te favorezcan durante todo el tiempo. Por ejemplo: "si te han ofendido y se te ha alterado la bilis, no digas nada, ni des señal alguna de enfado si en tales circunstancias no te es útil mostrar tu animadversión ni vas a poder recibir ninguna satisfacción. Simula, por el contrario, que en nada se te ha agraviado, y aguarda el momento oportuno".

Todo se basa en intentar conseguir la máxima información de la gente que te rodea sin que ellos consigan nada de ti. Él habla de amigos, pero no creo que tuviera ninguno. Así dice: "No confíes en nadie cuando te alaben, ten por seguro que se están mofando de ti. Jamás confíes un secreto a nadie. No vayas ensalzándote a ti mismo porque te hayan menospreciado muchas veces, aunque tampoco te rebajes. Los demás te acechan para poder criticarte; por tanto, no des muestras de una cierta relajación de costumbres por la que te puedan juzgar. Si alguien se mete contigo y te insulta, piensa que está poniendo a prueba tu virtud. La amistad no existe: es simulación". También dice "compórtate con todos tus amigos como si se tuvieran que convertir en enemigos tuyos".

Por otra parte, es un libro de rabiosa actualidad, porque si uno sigue los consejos que se dan, es muy probable que triunfe en la política, aunque ya digo que una vida como la que él sugiere, y que sería parecida a la que llevó, no creo que me gustara.

Está lleno de dobleces morales. Por ejemplo, en un momento dice "di palabras elogiosas al que está afligido, y sobre todo consuélalo", muy loable ¿verdad?, pero es que sigue con "pues en situaciones como éstas salen a la luz los pensamientos más secretos y ocultos". Es decir, me da igual que lo pases mal, lo que quiero es aprovecharme de ti incluso en estas situaciones.

Es un maestro de la política, sin duda, como podéis ver aquí: "Si has de promulgar leyes nuevas, demuestra que son necesarias y consulta con hombres sabios sobre su implantación. O simplemente haz correr el rumor de que has seguido sus consejos sabiamente. Después, sin tener en cuenta esos consejos, promulga aquellas leyes que te parezcan bien a ti"; o "finge estar informado sobre algo y coméntalo en presencia de quien creas que de verdad está al corriente de ese asunto. Así, al irte rectificando, acabará por revelarte todo lo que sabe".

Al final resume sus ideas en cinco puntos: "Ten siempre presentes estos cinco preceptos: 1. Simula 2. Disimula 3. No confíes en nadie 4. Hable bien de todo el mundo 5. Prevé lo que has de hacer".

Ya véis que el tío estaba llamado a triunfar en la política, pero esto aboca a una vida de soledad que yo no querría para mí, la verdad.

Es un libro muy breve y muy bueno. Yo os lo recomiendo. Sobre todo porque, como dice el autor, "si alguna vez te conviene apartarte de la virtud, hazlo, pero sin caer en el vicio" y que "hay que conocer a fondo el mal para poderlo combatir". Y Mazarino sabía mucho sobre el mal, creedme.


Desgraciaito enfurecido

Bueno, esta es una entrada más para las personas que seguís nuestras andanzas y no tenéis tuiter. El pasado 14 de mayo nos comunicaron a Dr Fiestas y a mí que nos echan el próximo día 29. Así que al final nos echan, sí. Era algo anunciado, aunque nunca plasmado definitivamente. Era vivir semana a semana con el miedo a que fuera la última, a que cualquier día nos llamarían para firmar. He estado durmiendo fatal. Y parece que ya desde que la incertidumbre inmediata ha desaparecido, duermo mejor.

Debe ser el hecho de tener un objetivo, de saber más o menos lo que tienes que hacer lo que me hace estar más tranquilo. Ahora mi propósito es intentar cobrar la mayor parte de la indemnización posible y el que mi despido sea improcedente. Y es más una cuestión de venganza que de dinero en sí, aunque por supuesto que el dinero es importante.

Llevo desde febrero pidiendo a las secretarias una reunión con el director anterior y con el actual. Petición a la que ni siquiera han contestado, no ya que la hayan rechazado, es que ni contestan. La notificación de despido me la hizo uno de administración de la empresa junto con mi jefe, que no es de la empresa, al lado. Ni siquiera se han dignado en decir algo como "lo siento, las cosas son así" y eso cuando en teoría el 1 de julio cumpliría 12 años trabajando aquí. No es que no crea que porque lleves tres meses no deban tratarte con un mínimo de decoro, que por supuesto que sí. Lo que me parece bastante vergonzoso es que nadie me haya dirigido la palabra ni nadie me haya comentado nada acerca del despido y sus razones. ¡Ah!, sí, han tenido el detalle de encargar un informe que les ha costado más de cuatro mil euros para justificar mi despido como objetivo. Para eso parece que sí que hay dinero...

Por eso ahora mi objetivo es la venganza. Un mini conde de Montecristo que tiene pensado hacer públicos todos los chanchullos en los que ha participado o de los que tiene conocimiento. Tal vez sea una venganza que no sirva para nada, tal vez no sea más que una picadura de mosquito en la estructura de cobro de comisiones, complementos y sobresueldos de la universidad, pero al menos que no se diga que no lo vaya a intentar.

De momento voy siguiendo los pasos legales y recopilando información y pasándosela a los abogados a ver qué me dicen. Por ahora solo respecto al tema de mi despido, pero me apetece que aparezcan más cosas, que al final esos cargos universitarios, que son más políticos que técnicos, vean alguna sombra por delante de sus magníficas carreras. Tampoco descarto pasar información a algún periódico o confidencial de internet porque además saber cómo se desvía el dinero de investigación en la Universidad en estos momentos de crisis puede que encuentre alguna resonancia.

No sé, no es el hecho de que me despidan. Es el hecho de que me traten como basura, como una cosa. No sé si la indignación será buena para esto o no, lo que sí que sé es que estoy indignado y con ganas de hincar el diente. Ya os digo que puede que eso no sea lo mejor para mí, pero de momento no lo descarto.

Yo pocas veces me enfado (creo), aunque cuando se me hincha la vena es difícil hacerme parar y tiendo a ser algo parecido a:

(Más por dentro que por fuera, tengo que advertir...)

Veremos qué pasa. Ya os iré informando.

En otro orden de cosas, parece que no estaré mucho tiempo en el paro, aunque eso no puede asegurarse nunca, pero parece que las perspectivas son buenas.

Feliz cumpleaños, Bueni


Pues sí, feliz cumpleaños, Bueni. Bienvenida a los 37 (dijo él desde los 40...). Otra vez te felicito y otra vez vuelvo a decir que los felicitados, y felices, somos los que te conocemos y compartimos la vida contigo. Eres buena, alegre, simpática, dicharachera, mordaz, inteligente, estupenda y muy atractiva.

Además me aguantas. Y supongo que no será fácil en todo este tiempo en el que para mí ha sido imposible no llevarme los problemas del trabajo a casa y habré estado insoportable. Perdón por ello y gracias por ser como eres: fantástica.

Llevas un par de semanas pensando en qué vas a hacer por tu cumpleaños, pensando platos y postres, buscando esas cositas, esos detalles que te gustan tanto. Pensando en los gustos y en las necesidades de los invitados y centrifugando en varias cosas, supongo.

Este año has seguido dándole a la reposterexia, has seguido perfeccionando tu maestría, aunque se comenta por casa que hay déficit de rollos de canela. Ahora te ha dado por el pan y te sale muy rico. Además, esta afición tuya nos hace muy fácil a los demás regalarte cosas. Eso sí, el chollo se va acabando porque dentro de poco ¡los trastos nos invaden!

Este año fuimos cinco días a París y fueron fantásticos. Me organizaste una serie de posts por mi cumpleaños con los que se me saltaron las lágrimas, fue maravilloso. Yo no puedo llegar a ese nivel, espero que en los tres años que quedan para que los cumplas tú se me vayan ocurriendo cosas...

También ha habido cosas malas, como la muerte de tu abuela a la que yo ya conocí muy mayor.

Hoy no has tenido caminito de chuches y si no me doy maña tendrás un regalo horriblemente envuelto. Y es que manejar el celo, las tijeras y el papel parece algo fácil... menos cuando lo hago yo.

Muchas felicidades, mi vida. Te mereces lo mejor del mundo y espero poderte darte todo lo que pueda, siempre sabiendo que nunca será suficiente porque lo mejor del mundo eres tú.

Te pongo esta canción de Cole Porter en versión de Ella Fitzgerald que me ha costado bastante encontrar, la verdad. Espero que te guste.


Do I love you, do I?
Doesn't one and one make two?
Do I love you, do I?
Does July need a sky of blue?

Would I miss you, would I, 
if you ever should go away?
If the sun should desert the day, 
what would life be?

Will I leave you?, never!
Could the ocean leave the shore?
Will I worship you forever?
Isn't heaven forevermore?

Do I love you, do I?
Oh my dear it's so easy to see,
Don't you know I do, don't I show you I do,
Just as you love me?

Will I leave you?, never!
Could the ocean leave the shore?
Will I worship you forever?
Isn't heaven forevermore?

Do I love you, do I?
Oh my dear it's so easy to see,
Don't you know I do, don't I show you I do,
Just as you love me.

He encontrado este vídeo bastante mal grabado de Aztec Camera de la misma canción que también la cantan muy bien:


¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, ANNIEHALL!!!

36 a los 36

En nada cumplo treinta y siete que me parece un número muy feo, no sé por qué. Le he robado a Bichejo su idea de recapitulación del año por segunda vez. Muchas de las cosas que nombro aquí tienen su entrada correspondiente en el blog. Pero me daba vergüenza tanta auto cita así que no he puesto enlaces. Ahí van treinta y seis cosas de mi trigésimo sexto año de vida. No están todas las que son importantes, seguro, pero casi todas las que están son.
  1. Después de unos diez años de no ser ni la mitad de la gran mujer que fue y de un mes resistiendo lo impensable, mi abuela murió. Creo que tuvo más honras fúnebres y funerales que un jefe de Estado, pero esa es otra historia. Ya no tengo abuelos.
  2. El libro de Moli, su gestación, su evolución y la emoción de la publicación.
  3. Fui tía por tercera vez y me acaban de anunciar que lo seré una cuarta.
  4. Fin de semana largo en Vitoria y parte de La Rioja. Vitoria es una ciudad preciosa y además comimos tan bien como dicen los tópicos, si no mejor.
  5. Los cuarenta de ND con grandes fastos blogueros. Gracias otra vez a todos los que participasteis, blogueros o no.
  6. C monta en bici sin ruedines. Tiene mucha habilidad para los deportes.
  7. J lee estupendamente. Si me hubieran preguntado hace un año no me habría atrevido a asegurarlo.
  8. Primera exposición seria con niños. Prueba superada.
  9. El abismo laboral. Ahora ya estamos en otra fase, pero el año pasado hubo unos meses de muy poco trabajo y despidos en los que cada día quince y fin de mes eran desasosegantes. Con unas formas muy mejorables además.
  10. Y el de ND. Éste todavía está por decidirse, veremos qué pasa. Hasta ahora muchas noches de insomnio e intranquilidad. Pobre.
  11. Centrifugando, centrifugando, centrifugando. Me he visto en París, en Milán, yo sola con los niños en Madrid y ND en cualquier lugar del mundo, también he tenido momentos de velito negro… en fin, todas las combinaciones posibles (vender el piso, alquilarlo, dejarlo vacío…) cada vez que se apuntaba una oportunidad laboral fuera de Madrid.
  12. Quedadas blogueras espaciadas cada vez más. Muy requetemal.
  13. Momentos friki-fan con la promoción del Molilibro. Casi parezco la madre de la Pantoja pero ya me voy controlando.
  14. El más allá de la reposterexia: el panarrismo. Para este año en el que entro dejo la incursión en la masa madre que, aunque me da un poco de grimilla, sé que caerá cualquier día. Por ahora, mis chapatas y focaccias tienen gran éxito en casa. A ver si dentro de un año puedo contar que ¡por fin! he hecho un curso en Babette. O me compro una hucha.
  15. El taller de pan por webos fritos. Aprendí mucho, conocí gente y me lo pasé en grande.
  16. Sigo teniendo el blog bastante abandonado, aunque estoy intentando enmendarme.
  17. Cada vez leo menos. He pasado de ‘no encuentro nada que leer’ a ‘no me apetece nada buscar qué leer’. Confío en que será cuestión de encontrar un revulsivo pero a veces me da miedo porque empiezo a entender a Gordi cuando contaba esto.
  18. Mal en mi propósito de volver a ponerme estupenda. La parte buena es que aun con altibajos me voy manteniendo en un volumen razonable. Debería encontrar hueco para hacer algo de ejercicio, con eso bastaría. Pero soy tannnn vaga que sé que no lo haré.
  19. Mi tesooooro. Recién estrenados los treinta y seis recibí uno de los regalos que más ilusión me han hecho nunca. De ND, cómo no, que hace los mejores regalos siempre. Mi Kitchen Aid color rojo imperial que es más bonita que un San Luis ha llevado mi reposterexia a cotas desconocidas. Que os cuente él cómo me puse, no podía parar de moverme, se me iba a salir el corazón del pecho.
    Es o no es bonita, ¿eh?
  20. El curso de cocina italiana regalo de las blogueras. Aprendí mucho y me lo pasé fenomenal.
  21. Carmen. No sé exactamente cuándo empecé a leer su blog. Ni tampoco cuándo nos vimos en persona por primera vez. Pero sí que este último año ha sido en el que nos hemos visto más asiduamente. Otro descubrimiento. Y es tan divertida, o más, que en su blog. Si no lo leéis, tenéis que ir corriendo a verlo. Aquí.
  22. El concierto de Melody Gardot, en el que disfruté mucho. A ver qué traen este año a los veranos de la villa, que tenemos dos semanas sin niños que aprovechar.
  23. La gran cena en París. Toda una experiencia.
  24. El reencuentro con mi amiga P, a la que no veía desde hacía unos cuatro años. Como si no hubiera pasado el tiempo. Tal vez fuese lo mejor de París.
  25. Sonrisas y Lágrimas, el musical. A pesar de todas mis prevenciones y prejuicios me gustó mucho. Los niños se lo pasaron en grande.
  26. ¡P se casa! Es otra P distinta a la de París, se casa este verano con un tío estupendo y estoy muy contenta por ella.
  27. Como vaticiné el año pasado, no hemos visto casi nada a los Sheldon a pesar de su vuelta a los madriles. Mal.
  28. Mi lado oscuro farandulero sigue a pleno rendimiento. En una semana estreno la segunda obra de teatro en el cole de los niños. En función única (menos mal) y con director profesional. A ratos lo paso mal porque me pongo nerviosa pero luego me lo paso genial. Así que supongo que si se tercia el próximo año me vuelvo a embarcar.
  29. Me cambian los gustos, ¿será la edad? Cada vez me gusta más el vinagre y les estoy cogiendo el punto a las alcachofas, que hasta hace poco no me gustaban nada. Supongo que las espinacas seguirán sin gustarme nunca pero ya no me atrevo a asegurar nada. ¡Si hasta le empiezo a ver algo a Robert Downey Jr!
  30. Canas. Ya tengo más canas que pelo mío (empiezo a pensar que me las pone alguien, siguiendo la teoría conspiranoica de ND). Al menos en las zonas más visibles. De vez en cuando manejo la posibilidad de cortarme el pelo y dejarlo que salga a su aire. Luego no tengo valor.
  31. Se me han borrado las manchas de la cara. Lo descubrí por casualidad hablando de la BB cream, a la que voy a poner un monumento.
  32. Cambio de sitio en el trabajo. Sigo haciendo lo mismo pero rodeada de gente diferente. No me acabo de acostumbrar, soy una mujer de rutinas.
  33. Otro reencuentro. Con el Hermano E. No nos veíamos desde junio de 2008 cuando me cambié de trabajo. Fue corto y me quedé con ganas de más. La próxima con ND, que no se conocen y eso hay que arreglarlo. También tiene un blog que recomiendo. Aquí.
  34. C pasó su primera noche en casa de una amiga. Se hace mayor.
  35. No sé si atreverme a decir esto pero creo que me estoy cansando de tuiter. A lo mejor dentro de unos días lo retomo con las ganas de antes pero llevo unos días que no me apetece mucho.
  36. Los correos de los viernes. Los instituicionalizó Bichejo para manternernos al día y hay posibilidades de que durante el año que entra se conviertan en citas los miércoles para despellejar el ¡Hola!. Pero eso está en manos de la Gran Empresa.
Y con esto y un bizcocho acabo. El año que viene serán treinta y siete. Muchas van a ser, que ya me ha costado sacar treinta y seis cosas.