Las compras, ese gran desconocido


De nuevo me propongo hablar de un tema que desconocía hasta que conocí a Anniehall. Por supuesto que sabía lo que era comprar. A mí me gusta comprar cosas y, en el viaje del verano pasado a Nueva York, compré más cosas que ella sin lugar a dudas. Pero lo que no sabía era 'ir de compras'.

De lo que quiero hablar es del método de comprar. Sé que generalizar es un riesgo tal vez innecesario, pero de mi experiencia y de charlas parecidas podríamos sacar un patrón 'masculino' y uno 'femenino' a la hora de comprar que serían los siguientes:

  • Hombre de compras: tengo que comprar una cosa (un pantalón, una camisa, etc.), voy a una tienda, encuentro algo que me gusta, lo compro y me voy. No me gusta que venga un dependiente a molestarme, porque aunque diga que si me puede ayudar lo que se lee entre líneas es 'Puedo liarle más y que me compre el catálogo otoño-invierno?'. No, dependientes fuera salvo que sea para pedir una talla diferente y no la haya en los expositores. Los hombres por lo general no necesitamos la opinión de otra persona. Nos lo probamos, nos gusta, lo compramos. Otra cosa es que pidamos esa opinión cuando no vamos solos, pero es porque sabemos lo que pasaría si no lo enseñáramos y dijéramos 'qué te parece?'.
  • Mujer de compras: tengo que comprar algo, preferentemente una blusa, pero no me vendría mal un foulard o unos zapatos, el caso es comprar porque no tengo nada que ponerme. Voy a la primera tienda y lo miro todo, hay cosas que me gustan, pero hay que mirar más. Voy a la siguiente tienda, a la siguiente... (póngase tantas siguientes tiendas como se quiera). Por supuesto que mirar no es solo mirar, es revolver y descolocar. Una vez que se tiene una visión global del campo de batalla, se vuelve a empezar y se van probando cosas. La dependienta, que en el primer respaso era un estorbo porque ralentizaba el proceso de 'fiche', pasa a ser imprescindible en cuanto a manejo de tallas, prendas similares, opinión experta, etc. Necesita conocer tu opinión sobre como le queda, si es estrecha de sisa, si le hace el culo grande, si es muy cara, incluso si será difícil de planchar. Por supuesto, la prenda elegida no le pega con nada de lo que tiene en el armario y es necesario volver a recorrer todo lo visto y alguna tienda más buscando cosas que peguen. A estas alturas el hombre está machacado de tanto paseo sin sentido y empieza a perder la paciencia. En estos momentos el pedir comentario sobre como queda algo pueden provocar un gruñido, una bronca o algo peor seguido de comentarios 'uy, cómo te pones! no se te puede decir nada!'
Hay que decir, en honor a la verdad, que este tipo de comportamiento no se circunscribe únicamente a las compras. El otro día fuimos al teatro, llegamos pronto y nos fuimos a tomar una caña a uno de esos de ciento y pico montaditos. Yo cogí la carta, empecé a leerla y cuando encontré uno que me gustó, lo pedí y se acabó. Anniehall se leyó la lista de los ciento y pico entera (bueno, ahí exagero, los que venían al final y costaban dos euros, que serían diez o doce, no se los leyó) y luego eligió el que quería. Al final los dos estaban igual de malos y de escasos de sustancia.

Dice Sheldon (¿para cuando un post sobre esto?) que todo viene de que los hombres son cazadores y las mujeres, recolectoras. Los hombres tienen un objetivo, se centran en él y cuando lo consiguen se acabó. Las mujeres tienen que inspeccionar todo lo que hay alrededor y después, de entre todo, elegir. Parece una respuesta verosímil, aunque vaya usted a saber.

Todo esto viene porque ayer me dijo Anniehall que hoy va a ir de tiendas porque no tiene nada que ponerse para el buen tiempo. Como buen cazador, estoy atento a mi objetivo que, por supuesto, es ver cómo no ir.

1 comentario:

  1. Igual me la cargo, pero no vayas ni de coña, antes rómpete una pierna.

    Cada vez que salgo de "compras" juego los siguientes roles:

    1 Asesor de imagen que solo dice lo que quieren oir.

    2 Hago cola mientras se prueba los últimos fiches.

    3 Pago religiosamente, que por algo soy yo el que hace cola.

    4 Acarreo bolsas porque es imposible deshacer montones de ropa con bolsas en las manos.

    Y se me olvidaba, ahora soy yo el que cuando se compra una camisa está acojonado pensando en si se planchará bien...

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