Contratando

Pues las vueltas que da la vida, por primera vez me enfrento a un proceso de contratación de varias personas para incorporarlas al departamento. Hasta ahora siempre había estado al otro lado de la mesa. Nervioso y de traje intentando dejar buena impresión.

El caso es que ahí estamos, ofreciendo unos puestos de trabajo muy buenos (creo yo) que incluyen una estancia con los gastos pagados durante 6 meses en un país europeo de habla inglesa (ahí lo dejo). 6 meses en ese país aprendiendo procedimientos, alcances, diseños y estándares british -que ya sabemos que son un poco raritos- para luego volver a trabajar a Madrid con trabajo asegurado para diez años. En fin, a mí me parece un chollo, pero vete a saber...

Y ahora estoy al otro lado de la mesa entrevistando e intentando saber si van a ser buenos o no, si darán lo que se espera de ellos o si son vendedores de humo en potencia. Y parece fácil, pero no lo es tanto. Evaluar a los demás, el que el otro sepa que le estás haciendo una radiografía y que lo que pase ahí puede determinar su futuro crea estrés. Me lo crea a mí también.

Porque además entrevistar a gente es una manera de conocerlos. Superficialmente, claro, pero puede que lo suficiente para empatizar con ellos, para desear que les vaya bien incluso en el caso en el que sabes que no los vas a contratar. Eso también es una sensación rara, cuando ves que la persona que está delante sabe su trabajo, pero no es lo que buscas... no es agradable. Hoy me ha pasado. La persona que venía tenía un buen currículum, pero no sabía inglés y parecía asustada y dudaba de todo, daba la impresión de que no confiaba en nosotros, estaba a la defensiva y solo intentaba sacar los peros a la oferta.

También es cierto que tiene trabajo, supongo que sería mucho más duro sabiendo que está en el paro y que está más desesperado y en una situación peor.

La verdad es que el inglés sigue siendo nuestra mayor carencia y tal y como estamos es imprescindible. Todos nuestros proyectos son en el extranjero y para todos hay que saber inglés. Y a mí me da un poco de rabia que gente buena no se busque las castañas para mejorar en lo que necesitan. En el lado contrario están los que sí, los que se lanzan a hablar aunque les falle la gramática o los que se han ido al extranjero a trabajar incluso de camarero para aprender idiomas.

También están los vendedores de humo que tienen un currículum en el que les falta el premio Nobel y poco más. Estos da igual que tengan 4 que 40 años de experiencia. Son excelentes gestores, motivan equipos, solucionan problemas, hacen cálculos de la NASA y les sobra tiempo para realizar cursos de motivación y liderazgo o de corte y confección. A esos de momento se les identifica fácilmente, pero el riesgo de no contratar a la persona adecuada es un poco atenazante. También es cierto que hubo un día en que alguien te dio esa confianza y te contrató a ti.

En fin, que os cuento mis tontás. Son cosas que a lo mejor tienen poca importancia o mucha, eso no se sabe en el mismo momento en que lo estás haciendo. Es como la quiniela, sabiendo el resultado es muy fácil decir lo que habría que haber hecho, pero ¿y antes?

Dumb ways to die



Hoy os quiero poner este vídeo. Es de hace unos años y yo ya lo había visto por ahí, lo que no sabía es que la campaña original, tal y como pone al final del vídeo es de la compañía de trenes de Melbourne en Australia.

El caso es que la semana pasada volví a encontrarme este vídeo buscando en la página web de Metro Trains Melbourne si habíamos ganado una oferta o no. He de decir que de eso no conseguí enterarme, pero se me metió la canción en la cabeza y he querido compartirla con vosotros, aunque seguramente ya sabéis de qué va.

Y de alguna manera pienso que molaría trabajar con una empresa que hace anuncios así. Así que ¡a ver si ganamos el trabajo!


Moderación

Eso que tenéis ahí es la definición de la rae para moderado.

Si oís o veis de vez en cuando la previsión del tiempo, lo cual es muy probable porque cada vez es más larga y te asalta en cualquier momento, ya os habréis dado cuenta de que poco o nada tiene que ver con el significado que le dan en esos espacios.
Resulta que lo que pretende decir el presentador cuando nos anuncia, antes de dar paso a las fotos de amaneceres idílicos enviadas por los espectadores, 'lluvias moderadas' para el día siguiente no es que vaya a llover una cantidad intermedia entre el chaparrón y el chirimiri. No, resulta que lo que quieren decir con lluvias moderadas es que mejor eches mano de un buen impermeable y te calces las katiuskas si no quieres llegar hecho una sopa al trabajo.

Esta extraña perversión del lenguaje que se gastan los 'hombres del tiempo' me viene preocupando hace tiempo. Ya sabéis, el centrifugue es poderoso en mí. Y había llegado a mis propias conclusiones. Supongo yo que hartos de escribir y leer 'se esperan nevadas moderadamente fuertes' o 'las precipitaciones serán moderadamente copiosas' empezaron a acortarlo dando por hecho que todos les seguiríamos en el sobreentendido y así, moderadamente fuerte se convirtió en moderado. Un poco como cuando Gomaespuma decía que algo había sido francamente.

Y sí, supongo que todos les seguimos en el sobreentendido. Y también que los que se incorporaron tarde, después de dos o tres confusiones se dieron cuenta de que esa es la jerga meteorológica y en ese campo moderado es igual a fuerte. Pues qué queréis, yo comprendo lo que quieren decir pero no entiendo que lo digan. No me vale escudarse en la jerga para cambiarle por completo el significado a una palabra.

Y hete aquí que cuando ya lo había dado por perdido, parece que los señores del tiempo rectifican. El otro día en las noticias anunciaban a bombo y platillo que la AEMET ha actualizado su "Manual de uso de términos meteorológicos". En la nota de prensa indican que "desaparecen conceptos como moderado y riesgo, que pueden llevar a malas interpretaciones." O sea, que la correción no es tal. Ellos no estaban usando mal la palabra sino que la palabra puede llevar a malas interpretaciones. (Voy a ahorrarme aquí una expresión muy fea que me pide el cuerpo pero que acaba en Mariloles).
A ver, yo me alegro de que dejen de generar confusión pero es que la mala interpretación y la confusión la habían generado ellos. Parece que ahora les tengo que estar agradecidos por corregir un error que llevaban cometiendo, al menos, veinte años (que son los años desde la anterior edición del manual). Que el concepto moderado no puede llevar a más mala interpretación que la que creaban ellos. Un poquito de vergüenza y menos fotos autocomplacientes me parece a mí.

Peste & Cólera

"Yersin desarrolla su producción y elabora minuciosamente un concentrado líquido que, si lo hubiera patentado, le podría haber convertido en el millonario inventor de una bebida negra y chispeante. Le da el nombre de Cola-Canela, que podría abreviar en Co-Ca. Desde Nha Trang, escribe a Roux: «Le he expedido por paquete postal una botella de Cola-Canela. Tómese un centímetro cúbico y medio, aproximadamente, en un vaso con agua azucarada cuando se sienta fatigado. Espero que este “elixir de vida larga” tenga sobre usted la misma acción estimulante que tiene sobre mí». Yersinia coca".
Patrick Deville. Peste & Cólera.

Pues aquí estoy otra vez para hablaros de un libro. Es un libro que sabía que me iba a gustar desde el principio y no me he equivocado. Lo recomendó la semana pasada en Página2 un señor del que no había oído hablar nunca. Y le hice caso. Así soy yo, lo mismo tengo aparcado un libro que quiero leer durante cuatro años que me lanzo sobre la recomendación de cualquier desconocido.

Por entrar un poco en harina, este libro es una biografía novelada de Yersin. Supongo que a casi nadie de vosotros este nombre os dice nada, pero fue el descubridor del microbio de la peste a finales del siglo XIX. Es un personaje difícil de clasificar. Tuvo durante toda su vida multitud de intereses y cambió de uno a otro siempre guiado por ese espíritu de sorpresa y de necesidad de saber que siempre tuvo.

Fue discípulo de Pasteur y también estudió con Koch. Pero esa vida de laboratorio no le llenaba. Se fue a Indochina como médico de varios barcos dejando de lado la investigación. Luego se hizo explorador, se dedicó al cultivo y aclimatación de plantas. Y de ahí vino durante mucho tiempo la financiación del instituto Pasteur: por sus plantaciones de caucho y quinina. Bueno, tampoco voy a contar mucho más. Pero desde luego que tuvo una vida para escribir un libro o varios.

Y respecto a cómo está escrito, a mí me ha recordado mucho a Laurent Binet o a Echenoz. Es esa forma de novela-biografía que parece que está de moda por Francia. Y la verdad es que son libros bien escritos, que te entretienen, te enseñan y te dan ganas de más.

Una cosa más, parece ser que este libro es el ganador del Prix des prix que parece ser un premio entre los libros que ya han sido premiados. Algo así como sólo puede quedar uno o una champions league de libros. Estos franceses siempre van por delante.

Este libro se lo voy a regalar a mi padre por su cumpleaños. Y si a vosotros os interesan libros entretenidos y para saber algo más sobre el mundo y la historia, pues este es vuestro libro (o uno de ellos).

"Es la vida la que quiere vivir, abandonar rápidamente ese cuerpo que envejece para renacer en un cuerpo nuevo, y a esos cuerpos, por su involuntaria contribución a su perpetuación, la vida los retribuye de paso con la calderilla del orgasmo. Nada nace de la nada. Todo lo que nace debe morir. Entre lo uno y lo otro, uno es libre de llevar la vida tranquila y recta de un jinete en su montura. Ese viejo estoicismo que recuperó Spinoza y la fuerza inmanente de la vida, que es la única que permanece. Ese principio puro, esa «naturaleza naturante» spinoziana a la que todo retorna. La vida es una farsa que todos interpretan".

"Yersin es un hombre solo. Sabe que nada grande se ha hecho nunca en multitud. Detesta el grupo, en el que la inteligencia es inversamente proporcional al número de miembros que lo componen. El genio es siempre único. Un comité tiene la lucidez de un hámster. Un estadio, la perspicacia de un paramecio".

"Roux, como Pasteur, veneraba la República y su triple divisa. Y el que las tres palabras no tengan sentido una sin otra. Que la libertad no es libertinaje y que el hombre injusto, víctima de sus pasiones, no puede ser libre. Que la igualdad debe ser la de las posibilidades en el inicio y el respeto al mérito en la llegada, y que en consecuencia la herencia debe ser desterrada salvo si es afectiva y se reduce a cuatro perras. Es a la colectividad a quien hay que entregar lo esencial".



La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey

"He aprendido más en estos últimos tres días que en toda mi vida. La señora Guilbert siempre ha sido una persona muy desagradable, pero ahora sé que no puede evitarlo, tiene un agujero en el punto de la Benevolencia. Se cayó en la cantera cuando era una niña y creo que se le quebró la Benevolencia y ya no fue la misma desde entonces".

Antes que el infumable libro que comenté en la entrada pasada me había leído este. La prisa por desfogarme con el líder sin cargo me ha hecho posponer esta entrada. Tenía que sacarme el veneno de dentro.

Este libro es de hace unos años y ya se lo debe de haber leído casi todo el mundo. Anniehall se lo leyó mientras estábamos en Tenerife hace casi tres años, creo, y le gustó mucho.

Y no me extraña. Es un libro muy ameno, divertido, emocionante y que está muy bien contado y eso es difícil porque el lector lo que lee es una serie de cartas que se intercambian los personajes o páginas de diario de alguno de los protagonistas. De esa manera tiene una información fragmentada y el hilo conductor hay veces que se ve desviado por gente nueva que aparece, noticias inesperadas y cartas que leemos y de las que no sabemos la respuesta a las mismas. Todo eso está hecho con bastante maestría y el libro se sigue bastante bien de esta manera particular.

El libro me ha recordado mucho a 84, Charing Cross Road. Claro que aquel eran cartas de verdad (yo lo supe tarde) y este son inventadas lo que le da un mayor tono dramático en algunos momentos.

La historia, por resumirla un poco se basa en las cartas que intercambia una escritora con gente de la sociedad literaria de Guernsey al final de la segunda guerra mundial. Las islas del canal fueron ocupadas por los alemanes durante casi toda la guerra y los habitantes lo pasaron bastante mal como se nos cuenta en el libro. No voy a contar más del libro para no desvelar nada.

A mí me ha gustado mucho y lo recomiendo para quien quiera leer un libro para pasar un buen rato, para emocionarse, reirse y sufrir un poco. Los personajes pintorescos no podían ser más que ingleses como por ejemplo cuando Isola se pone a hacer de Miss Marple y no puedes más que reirte cuando ella cuenta que "Tuve que ponerme gotas en los ojos antes de ir a dormir, es muy cansado estar todo el rato mirando de reojo. También me duelen los párpados de tenerlos entrecerrados". El libro es corto y optimista. Se disfruta y te deja con una sonrisa en los labios cuando se acaba. Así que ¿para qué más?

Un párrafo más:

"Sophie, ¿qué es lo que me pasa? ¿Soy demasiado exigente? No quiero estar casada sólo por estar casada. No hay nada que te haga sentir más sola que pasar el resto de la vida con alguien con quien no se pueda hablar, o peor, con alguien con quien no se pueda estar en silencio".


El líder que no tenía cargo

"Todos nacemos siendo genios. Por desgracia, la mayoría de nosotros muere en la mediocridad. Espero que no te moleste que te revele esta certeza tan arraigada en mí cuando llevamos tan poco juntos, pero tengo que ser sincero. Debería compartir contigo también que soy un tipo normal y corriente que tuvo la suerte de descubrir una serie de secretos extraordinarios y que esos secretos me ayudaron a alcanzar un tremendo éxito empresarial y una vida plena y satisfactoria. Lo bueno es que estoy aquí para ofrecerte todo lo que he descubierto en una aventura de lo más sorprendente. De ese modo, tú también podrás alcanzar unos resultados espectaculares en el trabajo y vivir una vida plena. A partir de hoy mismo".
Robin Sharma. El líder que no tenía cargo.

Antes de que me digáis que ya lo sabíais os diré que yo también. O eso pensaba. Cuando compré este libro ya sabía que seguramente me iba a horrorizar, que los libros de autoayuda muchas veces al único que autoayudan es al que los escribe y que para sufrimientos ya tenemos el club de lectura. Pero piqué. Me atrajo como una luz a una polilla. 

Y decidí leerlo. Big mistake! Mejor estaría sin haber oído hablar en la vida de este señor Sharma. No es solo que sea un libro horriblemente escrito, es que trata de alentar esperanzas absurdas en gente que puede que esté desesperada haciéndoles más mal que bien.

Creo que esto debe ser parecido a leerse un libro de Paulo Coelho, aunque de alguna manera el autor se ríe de él y de eso de que si lo deseas el universo conspira para conseguirlo. Al final el resultado es el mismo: si lo deseas lo consigues. La diferencia es, según este señor, que tienes que ser tú el que lo consigas. Por esa parte creo que hay más posibilidades de obtenerlo que dejándole la patata caliente al universo, que es muy suyo y a mí que puede hacerse el remolón.

¿Y cómo, os preguntaréis, se consigue lo que se quiere? Pues muy fácil: consiguiéndolo. Y en este libro en forma de 'novela' (nunca el término novela cayó tan bajo) nos presenta una especie de 'cuento de Navidad' (nunca el cuento de navidad cayó más bajo) en el que a lo largo del día nuestro protagonista, cual un Dante cualquiera, se ve acompañado de su Virgilio mientras nos presenta a los cuatro espíritus del liderazgo. Bueno, no son espíritus, en eso sale ganando el auténtico cuento de Navidad.

Os ahorraré sus prédicas, empezando por la de que todos tenemos que ser líderes y todos podemos conseguir lo que queramos. De hecho una de sus recomendaciones es que cada día nos pongamos cinco objetivos que conseguir, lo que hacen 150 objetivos al mes y más de dos mil al año (sí, lo sé, es líder, pero no sabe multiplicar, no sería uno de sus dos mil objetivos). Os pongo la cita para que veáis que no miento: "Los grandes cambios dan miedo, pero cualquiera puede alcanzar cinco pequeños objetivos al día. Y, con el tiempo, las pequeñas mejoras diarias llevan a resultados inimaginables. Al cabo de un mes habrás alcanzado ciento cincuenta objetivos. Y doce meses después habrás logrado más de dos mil objetivos. Imagínate la seguridad que tendrías dentro de un año si lograras dos mil objetivos".

Fuera de lo absurdo de creer que alguien puede cumplir dos mil objetivos al año salvo que estos sean levantarse, comer, que no lo despidan, cenar y acostarse (y a veces ni siquiera eso) lo que me maravilla es que haya quien pueda comprar esa mercancía. Y más aún si esos son gente con problemas en la vida como lo es el protagonista de la 'novela'.

Para que veáis un poco del estilo del libro os pongo un extracto, es una conversación entre una de los maestros del liderazgo que es una señora de la limpieza en un hotel de lujo:
"—Todas las mañanas y todas las tardes —hablaba moviendo las manos en todas direcciones— limpio las habitaciones como imagino que Picasso pintaba. Siento como si estas habitaciones fueran mi propia casa y los clientes del hotel, mis invitados. Me veo como una especie de artista, y todos los días tengo la suerte de poder expresar mi mayor creatividad en un lienzo que los demás llaman trabajo.
—Increíble —exclamé, asombrado por el celo misionero de aquella mujer dispuesta siempre a ir más allá y a hacer de su trabajo algo importante.
[...]
—Y tú, Blake, has escogido el momento perfecto para unirte a él. Bueno, dime qué piensas de lo que he escrito en la servilleta.
—¿Seguro que no eres asesora de dirección? —pregunté con una risa traviesa.
—Pues no. Soy una empleada de la limpieza que resulta que ha decidido comportarse como si fuera una líder.
—Me encanta lo que has escrito, Anna. En el ejército, lo que tú llamas «el poder del cargo» era importantísimo y fundamental. Y lo entiendo, porque allí necesitábamos que alguien nos guiara, nos diera órdenes y nos mantuviera a salvo. Y nos ayudara a mantener la calma cuando la muerte andaba cerca. En el ejército, si no hubiera cargos y jerarquías, no habría orden. La organización carecería de estructura. Y eso significaría no solo que seríamos totalmente ineficaces para combatir por la libertad de nuestra patria, sino que además mucha gente moriría de manera innecesaria. Pero después del servicio volví a casa, a un entorno completamente diferente, por decirlo de una manera suave. Ya no tenía rango, ni un papel definido. Y había perdido a mis compañeros. Solo ahora, aquí, con vosotros dos, entiendo por qué he tenido que luchar tanto.
—Cuéntanoslo —me animó Anna.
—Yo había definido quién era a partir de mi rango. Había permitido que mi autoridad formal se convirtiera en la vara con la que medía mi autoridad moral. Así que cuando me reincorporé a la vida civil y perdí mi graduación militar fue como si lo hubiera perdido todo. Sin un rango con el que identificarme, me quedé sin identidad. Ahora entiendo que en realidad no he perdido mi autoridad, y que lo único que tengo que hacer es reconocer mi verdadero poder.
—Exacto. Y todos tenemos ese poder verdadero, nacemos con él. Nuestro deber es despertarlo y liberarlo para que actúe sobre nuestro entorno. Recuerda sencillamente que sea cual sea tu posición en una organización, y sea cual sea tu edad o tu lugar de residencia en el mundo, tienes el poder de ejercer el liderazgo. Y eso no te lo puede negar nada ni nadie. Pero la responsabilidad de activar ese poder es únicamente tuya".
No diré lo que podría parecerme que limpie como Picasso pintaba porque a lo mejor el humor está de más con este libro.Es una serie de verdades de Perogrullo, aforismos y mentiras o trampas que se van encadenando. En cada capítulo se van revelando una serie de siglas que nos revelan las características de un líder. Por ejemplo tenemos SPARK que viene de Sinceridad, Priorizar, la Adversidad crea oportunidad, Responder y no reaccionar y Kudos. Sí, los acrónimos tampoco parece que fueran uno de sus dos mil objetivos anuales. Ya os digo que es un total despropósito.

En fin, a mí me viene a la cabeza la palabra engañabobos, a este señor parece que no le va mal y él se vende como que ha dado esos cursos de liderazgo en las grandes empresas del mundo y que ahora se ha propuesto compartir esos secretos con todos para que todos triunfemos en la vida. A mí que inspire a gente me parece estupendo. Yo el problema lo veo cuando alguien siga sus recetas y no triunfe en la vida. ¿Qué pasa entonces? ¿Le devuelve el dinero del libro? ¿Le devuelve el tiempo perdido? ¿Le pide disculpas? No se sabe.

Por último quiero compartir con vosotros otra de las normas del líder: "Ah, otra cosa, te recomiendo encarecidamente que comiences esa hora de autodesarrollo a las cinco de la mañana todos los días". Ya sabéis, para ser líder hay que levantarse a las 5 todos los días y tener una hora de autodesarrollo que es algo parecido al entrenamiento para los deportistas de élite de manera que podamos dar lo mejor de nosotros mismos en el trabajo y en la vida.

Otra cita que me ha llenado de estupor es esta: "Las mejores personas suelen tener las bibliotecas más grandes". Me llena de estupor no porque no pueda ser verdad (sería discutible, pero puede haber una correlación), sino porque alguien que ha escrito semejante mojón no puede pensar eso porque está claro que no ha leído nada en su vida salvo otros libros parecidos a este y tal vez alguno de citas y refranes. A lo mejor simplemente se refiere a tener una biblioteca que no se ha leído, a comprar libros por el color del lomo. No sé, estoy perplejo.

Yo ya ando cerca de levantarme a las cinco. Hoy lo he hecho y estoy aquí escribiendo esta reseña, aunque la verdad es que lo único que me he autodesarrollado es la mala uva mientras lo escribía.

Como antes hablé de Dante, no me resisto a poneros la inscripción que él sitúa a las puertas del infierno: "Vosotros que entráis, perded toda esperanza". Así que mejor no entréis. Tened en cuenta que en la edad media no había libros de autoayuda. Si no, a Dante se le quedan cortos los círculos del infierno para poner al señor Sharma. Estaría cerca del señor que inventó los muebles de metacrilato:

El terror

No suelo recordar lo que sueño pero últimamente duemo mal y tengo pesadillas que sí recuerdo. No sé por qué. Y la verdad es que si todas son como la de la otra noche prefiero no volver a recordar ninguno.

Todo empezaba de manera muy normal e inocente. Paseábamos tranquilamente una amiga, mi marido y yo. En el sueño mi marido era Neil Patrick Harris. De acuerdo, muy normal no era pero estamos hablando de un sueño.

De repente, sin motivo aparente, Neil echó a correr a toda velocidad. Cada cierto tiempo paraba en su carrera y hacía algo extraño, que mi amiga y yo no conseguíamos saber qué era, para seguir después con su carrera.

La cosa se va poniendo absurda, sí. Sobre todo porque teniendo en cuenta la velocidad a la que iba y el número de repeticiones de la carrera-parada-carrera él ya debía de estar en Burgos para cuando nos dábamos cuenta de lo que hacía al parar. Que consistía, nada más y nada menos, en darse la vuelta y hacernos una foto a la vez que daba un salto altísimo y encogía las piernas a modo de rana.

En ese momento yo me enfadaba muchísimo, le hacía parar y le preguntaba de dónde había salido esa cámara y desde cuándo la tenía. Le gritaba histérica repitiendo mil veces las preguntas y creo que también le zarandeaba. Él no contestaba hasta que de repente, con una sonrisa terrorífica y muy pausadamente me respondió "desde hace siete años".

En ese momento, en cuestión de milésimas de segundo, ato cabos de una manera completamente absurda y caigo en la cuenta de que esa es la edad de mis hijos y que lleva todo ese tiempo haciéndoles FOTOS a escondidas.

Entonces me desperté. Con una sensación de terror absoluto como no había vivido antes en mi vida. Duró el tiempo justo hasta darme cuenta de que por suerte había sido un sueño. Así que puede que no llegará ni a unos segundos pero espero no volver a vivir esa sensación jamás. El desasosiego durante la duermevela que vino después duró mucho más y se me quedó muy mal cuerpo durante todo el día.

Ya lo decía al principio, aunque solo algunos de los sueños sean así prefiero no volver a recordar ninguno.

La liebre de la Patagonia

"He trabajado en esos artículos o en mis películas de la misma manera: investigando a fondo, poniéndome a mí mismo entre paréntesis, olvidándome de mí por entero, entrando en las razones y las sinrazones, en las mentiras y los silencios de aquellos a quienes yo quiero descubrir o interrogar, hasta alcanzar un estado de hipervigilancia alucinada y precisa que es para mí la expresión misma del imaginario. Es la única ley que me permite desvelar su verdad —y, si es preciso, extraérsela—, mantenerlos vivos y presentes para siempre. Es mi norma, en todo caso. Me tengo por vidente y siempre he recomendado a los que se dedican a escribir sobre cine que integren el concepto de «videncia» en su arsenal crítico".
Claude Lanzmann. La liebre de la Patagonia.

Durante estas fiestas me he leído este libro de Claude Lanzmann. Son sus memorias. Yo no sé si a vosotros os suena el señor Lanzmann de algo o no. Para mí básicamente es el creador de Shoah. Una película estremecedora sobre la masacre sistemática de unos seis millones de judíos en los campos de exterminio nazis.

Ya hablé del documental hace tiempo en el blog (aquí, por si os interesa) y allí dije que quería leerme este libro. Eso fue en abril de 2011, así que casi cuatro años después lo he hecho.

Y no me arrepiento. Es un libro que está bastante bien y en el que habla de muchas cosas además de de la realización de Shoah. Lanzmann luchó en la resistencia durante la segunda guerra mundial cuando sólo era un chaval. Es un judío que nunca se sintió como tal, pero notó la llamada de Israel y ha estado vinculado al país casi desde su fundación. Ha realizado dos películas sobre Israel de las que se habla en el libro que son por qué Israel y Tsahal.

Fue comunista durante un periodo de la guerra hasta que le ordenaron traincionar a su padre y él se negó. Durante el resto de la guerra tuvo dictada una sentencia de muerte contra él por parte del partido comunista.

También fue durante años amante de Simone de Beauvoir a la que llama el Castor, mote con el que también la llamaba Sartre y que a mí me espeluzna bastante, la verdad. Cuenta esa vida raruna en la que Sartre y Beauvoir estaban casados, pero cada uno tenía su vida independiente y luego quedaban para contarse sus cosas e irse de vacaciones. En fin, franceses... como curiosidad os pongo la descripción que hace de ella: "amé enseguida el velo de su voz, sus ojos azules, la limpidez de su rostro, en especial la de sus aletas nasales". ¿La limpidez de sus aletas nasales? A mí solo se me ocurre pensar que no tenía mocos, pero ya os digo que los franceses son muy raritos...

Para mí lo más interesante, sin duda, es todo el proceso de creación y rodaje de Shoah, pero he de reconocer que este señor ha tenido una vida bastante interesante. En el libro también se habla sobre la independencia de Argelia; sobre las guerras árabe-israelíes, especialmente sobre las guerras contra Egipto; sobre su hermana actriz que se suicidó... en fin, sobre un montón de cosas.

Tengo que comentaros que además de Shoah este señor ha hecho otro documental con otra historia que finalmente no incorporó al documental original y que se llama el último de los injustos sobre Benjamin Murlmenstein, el último presidente del consejo judío del campo de concentración de Theresienstadt y que también os recomiendo.

Un párrafo:
"Si hubiera podido no ponerle ningún nombre a mi película, lo habría hecho. La palabra «Shoah» se me reveló una noche como una evidencia, porque, al no entender el hebreo, no comprendía del todo su sentido, lo que seguía siendo una manera de no tener que nombrar. Pero para quienes hablan hebreo, «Shoah» es también inadecuada. El término aparece en la Biblia varias veces. Significa «catástrofe», «destrucción», «aniquilamiento», puede referirse a un terremoto, a un diluvio, a un huracán. Unos rabinos, al acabar la guerra, decretaron arbitratiamente que lo designase como «la Cosa». Para mí «Shoah» era un significante sin significado, una expresión breve, opaca, un término impenetrable, que no podía fracasar. [...] Me costó imponer «Shoah» sin saber que con ello estaba procediendo a un acto radical de nominación, porque enseguida el título de la película pasó a ser, en numerosas lenguas y no sólo en hebreo, el nombre mismo del acontecimiento en su absoluta singularidad".
En fin, un libro que me ha gustado mucho. Hay veces que no se sabe muy bien a dónde va porque va adelante y atrás en el tiempo, pero en términos generales es un libro bastante bueno sobre una persona que estuvo allí, viviendo muchos episodios de la historia del siglo XX.