El lugar más feliz del mundo

"[...] entre todas ellas solo una permanece invariable tal como la describió Solzhenitsyn en Archipiélago Gulag: la línea divisoria que separa el bien del mal en las personas y que el escritor ruso creía que no pasaba a través de los estados, ni de las clases sociales, ni tampoco entre los partidos políticos o las ideologías, «sino directamente a través de cada corazón humano». Para evitar cruzar esa frontera interior que nos separa de lo peor de nosotros mismos hemos levantado un muro construido a base de cultura, sociedad civil, educación y leyes. Cuando alguno o varios de esos elementos se debilitan, si la defensa cede, en Phnom Penh o Berlín, Kigali o Sarajevo, el cartero que repartía el correo puede transformarse en el francotirador apostado en la azotea, el vecino de toda la vida en nuestro verdugo, el profesor universitario en propagandista del exterminio y el guerrillero con causa en un asesino en serie".
David Jiménez. El lugar más feliz del mundo.

En este verano de lecturas continuas debido a nuestra ansia lectora del club nos tenemos que ver este mes con este libro de David Jiménez, corresponsal de El Mundo durante muchos años en Asia y ahora director del periódico.

David ha estado en muchas guerras y desastres naturales. Ha informado sobre unas noticias que nos muestran cómo es el ser humano en situaciones límite. Lo bueno y lo malo.

Este libro es -creo- una recopilación de artículos que ha escrito a lo largo de sus años de reportero o corresponsal. Los hay muy duros, los hay tiernos y los hay esperanzadores. Hay que decir que abundan de los primeros.

El libro me ha gustado. Yo pensaba que iba a ser un poco más tipo libro de viajes, un poco más libro y menos recopilación, pero eso no quita para reconocer que es un libro muy interesante y que , aunque sea duro -o quizás por eso-, tiene mucha verdad en su interior.

También hay que decir que tiene algo de impostura. Hay algo en el retrato que hace de él mismo que no me acabo de creer. Esos consejos para sobornar a los policías de los controles, ese aire de estar de vuelta de todo y un poco por encima, esas ganas de epatar... no sé, me parece que sobra. Para eso ya tenemos a Pérez Reverte.

Algunos párrafos:
"Camino del hotel, el taxista me cuenta que es ingeniero. Al día siguiente, en la pagoda de Shwedagon, otro taxista dice que le falta un año para terminar Medicina. Subo a taxis conducidos por arquitectos, biólogos y profesores universitarios. Es posible que no haya, a finales de los años 90, una ciudad con taxistas mejor preparados que los de Rangún. Para cualquier cosa menos para conducir taxis".

"Más que nunca, tengo la sensación de que el viaje no termina hasta que vuelves. No a los lugares visitados, sino a las gentes que conociste en ellos".
Un buen libro. Este segundo semestre del club está siendo mucho mejor. Parece que levantamos el vuelo. No hay que confiarse, pero de momento, paso a paso, vamos leyendo libros buenos. Eso que no debería ser tan difícil así, en general, pero que en este nuestro club se vuelve prácticamente imposible.

Tenéis reseñas mejores en los blogs de Carmen, Paula, Juanjo y Bichejo y en la barra de la derecha tenéis los podcasts en lo que tan bien nos lo pasamos hablando de libros.


3 comentarios:

  1. A mí también me ha gustado, pero encuentro un cierto aroma de superioridad del que tiene un oficio y cree que es el ombligo del mundo. Supongo que jugarse la vida te da pasaporte para ello. Muy de acuerdo con todo.

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  2. Es corresponsal "de guerra", no conozco a ninguno que no esté un poco chiflado y sea un poco prepotente con sus vivencias XD.
    La cita con la que encabezas es la que más me gustó del libro, es la filosofía de El corazón de las tinieblas donde se ve que dicotomía bondad/maldad depende del contexto más de lo que queremos reconocer.

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  3. Lo de los taxistas también lo señalé en mi libro. Coincido también en que es un poco sobradete, pero me ha parecido una buena lectura, esto de los libros cortos se nos da bastante bien.

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