Querida Annie

Querida Annie, ahora toca el post de verdad, que a ver si te crees que te iba a ventilar en cinco minutos.

Hoy cumples 40 años (¡bienvenida!) y claro, las tradiciones están para cumplirlas, así que te toca despliegue de medios interneteros. Vas a llorar un poquito porque todos vamos a contar un montón de cosas bonitas sobre ti, cuánto te queremos, lo estupenda que eres y la suerte que tenemos por tenerte en nuestras vidas.

Que eres una de mis mejores amigas, ya lo sabes, porque es obvio y lo sabe el mundo entero. Eres mi cuqui. Es fabuloso tener personas con las que no tienes que medir nada porque sabes que están de tu parte, que no te juzgan y que te quieren también cuando la cagas.

Durante los últimos cuatro años (Y MEDIO) nos hemos escrito prácticamente todas las semanas, a veces dos líneas volando y a veces conversaciones eternas con tochos larguísimos. Guardo muchos de esos correos y he tirado de hemeroteca para repasar nuestra vida en común

2011: una cuenta atrás y un reality nos ponen a la una en la órbita de la otra. Quedamos a merendar y fue un flechazo. Pero flechazo con sustancia, de esos que dices "esto promete". Quedamos más veces y como no tengo cabeza ni pruebas gráficas sólo puedo decir que supongo que fue todo fenomenal porque hemos seguido quedando.

2012: empiezan los correos de los viernes. El primero es para quedar contigo para recoger mi red velvet, que es ya un clásico en nuestra relación. Siempre me preguntas si quiero otra cosa para mi cumpleaños y siempre te digo que no. Cuando algo funciona no hay por qué cambiarlo.
En 2012 nos pasó absolutamente de todo; becarios que se duermen, familias, muchos planes fallidos para vernos, miedo los viernes a última hora por si caían marrones, entrevistas de trabajo, la boda a la que no fui, Tabathatenecesito, fuiste a París, comimos en un sitio lejísimos en el campo, hablamos de la ropa interior de mary espencer y de bragas de acero, de ex calvos y de comer viendo Saber y Ganar.

2013: hiciste teatro, viste Sonrisas y lágrimas (en español), me desrecomendaste The master porque "te quita las ganas de vivir", compartimos nuestra manera de enfocar la vida laboral, tuviste una nueva sobrina, conociste a Pau, empezó mi lucha por la promoción (en la que sigo sin triunfar, y lo que te rondaré morena), las dos fuimos bastante grinches en San Valentín, dijimos varias veces "no es puente!!", fui a La Central por primera y última vez, te compraste doce kilos de harina en una sola compra y desarrollamos la teoría de que esa compra en realidad era ahorrar, me fui a Berlín, salimos los cuatro a cenar en plan parejitas, comentamos Masterchef, te nombré albacea digital.
Hubo un cruce de correos genial en el que te contaba unas dudas, centrifugabas exactamente igual que yo y al final yo termino diciéndote "no sé para qué te pregunto, es como preguntarme a mí misma". Que es bonito eso porque vemos la vida de forma bastante parecida. Hubo referencias a Benito Carrizosa y correos en nuestro primer lunes de vuelta al trabajo para que fuera más llevadero. Repasos al Hola y también libros y alguna peli.

2014: empezamos el año hablando del Aló, Comidista, que es un clásico en nuestras vidas y descubriste que Amazon tiene tienda de repostería con miles de cosas que necesitabas. Estuviste en Viena. Hablamos de enemas (¿por qué?). También fuiste a Nueva York. Otros temas fueron las pelucas de Alicia Florrick (la rana Gustavo). Esto no está en los correos pero aprendí gracias a ti a hacer pulseras de gomitas, con mi propio telar y todo...me regalaste horas de entretenimiento. Otro año de comentar Masterchef. Fuimos a comprarme un vestido para una boda de alto copete y para cuando llegaste ya lo había elegido, recuerdo ese día como muy chulo porque no hicimos nada pero lo pasamos muy bien. Momentazo en julio "Chabelita se ha separado y no me dices nada". Fuimos al cine de verano a ver "Cantando bajo la lluvia" y a Comala. Primer verano que heredamos tus croquetas. El verano termina contigo en Nueva York y con una pena negra, y yo llorando por ti desde Torrox. Le dijiste hola al pelirrojo por whatsapp y no te bloqueó ni nada. Fiorella Faltoyano comentó en mi blog. Compramos DVD en Disney como si no hubiera un mañana y terminamos el año comiendo en lo de Arola, visitando la exposición de Givenchy y merendando en Embassy, como las señoras. Empezamos con el Proyecto Agatha.

2015: mis cuarenta llenaron las primeras semanas del año. Qué bien lo pasamos y cómo triunfaste con la red velvet. En enero te hablé de Meghan Trainor (ejem). Cenamos nessum pollo y fuimos a Venidos a menos y te reías tanto que te quitabas las gafas, qué gran fin de semana. Masterchef se convirtió en Masterchufa y conseguimos ir un par de veces al cine entre semana, costumbre que intentamos retomar con muy poco éxito. Cruzamos fotos de bolsos y de joyones. En plena ola de pena negra me corté el pelo y me comparaste con una señora que siempre lleva el pelo horrible, aunque gané en la comparación. Volvimos a heredar las croquetas, qué bonita tradición. En verano comentamos la hija secreta de Escassi y algunos libros más, para compensar las frivolidades. Intentamos vernos mucho y lo conseguimos regular nada más. Nos reímos con MaruHit (pobre yo) y conseguimos sacarle risas a un año que fue bastante horrible. Copio de octubre "todo sigue igual (de mal)" Por lo menos viajamos un poco, fuiste a Londres. Y yo volví a Nueva York y sólo pasé calamidades.

2016: hasta la fecha no se está portando mal del todo, incluso hemos descubierto una manera de poder vernos más a menudo. Y encima luego me dejas en casa, no le veo más que ventajas a ese plan. Lo más relevante del cuatrimestre es que tenemos las dos bastante curro y no nos enredamos en mucha conversación. Eso nos pasa porque no nos toca el Euromillones, que es lo que más claro tenemos, la falta que nos hace que nos toque. A ver qué tal nos trata el resto del año.

En resumen, en estos cuatro años largos de correos nos hemos dedicado a contarnos las penas y cosas de risa, preocuparnos, aconsejarnos poco porque pensamos bastante parecido a nivel vital, quejarnos bastante de casi cualquier cosa, aprender mucho la una de la otra, darnos apoyo y cariñito, centrifugar sobre nuestros temas recurrentes, criticar un poquitín...vamos, que nos hemos dedicado a VIVIR.

Empezamos a escribirnos cuando éramos un par de conocidas que se caían bien, ahora somos mucho más importantes la una para la otra. Y en realidad ya no necesitamos el contacto constante, pero es bonito mantenerlos, me gusta pensar en esos correos como los cimientos de nuestra amistad. Y también, como decías tú hace algo más de un año, "es una especie de diario semanal a cuatro manos (si es que esto es posible) al que la otra pone los pies en la tierra a la una cuando el centrifugue se desmanda. Para mí es el sitio donde poner por escrito todas las tonterías que se me ocurren sabiendo que Bich (en este caso, Anijol) me va a entender y darme justo lo que necesito: sensatez o cuerda para seguir centrifugando. Es genial." Yo no lo habría descrito mejor.

Sí, es genial. Tú eres genial y me siento muy afortunada por todo este tiempo y por todo lo que nos queda por pasar juntas. Te quiero mucho, hamija. Que tus próximos cuarenta años estén llenos de risas y cosas bonitas y gente maja (y rubia). Y no llores, que lloro yo.

Bich.

PD. Gracias a Desgraciaíto por la complicidad y por prestarme el blog

2 comentarios:

  1. Pues me he tenido mucho más que llorado.¿Hablamos de enemas y hagas de acero? Ay, madre.

    Muchas gracias por este post, por este sarao estupendo que has montado y por estar siempre cerca. Ya sabes lo mucho que te quiero.

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  2. Tu predictivo siempre me da grandes momentos. Eso se me ha olvidado ponerlo en el post, pero por suerte tú lo demuestras en el comentario...

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