A la atención de un miserable

Este post va dedicado a ti, a un miserable. No sé cómo te llamas, pero sí que sé cosas de ti sin haberte visto nunca. Por ejemplo, sé que puede que sepas lo que es la empatía, pero como concepto abstracto. No la sientes con la gente en general, ni con tus conocidos.

Prefieres tu comodidad a tener que molestarte en algo o con alguien. Una vida buena es una vida en la que no tengas que preocuparte por nada más que por ti. Lo que me extraña es que siendo así seas capaz de manejarte bien por la vida. Bueno, a lo mejor no me extraña tanto. Pensar en los demás a veces puede ser un hándicap.

Miserable, creo también que debes tener una familia. Debes tener hijos, o a lo mejor no, pero me da por pensar que sí. Debes tener hijos con los que disfrutas solo unos momentos al día de eso que se llama "tiempo de calidad". Por eso no quieres que ese tiempo te lo amarguen con llantos o con caras largas.

Así que para no tener que aguantar esas caras largas dijiste que sí, que vale. Que por qué no. Total, para lo que estabas en casa. Así fue como llegó Bobby o Truco o Rufo o como quiera que se llame. Total, tú no ibas a tener que cuidarlo, ¿verdad? Pongamos que era más o menos así:


Pero no salió como habías planeado. Te tocó sacarlo a pasear, te tocó llevarlo al veterinario y te iba a tocar fastidiarte unas vacaciones porque no encontraste con quién dejarlo o porque tus hijos se habían hartado de él. Así que ¿qué mejor que prescindir de él?, ¿qué mejor que eliminarlo de tu lista de preocupaciones?

¿Qué más da que él te quisiera incondicionalmente?, ¿qué más da que para él fuérais su familia? Él sí que sabe lo que es querer y tú seguramente que pensabas 'mira este perro si será tonto que se alegra de verme'. El caso es que sobraba. Sobraba y había que deshacerse de él.

Y había que hacerlo solo pensando en ti. No en el perro, ni tampoco pensando en otras personas. Porque hacerlo como se debe te traería molestias, preocupaciones o a lo mejor algún reproche. Pasar un mal rato, ¿verdad?

Así que optaste por lo que menos molestias te podía ocasionar: una gasolinera a setenta kilómetros de Madrid en plena A-1. Quizá pensaste que alguien lo encontraría y se encargaría de hacer lo que a ti te da pereza. Dejaba de ser tú problema. ¿No salen en televisión esos anuncios de perros abandonados en gasolineras que luego encuentran otra familia? Es cierto que también dicen que él no lo haría, pero es que tú no eres él, eso está claro.

A lo mejor ni siquiera pensaste en las consecuencias. A lo mejor sí. Eso no lo sé. Lo que sí sé es que ya no pensarás mucho más en él. Problema resuelto.

El tuyo, claro. Porque yo sí que pensaré en él. Porque en mi mente se quedarán grabados esos pocos segundos en los que vino corriendo hacia mí, en los que yo intenté esquivarlo a 120 km por hora en la autopista y no pude evitar chocar con él. Se quedará grabado ese golpe y ese ruido mientras lo pasaba por encima. Se quedará grabada mi mirada por el retrovisor viendo cómo quedaba tendido muerto en la carretera.

Me despertaré más de una noche, como esta en que escribo este post, reviviendo lo que pasó. No es que me hayas destrozado el coche, que sí. No es que pudiera haber sido bastante más grave y pudiera haber sido un accidente en el que hubiera terminado herido, que también.

Es que me asquea que haya gente así. Que respiremos el mismo aire y que podamos compartir espacio en algún momento. ¿Qué clase de persona abandona un perro en una estación de servicio de una autopista? ¿Qué miserable es capaz de hacerlo? ¿Por qué proceso mental se llega a pensar que esa es la solución?

Seguramente no vuelvas a pensar en tu perro, pero por si acaso el azar te lleva a pasar por este blog y a leer estas líneas espero que sientas algo de vergüenza. Una cierta incomodidad.

Y de alguna manera, y aunque me cueste escribir esto, no me parecería especialmente improbable que con estos mimbres esos hijos que tienes piensen dentro de bastantes años en aparcarte en una residencia donde dejes de ser un problema para ellos, donde desaparezcas de su vida como Frozzie o Harold o Snoopy desapareció de la tuya. Sin remordimientos, sin incomodidades.

Tal vez, incluso si no has pasado por este blog, te acuerdes de ese perro, de su alegría cuando te veía. Y tal vez, aunque sé que es mucho pedir, de su cara de sorpresa y tristeza cuando cerraste la puerta del coche y lo abandonaste. 

13 comentarios:

  1. Pobre animal. Lo importante en cualquier caso es que no os haya pasado nada a vosotros.

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  2. Gracias, Hermano E. Estoy bastante indignado y es cierto que podría haber sido peor. No entiendo que haya gente así.

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  3. Creo que hay muchos más egoístas superlativos de los que nos gustaría pensar porque se camuflan bien. Una persona que es capaz de hacer algo así, simplemente porque deshacerse del perro sin que sufra sea para él “una incomodidad puntual”, es alguien que jamás sentirá el menor remordimiento por lo que hizo. Al contrario, debe creerse muy listo por haber sido tan eficaz. Todo lo que afecte a los demás le trae sin cuidado. De hecho si pasara por este blog se sentiría probablemente halagado por haberse merecido todo un post. También creo que debe tener hijos, tal vez incluso familia numerosa, dado que los hijos son un accesorio que le hacen lucir bien en sociedad, pero no creo que le aparquen en una residencia cuando crezcan porque los tipos así saben cómo manipular emocionalmente a los demás. Vamos, alguien así es incluso capaz de comprarles algún día otro perro a sus hijos ya independientes como emotivo recuerdo de su querido Frozzie, Harold o Snoopy cuando sepa que ya no va a tener ocuparse de él. Lo que está claro, es que cuando una se encuentra con un tipo de estos, una ya no mira a los desconocidos de la misma forma.

    Me alegro de que no sucediera más grave, porque podría haber sido peor. Hay que quedarse con lo menos malo muchas veces. Todavía hay gente que se preocupa por perros desconocidos. Menos mal.

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  4. El miserable tiene nombre y apellidos. Y teléfono. Grabados en el microchip que todas las mascotas "mayores" deben llevar bajo la piel, por ley. Si lo sacaba a pasear, dudo que la policía municipal no lo hubiera comprobado en alguna ocasión.
    Pobre perro; pero, ¡suerte que no ibas en moto!.

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  5. Sí, en moto hubiera sido terrible, sin duda.

    Anónimo, sin duda hay mucha gente así entre nosotros.

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  6. ¡Que horror!
    Pero no podría ser que que ¿se hubiera escapado?

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  7. Te diría que no me entra en la cabeza, pero ya lo creo que sí. Esa gentuza vive entre nosotros y si es capaz de hacer esto, qué no hará con otros tipos de impunidad.

    Es una verdadera lástima que no se investiguen estas cosas para sentarles bien la mano a esos malnacidos.

    Pobre perrete. Intenta quitártelo de la cabeza, es lo mejor. Animo.

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  8. Es terrible, hombre Revenido. La verdad es que estoy todavía dándole vueltas a la cabeza.

    Pseudosocióloga, podría ser, claro. No sé por qué estaba ahí, pero vista la actitud del perro y la distancia a la estación de servicio yo no tengo ninguna duda de que era un perro abandonado.

    Carmen, debería investigarse, pero no sé si serviría de algo. Habría que demostrar intencionalidad y eso es muy difícil. Incluso si fueran responsables de cara al seguro tampoco les supondría mayor problema.

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  9. Querido Desgraciaito:Sentimos muchísimo el disgusto que se ha tenido que llevar, nos alegramos de que, para Vd. no haya tenido consecuencias más graves y le acompañamos en sus pesares y pesadillas, debe ser horrible.

    Por otro lado y si está a tiempo, efectivamente, cada animal debe llevar un chip identificativo que lo relacionan con una persona en particular. Sugiera a su compañía de seguros que averigüe esos datos e interponga la demanda por los daños a dicha persona, aunque hubiera que demostrar intencionalidad en el abandono, el individuo también tendría que haber denunciado la pérdida por lo que es probable, que aunque sea en dinero, tenga que pagar una aparte de su crimen.

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  10. Gracias, Babunita. Yo se lo he contado al seguro y espero que pongan la denuncia. Volveré a preguntar cuando hable con ellos. Desde luego que la intencionalidad es prácticamente imposible de demostrar, pero es cierto que al menos tendría que ser responsable de los perjuicios de sus acciones.

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  11. "Miserable" me parece una palabra muy elegante para los que abandonan a sus mascotas por ahí, generando de paso accidentes de tráfico, y como bien has explicado, un mal rollo horrible en los que sí tienen conciencia.

    Desgraciadamente he conocido a cierta ¿persona? que ha abandonado no a un animal, una vez, sino a muchos animales, muchas veces. En concreto, cada vez que les viene bien.

    Lo más repugnante es que cuando los tenía (los gatos, los perros, así en plural) todo eran mimos y cariñitos y cuantísimo los quería.

    Es más, una vez le oí decir a sus hijos que pobrecitos los animales que yo tenía, a los que privaba de "vivir en libertad" (en una cuneta, como los suyos)

    Sí, me escuece, y mucho.

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  12. Pues eso es tremendo, Loquemeahorro. Que lo tengan ya interiorizado como liberación de los animales y que los héroes son ellos... Vaya tela

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