El sentido de un final

"El placer o el dolor más nimio basta para enseñarnos la maleabilidad del tiempo. Algunas emociones lo aceleran, otras lo enlentecen; de vez en cuando parece que no fluye, hasta el punto final en que desaparece de verdad y nunca vuelve".
Julian Barnes. El sentido de un final.

Llego por los pelos a escribir la reseña. Hoy (día 31) he hecho una tortilla de patatas, he jugado al just dance con C y he sustituído a Bichejo en un concierto porque se ha puesto malita.

Así que pensaba haber tenido más tiempo para escribirla, pero no. De todas maneras tenía que haberlo hecho bastante antes porque la memoria no es lo que era y ya el sentido de un final lo tengo bastante olvidado.

De Julian Barnes me he leído dos libros. Uno que me gustó mucho (el perfeccionista en la cocina) y otro que me horrorizó (el loro de Flaubert). Este no va a desempatar, aunque tal vez vaya más a loro que a perfeccionista.

Por poneros un poco sobre la trama, el libro no habla de la vida del protagonista y de su grupo de amigos desde el colegio y cómo las relaciones se van transformando. Hay una serie de hechos clave que no voy a destripar, aunque ya lo haremos en el nuevo podcast del club que promete no ser de mucha calidad, pero sí de muchas risas. Al menos para nosotros.

El libro no me ha parecido nada del otro mundo. Bastante ramplón y bastante efecto gaseosa. Empieza interesante, se va haciendo pesado y el final es inesperado, pero totalmente intrascendente. Al menos para el protagonista.

Como parte positiva diré que es un libro de frases aisladas, casi de aforismos, que son merecedoras de una mejor historia en la que asentarse.

Algunos párrafos:
"Al día siguiente, llevé a la tienda de Oxfam una jarra de leche que ella me había regalado. Esperaba que ella la viese en el escaparate. Pero cuando me paré a comprobarlo, había otra cosa expuesta: una pequeña litografía coloreada de Chislehurst que yo le había regalado a ella en Navidad".

"Una vez más, debo recalcar que ésta es mi lectura actual de lo que sucedió entonces. O, mejor dicho, mi recuerdo ahora de la lectura que hice entonces de lo que estaba sucediendo".

"Pensaba lógicamente y después actuaba en consonancia con las conclusiones del pensamiento lógico. Mientras que casi todos los demás, sospecho, hacíamos lo contrario: tomábamos una decisión instintiva y luego construíamos una infraestructura racional para justificarla. Y llamábamos sentido común al resultado".

"Pero uno se repite: «Qué rápido crecen, ¿no?», cuando lo que realmente quiere decir es: el tiempo ahora transcurre más deprisa para mí".

"La historia no son las mentiras de los vencedores, como con mucha labia le aseguré una vez a Old Joe Hunt; ahora lo sé. Son más los recuerdos de los supervivientes, muchos de los cuales no son vencedores ni vencidos".
Dentro de poco hablaremos del libro en un podcast, aunque hay que advertirlo, habrá spoilers y revelación de secretos inconfesables. Por cierto, muchas gracias a Paula por el trabajo de edición tan bueno que ha hecho en el primer podcast del club de lectura.

Tenéis reseñas mucho mejores en los blogs de Bichejo, Juanjo, Paula y Carmen.

14 comentarios:

  1. Para mí es otro autor con el que ya doy por terminada la relación: he leído dos libros suyos (el otro también es "El perfeccionista en la cocina", que leí porque tú lo comentaste por aquí y que me gustó mucho) y no tengo para nada la sensación de quedarme con ganas de más. Así que de momento, bye bye, Mr. Barnes

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  2. Se queda en eso, en buenos aforismos, buenas frases, pequeños destellos. Pero ni siquiera consigue que pienses que es la idea del autor, sino sólo del protagonista, y eso siempre hace perder un poco la respetabilidad. Lo que va de la redacción a la escritura, vaya.

    ¿Y la tortilla bien? Bonita era, desde luego.

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  3. En efecto, tres frases buenas y ya está. Cómo será la cosa que nos ha puesto de acuerdo a los cinco... Creo que va a ser difícil que el señor Barnes se vuelva a cruzar en mi camino.

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  4. Es raro que estemos todos de acuerdo. Logro desbloqueado. Ahora que sea con buenos libros... tal vez soñar.

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  5. Mmmm no sé si efecto gaseosa porque a mí lo que más pesado se me hizo, de largo, fue precisamente el principio con esa visión tan maravillosa que tiene de sus tiempos de colegio... pero en todo lo demás de acuerdo, es un bluf como una catedral.

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  6. Me gusta Barnes, bastante.Así que me leo la entrada solo a trozos porque éste me falta.El del loro tampoco lo he leído.

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  7. Calla, que al leer la reseña de Newland he caído en que si lo leí.Estoy fatal pero he buscado mi propio comentario sobre el mismo y no me entusiasmó.
    A mi me entusiasma de Barnes la diferencia de registros(no se cómo se dirá ésto en referencia a un escritor), así que si todavía te ves capaz de buscar el desempate yo te recomendaría "Al otro lado del canal".
    Y que conste que yo me voy leyendo libros de éste autor porque la que no encuentro es "Una historia del mundo en diez capítulos y medio" que es la que me aconsejaron hace mucho, mucho tiempo.

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    1. Pues ese libro está por ahí en el ciberespacio por si te interesa mucho y no lo encuentras...

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    2. Ya me he acordado. Aquí es donde lo he visto http://m.papyrefb2.com/inicio.php?q1=#././enlace.php?ID=04f06c06903204f07c04b03f

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  8. Bueno, Paula, ahí sí que no coincidimos. Para mí lo más interesante es el principio.

    Pseudosocióloga, entiendo que no lo recordaras porque es bastante ni chicha ni limoná.

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  9. O sea que va a la estantería de "empieza bien pero...", que más que una estantería es la Biblioteca de Alejandría, la verdad.

    Pero sí, las frases que citas están bastante bien.


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  10. Bueno, a nosotros es lo que nos ha parecido, Loquemeahorro. En otros comentarios hay quien dice que es de lo mejor de Barnes. Para gustos...

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  11. Pues como ya he escrito en blog del club, a mí me pasa lo contrario y un poco más como a Paula. El principio se me hizo un poco aburrido, y me gustó más la segunda parte del libro, porque era más como un juego de la memoria y tenía más sorpresas. Vale que muchas no las entendí... jajajajaja, pero oye, sorpresas eran.

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