El embozo, ese gran desconocido

Hoy voy a hablaros, sobre todo a los tíos, de algo que a mí antes de vivir con Anniehall no diré que me era desconocido, pero no había profundizado suficiente en sus maravillosas propiedades y prestaciones. Vamos a hablar del embozo.
Esta bien, yo ya sabía lo que era el embozo. Ese trozo de sábana que cubre la manta y que cuando haces tú la cama siempre queda torcido.
Yo no sabía de su importancia hasta que me fui a vivir con Annie. Debe ser muy importante porque ella siempre me echa la bronca porque tengo la sábana toda arrugada y no tiene embozo. Me mira como a un extraterrestre cuando oso decirle que a mí el embozo me importa un pito y que lo que yo quiero es que el edredón, la sábana o la colcha me tapen el cogote y no me entre frío y que me da igual que sea más o menos áspero, pero que aunque sea la suavidad en sábana, si no me tapa el cogote no me vale para nada.
Ya habréis adivinado que todos estos bien fundamentados argumentos a ella no le valen para nada. Ella, como si no me hubiera oído, vuelve a repetir: "pero es que no sé como puedes dormir sin embozo con lo bueno que es"
Hay otras cosas que no consigo apreciar en la medida en que debería Son cosas tales como hacer la cama cada día. Yo, antes hacía la cama cuando había que cambiar las sábanas o cuando de tirar de la manta y de la sábana para arriba terminaban por salirse y se me quedaban los pies al aire. Yo entiendo que es mejor entrar en una cama hecha que sin hacer, pero a mí no me compensa el tiempo que pierdo en hacerla con el provecho que saco, mejor dicho, que sacaba, porque ahora saco el provecho de ver a Annie contenta e intento que la cama esté más o menos hecha. Por lo menos en su lado.
Ya veis que a a todo se acostumbra uno. Bueno, a todo no, porque no consigo acostumbrarme a que esté metido en la cama esperando a que entre Annie y cuando finalmente se acuesta tire para arriba del 'enredón', del embozo y me enrolle los pies hacia adentro como a la bruja del este en el Mago de Oz.

8 comentarios:

  1. Cielos!, esto podría haberlo escrito yo. No tampoco entiendo la importancia de hacer la cama, ni del embozo... pero sobre todo no entiendo por qué me miran como si me fuesen a fusilar por sentarme en la cama ya hecha, es que ya ni me atrevo a acercarme!!!

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  2. Pues no sabes lo que te pierdes. Jugar con los niños en la cama es de las cosas mejores. Aunque se van asilvestrando. A mí me gusta la cama hecha pero soy bastante transigente con sentarse o tumbarse encima después. Y si es para revolcarse con los niños más.

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  3. Dicen que mal de muchos, consuelo de tontos. Pero está bien ver que no soy el único al que le pasan estas cosas.

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  4. me uno a ND y a Juanjo. Nunca he entendido la necesidad de hacer la cama. Ahora tengo 'enredón nórdico' y ni por esas.

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  5. Yo me pasé toda la vida soltera y dinky (¿o es dinki?) sin hacer la cama salvo para cambiar las sábanas. Eso sí, el embozo era sagrado. Luego llega la maternidad y algo cambia... ahora siento la necesidad de tener la cama hecha. Creo que hago la cama para que los niños no vean lo trastos que son sus padres y que el desorden no cale también en ellos. Lo nuestro es ya una batalla perdida, me temo.

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  6. Annie, si yo juego con el crío mucho en la cama, todas las noche tenemos media hora de peleas que ni el pressing catch. Pero antes tenemos que quitar el edredón y luego al terminar ponerlo.
    No sé si habéis visto Coupling http://www.bbc.co.uk/comedy/coupling/ , para mí es inprescindible y os animo a ello (en VO eso sí), pero cada vez que miro el edredon veo a Jeff que me dice "no mancilléis al edredón"

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  7. Pues no había oido hablar de la serie, pero ya me la estoy buscando.

    Vamos a batir el record de comentarios en un post...

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