El héroe discreto

«En este país no se puede construir un espacio de civilización ni siquiera minúsculo», concluyó. «La barbarie termina por arrasarlo todo».
Mario Vargas Llosa. El héroe discreto.

Como cada primero de mes aquí estamos fieles a nuestra cita del club de lectura 2.0. En esta ocasión nos hemos leído el último libro de Mario Vargas Llosa, el héroe discreto.

El libro está escrito mostrando dos historias paralelas. Dedica un capítulo a cada una de ellas y luego vuelve a la anterior. Las historias pasan en Piura, una ciudad del norte de Perú que ahora puedo situar en el mapa, y en Lima. Una de ellas está protagonizada por Felícito Yanaqué, dueño de una empresa de autobuses, y su familia y la otra por Rigoberto (ahora no me acuerdo del apellido...) que es un directivo de una empresa de seguros a punto de jubilarse.

El libro está escrito usando un montón de localismos peruanos que hace que muchas veces sea difícil saber de qué están hablando. Además creo que esa es la intención del escritor. Ha querido hacer un libro/escaparate de frases, expresiones y nombres peruanos. A modo de ejemplo: "Lituma y el capitán Silva pronto comprendieron que el yanacón Aliño Yanaqué, de la Hacienda Yapatera, en Chulucanas, era la persona que Felícito más había querido en la vida".

Para mí se queda en eso, la verdad. Este libro está años luz por detrás de La Fiesta del Chivo o Pantaleón y las visitadoras, este último también con un lenguaje florido y particular. Es previsible y, lo peor de todo, aburrido. Para mí se queda en un ejercicio de estilo, pero no es una buena novela.

Creo que nuevamente me quedo solo en esto de la decepción y a los demás miembros del club parece haberles gustado bastante más que a mí. Enhorabuena por ello. Como ya he dicho a mí no me ha interesado mucho y el aire de muchos diálogos, principalmente los de Ismael (el jefe) y Rigoberto o de este con su mujer me parecían absolutamente artificiales, falsos.

Por lo menos no era especialmente largo, aunque a mí sí que se me hizo bola. En algunos momentos, los más brillantes, me recordó a Bryce Echenique. No sé, hay algo en los diminutivos o en la forma de decir las cosas que me recordaron a él.

Y la verdad es que poco más tengo que decir, no le he sacado ningún jugo ni permanecerá en mi memoria mucho tiempo.

Os diría que no perdiérais el tiempo y os leyerais otra cosa.

Un párrafo:

"Gracias a ese yanacón analfabeto existía Transportes Narihualá. Su padre sería pobre pero era grande por su rectitud de alma, porque nunca hizo daño a nadie, ni faltó a las leyes, ni guardó rencor a la mujer que lo abandonó dejándole a un niñito recién nacido para que lo criara. Si era cierto aquello del pecado y la maldad y la otra vida, debería estar ahora en el cielo. No tuvo siquiera tiempo para hacer el mal, su vida fue trabajar como un animal en los trabajos peor pagados. Felícito recordaba haberlo visto caer muerto de fatiga en las noches. Eso sí, nunca dejó que nadie lo pisoteara. Era, según él, lo que hacía que un hombre valiera algo o fuera un trapo. Ése había sido el consejo que le dio antes de morir en una cama sin colchón del Hospital Obrero: «Nunca te dejes pisotear, hijito». Felícito había seguido el consejo de ese padre al que, por falta de dinero, ni siquiera pudo enterrar en un nicho ni impedir que lo echaran a la fosa común".

A ver si tengo suerte y el próximo me gusta más... Será momentos estelares de la humanidad de Stefan Zweig. Como ya me falle tendré que hacérmelo mirar...

Tenéis reseñas mucho más animosas en los blogs de Pau, Juanjo, Bichejo y Carmen.

9 comentarios:

  1. Jo, y yo que creía que teníamos unanimidad en el "no es aburrido" sigh

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  2. He leído ya todas las reseñas, y me siento más identificada con la tuya que con ninguna. Es un libro que ha pasado por mi vida como a través, no me ha dejado ni un poso y a la larga sólo recordaré lo del che guá.
    Así que no te sientas solo, que yo estoy contigo.

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  3. Ha llegado el momento de quitarse la máscara y poder decirlo en público, sin miedo a que se me echen encima ¡a mí no me gusta Vargas Llosa!

    Vale, ya sé que únicamente has dicho que no te gustó este libro y que otros sí, pero es que tengo pocas oportunidades para decirlo y me he emocionado!!

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  4. Paula, ya lo siento, pero me parece un libro menor. Tampoco diré que alimenticio, pero cerca le anda.

    Bichejo, se me cicatrizan las heridas del corazón. Desde Viena te lo digo.

    Loquemeahorro, Vargas Llosa tiene libros buenos y malos, en eso no es distinto a muchos escritores. Este libro es malo, según mi últimamente baqueteada opinión.

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  5. No me ha parecido un ejercicio de estilo, o no al menos por el vocabulario. Estoy de acuerdo en que tiene novelas mejores, pero también peores. Yo creo que es un divertimento, una parodia de los culebrones y de las novelas exageradas. En fin, otra vez será.

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  6. Ah, y es normal que no recuerdes el nombre de Rigoberto. Creo que no lo pone.

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  7. A mí sí que me lo parece, Carmen. Las historias paralelas, los diálogos cruzados, los localismos peruanos...

    Respecto a lo del apellido, mejor que no lo ponga y no que sea que no me di cuenta...

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  8. A mi tampoco me gusto nada. Soy peruana, pero las novelas de Vargas Llosa nunca me han resultado atractivas; esta vez hice una excepción e intenté leer "El Héroe discreto" y me quedé a medio camino. Imagínate si yo, que estoy acostumbrada a los "localismos" que mencionas, sentí sus diálogos pesados, forzados y extraños, ¡como habrán padecidos lectores extranjeros!

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  9. Bueno, Jo March, a mí no me ha gustado. Me parece rebuscado y casi queriendo hacer un recopilatorio de dichos y expresiones. Pero parece que hay a otros muchos que sí que les ha gustado.

    Entiendo lo que dices sobre la pesadez porque yo estaba deseando que acabara. Muchas gracias por pasarte por nuestro blog y comentar en él.

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