Sin cine

Estoy escribiendo este post desde la casa de mis padres en Ávila. Va a ser un tanto nostálgico, lo aviso. El caso es que desde hace unas semanas el cine de al lado de casa de mis padres ha cerrado. Cuando yo era pequeño (sí, alguna vez lo fui) había varios cines en Ávila, pero entonces me daba igual porque yo casi no iba al cine. Recuerdo que mis padres nos llevaron a ver Ben Hur a un cine una vez. Sí, no tenían las películas más actuales. Recuerdo que las películas recientes había que ir a verlas a Salamanca (o a Madrid, pero a nosotros nos llevaban a Salamanca). Allí vi Bambi, Tobi y ET, por ejemplo.

Poco a poco nos fuimos quedando sin cines en Ávila hasta que solo tuvimos EL cine. El Tomás Luis de Victoria. Se modernizó de alguna manera y empezó a traer películas más o menos actuales. Era un cine grande, con gallinero y todo y una pantalla enorme. A mi madre no le gustaba nada porque pasaba frío. Y la verdad es que tenía un olor a rancio bastante desagradable.

Recuerdo que hace muchos años tenía las butacas tapizadas de lona verde como de mesa de billar. En algún momento las cambiaron por unas butacas que en su momento parecerían modernas, pero ahora están desvencijadas y el relleno está desgastado.

Además era el cine del colegio. Sí, era parte de ese enorme edificio en forma de prisión llamado colegio diocesano asunción de nuestra señora. Así que allí también teníamos las funciones anuales de las fiestas del colegio. Recuerdo ver allí el jovencito frankenstein y la carrera del siglo. La carrera del siglo la vi cuando iba a primero de EGB y llevé a mi hermano pequeño. En la puerta yo dije que iba a primero y al verlo mi hermano pequeño dijo y yo a segundo!... de párvulos. Anécdota que siempre nos cuenta mi padre.

Recuerdo también en una función al director diciéndonos que teníamos que aplaudir a todos y a continuación salir un chico para tocar el saxofón, dar una nota para afinar y estallar todos en aplausos. El enfado del 'staff' fue monumental.

Recuerdo el anuncio de óptica atalaya que ponían siempre antes de cada película, incluso películas con descanso para cambiar el rollo. A ese cine me llevó mi tío cuando yo tenía 4 años a ver la guerra de las galaxias. Luego vino el anuncio de movierecooooooord (chiu, chiu, chiu, chuuuu!!).

Antes tenía una entrada semienterrada y había que bajar unas escaleras en semicírculo. No había entradas numeradas y se montaban unos atascos y apretujones en las puertas memorables. Luego lo modernizaron, quitaron ese vórtice de apretujones e hicieron una segunda sala más pequeña.

Durante toda mi adolescencia y ahora ya madurito (me ha costado escribirlo, pero ya camino de los 40 es lo que soy) par mí ha sido el cine. Hace unos años abrieron unas multisalas en el centro comercial, pero eso es distinto. Los del cine contraatacaron montando la infraestructura para películas 3D, pero parece que no ha sido suficiente para atraer gente y han cerrado.

Ahí vimos Up con C y tuvimos que salirnos porque le daban miedo los perros. Allí también vimos Rapunzel, aunque esta vez sin 3D y con esa canción de Bustamante y Marta Sánchez que Anniehall había olvidado astutamente.

En fin, que me ha dejado un poco chafadillo. Son cosas que te hacen ver el paso del tiempo, te hacen recordar buenos momentos que pasaste. Puede que vuelva. He encontrado esta explicación en el diario de Ávila y además he encontrado en la noticia a una señora que se llama Montaña, Montaña Domínguez. No os digo más. Sólo espero que no esté cerrado definitivamente, aunque solo sea desde un punto de vista un tanto egoísta, me gustaría que volviera a abrir.

11 comentarios:

  1. Puf! qué recuerdos! yo podría escribir una entrada muy parecida con el cine de mi barrio, el cine Valderas, donde pasé gloriosas tardes de domingo de sesión continua, funciones del colegio y hasta alguna vez pelé la pava...

    Su destino se escribió cuando desde el submundo apareció una boca de metro a una manzana. Ahora es un bloque de apartamentos, lo mismo pasó con los otros dos cines de toda la vida, así que si quieres ir al cine en Alcorcón no te queda más remedio que acudir a los multicines.

    Y no es lo mismo.

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  2. Pues no, no es lo mismo.

    Aunque tengo que reconocer que el cine estaba casi siempre casi vacío. No se cuanta gente cabría, pero no había más de 20 - 30 personas por sesión.

    Yo creo que el cine ya va a quedar para películas de acción y comedias románticas en los centros comerciales.

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  3. Jo, qué penita.

    En donde viven mis padres había nada menos que TRES cines, y a los tres podía ir andando en menos de 10 minutos. Y en uno los domingos por la tarde daban sesión doble.

    Hoy uno de ellos es un teatro y los otros dos no son nada, los cerraron hace un montón y siguen cerrados con su cartel de cine...y da una pena que no veas.

    Y más pena da tener que coger el coche para poder ir al cine. Por egoísmo y por todo.

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  4. Sí, es que supongo que la época de los grandes cines ha acabado. En Madrid en la Gran Vía ya hay pocos. Ahora son multicines en centros comerciales. Es otra cosa.

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  5. Asi que abulense tambien ¿eh?

    Da mucha pena estas cosas...en mi pueblo (abulense) de origen el cine se murio y se cae a trozos, una lastima.

    Aun recuerdo cuando (sin internet, claro) mi madre nos mandaba con una libretilla a ver la cartelera y a apuntar las sesiones y peliculas.

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  6. Pues sí, Tita, abulense.

    Sí, da mucha pena ver esos edificios cerrados.

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  7. ohhhhh a mi niño mayor también le dio miedo los perros de Up como a C. Bueno es que a mi churumbel no le gusta ninguna peli en la que haya malos.

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  8. Pues entonces se reduce mucho el campo de actuación, Consu's. Algún malo siempre hay...

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  9. Cerraron el cine de mi barrio justo cuando acababa de nacer J1. Antes, íbamos casi todos los viernes (al menos muchos) con unos amigos, y luego a cenar al bar de la esquina. Así que cuando yo me lamentaba mi santo dijo "qué más da, si ya no vamos a ir al cine casi nunca". Cuánta razón... snif snif.

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  10. Cerraron el cine de mi barrio justo cuando acababa de nacer J1. Antes, íbamos casi todos los viernes (al menos muchos) con unos amigos, y luego a cenar al bar de la esquina. Así que cuando yo me lamentaba mi santo dijo "qué más da, si ya no vamos a ir al cine casi nunca". Cuánta razón... snif snif.

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  11. En nuestro barrio hay uno al que no hemos ido nunca. Pilla lejos y mal comunicado.

    Ahora, cuando tenemos que ir con los niños, vamos al centro comercial y luego vamos con los niños a cenar.

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