La muerte de Iván Ilich

"Todo lo que veía en las calles se le antojaba triste: tristes eran los coches de punto, tristes las casas, tristes los transeúntes, tristes las tiendas. El malestar que sentía, ese malestar sordo que no cesaba un momento, le parecía haber cobrado un nuevo y más grave significado a consecuencia de las oscuras palabras del médico".
Lev Tolstoi. La muerte de Iván Ilich.

Sé que ya no escribo nunca. Tengo varios libros de los que hablar, pero no saco tiempo para hacerlo. Pero en esta ocasión, y siendo un libro del club de lectura, no tengo excusas para no escribir unas líneas sobre Iván Ilich.

Este libro lo propuso Juanjo y creo que ha acertado. A mí por lo menos me ha gustado. Tiene algunos peros, pero creo que casi todos vienen de la traducción que he leído. No sé por qué me da la impresión de que ha sido una traducción antigua de esas que se hacían desde el francés, siendo así traducción de traducción. 

El tema del libro está claro desde el título. Nos cuenta la muerte (y la vida) de Iván Ilich, un funcionario de carrera, ahora juez, en la Rusia zarista. Nos cuenta su vida a modo de momentos clave y también el proceso de su enfermedad. Es un libro corto y me quedo con la idea de que con una mejor traducción ganaría mucho. No tengo datos de de dónde viene la traducción porque es un libro que pillé de internet y no pone nada al respecto.

Para mí lo más interesante es el retrato psicológico de cómo es consciente de su propia muerte, de sus deseos inclumplidos, de la futilidad de la vida mecánica en la que muchas veces vivimos quejándonos de cosas sin importancia.

También muestra las amarguras y rencores de un matrimonio sin amor. No es un libro amable, está bastante cargado de amargor y desesperanza, justamente como los últimos días de Iván Ilich. Para muestra la frase que he puesto al inicio.

También subrayé ésta que me hizo gracia: "El tercer hijo era un desgraciado. Había fracasado en varios empleos y ahora trabajaba en los ferrocarriles. Su padre, sus hermanos y, en particular, las mujeres de éstos no sólo evitaban encontrarse con él, sino que olvidaban que existía salvo en casos de absoluta necesidad". Esos desgraciados que trabajan en el ferrocarril... no puedo estar más de acuerdo.

En fin, un libro interesante, profundo y corto que os recomiendo siempre que encontréis una traducción directa del ruso que supongo que habrá.

Tenéis otras reseñas del resto de miembros del club en los blogs de MG, Carmen, Paula y la de Juanjo está en la página del club.

3 comentarios:

  1. Tengo que confesar y confieso que este libro me costó mucho...

    Por cierto soy Pérfida
    Un saludo coleguita

    ResponderEliminar
  2. Pues ya lo siento, Pérfida. Que se te atragante un libro es mala cosa.

    ResponderEliminar
  3. Me ha encantado, a pesar de lo que he tardado en reseñarlo. Esa amargura me ha parecido una delicia y por alguna razón ¿patológica? me ha resultado muy divertido

    ResponderEliminar