Nota del autor

Bueno, hace unos días que os di la lata con un extracto de este libro que me había encantado sobre la verdad del artista. Ahora os hablaré un poco más de este libro haciendo una reseña como Dios manda.

Joseph Conrad fue un autor de bastante éxito en su tiempo. Escribió muchos cuentos y relatos cortos para revistas y algunas de sus novelas también se publicaron por entregas. Ahí es donde estaba el dinero por lo visto. También es cierto que hasta que consiguió triunfar pasó tiempo y llevaba esa incertidumbre financiera con bastante dificultad.

Bueno, esto tampoco viene a cuento más que para mostrar mi erudición sobre este señor. El caso es que en 1920 con el autor aún vivo se realizó una edición de sus obras completas en las que Conrad escribió nuevos prólogos para todas ellas y esos son los que se recogen en este libro.

La verdad es que editar las obras completas antes de que hayas dejado de escribir es un poco raro. Es un poco como los packs de James Bond con todas las películas cuando cada dos o tres años te sacan una nueva y te fastidian el cofre de agente secreto... pero me vuelvo a ir del tema...

Estos prólogos son muy diferentes entre sí. Algunos están dedicados a mostrar el proceso creativo de esos libros, o la información en la que se basó para la historia o pensamientos que se le vienen a la cabeza en ese momento.

Entiendo que es un libro más para fans que para quien no se haya leído ningún libro de Conrad, aunque también tiene valor en sí mismo como ya os mostré hace un par de semanas. A mí me ha gustado bastante y se lo vuelvo a agradecer a Anniehall que se lo sugirió a Papá Noel para que me lo trajera.

"...mi relación con el mar, que comenzó de un modo misterioso, como toda gran pasión que los dioses inescrutables envían a los mortales, continuó invencible, sin atender a razones, sobreviviendo a la prueba de la desilusión y desafiando al desencanto que acecha cada día de una vida extenuante, y prosiguió, colmada de deleite amoroso y de angustia amorosa, arrostrando cada uno de esos días en jubilosa alerta, sin amargura y sin aflicción, de la primera a la última hora".

"La reflexión más aterradora (hablo ahora por mí mismo) es que todas estas personas no son el resultado de lo excepcional, sino de lo general: de la normalidad de su país, su tiempo y su orígen. La ferocidad y la estulticia de un gobierno autocrático, que desprecia toda legalidad y de hecho se sustenta sobre una absoluta anarquía moral, provoca la no menos estulta y atroz respuesta de una revolución puramente utópica que ocasiona la destrucción sirviéndose de cualquier medio, impelida por el extraño convencimiento de que, una vez caídas las instituciones humanas, por fuerza ha de obrarse un cambio esencial en los corazones de los hombres. Estas personas son incapaces de ver que cuanto pueden conseguir es un simple cambio de nombres".

"El hábito de la reflexión profunda, me veo en la obligación de decirlo, es el más pernicioso de todos los hábitos creados por el hombre civilizado".

En fin, que a mí me ha gustado muchísimo y que llevo una racha de buenas lecturas que en algún momento se tendrá que romper, pero que siga y que siga, que no me voy a quejar.


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