Súper poderes

Seguro que todos (¿o tal vez todos es muy ambicioso para este blog?) habéis tenido alguna vez esa conversación en la que nos preguntamos qué súper poder molaría más: ser transparente, volar, leer la mente… Pues yo hoy me he levantado pensando en eso y después de darle dos o tres vueltecillas he llegado a la conclusión de que si alguna vez tengo la oportunidad yo me pido otros.

Para empezar paso de volar que tengo miedo a las alturas. ¿Transparente? La mayoría del tiempo ya lo soy, un ser insignificante entre la marea de humanidad irrelevante y borrega. Y, la verdad, no me parece nada molón. Creo que lo de leer la mente no me hace falta, normalmente se me da bastante bien adivinar las intenciones del que tengo enfrente así que no gastaría un deseo en eso.

Además los súper poderes que a mí me gustarían no deben ser tan inalcanzables porque mi ND los tiene. Y me consta que muchos otros hombres también.
Ahí va lo que yo me pido:
  • Súper poder ‘mente en blanco’. Ese sería el poder que me llevaría a una isla desierta. Qué gusto poder dejar de centrifugar aunque solo fuera un ratito… Ay, se me saltan las lágrimas de pensarlo. De todos modos, esto lo tengo yo muy hablado, no cuela, no me lo creo. Es imposible no pensar en nada. Pero vamos, que si dejan, me lo pido.

  • Súper poder ‘atrapado por su sofá’. Yo me pregunto ¿por qué cuando llegamos a casa a la vez yo tardo, por lo menos, diez minutos más en sentarme en el sofá? Es que no lo entiendo. Vale, yo normalmente me cambio de ropa al llegar a casa. Pero ¿y los otros ocho minutos? Pues nada, por el camino a la habitación me acuerdo de la ropa para la piscina de los niños del día siguiente, de sacar la cena del congelador, llevar la ropa sucia a su cesto, recoger lo que habíamos dejado tirado antes de salir… qué se yo, un millón de cosas. ¿Por qué demonios no soy capaz de simplemente sentarme en el sofá? Es todo un misterio. Pero yo quiero eso. Quiero, como Escarlata, ser capaz decir ‘eso ya lo pensaré mañana’.

  • Súper poder ‘cerrar las orejas’. Qué envidia, ser capaz de estar leyendo rodeado de gente como si nada pasara a tu alrededor, poder no oír a los niños hasta que lloran o, ni siquiera cuando lloran por la noche. También lo quiero. He hecho la prueba un millón de veces y sé que no es que no haga caso, es que no oye. Cambio una cosa de sitio y digo ‘ND escúchame, he cambiado tal cosa a este sitio’. Bueno, pues la próxima vez que lo va a buscar ‘Anniehall, ¿dónde está tal cosa?’ ‘¿Pero no te acuerdas que te lo dije cuando lo cambié de sitio? No, si el sobrenombre de Google te lo ganaste por algo’ No falla, él siempre negará que se lo dije. Esta debe de ser una de las conversaciones que más veces hemos tenido. Y ya he llegado a la conclusión de que realmente no lo oyó, pará él es como si no lo hubiera dicho. Del súper poder ‘incapacidad para encontrar lo que busco’ paso. Por si quedaban dudas.

Antes de que ND me riña porque vais a pensar todos que es un gañán os diré que ND hace tantas cosas o más que yo de la casa, que es un padre estupendo y que el súper poder ‘cerrar las orejas’ se le anula cuando la situación de los niños realmente lo requiere. Lo que pasa es que yo soy más angurrias. Aunque los que le conocéis ya lo sabíais.

2 comentarios:

  1. No sé, lo de no pensar en nada es algo que viene de fábrica, aunque hay hombres, como el dacia logan que viene de serie sin visera delantera, que no lo tienen, pero eso es otro asunto.
    En cuanto a lo de sentarme en el sofá, tal y como lo cuentas, parece que no es un superpoder sino una irresponsabilidad, seguramente tengas razón.
    Y en cuanto a lo de poder leer o ver la tele sin que me molesten puede haber sido más bien una mutación debido a las mañanas dándoles el desyuno y viendo caillou. Ha sido una cuestón de supervivencia.

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