Ravel

"...que prolongan a su manera el confort observado en el France, tan refinados como un transatlántico de crucero, son grandes hoteles fastuosos formados por quince coches de ochenta toneladas, y el frente de su automotriz carenada, con perfil de cohete, está equipado con un ciclópeo faro central. Los coches ofrecen todos los servicios posibles. Despachos para hombres de negocios, sala de baile y cine, salones de manicura y de peluquería, consultas de esteticistas, sala de conciertos con órgano para el oficio del domingo, biblioteca y numerosos bares. En cuanto a los compartimientos revestidos con maderas preciosas, alfombras, vidrieras, colgaduras, están equipados con camas con baldaquino y bañeras alimentadas según se desee con agua dulce o con agua de mar. En la cola del tren, un coche panorámico se abre sobre una terraza instalada a modo de balcón, coronada con una cúpula".
Jean Echenoz. Ravel.

Ya sabéis que en este blog somos mucho de Echenoz. Nos hemos leído 14, Correr y Relámpagos y ahora le toca el turno a Ravel, el músico.

Ravel tuvo muchísimo éxito en vida y en el libro el autor nos cuenta sus últimos años en los que va perdiendo su lucidez y recuerda su carrera, sus éxitos y sus fracasos. Es igual que todos los libros que he leído de Echenoz. Es una especie de novela biográfica en el que se nos cuentan aspectos de su vida de una manera muy amena.

He de decir que me ha gustado bastante a pesar de que Ravel, como músico, no me merece muchas simpatías. Par amuchos es un revolucionario. Un Picasso de la música, Y para mí... también. Claro, que mi opinión de Picasso (o en este caso de Ravel) no es muy favorable. Creo que la música (o la pintura) se las arreglaban muy bien sin sus aportaciones. Pero, vamos, que tampoco voy a tratar de convencer a nadie de lo que pienso. Este libro, independientemente de si os gusta Ravel o no, es muy entretenido y yo os lo recomiendo fervorosamente.

También, al igual que el resto de libros del autor, hay que reseñar su brevedad. Son libros que se leen en una hora o dos a lo sumo.

2 comentarios:

  1. Diríamos que se tarda más o menos lo mismo en leer este libro que en escuchar el (machacón) Bolero del ínclito.

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