Visión de la memoria

"Uno se siente siempre más joven de lo que es. Dentro de mí llevo mis rostros anteriores, como un árbol lleva los anillos de la edad. Es la suma de ellos lo que es «yo». El espejo ve solamente mi rostro ulterior, yo conozco todos mis anteriores".
Tomas Tranströmer. Visión de la memoria.

Bueno, pues después de leerme el libro del mes del club de lectura, del que os hablaremos más adelante, me he leído este libro que propuse para el club y no fue aceptado. Me parece que me voy a dedicar a leer los que descartamos porque seguramente tenga mucha más suerte que con los que nos han tocado en suerte.

Este libro son unas memorias diminutas (80 páginas) del premio Nobel Tomas Tranströmer. Habla sobre su infancia y adolescencia. Su etapa escolar. Esos recuerdos que configuraron en parte su dedicación a la escritura.

Tengo que aclarar que no me he leído nada de este señor antes de este libro. Por lo que sé es un poeta sueco y, desgraciadamente, la poesía es algo difícilmente traducible. He visto estos poemas en una página de internet por si os interesa echarle un vistazo a algunas de sus poesías.

Podéis ver que no es la alegría de la huerta. En eso parece bastante sueco con sus trascendencias y sus angustias vitales. Casi prototípico.

Yendo a las memorias, hay un cierto poso de angustia vital: pesadillas, pensamientos un tanto lúgubres, pero tampoco excesivo. Es un libro muy interesante y muy cortito, como ya he dicho, que se lee en una hora o poco más.

Esas pocas páginas encierran algunas reflexiones que te hacen pensar. Creo que es por ser poeta. La prosa es corta, concisa y bastante profunda. Todo lo que al final es un poema vertido sobre la prosa. Por eso es tan corto. Probad a extender un poema sobre prosa. Al final no lo puedes extender hasta el infinito porque te va quedando -pues eso- bastante finito. Está mejor así, condensado.

Os pongo algunos párrafos:

"El abuelo, Carl Helmer Westerberg, nació en 1860. Él era piloto náutico y mi amigo cercano, 71 años mayor que yo. Extrañamente, él tenía la misma relación de edad hacia su propio abuelo, que por lo tanto había nacido en 1789: asalto a la Bastilla, Motín de Anjala, Mozart escribe el «Quinteto para clarinete». Dos zancadas similares hacia atrás, dos largas vidas, aunque no tan largas. La historia se puede tocar".

"«Mi vida.» Cuando pienso estas palabras veo frente a mí un rayo de luz. En una aproximación mayor, el rayo de luz tiene la forma de un cometa, con cabeza y cola. La extremidad más intensa, la cabeza, es la infancia y los años de crecimiento. El núcleo, su parte más densa, es la más temprana infancia en la que los rasgos más importantes de nuestras vidas se definen. Intento recordar, intento deslizarme hacia allí. Pero es difícil moverse en esas densas regiones, es peligroso; siento como si me acercase a la muerte. Hacia atrás el cometa se adelgaza —es la parte más larga, la cola. Se hace más y más densa pero también cada vez más ancha—. Ahora estoy en el extremo de la cola del cometa, tengo sesenta años cuando escribo esto".

Yo os lo recomiendo. Es interesante, aunque también te puedes quedar decepcionado si lo entiendes como una autobiografía. Son recuerdos de su niñez y juventud. Nada más y nada menos.


Yo pensaba que ser jefe era otra cosa!

Bueno, no, la verdad es que está siendo como esperaba. Pero está siendo bastante agobiante, la verdad. Llevo un mes que no paro de trabajar. Tengo un montón de reuniones, de correos... y además mi 'otro' trabajo que básicamente es hacer ofertas, planos, presupuestos y documentos. De eso no me falta, no.

No me quejo. Prefiero tener trabajo que estar mano sobre mano. Aunque hay momentos de agobio. Este fin de semana me he tenido que traer el ordenador a casa y 'teletrabajar' que es algo que en España se lleva mucho, pero -curiosamente- fuera del horario de trabajo. Tener unas horas de teletrabajo puede estar muy bien siempre que sea eso, tiempo de trabajo. Si no... pues ya pierde su atractivo porque el tiempo libre de uno debería ser de uno. Ya bastante es que te lleves los problemas del trabajo a casa y duermas mal o le des vueltas a la cabeza como para encima llevarte tarea a cuestas. Claro, que también es mejor eso que no tener que ir en tu tiempo libre a la oficina...

En fin, que me quejo por quejarme. Yo es que creo que han coincidido varias cosas. Es una punta de trabajo y además se junta la parte extra de jefe que viene trufada de reuniones y de cierta pérdida de tiempo... bueno, tampoco es eso... digamos que hay que prever tiempo para cosas que son importantes, pero que no son producir o elaborar documentos. Hay reuniones de seguimiento, teleconferencias, reuniones para nuevos proyectos u ofertas... todas esas horas son necesarias, pero dado que yo no me puedo multiplicar necesito recalibrar qué es a lo que llego y a qué no llego.

De momento me parece que para un puente que tengo en todo el año, el del corpus, me lo voy a perder o al menos no lo voy a disfrutar completamente. El ordenador me lo voy a tener que traer a casa y a ver cuántas horas tengo que hacer.

También, y para desesperación de J, me estoy resistiendo a que me den un smartphone en el trabajo. No tengo duda de que si lo pido me lo dan, pero no quiero pedirlo porque eso supone estar localizado permanentemente y que puedas responder ante cualquier historia que te pidan. Y de momento... pues no. Porque además yo dije que estaba dispuesto a ser jefe, pero aquí no se ha hablado aún de dinero. Y si al final todo se reduce a hacer más horas, tener más responsabilidad y llevarme el ordenador a casa para cobrar lo mismo... pues no sé si compensa!

Estoy esperando a que pase todo el barullo para hablar con mi jefe sobre esto. Porque además soy el jefe que menos cobra de toda la oficina, lo cual no digo que no pueda ser merecido, pero me gustaría que se me definiera un poco qué se espera de mí y qué pasará si lo consigo. Espero no jubilarme ganando lo mismo que ahora, aunque, por lo poco que sé de este nuevo circo, esa es una posibilidad no desdeñable.

Para remate del tomate, parece que el proyecto por el que se fue mi jefe va mal y puede que se suspenda con lo cual volvería y supongo que yo... volvería a mi situación anterior. O no. O yo qué sé. En fin que se abren frentes e historias por todas partes.

De todo se aprende y yo estoy aprendiendo bastante y hay que decir que en la empresa la mayoría de la gente es bastante maja y me tienen en bastante estima. Y yo lo agradezco mucho. Eso de que tu jefe valore lo que haces, que te felicite y que te sientas apreciado es una sensación nueva. Y sienta bien. Podría incluso acostumbrarme...

De momento estoy centrado en que pongamos a rodar el departamento y consigamos una rutina de proyectos y de ofertas y trabajo que sea más o menos estable y que nos permita ir creciendo -como se dice ahora- de manera sostenible. No es poco.

Voy a convocar una reunión para establecer la metodología...

Mas tiempo en el avión que en tierra

Si antes lo digo, antes me toca. Os contaba hace unos días sobre los viajes que me toca hacer y los que en principio dicen que tengo que hacer. Pues bien, hace unos días me ha tocado hacer un viaje a Bogotá, Colombia.

Es un viaje bastante largo e incómodo. Son 8000 km y diez horas de avión más las que pasas en los aeropuertos tanto a la ida como a la vuelta. Además yo soy bastante alto y no sé cómo lo hago para que siempre me toque entre el que echa el asiento de delante hacia atrás atrapándome las piernas y el de detrás que sin que yo mueva el asiento me clava las rodillas en los riñones. En diez horas en el avión te da tiempo a muchas cosas, pero yo ni siquiera puedo dormir. Mi cabeza llega por encima del respaldo y al no poder echarme para atrás no consigo una postura semi cómoda para intentarlo. Así que me queda leer (me terminé el libro que llevaba ya en el vuelo de ida), ver películas (creo que vi cuatro, de ellas una mexicana y una argentina que me gustaron bastante) y jugar al sudoku y al quiere ser milonario (gané varios millones de libras que nunca me dieron).

Aterrizar en Bogotá me encantó. Vas entre montañas altísimas y niebla (Bogotá está a casi 3000 m de altitud) y de repente se abre el valle, desaparece la niebla y aterrizas. Bogotá está entre dos cordilleras que luego ya en Perú se juntan para formar los Andes. Además iba escuchando unas canciones bajo el epígrafe de "para recordar" en el equipo de a bordo y empezó a sonar More than a feeling de Boston y la verdad es que pegaba perfectamente.


Allí en teoría tenía que trabajar para traerme datos a Madrid, y, principlamente, una reunión con el cliente. Pero pronto me di cuenta de que allí las cosas son diferentes y la improvisación está a la orden del día y que lo que es para ya puede ser para mañana o no suceder. La reunión la cambiaron tres o cuatro veces de sitio y de hora, además de de participantes. La información que me tenían que dar... ya me la mandarán a Madrid.

El caso es que en la ciudad en sí estuve poco. Además, no sé si por querer sobreprotegerte o qué, te dicen que te van a buscar en coche, que te asegures de que la matrícula es la correcta... también se ven muchísimos militares, policías y seguridad privada por todas partes... en fin, que entre que no estaba muy cerca del centro, que parecía que no podía ir a ninguna parte y que estaba bastante cansado me quedé en el hotel esa noche. El hotel era un hotelazo, la pena es que dormí fatal. A la una y pico de la mañana ya estaba despierto... la buena cosa es que como al día siguiente volví solo tuve jet lag en un sentido, de vuelta no he tenido ningún problema.

Bogotá es una ciudad de unos 10 millones de habitantes y con un tráfico totalmente desquiciado. Sobre todo cuando hay atasco. La vuelta al aeropuerto fue terrible. Tardé más de hora y media en lo que a la ida habían sido veinte minutos. Coches, motos y camiones luchando por cada metro, saltándose la mediana, metiendo el morro, cambiando de carril constantemente... un horror.

En cambio el aeropuerto está muy bien, es muy cómodo y bonito.

No sé si me tocará volver próximamente o no. Yo creo que sí. Espero que me dé tiempo a ver algo más que las calles atascadas. Además la gente con la que traté me pareció muy amable y simpática. Tutean de una manera algo chocante, igual que con el empleo del término señor o ingeniero.

Tengo otros viajes previstos para no dentro de mucho, pero esos todavía no son. Y no sabremos si lo serán...

Historias y desventuras del desconocido soldado Schlump

"-[...] Por eso no es absurdo que estalle una guerra. Deben morir muchos, todo el pueblo ha de sufrir terriblemente. Pues debes saber una cosa: la grandeza solo nace del sufrimiento. ¿Acaso los griegos no sufrieron? ¿Y existe mayor padecimiento que la guerra? Ahora todos debemos sufrir, y nuestro pueblo está contento por ser el que más sufre de todos los que están en guerra Ese sufrimiento es el precio que debemos pagar para que, de lo más profundo, surjan hombres que a todos nos superen y encarnen el honor y la fama de nuestro pueblo por toda la eternidad. Por eso solo importa una cosa, amigo mío: recuerda que tú no eres nada, pero el honor y la grandeza de tu pueblo lo son todo.
Schlump permaneció en silencio, pues sabía que el moreno hablaba en serio. No obstante, se sorprendió para sus adentros de que aquel que yan grandilocuentemente hablaba se estuviese escaqueando allí, en la retaguardia, en lugar de ir a las trincheras, donde podía sufrir mucho más en nombre del pueblo".
Hans Herbert Grimm. Schlump.

Os voy a hablar de un libro que no tenía pensado leerme, pero que se me cruzó y me lo compré en la feria del libro. Lo vi en la caseta de Impedimenta que es una editorial que me encanta y viendo que era de la primera guerra mundial y que lo recomendaban... no pude resistirme.

La historia del libro que cuentan en el prólogo y en las solapas es bastante curiosa. Parece que el libro no fue ningún éxito, pero lo peor estaba por venir cuando los nazis llegaron al poder y destruyeron todas las copias que pudieron. El autor escondió una en una pared de su casa y allí apareció ochenta y pico años después cuando ya casi nadie se acordaba del libro.

El título en alemán es Schlump sin más. Y creo que el título español quiere hacer referencia a las aventuras del buen soldado Svejk. También de la primera guerra mundial y también con un cierto tono de humor. El de Svejk me parece muchísimo mejor que este, la verdad. No es un mal libro, pero me esperaba más. Para mí se queda a medio camino. Ni es un retrato realista más tipo documental como El Miedo, ni es una sátira amarga como Svejk. Se queda en medio y eso no suele ser bueno.

El libro se lee muy bien, aunque tengo que decir que hay algunos errores por falta de revisión de la editorial. Mejor ahorrar en otras cosas que en revisión. Creo yo.

La historia es la de un soldado alemán y cómo va pasando toda la guerra en distintos puestos, lugares y condiciones. Realmente hay poco del frente, aunque también aparece. Y describe muy bien sobre todo todas las incomodidades que tienen que pasar: el hambre, el frío, el cansancio, los piojos. Da una idea de la incomodidad de la guerra y de lo absurdo de la misma.

Se habla de más cosas, del contrabando, de los mandos, de las relaciones con los civiles, del sufrimiento de madres y novias... Ya digo que es un libro bastante bueno, pero para mí se queda a un escalón de ser buenísimo. Unos párrafos:
"Atravesaron la pequeña ciudad tiroteada. Apenas había una casa con tejado. En algunas todavía se reconocían los letreros de las tiendas y el anuncio de una marca de coñac. Muchas fachadas también estaban derruidas, con las entrañas colgando, y se veía el interior de las habitaciones. Pasaron de largo. En ese mismo instante la luna iluminó un cuarto creando un ambiente ceremonioso y fantasmal. De la pared colgaba un cuadro con la siguiente dedicatoria: Para mis padres. Y a los padres les había hecho mucha ilusión y habían enmarcado orgullosos aquella obra infantil. Schlump pensó en el asombro de aquella gente cuando volviera a su casa".

"Atravesó la segunda y la tercera línea hasta alcanzar la posición de la artillería, situada en la retaguardia, muy al fondo de la cantera. Hasta allí llegaron los del ranvho con dos barriles montados en una vagoneta. Había chucrut. Schlump empezó pidiendo que le llenaran un plato y se lo zampó. Ese tipo de facilidades solo se daban en la 7ª compañía. Después le llenaron todos los platos y se marchó. Atravesar las numerosas trincheras viejas con los platos llenos era un verdadero castigo. Eran las líneas por las que habían combatido hacía un año, ante las cuales se encontraba ahora la artillería. Junto a ella había un fusilero muerto, hacía ya media semana. Había caído cuando iba a por el rancho. El disparo le había arrancado la tapa de los sesos, que estaba tirada al lado, como un plato, en el cual la muerte había servido su cerebro de forma exquisita".

"Soplaba un viento helador que le cortaba los dedos como si fueran mil cuchillos. El frío se colaba por debajo de las uñas,  Schlump apretaba tanto los dientes que casi se le saltaban las lágrimas. La segunda , vez cogió solo un madero, pero el dolor era tal que creyó que el frío le arrancaría los dedos".
Un buen libro sobre la primera guerra mundial, aunque creo que los hay mejores.

The railway man

"Aunque es una imagen convencional, es genuinamente conmovedora. Siempre me ha encantado. Las estaciones de ferrocarril siempre me han atraído, no solo porque ahí están los trenes, sino porque también son lugares ambivalentes, con ecos de viajes terminados y con pitidos con la melancolía de la partida. El cuadro de Mackellar trata de la inevitabilidad de la separación, el coste de viajar. Y nunca hemos creado un sonido tan evocador de la separación como el pitido de una locomotora de vapor, esa nota aguda de alivio inhumano del vapor de agua expulsado que se encuentra con el aire frío".
Eric Lomax. The Railway Man.

Pues parece que últimamente estoy volviendo a las lecturas de guerra. Entre la primera guerra mundial, la segunda y la guerra civil me van a salir unos posts muy alegres.

Este es un libro que había visto por ahí entre los más leídos de biografías y lo puse en stand by hasta que le ha llegado su hora. Es una autobiografía de Eric Lomax. Eric fue teniente de señales durante la IIGM y fue hecho prisionero por los japoneses tras la caída de Singapur.

El libro cuenta toda su vida desde que era un chaval en Edimburgo hasta cuando lo escribió, cuando ya era bastante anciano.

Lo que no acabo de entender es lo del título porque trata muy poquito de trenes. Ni siquiera él se dedica a nada ferroviario. Es solo que le gustan los trenes. Incluso cuando está preso y casi toda la gente está trabajando como esclavos en la construcción de un ferrocarril, él se libra. No sé, a mí es un título que me ha confundido. No es que me haya decepcionado, aunque es cierto que lo del ferrocarril me sirvió de gancho para leerlo.

El libro tiene muchas partes muy duras. La tortura, el hambre, el aislamiento que sufren tanto Eric como el resto de prisioneros ponen los pelos de punta. Aunque se nota que no es un escritor profesional y la historia a veces, a pesar de ser terrible, es un tanto dispersa y presta atención a detalles que para él serán interesantes, pero que aburren un poco. En ese aspecto, por ejemplo, es mucho más interesante y fácil de leer la historia de Louis Zamperini que ya os conté que este libro.

Aún así es un buen libro que hace pensar. Además cuenta con bastante detalle la postguerra. Los daños permanentes, la rabia, la incomprensión de él y de sus compañeros en un mundo que no los entendía y en el que ellos no encajaban. Finalmente también cuenta cómo consiguió seguir adelante y hacer las paces con su pasado a través de uno de sus antiguos captores, un traductor que estaba presente durante los interrogatorios y torturas.

Hay algunos momentos conmovedores y otros en los que recuerdas que es un británico y por ende bastante odioso como cuando dice a razón de un compañero de celda que tuvo en Singapur: "He was the first Asian person I had ever been close to as an equal" (era la primera persona asiática cercana frente a la que estuve en condiciones de igualdad).

"Los instantes en los que estaba esperando mi turno fueron los peores de mi vida. La expectativa es indescrptible; un relato de mi infancia de mártires protestantes viendo a sus amigos morir agónicamente en la parrilla se me vino a la cabeza. Haber presenciado la tortura de otros y ver las preparaciones para el ataque de tu propio cuerpo es un castigo en sí mismo, especialmente cuando no hay salida. Esta experiencia es el comienzo de ina forma de locura".

"El nuevo y peor enemigo al que nos enfrentábamos, incluso comparado con la suciedad y el hambre, tal vez fuera el más tremendo de todos: el silencio. Muchas veces era absoluto. Podía haber una quietud enfermiza y mortal por toda la prisión, tan silenciosa que podías oir el giro metálico de una llave en la cerradura reverberando a través de los pisos hasta el tejado. Las botas de un guardián hacían un sonido estruendoso sobre el suelo de piedra, y yo temía que ell sonido de un susurro se transmitiera hasta él. Porque ellos eran bastante estrictos respecto a su decreto de silencio. Parecía especialmente sádico hacernos compartir la celda y prohibirnos hablar con los otros y a la vez prohibirnos los libros y distracciones de cualquier tipo. Era exacto decir que no había nada que hacer en esa habitación".

"Encontré una definición de 'hambre' cuando una vez en una de las raras veces en que me mandaron a hacer un recado sin que me acompañara un guardia para llevar una sartén vacía a la cocina e iba andando a través de la nave principal vi un único grano de arroz junto a la puerta de una celda. Me agaché, lo cogí y me lo comí".

Buscando la portada del libro para ponerla en el blog me he enterado de que han hecho una película sobre el libro con Colin Firth y Nicole Kidman. No sé si está estrenada aquí en España o no, pero me parece que sí. He visto que tiene por nombre un largo viaje. La película es más entretenida que el libro, aunque varios de los episodios son bastante distintos. Siempre es más fácil hacer entretenida una ficción que la realidad, qué le vamos a hacer.



En fin, un libro interesante, aunque quizá demasiado para gente ya hecha a leer estos libros sobre atrocidades cometidas en la IIGM. Hay libros más entretenidos, sin duda.

Un momento estrellar de la humanidad



A raíz del libro de Zweig he escrito en el Club de lectura 2.0 un relato sobre la conquista del polo sur. Pasaos. Creo que es interesante.

Momentos estelares de la humanidad

"El exponente de la ley había aprendido al fin el amargo secreto que todos los empeñados en una carrera pública deben aprender a la larga que un hombre no puede defender permanentemente la libertad de las masas, sino únicamente su propia libertad, la libertad que viene de adentro".
 Stefan Zweig. La cabeza sobre la tribuna.

Pues ya es uno de Junio y toca nuestra electrizante cita con el libro del mes del club de lectura. Este mes tenía puestas muchas esperanzas en el libro y en reconciliarme con las lecturas del club que me tenían bastante baqueteado.

Y he conseguido reconciliarme... parcialmente. Es un libro que está bien (desde luego a millones de años luz de bodrios como Joyland o la casa de la alegría o Noche Salvaje), pero que tampoco es para tirar cohetes.

Yo al libro le veo dos fallos. El primero es que es un cajón de sastre en el que Zweig junta historias sin ton ni son que o ya había publicado por separado o que no le dieron para escribir un libro más largo en la línea de las biografías noveladas que lo hicieron famoso. Y el segundo es que puestos a buscar momentos estelares... a mí me salen muchos más sin rascar  mucho... La caída de Bizancio es un hecho notorio, pero no estelar, fue una tragedia para los bizantinos y para Europa. La elegía de Marienbad de Goethe puede ser un poema maravilloso y la historia entretenida, pero tampoco cambió la historia. La historia de Suter y la fiebre del oro es interesante, pero tampoco es un momento estelar de la humanidad... podría seguir.

El caso es que el libro es entretenido, pero se nota mucha diferencia entre unas historias y otras. En el modo de contarlas, en la longitud, en el interés... a mí me dio la impresión de ser un libro de recortes o de descartes de otros libros. Un poco ideas fallidas. No le salió una biografía larga tipo María Antonieta, ni Fouché, ni Magallanes...

Eso por no entrar en la glorificación de personajes mediocres como Scott.

Además no sé si es la traducción que he leído o el estilo del propio Zweig me ha parecido bastante apolillado. Como viejo. Hay que recordar que Zweig fue contemporáneo de Proust, de Joyce, de Hemingway... y ha envejecido bastante mal.

De todas las historias las que más me han interesado han sido la de Cicerón, la de Dostoievski, la de Vasco de Balboa y la de El Mesías de Haendel. Es un libro entretenido. A lo mejor me ha quedado una crítica un poco amarga y es un libro que se lee bien y del que se aprende. Pero mentiría si no dijera que me esperaba más. De Zweig me he leído varios libros y me sigo quedando con sus memorias que me parecen lo mejor que ha escrito.

He subrayado poco, solo dos párrafos. El primero y este:

"Inexplicable mezcla la que existe en el carácter y naturaleza de estos conquistadores españoles. Devotos y creyentes como ninguno, invocan a Dios Nuestro Señor desde lo más profundo de su alma, pero cometen atrocidades. Obran a impulsos del más sublime y heroico valor, demuestran el más alto espíritu y capacidad de sacrificio, y al punto se traicionan y combaten entre sí del modo más vergonzoso, conservando a pesar de todo, en medio de sus vilezas, un acentuado sentido del honor y una admirable conciencia de la grandiosidad de su misión".

 Hablaremos del libro (o no vista la racha) durante este mes en el blog del club. Y tenéis reseñas más entusiastas y seguro que mejores en los blogs de Paula (cuando tenga tiempo de escribirla), Carmen, Juanjo y Bichejo.