Las Jornadas



Ayer tuve uno de los días más aburridos de mi vida. Ayer, encargado por mi jefe, tuve que asistir a las Jornadas de Accesibilidad en el Ferrocarril. En principio el problema no está en las jornadas. Es un tema del que no esoy muy informado. Es cierto que todo el mundo tiene derecho a usar el transporte público y, por tanto, éste tiene que ser accesible. Además iba a ser un evento de relumbrón con la presencia del M. de Fomento Don José Blanco.
El problema llega cuando no puedes moverte de tu sitio durante cinco horas y te vas tragando presentación tras presentación. Además yo estaba mal situado. No podía ver el atril porque había un tío grabando las jornadas por lo que tenía que conformarme con ver los powerpoint.
En primer lugar hablaron todos los directores generales y presidentes y demás autoridades de los administradores ferroviarios, metros y demás entidades. Antes de que hablaran el moderador ofrecía un currículum de cada uno de manera que te llevabas la impresión de que habían nacido siendo directores, directores generales, directores gerentes y consejeros. Además iban rotando a lo largo de ese periplo entre una dirección y otra en un claro caso de oca a oca y dirijo porque me toca...
Te das cuenta de que nunca serás nadie en el mundo ferroviario.
Después de más de dos horas hablando de lo concienciados que son, de la cantidad de dinero que invierten, de lo bien pensado que está todo llegó el turno de preguntas y hubo un par de personas en sillas de ruedas que contaron historias en el metro de Barcelona y en el de Madrid que eran para que se les cayera la cara de vergüenza, pero (y ahí está su valía) torearon de una manera bastante digna y dijeron que si perdón, que si disculpas, pero que también hay vándalos, hay situaciones en las que no se puede prever...
Hubo otra pregunta realmente a la línea de flotación (¡olé tus güevos!), de la que ya no salieron tan airosos. Les preguntó un señor que estaba muy bien eso de meter a los discapacitados en el metro, que haya ascensores, rampas y demás, pero que ¿qué pasaba en caso de emergencia si no se podían usar los ascensores?

...

Silencio, cara de haba, hasta que alguien dijo: en caso de emergencia hay que considerar que no sería viable el rescate. Acojonante. Todo el día diciendo que qué estupendos somos, pero resulta que somos estupendos solo en situación normal, en situación de emergencia que es cuando realmente hay que dar la cara, que cada palo aguante su vela.
Después y sin ningún tipo de descanso vino el turno de las empresas. Aquí ya el aburrimiento era extremo. Hubo uno que tenía una empresa de váteres para discapacitados en transporte público que dedicó toda la presentación a mostrar fotos de váteres instalados en distintos trenes. Así, uno tras otro... y este lo instalamos en Turquía y este en Northern Ireland (textual). Entiendo que uno se dedica a lo que puede y que es importante diseñar bien todo este tipo de cosas, pero háblame de los problemas y dificultades que tiene, de lo importante que es conocer la legislación, de la innovación que supone que el dispensador de jabón esté a la altura correcta... no sé, pero desde luego no creo que a nadie le interesara saber que habían instalado 2000 váteres y nos los enseñara foto a foto!
La paciecia se agotaba. Teníamos como cebo que en el horario de las jornadas ponía 'comida'. Así que aguantamos allí como jabatos con la esperanza de que nos pusieran un piscolabis ministerial. Después de cinco horas escuchando todo lo que os he contado nos dijeron: 'Bueno, pues hasta aquí las jornadas de la mañana. Nos volvemos a ver esta tarde a las cinco'
Nuestro gozo en un pozo, nuestra indignación a flor de piel, nuestras tripas rugiendo... en fin, me fui de allí bastastante mosqueado y pensando que esa tarde al ministro le iba a ir a aplaudir... los directores generales.

1 comentario:

  1. ¿Y no les preguntaste a los directores ocarinos si se hacían cargo de nuestra silla de niño rota en el mejor metro del mundo (metro de madrid dixit)? Pues perdiste una ocasión de oro...

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