La fiesta de la insignificancia

"La novela, construida sobre la base de contigüidades y continuidades, y compuesta como un puzle que el lector ve completarse pieza a pieza a través de episodios que un cronista autoconsciente va presentando desde una farsante posición cenital enfatizada por una metaficción apetitosa (“para todos mis personajes, esa velada se ha teñido de tristeza”, “éstas son las palabras que escribí en el último párrafo del capítulo anterior”), hincha como globos detalles minúsculos para darles un protagonismo inusitado, pues Kundera finge como nadie la banalidad para esconder en ella la gravedad".
Crítica absurda de El País sobre la fiesta de la insignificancia. 

Hoy toca hablar del libro del club de lectura. Este libro lo elegí yo, pero antes de hablar del libro querría fijarme una vez más en la absudidez de la crítica literaria que en esta que he leído de El País llega a nuevas cimas. Solo hay que volver a leer lo que he seleccionado para ver que la crítica se acerca a la ficción, incluso a la poesía, de una manera peligrosa. Creo que es cavarse su propia tumba, pero allá cada uno. Yo cuando leo una reseña (cada vez menos) es para saber de qué va el libro y si merece la pena o no. No para enterarme de que la novela está construida sobre una bease de contigüedades y continuidades que el cronista autoconsciente va presentando desde una farsante posición cenital enfatizada.

Y ya respecto al libro empezaré diciendo que Kundera es un autor que me gusta mucho. Entre otras cosas admiro que escriba en un idioma que no es el suyo materno. También me pasa con Conrad. Y me encanta su mezcla de novela y profundidad filosófica. Son novelas que tienen una estructura compleja en la que el narrador vuelve a la historia, a episodios concretos, que le sirven para narrar la vida de los personajes de la novela. Siempre tiene presente esa repetitividad de la historia.

Y este libro sigue el mismo esquema. Es un buen libro, sin duda. El problema es que me parece que es inferior a otros como la Inmortalidad o la insoportable levedad del ser. Me parece que es un libro que tenía en un cajón, un bosquejo de novela, que ha publicado sin que estuviera muy acabado. Y eso es lo que no me ha gustado. Está esa parte histórica en la que habla de Stalin y de Kalinin, esa parte filosófica en la que habla del vacío vital moderno y lo liga con la narración de unas vidas que pueden parecer insignificantes, pero únicas. Y parece que podría funcionar, pero a mí me pierde en la historia (o en sus detalles), Por mencionar uno, hay un personaje que le dice a otro que se va a morir de cáncer cuando es mentira y se termina el libro y no sabemos por qué ni qué pasa con él. No se desarrolla, no tiene ningún impacto en la historia. Y eso no me gusta. Me hace no conectar.

Es un libro que es infinitamente mejor que muchos de los bodrios que hemos leído este año. Es literatura de verdad de un gran escritor. Ahora, yo recomiendo otros libros suyos mucho antes que este.

Unos párrafos:
" —Pero ¿qué es la humanidad? No es nada objetivo, no es sino mi propia representación subjetiva, a saber: es lo que he podido ver a mi alrededor con mis propios ojos. ¿Y qué vi todo el tiempo con mis propios ojos, camaradas? ¡Os he visto a vosotros! ¡Recordad el baño donde os encerrabais para arremeter contra mi historia de las veinticuatro perdices! Me divertía mucho en el pasillo oyéndoos aullar, pero al mismo tiempo me decía: ¿habré gastado todas mis fuerzas para semejantes gilipollas? ¿Habré vivido para ellos? ¿Para esos miserables? ¿Para estúpidos tan exageradamente ordinarios? ¿Para esos Sócrates de alcantarilla? Y, al pensar en vosotros, sentía que flaqueaba mi voluntad, que se cansaba, se hartaba, y la ensoñación, nuestra hermosa ensoñación, al dejar de sostenerla mi voluntad, se ha desmoronado como una inmensa construcción cuyos pilares se han derrumbado".

" —¡Míralos, míralos a todos! Al menos la mitad de los que ves son feos. ¿También forma parte de los derechos humanos ser feo? ¿Sabes tú lo que significa cargar con tu fealdad toda la vida? Tampoco has elegido tu sexo. Ni el color de tus ojos. Ni tu siglo. Ni tu país. Ni tu madre. Nada de lo que realmente cuenta. Los derechos de los que puede disponer el ser humano sólo se refieren a nimiedades por las que carece de sentido luchar unos contra otros o escribir solemnes declaraciones".

"La insignificancia, amigo mío, es la esencia de la existencia. Está con nosotros en todas partes y en todo momento. Está presente incluso cuando no se la quiere ver: en el horror, en las luchas sangrientas, en las peores desgracias. Se necesita con frecuencia mucho valor para reconocerla en condiciones tan dramáticas y para llamarla por su nombre. Pero no se trata tan sólo de reconocerla, hay que amar la insignificancia, hay que aprender a amarla. Aquí en este parque, ante nosotros, mira, amigo mío, está presente con toda su evidencia, toda su inocencia, toda su belleza. Sí, su belleza. Como has dicho tú mismo: la animación es perfecta, y totalmente inútil, los niños que ríen, sin saber por qué, ¿acaso no es hermoso? Respira, D’Ardelo amigo mío, respira esta insignificancia que nos rodea, es la clave de la sabiduría, es la clave del buen humor".
Tenéis otras reseñas de este libro en los blogs de Juanjo, Bichejo, Carmen y Paula. Me parece que una vez más no va a haber unanimidad...



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