Postjuicios

Seguramente, antes de empezar a hablar de este libro, debería empezar explicando por qué me he leído este libro. La verdad es que en casa vemos pasapalabra por los niños. Mis padres lo ven y les han pegado la costumbre a los niños.

Tampoco tiene nada malo per se y a esa hora será seguramente de lo mejor que se pueda ver en la tele sin meternos en los documentales de la 2.

El caso es que un día el presentador, Christian Gálvez, publicitó la salida a la venta de su segunda novela e hizo un speech que me pareció de vergüenza ajena en el que daba las gracias a la gente que no había tenido prejuicios y se había atrevido con una fantástica novela.

Básicamente daba a entender que era la leche como esctritor y que lo descubriríamos si no tuviéramos prejuicios y nos leyéramos un libro suyo.

Eso me hizo pensar y reflexionar. Yo no estoy tan orgullosos de mis prejuicios como MG. Así que decidí darle una oportunidad. Decidí leerme un libro suyo y preferí empezar por el primero en lugar de por el segundo. Por si me gustaba y era una especie de serie.

Así que me he lanzado sobre este libro.

Bueno, y he de decir que Anniehall ha conseguido que otros tres miembros del Club de lectura se lo empiecen a leer también. Maniobró en el teléfono el domingo pasado mientras yo conducia y picó a MG y a Juanjo además de a Carmen que se subió al carro después.

Hasta aquí la explicación.

Ahora lo que no tiene explicación. Y eso es ni más ni menos que cómo este señor puede tener tan poca vergüenza como para dar ese discurso y considerarse escritor. Pocos libros peor escritos he leído en mi vida. También es cierto que este me lo he terminado por puros huevos, porque debería haberlo dejado a la primera ocasión. Pero vayamos por partes.

El Estilo.

El estilo es... inexistente cuanto menos. Este señor no sabe escribir y cree que escribir es coger un diccionario de sinónimos. La cantidad de adjetivos que vierte y la forma en la que construye las frases es... como diría él, endiabladamente deplorable. Comete errores léxicos como cuando escribe sendos en lugar de ambos. Y volviendo un poco a lo de los sinónimos... yo creía que alguien que se declara escritor sabría, por lo menos, que los sinónimos no existen, que en elegir una palabra y no otra es dónde está la mayor dificultad de la escritura. Él vierte adjetivos a mansalva y, muchos de ellos, mal elegidos.

Podría ahogaros a frases mal escritas, pero sólo os pondré algunas:
"Leonardo tenía conocimientos de ingeniería y anatomía, una mezcla mortal" (gracias por la parte que me toca como ingeniero).

"A su derecha y frente a él, sendas ventanas que aún no saludaban los primeros rayos del sol" (ya lo he mencionado antes, pero sendas no es ambas).

"El hijo de un amigo banquero de mi padre" (no se entiende nada, la verdad, ni de quién es hijo, ni quién es el amigo, ni el padre ni el banquero).

"Tan solo un dolor persistente en la zona rectal le provocaba inevitablemente una retrospección hasta su recién terminado martirio" (aquí creo que no tengo nada que añadir).

"se adueñaba de las clases sociales más bohemias" (la bohemia de los siglos XV y XVI, de todos conocida)

"Pero, desgraciadamente, su mentor expiró sin completar su formación" (no sabemos qué es lo desgraciado, más allá de esta frase).

"Cuanto más tiempo pasaba, más le costaba a Leonardo da Vinci articular alguna palabra, y se tomaba su tiempo para poder dosificar el aliento que expelía de una manera inteligente y racional, como si se tratara de un nuevo invento para formular las palabras necesarias en el tiempo correcto" (lástima de emoticonos de horror en el ordenador).

"Una mañana, un cocinero aporreó la puerta del taller de Leonardo con gritos exageradamente endiablados. El sobresalto de Leonardo fue mayúsculo" (gritos exageradamente endiablados, no hay más preguntas, señoría. No me extraña que el sobresalto fuera mayúsculo).

"Francesco Melzi estaba junto a la cabecera. El fiel secretario personal de Leonardo no llevaba más de doce años junto a él, pero su cariño, su preocupación y su trato familiar le habían valido para ser su mano derecha" (eso sí que es arribismo, en solo doce años ya era su mano derecha).
En fin, paro porque me enciendo.

El lenguaje.

Este punto podría estar dentro del estilo, pero he preferido darle un capítulo propio. Cualquier escritor (a partir de leer este libro tendré que reformular esta afirmación) sabe que se utilizan palabras en otro idioma o cuando realmente se cambia de idioma o cuando el interlocutor está habituado a otro idioma, pero no cuando hablan el mismo. En ese caso es simplemente por chulería. No se puede estar empezando o terminando diálogos con Caro Maestro, o Ciao tutti, o mestre Leonardo, o Buon giorno, signore entre personajes italianos. No tiene más objeto que la chulería. Al menos es lo que me parece. También aparecen palabras como ultraprecavido que no creo que tengan ningún sentido en una novela histórica.

Hay frases escritas sin mucho sentido como "donde embutió unos últimos pergaminos". Nadie dice algo así, creo yo. Además que los pergaminos serán los últimos o serán unos, pero unos últimos no es algo que quede bien. También cuando compara el catalán con el italiano dice que "ambas lenguas tenían un alto porcentaje de similitud léxica" que me parece un espanto. Intenta imitar un lenguaje algo arcaico sin tener base para ello.

La Historia.

Aquí también hay muchos problemas, dado que no desarrolla una historia al margen de la historia. Esto es, no hay una historia que el autor se inventa y que inserta en la historia con mayúsculas. Y si la hay, es tan intrascendente que ni te enteras. Sólo nos cuenta sucesos en la vida de Leonardo. Es más una biografía que una novela. En cualquier caso, fallida. También se pone a darnos referencias que nadie le ha pedido como cuando describe Santa María del Fiore así: "En menos de diez minutos, todo el mundo se había acomodado en la nave central, de noventa metros de ancho en la parte del crucero y con capacidad para diez mil personas". Poco me importa, la verdad. Y el tamaño de la catedral no añade nada a la narración ni a la historia.

La Documentación.

Quizá sea la parte mejor del libro. Se ve que es un tema sobre el que ha trabajado y conoce muchas anécdotas y la vida de los personajes que aparecen. Por ese lado podría salvarse, lástima que toda esa investigación no sirva para nada. Es un poco como lo de Dios da pan al que no tiene dientes.

Otro punto a favor es la puntuación que sí que es bastante buena. No sé si es mérito del autor o del corrector, pero sí que me ha parecido digna de mención.

En fin, es una bazofia de libro que no vale el papel en el que está escrito o el precio de la edición digital. Todo esto dicho sin prejuicios, pero sí con postjuicios. Sin embargo, tengo que terminar diciendo que, a pesar de no ser un experto en literatura histórica, me atrevo a decir que no destacará como lo peor del género, sino que será más o menos lo habitual.


16 comentarios:

  1. Es que sois masocas...jaajaa

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  2. A lo mejor la dieta me agria el carácter... XD

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  3. Lo de las elecciones de vuestro club de lectura es digno de estudiarse.

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  4. Este ya sabía que iba a ser malo, Pseudosocióloga. Y tampoco obligué a nadie para leerlo, pero me tocó las narices tanta caradura.

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  5. Amosaver, que le tenga que explicar a mis hijos que no, que no es tan culto sino que se lo "chivan" por el pinganillo, vale. Pero ¿Tú? ¿A quién se le ocurre? (que conste que el programa lo veo casi todos los días, voluntad mía).

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  6. Si ya lo sabía, Sara! Lo que pasa es que me caliento y me dio coraje que fuera tan... diciendo los que de verdad sabéis, sabéis que soy fantástico.

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  7. Jajajaja, respeto máximo por esta crítica.
    Con los entrecomillados del principio casi he llorado (de emoción, de pena, de risa, de felicidad...)

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  8. He sido un simio arriesgado y esta vez no he ganado fama ni gloria. Cabreos, eso es todo. Si eso sirve a alguien para reír, tal vez soñar, bienvenidos sean.

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  9. Como diría vuestra admirada You Know Who "¿por qué os hacéis esto a vosotros mismos?"

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  10. Lo que pasa es que te sientes excluida, Pau. Eres la única del club que no lo ha intentado... :-)

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