Queda la música

Ya lo decía Aute, queda la música. Y es una suerte, porque podemos volver a escuchar a la Pradera siempre que queramos. Y volver, volver, volver a esa estupenda voz y a su manera tan elegante de cantar solo dándole a un botón.

Como ya sabéis, en este blog somos muy de María Dolores. Es más, ella fue la que hizo que ND y yo nos recordáramos cuando nos reencontramos meses después de aquella cena en la que coincidimos y de la que, al menos yo, salí pensando que debía procurar olvidarle. Si es que podía.

Por suerte no hizo falta y aquí estamos, casi diecisiete años después gracias a ella. Amarraditos. En estos años hemos tenido la suerte de verla dos veces en directo. Fue estupendo, qué os voy a decir.

Nos acompaña en muchos viajes, tanto al norte como a Portugal o a Cádiz. O a Sevilla. Aunque nosotros sin José Antonio.

Así que en este día triste al que he amanecido después de una noche de insomnio en la que me he enterado casi en primicia de su muerte, quiero darle las gracias por toda la felicidad que me ha dado.

Gracias, María Dolores. Ojalá que te vaya bonito.
 
(Por si no lo habéis notado, os he ido dejando piedras en el camino del post. Todas menos una os llevan a canciones que ella interpretó estupendamente. La otra es la historia de cómo María Dolores Pradera ayudó a cambiar mi vida a mucho mejor. Y para terminar os dejo unas florecillas mexicanas.)





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