El camino más corto

"—Los italianos perderán todas las guerras en que tomen parte por culpa de los espaguetis. Por los espaguetis perdieron aquí la guerra. Necesitaban condimentarlo todo con especias, sus pastas, raviolis, canelones, salami, y, claro, perdían un tiempo precioso y engordaban como tenores de ópera. Los ingleses, por el contrario, chupados y sin un gramo de grasa, se bebían una lata, la tiraban, y otra vez en marcha. Con una ración de galletas y unas sardinas portuguesas tenían bastante. Así sorprendían siempre a los italianos con la pasta en el tenedor."
Comentario de un libio recogido en el libro el camino más corto.

Hace ya mucho que no escribo aquí. Desde luego de cosas que no son libros hace un montón y quiero intentar volver a hablar de las cosas que me pasan o pienso más allá de los libros. Se puede considerar un propósito de año nuevo, a ver si lo cumplo.

Para empezar os voy a hablar de este libro que me he leído precisamente entre viajes. Es una crónica del viaje alrededor del mundo que hizo Manu Leguineche como parte de una expedición que trataba de dar la vuelta al mundo en un par de todoterrenos.

La expedición fue a finales de los 60 y este libro es una reedición en la que se añaden pasajes de visitas posteriores del autor a los mismos lugares. El viaje dura varios años y el libro va dedicando capítulos a los países o ciudades que visita a lo largo de este periplo.

Por supuesto que el libro me ha encantado. Leguineche es un gran periodista y te transporta a esos lugares en esos tiempos. Cuenta historias tanto de los lugares que visita cómo de la expedición y cómo se llevaban entre ellos.

Ya he contado varias veces que me encantan los libros de viajes. Yo seguramente no sería capaz de irme a vender vitaminas a la selva de Vietnam como el señor Leguineche. Mis aventuras son principalmente de segunda mano leídas desde la tranquilidad del sillón de mi casa. Quizás por eso me gustan, porque es una manera de acercarme a partes del mundo a las que no creo que me gustara ir pero de las que me gusta leer. No sé, a lo mejor lo que digo no tiene sentido, pero es algo así lo que me pasa.

El principal problema que le veo es su adoración del comunismo. Lo entiendo en la época, pero no acabo de ver cómo en la revisita no corrigió partes del mismo y no reconoció la naturaleza dictatorial y la pobreza que trajo a gran parte de la humanidad. Os pongo un párrafo como ejemplo de lo que digo: "En la capital de Formosa, Taipéi, los almuerzos de doce platos y las delicatessen de la comida china nos hicieron olvidar la fealdad de los edificios y las calles y la propaganda del generalísimo Chiang Kai Chek. Qué ciudad tan distinta de la capital de la otra China, Pekín. Aquí se vivía bajo la bota de un régimen corrompido entregado al capitalismo salvaje, a la piratería de las patentes europeas y norteamericanas de transistores o cámaras fotográficas. Los militares se pasaban el día lanzando globos hacia la China continental, a favor del viento, que dejaban caer folletos de propaganda en los que se cantaban las excelencias de la China libre de Chiang Kai Chek. Si como vería en Pekín, Shanghái o Cantón, los chinos de Mao habían aprendido a prescindir de sus apetitos en favor de una vida conventual, disciplinada, limpia y ascética y de una humilde bicicleta, Taipéi descubría las delicias de la especulación del suelo, los tapones de tráfico y la erótica del automóvil".

Pekín es puro, desinteresado y espiritual. No porque el partido comunista controlara todo y repartiera miseria, sino porque los chinos estaban concienciados, no como los de la horrorosa  China capitalista. Eso mismo se repite comparando la capitalista Tailandia con el rural Laos o Camboya o las dos partes de Vietnam durante la guerra.

Es un libro que recomiendo y que me ha gustado mucho. Está muy bien escrito por una persona que sabía mucho y que sabía contarlo.

2 comentarios:

  1. Tomo nota de la recomendación y eso que he leído poca literatura de viajes, el libro de Bill Bryson sobre Australia y poco más. No sé si los ingleses de hoy en día ganarían con tanta facilidad a los italianos, al menos los que yo conozco, los que veranean en la costa del Sol, de delgados y frugales tienen bien poco...

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  2. Sí que es verdad, Esti. Estos ingleses son bastante lamentables. No deja de sorprenderme la cantidad de cosas que han descubierto o inventado los ingleses conociendo a los que conozco. Puede que la raza degenere.

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