El último caso de Philip Trent

Este es el último libro del año del Club de Lectura y, visto lo visto, es de lo mejor que hemos leído este año. No llega a la altura de Dickens, claro, pero es infinitamente mejor que el del latín o la serpiente de Essex. Para mí también es infinitamente mejor que el que nos leimos de Steinbeck, pero para gustos hay colores.

El libro empieza bien desde el prólogo, dado que es una carta a Chesterton de agradecimiento y le dedica el libro que dijo que iba a escribir después de que Chesterton escribiera el hombre que fue jueves. El hombre que fue jueves es un libro corto y maravilloso que aún recuerdo con mucho cariño.

El libro es un caso típico de novela de detectives en el que hay un caso extraño y un periódico se lo encarga a su mejor investigador: Philip Trent.

A partir de ahí tenemos una historia bastante ñoña, pero que admito que tiene más vueltas de las habituales para esa época de principios del siglo pasado.

Se lee bien, es entretenida y sirve para pasar el rato. A veces tiene algún golpe de humor algo inesperado y, aunque creo que no es un libro que recomendaría a alguien, tampoco dejaría de hacerlo.

También, que yo sepa, es el último caso de Philip Trent y el primero, porque no hay más libros de este investigador que sí que da el tipo para tener su pequeña saga.


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