El leopardo

"Personalmente, pienso que la capacidad de asesinar es fundamental en todo hombre sano. Nuestra existencia es una lucha por las cosas buenas, y aquel que no es capaz de matar a su prójimo no tiene derecho a existir. Matar es, pese a todo, anticipar lo inevitable. La muerte no hace excepciones, y mejor así, porque la vida es dolor y sufrimiento. Visto de ese modo, todo asesinato es un acto de compasión. Solo que no lo vemos cuando el sol nos calienta la piel, cuando el agua nos refresca los labios y sentimos a cada latido ese absurdo deseo de vivir; e incluso por unas migajas de tiempo estamos dispuestos a pagar con todo lo que hemos conseguido en la vida: dignidad, posición, principios. En ese momento debemos ir hasta el fondo, dejar atrás la luz que nos desorienta y nos ciega. Hasta la oscuridad fría y esclarecedora. Y sentir la dureza del núcleo. La verdad. Que era lo que yo debía encontrar. Que fue lo que encontré. Lo que hace de una persona un asesino".
Jo Nesbø. El Leopardo.

Como casi todos los años por estas fechas os hablo del nuevo libro de Jo Nesbø. Ya os he comentado que es mi escritor actual de novela negra favorito. Siempre me engaña, siempre me tiene con el corazón en un puño y siempre hace que me devore sus libros. Creo que este es el quinto suyo que me leo de la serie del comisario Harry Hole y todos me han encantado. La verdad es que cada vez son más enrevesados, con más giros y más sorprendentes, pero a mí me enganchan. En la novela negra o entras o no entras. Si ves el cartón pues el libro se acaba, pero si no descubres antes de tiempo quién es el asesino y la historia te tiene pillado es un pasatiempo de lo más recomendable para desconectar y disfrutar.

En esta ocasión, por centrar un poco las cosas, Harry Hole ha dejado la policía y está malviviendo en Hong Kong lleno de deudas de juego y aficionado al opio. Llega alguien con la misión de traerlo de vuelta a Noruega donde se están sucediendo unas muertes extrañas con unos aparatos de tortura monstruosos llamados la manzana de Leopoldo. Y hasta aquí puedo leer.

Harry sigue con su vida desastrosa, sus problemas con el alcohol y las drogas, su incapacidad de ser feliz y su imán para atraer desgracias a la gente que tiene cerca.

Aparecen varios sidekicks habituales y otros nuevos.

Por ponerle un pero, es bastante minucioso en los nombres de calles y barrios de Oslo de los que yo no tengo ni la más remota idea. También es bastante snob. No Harry, sino el escritor y describe platos gourmet o vinos de una manera que se ve que solo es para fardar.

Unos párrafos

"pensó en lo vulnerable que era todo, en lo rápido que cambiaban las cosas, y en cuántas cosas podían destruirse en cuestión de segundos. En que eso era la vida: un proceso de destrucción, una descomposición de algo que, en el punto de partida, es perfecto. Lo único que le otorgaba un poco de tensión era si la destrucción sería repentina o lenta".

 "La luz se filtraba hacia el interior a través de unas persianas grises de acero, y Harry se caldeaba las manos con una taza de café blanca con el nombre de Kripos en letras azules. La sala de conferencias se parecía, para variar, a aquella otra de Delitos Violentos en la que tantas horas de su vida había pasado. Luminosa, costosa a la par que espartana de esa forma fría y moderna que no implica minimalismo, sino solamente cierto grado de falta de espíritu. Una sala que incita a la eficacia, para poder salir de allí echando leches".

"El sol bajo de la tarde arrancaba destellos a los dientes de cristal de las ventanas rotas en las fachadas de ladrillo. El ambiente estaba impregnado de esa sensación de abandono que uno solo encuentra en las fábricas cerradas, donde todo lo que uno ve se ha construido para una actividad febril y eficaz de la que no hay ni rastro".

 En fin, un libro muy entretenido. Si os gusta la novela negra y no habéis leído ningún libro de Nesbø yo os recomiendo que le déis una oportunidad. La merece.


Holmes & Watson. Madrid days

Pues en un arranque de locura me he visto esta película de José Luis Garci. Ya os he contado varias veces que yo por Garci siento admiración cuando habla de cine. Me encanta cowboys de medianoche y me encanta oirle hablar de cine. El problema lo tengo con sus películas. Para mí es todo un misterio como ese señor que habla con admiración del cine clásico de Hollywood del que yo también soy admirador. Ese señor que se deshace en elogios de John Ford, de Hitchcock, de Hawkes... consigue perpetrar bodrios de un calibre intergaláctico. Películas como canción de cuna, la herida luminosa, la del dos de mayo o el crack pueblan mis pesadillas cinéfilas. No las aguanto. Yo soy un fan del cine negro y es que es ver la primera media hora del crack o los primeros cuarenta y cinco minutos y querer sacarme los ojos y sobre todo los oídos, No hay nada más artificioso que un diálogo de Garci queriendo ser natural. Aún recuerdo con terror cuando mis padres nos llevaron al cine a ver volver a empezar que había ganado el oscar y había que ir a ver qué era eso. Algo de lo que aún hoy no me he podido recuperar. Recuerdo vagamente que no entendía porqué decían "pesetes" y cosas así. Luego ya he comprendido que sería algún asturianismo, pero la película es para dormir a gente espídica y con red bulls a gogó.

Bueno, no quiero seguir por ahí porque me caliento y al final voy a empezar a hablar de la película de este fin de semana y no quiero.

En fin, a lo que íbamos. El rodaje de la película de Holmes & Watson lo fui siguiendo a través del programa de cowboys. La escritura del guión, entrevistas con los protagonistas, programas desde el rodaje... Todo muy bien envuelto, la verdad. Además yo soy un gran seguidor de Sherlock Holmes. Me he leído las obras completas y aunque sean un tanto repetitivas a mí me encantan sus casos e historias. La verdad es que me los leí en la adolescencia y hace tiempo que no los he vuelto a leer, pero fueron unos de los libros que me han hecho ser el lector que soy.

Iba con muchas prevenciones y la verdad es que la película no es nada del otro jueves, pero la he visto y no me he muerto ni he tenido tentación de infligirme ningún daño corporal por mi osadía. Así que en términos generales puede considerarse un éxito.

Aquí os pongo el trailer por si os da tentación como a mí esta película o a Alaska las lentejas:



Superficiales

"Lo que nos hace más humanos, había acabado creyendo Weizenbaum, es lo que menos tenemos de computable: las conexiones entre nuestra mente y nuestro cuerpo, las experiencias que conforman nuestra memoria y nuestro pensamiento, nuestra capacidad para las emociones y la empatía. El gran riesgo al que nos enfrentamos al implicarnos más íntimamente con nuestros ordenadores —al pasar por cada vez más experiencias vitales a través de los incorpóreos símbolos que parpadean, vacilantes, en nuestra pantalla— es el de empezar a perder nuestra humanidad, a sacrificar las cualidades que nos separan de las máquinas".
Nicholas Carr. Superficiales.

Hace unos días me terminé de leer este libro que salió de oferta del día en Amazon. Y ya sabéis... libro barato, sobre el cerebro... a la cartera sin dudarlo.

El libro es bastante interesante. Parte de la premisa de que nuestro cerebro es capaz de cambiar según para qué lo utilicemos y que la manera en que lo estamos utilizando con internet no es la mejor porque ese bombardeo constante de información hace que no pensemos en profundidad ni analicemos lo que leemos y que esa lectura en profundidad es la que permite el pensamiento intelectual.

Es un libro un tanto pesimista. Es cierto que internet es una gran distracción, pero también una ayuda y aunque nos vaya a reducir el número de intelectuales... en fin, creo que ahora hay más de los que ha habido nunca.

La parte en la que describe la evolución del pensamiento y como esos descubrimientos tecnológicos como el reloj, el mapa o el libro cambiaron la forma en la que pensábamos es muy interesante. Aparece el efecto Flynn y cómo sin ser genéticamente muy distintos de nuestros antepasados somos más listos, sobre todo en pensamiento abstracto y relacional.

Nos habla sobre la plasticidad del cerebro y cómo se produce el aprendizaje y el olvido. También sobre el paso de memoria a corto plazo a memoria a largo plazo. Todo eso, como os comento, a mí me parece muy interesante. Lo que no acabo de ver tan claro como este señor es que internet nos esté llevando a una época de oscuridad intelectual. Es cierto que afecta a nuestra manera de pensar y es cierto que hace que el pensamiento superficial prime sobre el profundo por la profusión de medios, hipervínculos y demás, pero también hay que saber para qué se utiliza internet. Nadie creo que se enfrente a internet para escribir la Divina Comedia. El tanto por ciento de intelectuales o eruditos o sesudopensantes no debe ser muy alto y yo creo que de manera global internet no tiene ese efecto tan negativo sobre la producción intelectual que el señor Carr indica. Puedo estar equivocado, sin duda, pero yo creo que en nuestra época se lee bastante y se ejercita el cerebro también bastante.

¿Que nos enfrentamos a una época en la que los jóvenes no profundizan y se dejan llevar por las redes sociales y los hipervínculos? Pues en mi época eran las máquinas recreativas y los billares o futbolines y antes que eso serían otras cosas.

Algunos párrafos:

"La cultura es algo más que el agregado de lo que Google describe como «la información del mundo». Es más de lo que se puede reducir a código binario y subir a la Red. Para seguir siendo fundamental, la cultura debe seguir renovándose en las mentes de los miembros de cada generación".

"¿Qué determina lo que recordamos y lo que olvidamos? La clave de la consolidación de la memoria es la atención. Almacenar recuerdos explícitos y, lo que no es menos importante, establecer conexiones entre ellos, requiere gran concentración mental, amplificada por la repetición o por un intenso compromiso intelectual o emocional. A mayor agudeza de la atención, más nítida será la memoria. «Para que un recuerdo se pueda conservar —escribe Kandel—, la información de entrada debe transformarse a fondo, profundamente. Esto se logra prestando atención a la información y asociándola de manera significativa y sistemática al conocimiento ya bien establecido en la memoria»".

"Lo que estamos experimentando es, en sentido metafórico, lo opuesto a la trayectoria que seguimos a principios de la civilización: estamos evolucionando de ser cultivadores de conocimiento personal a cazadores recolectores en un bosque de datos electrónicos".

Un libro interesante por si os interesa el funcionamiento del cerebro y por qué somos como somos.


El tren del circo


Escribo este post para deciros que mi relación con el circo se ha cerrado definitivamente. En teoría hoy tenía mi juicio por el despido. La verdad es que yo denuncié mi despido llevado por el rencor y por el desprecio que sentía que se había cometido contra mí. Bueno, contra nosotros, porque ya sabéis que Dr Fiestas ha compartido todos estos sinsabores a la par que yo.

Mi razón no era otra que haberme sentido despreciado, maltratado... me dejó bastante tocado, tanto por el despido como por la forma. La forma fue lo peor. Después de 12 años allí el que me comunicó el despido fue el administrativo, no tuvieron la decencia de hacerlo en persona.

Y el caso es que yo estaba buscando trabajo y desde 3 meses antes de que me despidieran llevaba intentando reunirme con ellos para pactar un despido en caso de que encontrara otro trabajo, pero me rehuyeron y nunca quisieron reunirse conmigo.

Tuve bastante suerte y encontré trabajo a los dos días de que me despidieran, pero eso no perdona en modo alguno la manera en la que me trataron. La herida se ha ido cerrando con el tiempo y la verdad es que ya no siento ese rencor hacia ellos. Si acaso alivio por haber salido de allí. Como le dijo la abogada de la empresa a mi abogado: "si hasta les ha venido bien que los despidiéramos". En fin, sin comentarios, aunque es cierto. Yo hoy en día estoy mejor, mejor pagado y mejor considerado. Tener jefes que aprecian lo que haces y que te felicitan por tu trabajo es una experiencia nueva para mí.

Respecto al fin de mi relación... bueno, nos encomendamos a un muy buen abogado y a pesar de que nos dijo que no teníamos muchas posibilidades al final la empresa se avino a negociar. El problema con el despido es que tienes que demostrar que es improcedente y eso es bastante difícil. A pesar de todos los tejemanejes, corrupciones e injusticias que vivimos allí, no teníamos pruebas documentales que pudieran ser pruebas, o podían ser pruebas de mala administración, pero no de despido improcedente.

El acuerdo es bastante favorable para nosotros visto que en caso de llegar a juicio no las teníamos todas con nosotros, pero eso es lo de menos. Por supuesto que el dinero es importante y que supone un desahogo o un colchón para tiempos difíciles, pero para mí lo más importante es lo que pone en el papel del acuerdo: que el despido era improcedente. Sé que es un mero acuerdo y que no es un reconocimiento de la gente que me despidió, pero sí lo es de la empresa y algo es algo.

En fin, the show must go on, pero cada uno por su lado. Dejo allí algún que otro amigo y los recuerdos me los llevo conmigo. Esos recuerdos y los maravillosos compañeros que tuve a lo largo de los años son lo mejor del circo. Que sigan los payasos haciendo sus números y los acróbatas sus saltos sin red. Incluso que los malabaristas sigan suscitando aplausos por su habilidad. Yo ya me he ido a otro circo. Gracias por lo que me enseñó y espero que una directiva menos corrupta haga que sea rentable y una puerta abierta al mundo de los trenes por la que más y más gente se vaya enamorando del mundo del caballo de hierro.


La posibilidad de una isla

"Antes de toda tristeza, antes de toda pena o de toda falta claramente definible, hay otra cosa, que se podría llamar el terror puro del espacio. ¿En eso consistía la última fase? ¿Qué había hecho yo para merecer ese destino? ¿Y qué habían hecho, en general, los hombres? Ya no siento odio dentro de mí, ni nada a que agarrarme: ni referencia, ni indicio; el miedo está ahí, verdad de todas las cosas, en todo igual al mundo observable. Ya no hay mundo real, mundo sentido, mundo humano; he salido del tiempo, ya no tengo ni pasado ni futuro, ya no tengo ni tristeza ni proyecto, ni nostalgia, ni abandono ni esperanza; ya sólo queda el miedo".
Michel Houellebecq. La posibilidad de una isla.

Cada primero de mes es momento de hablar del club de lectura. Ese club en el que lo inesperado ya no lo es. En esta ocasión Newland ha decidido, en plena posesión de su poder dictatorial y rotativo, elegir este libro de Michel Houellebecq. Creo que había elegido otro, pero que ya lo había leído alguien.

El libro a mí me ha dejado que ni fu ni fa. No ha sido un horror, lo cual ya es elevar el estándar del club, ni me ha resultado tan bueno como el mapa y el territorio, el anterior libro suyo que me había leído.

Este libro podría calificarse como de ciencia-ficción. Plantea un futuro apocalíptico en el que hay personas, o neohumanos, que van siendo reemplazados por otro clon suyo cuando mueren mientras que a la vez los humanos han vuelto a una época oscura en la que la cultura ha sido aniquilada y viven como animales. Estos neohumanos tienen a su disposición todas las narraciones de sus antepasados y las interpretaciones de esos textos y se dedican a una vida de contemplación y reflexión alejados unos de otros y conectados por una especie de Skype.

El libro intercala capítulos de los descendientes de Daniel, el protagonista, con los propios relatos de Daniel de manera que se nos va contando cómo surgió toda la raza de los neohumanos. Daniel es un humorista cínico y descreído que se ha hecho rico gracias a sus espectáculos y guiones de películas. En el libro hay un lenguaje bastante vulgar, hay que advertirlo. Y muchas referencias sexuales.

Es un libro bastante pesimista. Y a mí me ha resultado algo pesado, pero tampoco en exceso. No me parece un horror, pero no me deja con muchas ganas de leerme otro libro suyo en algún tiempo.

Algunos párrafos:
 "Mirando por casualidad un programa cultural en la televisión española (por lo demás era más que una casualidad, era un milagro, porque los programas culturales no abundan en la televisión española, a los españoles no les gustan nada los programas culturales ni la cultura en general, es terreno que les parece profundamente hostil, a veces tienes la impresión, cuando hablas de cultura, de que se lo toman como una especie de ofensa personal), me enteré de que las últimas palabras de Emmanuel Kant, en su lecho de muerte, habían sido: «Ya basta». Tuve un ataque de risa doloroso, acompañado de dolores de estómago que se prolongaron durante tres días, al cabo de los cuales empecé a vomitar bilis".

"el humor y el sentido del ridículo (a mí me pagaban, y me pagaban estupendamente, por saberlo) sólo pueden lograr una auténtica victoria cuando atacan blancos desarmados de antemano, como la religiosidad, el sentimentalismo, la abnegación, el sentido del honor, etcétera; por el contrario, son impotentes para dañar seriamente los determinantes profundos, egoístas y animales de la conducta humana".

"España acababa de dotarse de un gobierno socialista, menos sensible que otros a la corrupción, menos vinculado con las mafias locales, y firmemente decidido a proteger a la clase culta, acomodada, que constituía el grueso de su electorado".

En fin, que habrá a quien le guste y a quien no. Yo no sabría decirlo. Está claro que hay libros mejores con los que se aporvechará más el tiempo y otros peores con los que se perderá en mayor medida. Pasaos por los blogs de Newland, Paula, Bichejo y Carmen para ver qué les ha parecido a ellos. Por cierto, hay una película sobre la novela dirigida por el propio escritor y que en film affinity saca una puntuación horrorosa. A lo mejor me animo y la veo.