La posibilidad de una isla

"Antes de toda tristeza, antes de toda pena o de toda falta claramente definible, hay otra cosa, que se podría llamar el terror puro del espacio. ¿En eso consistía la última fase? ¿Qué había hecho yo para merecer ese destino? ¿Y qué habían hecho, en general, los hombres? Ya no siento odio dentro de mí, ni nada a que agarrarme: ni referencia, ni indicio; el miedo está ahí, verdad de todas las cosas, en todo igual al mundo observable. Ya no hay mundo real, mundo sentido, mundo humano; he salido del tiempo, ya no tengo ni pasado ni futuro, ya no tengo ni tristeza ni proyecto, ni nostalgia, ni abandono ni esperanza; ya sólo queda el miedo".
Michel Houellebecq. La posibilidad de una isla.

Cada primero de mes es momento de hablar del club de lectura. Ese club en el que lo inesperado ya no lo es. En esta ocasión Newland ha decidido, en plena posesión de su poder dictatorial y rotativo, elegir este libro de Michel Houellebecq. Creo que había elegido otro, pero que ya lo había leído alguien.

El libro a mí me ha dejado que ni fu ni fa. No ha sido un horror, lo cual ya es elevar el estándar del club, ni me ha resultado tan bueno como el mapa y el territorio, el anterior libro suyo que me había leído.

Este libro podría calificarse como de ciencia-ficción. Plantea un futuro apocalíptico en el que hay personas, o neohumanos, que van siendo reemplazados por otro clon suyo cuando mueren mientras que a la vez los humanos han vuelto a una época oscura en la que la cultura ha sido aniquilada y viven como animales. Estos neohumanos tienen a su disposición todas las narraciones de sus antepasados y las interpretaciones de esos textos y se dedican a una vida de contemplación y reflexión alejados unos de otros y conectados por una especie de Skype.

El libro intercala capítulos de los descendientes de Daniel, el protagonista, con los propios relatos de Daniel de manera que se nos va contando cómo surgió toda la raza de los neohumanos. Daniel es un humorista cínico y descreído que se ha hecho rico gracias a sus espectáculos y guiones de películas. En el libro hay un lenguaje bastante vulgar, hay que advertirlo. Y muchas referencias sexuales.

Es un libro bastante pesimista. Y a mí me ha resultado algo pesado, pero tampoco en exceso. No me parece un horror, pero no me deja con muchas ganas de leerme otro libro suyo en algún tiempo.

Algunos párrafos:
 "Mirando por casualidad un programa cultural en la televisión española (por lo demás era más que una casualidad, era un milagro, porque los programas culturales no abundan en la televisión española, a los españoles no les gustan nada los programas culturales ni la cultura en general, es terreno que les parece profundamente hostil, a veces tienes la impresión, cuando hablas de cultura, de que se lo toman como una especie de ofensa personal), me enteré de que las últimas palabras de Emmanuel Kant, en su lecho de muerte, habían sido: «Ya basta». Tuve un ataque de risa doloroso, acompañado de dolores de estómago que se prolongaron durante tres días, al cabo de los cuales empecé a vomitar bilis".

"el humor y el sentido del ridículo (a mí me pagaban, y me pagaban estupendamente, por saberlo) sólo pueden lograr una auténtica victoria cuando atacan blancos desarmados de antemano, como la religiosidad, el sentimentalismo, la abnegación, el sentido del honor, etcétera; por el contrario, son impotentes para dañar seriamente los determinantes profundos, egoístas y animales de la conducta humana".

"España acababa de dotarse de un gobierno socialista, menos sensible que otros a la corrupción, menos vinculado con las mafias locales, y firmemente decidido a proteger a la clase culta, acomodada, que constituía el grueso de su electorado".

En fin, que habrá a quien le guste y a quien no. Yo no sabría decirlo. Está claro que hay libros mejores con los que se aporvechará más el tiempo y otros peores con los que se perderá en mayor medida. Pasaos por los blogs de Newland, Paula, Bichejo y Carmen para ver qué les ha parecido a ellos. Por cierto, hay una película sobre la novela dirigida por el propio escritor y que en film affinity saca una puntuación horrorosa. A lo mejor me animo y la veo.



El viaje de Shackelton

"Elegí la vida por encima de la muerte para mí mismo y para mis amigos... Creo que está en nuestra naturaleza el deseo de explorar, de adentrarnos en lo desconocido. La única derrota verdadera sería la de no salir a explorar jamás".
Ernest Shackleton. Citado en el libro.


Me he leído este libro en un momentito. Es una especie de cómic, aunque más bien diría que es un libro ilustrado. No hay diálogos. Es una de las historias más impresionantes de supervivencia del siglo pasado. Su historia me la he leído varias veces en varios libros y sigue conmoviéndome. Además las fotos de la expedición polar son impresionantes.

Shackelton es uno de los mayores héroes polares. Al contrario que Scott fue un jefe responsable y a pesar de todas las penalidades que sufrieron no perdió ni a un solo hombre en su expedición.

Shackelton había participado en la expedición de Scott y estaba familiarizado con lo que era el polo y vivió de cerca el desastre de la expedición.

Una vez que se había conquistado el polo sur lo que quedaba era atravesar la Antártida de lado a lado y era lo que Shackelton intentó a borde del Endurance. El Endurance quedó atrapado en el hielo y la tripulación tuvo que abandonarlo meses después cuando finalmente se hundió.

Los hombres y los perros tuvieron que transportar todos los suministros y equipamiento durante varios meses hasta que llegaron al borde del hielo y tuvieron que sacrificar a los perros con los que habían convivido durante más de un año.

Ya en los botes llegaron a la isla Elefante donde esperaron a que llegara algún barco, pero pronto se dieron cuenta de que por allí no abundaban las rutas de balleneros o mercantes y decidieron que unos cuantos se meterían en un pequeño bote para navegar 1200 km hasta la isla de Georgia del Sur.

Llegaron 10 días después, pero al lado contrario de donde estaban las bases balleneras. Así que decidieron atravesar lo que hasta entonces se consideraba inexpugnable. Llegaron al puerto ballenero y volvieron a por todos los componentes de la expedición.

Todo esto lo cuenta este libro. Yo pensaba que era más bien un cómic de adultos, pero es esencialmente un libro para niños o jóvenes. Los dibujos son preciosos, así como de pinturas Alpino o Plastidecor. Además cuenta otra parte de la historia menos sabida que es la de la mitad de la expedición que fue por el lado contrario para aprovisionar a los de Shackelton en su intento de cruzar la Antártida.

Os pongo un vídeo trailer de esos que le gustan a Bichejo:


Un libro muy bonito e interesante. C ha decidido leérselo. A ver si es verdad y le pica el gusanillo de los libros de viajes y aventuras...


La sangre de los King

"—Vamos, siéntate, siéntate —suspiró su tío—. No te hagas el ofendido tan rápido, Jim. Si quieres continuar desempeñando un cargo público, tendrás que recordar dos cosas. La susceptibilidad es un lujo que nunca te puedes permitir; esa es la número uno. Segundo, nunca te harás popular diciéndole a un hombre algo que ya sabe y haciéndole preguntas que no puede contestar".
Jim Thompson. La sangre de los King.

Pues esta semana ha tocado leerme este libro de Jim Thompson. Creo que es el décimo que me leo. Y todos buenos. ¿Todos? Todos no. Una aldea poblada por irreducibles galos resiste todavía y siempre al invasor. Efectivamente, todos menos el del club de lectura que todo malogra. Yo empiezo a pensar en una mano negra porque no es normal.

Este libro de Thompson me lo recomendó Loque a la que también le gustan los libros de Thompson (buen gusto, no se puede negar) y resulta que estaba desaparecido del mercado, descatalogado, pero justo este mes ha salido una reedición en serie negra y me lo he comprado.

Es una novela del Oeste. De esos tiempos del salvaje Oeste de las películas en los que los indios aún no han sido sometidos, en los que se viajaba en tren o en caballo y en los que la ley brilla por su ausencia. Son los tiempos de las grandes extensiones de tierra, de los revólveres y cuchillos.

Y en ese mundo se mueven como pez en el agua los King. Una familia para la que parece que las leyes no existen. O al menos si no son sus leyes. Hacen y deshacen a su antojo en Oklahoma. Y de repente aparece un hermano que ha estado alejado de la familia durante mucho tiempo. Su madre huyó de allí, aunque tampoco era un ejemplo de virtud, ni mucho menos.

En fin, tampoco cuento más. Es un libro que me ha recordado a los timadores. En este libro no hay nadie bueno. Todos intentan engañar a los demás y quedarse con todo y todos desconfían, y con razón, de todos los demás.

Es una muy buena novela. Es violenta y cruda y los personajes que aparecen son despreciables. Aún así los hay más despreciables que otros y vas tomando partido. Te atrapa y tienes que seguir leyendo. Además no es muy larga (224 páginas). Además aparece su propio padre como secundario, como ayudante del sheriff, y cuenta parte de su historia.

Algunos párrafos:

"—Recuerdo un caso suyo de hace años. Una fulana que hacía de bailarina estafó a un banco y se quedó prácticamente con todos sus activos. Bueno, todas las pruebas estaban en contra de ella; Temple prácticamente ni se molestó en elaborar una defensa. Pero naturalmente, no había tirado la toalla. Normalmente, esa mujer vestía para enseñar la zona norte y sur de su ombligo, pero Temple la hizo vestir con bonete y con un holgado vestido de matrona".

"Nunca le había importado mentir, y de hecho, prefería decir una mentira antes que la verdad, pues a la larga siempre era mucho más provechoso, e invariablemente más interesante".

"Le habló en español, como hacen todos los hombres sabios cuando tratan asuntos delicados y dolorosos".

"Critch se quedó mirando a la mujer. Ella le devolvió una mirada impasible, desdeñosa. Y entonces su expresión cambió, y enseguida volvió a cambiar. Y cambió y cambió y cambió, como si su propietaria pretendiera adaptarse y aclararse, encontrar alguna verdad con la que poder vivir. Y al final encontró solo lo que todos encuentran, lo único que hay, ya sea oro o metal de baja ley o escoria. Pero inevitablemente aceptable, en cualquier caso, porque es todo lo que hay y nada más".

Si os gusta la novela negra del oeste, ese amplio campo, seguramente os guste esta novela. Si no, pues, nada, otra vez será. A mí me ha parecido muy buena, aunque creo que no llega al nivel de 1280 almas o el asesino dentro de mí, pero casi.



Ideas oblea

A lo mejor me meto en un lío hablando de lo que voy a hablar. No es de obleas, nadie se mete en un lío por hablar de obleas. Es algo que gusta a todo el mundo, o a casi todo... porque siempre hay algún rarito por ahí.

No, de lo que quiero hablar es de ideas oblea. Es un término que se me ha ocurrido mientras reflexionaba sobre la actualidad y me deprimía con ella.

No sé si me creeréis, pero yo hace un par de meses no tenía ni idea de quién era Pablo Iglesias. Bueno, sabía quién era el original, el fundador del PSOE, pero no este individuo que nos asalta a todas horas desde todas partes y que parece que va a convertir si le dejamos a España en una nueva Venezuela.

Yo llamo ideas oblea a todas las que presentan estas gentes. Son aparentes, pero son casi transparentes y si las tocas, se rompen. Si intentas hacer algo práctico con ellas no aguantan el peso de la realidad. Incluso si simplemente intentas pensar en ellas pueden llegar a deshacerse. Por ejemplo, ayer alguien retuiteaba esta reflexión de Andrés Aberasturi sobre el ínclito Monedero, otro que tal baila. Parece ser que en alguno de estos programas disertaba sobre quién puede opinar o no del país que quieren tener. Según él, ya lo habrán adivinado, de política puede hablar él y la gente que ha estudiado para ello (politólogos, científicos sociales, filósofos) y la gente del pueblo que acude a sus círculos y asambleas. Nadie más. Bueno, de momento pueden opinar, pero su opinión no debe ser tenida en cuenta. Oblea.

Igual que el vídeo que me dió a conocer a P. Iglesias y que yo creía que era de broma:


Otra oblea.

También tenemos a Beatriz Talegón que tiene más obleas de las que parecen posibles. Incluso tenemos un duelo en la cumbre entre Bertín Osborne y Beatriz Montañez. Pura oblea:


El mundo está lleno de ideas oblea y parece que van a más. Entiendo que una sociedad que ve Hombres, mujeres, bíceps y berzas (como acertó muy bien Phaskyy a renombrarlo) tiene que tener su equivalente político. Lo que pasa es que yo creo que los políticos que teníamos (o que seguimos teniendo) ya estaban a un nivel bastante lamentable. No creía que hubiera demanda para lúmpenes políticos, pero se ve que sí.

Y lo peor de todo es que casi todos son profesores universitarios: Iglesias. Monedero, Junqueras... incluso Revilla! Ya sé que la Universidad no está en sus mejores momentos y que la genta más valiosa no se queda en ella, pero de que no se quede la más valiosa hasta que se quede esto... quiere decir que la cosa está muy malita porque es que esta gente no sabe ni hablar ni escribir.

En fin, tampoco quiero darle mucho más a la manivela, pero la verdad es que cuando creía que no podría deprimirme más. Cuando veo que nombran a Chuache embajador de Madrid o que destrozan desde dentro de su partido al que seguramente sea el único que vale algo... no sé. ¡Me dan ganas de comerme unas obleas!

The lost continent

"Estaba en una parte del mundo en la que podías conducir durante cientos de kilómetros sin encontrar la civilización, o al menos encontrarte a otra persona a la que no le gustara la música del acordeón".
Bill Bryson. The lost continent.

Empecé a leerme este libro en Nueva York. Lo tenía en el Kindle y lo leía cuando me levantaba por la mañana antes de que amaneciera Anniehall. Es lo bueno del libro con luz, que puedes leer a oscuras.

En este libro, Bryson recorre América siguiendo las huellas de los viajes de vacaciones que hizo con sus padres cuando era chaval. De esta manera recorre casi todo EE.UU. y nos va contando sus recuerdos de esos sitios y sus peripecias viajeras.

Es un libro que me ha gustado, pero me ha parecido inferior a otros suyos. Está menos cargado de humor y él aparece con un deje de superioridad sobre sus 'fellow americans' que no me ha gustado. Ese considerarse por encima de los demás no acaba de parecerme bien.

El libro está dividido en dos partes: la zona al este de Des Moines, Iowa; y la zona al oeste. El autor va recorriendo estado tras estado y llevándonos a sitios que visitó o que no pudo visitar porque su padre tenía dos máximas respecto a lo que debían visitar: que fuera educativo y, más importante, que fuera gratis.

Os he contado que a mí los libros de viajes me gustan muchísimo, así que por ese lado me tenía ganado. Por otra parte me ha parecido menos divertido que otros y además a la vez Anniehall se estaba leyendo 'I'm a stranger here myself' y se estaba muriendo de risa. Lo cual hacía que pensara que me había equivocado de libro.

Algunas de las visitas que hace (el libro está escrito en el 88) serán luego desarrolladas en otros. Por ejemplo, hay varias referencias a Henry Ford que luego aparecen más detalladas en el libro suyo que me leí hace unos meses. Aquí tenéis el recorrido que hace por si os interesa:


Me hubiera gustado que hubiera pasado más tiempo en Nueva York, por ejemplo. Pero en esos años por lo visto era una ciudad muy peligrosa y según cuenta él estuvo tentado de hacerse tarjetas de visita para ir repartiendo con la gente con la que se cruzaba por la calle en las que decía 'muchas gracias por no asesinarme'.

Para terminar os pongo algunos párrafos (la traducción es mía):

"Recuerdo un tramo largo y brillante en el que podía ver hasta un par de millas de carretera y al final había un pequeño punto marrón. Mientras me iba acercando vi a un señor sentado en una caja en su jardín, en alguna ciudad de seis casas con un nombre como Espita o Urinario, viéndome aproximarme con extraordinario interés. Me vió pasar rápidamente y por el espejo retrovisor pude verlo todavía mirándome mientras seguía mi camino hasta desaparecer en la calima. Todo el episodio debió durar unos cinco minutos. No me sorprendería si aún pensara en mí de vez en cuando".

"Fue todo muy triste pero debería haberlo sabido. Como siempre solía decirle a Thomas Wolfe, hay tres cosas que no puedes conseguir en la vida. No puedes vencer a la compañía telefónica, no puedes conseguir que un camarero te mire hasta que no quiera verte y no puedes volver de nuevo a casa".

"Por norma general no soy partidario de hacer cosas por principios  –es una clase de principio que tengo– pero tengo seis reglas respecto a restaurantes que intento cumplir. Son: Nunca comas en un restaurante que muestra fotografías de la comida que sirve (pero si lo haces, nunca te creas las fotografías). Nunca comas en un restaurante con papel aterciopelado en las paredes. Nunca comas en el restaurante de una bolera. Nunca comas en un restaurante en el que puedas oir lo que están diciendo en la cocina. Nunca comas en un restaurante en el que hay actuaciones en las que los artistas tienen en el nombre palabras como Hank, ritmo, trío, combo, Hawaianos, Polca. Nunca comas en un restaurante que tiene manchas de sangre en las paredes".

Un libro que está bien, nada que escriba este señor puede estar mal, pero que no es de lo mejor que ha escrito.