Llenando huecos... o no


Bueno, aquí os planto un mapa mundi convenientemente repintado usando la muy mejor herramienta del ingeniero que no es como muchos pensais el excel, sino el paint. Bueno, el excel también, para qué os voy a engañar, pero el paint siempre viene bien para modificar algún gráfico o cambiar una leyenda de una figura o cosas así.

En él he marcado en azul los países que he visitado por trabajo y en rojo a los que me han dicho que me iba y al final no fui. O todavía no he ido y vete a saber...

Hay de todo. Por ejemplo, todavía tengo el visado de Rusia sin usar (tengo dos visados: uno de turista que ya se me caducó y otro de businessman que aún está esperando su oportunidad en mi pasaporte). La verdad es que se ve mucho más blanco que coloreado y mucho más rojo que azul. Y no me quejo.

Seguro que me dejo alguno como Venezuela, aunque ahí los planes de mandarme no pasaron de mera sugerencia y por eso no lo he coloreado. Los que he puesto son los que de alguna manera estaban en la lista y hubo que consultar viajes y horarios y cosas así.

Se ve que el mundo es muy grande, pero en la situación actual no lo es tanto y hay que ir a buscarse las judías por todas partes. Yo tampoco soy muy viajero. Los viajes de trabajo son parte del mismo, pero no son EL trabajo. Al menos no de momento.

Además todos los viajes han sido de pocos días. Nunca más de una semana. Cuando me ofrecieron la 'jefatura' me dieron a elegir y me dijeron si prefería ser 'project manager' y tener que viajar en alguna ocasión durante un tiempo largo o ser jefe de departamento y viajar con más frecuencia, pero menos tiempo. Y yo elegí la segunda opción que creo que es la que mejor se adapta a mí y a mi familia.

Últimamente se me está llenando el carné de baile con varios compañeros. En teoría en el próximo mes y pico debería de visitar una país de Europa del Este, otro de América del norte y otro de Sudamérica. Veremos a cuántos tengo que ir de verdad. Por mí a ninguno. O a alguno. Me gusta viajar. Ya lo he contado muchas veces. Lo que no me gusta es cargar a Anniehall de trabajo y que parezca como que me escaqueo. Sin ser nada por el estilo, que soy yo muy cumplidor de mis tareas.

Además los viajes de trabajo son... trabajo. También he contado que para mí el momento más triste de los viajes es irte tú solo a cenar. Ahí me viene el bajón. Me parece tristísimo estar solo en un restaurante cenando y no tener nadie con quién hablar. Terminar en media hora e irte a tu habitación de hotel. Hay muchísimas cosas peores, entiéndase, pero es un momento especialmente malo. Eso siempre que se viaja solo, claro. Cuando se viaja con otra persona siempre es mejor.

El caso es que esos amagos de irme así inopinadamente a cualquier parte del ancho mundo siempre han estado ahí, tanto en el circo como aquí, pero parece que en mi empresa actual es lo habitual. Es una posibilidad constante que puede materializarse o no. De momento se han materializado muy pocas, pero ya se irán materializando. Sin duda.

Yo también tengo la teoría de que al final al que no quiere viajar le toca y al que quiere irse no lo mandan a ningún lado. Es una teoría con muchos fallos, pero hay algo en ella que es cierto o que se intuye como cierto. Tal vez porque se nota más cuando a uno lo mandan al exterior sin querer o cuando se quiere ir y no lo mandan. Pero, vamos, que a mí me van a mandar.

Y os lo contaré. Espero. También os he contado que me gustan muchísimo los mapas, los atlas y la cartografía en general. Y esto de viajar también está relacionado. De alguna manera es completar piezas del puzle y conocer un pelín mejor este mundo que nos ha tocado.

5 comentarios:

  1. Pues así, entre nosotros prefiero cenar sola que con un compañero peñazo, o peor aún, con un jefe peñazo, o con un grupo de jefes muy jefes que están en su mundo, y se nota que te miran como al chico de los recados y tú ahí en medio, sin saber muy bien qué cara poner.

    No digo yo que no sea yo una antisocial, que lo soy, pero de verdad de verdad de verdad que mejor solo que mal acompañado.

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  2. También es verdad, Loquemeahorro. Mejor solo que mal acompañado. Pero cenar solo, al menos para mí, es un momento malo.

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  3. Cuando viajas por trabajo, siempre hay quien te dice eso de "qué suerte". Lo único mediobueno que tiene es, si no lo hacen con frecuencia, que rompes la rutina. Aunque lo más optimista que yo oigo siempre es a mi madre, que cuando vuelvo, invariablemente, me pregunta: qué tal, hija, cómo te lo has pasado? Y siempre contesto igual: mamá, un planazo.

    Pues eso, un planazo.

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  4. Soy incapaz de cenar sola en un restaurante, ningún problema para desayunar o comer pero la cena...antes pido "room service" o me compro algo para comer por la calle.

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  5. Carmen, viajar por trabajo no es una suerte ni una desgracia, creo yo. Tengo unos amigos que dicen que qué glamour, pero de eso, nada. Otra cosa es que si puedo intente sacarle algo de partido, pero no son unas vacaciones y normalmente trabajas más que si estuvieras en la oficina y, en cualquier caso, ese tiempo libre en esa ciudad no es voluntario.

    Pseudosocióloga, yo también a veces me he comprado cosas para cenar en la habitación o he pedido algo. Cenar solo me llena de tristeza.

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