Envíos

Como hace eones que no escribo nada en el blog, lo primero debería ser disculparme. Pero, de verdad, no me da la vida. Quería hablaros de un tema navideño, o relacionado con la Navidad. Creo que ya os he contado hace tiempo que yo suelo ser bastante previsor y hago las compras con adelanto. También os he comentado alguna vez que intento no comprar nada en tiendas... físicas y en la medida de lo posible lo hago todo por internet. No me gusta ir de tiendas, no me gusta el centro de Madrid en navidades y no me gusta cargar con regalos y bolsas.

Así que lo habitual suele ser que ya lo tenga todo o casi todo atado para cuando empiezan las fiestas. Siempre hay algún imprevisto como cuando algún niño te dice que ha cambiado de idea y que prefiere no sé qué en lugar de lo que había pedido. Cosas que entran dentro de lo normal.

Mis quejas contra las compañías de transporte son las que todos hemos tenido: que dicen que han pasado a dejarte el envío cuando no lo hacen, que la información de seguimiento se actualiza cuando en envío ya ha llegado o que en el caso de que realmente pasen a dejarte algo lo hagan justo en el minuto que has salido a comprar el pan.

Pero estas fiestas he tenido un par de episodios que creo que por lo absurdo del caso merecen ser relatados. El primero tiene que ver con un regalo a Paula porque llevo sin verla desde antes de que fuera madre y, para vergüenza mía, no conocía aún a su hijo. Bien, pedí una cosa y en teoría tenía que llegar bastante antes de la fecha límite. El caso es que la fecha de entrega pasó y del paquete, nada. Pregunté y conseguí saber que habían intentado entregarlo... en Segovia. Sí, difícil iba a ser que me encontraran allí, pero por lo visto lo intentaron tres veces más. A pesar de haberles dicho que no era allí dónde tenían que entregarlo y de hablar varias veces al día con ellos y con la tienda de internet dónde lo compré.

A pesar de prometerme varias veces que estaba solucionado y que me lo harían llegar, eso no se cumplió hasta el último día antes de tener que irme de allí. Y finalmente llegó. Lo mandaron por otra compañía de transportes distinta (supongo que no confiaban mucho en ellos mismos) y que fue capaz de entregar el paquete en Ávila en vez de en Segovia.

El segundo caso tiene que ver también con un regalo. En este caso es el regalo del amigo invisible del club de lectura. Nuevamente lo tenía todo más o menos atado hasta que topé con otra compañía de transportes. En este caso me aseguraron que me entregarían el paquete el último día que estaba en Ávila, pero de nuevo fue algo más difícil que eso.

Resulta que se comprometieron a entregarlo un día que no iban a repartir. Eso es. Me confesaron el día anterior que en Nochevieja sólo entregan los envíos urgentes porque trabajan medio turno y no les da tiempo a más. Como mi paquete no era urgente, quería decir que me quedaba sin recibir el regalo que iba dirigido a mi amigo invisible. Llegados a este punto solo pude hacer lo que un hombre decente puede hacer: suplicar. Les pedí que por favor me encontraran el paquete y que yo mismo pasaría a por él el día siguiente. De alguna manera les debí de dar algo de pena porque ¡lo conseguí! Al día siguiente en una nave de un polígono industrial abulense se obró el milagro y justo antes de partir hacia Santander conseguí el segundo paquete.

Así que finalmente conseguí mis encargos, pero no sé qué hubiera sido mejor, si haberlo pedido por internet o haberme enfrentado a las hordas de los centros comerciales. Cualquiera de las dos opciones es bastante poco apetecible. Conseguí ponerme bastante nervioso y conseguí los paquetes.

Ahora solo falta que los regalos hayan gustado, pero eso ya no depende de mí. O sí, pero para eso, amigos, ¡la suerte está echada!


3 comentarios:

  1. Solo una vez compré por internet y eso.....una y no más.

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  2. Me pasa como a ti, y a 30 de noviembre ya tenía el 80% de los regalos...creo que cada año empiezo antes, y compro muchísimo por internet.
    Mi experiencia con correos este año ha sido nefasta, recibieron 2 paquetes en la misma semana, y cortocircuitaron. Resulta que con un aviso de llegada me dieron uno (que no correspondía al número, pero en lo que nadie se fijó) y cuando fui a por el otro, la referencia no existía. El empleado, 10 minutos antes del cierre, no atendía a mis explicaciones de que, si no lo encontraban, sin duda era porque me dieron el anterior paquete equivocado, y que ambos estuvieron en la oficina al mismo tiempo, además sin manera de demostrarlo, se habían quedado con el aviso del paquete por recoger, en lugar del recogido. Se negaba a buscar el otro paquete. Puse una reclamación (en contra de su voluntad) que no me registró y que tuve que obligarle a firmar, ya que me dijo que me la enviaría registrada a casa.

    A los 10 minutos me estaba llamando por teléfono, fuera de su jornada, para comunicarme que había encontrado el famoso paquete...y que si rompíamos la reclamación (no registrada)

    El resto de mensajerías fenomenal, he recibido cosas incluso antes del plazo estimado.

    ¡Que tengáis buen año!

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  3. Este año a Correos se le han juntado muchas cosas. Las navidades y las votaciones y entiendo que hayan tenido problemas, pero si no das abasto no te comprometas, creo yo.

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