La liebre de la Patagonia

"He trabajado en esos artículos o en mis películas de la misma manera: investigando a fondo, poniéndome a mí mismo entre paréntesis, olvidándome de mí por entero, entrando en las razones y las sinrazones, en las mentiras y los silencios de aquellos a quienes yo quiero descubrir o interrogar, hasta alcanzar un estado de hipervigilancia alucinada y precisa que es para mí la expresión misma del imaginario. Es la única ley que me permite desvelar su verdad —y, si es preciso, extraérsela—, mantenerlos vivos y presentes para siempre. Es mi norma, en todo caso. Me tengo por vidente y siempre he recomendado a los que se dedican a escribir sobre cine que integren el concepto de «videncia» en su arsenal crítico".
Claude Lanzmann. La liebre de la Patagonia.

Durante estas fiestas me he leído este libro de Claude Lanzmann. Son sus memorias. Yo no sé si a vosotros os suena el señor Lanzmann de algo o no. Para mí básicamente es el creador de Shoah. Una película estremecedora sobre la masacre sistemática de unos seis millones de judíos en los campos de exterminio nazis.

Ya hablé del documental hace tiempo en el blog (aquí, por si os interesa) y allí dije que quería leerme este libro. Eso fue en abril de 2011, así que casi cuatro años después lo he hecho.

Y no me arrepiento. Es un libro que está bastante bien y en el que habla de muchas cosas además de de la realización de Shoah. Lanzmann luchó en la resistencia durante la segunda guerra mundial cuando sólo era un chaval. Es un judío que nunca se sintió como tal, pero notó la llamada de Israel y ha estado vinculado al país casi desde su fundación. Ha realizado dos películas sobre Israel de las que se habla en el libro que son por qué Israel y Tsahal.

Fue comunista durante un periodo de la guerra hasta que le ordenaron traincionar a su padre y él se negó. Durante el resto de la guerra tuvo dictada una sentencia de muerte contra él por parte del partido comunista.

También fue durante años amante de Simone de Beauvoir a la que llama el Castor, mote con el que también la llamaba Sartre y que a mí me espeluzna bastante, la verdad. Cuenta esa vida raruna en la que Sartre y Beauvoir estaban casados, pero cada uno tenía su vida independiente y luego quedaban para contarse sus cosas e irse de vacaciones. En fin, franceses... como curiosidad os pongo la descripción que hace de ella: "amé enseguida el velo de su voz, sus ojos azules, la limpidez de su rostro, en especial la de sus aletas nasales". ¿La limpidez de sus aletas nasales? A mí solo se me ocurre pensar que no tenía mocos, pero ya os digo que los franceses son muy raritos...

Para mí lo más interesante, sin duda, es todo el proceso de creación y rodaje de Shoah, pero he de reconocer que este señor ha tenido una vida bastante interesante. En el libro también se habla sobre la independencia de Argelia; sobre las guerras árabe-israelíes, especialmente sobre las guerras contra Egipto; sobre su hermana actriz que se suicidó... en fin, sobre un montón de cosas.

Tengo que comentaros que además de Shoah este señor ha hecho otro documental con otra historia que finalmente no incorporó al documental original y que se llama el último de los injustos sobre Benjamin Murlmenstein, el último presidente del consejo judío del campo de concentración de Theresienstadt y que también os recomiendo.

Un párrafo:
"Si hubiera podido no ponerle ningún nombre a mi película, lo habría hecho. La palabra «Shoah» se me reveló una noche como una evidencia, porque, al no entender el hebreo, no comprendía del todo su sentido, lo que seguía siendo una manera de no tener que nombrar. Pero para quienes hablan hebreo, «Shoah» es también inadecuada. El término aparece en la Biblia varias veces. Significa «catástrofe», «destrucción», «aniquilamiento», puede referirse a un terremoto, a un diluvio, a un huracán. Unos rabinos, al acabar la guerra, decretaron arbitratiamente que lo designase como «la Cosa». Para mí «Shoah» era un significante sin significado, una expresión breve, opaca, un término impenetrable, que no podía fracasar. [...] Me costó imponer «Shoah» sin saber que con ello estaba procediendo a un acto radical de nominación, porque enseguida el título de la película pasó a ser, en numerosas lenguas y no sólo en hebreo, el nombre mismo del acontecimiento en su absoluta singularidad".
En fin, un libro que me ha gustado mucho. Hay veces que no se sabe muy bien a dónde va porque va adelante y atrás en el tiempo, pero en términos generales es un libro bastante bueno sobre una persona que estuvo allí, viviendo muchos episodios de la historia del siglo XX.


2 comentarios:

  1. Todos los hombres sois iguales, siempre fijandoos en las aletas nasales!

    Menudo libro porque menuda vida ¿no? No falta de nada!

    Reconozco que el libro me da un poco de pereza, como Soah, que sé que es magnífico, y fundamental para comprender el S.XX y lo que quieras, pero que pienso que me va a sumir en una profunda depresión.

    Solo he visto la declaración de un judío que fue barbero (a su pesar) en un campo de concentración y que tenía que afeitarle la cabeza a los que entraban ahí y ... solo eso se me ha quedado grabado.

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  2. Esa escena es tremenda, Loquemeahorro. La verdad es que es muy duro y sí que requiere de un estado de ánimo apropiado, pero es un magnífico documental.

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