Catarí que te vi (poco)

Hace dos o tres semanas estuve un par de días en Qatar (o Catar, como demonios se escriba). Por motivos laborales, claro. Ha sido mi primer contacto con oriente próximo y la verdad es que no ha sido muy allá que digamos.

Qatar pasa por ser uno de los países más abiertos de esa zona, pero la impresión que me llevé yo es que es bastante cerrado. No es Arabia, claro, pero tampoco es un sitio al que me plantearía ir a vivir. Seguro que si eres un árabe súper rico pues sí que está bien, pero, vamos, a mí me decepcionó.

Ya en el viaje de ida se veía que el tema alcohol iba a ser problemático. Pasaban las azafatas con el carrito de bebidas lleno de botellas de a litro de whisky y vodka y demás como si no hubiera mañana. Y efectivamente no lo hubo porque allí no pude catar ni una triste cerveza. Hay hoteles en los que sí que se puede, pero no en el que estuvimos y en ningún restaurante, salvo esos de los hoteles, se puede pedir una mísera cerveza. Yo la hubiera agradecido bastante, la verdad, en vista además del calor que hacía. Estábamos por encima de los cuarenta grados y la sensación cuando iba por la calle era más o menos la misma que si tuvieras contínuamente un secador puesto en la cabeza. Bastante molesta, la verdad. Lo que había parecido a una cerveza era algo tal que así:

Que, vamos, de verveza tiene solo la botella.

En cuanto al asunto de las mujeres, es cierto que hay occidentales que van como quieren y que las dependientas o demás suelen ir pintadas y con el pelo semitapado, pero las oriundas van tapadas de cabeza a los pies con la abaya o como se diga e incluso las había que iban completamente tapadas, como un saco sin rendija siquiera para los ojos. Me daba escalofríos verlas a pesar del calor.

Y en cuanto a la vida en general, es un país como de cartón piedra. Como de decorado falso que en cuanto rascas un poco ves que está lleno de miseria. Por ejemplo, esta es una foto del aeropuerto que es de los más lujosos en los que he estado:


Sí, ese oso de peluche es horroroso y por lo que pude saber ha costado como 7 millones de dólares, pero será por dinero...

En cambio desde mi hotel lo que podía ver era algo muy distinto:


Y eso era al lado de un hotel de 4 estrellas, pasando con el taxi por algunas de esas calles se te caía el alma a los pies y tampoco sería lo peor. La gente de las constructoras con las que iba hablaban de una especie de campos de concentración en medio del desierto que daban pavor. No por lo que decían sino por lo que yo me imagino que realmente son.

Bueno, creo que no va a ser mi última visita a Qatar, pero ya sé que lo más que haré allí serán eso: visitas y de trabajo. No me quedan ganas para mucho más.

9 comentarios:

  1. Mira, me alegro de que hayas tenido la oportunidad de visitarlo antes de que se te hubiera ocurrido mudarte allí o que te mandaran para un tiempo más largo.

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  2. Ufff... Justo acabo de leer la novela gráfica "el árabe del futuro", que me ha entretenido mucho y me ha puesto un poco de mal humor tb, y mira, yo a Oriente Próximo, ni de visita. Pero ni a Dubai al hotel de 7*.
    Besos!

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  3. No lo tenía yo en mente, Eliahh. Además, ¡Patrocinan al Barça! XD

    Saramaga, hay gente para todo y entiendo que los sueldos que pagan allí le puedan parecer interesantes a mucha gente. Hace unos días un amigo mio estuvo en Dubai y vino encantado.

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  4. A mi me hoororiza, igual que Emiratos, claro que comparado con Arabia Saudí es abierto, a poco.

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  5. Así es, Pseudosocióloga. Arabia es otra dimensión en el horror. O al menos eso me cuentan. Espero no tener que compararlo.

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  6. Por mucho que les guste el secador a las estrellas del balompié, no les veo correteando con ese calor. Veremos si el FIFAgate no deja a los qatarís (¿se dice así?) sin mundial y sin lavado de imagen internacional

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  7. Al final tendrán su mundial, pero no creo que sirva como lavado de imagen, sino más bien cómo escaparate de la corrupción.

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  8. ¡Hola! Hace tiempo que no comento, aunque me paso de cuando en cuando.
    Tengo dos conocidos que han vivido en países árabes, uno es un primo de mi esposo y la otra una vecina que es filipina.
    El primo de mi esposo es ingeniero y ha trabajado en lugares exóticos y muy inhóspitos; Siberia, Afganistán, China, India, varios países árabes...piensa siempre en las áreas de esos países en donde el clima sea más espantoso y los habitantes pocos, y seguro que él pasó por ahí al menos unos meses. De más está decir que gana una fortuna y a él parece gustarle pero cuenta unas historias de lo más deprimentes sobre cómo viven los locales y, aunque ya tiene segunda esposa (a quien le lleva 42 años), su primer matrimonio se desintegró y los hijos que tuvo en esa unión lo respetan poco.
    Y hablando de locales, mi vecina salió de Filipinas contratada para trabajar como sirvienta de una familia china en Singapur y posteriormente, ya en Singapur, la contrató una compañía árabe para realizar las mismas tareas en Arabia Saudita, ella pensó que con mayor margen de ganancia y se fue y casi pierde, no ya libertad, la vida: al entrar al servicio de alguien en ese país y, según me dijo, en todo el mundo árabe se comparte esa perspectiva, es como si fueras su esclavo y a puerta cerrada tiene derecho a molerte a golpes para disciplinarte si así lo cree necesario. o peor.
    Pudo escapar porque se casó con un norteamericano que conoció a escondidas en un centro comercial ( de novela la cosa...)
    Como siempre un gusto leer su blog, pues comentan con inteligencia libros que me muero por leer y por alguna razón nunca lo hago.
    Q.Beta

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  9. Q.Beta, gracias por seguir comentando y pasarte por nuestro blog. Hay países a los que no iría por mucho que me pagaran y Arabia es uno de ellos. No es un brindis al sol, me han ofrecido mucho dinero y lo he rechazado.

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