Tragidoodles

 Estoy sufriendo una crisis de lectura. Desde que terminé el libro de How to be a Brit no he vuelto a leer nada. Un mes prácticamente en blanco. Supongo que son cosas que pasan. Hay veces que apetecen más otras cosas.

Puede que me tenga que ir dentro de poco un par de semanas al extranjero y puede que allí retome la lectura. No lo sé. Estoy un poco inapetente. He empezado la autobiografía de Springsteen, pero no llevo casi nada leído. Y no es que no me esté gustando. Es que tengo inapetencia lectora.

Me he leído este libro que se lee en un suspiro. Son unas viñetas de un humor bastante negro o a veces sin humor, solo negritud y desolación. Como dice el título, son trágicas o justo antes de pasar algo trágico. Os he puesto una de esas viñetas y os pondré un par de ellas más por si os pudiera interesar. A mí me ha gustado, aunque algunas de las escenas me parecen bastante pasadas de la raya, pero es que para gustos, colores. Ya se sabe.



 En fin, un libro interesante y raro mientras espero que me vuelvan a venir las ganas de leer.

Leo y yo


Segundo intento para escribir una entrada sobre Leonard Cohen y lo que ha significado para mí. Me había quedado una entrada bastante bonita, creo yo, pero Blogger decidió borrarla sin compasión. 

Empiezo hablando de que mis primeros contactos con Leonard se produjeron a través de la televisión y de alguno de esos programas de música del fin de semana tipo Rockopop o Número 1. De hecho creo que fue en este último en el que recuerdo ver un vídeo de Take This Waltz en el que hablaban de Granada y de Lorca. Yo poco sabía de Lorca. El Romancero Gitano y poca cosa más y no sabía del surrealismo ni de de Poeta en Nueva York.

I'm Your Man fue el primer disco de Cohen que me compré en alguna oferta de esas de CD por 1000 pesetas o algo parecido. Tengo casi todos sus CDs hasta Dear Heather. Recuerdo un disco en directo que creo que se llamaba Cohen Live o algo así en el que para mí está la mejor versión de Everybody Knows. Incluso tengo un disco tributo llamado I'm your fan.

Para mí la música de Cohen es una musica profunda y divertida a la vez. Es innovadora, sugerente y también hace referencias a nuestra herencia literaria del pasado. Desde la Biblia hasta Cavafis o Lorca. Es una maravilla. Al menos para mí, claro. También hay referencias a la injusticia, al azar, a la represión y al psicoanálisis.

Me ha acompañado y seguirá haciéndolo mientras yo siga vivo y será una de las razones para creer que somos capaces de hacer el bien. Y hacerlo con estilo, claro. Él se reía de sí mismo, pero yo creo que era una persona tremendamente atractiva. Y esa voz que fue madurando con los años, curándose en excesos y en la propia vida. Para mí fue ganando, sin duda. Oir ahora Suzanne y a continuación If it be your will, por ejemplo, indica que fue a mejor.

También tuve la suerte de verlo en concierto hace unos años. Uno de los mejores conciertos en los que he estado. Fue un aténtico placer. Durante más de dos horas canté, reí y me emocioné. Una oportunidad única que debo agradecer a que se quedara arruinado por que su representante se fue con el dinero mientras él estaba en un monasterio budista en Los Ángeles.

Me he leído sus libros, sus dos novelas y un libro de poesía que me regaló Anniehall. Es un artista, un poeta que canta. Una persona con temas recurrentes y algunas idas de olla, pero que, al menos yo, puedo entenderlo perfectamente.

Aún no he escuchado su último disco, casi póstumo. Espero hacerlo próximamente. Además, seguramente me toque ir a Montreal dentro de bastante poco y ya tengo localizada su casa allí. Espero encontrar también ese parque dónde le sucedió lo que contó cuando recibió el premio Príncipe de Asturias.

Esa es otra, que además es una persona humilde y agradecida. Una persona llena de humanidad y que sabe encandilar al público aunque seguramente lo que nos cuenta no sea totalmente verdad, o puede que sí, pero ¡qué más da! Es lo que pasa cuando das el premio a una persona que se lo merece: que lo agradece y nos hace estar agradecidos de que haya aceptado el premio que nosotros mismos le damos.

Igualito que Dylan:


En fin, se ha ido una de las personas que más he admirado en mi vida, pero eso sí, we have the music.
Like a bird on the wire
Like a drunk in a midnight choir
I have tried in my way to be free
Like a worm on a hook
Like a knight from some old fashioned book
I have saved all my ribbons for thee
If I, if I have been unkind
I hope that you can just let it go by
If I, if I have been untrue
I hope you know it was never to you

So long, Leonard

I remember you well in the Chelsea Hotel
you were famous, your heart was a legend. 
You told me again you preferred handsome men 
but for me you would make an exception. 
And clenching your fist for the ones like us 
who are oppressed by the figures of beauty, 
you fixed yourself, you said, "Well never mind, 
we are ugly but we have the music." 

And then you got away, didn't you babe... 
Chelsea Hotel, Leonard Cohen.

 

Que te sea la tierra leve.

Sexto año de la era Kindle


Un año más ha pasado y aquí estoy de nuevo para hacer recuento de los libros que me he leído en los últimos doce meses. Ha sido un año con menos lecturas. Las causas principales son dos o tres: he tenido menos tiempo por el trabajo, he estado más vago y he jugado mucho a Pokémon Go.

No le echo la culpa a las personas Pokémon. No podría. Pero el hecho es que eso ha hecho que esté menos en casa y que lea menos en el autobús. Tampoco es malo. Ya he dicho muchas veces que leer en torno a 50 libros al año es un signo de chaladura, así que por ese lado he ganado en cordura o por lo menos no he empeorado.

A continuación os pongo la lista de libros de este año:
  1. Yes please de Amy Poehler
  2. A cien millas de Manhattan de Guillermo Fesser
  3. Love & Math de Edward Frenkel
  4. Por qué fracasan los países de Daron Acemoglu y James A. Robinson
  5. Open de Andre Agassi
  6. Historia de dos ciudades de Charles Dickens
  7. Lacrónica de Martín Caparrós
  8. Sweetness & Power de Sydney W. Mintz
  9. The Strangest Man de Graham Farmelo
  10. Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift
  11. The Devil in the White City de Erik Larson
  12. Matar a Leonardo da Vinci de Christian Gálvez
  13. Estambul de Orhan Pamuk
  14. Macbeth de William Shakespeare
  15. El Asombroso Spider-Man: días de gloria de Stan Lee y John Romita
  16. Koba el Temible de Martin Amis
  17. El Príncipe de Nicolás Maquiavelo
  18. Policía de Jo Nesbø
  19. Cicatriz de Juan Gómez-Jurado
  20. Ravel de Jean Echenoz
  21. Muñecas Rotas de James Carol
  22. Las brujas de la noche de Lyuba Vidogradova
  23. La gran migración de Hanz Magnus Enzensberger
  24. El peligroso encanto de lo invisible de Philip Ball
  25. Harry Potter and the cursed child de J.K. Rowling
  26. Grandes Esperanzas de Charles Dickens
  27. La sangre de los libros de Santiago Posteguillo
  28. Nadie lo ha visto Mari Jungsted
  29. The road to Little Dribbling de Bill Bryson
  30. En busca del cine perdido de Natalia Ruiz
  31. How to be a Brit de George Mikes
  32. Butcher's Crossing de John Williams
Salen 32, aunque como el de por qué fracasan los países no me lo leí, pues realmente son 31. Claro, que haberme leído el de Leonardo debería contar por varios... Ese es sin duda el peor libro del año. Aún siento escalofríos al recordarlo... "Tan solo un dolor persistente en la zona rectal le provocaba inevitablemente una retrospección hasta su recién terminado martirio".

Hay muchos libros buenos. Así repasando la lista diría que los mejores han sido Macbeth, el diablo en la ciudad blanca, Lacrónica, Open, Harry Potter o Grandes Esperanzas entre otros.

Lo peor, aparte del señor Gálvez, sería el de los países que no terminé o Butcher's Crossing. También hay que decir que este año hay bastante menos llantos que otros. En general ha sido un buen año lector. Miro la lista y siento más alegría que escalofríos.

Otro año más de lecturas y de emociones. También otro año más a las espaldas. La vista cansada se va abriendo paso.

Y termino, como siempre, pidiendo recomendaciones. Ya sé que no siempre hago caso, pero muchos de los libros que me recomendáis están en la balda digital esperando su momento.

Butcher's crossing

"—¡Jóvenes! —dijo McDonald con desdén—. Siempre pensáis que hay algo por descubrir. 
—Sí, señor —dijo Andrews. 
—Pues no hay nada, ¿entiendes? Naces, mamas mentiras, te crías en casa con mentiras, aprendes otro tipo de mentiras en la escuela. Toda una vida llena de mentiras, y luego, cuando ya vas a morir, tal vez te das cuenta de que no hay nada, nada salvo tú mismo y lo que podrías haber hecho. Pero, claro, no lo hiciste porque esas mentiras decían que había algo más. Y entonces te das cuenta de que podrías haber tenido el mundo entero, siendo el único que conoce el secreto… Pero ya es demasiado tarde. Te has vuelto viejo y no hay vuelta atrás".
John Williams. Butcher's Crossing.

Principio de mes y nos toca hablar de un libro del club de lectura. En esta ocasión hablaré de esta novela de John Williams, autor de otra que comenté en el blog llamada Stoner.

Ese libro trataba sobre un profesor en una universidad del medio oeste. Era un libro en el que no pasaba nada, pero en sí era una lectura agradecida. Como dije, no es un libro que te cambie la vida, pero tiene un pase. Si hablas de la vida de un profesor en Misuri no puedes esperar sorpresas, aventuras o vivencias extraordinarias. Es lo que tiene.

En cambio, este libro, que escribió antes que el anterior, nos presenta un escenario en el que la acción, la aventura y el descubrimiento de uno mismo tiene que ser el protagonista: es un libro que sucede en el Oeste. En el Oeste de las películas, en el Oeste del ferrocarril, de los búfalos, de los grandes paisajes, de los pueblos hechos con cuatro edificios de madera, el Oeste de la frontera.

Yo soy un gran fan de las películas del Oeste. Me gustan prácticamente todas. Las buenas y las malas. Hay algo en ellas que me atrae como una polilla a la luz. Esa lucha por hacerse valer, esa medida del deber, del dar la talla, de descubrir tus límites, de la amistad, del estar todo por hacer, pero que aunque no llegue la ley, sí que llega el deber... esos paisajes de Monument Valley, de las Rocosas, de las praderas con los bisontes, los indios. En fin, os podéis hacer una idea de que me gusta mucho. Este libro tenía todas las papeletas para gustarme y lo cogí con muchas ganas.

Es cierto que las ganas se me quitaron enseguida leyendo cosas como esta en la primera página:
"Cuatro mulos tiraban del carro por el desigual y ondulado camino que discurría en ligero descenso desde la pradera hacia Butcher’s Crossing; a medida que las pequeñas ruedas del carromato entraban y salían de las roderas dejadas por carros más pesados, la carga amarrada en el centro y protegida por una lona se iba moviendo, las cortinas laterales, subidas, golpeaban las varas de nogal que sostenían el techo de listones y lona, y el solitario pasajero sentado al fondo tenía que apuntalarse contra las delgadas tablas de los lados, con una mano apoyada en el duro banco forrado de cuero y la otra aferrada a uno de los lisos palos de nogal hincados en zócalos de hierro sujetos a las tablas laterales".
Ya me di cuenta de que no iba a ser un libro del Oeste en el que fuera a encontrar grandes emociones salvo que me fuera a golpear algún adjetivo de los que pululan por estas páginas muy a la manera de las manadas de bisontes del libro: libres y por miles.

Este libro llega (siempre según mi opinión, claro) a cotas de aburrimiento que no creí posible que se pudieran alcanzar. Ver las paredes lisas de mi casa ahora que no tenemos ningún cuadro puesto me produce más emoción que este libro. Y es que nunca creí que pudiera ser aburrido hablar de cazadores de bisontes, de heladas, de cruce de ríos indómitos, de quedarse aislado en la naturaleza, de un viaje de iniciación y de descubrimiento...

Al final lo peor no son los adjetivos que, gracias a Dios, hacen un efecto gaseosa que se va repitiendo de vez en cuando, pero que se mantiene en el límite de lo que es tolerable por mí. Lo peor (nunca te lo perdonaré, Carmena) es que estropea la aventura. Es que es como hacer que Río Rojo se convierta en la guía telefónica.

En la nota editorial nos dicen que "si hay un eslabón perdido, y ahora finalmente encontrado para el público español, que une a Melville con Cormac McCarthy, ese es John Williams". Mejor que siga perdido el eslabón, la verdad. ¡Qué atrevimiento! Comparar a este juntapalabras con Melville es como comparar a Bach con la música conceptual. O como ya comenté por aquí poner a Picasso en el museo del Prado. Es violencia gratuita. No se lo merecen. O a lo mejor si, pero salen perdiendo, sin duda.

En fin, mi opinión es solo una y si queréis otra más entusiasta y, ¿por qué no?, más acertada podeís leer las reseñas de MG, Paula, Carmen y Juanjo,