El líder que no tenía cargo

"Todos nacemos siendo genios. Por desgracia, la mayoría de nosotros muere en la mediocridad. Espero que no te moleste que te revele esta certeza tan arraigada en mí cuando llevamos tan poco juntos, pero tengo que ser sincero. Debería compartir contigo también que soy un tipo normal y corriente que tuvo la suerte de descubrir una serie de secretos extraordinarios y que esos secretos me ayudaron a alcanzar un tremendo éxito empresarial y una vida plena y satisfactoria. Lo bueno es que estoy aquí para ofrecerte todo lo que he descubierto en una aventura de lo más sorprendente. De ese modo, tú también podrás alcanzar unos resultados espectaculares en el trabajo y vivir una vida plena. A partir de hoy mismo".
Robin Sharma. El líder que no tenía cargo.

Antes de que me digáis que ya lo sabíais os diré que yo también. O eso pensaba. Cuando compré este libro ya sabía que seguramente me iba a horrorizar, que los libros de autoayuda muchas veces al único que autoayudan es al que los escribe y que para sufrimientos ya tenemos el club de lectura. Pero piqué. Me atrajo como una luz a una polilla. 

Y decidí leerlo. Big mistake! Mejor estaría sin haber oído hablar en la vida de este señor Sharma. No es solo que sea un libro horriblemente escrito, es que trata de alentar esperanzas absurdas en gente que puede que esté desesperada haciéndoles más mal que bien.

Creo que esto debe ser parecido a leerse un libro de Paulo Coelho, aunque de alguna manera el autor se ríe de él y de eso de que si lo deseas el universo conspira para conseguirlo. Al final el resultado es el mismo: si lo deseas lo consigues. La diferencia es, según este señor, que tienes que ser tú el que lo consigas. Por esa parte creo que hay más posibilidades de obtenerlo que dejándole la patata caliente al universo, que es muy suyo y a mí que puede hacerse el remolón.

¿Y cómo, os preguntaréis, se consigue lo que se quiere? Pues muy fácil: consiguiéndolo. Y en este libro en forma de 'novela' (nunca el término novela cayó tan bajo) nos presenta una especie de 'cuento de Navidad' (nunca el cuento de navidad cayó más bajo) en el que a lo largo del día nuestro protagonista, cual un Dante cualquiera, se ve acompañado de su Virgilio mientras nos presenta a los cuatro espíritus del liderazgo. Bueno, no son espíritus, en eso sale ganando el auténtico cuento de Navidad.

Os ahorraré sus prédicas, empezando por la de que todos tenemos que ser líderes y todos podemos conseguir lo que queramos. De hecho una de sus recomendaciones es que cada día nos pongamos cinco objetivos que conseguir, lo que hacen 150 objetivos al mes y más de dos mil al año (sí, lo sé, es líder, pero no sabe multiplicar, no sería uno de sus dos mil objetivos). Os pongo la cita para que veáis que no miento: "Los grandes cambios dan miedo, pero cualquiera puede alcanzar cinco pequeños objetivos al día. Y, con el tiempo, las pequeñas mejoras diarias llevan a resultados inimaginables. Al cabo de un mes habrás alcanzado ciento cincuenta objetivos. Y doce meses después habrás logrado más de dos mil objetivos. Imagínate la seguridad que tendrías dentro de un año si lograras dos mil objetivos".

Fuera de lo absurdo de creer que alguien puede cumplir dos mil objetivos al año salvo que estos sean levantarse, comer, que no lo despidan, cenar y acostarse (y a veces ni siquiera eso) lo que me maravilla es que haya quien pueda comprar esa mercancía. Y más aún si esos son gente con problemas en la vida como lo es el protagonista de la 'novela'.

Para que veáis un poco del estilo del libro os pongo un extracto, es una conversación entre una de los maestros del liderazgo que es una señora de la limpieza en un hotel de lujo:
"—Todas las mañanas y todas las tardes —hablaba moviendo las manos en todas direcciones— limpio las habitaciones como imagino que Picasso pintaba. Siento como si estas habitaciones fueran mi propia casa y los clientes del hotel, mis invitados. Me veo como una especie de artista, y todos los días tengo la suerte de poder expresar mi mayor creatividad en un lienzo que los demás llaman trabajo.
—Increíble —exclamé, asombrado por el celo misionero de aquella mujer dispuesta siempre a ir más allá y a hacer de su trabajo algo importante.
[...]
—Y tú, Blake, has escogido el momento perfecto para unirte a él. Bueno, dime qué piensas de lo que he escrito en la servilleta.
—¿Seguro que no eres asesora de dirección? —pregunté con una risa traviesa.
—Pues no. Soy una empleada de la limpieza que resulta que ha decidido comportarse como si fuera una líder.
—Me encanta lo que has escrito, Anna. En el ejército, lo que tú llamas «el poder del cargo» era importantísimo y fundamental. Y lo entiendo, porque allí necesitábamos que alguien nos guiara, nos diera órdenes y nos mantuviera a salvo. Y nos ayudara a mantener la calma cuando la muerte andaba cerca. En el ejército, si no hubiera cargos y jerarquías, no habría orden. La organización carecería de estructura. Y eso significaría no solo que seríamos totalmente ineficaces para combatir por la libertad de nuestra patria, sino que además mucha gente moriría de manera innecesaria. Pero después del servicio volví a casa, a un entorno completamente diferente, por decirlo de una manera suave. Ya no tenía rango, ni un papel definido. Y había perdido a mis compañeros. Solo ahora, aquí, con vosotros dos, entiendo por qué he tenido que luchar tanto.
—Cuéntanoslo —me animó Anna.
—Yo había definido quién era a partir de mi rango. Había permitido que mi autoridad formal se convirtiera en la vara con la que medía mi autoridad moral. Así que cuando me reincorporé a la vida civil y perdí mi graduación militar fue como si lo hubiera perdido todo. Sin un rango con el que identificarme, me quedé sin identidad. Ahora entiendo que en realidad no he perdido mi autoridad, y que lo único que tengo que hacer es reconocer mi verdadero poder.
—Exacto. Y todos tenemos ese poder verdadero, nacemos con él. Nuestro deber es despertarlo y liberarlo para que actúe sobre nuestro entorno. Recuerda sencillamente que sea cual sea tu posición en una organización, y sea cual sea tu edad o tu lugar de residencia en el mundo, tienes el poder de ejercer el liderazgo. Y eso no te lo puede negar nada ni nadie. Pero la responsabilidad de activar ese poder es únicamente tuya".
No diré lo que podría parecerme que limpie como Picasso pintaba porque a lo mejor el humor está de más con este libro.Es una serie de verdades de Perogrullo, aforismos y mentiras o trampas que se van encadenando. En cada capítulo se van revelando una serie de siglas que nos revelan las características de un líder. Por ejemplo tenemos SPARK que viene de Sinceridad, Priorizar, la Adversidad crea oportunidad, Responder y no reaccionar y Kudos. Sí, los acrónimos tampoco parece que fueran uno de sus dos mil objetivos anuales. Ya os digo que es un total despropósito.

En fin, a mí me viene a la cabeza la palabra engañabobos, a este señor parece que no le va mal y él se vende como que ha dado esos cursos de liderazgo en las grandes empresas del mundo y que ahora se ha propuesto compartir esos secretos con todos para que todos triunfemos en la vida. A mí que inspire a gente me parece estupendo. Yo el problema lo veo cuando alguien siga sus recetas y no triunfe en la vida. ¿Qué pasa entonces? ¿Le devuelve el dinero del libro? ¿Le devuelve el tiempo perdido? ¿Le pide disculpas? No se sabe.

Por último quiero compartir con vosotros otra de las normas del líder: "Ah, otra cosa, te recomiendo encarecidamente que comiences esa hora de autodesarrollo a las cinco de la mañana todos los días". Ya sabéis, para ser líder hay que levantarse a las 5 todos los días y tener una hora de autodesarrollo que es algo parecido al entrenamiento para los deportistas de élite de manera que podamos dar lo mejor de nosotros mismos en el trabajo y en la vida.

Otra cita que me ha llenado de estupor es esta: "Las mejores personas suelen tener las bibliotecas más grandes". Me llena de estupor no porque no pueda ser verdad (sería discutible, pero puede haber una correlación), sino porque alguien que ha escrito semejante mojón no puede pensar eso porque está claro que no ha leído nada en su vida salvo otros libros parecidos a este y tal vez alguno de citas y refranes. A lo mejor simplemente se refiere a tener una biblioteca que no se ha leído, a comprar libros por el color del lomo. No sé, estoy perplejo.

Yo ya ando cerca de levantarme a las cinco. Hoy lo he hecho y estoy aquí escribiendo esta reseña, aunque la verdad es que lo único que me he autodesarrollado es la mala uva mientras lo escribía.

Como antes hablé de Dante, no me resisto a poneros la inscripción que él sitúa a las puertas del infierno: "Vosotros que entráis, perded toda esperanza". Así que mejor no entréis. Tened en cuenta que en la edad media no había libros de autoayuda. Si no, a Dante se le quedan cortos los círculos del infierno para poner al señor Sharma. Estaría cerca del señor que inventó los muebles de metacrilato:

10 comentarios:

  1. Sensacional..lo del universo es muy suyo me ha llegado al alma.

    Ahora sólo pido que un buen fan (un poquito enloquecido si puede ser) de este señor dé con esta entrada y entre en modo Kolonie...

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  2. Pues ya ves tu!
    claro que es un libro de autoayuda.
    Con lo que he leido en tu reseña ya me es suficiente para saber que no tengo madera de líder .
    Levantarse a las 5? Ay, mirusté que va a ser que no.
    Limpiar sintiéndome como si fuera picasso? Pos tampoco...
    y 5 porpositos al dia? Yo como mucho 3 al año y no los cumplo...
    Si para ser lider hay que hacer todo eso....Virgencita, que me quede como estoy.
    P.D: Yo también me declaro fan incondicional de tus entradas de libros pedorros. :-)

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  3. Ja, ja, ja....lo de los muebles de metacrilato me ha "llegao".
    ¿No has leído nada de Coelho?

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  4. Carmen, como tú yo soy fan de las reseñas de libros malos de otros. Leerse un libro malo no es tan divertido.

    Bichejo, yo espero que no venga ningún fundamentalista de este señor. Sé que a ti te haría muy feliz, pero a mí no tanto. Sí, soy egoísta.

    Hermano E, me alegra el que te haya gustado.

    Phaskyy, si ser líder es levantarse a las 5 para prepararse para el trabajo... que no cuenten conmigo.

    Esa película de Woody Allen es buenísima, Pseudosocióloga.

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  5. Qué miedo me dan estos libros, qué miedo me da esta pseudo filosofía neo liberal: el que no triunfa es que no se esfuerza y por lo tanto se le pueden poner piezas en los bancos de la calle para que ni siquiera pueda dormir a la intemperie, que es lo que está pasando en Madrid.

    Mi favorito es eso de los problemas y las oportunidades, de manera que el que se queja, no sé, porque le han cortas una pierna, es que no ve las grandes oportunidades que le estás ofreciendo.

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  6. Es un pensamiento muy americano, Loquemeahorro. No se habla de felicidad, sino de éxito o triunfo o conseguir lo que se desea. Yo no sé si poner paradas de autobús en las que no puedan dormir indigentes es neoliberal. Lo que sí que es es otra muestra de los políticos que tenemos y, aunque nos duela, de lo que somos.

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  7. Has sacado en este reseña una mala leche arrabalera que me ha encantao, eh, ya te lo digo.

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  8. Pues gracias, Gordipé, pero no sé si me compensa. De vez en cuando...

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