To the edge of the world

"Tan desesperados estaban los ferrocarriles que muchos de los vigilantes contratados para proteger por la noche las propiedades habían sido mandados a Siberia como castigo por robar. Otros a los que se les dio trabajos que requerían tratar con los pasajeros habían cometido crímenes violentos, mientras que los asesinos y violadores eran empleados en labores de mantenimiento".
Christian Wolmar. To the edge of the world.

Después de unos cuantos días sin pasarme por el blog -debido principalmente a que estaba en Portugal sin conexión a internet- vuelvo para iros contando lo que me estoy leyendo estas vacaciones. De momento éxito total en todo cuanto he leído empezando por este libro que me ha dejado mi amigo I, que a su vez se lo compró después de que yo le pasara este libro del mismo autor. I, además, está aprendiendo ruso y tiene ganas de visitar esta parte del mundo. No quiero decir nada, pero es muy posible que lo consiga ahora que estamos trabajando juntos de nuevo.

En fin, que me desvío. Este libro nos cuenta la historia del transiberiano, la línea ferroviaria más grande del mundo. Nos habla del inicio del ferrocarril en Rusia, de los distintos intentos hasta que se comenzó su construcción, de los problemas de las distintas secciones, del error de atrochar por terreno chino hacia Vladivostok, y de su historia desde allí hasta nuestros días.

Está claro que es un libro para gente a la que le gustan los trenes (¡y a quíen no!). Este señor escribe bastante bien y va contando anécdotas y sucesos que son en general muy interesantes. Por ejemplo, cuenta con bastante grado de detalle el papel del transiberiano en la primera guerra mundial y especialmente en la revolución Rusa. Me ha hecho gracia cómo cuenta que un batallón que mandaron los ingleses a Vladivostok con gente que había sido clasificada como no apta para la guerra lo llamaron el batallón de la hernia.

El Transiberiano es un tren que cambió Rusia, que provocó guerras, que se utilizó con fines militares y penales, que pasa por sitios en los que construir la vía fue un infierno y que, como dice el autor, "es la mejor cosa que le ha pasado a Siberia, una región que no ha sido bendecida con muchos más acontecimientos felices a lo largo de su historia".

En fin, gracias a I por dejármelo, me ha gustado mucho y ya estoy mirando cuál será el siguiente libro de este señor que me leeré. Y yo os lo recomiendo a todos los que tengáis interés en leer algo de historia viva y conocer un poco más sobre uno de esos nombres míticos cuya sola mención suena a aventura: Transiberiano.


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