C.F.

Durante estas vacaciones hemos recibido una de esas noticias que no quieres recibir nunca. Dudaba si escribir sobre ello en el blog y resulta que L se me ha adelantado mandándome esto. Gracias L, por ponérmelo así de fácil. Éstas son sus palabras, bien bonitas, pero bien podrían ser las mías o las de cualquier otra de 'la banda del patio'. 

Te echo de menos, pero no es desde ese fatídico jueves, no, te llevo echando de menos meses, desde que dejaste de escribir “Buenos días, chicas” y detrás de esa frase cualquier cosa, que muchas veces abría debate, un debate que podía durar dos minutos o toda la mañana, eso dependía del trabajo que tuviéramos y a veces ni eso, nos liábamos y era un no parar.

Al principio estos correos eran entre tú y yo, el grupo no estaba formado. Supongo que igual que a mi, escribías a todas.

Luego llegó tu invitación para hacer “algo” para nuestros niños en el cole, y me apunté, no muy convencida, porque actuar no es lo mío, pero me apunté. Fuimos cinco. Parecía divertido, y lo fue, vaya que lo fue, cuatro zanahorias y Cardio. Cuántos correos dando ideas, cuántas tardes de reunión preparando la actuación para nuestros niños. El atrezzo, esas cajas (vagones) que forrabas a tu manera (las manualidades no son lo mío, decías), y era verdad, pero le ponías taaaanta ilusión a todo... Y salió bien, el teatrillo y el grupo. Esto fue a finales del 2011. No recuerdo en qué momento entró nuestra sexta integrante, porque parece que está desde el principio, y entonces se formó “La banda del patio”.

Y llevo meses sin que aparezca ese mail, desde que empezaste a estar malita. Y lo he echado de menos todo este tiempo, pero tenía la esperanza de que en poco tiempo volvería. Ahora se que no volverá a aparecer, y sé que cada día al abrir mi correo me acordaré de ti, cada vez que reciba una invitación de cumple de algún niño del cole me acordaré de ti, cada vez que quedemos de cañas “la banda” me acordaré de ti, cada vez que haya que organizar algo me acordaré de ti, cada vez que vea a los tuyos me acordaré de ti, se acordarán de ti, nos acordaremos de ti.

De mi parte, además de suscribir lo que dice L, añado esto. Sé que es una canción de amor pero he decidido transformarla en una de amistad porque yo pienso recordarla sonriendo. Porque C sonreía mucho.


In Memoriam.

New York, New York

Pues sí, amigos, mañana partimos hacia Nueva York para pasar una semana como paletillos por Manhattan. Ya estuvimos otra semana hace cinco años y nos encantó. Así que hemos decidido volver cuando hemos podido. Yo se lo debía también a Anniehall porque es muy buena y tuvo que soportar junto a mí mi despido del año pasado y demás malos momentos. Entre otras cosas nos quedamos casi sin vacaciones porque en mi trabajo actual empecé a trabajar en Junio y no tenía muchas vacaciones de las que poder echar mano.

Para compensar ese mal trago hemos decidido irnos a un hotelazo. La otra vez lo que nos falló fue el hotel que era bastante regulero (el de la foto). Así que hemos decidido que esta vez miserias, las justas.

También tenemos un montón de cosas que queremos hacer y ver y como siempre nos entrará el agobio y terminaremos p'al arrastre. Siempre decimos que no lo vamos a hacer, pero nos conocemos.

Tenemos ya entradas compradas para ver un par de musicales y un recital de música clásica en el Lincoln Center. Anniehall se ha pertrechado de la ayuda tecnológica y lleva una aplicación en el móvil con mapas y los sitios que queremos ver para tener las cosas más o menos agrupadas.

También lleva una serie de locales gastronómicos, principalmente pastelerías y panaderías, que habrá que visitar. Yo todo lo hago por ella, no porque sea un tragaldabas...

 En fin, tampoco queremos que nos envidiéis mucho (un poco sí, que uno no va a Nueva York todos los días). Y si tenéis alguna recomendación que podamos acomodar en nuestra apretada agenda, pues adelante, no os cortéis que no caeran en saco roto. Nos vemos a la vuelta.



Bears

Pues como no todo va a ser hablar de libros, pero tampoco tengo yo tiempo e inspiración para otras cosas os voy a hablar de un documental que acabo de ver.

Se llama Osos y es de Disney. No sabía yo que Disney tenía una rama de documentales de naturaleza, pero a juzgar por el producto les auguro bastante éxito.

El director del documental es Alastair Fothergill que quizás recordarán por ser el director de otros documentales como Planeta Azul o Tierra, la película de la serie Planeta Tierra en la que también trabajó como productor.

Las imágenes que aparecen son absolutamente espectaculares y de una belleza que sobrecoge. Las de las avalanchas de nieve son impresionantes y las de la caza de los salmones son realmente únicas. Solo les ha faltado ponerle una cámara al salmón... tal vez para el siguiente documental...

Además está narrado por John C. Reilly lo cual está muy bien. Además habla que se le entiende perfectamente sin necesidad de subtítulos ni nada. El vídeo nos muestra el primer año de vida de dos cachorros y de su madre desde que despiertan de su hibernación al final del invierno hasta que vuelven a meterse en su madriguera. Hay emoción, intriga, dolor de barriga...

Lo que no me ha acabado de gustar, pero hace que pueda ser un punto a favor para otro público, es que la narración es un tanto infantil. No está mal. Si hace que los niños se aficionen a ver documentales me parece perfecto, pero a mí se me pasaba un punto de graciosillo y simplón.

Aún así es de los mejores documentales que he visto últimamente. Si queréis ver imágenes de Alaska que quitan el hipo, adelante. Os aconsejaría que tuviérais un televisor de alta definición, pero vosotros que sois gente entregada al ocio seguro que ya lo tenéis.

Como avance os pongo el trailer del documental por si os pica el gusanillo.


One summer, America 1927

"Para maximizar el número de kilómetros de autonomía, se eliminó cada onza de peso innecesario. Linbergh no llevó nada que no fuera a necesitar. Incluso cortó los márgenes de sus mapas".
Bill Bryson. One Summer, America 1927.

Pues sí, esta es una de esas ocasiones en las que me alegro de saber leer en inglés. O al menos de enterarme de lo que leo. Bill Bryson es uno de mis escritores favoritos y he podido leerme este libro antes de que se edite en España. No sé si hubiera tenido que esperar mucho o poco, la verdad, pero me da que va a tardar aún algún tiempo en estar disponible en español.

Es un libro, como dice el título, que cuenta el verano de 1927 en Estados Unidos, aunque algunas de las cosas que cuenta tuvieron repercusión mundial.

Aparecen decenas de personajes, pero los principales son Charles Lindbergh y su vuelo desde Nueva York a París y cómo se convirtió en un héroe de la noche a la mañana. Babe Ruth, jugador de baseball de los Yankees que ese año batió su récord de home runs cuando al principio de la temporada nadie daba un duro por él, Henry Ford, Herbert Hoover, Sacco y Vanzetti...

O en palabras suyas (traducidas por mí): "así que tal vez merezca la pena parar un momento para recordar solo algunas de las cosas que sucedieron ese verano: Babe Ruth golpeó sesenta home runs. La Reserva Federal cometió el error que propició el crash de la bolsa. Al Capone disfrutó de su último verano de eminencia. Se rodó el Cantante de Jazz. Se creó la televisión. La radio se hizo adulta. Sacco y Vanzetti fueron ejecutados. El presidente Coolidge decidió no presentarse a la reeleción. Empezaron las obras en el Monte Rushmore. El Mississippi se desbordó como núnca lo había hecho. Un loco voló una escuela en Michigan y mató a cuarenta y cuatro personas en la peor matanza de niños en la historia de América. Henry Ford dejó de fabricar el modelo T y prometió dejar de insutar a los judíos. Y un chico de Minnesota voló a través de un océano y cautivó al planeta de una manera en la que nunca había sido cautivado con anterioridad. [...] Fue un verano cojonudo".

El que es cojonudo (perdóneseme el exabrupto) es el libro. Va más en la línea de At Home que en la de sus libros de viajes o memorias. No falta el humor, pero es más didáctico que humorísitico.

Además de todas esas cosas, aparece el proceso de creación del primer musical moderno (show boat), el que llamaron crímen del siglo que fue el de Ruth Snyder y Henry Gray y que motivó libros y películas como Perdición o el cartero siempre llama dos veces, del resurgimiento del Ku Klux Klan, de la eugenesia, de la silla eléctrica, de actrices cuya carrera estaba a punto de acabarse por culpa del cine sonoro como Clara Bow, la prohibición de alcohol y sus consecuencias... en fin podría seguir y seguir.

Cada libro de Bryson (salvo una historia de casi todo que no puedo recomendar a nadie) es un acierto seguro. Aún me quedan algunos libros suyos por leer, pero poco a poco, tampoco hay que darse atracones que luego pasa lo que pasa.

A modo de ejemplo de lo que he aprendido en plan chafardeo es que treinta años después de la muerte de Lindbergh se supo que: "Lindbergh había tenido una vida privada mucho más compleja de lo que se pensaba con anterioridad. Entre 1957 y su muerte, Lindbergh había llevado una relación a distancia en secreto con una sombrerera alemana, Brigitte Hesshaimer de Múnich, con la que tuvo dos hijos y una hija. Los hijos les contaron a los reporteros que Lindbergh había sido un visitante misterioso que aparecía una o dos veces al año. Ellos sabían que era su padre, pero pensaban que su nombre era Careu Kent. Según investigaciones posteriores, Lindbergh también tuvo relaciones simultáneas con la hermana de Brigitte Hesshaimer, Marietta, con la que tuvo dos hijos más y con una secretaria alemana, identidicada solo como Valeska, con la que todavía tuvo dos hijos más". ¡Vaya pájaro el Lindbergh este! ¡Si le llega a fallar alguna vez el avión podría haberse ido volando por la ventanilla!

Algún otro párrafo:

Respecto a los récords de home runs: "El uso de drogas como ayuda para batear está muy lejos del objetivo de este libro, así que simplemente observemos que incluso con la ayuda de esteroides, muchos jugadores actuales no son aún capaces de lograr tantos home runs como los que Babe Ruth golpeaba con una dieta de perritos calientes".

"Para ser un hombre que cambió el mundo, Henry Ford viajó muy poco. Residió durante toda su vida en un radio de doce millas de su lugar de nacimiento, una granja en Dearborn, Michigan, justo a las afueras de Detroit. Vió poco del gran mundo y no podría importarle menos. Era orgullosamente cerrado de mollera, escasamente escolarizado y cuanto menos cercano al analfabetismo funcional".

 "Aunque era ilegal producir vino para el consumo privado, los propietarios de viñedos podían vender paquetes de concentrado de uva que podía convertirse en vino en casa. Por si a alguien no se le hubiera ocurrido, los paquetes venían con avisos en letras grandes que decían: 'precaución: fermentará y se convertirá en vino en 60 días'. Desafortunadamente para los amantes del buen vino, los cultivadores de uva arrancaron las viñas existentes y plantaron uvas que daban cantidad, pero no calidad. A los viñedos de California les costaría una generación recuperarse".

En fin, un libro fantástico que termina con el siguiente párrafo en los agradecimientos: "un agradecimiento especial a mis hijos, Catherine y Sam Bryson, por su generosa y extremadamente barata ayuda investigadora y, por encima de todos a mi querida, imperturbable, largo tiempo sufridora e imperturbable esposa que siempre me lo perdona todo, Cynthia". A un hombre así hay que quererlo mucho. Y leerle, sobre todo leer sus libros.


El libro de la señorita Buncle

"Con bastante incoherencia, añadió que el personaje de la señora Horsley Downs era detestable y no tenía nada que ver con ella, aunque obviamente se había hecho con mala intención, porque era exactamente igual que ella, y que por tanto era difamación en estado puro y debía castigarse con todo el rigor de la ley"
D.E. Stevenson. El libro de la señorita Buncle.

Pues ya es uno de agosto y aquí estamos de nuevo para hablar del libro de este mes del club de lectura. En esta ocasión hemos leído el niño de la señorita Buncle de D.E. Stevenson.

Os he hablado sobre la maldición del club y sobre la manera inefable en la que siempre acertamos... en no elegir lo que nos gusta a todos.

Este caso no iba a ser una excepción. No creo que nadie diga que no le ha gustado, pero a mí se me queda como psché. La idea es bastante buena. Trata de una señorita que escribe un libro en el que cuenta las cosas que pasan en el pueblo bajo pseudónimo. Y cuando se publica se corre la voz y todo el pueblo se revoluciona.

La idea es bastante buena. O al menos a mí me lo parece. El problema es que se estira más allá de lo que sería razonable. A mí me parece que llega a aburrir un poco. Hay una parte intermedia del libro que se hace larga y vas pasando páginas y páginas y no acabas de ver la luz al final del túnel. Ves lo que va a pasar, o lo intuyes, o no acabas de ver la necesidad de tanto detalle en la narración. Me parece que unas cuantas páginas menos le hubieran venido muy bien.

 Algunos párrafos:

"La señora Carter no vio motivo de objeción; personalmente, después de comer prefería sentarse plácidamente con un libro y a veces, sin perder la compostura propia de las señoras, cerraba los ojos y descabezaba un sueñecito".

"–El mundo no es ni muchísimo menos perfecto –replicó el tío Mike, que había vivido mucho y había aprendido a aceptar lo malo y lo bueno de la vida como una mermelada con laxante añadido–. Hay muchas cosas que están mal, pero es así y no se puede cambiar".

"Hoy en día no se da de comer a los santos, se les pregunta por qué no cobran el paro y se les aconseja que soliciten ayuda a la parroquia".

En fin, que visto lo que nos hemos leído no está mal, pero es un libro que no da para mucho más que para pasar el rato. Una buena idea algo alargada. Tenéis otras reseñas mejores que esta en los blogs de Carmen, Bichejo, Paula y Juanjo.