De invernaderos y negociaciones

Soy gilipollas. Probablemente esto ya lo sabíais. Yo también. La única novedad es que cada día compruebo hasta qué punto.

Pongamos que acabamos de ganar un concurso para construir un invernadero. Pongamos que vamos fatal de fechas y que tenemos que comprar el calentador del invernadero cuanto antes para poder llegar a plantar los tomates en su momento justo y que no se nos vaya la temporada al garete.

Pongámonos también en antecedentes. Los concursos de invernaderos suelen tener un proceso un poco largo y para ganarlo sin jugarte hasta la camisa tienes que tener las cosas medio habladas con el señor del calentador antes de saber si el invernadero será tuyo o de otro. Como además estos invernaderos son bastantes grandes no sueles ir solo al concurso. Así que te juntas con uno que te monte la estructura, otro que te ponga los maceteros…

Además se da la circunstancia de que el que lanzó el concurso tiene las ideas muy claras de cómo quiere el invernadero y si le vienes a decir que para los tomates que quiere le vendría mejor un calentador asao aunque él lo haya pedido así te va a decir que tururú. Con la mano abierta sobre la nariz mientras mueve los dedos además.

El señor del calentador, además, sabe que tiene la sartén por el mango porque sin calentador no hay invernadero. Y porque en el mundo hay tres que fabrican los calentadores que este tipo de invernadero en particular necesita. Y tiene sus compromisos, claro, con otros clientes. Y sabe que si no empieza a fabricar tu calentador en ese único hueco que tiene en julio es imposible que te lo entregue en la fecha en que lo necesitas. Y no tiene más huecos hasta diciembre. Y tú también lo sabes, claro. Y él sabe que tú lo sabes.

Dicho todo lo anterios ya os podéis imaginar que las negociaciones con el señor del calentador acaban siendo bastante parecidas al teléfono escacharrado. Uno pregunta una cosa, el del calentador contesta a otra y el de la estructura (que no fue quien lanzó la pregunta) da por zanjado el asunto sin más explicación y sin tener ni puñetera idea de por qué hiciste la pregunta ni si la respuesta es satisfactoria. Porque como el señor del calentador sabe de su posición viene a hacer lo que le sale de la punta del n la nariz.

(nosotros) - Es que mi cliente lo quiere verde
(señor del calentador) - Uy, no, no, mi estándar es amarillo

(nosotros) -  Tenéis que fabricar según la norma europea de calentadores para invernaderos
(señor del calentador) - Ya, pero vamos a usar la peruana

Así nos juntamos con unos excels de mil preguntas en las filas y unas mil columnas de respuestas, contra respuestas, estado de la pregunta… en rondas sucesivas. Una delicia. De pesadilla.

Y de repente te dicen que eres un campeón y te has llevado el invernadero. Y entran las prisas. Hay que cerrar el contrato con el señor del calentador. Y te dicen que mañana mismo lo tienes aquí. Y te agobias todo porque quedan asuntos abiertos, porque el señor del calentador pasa de tus especificaciones, porque el de la estructura ha cerrado preguntas tuyas sin consultar, porque seguramente no puedas estar ni haciendo encaje de bolillos con la conciliación, porque plantean venir tres días de fiesta si hace falta…

Vamos, que te estás poniendo negra cuando te llega un correo de la dirección del proyecto. Esa que lidia desde la casa madre con tus problemas (se supone) más los de los demás porque al fin y al cabo tú eres el último mono y hay otros implicados en este asunto que otros se encargan de coordinar. Bueno pues en ese correo la dirección dice que viene mañana después de comer y que por la tarde se vuelve a la casa madre. Con un par.

Lo que os decía al principio. Soy gilipollas. La pregunta de si a pesar de haber visto esto dormiré esta noche mejor no me la hago. Que me conozco.

7 comentarios:

  1. La verdad es que te entiendo perfectamente. A veces me pasan cosas parecidas, a pequeña escala, pero muy parecidas jejejeje.

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  2. ¿Pero esto es por curro o por placer? Porque si es por placer ya te digo... sal de esos concursos de invernaderos YA!!!

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  3. Poco se puede decir de esta situación familiar que describes, jeje... Mucho ánimo y paciencia!!!
    Besucos mil desde la tierruca

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    1. Gracias Espe. Y qué pena que a ti también te resulte familiar.

      Besos

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