Yo pensaba que ser jefe era otra cosa!

Bueno, no, la verdad es que está siendo como esperaba. Pero está siendo bastante agobiante, la verdad. Llevo un mes que no paro de trabajar. Tengo un montón de reuniones, de correos... y además mi 'otro' trabajo que básicamente es hacer ofertas, planos, presupuestos y documentos. De eso no me falta, no.

No me quejo. Prefiero tener trabajo que estar mano sobre mano. Aunque hay momentos de agobio. Este fin de semana me he tenido que traer el ordenador a casa y 'teletrabajar' que es algo que en España se lleva mucho, pero -curiosamente- fuera del horario de trabajo. Tener unas horas de teletrabajo puede estar muy bien siempre que sea eso, tiempo de trabajo. Si no... pues ya pierde su atractivo porque el tiempo libre de uno debería ser de uno. Ya bastante es que te lleves los problemas del trabajo a casa y duermas mal o le des vueltas a la cabeza como para encima llevarte tarea a cuestas. Claro, que también es mejor eso que no tener que ir en tu tiempo libre a la oficina...

En fin, que me quejo por quejarme. Yo es que creo que han coincidido varias cosas. Es una punta de trabajo y además se junta la parte extra de jefe que viene trufada de reuniones y de cierta pérdida de tiempo... bueno, tampoco es eso... digamos que hay que prever tiempo para cosas que son importantes, pero que no son producir o elaborar documentos. Hay reuniones de seguimiento, teleconferencias, reuniones para nuevos proyectos u ofertas... todas esas horas son necesarias, pero dado que yo no me puedo multiplicar necesito recalibrar qué es a lo que llego y a qué no llego.

De momento me parece que para un puente que tengo en todo el año, el del corpus, me lo voy a perder o al menos no lo voy a disfrutar completamente. El ordenador me lo voy a tener que traer a casa y a ver cuántas horas tengo que hacer.

También, y para desesperación de J, me estoy resistiendo a que me den un smartphone en el trabajo. No tengo duda de que si lo pido me lo dan, pero no quiero pedirlo porque eso supone estar localizado permanentemente y que puedas responder ante cualquier historia que te pidan. Y de momento... pues no. Porque además yo dije que estaba dispuesto a ser jefe, pero aquí no se ha hablado aún de dinero. Y si al final todo se reduce a hacer más horas, tener más responsabilidad y llevarme el ordenador a casa para cobrar lo mismo... pues no sé si compensa!

Estoy esperando a que pase todo el barullo para hablar con mi jefe sobre esto. Porque además soy el jefe que menos cobra de toda la oficina, lo cual no digo que no pueda ser merecido, pero me gustaría que se me definiera un poco qué se espera de mí y qué pasará si lo consigo. Espero no jubilarme ganando lo mismo que ahora, aunque, por lo poco que sé de este nuevo circo, esa es una posibilidad no desdeñable.

Para remate del tomate, parece que el proyecto por el que se fue mi jefe va mal y puede que se suspenda con lo cual volvería y supongo que yo... volvería a mi situación anterior. O no. O yo qué sé. En fin que se abren frentes e historias por todas partes.

De todo se aprende y yo estoy aprendiendo bastante y hay que decir que en la empresa la mayoría de la gente es bastante maja y me tienen en bastante estima. Y yo lo agradezco mucho. Eso de que tu jefe valore lo que haces, que te felicite y que te sientas apreciado es una sensación nueva. Y sienta bien. Podría incluso acostumbrarme...

De momento estoy centrado en que pongamos a rodar el departamento y consigamos una rutina de proyectos y de ofertas y trabajo que sea más o menos estable y que nos permita ir creciendo -como se dice ahora- de manera sostenible. No es poco.

Voy a convocar una reunión para establecer la metodología...

4 comentarios:

  1. Mucha suerte! Me suena todo muy familiar. No tengas complejos y si necesitas alguien que haga tu antiguo trabajo, reclamalo ya.

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  2. Gracias. De momento creo que no ha llegado el momento de pedirlo, pero llegará.

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