¿Dónde están mis libros?

La verdad es que el título de esta entrada es equívoco porque yo sé perfectamente dónde estám mis libros. El problema es que no están conmigo, sino en la fría y oscura aduana.

Todo se remonta a cuando compré varios libros en una librería estupenda argentina, la librería Santa Fe. Pedí unos libros. algunos que están agotados en España y otros que me salían más baratos, incluso incluyendo los gastos de envío. Ya había hecho algún otro pedido y nunca había tenido ningún problema. El caso es que hace tres días recibí una llamada de la empresa de mensajería en la que me indicaba que el pedido estaba retenido en aduanas y que tenía que pagar más de 45 euros si quería que me enviaran los libros. Me pareció una barbaridad porque el coste de los libros que había encargado sin gastos de envío eran sesenta y pico euros, así que era más de la mitad de lo que había comprado. Se lo dije a la persona que me llamó y me dijo que intentarían contactar con la filial argentina y ver qué pasaba. Yo, por mi parte mandé un correo a la librería contándoles mi caso. Como está el problema de la diferencia horaria esperé un día sin resultados y llamé con el Skype a la tienda a ver si me lo aclaraban o qué podía hacer al respecto.

Me atendieron muy amablemente y me indicaron que incluso, aunque hubiera que pagar impuestos, estos los pagarían ellos. Yo no tendría que pagar nada. Tomaron nota del pedido y me dijeron que ellos se ocuparían de todo. Esto me tranquilizó bastante, además me hizo mejorar mi imagen de los argentinos que, en general, no es especialmente complaciente. Ya sé que no se debe prejuzgar, pero sigo teniendo cierta precaución...

Volví a llamar a la señorita de la empresa de mensajería que me había atendido para comentarle todo esto y me dijo que muy bien, pero que ellos no podían hacer nada hasta que se lo comunicaran desde Argentina porque por defecto los gastos de aduana los paga el destinatario. Así que mis libros están en algún frío almacén en Barajas (yo me lo imagino frío y oscuro, aunque a lo mejor es confortabilísimo y luminoso) esperando a que se arregle el asunto. Tal vez tenga algo que ver con esto, no lo sé.

En fin, habrá quién diga que es culpa mía por comprarlos por internete en el extranjero y no comprarlos en la librería a la vuelta de la esquina. Tienen razón, pero el que nace lechón, muere cochino. Asi que yo seguré comprando donde me convenga y me plazca porque para eso es mi dinero y si no fuera por esta anécdota no hubiera sabido sobre qué escribir hoy.

Supongo que esto es una buena noticia para los que no os gustan los libros de la IIGM porque significa que durante unas semanas no os daré la brasa con lo que leo. Por otro lado tengo otros libros pedidos a Amazon y todavía tengo algunos en el Kindle, pero ahora estoy atrapado, los que tenéis twitter lo sabéis, por The Book of General Ignorance. Es el libro perfecto para un ingeniero. Ya se lo he recomendado a los del trabajo. Son todo curiosidades científicas o históricas con la particularidad de que en la mayoría de los casos la respuesta habitual no es la correcta. Tengo además la segunda parte esperando para cuando termine ésta, así que de momento puedo ir tirando.

Por cierto, ¿habéis visto la librería de la foto? ¡Yo quiero ir a Buenos Aires ya!

4 comentarios:

  1. Oh qué recuerdos las librerias de la calle Corrientes y Florida!!!
    Recuerdo la mañana que aerolineas me dejo tirado en Buenos Aires!!
    Los restaurantes de puerto madero!!

    snifff... si me llegan a decir hace 4 años agobiado por allí que hoy los echaría de menos en un blog!!!!

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  2. Bueno, Consu's, pues cuando vaya allí ya te pediré consejo. Por cierto, te he mandado una lista Spotify mediante un mensaje de Twitter. Ya me dirás...

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  3. pero si os habeis hecho un lifting y os habeis puesto tetas...que dura es la crisis de los 40.

    Me gusta os ha quedado mu pocholín.
    La musica ya te he dicho que muuuuuuy bien.
    Tu navegador es el único que ve mal!!!!!! WHY?????

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