Estambul

"A veces me siento desdichado por haber nacido en Estambul, bajo el peso de las cenizas y las ruinas decrépitas de un imperio hundido, en una ciudad que envejece respirando opresión, pobreza y amargura. (Pero una voz interior me dice que en realidad eso ha sido una suerte.)"
Orhan Pamuk. Estambul.

Me leí este libro en Semana Santa. Lo compré en una oferta de Amazon para el kindle y le llegó el momento. No había leído nada de Pamuk. Y la verdad es que se puede decir que he tardado.

Porque es un libro muy bueno, me ha encantado. Es un libro difícil de clasificar. No son unas memorias, o sí; no es un libro de historia, o sí; no es un libro sobre Estambul, sino sobre las personas que viven en Estambul, o no.

Es un libro con muchísimas fotos. Fotos del mismo Pamuk, de su familia, de fotógrafos profesionales. Fotos de cuadros. Se ve que Pamuk es una persona muy culta. Tanto respecto a la cultura occidental como respecto a la cultura otomana.

Los capítulos son más o menos cortos y es un libro fácil de leer. Y muy bien escrito. No me extraña que le hayan dado a este señor el premio Nobel. Por ejemplo, es difícil leer cosas como esta de un autor vivo: "Cuando la corriente te viene de espaldas o cuando comienzas a arrastrarte con ella avanzando de lado como un cangrejo en la dirección de los vapores de las líneas urbanas, Estambul pasa lentamente ante ti en toda su complejidad, empezando por las abuelas que te contemplan tomando el té en sus balcones, por los bloques de pisos y los palacetes, por el café con una pérgola y el muelle de ahí cerca, por los niños que se arrojan al mar en calzoncillos justo donde desaguan las alcantarillas y que se tumban en el asfalto para entrar en calor, por los que pescan en la orilla y los que dormitan en sus cúteres, por los estudiantes que han salido de la escuela y caminan a lo largo de la orilla con sus carteras y por los pasajeros de los autobuses que miran al mar por las ventanillas cuando el tráfico se atasca, por los gatos que esperan a los pescadores en el muelle, por los plátanos, que solo ahora descubres lo altos que son, y por las mansiones encerradas en sus jardines que nunca se ven desde la carretera de la costa y cuya existencia solo puede percibirse mirando desde el mar, por las cuestas, por las colinas que hay más allá de las cuestas y por los altos edificios a lo lejos, siguiendo por sus mezquitas, sus barrios lejanos, sus puentes, sus alminares, sus torres, sus jardines y las altas construcciones que se levantan todos los días".

Nunca he estado en Estambul y no sé si me gustaría. Creo que una parte sí, y creo que otra no. No lo sé. Creo que Pamuk explica muy bien la cicatriz en la que viven los turcos en general. Por un lado se les prohibió seguir siendo otomanos y por otro lado no se les enseñó cómo ser occidentales. De ese vacío entre dos mundos nace la sensación que, según él, mejor describe a Estambul: la amargura: "Para comprender los orígenes de la profunda amargura que despertaba en mí el Estambul de mi infancia hay que acudir por un lado a la Historia, a los resultados del desplome del Imperio otomano, y por otro a la manera en que se ha reflejado en los «hermosos» paisajes de la ciudad y en su gente".

Pamuk nació en una familia rica y fue un privilegiado, incluso cuando perdieron su fortuna. Fue estudiante de arquitectura, aunque lo dejó. Al igual que la pintura a la que también se dedicó durante parte de su juventud. Tiene a veces frases totalmente certeras e inesperadas: "Lo primero que aprendí en la escuela fue que había gente que era tonta, y lo segundo que algunos eran más tontos todavía".

Algún otro párrafo:
"cualquier cosa que digamos sobre las características generales de una ciudad, sobre su alma o su esencia, acaba convirtiéndose de forma indirecta en una confesión sobre nuestra vida y, especialmente, sobre nuestro estado espiritual. La ciudad no tiene otro centro sino nosotros mismos".

"¿Acaso el misterio de Estambul consiste en la pobreza que se vive junto a la Historia insigne, en que continúe en secreto su vida de comunidad y barrio cerrada sobre sí misma a pesar de estar totalmente abierta a influencias externas, en que tras sus bellezas monumentales y naturales volcadas al exterior la vida cotidiana se base en unas relaciones frágiles y desvencijadas?"

"Lo que de verdad duele de lo que han escrito los viajeros occidentales sobre Estambul es percibir que todas las cosas que estos autores, algunos de ellos muy brillantes, mencionaban exageradamente como específicas de la ciudad y sus habitantes, han ido desapareciendo en tan poco tiempo. Porque a los observadores occidentales les gustaba ver y escribir sobre todo lo «exótico», lo que no era occidental de Estambul, y el movimiento occidentalizador que comenzó a adueñarse de la ciudad disolvió y destruyó en poco tiempo todas aquellas particularidades, instituciones y tradiciones, precisamente porque eran un obstáculo para la occidentalización".
Un muy buen libro que me ha hecho querer ir a Estambul. Iré, lo que no sé es cuando.


3 comentarios:

  1. A mi Estambul si me gusta y cuando le dieron el nobel a Pamuk se que leí Nieve y me gustó.Pero no recuerdo si he leído éste.

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  2. Estuve en Estambul de viaje fin de carrera y me encantó con todas sus contradicciones.
    No he leido nada de este autor. Como os gusta a los dos me lo anoto en mi lista de deberes.
    Abrazos.

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  3. Iré a Estambul, sin duda, Pseudosocióloga. Y también me leeré más se Pamuk. Probaré con alguno de ficción.

    Consu's, a mí me ha gustado mucho. Y eso sin haber estado. Supongo que habiendo estado será más fácil conectar con los paisajes que describe.

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